Archivo de la Categoría ‘Economía de EEUU’

30
Jun

México está entre la espada y la pared

Escrito el 30 junio 2018 por Rafael Pampillón en América Latina, Economía de EEUU

El primer problema de México tiene nombre: Donald Trump. El muro de Trump va más allá de los asuntos meramente migratorios. El muro también se expande a los ámbitos comerciales, productivos e institucionales. La posible salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podría situar a la economía de México en una posición dramática: el 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a EEUU.

El segundo problema se materializará mañana, 1 de julio, cuando el populista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) salga elegido presidente. Mañana, 89 millones de mexicanos están llamados a las urnas para votar. Se da como segura la victoria de AMLO que tiene el liderazgo en las encuestas con un 51% de la intención de voto (23 puntos por encima de su principal contrincante, Ricardo Anaya del PAN). El panorama económico es incierto: por primera vez en su historia, México tendrá un presidente de la izquierda radical. De ahí que muchos empresarios con inversiones en México estén asustados y una buena parte de la población mexicana tenga un sentimiento de incertidumbre sobre su futuro.

Foto: Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Donald Trump

El tercer problema es la grave situación social que atraviesa el país y que AMLO quiere solucionar: 1) el elevado nivel de pobreza (el 44% de la población es pobre); 2) la inseguridad ciudadana (32.000 homicidios en el último año, lo que supone un récord histórico); 3) el aumento de la corrupción (según Transparencia Internacional empeora y en el ránking ha caído 30 puestos situándose en el lugar 135 del mundo); 4) la elevada desigualdad (es el décimo país con mayor desigualdad del mundo) y 5 la enorme burocracia en los ámbitos locales y regionales.

A pesar de este conjunto de debilidades, que AMLO pretende corregir, en los últimos años, los anteriores gobiernos de México han sabido llevar a cabo políticas dirigidas a fomentar el crecimiento de la economía, como son: 1) mejorar los marcos regulatorios (tiene, por ejemplo, una de las regulaciones más sofisticadas del mundo en banca y finanzas a través de internet); 2) reducir las cargas y los trámites administrativos para la creación de nuevas empresas y 3) liberalizar el mercado de las telecomunicaciones.

Queda todavía mucho por hacer para seguir aumentando la innovación, la competencia y la productividad del tejido empresarial mexicano. Sin embargo, AMLO parece que, por ahora, ha elegido un camino muy diferente. Sus ideas sobre cómo funciona una economía moderna son muy escasas y simples (en esto se parece a Trump). Así, en su programa electoral promete reducir a la mitad los salarios de los altos funcionarios, incluido el del presidente. Además, quiere que México sea autosuficiente en la producción de alimentos y gasolina (algo que huele a proteccionismo). A ello hay que unir un importante aumento del gasto público: estímulos al sector agropecuario; aumentos de ayuda financiera para estudiantes de familias de ingresos bajos, ancianos y discapacitados; acceso universal a las universidades públicas, y aumentar la instalación de agua corriente y de infraestructura de transporte en el sur del país, donde el 70% de la población es pobre. Pretende, además, cancelar la obra en construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

De poner en marcha este conjunto de medidas, su Presidencia sería un experimento arriesgado que está alarmando a los inversores, por sus semejanzas con los gobiernos bolivarianos de Venezuela.

No es tan fiero el león

Sin embargo, no se debe olvidar que AMLO tuvo una actuación económica responsable cuando gobernó la Ciudad de México, lo que permite entrever algunas semejanzas con el expresidente brasileño Lula da Silva, que también fue temido por los mercados cuando ganó la presidencia en 2003. Sin embargo, desde el comienzo de su mandato, adoptó una política económica más ortodoxa que el discurso populista que tiñó su campaña electoral.

Habrá que esperar al discurso de toma de posesión del nuevo presidente para tener una idea mejor de las políticas que se van a aplicar. AMLO, al igual que Lula, es una caja de sorpresas. Sin embargo junto a sus gestos populistas, el candidato a ocupar Los Pinos se ha mostrado muy partidario de renegociar el TLCAN rechazando entablar una guerra comercial con EEUU. De ganar la presidencia, Obrador buscaría la apreciación del peso, al que considera depreciado, y lo haría generando un marco de confianza que incentive las inversiones extranjeras, tal como señaló en una reciente entrevista Alfonso Romo, uno de sus asesores económicos y futuro jefe de gabinete.

Romo también adelantó que AMLO buscará fortalecer el Estado de derecho, crear condiciones comerciales que den confianza a los inversores, permitir que el peso cotice libremente (es decir, sin intervenciones) en el mercado cambiario y respetar la autonomía del Banco de México. Como consecuencia de estas declaraciones el peso mexicano, que venía cayendo con fuerza desde finales de marzo, en los últimos 15 días se ha apreciado un 5,5% con respecto al dólar y también al euro. Una alegría para los accionistas de las empresas españolas con presencia en México que tal vez perciban los efectos positivos de la apreciación del peso en el valor de sus acciones.

El futuro del Tratado

Donald Trump, desde que es presidente, está creando enormes tensiones con México en varios campos, incluidos los asuntos económicos. AMLO no lo va a tener fácil. Si Estados Unidos abandonase el TLCAN, Trump provocaría un desastre en la economía mexicana. El 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a EEUU y la mayor parte de la inversión directa exterior que recibe México también procede de su vecino del norte. El crecimiento económico de México se frenaría y la balanza comercial alcanzaría un déficit impresionante. Además el tipo de cambio del peso se derrumbaría por dos razones: a) por las menores exportaciones y b) por la huida de capitales hacia EEUU por tres motivos: 1º) porque la incertidumbre que se ha instalado en México no favorece la entrada de capitales y, en cambio, sí su salida; 2º) por los mayores tipos de interés aplicados por la Reserva Federal y 3º) por las bajas expectativas de crecimiento económico que tendría México.

En cualquier otra situación una depreciación de la moneda incrementaría las exportaciones. En este caso es más difícil. Con la salida de EEUU del TLCAN y la consiguiente subida de aranceles, México quedaría encerrado en un corral, donde sus exportaciones se verían muy afectadas. La buena noticia es que se crearía una situación que obligaría a México a diversificar geográficamente sus exportaciones hacia los países con los que tiene otros acuerdos comerciales. México, desde hace muchos años, ha venido explorado nuevos mercados, lo cual también se ve reflejado en el reciente acuerdo de libre comercio firmado con la Unión Europea.
Además, ha empezado a subir aranceles a productos americanos, como el queso, con el fin de que EEUU sienta las consecuencias que tendría romper los acuerdos comerciales con México. Un dato: el 80% de las exportaciones de queso de Estados Unidos se envían a México.

Por ahora la salida de EEUU de la TLCAN es solo una posibilidad y probablemente una estrategia de Trump para renegociar el actual acuerdo comercial con Canadá y México. No se debe olvidar que gran parte de la cadena de valor de muchas empresas norteamericanas se encuentra detrás de las fronteras mexicanas. Trump sabe, o debería saber, que si quiere aumentar el bienestar de los ciudadanos americanos y la productividad de las empresas de EEUU hay que poner aceite para que funcione la cadena de valor y la logística. Si, por el contrario, pone palos en la rueda de los intercambios comerciales se reducirá la asignación eficiente de los recursos y con ello el crecimiento económico y empleo.

Donald Trump está creando enormes tensiones políticas y económicas con México

El TLCAN va a ser un reto muy importante para el nuevo presidente que necesita salvar ese acuerdo con dignidad para poder sostener su economía. México no puede perder a su mejor cliente. Si bien es cierto que tampoco puede ceder en todo: los chantajes arancelarios tienen un límite. En cualquier caso el gobierno de AMLO no entrará en una guerra frontal en la que es fácil que pierda.

Aumentar la economía

Si bien AMLO, durante la campaña, ha ido poniendo el foco en repartir la tarta, no debe olvidar que también se necesita que aumente su tamaño. Es cierto, como comentamos al principio, que en los últimos años los gobiernos de México han hecho un esfuerzo por aumentar el crecimiento de su economía, reduciendo las cargas regulatorias con el fin de aumentar el nivel tecnológico y la competitividad de sus empresas. Sin embargo, está todavía muy lejos de diversificar adecuadamente su canasta exportadora. México es todavía un país cuyo desarrollo industrial, productividad y capacidad de innovación están en niveles muy bajos. La carencia de innovación y de capital humano son dos grandes retos que impiden el camino de su desarrollo.

Entre 2008 y 2016, México ha aumentado su presupuesto en investigación y desarrollo (I+D). Desgraciadamente, hasta ahora la inversión en I+D se ha hecho principalmente en el sector público, algo que no ha permitido avances significativos en la productividad y la competencia. Afortunadamente, en 2018 se aumentó la desgravación fiscal en las empresas en las áreas de investigación y tecnología, pudiéndose deducir ahora el 30% de esas inversiones.

Pero la baja productividad se debe también a la falta de capacitación del capital humano. El aumento de capital humano, fortalecería la innovación empresarial y con esto también aumentaría la competitividad. En este sentido el sistema educativo mexicano también tiene que valorar la importancia de formar personal cualificado para ayudar a mejorar la productividad del país. La apuesta por la transformación digital y la innovación en el sector de la Inteligencia Artificial pasa por contar con personal cualificado para realizar ese tipo de trabajos.

Una posibilidad es otorgar apoyos para formar estudiantes de master y doctorados en las empresas: un sistema dual que combine trabajo y estudio. Además, el nuevo gobierno debe aprovechar los logros que ha tenido hasta ahora el fomento del emprendimiento, asegurando más oportunidades para todos los ciudadanos para crear empresas de manera que el nuevo tejido productivo se distribuya de forma más equitativa a lo largo y a lo ancho de todo el país.

Tejido empresarial

En resumen, México, hasta el día de hoy, ha tenido una estrecha y potente conexión con los EEUU, beneficiándose de los éxitos empresariales de los americanos y a la vez, perjudicado en las épocas de crisis económicas. Aunque México ha podido ir desarrollando un mejor, y cada vez mayor, tejido empresarial dentro de su territorio, sigue teniendo una amplía necesidad de estar conectado con los Estados Unidos.

De hecho el país azteca sigue estando muy bien posicionado para exportar servicios y bienes a las empresas norteamericanas. Una realidad que exige que el nuevo gobierno de México ponga la negociación del TLCAN en la parte alta de su lista de prioridades. Para continuar creciendo, México debe seguir manteniendo su buena relación con EEUU.

A su vez, el nuevo gobierno debe priorizar la necesidad de diversificar el tejido empresarial, incorporando las ventajas que presenta la transformación digital para estimular la productividad, asegurando así un mayor desarrollo económico futuro. Si, además, quiere hacer reformas sociales con aumentos de gasto público, tiene que conseguir aumentar los ingresos fiscales. Para ello, se precisa una reforma fiscal y una tarta económica más grande.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “México está entre la espada y la pared”. Expansión 30 de junio de 2018. Páginas 26 y 27 

23
Jun

Los aceituneros españoles están sufriendo los elevados aranceles que sobre la aceituna de mesa les está imponiendo la administración americana. Es una medida que se dirige a proteger la producción americana de aceitunas frente a la competencia española. A partir de ahora los americanos tendrán que comer aceitunas de peor calidad y más caras.

Es solo un ejemplo del cambio brusco y profundo que se está produciendo en la política de comercio exterior de Estados Unidos (EEUU). Se trata de la mayor escalada arancelaria que se ha producido desde la Segunda Guerra Mundial. Donald Trump ha iniciado una batalla comercial que no parece que vaya a terminar bien. Las hostilidades comenzaron el 1 de junio cuando la Administración de EEUU aprobó aranceles del 25% y el 10% a la importación de acero y de aluminio procedentes de Europa, China, México y Canadá.  La respuesta de los países afectados no se hizo esperar. Ayer, viernes, los países de la Unión Europea (UE) comenzaron a aplicar aranceles del 25% a unos 200 productos norteamericanos (zumo, tabaco, motos, whisky, cartas, vaqueros o acero) por valor de 2.800 millones de euros. Prudentemente y en aras de que cese la contienda, Bruselas anunció el compromiso de retirar estas medidas si EEUU hace lo propio con el acero y el aluminio.

China, también ha iniciado un proceso de duras represalias a las medidas proteccionistas de la Administración americana. La respuesta de Trump tampoco se ha hecho esperar, y ya está estudiando gravar con más aranceles a la economía de China. Se trata ahora de tarifas del 10% a un total de 200.000 millones de dólares de importaciones chinas (que van desde las lavadoras a los paneles solares). Aunque la Casa Blanca aseveró que estos aranceles se aprobarán, a no ser que Pekín cambie su política económica exterior para exportar menos a EEUU. Sin embargo, parece que China no está por la labor de reducir drásticamente su superávit comercial con EEUU, motivo por el que ha amenazado con tomar medidas cuantitativas y cualitativas contra la entrada de productos americanos.

Cerca de la recesión

Donald Trump es el único responsable de una guerra comercial que, si no se detiene, provocará una crisis que se extenderá por el resto del mundo, lo que provocaría una recesión que se prevé en 2020-2021. El motivo resulta claro: se está destruyendo el sistema internacional de Libre Comercio que creó Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. El presidente norteamericano no cree que arruinar un sistema de comercio global y abierto y perder a sus aliados políticos y comerciales (Europa, México y Canadá) vaya a perjudicar los intereses estadounidenses. Nada más falso.

Se olvida que la Gran Depresión americana de los años treinta (del siglo XX), se produjo en unas circunstancias similares: el dólar estaba apreciado, se derrumbó la bolsa de nueva York con el famoso Crack de 1929, los tipos de interés eran elevados y la política comercial también tenía un sesgo proteccionista. Efectivamente la introducción de la Smoot-Hawley Tariff Act en 1930 -una subida considerable de los aranceles a la importación para proteger a los agricultores americanos-  redujo el comercio internacional y ayudó a hundir la economía americana. Por otra parte, el esquema cambiario de tipos de cambio fijos basado en el “patrón oro” entrañaba una apreciación del dólar, sobre todo cuando otros países como el Reino Unido decidieron salirse y devaluar su moneda.

Ahora las condiciones son parecidas: el dólar está apreciado, los tipos de interés de la Reserva Federal aumentan, el Dow Jones lleva diez días cayendo desde máximos y la Casa Blanca impone aranceles a los productos importados. Estas malas señales presagian una crisis que va a tener consecuencias negativas sobre la productividad de EEUU, su industria manufacturera, la inflación y los tipos de interés. No obstante, es muy poco probable una depresión, como la que siguió a crisis bursátil de 1929; ahora la situación es diferente por la contundencia y velocidad con que se producen las respuestas de la política económica.

España: estrategia exportadora

Estamos ante una guerra comercial en la que España también participa: la aceituna de mesa es solo un ejemplo. Desgraciadamente es una batalla de la que ningún país permanecerá al margen y que afectará también al crecimiento económico de Europa.

De momento esta guerra se nota poco en España porque nuestros productos siguen siendo percibidos por su calidad y precio, lo que nos permite estar en las mejores condiciones para llegar a los mercados internacionales. Así, los datos publicados esta semana sobre el comercio exterior español señalan que continúan creciendo las exportaciones. Éstas han alcanzado el récord histórico de 94.883 millones de euros, en el período enero-abril de 2018, cifra que supuso un alza del 3,7% con respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones se afianzan así como motor de nuestra economía. Solo en el mes de abril, las ventas al exterior aumentaron un 9,5% con respecto al mismo mes de 2017. Estos incrementos permiten a España continuar por encima de sus principales competidores europeos.

España mantiene su peso en las exportaciones mundiales de bienes

El crecimiento de las exportaciones se observa también en el alza de la cuota exportadora de nuestro país. Así, según acaba de publicar la Organización Mundial de Comercio (OMC), España mantiene su peso en las exportaciones mundiales de bienes. Es más, es el único país de la tabla que en 2017 sostiene su participación. Los demás pierden en favor de otros países, más pequeños económicamente, que ganan cuota (Corea del Sur, Holanda, Indonesia, Vietnam, Malasia o Polonia). Además, en el periodo 2003-2017 solo España y China ganan participación en las exportaciones mundiales de mercancías. El resto de los países (Estados Unidos, Japón, Alemania y Francia) redujeron su participación.    

                                 Participación (%) en exportaciones mundiales de mercancías

2003 2012 2014 2015 2016 2017 Diferencial 2003-2017
China 5,9 11,4 12,4 14,0 13.1 12,8 +6,9
Estados Unidos 9,8 8,6 8,6 9,1 9,1 8,7 -1,1
Alemania 10,2 7,8 8 8,1 8,4 8,2 -2
Japón 6,4 4,5 3,6 3,4 4,0 3,9 -2,5
Francia 5,3 3,2 3,1 3,1 3,1 3,0 -2,3
España 1,6 1,6 1,7 1,7 1,8 1,8 +0,2

Fuente: OMC (2018)

Una de las razones por las que la economía española crece a ritmos tan elevados es por la competitividad de nuestras exportaciones de bienes y servicios. Conviene recordar que exportar más exige una mayor inversión en infraestructuras y bienes de equipo, algo que mejora el empleo, lo que a su vez da paso a un aumento del consumo.

La guerra de Trump nos perjudica

A pesar de las malas noticias económicas que aparecen estos días, y que van a seguir en los próximos meses como consecuencia de las actuales políticas comerciales en EEUU, España, gracias a las exportaciones, mantiene un elevado ritmo de crecimiento. Por eso la guerra de Trump a España no le interesa: nos perjudica. Producirá, además, una recesión económica en EEUU, China y Europa. Sin embargo, gracias a la Gran Recesión aprendimos que las políticas económicas deben aplicarse con rapidez, intensidad y coordinación. Como consecuencia si se entra en una recesión sabremos salir  pronto de ella lo que debiera llevarnos a tener una visión más optimista del futuro.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “La guerra arancelaria: un perjuicio global”. Expansión 23 de junio de 2018. Página 27.

18
Ene

Los datos que se van publicando sobre las perspectivas de la economía mundial son cada vez más positivos. Para este año, el crecimiento estimado por el consenso de los analistas se sitúa en el 3,8%; superior, por tanto, al de 2017, que fue del 3,6%. La razón de este rápido avance es la mayor solidez y convergencia de las diferentes economías del mundo. Eso significa que, en 2018, por segundo año consecutivo, se va a producir una expansión económica sincronizada de casi todos los países, cosa que no sucedía desde hace más de una década ¿Cuáles son las causas de este elevado crecimiento de la economía global?

Los países emergentes acelerarán su ritmo de crecimiento.

Esto ocurrirá gracias a que en estas economías se va a generar mayor producción industrial, un aumento de sus exportaciones y de las inversiones en infraestructuras, un crecimiento de su población y una mejora en la calidad de sus instituciones (buen gobierno). Así, la OCDE prevé que India pasará de crecer el 6,7% en 2017 al 7% en 2018. China lo hará, aproximadamente, en la misma medida que el año pasado: se pronostica un 6,7% frente al 6,8% de 2017. Por su parte, Brasil parece que sale de la crisis: crecerá el 2,7% frente al 1% del año pasado, según informó su Banco Central, en tanto que Rusia mantendrá el mismo crecimiento: el 2%. La OCDE prevé también mayores tasas de expansión en otros países emergentes como Turquía, México, Argentina o Colombia, y también crecerán más los situados en el Sudeste Asiático y el África Subsahariana.

Optimismo en la economía europea

Asimismo, Europa, a pesar del Brexit, mantiene su economía en la fase expansiva del ciclo, con un ritmo de crecimiento en términos anualizados del 3%, el mejor en mucho tiempo; a la vez que las tasas de paro se reducen rápidamente. Así, en 2017, ésta cayó en la zona del Euro (UEM) del 9,8% al 8,7% de la población activa. Y en 2018, el desempleo seguirá disminuyendo hasta cerrar el año en el 7%. Un crecimiento que vendrá de la mano de la elevada actividad industrial que sorprendió, al crecer en noviembre de 2017 al 3,2% en tasa anual, gracias al notable dinamismo que registraron los bienes de capital (+6,2%).

Este comportamiento expansivo de la industria se encuentra en línea con los elevados niveles de los indicadores de la confianza de los empresarios, que, en la mayoría de los casos, rondan máximos históricos. Así, el Índice de Sentimiento Económico de la UEM, elaborado por la Comisión Europea, ha vuelto a crecer, pasando de los 114,6 puntos del mes de noviembre a los 116 de diciembre, impulsado por el sector manufacturero, que registró su máximo histórico.

También el Indicador de Clima de Negocio para la UEM alcanzó en diciembre los 1,66 puntos, una mejoría de 0,17 respecto al valor de un año atrás. Se trató del mejor dato desde 1985. Los gerentes de empresas de la región destacaron la mejora del volumen de pedidos y de la producción.

En definitiva, Europa está viviendo la mejor coyuntura económica desde hace muchos años lo que refuerza las tendencias positivas que se prevén para 2018.

EEUU se fortalece.

También Estados Unidos (EEUU) marcha bien. La Reserva Federal acaba de elevar las previsiones de crecimiento económico al 2,5, tanto para 2017 como para 2018. Como consecuencia, la tasa de paro se mantuvo en diciembre del año pasado en el 4,1%; la más baja en 17 años. Un crecimiento económico y del empleo que se verá reforzado este año por la reactivación fiscal promovida por el presidente Donald Trump, que incluye una rebaja de 14 puntos en el Impuesto de Sociedades.

Sin embargo, los estímulos fiscales de Trump y esta buena marcha de la economía y del empleo podrían quedar parcialmente neutralizados por el encarecimiento del crédito a las empresas y familias, como consecuencia de una política monetaria más restrictiva, que seguirá aplicando la Reserva Federal. La entidad ha señalado que, en 2018, tanto el crecimiento de la actividad como el mercado laboral continuarán fortaleciéndose, lo que anticipa tres subidas de los tipos de interés durante este año. Una situación que podría generar un proceso de desaceleración económica, favorecido también por la enorme madurez del actual ciclo expansivo de la economía americana, que ya dura 8 años (frente a la media histórica, que es de menos de 6).

La industria española va bien

La industria española, siguiendo la misma senda de crecimiento que EEUU (+3,4% anual) y la UEM (+3,2%), va a vivir un 2018 muy positivo. El Índice de Producción Industrial, publicado el jueves pasado por el INE, muestra que este sector está creciendo a ritmos anuales del 4,2%; por encima, por tanto, de EEUU y la UEM, y también del conjunto de la economía española. Este buen comportamiento de la industria se apoya, sobre todo, en la mayor producción de bienes de equipo (+6,1%). Un importante incremento que se mantendrá durante 2018 y que permitirá satisfacer la demanda externa y la interna, consolidando el cambio de modelo productivo que se está verificando en nuestra economía. Lo que demuestra que el país sigue invirtiendo en tecnología, a la vez que procura mejorar, no sólo su productividad, sino la calidad de sus productos.

Además, el significativo crecimiento de la fabricación, la importación y la exportación de bienes de equipo muestra que España se está integrado cada vez más en la cadena de producción mundial, es decir, un mismo bien es importado, reelaborado y exportado de nuevo. Lo que también favorece la renovación de las fábricas. El concepto de gran factoría que da trabajo a miles de personas se va poco a poco extinguiendo. Aparecen en cambio, y cada vez más, nuevas empresas digitales, de estructuras ligeras, que acabarán batiendo a las plantas antiguas, o, al menos, les enseñarán el camino para que se vuelvan más competitivas. Un proceso que implica la renovación integral de las instalaciones productivas para adaptarlas a la automatización.

Esta transición del sector industrial dependerá de la capacidad que tengan nuestras empresas manufactureras de adoptar las nuevas tecnologías, de acometer cambios profundos en la cadena de abastecimiento, producción, distribución y consumo. Un fenómeno que se está verificando en la industria y en cualquier otro sector a nivel mundial, y ante el que España no se puede quedar atrás.

Más crecimiento y empleo

Este aumento de la producción industrial, junto con el buen comportamiento de las exportaciones de bienes y servicios (incluido el turismo), está permitiendo revisar al alza las previsiones. Así, la economía española seguirá en 2018 en su fase expansiva, a pesar de que el crecimiento económico y la creación de empleo van a ser menos intensos que en 2017 y 2016. Sin embargo, el Gobierno y los Servicios de Estudios siguen elevando sus estimaciones de aumento del PIB para 2018, desde el 2,3% hasta el 2,8%; por encima, por tanto, del que tendrá la media de los países de la UEM (+2,3%).

Esta constante mejora de la actividad económica tendrá también efectos muy positivos en el mercado laboral. Habrá que esperar al día 25 de este mes para conocer la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre del año pasado pero es probable que la tasa de paro de final de año esté cerca del 16%, para situarse en el 14% a finales de este año 2018.

También resultará determinante para que se mantenga esta buena tendencia en 2018 el hecho de que los problemas relacionados con la situación política en Cataluña sean cada vez menos frecuentes y que la situación de las empresas en ese territorio tienda a estabilizarse.

El peligro del proteccionismo

En resumen, todos los indicadores macroeconómicos sugieren que en 2018 la economía mundial tendrá un crecimiento más amplio y sincronizado. También aumentarán los salarios, los niveles de inflación y el empleo. El mayor riesgo para la expansión global no serán ni los repuntes en los tipos de interés ni los de los precios del petróleo, sino el alza del proteccionismo comercial. Poner trabas a los intercambios mercantiles haría caer algunas décimas el crecimiento del PIB a nivel global, ya que reduciría la asignación eficiente de recursos en la cadena de valor de la producción mundial.

Mientras tanto, en España, para impulsar más el crecimiento y el empleo, hay que seguir insistiendo en la necesidad de un sistema educativo que premie la excelencia y que mejore la productividad de los trabajadores, en dotar a nuestras empresas de más innovación, aumentando, por ejemplo, la inversión en I+D, en favorecer la inversión directa extranjera, en reducir la deuda pública y en continuar con el programa de reformas. Si, como consecuencia de todo esto, la productividad sorprendiese al alza, se crecería incluso más de lo previsto, se generaría más empleo y mayores subidas salariales.

Fuente: Rafael Pampillón. “Un crecimiento mundial más sólido”. Expansión. 18 de Enero de 20118.

26
May

I like to be in America: Puerto Rico Suspende Pagos

Escrito el 26 mayo 2017 por Mikel Aguirre en Economía de EEUU

Llevamos unos meses con el foco puesto en la potencial mejora de la economía norteamericana, que ha decepcionado con los datos del primer trimestre del 2017: 0,7%, frente al 0,8% del 2016 o el 2% del 2015 y a muchos analistas se les ha pasado por alto la importancia de la Suspensión de Pagos de Puerto Rico.  El 03 de Mayo el denominado  oficialmente Estado Libre Asociado de Puerto Rico, solicitó finalmente situación de protección frente a sus prestamistas (concurso de acreedores)  por un monto de 70 billones de USD, en lo que va a pasar a ser la mayor insolvencia municipal de la historia de Estados Unidos

Los puertorriqueños que no pueden votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, a menos que dispongan de residencia oficial en alguno de los cincuenta estados o en el Distrito de Columbia son ciudadanos estadounidenses desde 1917.

La economía de Puerto Rico pasó por ser la más competitiva e importante de Centroamérica y el Caribe e incluso de Latinoamérica.  ¿Qué ha sucedido para llegar a la situación actual?

Hay dos motivos que han actuado de freno sobre Puerto Rico en la última década:

En primer lugar hay que recordar que hasta el 2005 las empresas que operaban en la isla estaban exentas del pago de impuestos.    Aquel año el gobierno norteamericano eliminó este importante incentivo  comenzando un éxodo masivo de empresas  y un frenazo en las inversiones exteriores

En segundo lugar hay que indicar que la mayor parte de la electricidad que se consume en la isla se  produce a través del crudo que sufrió una importante subida en el mismo periodo.

Para financiar una situación de  fuga de capitales, bajada de ingresos e incremento de gastos, las autoridades de la isla se lanzaron a la emisión de deuda, canalizándola a través de Fondos de Alto Riesgo.   Esto ha llevado a Puerto Rico  a acumular una deuda pública mucho más alta que cualquier Estado de la unión, habiendo sido ésta creada principalmente por Corporaciones de Servicios de Agua y Electricidad  y Colegios Estatales.

En el 2014 la isla decreció un 1,4%, en el 2015 los datos del PIB fueron cercanos al 0% interanual y el año pasado la economía cayó el 1,8% lo que ha motivado a que decenas de miles de ciudadanos de Puerto Rico estén viajando a Estados Unidos en busca de oportunidades laborales.  Hasta la fecha los Hedge Funds , principales tenedores de la deuda puertorriqueña se habían negado a negociar una quita o reducción del pasivo de la deuda de la isla.

El cambio de situación  desde le 3 de Mayo es que la presentación de concurso por parte del Gobernador Ricardo Rosello implica sí o sí una refinanciación de la deuda existente y con mucha probabilidad una reducción del principal a devolver. Las obligaciones de  Puerto Rico con vencimiento en el 2035 se negocian en los mercados de futuros a un precio 65 céntimos por dólar , adelantando una quita de más del 30%

La famosa canción America de West Side Story, alababa el pertenecer a Estados Unidos por parte de una cantante puertorriqueña.  Habrá que estar atento a ver cómo evoluciona este importante asunto que necesitará mucho soporte de la administración Trump

22
Abr

TAKE IT TO THE LIMIT: LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE TRUMP

Escrito el 22 abril 2017 por Mikel Aguirre en Economía de EEUU

El pasado 21 de Enero fue la toma de posesión del 45 presidente de los Estados Unidos.    Un acontecimiento plagado de frialdad  y eslóganes defensivos en una  fecha similar  pero con un ambiente muy diferente a la del 20 de Enero del 2009 (juramento de Obama), en la que quienes asistieron hablan de mucha ilusión y expectativas, que al no cumplirse han provocado la frustración de millones de ciudadanos norteamericanos.

Dejamos atrás los primeros 100 días del Gobierno de Donald Trump.

¿Qué conclusiones podemos extraer?   En el mismo fin de semana que la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, parece claro que Trump no es una causa en sí, sino  el último de los factores de inestabilidad globales en una serie de concatenación de sucesos, en los últimos 12 meses, en los que parece que cualquier referéndum organizado desde el poder, tiene muchos visos de arrojar una derrota como la votación en Colombia, Brexit, los nacionalismos en Europa…

En el plano doméstico  el nuevo presidente norteamericano ha descubierto como el sistema institucional norteamericano está muy rodado y a pesar de sus deseos, no  ha podido cambiar el Obamacare  y ni siquiera se ha puesto todavía la reforma fiscal encima de la mesa.  Se ha encontrado con que muchos políticos de su propio partido no tienen ninguna prisa en implementar políticas de estímulo fiscal  Hemos oscilado entre ataques personales a Janet Yellen a una subida de los tipos de interés de un cuarto de punto , en sintonía con las medidas anunciadas ya con la presidencia anterior.

Hemos pasado de indicar que la Organización Mundial de Comercio  no interesa, en la primera versión de los presupuestos al parlamento a una segunda versión en la que esta actitud se ha atemperado claramente; de reforzar el muro frontera con México a un análisis más pausado causado quizás por los USD 230 billones que vende Estados Unidos a su vecino del sur cada año; de tratar de negociar bilateralmente con Alemania a (re) descubrir que en política comercial hay algo que se llama Unión Europea.

Trump llegó a la presidencia sin un anclaje político claro y con una biografía en la que desde su juventud parece acostumbrado a tomar decisiones exclusivamente por su intuición y parece que rompiendo las reglas pre establecidas.  Su  forma de gobernar cosiste en convertir la impredecible en un arte.  Al final de los 60, la administración Nixon ya fue capaz de crear la llamada “Madman Theory”, aunque la gran diferencia es que entonces parecía que había una teoría política a seguir, ahora no.

Como la memoria es frágil conviene recordar que un presidente enfrentado al congreso no es nuevo en Estados Unidos  sino que podíamos recordad simplemente el periodo 2009-2012 y que si pensamos en un presidente que cree que su oficio  no debe pertenecer a ningún partido sino al pueblo que le ha elegido, que representa al hombre común y su bandera económica es el proteccionismo no hablamos de Donald Trump sino del séptimo presidente del país, Andrew Jackson (que por cierto fue reelegido).

Dicen que cuando se preguntó al padre de las reformas económicas de la liberalización económica en China, Deng Xiaoping sobre la revolución francesa, respondió que era muy pronto para opinar. Para hacerlo sobre Donald Trump y sus medidas económicas y comerciales tendremos que esperar por lo tanto un poco más.

18
Nov

Las barreras que pondrá Trump al libre comercio

Escrito el 18 noviembre 2016 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU

En 1980, la victoria de Ronald Reagan que lo convirtió en presidente de Estados Unidos (EEUU) supuso un cambio radical en la economía global. En Gran Bretaña, un año antes, se produjo un cambio de idénticas características: los laboristas, incapaces de resolver la crisis económica, fueron derrotados por Margaret Thatcher, del Partido Conservador. El mundo entró en un ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. Los resultados de estas políticas fueron buenos durante prácticamente dos décadas (1982-2001). Y aunque el Partido Conservador británico gobernó diecisiete años, sus políticas las siguió aplicando durante algunos más Tony Blair, del Partido Laborista. Lo mismo ocurrió con el Partido Republicano estadounidense, que gobernó durante doce años pero cuyas ideas fueron mantenidas ocho más por el presidente Bill Clinton, del Partido Demócrata.

trumpLa victoria de Donald Trump, junto con la decisión de Gran Bretaña de salirse de la Unión Europea (UE), va a suponer un nuevo cambio radical en la economía mundial. Si las políticas de Thatcher y Reagan apostaban por la apertura exterior, mejorar la productividad, por el cambio tecnológico y el aumento de la competitividad de las empresas, las de Trump se dirigen en la dirección contraria.

En primer lugar, quiere proteger la economía frente a la competencia exterior y castigar a las empresas americanas que manufacturen sus productos en el extranjero. Para ello, Trump pretende reforzar la producción interna con el lema: “Los norteamericanos deben comprar productos norteamericanos”. También propone derogar el Acuerdo Transpacífico y el TLC de América del Norte, así como incrementar los aranceles a los productos (incluidos los generados por empresas americanas)  que provienen de México y China. Quiere satisfacer de este modo las demandas de los trabajadores y de los empresarios de los sectores más maduros, que sufren la competencia de países con mano de obra más barata, y que, como consecuencia, están perdiendo sus empleos.

En segundo lugar, pretende frenar la inmigración, también la de mano de obra cualificada, como son los investigadores y tecnológos, con el fin de reservar este tipo de empleos a los estadounidenses, lo que va a generar menores niveles de productividad. Entre otras medidas, quiere expulsar a once millones de trabajadores mexicanos indocumentados, para mejorar la situación de los estadounidenses desplazados de sus puestos por esos inmigrantes.

Tercero, va a reducir el avance tecnológico, al apostar por las industrias tradicionales, dado que éstas generan mucho empleo frente a otras más innovadoras, desarrolladas o menos contaminantes.

El populismo avanza

Trump se sitúa así entre los líderes populistas de todo el mundo que aspiran a satisfacer a una parte importante de la población de baja cualificación profesional frustrada por la mayor inseguridad económica y laboral. El discurso de Trump es el mismo que generó el adiós británico a la UE bajo el eslogan “Inglaterra para los ingleses”. El mismo que está permitiendo el avance del partido populista Alternativa para Alemania en contraposición a la política migratoria adoptada por la canciller Angela Merkel, o el que está abriendo la posibilidad de que Marine Le Pen gane las elecciones francesas del año que viene, enarbolando la bandera de que hay que reducir la desigualdad y ofreciendo un referéndum para que el país galo abandone la UE. Movimientos políticos manifiestamente xenófobos y proteccionistas que avanzan hacia la descomposición del orden económico internacional.

De cumplirse las promesas de Tump, cambiará la faz de la tierra, ya que lo que ocurre en EEUU repercute en todas las latitudes del planeta. Cuando EEUU tose, Europa se resfría, Asia se enferma y el resto de las economías emergentes colapsan. Esto no es nuevo, funciona así desde hace muchas décadas, y se debe al éxito de la economía estadounidense, que acapara el 30% del PIB mundial. Una pujanza que se apoya en un crecimiento muy robusto basado en: a) grandes inversiones empresariales, b) un elevado gasto en educación (como porcentaje del PIB, es más alto que la media europea), el cual genera un alto nivel de capital humano y c) una progresión constante en la innovación y la tecnología.

A ello se une una larga tradición de mantener su economía muy abierta al comercio internacional, con libre flujo de capitales; una política laboral extremadamente flexible; instituciones independientes y con mucho poder, que han mantenido la estabilidad macroeconómica a lo largo de su historia; y un respeto absoluto por el mercado y la libre competencia como el sistema más eficiente para asignar los recursos productivos.

Aumenta la desigualdad

Sin embargo, justo este éxito del modelo productivo ha generado un efecto colateral cada vez más preocupante, que es el aumento de la desigualdad, provocada por los bajos salarios. Esto está poniendo en riesgo los pilares del modelo social americano. El desequilibrio en la distribución de la renta se está haciendo insoportable. En 2015, el índice Gini de EEUU estaba en niveles muy altos, 0,48 (el valor 0 representa la igualdad perfecta y el 1, la desigualdad total). La poca equidad en la distribución de la renta, junto a la creciente entrada de extranjeros, es una de las principales causas del descontento de una parte de la población norteamericana.

Por tanto, cerrar esta brecha social es uno de los retos de la Administración Trump. De no implementarse medidas para ello, EEUU se enfrentará a un fuerte problema. 

La necesaria apertura al exterior

Pero luchar contra la desigualdad no significa ir para atrás, como los cangrejos, estimulando a las industrias maduras, introduciendo más proteccionismo y reduciendo la libertad de circulación de las personas.

El proteccionismo, que ahora parecen ensalzar las administraciones conservadoras de Estados Unidos y Gran Bretaña, nunca fue un buen camino para resolver los problemas económicos de los países. A lo largo de la historia, muchos gobiernos se han visto tentados de utilizar políticas de este tipo, que, como su propio nombre indica, implican proteger la producción nacional frente a la competencia exterior. La historia económica demuestra que cuando se utilizan las políticas de sustitución de importaciones, las economías se estancan. En cambio, cuando éstas se abren y siguen una estrategia exportadora, se dan mayores niveles de crecimiento y empleo.

En definitiva, la economía mundial se resentiría profundamente ante un eventual aumento del proteccionismo en EEUU. Pero los efectos más negativos se producirían en la propia economía de este país: el resto del mundo reaccionaría levantando barreras a la entrada de sus productos. Este aumento generalizado de la protección provocaría una contracción del comercio internacional y una menor eficiencia económica, lo que disminuiría las oportunidades de generar ventajas competitivas. Una pena, ya que, tal como demuestra la Teoría Económica, el comercio internacional contribuye poderosamente a aumentar la renta y la riqueza de los países. De ahí que la mayoría de los economistas defiendan el libre mercado como un instrumento que mejora las condiciones de vida y de trabajo de todos los que participan de él.

Fuente: Rafael Pampillón. La barrera Trump al libre comercio.Expansión,  12 de noviembre de 2016. Página 43.

17
Jul

El motor del libre comercio

Escrito el 17 julio 2016 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU, Economía española, Unión Europea

Los datos publicados el viernes de esta semana sobre la economía española confirman que la actividad económica se desacelera. Así, el INE informó de que las ventas del sector servicios de abril y mayo cayeron en tasa mensual (-0,1% y -0,2% respectivamente, si se eliminan los efectos estacionales y de calendario). La industria, por su parte, siguió en el progresivo deterioro que se inició a finales del año pasado; así, la variación anual del Índice General de Cifras de Negocios en la Industria fue en mayo de este año del –4%, hay que retroceder casi tres años para encontrar una caída mayor. Con estos datos y el resto de la información disponible parece que la economía española mantuvo en el segundo trimestre un crecimiento menor que en el primero.

También se ha publicado esta semana el Índice de Confianza Empresarial elaborado por el INE y los datos de deuda pública. En cuanto a la confianza, en este tercer trimestre del año, el 20,3% de los establecimientos empresariales se muestran positivos sobre la marcha de su negocio, mientras que el 21,4% prevé un trimestre desfavorable. Por tanto el balance de expectativas (diferencia entre los porcentajes de empresarios optimistas y pesimistas) se pone en negativo (–1,1 puntos) en el tercer trimestre, frente al saldo positivo del segundo (+1,9). Por lo que se refiere a la deuda pública subió en mayo tras el descenso de abril y vuelve a rozar el 100% del PIB.

Afortunadamente, las exportaciones de bienes y servicios siguen aumentando y compensan el menor crecimiento de la demanda interna. Algo que viene sucediendo desde el inicio de la crisis, en 2008. Esto llevó a nuestras empresas a salir al exterior mediante el fortalecimiento de las exportaciones y de la inversión directa en el extranjero. Esta estrategia generó un importante incremento de nuestras ventas en otros países, lo cual ha sido vital para la continua y ardua recuperación que ha vivido la economía española en los últimos años.

Así, las exportaciones de bienes y servicios en España han ido ganando peso, pasando de representar el 22% de todo lo que se produjo (PIB) en 2009 al 33% en 2015. Esto se explica por el aumento en el número de empresas que exportan desde España, y también por la búsqueda y hallazgo de nuevos mercados que no pertenecen a la zona del euro, como es el caso de EEUU. 

La importancia del TTIP

Precisamente, esta semana estuvo de visita en España el presidente de EEUU, Barack Obama, con el fin de reforzar los lazos tanto políticos como económicos entre ambos países. Afortunadamente, la relación comercial se ha venido fortaleciendo en los últimos años, dando lugar a un incremento significativo de las exportaciones entre las dos naciones, hasta el punto de que, para España, EEUU se ha constituido en el segundo socio más importante después de la Unión Europea (UE).

banderas eeeuu y ue

En este sentido, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés), que se lleva negociando desde hace tres años, se podría convertir en una oportunidad más, tanto para España como para el conjunto de la UE de aumentar las exportaciones hacia el Norte de América.

Un Tratado que beneficiará a la economía española, no sólo por la reducción de los procedimientos y trámites para poder exportar, sino también por la facilidad para invertir al otro lado del Atlántico.

De aprobarse, reportaría mayor crecimiento y empleo a todos los firmantes. Según la Comisión Europea, la puesta en marcha del Tratado podría generar 335.000 nuevos puestos de trabajo en Europa en los primeros cinco años. Sin embargo, todavía existen trabas para su firma. Por el lado europeo, porque parte de la ciudadanía, contagiada por los movimientos populistas, lo ve como algo negativo. Por el lado americano, debido a las dificultades que reviste el reducir las regulaciones del sector de la salud (en contraparte están los productos alimenticios) o la legislación Buy American, que favorece la adjudicación de contratos a empresas de EEUU.

No se debe olvidar que los Tratados de Libre Comercio como el TTIP consiguen un mayor intercambio comercial entre los países ayudando a lidiar con diferentes imperfecciones del mercado. En ese sentido, contribuyen a reducir las restricciones sobre algunos productos; consiguen una mayor eficiencia en la asignación de los recursos; eliminan los aranceles, para que los productos sean más competitivos; y ensanchan los mercados manteniendo el andamiaje industrial en altos niveles de producción.

En el Consenso Económico del segundo trimestre, que acaba de publicar la consultora PWC, se preguntó a 355 ejecutivos de empresa y expertos económicos sobre los tratados de libre comercio. La mayoría de los consultados manifestó estar de acuerdo con el libre comercio, afirmación que sustentan en el mayor bienestar y calidad de vida que genera en el pueblo español. A su vez, los resultados de la encuesta muestran que estos tratados deben estar enfocados a la reducción de aranceles, al comercio de servicios, a la resolución de conflictos y a la formulación de normas transparentes en los intercambios comerciales.

Uno de los ejemplos más destacados de libre comercio, y que nos atañe de forma directa, lo constituye la UE la cual demuestra cómo entre países vecinos y cercanos se pueden transferir productos y servicios sin aranceles, ni otro tipo de barreras, logrando que las empresas amplíen sus mercados a la vez que se tornan más competitivas. No es casualidad que en esta nueva etapa de la historia económica de Gran Bretaña uno de los objetivos fundamentales de su nuevo gobierno sea mantener el libre comercio con la UE.

Desaceleración y aumento de la deuda pública

En definitiva, a mediados de este año, se está produciendo una pérdida de impulso en el crecimiento económico de España que desgraciadamente, si no se le pone remedio, podría continuar el resto del año. Y eso a pesar de los bajos precios del petróleo, que están volviendo a disminuir, de la política monetaria relajada del Banco Central Europeo y del tono de la política fiscal que debería ser más disciplinada. No se puede olvidar que el incumplimiento de los objetivos de déficit público puede generar un incremento de la deuda pública que podría resultar insostenible.

Así, la deuda del conjunto de las administraciones públicas subió en mayo en 9.932 millones de euros y se situó en 1,088 billones de euros, nuevo máximo histórico, por lo que vuelve a rozar el 100% del PIB (99,94%), según los últimos datos del Banco de España.

En este sentido, se debe de poner coto al gasto público y aumentar los ingresos fiscales para no originar otra crisis económica.

La necesidad de un gobierno estable

Esta necesidad de una política fiscal más ortodoxa y los datos de coyuntura que vienen apareciendo en los últimos meses señalan la conveniencia de aplicar reformas de fondo, que permitan impulsar el crecimiento económico y cambiar la estructura económica de España.

Para ello, España necesita, cuanto antes, un gobierno estable que dé confianza a los inversores nacionales y extranjeros y que aplique medidas que equilibren las cuentas públicas y aumenten la apertura al exterior de nuestra economía, el nivel industrial, el tamaño de las empresas, el gasto en I+D (que genere una mayor innovación y productividad) y la sostenibilidad del sistema de pensiones.

A la espera de ese gobierno, los empresarios y los consumidores podrían estar retrasando sus decisiones económicas, y la espera política se convierte en una de índole económica: una parálisis que no es saludable. Tampoco conviene que las negociaciones de los tratados comerciales internacionales se queden dormidas. Estos tratados son una vía muy importante de oxígeno para la economía mundial y para la española en particular. 

Fuente: Rafael Pampillón. “El motor del libre comercio”. Expansión (página 51). 16 de julio de 2016.

26
Mar

Del gasto al ahorro, análisis sobre el consumo en EEUU

Escrito el 26 marzo 2015 por Javier Alvarez en Economía de EEUU, Video

16
Mar

Ayer, se mantuvo la tendencia de depreciación del euro. El tipo de cambio cayó hasta 1,06 dólares por euro, la cotización mínima desde el año 2003. Esto supone que en los últimos doce meses se ha producido una depreciación del 30% de la moneda única frente al dólar. Un tipo de cambio que abarata las exportaciones de la zona del euro y encarece las importaciones que recibe del resto del Mundo.

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11
Ene

El 4 de enero del año pasado el euro cotizaba a 1,39 dólares y desde entonces viene cayendo. Ayer lo hacía por debajo de los 1,18 dólares, una caída anual de más del 15% que le ha llevado a marcar su mínima cotización de los últimos nueve años. Esta fuerte depreciación del euro en 2014 y comienzos de 2015 está beneficiando a la economía de España y a la de los demás países de la zona del euro. Razones para esta depreciación no faltan:

1)    Política monetaria más expansiva. Cada día que pasa las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) ponga en marcha un plan de expansión cuantitativa (QE) para la eurozona aumentan. En diciembre, la inflación fue negativa en la zona por primera vez desde 2009 y el BCE quiere evitar la deflación a toda costa. Como consecuencia, el BCE en su reunión del 22 de enero va a tomar medidas y entre ellas está la compra de deuda soberana. La zona del euro está sufriendo un estancamiento económico que mantiene excesivamente elevado el nivel de desempleo. Un desempleo que se produce por insuficiencia de demanda agregada. Por eso, para estimular la demanda, el BCE está dispuesto a comprar hasta medio billón de euros en deuda soberana (QE) expandiendo la base monetaria y bajar así aún más los tipos de interés. El mercado ya lo ha descontado motivo por el que el euro se ha venido depreciando.

Foto: Draghi (BCE) y Yellen (FED)

Draghi

2)    Elecciones griegas. La crisis política en Grecia, con elecciones anticipadas el 25 de enero, está socavando la confianza de los inversores mundiales en el euro y está provocando que se refugien en el dólar. Las encuestas dan a Syriza una probabilidad razonable de victoria electoral. Este partido quiere renegociar la deuda de 240.000 millones de euros que mantiene Grecia con  el sistema financiero, el FMI y el BCE y eliminar algunas dolorosas medidas de austeridad que le han impuesto los organismos acreedores. Alemania y Francia se oponen a las peticiones de Syriza: ceder terreno con Grecia podría hacer que otros países de la eurozona que están también muy endeudados exijan un tratamiento similar. Una situación borrascosa que ha generado desconfianza en la moneda única a pesar de que la salida de Grecia del euro no es un punto que Syriza lleve en su programa. Seguir leyendo…

19
Oct

En los últimos días se han producido turbulencias importantes en los mercados financieros internacionales que presagiaban que la economía europea podría entrar de nuevo en una recesión. Sería la tercera desde que comenzó la crisis. De ahí que el martes de esta semana se reuniera el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (ECOFIN) para buscar soluciones que permitieran mejorar el crecimiento económico europeo. Además, los últimos datos de Alemania son inquietantes: la producción industrial cayó considerablemente en el mes de agosto y en octubre la confianza de los inversores se volvió a deteriorar.

Por su parte, Francia está reclamando a la Unión Europea (UE) una mayor flexibilidad para incrementar su gasto público, sobre todo en inversiones en infraestructuras, como medio para generar crecimiento económico. Algo que podría también aplicar la economía italiana que también tiene serias dificultades en su crecimiento. Efectivamente, en los últimos trimestres se observaba que la economía de la zona del euro seguía una tendencia de crecimiento positivo impulsado por sus cuatro grandes países Alemania, Francia, Italia y España. Ahora el problema es que en el segundo trimestre de este año Alemania va para atrás (-0,2% de crecimiento del PIB), Francia se ha estancado (0%) e Italia sigue cayendo (-0,2%, la segunda caída trimestral). Sólo España ha mejorado su producción con un crecimiento del PIB del 0,6%.

barco 3A pesar de los problemas que sufre Europa, la economía mundial sigue avanzando. Los países emergentes continúan teniendo previsiones de crecimiento cada vez mayores, como indicó la semana pasada el FMI, a la vez que Estados Unidos se está fortaleciendo con rapidez principalmente por el buen comportamiento del sector energético y manufacturero. Hay pocas dudas sobre la solidez de los cimientos de la recuperación económica global. Sin embargo, la UE, una vez más, se está quedando rezagada del resto del Mundo. Lo que viene certificado, por ejemplo, por los datos de producción industrial.

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