Archivo de la Categoría ‘América Latina’

19
Oct

We didn´t start the fire: El caso de Colombia

Escrito el 19 octubre 2018 por Mikel Aguirre en América Latina

Este año se están produciendo tres  aniversarios de  importantes eventos que sucedieron en el 2016 : El 23 de Junio se cumplieron dos años del referéndum del Brexit; el 2 de octubre  del plebiscito sobre  los acuerdos de paz en Colombia y el próximo 8 de Noviembre de la victoria de Donald Trump a la presidencia de EEUU y

En los tres casos el resultado no fue el esperado por los convocantes o previsto por la mayoría de medios.  Trump va alcanzar la mitad de su mandato y el partido conservador inglés está más dividido que nunca (su fragmentación fue lo que motivó el referéndum en el Reino Unido).

¿Qué paso con el tercer caso en discordia? En el país que recibe su nombre de Cristóbal Colón hace dos años el 50,21% de los colombianos votaron no a la propuesta de acuerdo  de paz frente a un 49,79% a favor de la opción opuesta.  Eran condiciones logradas tras cuatro años de negociaciones entre el Gobierno y las FARC en Cuba.  El Presidente Juan Manuel Santos, principal promotor de votar afirmativamente en el referéndum logro finalmente firmar en noviembre del 2016 un nuevo acuerdo  (del Teatro Colón) entre el Gobierno y la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Tras más de medio siglo de conflicto esto ha supuesto un nuevo periodo nuevo, ilusionante y desconocido para el país.

¿Dónde nos encontramos actualmente? El 27 de mayo del 2018 se celebraron elecciones presidenciales y como ningún candidato alcanzo más del 50% de los votos se realizó una segunda vuelta el 17 de  Junio. Los dos contendientes finales fueron el centro derecho representado por Iván Duque y la Gran Coalición por la Paz un movimiento de izquierdas  cuyo candidato fue el antiguo alcalde de Bogotá Gustavo Petro

Iván Duque ganó la primera vuelta presidencial con el 39,14% de los votos, que corresponden a 7 569 693 votos, la votación más alta en la historia de una primera vuelta presidencial del país. El 17 de junio de 2018 resultó vencedor en la segunda vuelta presidencial con el 54% de los votos, que corresponden a 10 373 080 votos (nuevo record de aceptación en una elección presidencial del país)  frente a  8 034 189 del otro candidato.

Colombia un país con puertos en dos océanos, con casi 50 millones de ciudadanos y con una ingente capacidad de producir diversas materias primas (petróleo, gas oro o café) se encuentra en quizás el momento más positivo de las últimas décadas para ocupar el papel que le corresponde no sólo en la economía del continente americano sino  a nivel mundial.

6
Oct

Mañana elecciones en Brasil: entre Bolsonaro y Haddad

Escrito el 6 octubre 2018 por Rafael Pampillón en América Latina

Mañana, se celebrará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Serán los comicios más disputados de los últimos años con dos claros favoritos: el ultraderechista Jair Bolsonaro y el heredero de ‘Lula’, Fernando Haddad.

Tras una campaña electoral muy accidentada, las encuestas, en primera vuelta, dan como favorito a Jair Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal (PSL), de extrema derecha, excapitán del ejército, y diputado federal desde hace 28 años. De acuerdo con el último sondeo divulgado por IBOPE, Bolsonaro podría tener el 35%  de los votos (y subiendo) en la primera vuelta.

El expresidente Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT), preso por corrupción y lavado de dinero a la par que considerado inelegible por los tribunales de justicia, nombró a Fernando Haddad como su sucesor. Haddad entró en la carrera presidencial a menos de un mes para las elecciones y ya ocupa el segundo lugar con un 22% de los votos (y bajando). El candidato del PT, es profesor de ciencias políticas, exalcalde de São Paulo y ex ministro de Educación. Los demás candidatos, Ciro Gomes (PDT), Geraldo Alckmin (PSDB) y Marina Silva (Rede), reciben el 11%, 7% y 4% respectivamente de las intenciones de voto. La incertidumbre de este proceso electoral se debe a que los resultados de las encuestas en una segunda vuelta dan un empate técnico entre Bolsonaro (que añadiría los votos de Marina Silva a los suyos) y Haddad.

La complejidad del actual escenario político en Brasil tiene su origen en la fuerte crisis económica iniciada en 2014 y en los escándalos de corrupción acaecidos en la petrolera estatal Petrobras, lo que provocó una fuerte polarización de la opinión pública, disminuyendo la popularidad de los partidos más tradicionales, tanto de la izquierda (PT) como de la derecha (PSDB) y también del centro (MDB). El actual presidente, Michel Temer (MDB), rompió la coalición con el gobierno del PT tras el impeachement de Dilma Rousseff y asumió una postura política de centro derecha. Ahora Temer está sufriendo la popularidad más baja de un presidente en la historia de la democracia brasileña: apenas un 4% de la población califica como buena la política de su gobierno. Además, como sus dos antecesores (Lula da Silva y Dilma Rouseff), Temer está siendo investigado por corrupción.

Todos estos escándalos han generado una gran desconfianza en los políticos brasileños. Así, en el último Índice de Democracia en 2017, que elabora The Economist Intelligence Unit, Brasil aparece con una puntuación de 6,86, en una escala de 0 a 10, que es el más bajo de los últimos diez años. El índice revela que los brasileños tienen muy poco compromiso político, en gran parte causado por la elevada corrupción y la falta de credibilidad en los organismos públicos. Esto ha hecho que la campaña presidencial se convirtiera en una disputa entre los candidatos menos rechazados: la extrema derecha y la izquierda fallida del PT.

Las políticas de Temer

Sin embargo, los retos para la recuperación económica de Brasil tampoco son sencillos. El presidente Temer realizó en menos de dos años reformas importantes:

* En la educación secundaria; ofreciendo a los alumnos la oportunidad de adaptar su currículo escolar a sus habilidades y las demandas del mercado.

* En el mercado laboral; flexibilizando los contratos de trabajo, permitiendo contratos por horas y ampliando la jornada de trabajo hasta 12 horas diarias, así como flexibilizando la contratación de terceros y eliminando la obligatoriedad que tenían los trabajadores de pagar la contribución sindical.

* En política fiscal; limitando el aumento de los gastos públicos a la inflación del mismo año.

* En política monetaria; los tipos de interés (siempre muy altos en Brasil) cayeron a su más bajo nivel de la historia: 6,5%. La inflación está controlada: 3,4% en 2017 y 3,7% en 2018.

Crisis económica y social

Sin embargo, el proceso de recuperación económica de Brasil sigue siendo muy lento. El crecimiento del PIB se estancó en 2014 (+0,1%), para después desplomarse en 2015 y 2016 (-3,5% cada año). En 2017, el PIB tuvo un ligero crecimiento (+1%) y para este año, 2018, se espera algo más (+1,5%). La previsión de crecimiento para el año que viene es de un 2,4%, lo que tampoco supondrá una mejora importante de la economía.

Como consecuencia de falta de actividad económica, la tasa de paro ha ido subiendo paulatinamente desde el 6,2% en 2013 hasta el 12,2% en 2018. Este aumento del desempleo ha venido acompañado de una caída en la demanda de bienes de consumo.

La tensión social tuvo su punto culminante en la provincia de Río de Janeiro, cuando en 2017 la violencia alcanzó su nivel récord de los últimos 5 años. Según el ISP (Instituto de Seguranza Pública) cerró el año con 6.749 homicidios y 10.599 robos de materiales, lo que hizo que el gobierno federal accionara la intervención militar hasta diciembre de 2018.

Además, ahora, la subida del precio del diésel en las gasolineras está suponiendo una pérdida de poder adquisitivo, pues los salarios no se están incrementando con la inflación. En protesta, el 21 de mayo de este año los camioneros entraron en huelga durante una semana, en la que más de 6.000 millones de euros en mercancías dejaron de circular en la economía y 1.000 millones de euros se dejaron de recaudar en impuestos. Finalmente, el paquete de reformas no podrá concluirse este año, ya que la reforma de las pensiones no puede ser votada en congreso hasta el fin de la intervención militar.

El fenómeno Bolsonaro

La popularidad de Jair Bolsonaro crece con el aumento de la criminalidad, las revueltas de los trabajadores y las consecuencias de la crisis económica, sobre todo el desempleo. Conviene recordar que fue Bolsonaro el que estuvo a favor de la dictadura militar que colapsó la economía brasileña entre 1964 y 1985 y que también apoyó la posesión de armas por la población civil. Desgraciadamente, fue víctima de su propia retórica en favor de la violencia. Fue atacado a golpe de cuchillo durante el acto de campaña celebrado en Juiz de Fora el 6 de septiembre.

Además, el candidato consiguió popularidad al defender que un policía que no mata no es un policía y por apoyar la reducción de la edad de responsabilidad penal a los 14 años. En 2011, declaró que preferiría un hijo muerto a uno gay. En 2014, le dijo a una congresista que no la violaría porque era “muy fea”. En 2016, al votar en favor del impeachment de Dilma Rousseff, dedicó su voto a Carlos Alberto Brilhante Ustra, comandante de una unidad de policía responsable de 500 casos de tortura y 40 asesinatos durante la dictadura militar de Brasil. El año pasado, un tribunal lo multó por insultar a las personas que viven en quilombos (asentamientos fundados, hace siglos, por esclavos fugitivos). Aun así, Bolsonaro para ganarse el voto de los cristianos se declara defensor de los valores de la familia.

El discurso polémico del candidato esconde algunas incertidumbres en el campo económico. No tiene una propuesta económica clara, argumentando que tendrá un ministro de finanzas que se encargará de la política económica. De convertirse en Presidente, este ministro sería Paulo Guedes, economista renombrado, conocido por su ortodoxia económica e ideas liberales, favorable a la privatización de las empresas públicas, una reforma fiscal más amplia y realizar una reforma del sistema de pensiones que las haga más sostenibles y justas. Guedes es la esperanza de que la economía de Brasil logre cualquier éxito en el caso de un gobierno de Bolsonaro y de que Brasil pueda alcanzar una mayor eficiencia económica y apertura al exterior, de que mejorase el funcionamiento de los mercados con el objetivo de aumentar el bienestar material de sus ciudadanos y de devolver la confianza a la inversión extranjera.

El peso de la corrupción

En cambio, el candidato del PT, Fernando Haddad, a pesar de ser un académico respetado, provoca dudas en los sectores económicos y financieros sobre la capacidad de dar mayores grados de libertad al sistema económico. Haddad mantiene una postura más conciliadora y equilibrada que la de su partido. Sin embargo, el mercado teme que su gobierno ponga un impuesto a las transacciones bancarias (lo que aumentaría los tipos de interés), cancele la reforma fiscal de Temer que puso un techo al aumento del gasto público y que no ejecute la reforma de pensiones que sí promete Bolsonaro.

Haddad tiene a su favor la popularidad de Lula da Silva y sus políticas sociales, que redujo drásticamente el número de brasileños que viven en la extrema pobreza: del 20,2% en 2003 al 3,8% en 2011, según el Banco Mundial. Pero debe deshacerse del pesado fardo de la imagen que tiene su partido asociada a la corrupción. Según Transparencia Internacional, Brasil dejó de ocupar el puesto 54 en el ránking del Índice de Percepción de la Corrupción en 2003 para ocupar la posición 73 en 2011 y el 96 en 2017 (último informe).

¿A qué se debe el éxito de Bolsonaro? El ultraderechista está sabiendo aprovechar el sentimiento de insatisfacción de una parte importante de la población que, desde 2014, está viviendo una grave crisis económica con un elevado nivel de desempleo y que está haciendo que los partidos brasileños tradicionales, el PT incluido, pierdan legitimidad política. Es decir, un divorcio entre los representantes y los representados. Una frustración que procede de la mayor inseguridad económica y laboral que sufren muchos brasileños, así como de la creciente desigualdad en la distribución de la renta. La consecuencia es el auge, con más rapidez de lo que se imaginaba, del Partido Social Liberal de la extrema derecha.

Se trata del típico cambio pendular que se produce siempre después de una crisis económica. En Brasil, parece que está siendo un movimiento desde la izquierda a la extrema derecha. Desde los gobiernos de Lula da Silva, y luego Dilma Rousseff, ambos del Partido de los Trabajadores (PT) hacia Bolsonaro (PSL), pasando en el camino por el gobierno de Temer del MDB, un gobierno de transición. La victoria de Bolsonaro consolidaría este cambio pendular. Sería un gobierno con una estrategia de política económica más liberal que la del actual y contaría con la novedad de una posición de extrema derecha en América Latina. Por tanto, más a la derecha que los actuales gobiernos de Chile y Argentina.

Los retos del nuevo gobierno

Después de muchos años de corrupción, el papel de los políticos tradicionales, que han hecho larga carrera en el partido, no satisface el anhelo de la sociedad brasileña por la renovación política. Sin embargo, el nuevo presidente de Brasil tendrá como principal desafío la aceleración del crecimiento frente a una sociedad frustrada por años de recesión y corrupción. Deberá adoptar mayor austeridad en el gasto público, para resolver el grave problema del déficit público que han generado los gobiernos de Rousseff y Temer. Como consecuencia, la deuda pública, en solo cinco años, ha pasado de representar el 50% del PIB en 2013 al 80% en 2018.

Para aumentar el crecimiento, tendrá que hacer una política económica que logre recuperar y aumentar el tejido empresarial, modernizar las políticas y el sistema de seguridad pública, especialmente en regiones controladas por las milicias.

Además, se deberá recuperar la credibilidad que perdieron muchas instituciones con los últimos escándalos de corrupción; determinar el papel de las empresas estatales, como Petrobras, y las políticas públicas sobre la actuación de otras empresas como Embraer. También, se tendrá que responder de alguna manera a las demandas de la población sobre la reforma del sistema de pensiones, alargando la edad mínima y eliminando la jubilación precoz debida al tiempo en el que se ha estado contribuyendo, además del estrechamiento de la diferencia entre hombres y mujeres. La reforma es fundamental para reducir el déficit fiscal, que cerró 2017 en un 8% del PIB.

Independientemente de quien gane mañana en esta primera vuelta, resulta deseable que la política económica que se aplique en Brasil después de las elecciones aumente el crecimiento económico, la generación de empleo y reduzca la deuda pública a la vez que garantice la democracia en Brasil.

Fuente:  Rafael Pampillón y Leonardo Lima; “Elecciones en Brasil: entre Bolsonaro y Haddad” Expansión 5 de octubre de 2018; páginas 32 y 33

 

30
Jun

México está entre la espada y la pared

Escrito el 30 junio 2018 por Rafael Pampillón en América Latina, Economía de EEUU

El primer problema de México tiene nombre: Donald Trump. El muro de Trump va más allá de los asuntos meramente migratorios. El muro también se expande a los ámbitos comerciales, productivos e institucionales. La posible salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podría situar a la economía de México en una posición dramática: el 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a EEUU.

El segundo problema se materializará mañana, 1 de julio, cuando el populista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) salga elegido presidente. Mañana, 89 millones de mexicanos están llamados a las urnas para votar. Se da como segura la victoria de AMLO que tiene el liderazgo en las encuestas con un 51% de la intención de voto (23 puntos por encima de su principal contrincante, Ricardo Anaya del PAN). El panorama económico es incierto: por primera vez en su historia, México tendrá un presidente de la izquierda radical. De ahí que muchos empresarios con inversiones en México estén asustados y una buena parte de la población mexicana tenga un sentimiento de incertidumbre sobre su futuro.

Foto: Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Donald Trump

El tercer problema es la grave situación social que atraviesa el país y que AMLO quiere solucionar: 1) el elevado nivel de pobreza (el 44% de la población es pobre); 2) la inseguridad ciudadana (32.000 homicidios en el último año, lo que supone un récord histórico); 3) el aumento de la corrupción (según Transparencia Internacional empeora y en el ránking ha caído 30 puestos situándose en el lugar 135 del mundo); 4) la elevada desigualdad (es el décimo país con mayor desigualdad del mundo) y 5 la enorme burocracia en los ámbitos locales y regionales.

A pesar de este conjunto de debilidades, que AMLO pretende corregir, en los últimos años, los anteriores gobiernos de México han sabido llevar a cabo políticas dirigidas a fomentar el crecimiento de la economía, como son: 1) mejorar los marcos regulatorios (tiene, por ejemplo, una de las regulaciones más sofisticadas del mundo en banca y finanzas a través de internet); 2) reducir las cargas y los trámites administrativos para la creación de nuevas empresas y 3) liberalizar el mercado de las telecomunicaciones.

Queda todavía mucho por hacer para seguir aumentando la innovación, la competencia y la productividad del tejido empresarial mexicano. Sin embargo, AMLO parece que, por ahora, ha elegido un camino muy diferente. Sus ideas sobre cómo funciona una economía moderna son muy escasas y simples (en esto se parece a Trump). Así, en su programa electoral promete reducir a la mitad los salarios de los altos funcionarios, incluido el del presidente. Además, quiere que México sea autosuficiente en la producción de alimentos y gasolina (algo que huele a proteccionismo). A ello hay que unir un importante aumento del gasto público: estímulos al sector agropecuario; aumentos de ayuda financiera para estudiantes de familias de ingresos bajos, ancianos y discapacitados; acceso universal a las universidades públicas, y aumentar la instalación de agua corriente y de infraestructura de transporte en el sur del país, donde el 70% de la población es pobre. Pretende, además, cancelar la obra en construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

De poner en marcha este conjunto de medidas, su Presidencia sería un experimento arriesgado que está alarmando a los inversores, por sus semejanzas con los gobiernos bolivarianos de Venezuela.

No es tan fiero el león

Sin embargo, no se debe olvidar que AMLO tuvo una actuación económica responsable cuando gobernó la Ciudad de México, lo que permite entrever algunas semejanzas con el expresidente brasileño Lula da Silva, que también fue temido por los mercados cuando ganó la presidencia en 2003. Sin embargo, desde el comienzo de su mandato, adoptó una política económica más ortodoxa que el discurso populista que tiñó su campaña electoral.

Habrá que esperar al discurso de toma de posesión del nuevo presidente para tener una idea mejor de las políticas que se van a aplicar. AMLO, al igual que Lula, es una caja de sorpresas. Sin embargo junto a sus gestos populistas, el candidato a ocupar Los Pinos se ha mostrado muy partidario de renegociar el TLCAN rechazando entablar una guerra comercial con EEUU. De ganar la presidencia, Obrador buscaría la apreciación del peso, al que considera depreciado, y lo haría generando un marco de confianza que incentive las inversiones extranjeras, tal como señaló en una reciente entrevista Alfonso Romo, uno de sus asesores económicos y futuro jefe de gabinete.

Romo también adelantó que AMLO buscará fortalecer el Estado de derecho, crear condiciones comerciales que den confianza a los inversores, permitir que el peso cotice libremente (es decir, sin intervenciones) en el mercado cambiario y respetar la autonomía del Banco de México. Como consecuencia de estas declaraciones el peso mexicano, que venía cayendo con fuerza desde finales de marzo, en los últimos 15 días se ha apreciado un 5,5% con respecto al dólar y también al euro. Una alegría para los accionistas de las empresas españolas con presencia en México que tal vez perciban los efectos positivos de la apreciación del peso en el valor de sus acciones.

El futuro del Tratado

Donald Trump, desde que es presidente, está creando enormes tensiones con México en varios campos, incluidos los asuntos económicos. AMLO no lo va a tener fácil. Si Estados Unidos abandonase el TLCAN, Trump provocaría un desastre en la economía mexicana. El 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a EEUU y la mayor parte de la inversión directa exterior que recibe México también procede de su vecino del norte. El crecimiento económico de México se frenaría y la balanza comercial alcanzaría un déficit impresionante. Además el tipo de cambio del peso se derrumbaría por dos razones: a) por las menores exportaciones y b) por la huida de capitales hacia EEUU por tres motivos: 1º) porque la incertidumbre que se ha instalado en México no favorece la entrada de capitales y, en cambio, sí su salida; 2º) por los mayores tipos de interés aplicados por la Reserva Federal y 3º) por las bajas expectativas de crecimiento económico que tendría México.

En cualquier otra situación una depreciación de la moneda incrementaría las exportaciones. En este caso es más difícil. Con la salida de EEUU del TLCAN y la consiguiente subida de aranceles, México quedaría encerrado en un corral, donde sus exportaciones se verían muy afectadas. La buena noticia es que se crearía una situación que obligaría a México a diversificar geográficamente sus exportaciones hacia los países con los que tiene otros acuerdos comerciales. México, desde hace muchos años, ha venido explorado nuevos mercados, lo cual también se ve reflejado en el reciente acuerdo de libre comercio firmado con la Unión Europea.
Además, ha empezado a subir aranceles a productos americanos, como el queso, con el fin de que EEUU sienta las consecuencias que tendría romper los acuerdos comerciales con México. Un dato: el 80% de las exportaciones de queso de Estados Unidos se envían a México.

Por ahora la salida de EEUU de la TLCAN es solo una posibilidad y probablemente una estrategia de Trump para renegociar el actual acuerdo comercial con Canadá y México. No se debe olvidar que gran parte de la cadena de valor de muchas empresas norteamericanas se encuentra detrás de las fronteras mexicanas. Trump sabe, o debería saber, que si quiere aumentar el bienestar de los ciudadanos americanos y la productividad de las empresas de EEUU hay que poner aceite para que funcione la cadena de valor y la logística. Si, por el contrario, pone palos en la rueda de los intercambios comerciales se reducirá la asignación eficiente de los recursos y con ello el crecimiento económico y empleo.

Donald Trump está creando enormes tensiones políticas y económicas con México

El TLCAN va a ser un reto muy importante para el nuevo presidente que necesita salvar ese acuerdo con dignidad para poder sostener su economía. México no puede perder a su mejor cliente. Si bien es cierto que tampoco puede ceder en todo: los chantajes arancelarios tienen un límite. En cualquier caso el gobierno de AMLO no entrará en una guerra frontal en la que es fácil que pierda.

Aumentar la economía

Si bien AMLO, durante la campaña, ha ido poniendo el foco en repartir la tarta, no debe olvidar que también se necesita que aumente su tamaño. Es cierto, como comentamos al principio, que en los últimos años los gobiernos de México han hecho un esfuerzo por aumentar el crecimiento de su economía, reduciendo las cargas regulatorias con el fin de aumentar el nivel tecnológico y la competitividad de sus empresas. Sin embargo, está todavía muy lejos de diversificar adecuadamente su canasta exportadora. México es todavía un país cuyo desarrollo industrial, productividad y capacidad de innovación están en niveles muy bajos. La carencia de innovación y de capital humano son dos grandes retos que impiden el camino de su desarrollo.

Entre 2008 y 2016, México ha aumentado su presupuesto en investigación y desarrollo (I+D). Desgraciadamente, hasta ahora la inversión en I+D se ha hecho principalmente en el sector público, algo que no ha permitido avances significativos en la productividad y la competencia. Afortunadamente, en 2018 se aumentó la desgravación fiscal en las empresas en las áreas de investigación y tecnología, pudiéndose deducir ahora el 30% de esas inversiones.

Pero la baja productividad se debe también a la falta de capacitación del capital humano. El aumento de capital humano, fortalecería la innovación empresarial y con esto también aumentaría la competitividad. En este sentido el sistema educativo mexicano también tiene que valorar la importancia de formar personal cualificado para ayudar a mejorar la productividad del país. La apuesta por la transformación digital y la innovación en el sector de la Inteligencia Artificial pasa por contar con personal cualificado para realizar ese tipo de trabajos.

Una posibilidad es otorgar apoyos para formar estudiantes de master y doctorados en las empresas: un sistema dual que combine trabajo y estudio. Además, el nuevo gobierno debe aprovechar los logros que ha tenido hasta ahora el fomento del emprendimiento, asegurando más oportunidades para todos los ciudadanos para crear empresas de manera que el nuevo tejido productivo se distribuya de forma más equitativa a lo largo y a lo ancho de todo el país.

Tejido empresarial

En resumen, México, hasta el día de hoy, ha tenido una estrecha y potente conexión con los EEUU, beneficiándose de los éxitos empresariales de los americanos y a la vez, perjudicado en las épocas de crisis económicas. Aunque México ha podido ir desarrollando un mejor, y cada vez mayor, tejido empresarial dentro de su territorio, sigue teniendo una amplía necesidad de estar conectado con los Estados Unidos.

De hecho el país azteca sigue estando muy bien posicionado para exportar servicios y bienes a las empresas norteamericanas. Una realidad que exige que el nuevo gobierno de México ponga la negociación del TLCAN en la parte alta de su lista de prioridades. Para continuar creciendo, México debe seguir manteniendo su buena relación con EEUU.

A su vez, el nuevo gobierno debe priorizar la necesidad de diversificar el tejido empresarial, incorporando las ventajas que presenta la transformación digital para estimular la productividad, asegurando así un mayor desarrollo económico futuro. Si, además, quiere hacer reformas sociales con aumentos de gasto público, tiene que conseguir aumentar los ingresos fiscales. Para ello, se precisa una reforma fiscal y una tarta económica más grande.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “México está entre la espada y la pared”. Expansión 30 de junio de 2018. Páginas 26 y 27 

19
Oct

Conferencia: “Emprender e innovar en Argentina”

Escrito el 19 octubre 2016 por Rafael Pampillón en América Latina

Argentina

16
Oct

Colombia: las consecuencias económicas de la paz.

Escrito el 16 octubre 2016 por Rafael Pampillón en América Latina

Esta semana nos han llegado dos buenas noticias sobre el proceso de paz de Colombia. En primer lugar, que el presidente Juan Manuel Santos ha prorrogado hasta el 31 de diciembre de este año el alto el fuego con el grupo guerrillero de las FARC, que había expirado el pasado 2 de octubre. Segundo, que el otro grupo guerrillero colombiano el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció, también esta semana, que iniciaba diálogos de paz con el gobierno, algo asombroso después de haber fracasado el plebiscito para aprobar los acuerdos de paz con las FARC.Farc 2

Un plazo más largo y todos los actores discutiendo en la mesa de negociación van a ser un aliciente para que el gobierno de Colombia siga trabajando, sin precipitaciones, en las diferentes propuestas de paz. No obstante, tanto las FARC como el ELN así como las tendencias políticas que se oponen al presidente Santos (encabezadas por el expresidente Uribe) tendrán que tomar una posición un poco más abierta con el fin de lograr un acuerdo que logre un efecto positivo para la economía y los ciudadanos colombianos.

Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad del Planeta, el segundo exportador más grande de flores, el que tiene el café más suave y aromático y la cuarta economía más grande de América Latina. Sin embargo, por desgracia cuando pensamos en Colombia lo primero que se viene a la cabeza es el cultivo de cocaína, el narcotráfico, la guerra  y la inseguridad.

Ello se debe a que desde su independencia de España en 1819, ha sufrido diversos conflictos internos que se prolongaron hasta nuestros días, el último de ellos con los grupos guerrilleros que se conformaron en 1962, lo que representa medio siglo de conflicto y más de 7 millones de víctimas en todo el país.

El proceso de paz

Durante las últimas décadas ha habido un cierto interés político por parte de los distintos presidentes de la República para desarrollar diálogos de paz, pero muchos de ellos han sido infructuosos tal como ocurrió entre el gobierno de Andrés Pastrana y las FARC en el período 1998-2002. Otros en cambio como, por ejemplo, durante el gobierno de Virgilio Barco se llegaron a acuerdos con el grupo M19 (Movimiento 19 de abril) para su desmovilización en 1990.

Desde el año 2010, representantes del gobierno colombiano han estado dialogando, en La Habana, con el grupo guerrillero de las FARC, para llegar a un acuerdo de paz que se firmó el 26 de septiembre de 2016 en la ciudad de Cartagena (Colombia) donde asistieron personalidades políticas de los dos hemisferios. Sin embargo, este acuerdo, un documento de 297 páginas, no ha sido del agrado de muchos colombianos por lo que poco a poco han ido apareciendo en el país corrientes de opinión que consideraban que ese pacto daba demasiadas concesiones a las FARC.

Como la opinión entre los que estaban a favor del documento y los que estaban en contra se iba polarizando el presidente Santos llamó a las urnas a toda la población en edad de votar para que el 2 de Octubre contestaran SI o NO a una única pregunta que decía: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”. El resultado de la votación fue una ligera mayoría por el NO (una diferencia de menos de 100.000 votos) y una abstención de un 60%. Los resultados mostraron las grandes diferencias existentes entre los partidarios del Acuerdo de Paz que se firmó y los que estaban en contra de dicho acuerdo. A estos dos grupos hay que unir una parte importante de la población que tiene sentimientos encontrados entre esas dos facciones.

Como consecuencia de este resultado a favor del NO el panorama político y económico de Colombia se ha vuelto muy incierto, el pueblo está dividido y desmoralizado sin saber a quién seguir. Los partidarios del NO esperan que sus representantes (liderados por el expresidente Uribe) logren que las FARC y el Gobierno cedan, en algunos de sus puntos, mientras tanto los partidarios del SI solo quieren que las conversaciones tripartitas entre el Gobierno, los “uribistas” y la guerrilla logren alcanzar un acuerdo que libere al país del permanente conflicto y la inseguridad. Al mismo tiempo muchos colombianos están realizando marchas pacíficas para presionar a la mesa de dialogo  a pactar esa  paz tan anhelada.

Incertidumbre económica

Una paz va a permitir un cambio radical en el aumento de la inversión extranjera, de la productividad en la agricultura (un sector clave para la economía) y del crecimiento del PIB. Por tanto, el fin del conflicto que sufre Colombia desde hace 54 años supondría un nuevo impulso en el crecimiento económico del país, por la mejora de la seguridad y la llegada de inversores extranjeros.

Pero mientras la paz definitiva no llega el país avanza poco y los mercados están consternados lo que ha derivado en una devaluación del peso colombiano y en un mercado de valores inquieto. El FMI ha previsto que la economía colombiana registrará un crecimiento del 2,7% este año, un ajuste a la baja de 0,3 puntos respecto a sus estimaciones del mes de julio.

La reforma fiscal

El gobierno tiene además una fuerte presión de los organismos multilaterales y las agencias de rating, quienes anticipan un descenso en la calificación del riesgo-país de no aprobarse la reforma tributaria y la regla fiscal que obligaría al gobierno a mantener un déficit del 1.9% del PIB para 2018, por debajo del actual 3.5%.

Desgraciadamente, como el presidente Juan Manuel Santos ha perdido mucho apoyo político tiene muchas dificultades para aprobar la reforma tributaria que ha elaborado su ministro de hacienda Mauricio Cárdenas. Esperaba la aprobación de esa reforma en el Congreso de la República, tras un supuesto éxito en el plebiscito, pero al no triunfar el SI la aprobación parece que será bastante más difícil y turbulenta. Esta reforma fue pensada como una nueva fuente de ingresos fiscales para poder reducir así el déficit público. Efectivamente, pese a que Colombia en los últimos diez años ha crecido a un promedio de 3,9% anual, el desplome del precio del petróleo y de otras materias primas está perjudicando su crecimiento económico y el equilibrio de sus finanzas públicas.

El economista J. M. Keynes, demostró y predicó que por medio de castigos severos a los perdedores de una guerra no se llegaría a la paz sino que se generarían más odios y más guerras. De ahí la importancia de que cuanto antes los grupos armados, los opositores, el gobierno y la población colombiana, cierren sus heridas y busquen, a través del diálogo, acuerdos que lleven a la paz y, por tanto, a un futuro más próspero para este rico y hermoso país.

Fuente: Rafael Pampillón (Universidad CEU San Pablo e IE Business School) y Carolina Ramírez (Master en Economía por University College London).Colombia: las consecuencias económicas de la paz”. Expansión,  15 de octubre de 2016. Página 43.

9
Jul

El mes decisivo de Brasil

Escrito el 9 julio 2016 por Mikel Aguirre en América Latina

Brasil se encuentra en pleno proceso de moción de censura contra su presidenta Dilma Rousseff (Ahora mismo el país tiene dos presidentes, la Sra Rousseff y el interino Michel Temer), que ha sido apartada de su cargo 6 meses a contar desde el inicio del proceso de destitución el pasado 12 de Mayo. Del 5 al 21 de Agosto se celebran los Juegos Olímpicos en el país pero el mes decisivo para el país no será ese sino el próximo mes de Noviembre
¿Por qué? Dilma Rousseff obtuvo su segunda victoria presidencial el pasado mes de octubre del 2014 con un estrecho margen al obtener el 51,6% de los votos frente al 48,3% del otro candidato Aécio Neves. Su primer mandato se caracterizó por el populismo con medidas como la congelación del precio del coste de los servicios básicos como la electricidad o el agua, el incremento de un número importante de trabajadores públicos y la total falta de reformas. Nada más ser relegida ya se dio cuenta que la situación era insostenible y nombre Ministro de Economía a Joaquim Levy, un economista ortodoxo y con gran experiencia en la Banca Privada, aunque sólo duró hasta diciembre del 2015. Los brasileños han visto como el año pasado al luz les subió más de un 70%, el desempleo ha subido del 9,9% al 12,5% en un año y la inflación creciendo a dos dígitosbetrayal
¿Cuál es la encrucijada de Brasil?
Existe una amplia preocupación que la continuidad de la presidenta, independientemente de los casos de corrupción, traería más populismo y profundizaría en la crisis del país. El cambio de Temer traería quizás la necesidad de realizar las reformas que el país necesita: Atajar el déficit de cuenta corriente, la regulación de los precios de los servicios básicos y el gran endeudamiento de las empresas y el gobierno debido al excesivo crédito de los últimos años . Es fundamental también el papel del Banco Central reduciendo los tipos de interés en cuanto la inflación se controle Sólo así se podría volver a datos de crecimiento en el 2017. Michel Temer no tiene ningún tipo de experiencia empresarial, pero en este caso sus casi 40 años de parlamentario pueden ser fundamentales para lograr la cohesión del fragmentado parlamento brasileño a la hora de tomar medidas no muy populares a corto plazo: La mitad del presupuesto gubernamental se utiliza para el gasto de la Seguridad Social en un país donde la edad de jubilación ronda los 55 años o los gastos de Salud y Educación están actualmente indexados a la inflación
Brasil estaba creciendo al 7,5% en el 2010 y lleva dos años en recesión, si las reformas necesarias son realizadas la deuda se estabilizará y la senda del crecimiento se retomará
Feliz Verano

11
Jun

La situación económica de Venezuela

Escrito el 11 junio 2016 por Mikel Aguirre en América Latina

El petróleo genera casi la mitad de los ingresos previstos del gobierno. Si siguen los precios actuales ¿Es posible un impago de la deuda externa?  Ya en 2015, se evitó el incumplimiento por un estrecho margen gracias a los préstamos chinos (una situación muy similar a la Argentina), logrando así pagar los vencimientos de deuda de febrero 2016 de 1.500 millones de dólares.  Durante los próximos meses, octubre y noviembre,  se prevén dos nuevos vencimientos de 4.800 millones de dólares.

¿Tiene capacidad el gobierno venezolano para atender este importante importe sin ayuda exterior?

Durante los últimos años, Venezuela se ha convertido en un país mono exportador, suponiendo el petróleo el 95% de las exportaciones. Sin embargo la baja calidad de las infraestructuras petrolíferas ha motivado dos situaciones:

Por un lado afecta negativamente en la producción y por otro los hidrocarburos son el segundo epígrafe más importante de las importaciones del país motivado por la baja calidad de las refinerías nacionales. La cuenta corriente del país pasó a ser deficitaria en 2015 por primera vez en décadas y confiar en la inversión extranjera en la situación actual, con una inflación que supera el 200% anual, parece, hoy por hoy, poco probable

¿Qué podemos esperar en el corto plazo?Venezuela

Hace 16 años que Hugo Chávez se convirtió en presidente del país. Estos tres lustros monocolores se vieron interrumpidos por la victoria en el parlamento en Diciembre del 2015 de la Mesa Unitaria Democrática (MUD).  La cuestión más relevante es si hay un plan económico alternativo para volver a poner a Venezuela en la senda del crecimiento.  La MUD está centrada en reformar la constitución para limitar el poder del presidente Maduro, mientras que éste ha decidido establecer una serie de planes de emergencia nacionales.  Entre estos se encuentra la primera subida de la gasolina en 20 años y la devaluación de más de un 50% de uno de los tres tipos de cambio usados en el país.  Se espera que esta última medida impulse las exportaciones y la muy maltrecha producción nacional

De todas las cosas que se dicen sobre Venezuela, una que no se suele indicar es que se trata de un país muy bonito con maravillas como el Parque Nacional Canaima o Los Roques. Esperemos que los próximos meses traigan mayor estabilidad política al país para poder volver a la senda de crecimiento que tuvo hace décadas.  No es la primera vez que Venezuela se ve afectada por una recesión derivada del petróleo (sucedió en los ochenta ), con lo que hay que confiar en que no se vuelvan a repetir los errores del pasado

4
Mar

En 2014, el PIB de Brasil creció 0,1%. En 2015 se contrajo 3,8%, su mayor caída en 25 años.  Para este año, 2016, se prevé un retroceso del 3,5% y el FMI anticipa un estancamiento (0%) para 2017: sería la peor contracción económica del país en un siglo. El mal comportamiento de la economía el año pasado se vio fuertemente influenciado por la caída de la industria (-6,2%) así como la de los servicios (-2,7%).

Desde el punto de vista de la demanda agregada esta importante caída vino provocada por la desfavorable evolución del consumo privado (por el desempleo creciente) y de la inversión (por la incertidumbre política generada por la corrupción). La corrupción destapada en la estatal Petrobras ha golpeado la economía y ha llevado a la cárcel a grandes empresarios, banqueros y figuras del gobernante Partido de los Trabajadores (PT). El expresidente Lula da Silva, ha sido detenido hoy. La Policía ha indicado que hay pruebas que demuestran que Lula se benefició de la trama de sobornos en Petrobras. Igualmente ha señalado que hay pruebas de delitos en la financiación de las campañas de los gastos del Partido de los Trabajadores de Lula y la actual presidenta Dilma Rousseff.

La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff está en apenas 11% y la oposición pide su destitución.

Brasil

6
Dic

Brasil: ¿Dónde está el fondo?

Escrito el 6 diciembre 2015 por Mikel Aguirre en América Latina

Tras una serie de años en los que Brasil deslumbró al mundo por saber conjugar el crecimiento económico con las medidas sociales para sacar de la miseria a millones de ciudadanos, parece que ha entrado en una espiral de caída en la que la pregunta es ¿dónde está el fondo?

En el año en curso, Brasil ha encadenado tres trimestres consecutivos de caída del PIB, a un año vista de importante motor económico que suponen unos juegos olímpicos.   Agencias de clasificación como Standard and Poors han rebajado el pasado mes de Septiembre, la deuda a largo del país como grado especulativo y hay que sumar a esto el deterioro en el clima político ya que a oposición ha pedido esta semana iniciar un proceso de juicio político (impeachment) contra la presidenta Dilma Rousseff y esta solicitud ha sido aceptado por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo  Cunha.

Era previsible un año con turbulencias, ya que en Octubre del 2014, la presidenta fue reelegida con la menor  ventaja  de la historia electoral del país (obtuvo 51,45% de votos frente al 48,55% de su contrincante Aécio Neves).  También era inédito en el país que el mismo partido gobernase  de forma continuada durante 16 años: Luiz Ignacio Lula da Silva asumió su primer mandato el primer día del año 2003.

Un proceso de destitución presidencial no es nuevo en Brasil, ya que en 1992, Fernando Collor de Mello fue el primer presidente latinoamericano  procesado por corrupción.  Entonces el congreso de los diputados voto también a favor del juicio pero él dimitió antes de que el procedimiento fuese votado en el Senado.Brasilmages

Es muy probable que la presidenta Rousseff logre evitar la dimisión pero la situación de inestabilidad y deterioro en las instituciones continuará hasta el final de su mandato a finales del 2018.

¿Puede avanzar con éxito el país en esta situación cuando se encuentra ante la mayor crisis económica desde los años 30?

Un gobierno preocupado desde el primer año de su mandato en defenderse de acusaciones de incumplimiento de de las restricciones fiscales o de corrupción no parece una buena garantía.  Los principales indicadores del cuarto trimestre del 2015 parecen avanzar también que los números seguirán siendo rojos, con una caída  interanual de la producción industrial del 11,3%, lo que supone la vigésima caída consecutiva siendo además la caída más pronunciada en la serie histórica, señalando quizás que lo peor está todavía por llegar.

22
Nov

Las elecciones presidenciales de hoy en Argentina

Escrito el 22 noviembre 2015 por Rafael Pampillón en América Latina

Hoy, habrá elecciones en Argentina, en las que se decidirá quién será el nuevo presidente de la república. Tras una campaña electoral que no ha dejado a nadie indiferente las encuestas dan como favorito a Mauricio Macri, de la formación Cambiemos. El otro candidato a la Presidencia, el oficialista Daniel Scioli, tiene menos posibilidades de ganar: la desastrosa gestión económica de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner le pasará factura en las urnas.

Efectivamente, a partir del año  2011, el populismo de Cristina Fernández fue desmoronando poco a poco la estructura económica del país. Las causas se pueden encontrar en el deterioro de las instituciones y las malas políticas aplicadas, como fueron: el aumento de impuestos y de controles de precios, las restricciones aduaneras, los mayores aranceles a los productos importados, la prohibición a las exportaciones de carne, los subsidios a los precios de la energía, una política monetaria excesivamente laxa, un gasto público desbordado, la nacionalización del sistema de pensiones privadas, el elevado déficit público, la falta de seguridad jurídica, la hostilidad del Gobierno hacia la inversión extranjera, la intromisión política en la Justicia y la corrupción generalizada.

Argentina 2

El resultado de estas medidas heterodoxas ha sido un desastre económico importante:

1) El crecimiento económico es muy bajo: este año será del 0,7% y en 2016 un 0,5%. Un crecimiento que está muy por debajo del de otros países de su entorno. Así, Chile crecerá este año un 2,8% y el año que viene un 3,7%, México 2,3% y un 2,9%, Colombia al 3,3% y 3,9% y Perú al 3,9% y 4,8%.

2) La inflación argentina está disparada. Este año la subida de los precios cerrará en diciembre en el 28%, frente al 24%, en 2014. Para el año que viene se estima una inflación mayor: el 32%. Es la consecuencia de: a) una política monetaria expansiva, b) un tejido empresarial estrangulado e intervenido que genera una producción insuficiente para abastecer la demanda y c) el aumento del déficit público, que este año podría estar cerca del 6% del PIB.

3) El estancamiento económico y la elevada inflación están reduciendo el bienestar de la población. Está empeorando el nivel de vida de los ciudadanos. Desde el año pasado la renta per cápita ha seguido disminuyendo. El resultado ha sido una caída en el consumo de las familias. Además, la pérdida de poder adquisitivo del peso está incentivando a los argentinos a lanzarse a la compra de dólares como refugio; lo que a su vez fortalece la economía sumergida, especialmente la que se refiere al mercado cambiario. Una práctica ilegal que genera incertidumbre e incomodidad en la población y que, por tanto, es también una fuente de descontento.

4) Desde el año 2010 el déficit exterior ha ido aumentando. En los dos últimos años este desequilibrio se ha agravado por la caída del valor de las exportaciones como consecuencia del desplome de los precios de los productos agrícolas y del petróleo; pero también porque el gobierno saliente se ha empeñado en mantener un tipo de cambio real apreciado, es decir, poco competitivo, que está provocando una reducción de las ventas al exterior de productos manufacturados. El peso cotiza en el mercado negro por encima de 15 pesos/dólar mientras en el oficial se intercambia a 9,7 pesos/dólar.

¿Qué política económica se debe aplicar?

Por tanto el nuevo presidente deberá cambiar las políticas. La solución a los problemas económicos de Argentina pasa por hacer una política económica que consiga aumentar el tejido empresarial, que genere crecimiento económico y empleo, que estabilice los precios, que equilibre la balanza de pagos y que mejore el bienestar de los ciudadanos.

Se trata de políticas económicas ortodoxas, que suponen la eliminación de los controles de precios, de las restricciones aduaneras a los productos importados y de los impuestos a la exportación. También se debería reducir las subvenciones para controlar el déficit público, aplicar una política monetaria menos expansiva y unificar el tipo de cambio del peso oficial con el del mercado paralelo.

Pero los retos del nuevo gobierno no se circunscriben a los cambios y ajustes en las políticas macroeconómicas. Debería, también, fortalecer las instituciones para dar mayor confianza a la iniciativa empresarial y a la inversión extranjera. Desgraciadamente los organismos internacionales y los “think tanks” citan permanentemente a la Argentina como uno de los peores países para hacer negocios. Además, la situación ha empeorado en el último año. Tres informes publicados recientemente así lo señalan.

Pérdida de posiciones en la economía global

En el “Índice de libertad económica” que elabora The Heritage Foundation, Argentina sale muy mal parada. Ocupa puestos de cola. En 2015 está en la posición 169, de un total de 178 países, y lo que es peor pierde 3 puestos con respecto al año 2014.

Esta falta de libertad económica, que va en aumento, está estrechamente relacionada con la dificultad para hacer negocios, tal como muestra el informe “Doing Business 2016” del Banco Mundial. Argentina ocupa una mala posición, la 121, lo que supone un descenso de 4 puestos respecto al informe del año 2015, en el que se clasificó en el 117.

También ha empeorado su posición en el último ranking del “Índice de Percepción de la Corrupción” que publica Transparencia Internacional. Argentina ha obtenido 34 puntos (donde cero significa altos niveles de corrupción y 100 muy bajos niveles de corrupción). Con esa puntuación pierde dos puestos y se sitúa en el número 107, de los 174 países del ranking de corrupción gubernamental.

En definitiva, ni los ciudadanos argentinos, ni sus empresas, ni los organismos económicos internacionales, ni el capital extranjero confían en los políticos que gobiernan hoy la Argentina, ni en sus jueces, ni en los organismos reguladores. Al final, los 12 años de gobierno de la familia Kirchner han terminado empobreciendo a la población, estrangulando el sistema productivo, ahuyentando a la inversión extranjera y desprestigiando a las instituciones.

Cambios institucionales

De ahí que el nuevo presidente tendrá que poner orden en muchos ámbitos relacionados con las instituciones económicas. Tendría que: a) mejorar el funcionamiento de los mercados, restableciendo la competencia, y abandonar el Programa de Precios Cuidados aplicado desde 2013 por el ministro Axel Kicillof; b) dar mayor seguridad jurídica a las empresas, respetando, en mayor medida, los derechos de propiedad y haciendo que se cumplan los contratos; c) reducir la corrupción en todos los niveles de la Administración Pública y d) dotar de mayor independencia al poder judicial, al banco central y a los organismos reguladores (no se debe olvidar que la existencia de instituciones creíbles, transparentes e independientes son factores clave para el éxito económico de los países y el buen funcionamiento de las empresas).

Tanto Daniel Schioli y Mauricio Macri han manifestado su deseo de recomponer la economía, dar mayor confianza a las empresas, atraer a la inversión extranjera y recuperar las relaciones económicas con Estados Unidos (deterioradas por la decisión de la Corte Suprema americana de rechazar la apelación de Argentina frente a los fondos buitres).

También parece probable que se fortalezcan los lazos económicos y políticos de Argentina con la  Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) y con Europa. Una buena noticia para las empresas españolas que todavía trabajan en ese país: Banco Santander, BBVA, Mapfre, Telefónica, Gas Natural-Fenosa, Endesa, Indra, Inditex, OHL, ACS, entre otras. Además, sobre todo si ganase Macri, Argentina tenderá a distanciarse de los gobiernos populistas de Venezuela, Ecuador, Cuba y Bolivia.

Pero independientemente de quien gane hoy, resulta deseable, y hasta necesario, un profundo cambio en el país.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Argentina necesita un cambio profundo.” Expansión. 21 de Noviembre de 2015.

23
Oct

Como es sobradamente conocido, el principal foco de inestabilidad económica que compromete la tímida recuperación mundial se sitúa en los países emergentes. El reciente Informe de Estabilidad Financiera del Fondo Monetario Internacional  anunciaba una tibia mejora en las economías avanzadas desde abril, pero cargaba los riesgos sobre las vulnerabilidades de los mercados emergentes: caída en los precios de las materias primas, el fin de la burbuja china y la presión cambiaria. Todo ello íntimamente relacionado con el inminente cambio en la política monetaria estadounidense y el consiguiente ajuste sin precedentes en el sistema financiero global.

En las últimas semanas un creciente coro de voces viene fraguando el término “tercera ola” (también “trilogía”) en torno a la hipótesis de que el fin de ciclo en las emergentes no es uno más en su accidentada historia, sino que se trata de la tercera reencarnación de la crisis financiera internacional que viene acechándonos desde el 2007. Esta idea se recoge en uno de los últimos discursos del Economista Jefe del Banco de Inglaterra, Andrew Haldane: “Recent events form the latest leg of what might be called a three-part crisis trilogy. Part One of that trilogy was the “Anglo-Saxon” crisis of 2008/09. Part Two was the “Euro-Area” crisis of 2011/12. And we may now be entering the early stages of Part Three of the trilogy, the “Emerging Market” crisis of 2015 onwards.” Del mismo modo se posicionó hace unos días Goldman Sachs: “The financial crisis can be viewed as a number of separate but related waves. Wave 1; the US Wave started with the housing market collapse, spread into a broader credit crunch and ended with the Lehman collapse and the start of TARP and QE. Wave 2; the European Wave began with the exposure of banks to leveraged losses in the US and spread into a sovereign crisis, given the lack of a debt sharing mechanism across the Euro area. It ended with the OMT, promises to ‘do whatever it takes’, and finally the introduction of QE. Wave 3; the EM Wave coincided with the collapse in commodity prices.” Podemos encontrar exposiciones similares en los medios en los últimos días: “The world economy is bearing the brunt of a third deflationary wave in less than a decade. The first was the US-led housing and financial crisis of 2008-9, the second wave was the eurozone crisis of 2011-12, and now a third, an emerging markets crisis.”

¿Nos encontramos irremediablemente abocados a esa tercera ola? ¿Estamos preparados para ella?

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