21
Sep

Just what I needed: La Menor tasa de crecimiento en 10 años

Escrito el 21 septiembre 2019 por Mikel Aguirre en Economía Global

Tras 1984, 1992, 2000 y 2008 parecía que un ciclo expansivo de ocho años seguido de una gran depresión se había diluido al lograr en 2016 un crecimiento del PIB mundial del 3,1% seguido del 3,7 en 2017 y 3,6 en 2018.  La cuestión es que la OCDE ha establecido un crecimiento potencial en el 2019 del 2,9% y 3% en el 2020, el datos más bajo desde hace una década.

¿Qué está sucediendo? La definición meteorológica de una tormenta perfecta es cuando se combina calor en la superficie, aire frio en las capas altas, humedad y movimientos ascendentes del aire.

Económicamente hablando en el tercer trimestre del 2019 tenemos un incremento del endeudamiento privado a sumar al público;  una gran incertidumbre derivada del Brexit y una guerra comercial entre EE.UU y China que escala posiciones mes a mes.

Los inversores siguen con cautela el conflicto comercial reteniendo sus órdenes de compra, que unido a muchas dudas sobre las políticas monetarias que imperan en la actualidad  y la desconfianza sobre los mercados de capitales pone en tela de juicio un potencial crecimiento que ya se preveía a principios de año como débil.

A todo esto se suma la potencial evolución de precios del petróleo, en la actualidad en torno a USD65 el barril Brent, con una tendencia clara al alza por los ataques sufridos esta misma semana por refinerías de Arabia Saudí, que obligo a este país a interrumpir la mitad de su producción. El principal señalado por estos hechos es Irán y el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, lo ha definido como “un acto de guerra”.  Recordar que en EEUU el cargo de Secretario de Estado es una suerte de Ministerio de Asuntos Exteriores

Tras Arabia Saudí, los Emiratos han sido señalados como un nuevo potencial destino de futuras agresiones lo que motivará reducciones en la oferta de la preciada materia prima.

Toda esta incertidumbre está siendo especialmente severa con el sector industrial, sobre todo en los países de la OCDE, siendo un claro ejemplo la economía alemana con un crecimiento potencial del 0,5% en 2019, un 1% inferior al de 2018.

La OCDE calcula que la economía norteamericana crecerá en torno al 2,4% en el año en curso y un 2% el próximo ejercicio, China un 6,1% y un 5,7% y la eurozona, un  1,1% y un  1% en 2020

Van a ser unos meses interesantes hasta las próximas elecciones presidenciales norteamericanas para ver si de forma global se logra extender aún más el periodo expansivo que estamos viviendo desde el 2014.

Economistas de gran predicamento indican que quizás esta situación puede llevar cuando menos el final del periodo de austeridad que se instaló en el viejo continente hace más de un lustro.  Y eso quizás es lo que necesita Europa para empezar a crecer con fuerza.

Pd: El autor de Just What I needed  Ric Ocasek falleció el pasado 15.09.2019. Un gran cantante de un gran grupo

27
Ago

(Just Like) Starting Over:Ultimos meses del 2019

Escrito el 27 agosto 2019 por Mikel Aguirre en Economía Global

Empezado el nuevo curso escolar es interesante ver cuáles eran las principales inquietudes que tenían los economistas a principios de año y analizar su evolución. Los principales temores eran:

  • Un aumento de los tipos por parte de la FED: En diciembre del 2018 los tipos estaban entre el 2,25% y 2,5%, en Junio se mantuvieron y en la actualidad el consenso de los analistas apuesta por una potencial rebaja en el próximo mes de septiembre.
  • Desaceleración por parte de la Economía China: La economía china creció el 6,2% el segundo trimestre del 2019, el menor ritmo en casi tres décadas, representando la tasa más baja desde que empezaron a publicarse los datos trimestrales en 1992. (e.g. en 2010 fue del 10,6).
  • Conflicto comercial China-EEUU: El 23 de Agosto en las puertas de la cumbre del G7 el gobierno chino anunció aranceles de hasta un 10% a importaciones por valor de USD 75.000 millones de EE.UU a lo que Donald Trump respondió con otras dos subidas de aranceles a productos chinos.

Poco antes, el presidente norteamericano ya había aumentado las tensiones al anunciar que solicita a las empresas estadounidenses que evaluasen una alternativa a producir en China que incluya el traslado de la producción a su país de origen.

En la declaración final de la cumbre, el 26 de Agosto El G7 se declara comprometido con un comercio mundial abierto y justo y la estabilidad de la economía mundial.

El G7 quiere cambiar en profundidad la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que sea más eficaz en la protección de la propiedad intelectual, solución de litigios y la eliminación de las prácticas comerciales desleales. El G7 se compromete a encontrar un acuerdo en 2020 para simplificar las barreras reglamentarias y modernizar la fiscalidad internacional en el marco de la OCDE, del que China no forma parte.

  • Desaceleración de la eurozona: El crecimiento de los 19 en el Q2 2019 fue del 0,2% la mitad que el primer trimestre del año, sumando a este punto una inflación a la baja del 1,1%. Respecto al segundo semestre los indicadores señalan una baja confianza en el sector industrial, un deterioro del motor exterior y una posible canalización de las alzas salariales hacia el ahorro en lugar del consumo que debilitarían la demanda interna.
  • Un Brexit duro, que implicaría que Reino Unido se quede sin acuerdo de salida de la UE: Boris Johnson se convirtió en primer ministro del Reino Unido el pasado 24 de julio y desde entonces está presionando con eliminar la salvaguarda irlandesa (una vez que el brexit se materialice, la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte pasaría a ser una frontera real. Esto supondría un grave problema tanto en lo que se refiere al aspecto comercial como con los acuerdos de Viernes Santo, firmado en Belfast en 1998, que puso fin al conflicto irlandés y que contempla como condición la ausencia de fronteras físicas en la isla) , además de amenazar con reducir en 32.000 millones de Libras el importe a pagar a la UE por un brexit sin acuerdo el próximo 31 de Octubre.
  • Caída del precio del petróleo ante un exceso de oferta mundial: En agosto el precio medio del barril de crudo de la OPEP a día de hoy de USD 59,67 frente a los 64,71 del mes julio, lo que supone un 7,79% de descenso. En los últimos doce meses el precio del barril de petróleo de la OPEP ha descendido un 17,45%. Revisando el histórico de la cotización del crudo de la OPEP desde 2003, observamos que alcanzó su precio máximo, USD 131,22, en julio de 2008 y su precio mínimo, USD 25,24 en abril de 2003.

 

Es decir ante un panorama con tantas luces como sombras los dos máximos responsables de política monetaria de la OCDE, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed) y Mario Draghi del Banco Central Europeo (BCE) tienen todavía herramientas para conseguir que el final del ciclo expansivo actual se retrase. En resumen, en sus manos está que el «final de ciclo» se convierta en un «ciclo que está en su fase final», dos situaciones que ha diferenciado  Joachim Fels,  el renombrado asesor económico mundial de Pimco.

25
Jul

You can´t always get what you want: Debt-Trap Policy

Escrito el 25 julio 2019 por Mikel Aguirre en Economía Global

Una expresión que se utiliza cada vez más al analizar la política exterior de China es la Debt-Trap Policy o la Política de la Trampa de la Deuda. No es exclusiva del gigante chino pero parece que es quien la está implementando últimamente de forma más efectiva: Se trataría de una relación bilateral entre dos países en las que uno invierte de forma masiva con el objetivo de lograr influencia política y/o recursos naturales o estratégicos  del país receptor.

El mejor ejemplo de esto es el Nuevo Cinturón de la Seda /Belt and Road Initiative (BRI) impulsado por el Presidente de China, a finales del 2013 y que comenzó en Kazajstán e Indonesia. Esta Iniciativa (este término fue elegido frente al original de estrategia para evitar suspicacias en los países involucrados) afecta hoy en día a casi setenta países que suponen tres cuartas partes de la población mundial y un 40% del PIB mundial con datos de hace dos años.

De todos los países involucrados uno de los más citados para ilustrar la implementación de esta teoría ha sido Sri Lanka, el pequeño país estratégicamente situado en el centro de las rutas comerciales entre Asia y Oriente Medio.

En 2008 las autoridades del país aceptaron un préstamo del Exim Bank Chino para la construcción de dos importantes infraestructuras: El puerto Hambantota y el aeropuerto internacional de Mattala. El coste del préstamo era del 6,3% anual y los contratistas encargados en el desarrollo de las infraestructuras dos empresas propiedad del Estado chino. En el 2017 y debido a la incapacidad del prestatario en hacer frente a los pagos de la deuda las autoridades del país otorgaron  como alternativa al reembolso de la misma,  la licencia de explotación  mediante un leasing del citado puerto llamado actualmente Magampura durante 99 años al gobierno chino. Se supone que este alquiler limita el uso militar de las instalaciones pero la gestión del puerto quedará en manos de las autoridades del gigante asiático que está siguiendo políticas similares en otros países cercanos  como Myanmar,  Pakistán, Filipinas o Laos.

 

Además de la impresionante evolución de China en las dos últimas décadas, el enorme superávit comercial del país les permite tener una capacidad gigantesca de inversión que ha pasado de casi ser irrelevante en el 2000 a más de USD 700bn actualmente. Con ello se convierte en el mayor prestamista oficial a nivel mundial con más del doble del importe que manejan conjuntamente el Banco Mundial y el FMI.

El final de la crisis del 2008 trajo un periodo largo de intereses bajos y apetito por el préstamo sobre economías emergentes. En el 2019 parece que tipos al alza y depreciación de las monedas locales puede traer más dificultad a los deudores para hacer frente a los importantes montos debidos. Y quien acabará marcando las pautas sobre el bien financiado será el prestatario.  La mejor manera de no ser sometido a un colonialismo financiero es reconocer que las deudas se pueden refinanciar pero siempre se deben devolver-la alternativa es el default y la pérdida de credibilidad de los mercados que conlleva, con lo que un monto  muy elevado puede poner elementos estratégicos de un país en manos del prestamista.

Feliz verano 2019

28
Abr

Technological Wars

Escrito el 28 abril 2019 por Mikel Aguirre en Economía Global

Desde 2017 China ocupa el segundo lugar en número de registros de patentes  a nivel mundial adelantando en ese puesto a Japón y sólo por detrás de Estados Unidos, siendo la firma  Huawei Technologies el que ocupa ese puesto a nivel de empresas.  Con un crecimiento en registro de patentes de 13,4 en 2017 y 9,1 en 2018 es muy probable   que el gigante asiático pueda alcanzar el primer puesto en un par de años

Uno de los principales ejes de actuación en la guerra comercial Chino-Norteamericana, está siendo el sector de las tecnologías y la información donde la preocupación se ha extendido a otros gobiernos de los “Five Eyes”- Australia, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido- en la futura implementación de la tecnología 5G.

Siendo los Semiconductores la piedra angular sobre el que se apoya la tecnología de la era de información, China se ha marcado dentro del ambicioso objetivo “Made in China 2025”una producción que alcance USD 305 billones que supondría un 80% de la demanda doméstica. En el 2019, China depende de la importación de una gran cantidad de semiconductores  y el gobierno del país está dispuesto a revertir la situación.

Los semiconductores se usan en aplicaciones electrónicas, en especial para la fabricación de componentes como transistores, diodos y circuitos integrados. También son usados como accesorios o complementos de sensores ópticos, como láseres de estado sólido, y algunos dispositivos de potencia para sistemas de transmisión de energía eléctrica. En la actualidad, este tipo de elementos está siendo empleado para desarrollos tecnológicos en los ámbitos de las telecomunicaciones, sistemas de control y procesamiento de señales, tanto en aplicaciones domésticas como industriales.

En el verano del 2018, el Gobierno de Estados Unidos presentó una nueva ley de Defensa, que incrementaba  el presupuesto destinado a seguridad hasta la cifra récord de 715.000 millones de dólares (unos 635.000 millones de euros) aumentando los poderes del Gobierno y del Congreso para revisar y bloquear cualquier tipo de inversión extranjera en su economía bajo el argumento de la amenaza a la seguridad nacional. Aunque la ley no menciona a ningún país en concreto, los expertos coinciden en que el destinatario de semejante reforma no es otro que China.

Esa es, en realidad, la verdadera guerra que oculta la guerra comercial que libran estos dos gigantes. En juego están el dominio tecnológico del futuro y el control de la alta velocidad que viene: el 5G.  Esta tecnología que tiene como potencial año de lanzamiento el 2020 tiene en su campo de actuación  cuestiones tan futuristas pero reales como vehículos que se conducen solos, la realidad virtual, las ciudades inteligentes y los robots que trabajen en red

El número de usuarios de las redes 5G en China alcanzará los 460 millones en el 2025, superando el número de usuarios de Europa y América del Norte en conjunto lo que convertirá al país asiático en el mayor mercado para esta nueva tecnología, según el informe de la Asociación de operadores móviles GSM. Se espera que el monto de las inversiones en el desarrollo de las redes 5G alcance en el 2019 y 2020 unos 58.000 millones de dólares y en ese periodo

Las dos principales potencias económicas del mundo, Estados Unidos y China, han evolucionado su guerra comercial para convertirla en una guerra que también es tecnológica.

11
Abr

Midnight Oil

Escrito el 11 abril 2019 por Mikel Aguirre en Energía, medio ambiente y cambio climático

Desde principios del siglo XX, el petróleo ha sido el principal carburante de las economías occidentales. El uso del carbón ya estaba muy extendido pero el petróleo resultó ser mucho más eficiente y con mucho menor impacto medioambiental.

Hasta el final de la segunda guerra mundial el principal productor del mundo fue Estados Unidos. Por ejemplo, Standard Oil Company of New Jersey que luego se convirtió en la Exxon se había constituido en 1870 entre otros por John D. Rockefeller.  La cuestión es que la demanda norteamericana superaba a su oferta con lo que el país empezó a importar masivamente desde el exterior, principalmente de Oriente Medio. Hasta la década de los 70 el suministro de combustibles fósiles y petróleo parecía ilimitado.  Esto cambió radicalmente con la escalada en el precio de un 400% que decidieron algunos países de la OPEP tras la guerra árabe israelí de Octubre de 1973.  Los incrementos de 1973-74 y posteriormente en 1979-80 (por la guerra Irán-Irak) hicieron ver a muchos países lo tremendamente dependientes que eran del petróleo. Si alguien se ha preguntado de dónde viene el límite de velocidad  de 55 millas en los Estados Unidos es fruto de una de las  muchas medidas que la administración Carter trato de implementar en 1977, estando como se ve algunas en vigor 42 años después.

Los 80 y los 90 trajeron ocho años de la citada guerra Irán –Irak y la primera guerra del golfo. Esta duro muy poco y con un impacto de poca duración sobre el oro negro, pero lo que si trajo este conflicto bélico es que la mayor parte de los empresas petrolíferas se pusieran a invertir de forma masiva en países no OPEP (Canadá, Brasil, México, Omán o Reino Unido) para evitarse futuros boicots o situaciones de escasez.

La llegada del siglo XXI trajo un mercado del petróleo altamente inestable por la creciente demanda de países emergentes como los BRICS. El 11S trajo la invasión de Afganistán y la segunda guerra del golfo con incrementos puntuales del precio del crudo, interrumpidos por aumentos de producción, principalmente de Arabia Saudí. El deseo de aumento de uso de la energía nuclear se ha reducido principalmente a Rusia y China con un consumo mundial que está a niveles de principios de siglo.

En la actualidad la principal potencia económica del mundo tiene un objetivo de consumo en energías renovables que deberían alcanzar el 20% del total para el año que viene. La otra cara de la moneda es que en la última década se ha incrementado exponencialmente la producción del llamado shale gas o pizarra mediante el fracking que ha abaratado enormemente la extracción de gas y petróleo con unas técnicas muy invasivas en el medioambiente. Desde hace años grandes estudiosos de las materias primas han puesto el dedo en un posible hecho futurible como que las reservas de crudo se acaben en un momento dado. Todavía no ha llegado pero en un mundo en el que la movilidad eléctrica se está implantando cada vez más , quizás colectivamente no estamos preparando para un futuro no muy lejano.

2
Abr

El pasado viernes, el Instituto Nacional de Estadística (INE) revisó a la baja el crecimiento de la economía española durante el cuarto trimestre de 2018, para dejarlo en el 0,6 %. También redujo el crecimiento interanual del PIB del cuarto trimestre, que lo ha situado en el 2,3% (el más bajo en 4 años). Después de tres años creciendo por encima del 3, la economía española entró en 2018 en una fase menos expansiva del ciclo económico.

Otros indicadores de coyuntura publicados la semana pasada sobre el consumo y las exportaciones parecen confirmar que la economía española sigue debilitándose. Este decaimiento puede significar que el crecimiento del PIB en el primer trimestre del año estará por debajo del registrado en el trimestre anterior. Sin embargo, para hacerse una idea más completa del comportamiento de la economía en este primer trimestre habrá que esperar a que se publiquen hoy martes los datos de afiliación a la Seguridad Social del mes de marzo. Así, tras la caída de 205.000 afiliados en enero (el peor en dicho mes desde 2013), el reducido aumento de febrero (69.172) y lo que suceda en marzo, resulta probable que este primer trimestre sea el de peor afiliación respeto a períodos similares de los últimos cuatro años.

Este menor crecimiento del empleo estaría ralentizando el aumento de la masa salarial y, consecuentemente, la demanda de consumo. Así, la semana pasada el INE publicó el Índice del Comercio Minorista (ICM) de febrero, en el que se vuelve a observar que el consumo está debilitado. El ICM, en tasa interanual (corregido de efectos estacionales y de calendario) aumentó en enero un 0,9% y en febrero el 1,2 %.

Las exportaciones se reducen

El viernes, el Banco de España publicó información relevante sobre la evolución del sector exterior español durante el mes de enero de 2019. El año empieza mal: en el mes de enero el saldo por cuenta corriente arrojó un valor negativo de 1.472 millones de euros. Si nos preguntamos por las causas de este mal dato en la cuenta corriente la respuesta es clara: es debido a que las exportaciones de bienes que en enero han caído un 1,3% anual. Este descenso supone que se lleven ya tres meses seguidos de caídas y que, por primera vez desde 2006, las exportaciones españolas hayan crecido por debajo de la media de la zona euro. Además, el déficit comercial se situó en los 4.483 millones en enero, casi un 14% más que hace un año. Por último, la balanza de bienes y servicios del mes de enero por primera vez en mucho tiempo arrojó un saldo negativo (641 millones de euros).

La debilidad 
de Europa

Desgraciadamente, esta caída en las exportaciones puede continuar por el menor crecimiento de la Unión Económica y Monetaria (UEM), una zona a la que vendemos el 50% de nuestros productos. En marzo, el Índice de Gestores de Compras (PMI, por sus siglas en inglés) de la UEM se ralentizó a su nivel más bajo desde enero de 2017. El PMI descendió desde los 51,9 del mes febrero a 51,3 puntos en marzo y parece que en abril continuará la caída. Detrás de esta reducción está la incertidumbre de la política económica de Italia, la debilidad de la economía alemana, las elecciones españolas y al Parlamento Europeo, el Brexit y la política comercial proteccionista de Estados Unidos. ¡Casi nada!

Como consecuencia de todos estos problemas también bajó la Confianza Económica en la UEM arrastrada por un menor optimismo en la industria. La encuesta de la Comisión Europea mostró que este indicador se redujo desde 106,2 puntos en febrero a 105,5 en marzo, continuando con una tendencia a la baja. Para salir de esta situación de estancamiento lo que Europa necesita son reformas estructurales: armonizar los sistemas fiscales de los países, mejorar el funcionamiento de los mercados de productos y servicios, liberalizar todavía más el mercado laboral, conseguir redimensionar el sector público para reducir el gasto corriente innecesario y aumentar, en cambio, la inversión pública y privada que anime el crecimiento económico y el empleo.

Gobierno en mala dirección

España también necesita más reformas. La fase positiva del ciclo de la que todavía se beneficia España permite que se puedan implantar nuevas medidas que mejoren la competitividad. Desgraciadamente, el Gobierno ha optado por aumentar el gasto público. También porque ha optado por hacer crecer el empleo público. No contentos con los 3.211.000 empleados públicos, que aparece en la última Encuesta de Población Activa, el viernes el Gobierno aprobó una oferta de más de 33.800 puestos en la Administración. En este sentido España va en dirección contraria a otras naciones. Efectivamente, en otros países europeos se está intentando reducir, o al menos no aumentar, el número de empleados públicos como una medida necesaria para reducir el gasto público y con este ahorro disminuir el déficit público.

Sin embargo, en España, el número de funcionarios y asimilados sigue aumentando, hasta el punto que en tan solo 5 años, desde 2013 la cifra ha crecido en 300.000 personas. Desde una perspectiva temporal más cercana, en 2018, el empleo público creció a una tasa descomunal del 4,4% (hay que remontarse a 2003 para encontrar una tasa mayor), mientras que el privado lo hizo al 2,7%. Este repunte en la plantilla de las Administraciones Públicas genera un incremento desorbitado del gasto público. Si este no se frena, Bruselas nos impondría unos recortes tales que obligarían a hacer un ajuste laboral salvaje. ¿Se ha valorado este riesgo al tomar la decisión de una oferta de empleo pública tan gigantesca?

La mejora del 
capital humano

Aunque sea verdad que España sigue manteniendo en 2019 una tasa de desempleo muy alta, la solución no pasa por crear empleo público. Los esfuerzos de España deben dirigirse a aumentar la actividad económica en el sector privado. Por ejemplo, aprovechando las oportunidades que se abren con la Cuarta Revolución Industrial e invertir en nuevas tecnologías y en capital humano para mejorar su productividad y aumentar el empleo. Conviene recordar que las personas que han estudiado a lo sumo la enseñanza secundaria obligatoria o el bachillerato (que es el 60% de la población española de 16 y más años), presentan las tasas de paro más elevadas (20% frente al 14,5% de la media nacional).

De ahí que para aumentar el empleo se deberían introducir reformas educativas que mejoren la calidad del capital humano y, a la vez, tengan en cuenta las necesidades presentes de las empresas, tales como impulsar reformas que mejoren la productividad de la mano de obra, incentivar la movilidad geográfica de la mano de obra con políticas de vivienda o reformas fiscales que estimulen la aceptación de puestos de trabajo fuera del lugar de residencia; o abaratar los costes económicos y burocráticos de creación de empresas o incluso de expansión geográfica de las ya existentes. Estas son algunas de las medidas que se podrían adoptar para reducir el desempleo en España.

Pero, además de la mejora del capital humano, el país necesita de otras reformas estructurales: seguir animando a la inversión extranjera directa, garantizar la sostenibilidad de la deuda pública, reestructurar el sistema público de pensiones y reformar las Administraciones Públicas para reducir el déficit. Desgraciadamente el déficit fiscal no sólo no se reducirá este año, sino que puede ascender al 2,7% del PIB, frente al objetivo aprobado del 1,3%. Con los datos preliminares de la evolución del IPC del mes de marzo (un alza del 1,3%) no tiene sentido que los sueldos de los funcionarios crezcan al 2,5% contaminando la negociación colectiva con subidas de sueldos más allá de la inflación y la productividad.

También es un error que se hayan indexado las pensiones con el IPC. Hay que ir al fondo del problema y vincular las pensiones (y también la edad de jubilación) a la esperanza de vida, la evolución de las cotizaciones sociales y la de la población ocupada. Además, la solvencia del sistema de pensiones y el futuro del bienestar de los jubilados pasa por incentivar el ahorro. Sin embargo, desde 2014 el ahorro desciende mientras los gobiernos de España no hacen nada para evitarlo. El viernes el INE informó que el pasado año el ahorro cayó con fuerza, hasta el punto que en 2018, la tasa de ahorro de los hogares se cifró en el 4,9% de su renta disponible, su mínimo histórico.

Nuevo Ejecutivo

Así las cosas, las medidas populistas que se están aplicando podrían deteriorar la confianza empresarial y la creación de empleo. La falta de moderación que ha mostrado el gobierno de Pedro Sánchez se puede volver a repetir, si ganase las elecciones, y quisiera que le llevasen a la Moncloa los partidos independentistas y antisistema. Un Ejecutivo que continuase las actuales políticas podría ser muy negativo para el conjunto de la nación. Unos y otros socios podrían volver a someter a Sánchez a un chantaje sistemático que causaría un deterioro histórico en la cohesión de España.

En definitiva, sería deseable que el Gobierno que salga de las urnas retomase la agenda reformista orientada a estimular la competitividad, aumentar el empleo en el sector privado, equilibrar las cuentas públicas, reducir la deuda, y mejorar la productividad (que, por cierto, lleva tres trimestres cayendo).

Fuente: “¿Está amenazado el crecimiento de la economía española?” Rafael Pampillón Olmedo
. Expansión; 2 de abril de 2019. Páginas 28 y 29

24
Mar

Tropa de Elite: Brasil en 2019

Escrito el 24 marzo 2019 por Mikel Aguirre en América Latina

Tras trescientos años de dominación portuguesa, Brasil obtuvo su independencia en 1822 proclamándose la república en 1889.  Son menos de dos siglos de gestión independiente en los que los gobiernos militares y populistas se han sucedido uno a otro.

1985 marcó un punto de inflexión cuando las fuerzas armadas cedieron pacíficamente el poder a las organizaciones civiles pero al mismo tiempo eran años de crisis económicas e inflación descontrolada. Las décadas posteriores trajeron a presidentes bisoños como Collor de Mello, que tuvo que dimitir acusado de corrupción, Itamar Franco que con una inflación del 2.400% en 1993 promovió el exitoso Plan Real que aupó a la presidencia a su Ministro de Hacienda Fernando Henrique Cardoso , a quien sucedió en 2002  Luiz Inácio Lula da Silva.

En Enero de este año, el militar de reserva y político Jair Bolsonnaro se ha convertido en el presidente nº 38 del país.

El pasado jueves 21 su antecesor el ex presidente de Brasil Michel Temer fue detenido  en el marco de una investigación anticorrupción, convirtiéndose en el tercer exjefe de Estado  de forma consecutiva que cae en desgracia en los últimos años en el gigante sudamericano.

El  12 de julio de 2017, Luiz Inácio Lula da Silva el primer presidente obrero de Brasil, fue sentenciado a nueve años y seis meses de prisión, con una ampliación posterior a 12 años y 11 meses,  por corrupción y lavado de dinero.

Su sucesora Lula, Dilma Rousseff, se convirtió en la primera mujer elegida presidenta de Brasil en 2010, reelegida después en 2014. Acusada de haber modificado las cuentas públicas, el Congreso la apartó del poder el 12 de mayo de 2016, cuando abrió un controvertido proceso de impeachment en su contra.

Ocupó su lugar el entonces vicepresidente Michel Temer, del  Partido del Movimiento Democrático Brasileño que como he indicado ha sido detenido esta misma semana en São Paulo con la acusación de desvío de fondos de infraestructuras públicas

En 2019 hay muchas expectativas sobre el futuro económico de Brasil. Tras una caída del -3,3% del PIB en 2016, 2017 y 2018 fueron años de una continua lucha por revertir la crisis que para el año en curso comenzaba a disiparse. Cómo afectará la detención de Temer en la confianza de los inversores extranjeros está todavía por dilucidarse pero el país de orden y progreso necesita claramente cierta estabilidad política.

La clasificación del Doing Business del Banco Mundial sitúa a Brasil en el puesto 109 de 190 (frente al 46 de China o 54 de México) con valoraciones tan negativas como la gestión de impuestos con un 184. Brasil tiene mucho que aportar al crecimiento económico del continente y mundial si logra salir de ese círculo vicioso de inestabilidad presidencial, corrupción y políticas económicas de corto recorrido.

2
Mar

Cualquiera que haya visto la retransmisión televisiva de Richard Nixon del 15/08/1971 (disponible en youtube) declarando el fin del cambio fijo de 1 onza de oro por USD35 se dará cuenta de lo actual que parece. A pesar de sus casi 50 años se citan los argumentos que en definitiva acabaron con el sistema de cambio fijo creado en 1944 en la conferencia de Bretton Woods : Grabar las exportaciones con destino a EEUU, evitar utilizar la moneda como devaluación para exportar más, medidas proteccionistas, populismo, los Estados Unidos primero….…

Probablemente desde el 04 de Julio de 1776, lo que sucedió en el verano de 1971 es lo más cercano a una Suspensión de Pagos que ha realizado Norteamérica en su historia. El patrón oro en vigor desde mediados del siglo XIX fijaba el valor de la divisa de un país en una determinada cantidad de oro, con lo que los billetes y monedas de cualquier país dependían de la cantidad del metal precioso con el que contaba. Se optó por el oro en detrimento de la plata para fijar el valor de cada moneda nacional. Era un sistema sencillo y no necesitaba de más medidas que aplicar las reglas una vez fueron aceptadas globalmente: En teoría cada país no podía poner en circulación más monedas que su equivalente en oro en cada reserva nacional. Los países con una balanza comercial positiva incrementaban sus reservas de oro y los que tenían un saldo deficitario daban salida a las suyas. EEUU ofrecía así su moneda como valor reserva, y ésta hacía las veces del oro, sustituyéndolo, pero manteniendo su paridad con él (los citados USD 35 por onza ).

A principios de la década de los setenta dos países exportadores como eran y son, Francia y Japón decidieron solicitar cambiar al gigante norteamericano sus reservas de USD en oro, con lo que los depósitos del metal precioso de Estados Unidos comenzaron a bajar de manera alarmante y se generó una gran desconfianza frente a la moneda estadounidense. En 1971 Norteamérica se endeudaba de forma continua y creciente al tener un enorme gasto derivado de la guerra de Vietnam, que duró hasta 1975.

Lo que hizo Nixon fue en vez de suspender pagos (no tenían oro como contravalor a todos los USD en circulación) cancelar el tipo de cambio fijo de la moneda de su país con el Oro. A partir de ese momento la paridad la decidiría la oferta y la demanda.

Llevamos casi cincuenta años con un sistema monetario que se basa en la confianza de un gigante con pies de barro. El año pasado el déficit comercial norteamericano marco récord históricos y la emisión de deuda sigue.

Si todos los titulares de activos financieros en USD fuera de Estados Unidos quisiesen hacerlos efectivos en el 2019, simplemente no hay manera que hubiese liquidez para todos ellos.  O se deprecia el valor de USD de forma significativa o seguiremos con una venda en los ojos hasta la próxima crisis financiera.

Keep me searching for a heart of gold and I’m getting old

15
Feb

Here Comes the Sun: La energia Renovable en 2019

Escrito el 15 febrero 2019 por Mikel Aguirre en Uncategorized

Según la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) los países que han liderado el crecimiento energético  en esta área a nivel mundial fueron en 2018, China, Estados Unidos y Brasil. España figura en décima posición después de Rusia

Claramente parece haber una tendencia  mundial en los países  que buscan limitar las emisiones de carbono, ampliar el acceso a la energía, reducir la contaminación del aire y mejorar la seguridad energética.

Cabe destacar que entre todas las fuentes sostenibles que existen a día de hoy, la energía fotovoltaica es la que predomina- en segundo lugar la eólica- , con más de un 30% de la producción total y un crecimiento del 10% respecto al último año. Este crecimiento e interés creciente de la energía fotovoltaica es consecuencia de la reducción del precio que ha experimentado las instalaciones de kits y paneles para la instalación de parques solares.

Señalar que China se está convirtiendo en un gigante del sector renovable copando ya más de la mitad del mercado mundial. Siendo Estados Unidos el segundo en este ranking mundial, se trata de un país donde el sector del carbón  y por tanto los recursos fósiles aportan casi un 30% de la producción total con lo que viendo su mix energético la  distancia con el gigante asiático  en producción renovable no deja de crecer.

Estados Unidos tiene pendiente una transición energética que no parece que llegará en el primer mandato de Trump quien en el 2017 firmo un decreto declarando el fin de la guerra al carbón.  Se trata de un sector que sigue dando empleo a más de 50.000 norteamericanos

El carbón fue la principal combustible de las eléctricas en EE UU durante el último siglo. Hace solo una década  representaba la mitad de la generación de electricidad. Pero la demanda por esta fuente de energía fósil empezó a caer cuando las nuevas técnicas de extracción permitieron destapar yacimientos adicionales de gas natural.

El gran reto en un año en el que el barril de petróleo sigue una tendencia al alza en la franja USD60-70 es una transición energética en muchos países a un futuro modelo donde esta sea fácil de adquirir, accesible en el precio y lo más inocua posible con el medioambiente

28
Ene

Venezuela: El colapso total de una economía

Escrito el 28 enero 2019 por Rafael Pampillón en América Latina

Venezuela sufre graves problemas políticos, económicos y sociales que, desgraciadamente, se han ido deteriorando a lo largo de los últimos años. A las malas políticas económicas y a la inseguridad jurídica se ha unido un descenso en los precios y en la producción de petróleo. En 2013 bombeaba 3,2 millones de barriles diarios frente a 1,17 millones el pasado diciembre. La consecuencia es que su capacidad productiva se está reduciendo drásticamente. Esta contracción de la oferta, junto al elevado déficit público, está colapsando la economía y generando una hiperinflación que, previsiblemente, seguirá aumentando este año con niveles de cuatro dígitos.

Es curioso que, mientras la economía latinoamericana se está recuperando, Venezuela se hunde cada vez más. Según publicó la semana pasada el FMI, América Latina es la única región del mundo que, durante 2019, tendrá mayor crecimiento económico que en 2018. Efectivamente, el PIB de América Latina podría subir un 2% este año, desde el 1,1% del pasado. Algunos de estos países experimentarán incrementos muy positivos, caso de Perú (3,5%), Chile (3,5%), Colombia (3%) y Brasil (2,5%). Otros tendrán un comportamiento más débil, como México (2%), debido en gran medida a la típica desaceleración económica en el primer año de un nuevo gobierno. En el furgón de cola, con crecimientos negativos, están Argentina (1,6%), y claro, Venezuela (6%).

En 2017, la economía de este último país se desplomó (14%). En 2018, con la reducción del precio del petróleo, la caída del PIB fue todavía mayor (18%). Esto significa que, en tres años (2017-2019), su PIB habrá sufrido un derrumbe del 40%. ¿Cómo es posible este fuerte deterioro si su situación geográfica es excelente, y su clima templado debería favorecer el desarrollo económico? Hay que acudir al pasado más inmediato de Venezuela para entender la zambullida en la miseria de uno de los países con mayores recursos naturales del mundo. Una crisis económica, social y política que no cuenta con precedentes en la historia reciente de América.

El desastre económico tiene su origen en 1999, cuando Hugo Chávez, después de un golpe de Estado fracasado, llegó al poder de forma democrática, con firmes convicciones y promesas de transformar un país en el que la corrupción de las altas esferas se presumía insostenible para los estándares de la época. Las desigualdades entre las élites y la gran mayoría de la población eran muy importantes. Unos pocos oligarcas aglutinaban el poder y una inmensa riqueza, mientras que los demás rozaban la exclusión social y la pobreza. El gran descontento producido por estos contrastes y la esperanza de cambio radical alentaron la llegada a la Presidencia de Chávez.

Hugo Chávez

Las medidas que éste propuso se centraron, sobre todo, en la reducción de las desigualdades sociales. Para ello, promulgó una serie de programas de gasto público de gran alcance, destinados en su mayoría a la alfabetización, la atención médica a las comunidades pobres, y el subsidio de alimentos y otros productos de primera necesidad para ciudadanos con escasos recursos. Esta enorme presión sobre las arcas del Estado se justificaba y se sustentaba, al principio, por los crecientes ingresos provenientes de las explotaciones petrolíferas (a comienzos de la primera década del siglo XXI, la economía del país dependía en un 70% de este sector). Durante esos años, y hasta la llegada de la crisis financiera mundial, las políticas sociales se pudieron sufragar, con éxito y respaldo social, mediante recursos propios y la emisión de deuda externa (que era obtenida fácilmente por las previsiones favorables de incremento del precio del barril). Pero, lo que al principio se vio como un triunfo, pronto se empezó a percibir como un aumento, cada vez mayor y peligroso, de dependencia económica del petróleo.

Desgraciadamente, con la recesión económica de 2007 y la caída drástica de los precios del crudo, la situación de bonanza se convirtió en una crisis de liquidez: los gastos del Estado eran cada vez mayores que los ingresos. Los precios del petróleo pasaron en pocos años de récords históricos, cercanos a los 150 dólares por barril, a los mínimos de 45 dólares (ayer cotizaba a 61). La mala planificación de los recursos y la mala gestión del Gobierno se evidenciaba en las nulas previsiones dotadas en los presupuestos para estas posibles caídas. Lo que en ese momento debería haber constituido una señal de alerta para reducir los gastos resultó una reafirmación de las políticas populistas, que se limitaron a esperar una nueva subida de los precios, confiando en que sólo sería cuestión de tiempo y aguante que todo retornase a la normalidad. No ocurrió así y la situación económica del país empeoró de manera imparable; para financiar el incesante aumento del gasto, no respaldado por ingresos, se requirió de préstamos de las pocas naciones amigas (China, Rusia o Irán).

Hiperinflación

Con la muerte de Chávez, en 2013, su vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores, Nicolás Maduro (por deseo explícito del fallecido dirigente) asumió las responsabilidades de la Presidencia del Gobierno. Lejos de cambiar el rumbo de las políticas que habían llevado al país al colapso económico y social, decidió profundizar más en ellas. La brecha social aumentó, debido a una hiperinflación galopante (una de las más altas registradas en la historia mundial), provocada por la impresión descontrolada de dinero y motivada por la imperante necesidad de pagar deudas que ningún organismo internacional quería refinanciar. El dinero pasó a valer prácticamente nada, y los precios de los productos, incluidos los de primera necesidad, comenzaron a multiplicarse de un día para otro. No se cuenta con datos oficiales, pero en su informe de octubre de 2018, el FMI estimaba que la inflación se situará en el 10.000.000%, al menos, hasta 2020. Como nota curiosa, Bloomberg ha señalado que una taza de café con leche cuesta ahora unos 800.000 bolívares, frente a 0,45 bolívares en enero del año pasado: un aumento del 177.678%.

Con estas subidas salvajes de precios, el Gobierno instrumentó políticas para controlarlos, a la vez que aplicaba medidas de racionamiento, más propias de periodos de guerra o postguerra. Entre éstas, se encontraban excentricidades como la ampliación del fin de semana a tres días, el racionamiento del agua o la electricidad en las ciudades (a algunas, incluso, no llega suministro alguno) o la introducción del carné de la patria. Éste actúa de cartilla de racionamiento ante la escasez de productos de toda clase que sufre el país por la incapacidad de importar.

Una calamitosa situación, que todavía hoy impera, y que ha dado como resultado un descontento social generalizado. Las condiciones de vida, si antes eran malas, ahora son mucho peores, con índices de paro oficial que rondan el 30%, índices de pobreza y de miseria que siguen subiendo, y unas desigualdades entre ricos (cada vez menos) y pobres (cada vez más) que se han visto aumentadas. Los niveles de criminalidad e inseguridad ciudadana se encuentran entre los más altos del mundo; a la cabeza se halla Caracas, que tiene la tasa de asesinatos por habitante más elevada del planeta, peor incluso que la de Ciudad de México, donde operan los poderosos y violentos cárteles de la droga.

Represión

La represión violenta por parte de las fuerzas de seguridad y el Ejército se han convertido en una constante en las cada vez mas regulares manifestaciones contra el Gobierno y su gestión de una crisis que va a peor. Por si fuera poco, éste niega responsabilidad alguna sobre las causas de esta desesperada situación, y achaca toda la responsabilidad a una supuesta “guerra económica” instigada por EEUU, parte de sus vecinos latinoamericanos y la UE, con el supuesto objetivo de desestabilizar al Ejecutivo y dañar la estabilidad política de la patria bolivariana.

El futuro de Venezuela resulta borroso y difícil de descifrar. Lo que sí parece claro es que las políticas que se han llevado a cabo hasta ahora no servirán para salir de la crisis. Hace falta cambiar el rumbo y, como ha pasado antes en la Historia, para ello se necesita un nuevo liderazgo, que aporte credibilidad y seguridad, y que dirija al país en una dirección muy distinta. Por ello, ante esta situación de parálisis política y económica, muchos venezolanos han creído que la única solución pasa por el derrocamiento de este Gobierno mediante un golpe de Estado, promovido por fuerzas internas o internacionales.

Nuevas medidas

Las probabilidades de que Venezuela tenga una recuperación limpia y rápida con Maduro es sumamente remota. Pero un nuevo gobierno podría adoptar una serie de medidas que facilitasen la salida de la crisis: 1. Un control riguroso de la inflación, que la reduzca a niveles razonables; para ello, es preciso recobrar la independencia del Banco Central. 2. Aprovechar el actual crecimiento económico de América Latina para llevar a cabo una política de restablecimiento de relaciones internacionales con los países vecinos, que conduzca a acuerdos comerciales beneficiosos para todos. 3. Parece necesario un redimensionamiento del gasto público, hasta ahora desbocado, y reorientarlo hacia políticas que aumenten la productividad y competitividad del tejido empresarial, actualmente ahogado y desmantelado por los imposibles costes de producción. 4. Conseguir privatizar (o cerrar) muchas empresas que fueron nacionalizadas durante el chavismo y que se han vuelto lentas e ineficientes. 5. Diversificar las exportaciones (la dependencia del petróleo y sus derivados asciende ahora a casi el 100%) hacia actividades productivas no relacionadas, algo que no debería ser muy complicado en un país tan rico en materias primas y con una localización tan atractiva.

Por último, pero no por ello menos importante, reinstaurar el orden y la seguridad en las calles, a la vez que se cortan de forma tajante las corruptelas tan instaladas en la Administración. Se conseguiría así asentar las bases para la mejora progresiva de la convivencia entre los venezolanos y de su calidad de vida, tan degradada durante estos últimos años.

Fuente: “Venezuela: El colapso total de una economía” Rafael Pampillón Olmedo
 y Ángel Zapata Rubio. Expansión; 28 de enero de 2019. Páginas 28 y 29

19
Ene

Este próximo lunes, día 21, Theresa May está obligada a presentar un Plan B sobre el proceso de salida (Brexit) o permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea, después de que, esta semana, la Cámara baja del Parlamento británico rechazara (con 432 diputados en contra y 202 a favor) el acuerdo que la primera ministra había negociado con Bruselas. El nuevo plan, del que se desconocen los detalles, permitirá a los Comunes introducir todo tipo de enmiendas y propuestas que serán debatidas para luego ser votadas el 29 de enero.

Esta negativa por parte del Parlamento inglés va a exigir un cambio radical que se reflejará en el nuevo Plan que ofrecerá el lunes la Primera Ministra. Ante esta situación incierta para todos, ¿qué otras opciones tiene el país para culminar este proceso el 29 de marzo, como estaba previsto? ¿Se pueden intentar aprobar alternativas a la salida?

Nuevo referéndum

Entre los escenarios posibles, está el de que el Parlamento vote la anulación del Brexit. Para ello, habría que organizar un segundo referéndum, que incluya la opción de permanecer en el bloque. La Justicia europea dejó claro que Londres puede, si lo desea, parar el Brexit de forma unilateral, sin necesidad del consentimiento de los 27 países miembros. Además, una encuesta de YouGov realizada esta semana otorga ventaja a la decisión de quedarse en la UE (56%), frente a la del abandono (44%), el mayor margen desde la consulta de 2016.

En caso de que se convocara un segundo referéndum, la fecha de un posible Brexit debería aplazarse. Se necesitarían al menos 14 meses para aprobar los procedimientos a través del Parlamento y celebrar la votación. Para ello, se precisa una prórroga del artículo 50 del Tratado de la UE, que rige las modalidades de salida de un país miembro, y que debería ser ratificada por unanimidad de los 27 restantes. Algo que solo sería posible si se hiciese antes de finales de junio o principios de julio, momento en que se formará el nuevo Parlamento Europeo surgido de las elecciones de mayo.

Consecuencias para España

Si el resultado del nuevo referéndum fuese que Gran Bretaña no se marcha de la UE, España saldría beneficiada. Nuestro país tiene mucho que perder con el Brexit ya que: a) cada año hay 19 millones de turistas británicos que nos visitan, b) existen 250.000 ingleses que residen aquí y c) nuestra interdependencia comercial y financiera es muy elevada. Lo que hace de Reino Unido el primer socio económico de España. Nos interesa, por tanto, que la relación entre la UE y los británicos cambie lo menos posible: la economía se resentiría tanto más cuanto mayor resulte la separación.

Se puede producir un desastre

En el otro extremo estaría un escenario de un Brexit sin acuerdo. Es una opción poco probable, ya que a ella se opone la mayoría de los diputados británicos. También se trata del desenlace más temido por las empresas. En esa situación, Gran Bretaña quedaría sumida en una grave crisis económica: un desastre sin paliativos. Sus exportaciones a la UE tendrían que pagar el arancel común europeo. El mismo que ahora soportan las importaciones de países extracomunitarios, como Rusia, India o Estados Unidos. Esto les supondría una importante pérdida de competitividad (“efecto frontera”). Además, es muy posible que Reino Unido aplicase aranceles a las importaciones provenientes de la UE, con el fin de proteger a sus empresas frente a la competencia del continente. Ambos aumentos provocarían una reducción del comercio internacional y una menor eficiencia económica, lo que disminuiría las oportunidades de generar ventajas competitivas.

En cuanto al flujo de capitales, hasta hace dos años y medio, Reino Unido era uno de los países favoritos de inversores de todo el mundo, y en especial de la UE. Sin embargo, de darse un Brexit desordenado, y ante la expectativa de menores ventas tanto de bienes como de servicios, parece probable que parte de las compañías radicadas allí se trasladen, como ya ha venido sucediendo después del referéndum, para continuar trabajando en un territorio parte de la UE y de su mercado único. Así las cosas, no puede sorprender que, dependiendo de cómo se desarrolle el proceso más empresas (incluidos algunos bancos) decidan cambiar su residencia fiscal.

La consecuencia inmediata de este proceso (contracción del comercio internacional, cierre de empresas, salida de establecimientos financieros y menores flujos de capitales) sería una caída del PIB británico y una pérdida de su aparato productivo. Esto, al final, derivaría en una disminución importante del empleo. Es más, ningún estudio serio estima que se vaya a producir un beneficio para Gran Bretaña, en términos de crecimiento o renta per cápita, si triunfase una salida. El último, publicado por el Banco de Inglaterra, ha calculado que un Brexit sin acuerdo supondría para el país una caída del PIB de un 8%, la tasa de desempleo se doblaría y la inflación se dispararía lo que forzaría nuevas subidas de tipos. Esto supondría un fuerte golpe para los mercados financieros y también para la libra esterlina que ya cayó un 13% un mes después del referéndum y el Banco de Inglaterra prevé ahora una depreciación del 25%.

Un Brexit blando

Una tercera posibilidad consistiría en negociar un Brexit más blando similar a los acuerdos que ahora tienen Noruega o Canadá. Noruega es miembro del Área Económica Europea, al igual que Gran Bretaña y los otros 27 países pertenecientes a la UE. El acuerdo consistiría en una asociación de Gran Bretaña con la UE, pero sin participación en la toma de decisiones. Noruega ha incorporado tres cuartas partes de la legislación comunitaria, y tiene acceso al mercado único para el libre movimiento de bienes, servicios, capitales y personas. Significa que los noruegos pueden vivir y trabajar en un país de la UE y viceversa.

A Canadá el acuerdo con la UE le da acceso preferente al mercado único, al eliminar la mayoría de aranceles en los bienes, aunque excluye algunos productos del sector de los alimentos y los servicios. La condición es que los productos que son exportados a la UE tienen que cumplir con los estándares de productos europeos y tener los requerimientos técnicos, sin que Canadá tenga ni voz ni voto sobre esos estándares.

Conclusión

Sea cual sea, el Plan B que el lunes presentará May a los Comunes resultará histórico para el futuro económico de Reino Unido y la UE. La primera ministra deberá ofrecer a los miembros del Parlamento propuestas serias de continuidad o de muy estrecha relación con la UE. Afortunadamente, son conscientes de que iniciar un proceso de profunda separación implicará ahuyentar a los inversores, debilitar su economía y aumentar el desempleo, perjuicios que acabarían repercutiendo también en la propia UE. Por expresarlo en su idioma, se trataría de un lose-lose que harían bien en evitar a toda costa.

Fuente:  Rafael Pampillón. «¿Hacia dónde debe ir Gran Bretaña?». Expansión, 19 de enero de 2019; página 23.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar