18
Feb

IT IS THE ECONOMY, STUPID

Escrito el 18 febrero 2017 por Mikel Aguirre en Economía Global

1992, Año de los juegos Olímpicos  y la Expo en España  mientras en Estados Unidos, el presidente y padre de futuro mandatario, George H.W. Bush y el candidato, siguiente presidente y marido de la futura candidata,  Bill Clinton, se disputaban ser el 42 presidente del país.  Sólo han pasado cinco lustros y es difícil que ambos supiesen en ese momento, el papel tan importante que iban a jugar en las siguientes décadas , un hijo del primero y la esposa del segundo.

Poco antes de aquel año, George H.W. Bush había llevado a su país a una victoria muy rápida en la Guerra del Golfo I , nada que ver con las armas de destrucción masiva nunca aparecidas de la Guerra IIª parte del 2003; había terminado con la guerra fría con el inolvidable derribo del muro de Berlín y, tenía  un ratio de aceptación por sus votantes y ciudadanos histórico (cercano al 90% cuando hoy a duras penas pasan el aprobado muchos mandatarios).

¿Cómo es posible que perdiese la reelección con un “joven candidato de 47 años”, Bill Clinton, que sería el tercer presidente más joven de la nación?

El estratega de la campaña de Bill Clinton, James Carville Jr.,-olvidado estos días-, se dio cuenta que para ganar a un líder de prestigio internacional se debía realizar una estrategia que enfrentase a los ciudadanos a algo nuevo y rupturista. Dos de los tres puntos sobre los que pivotó aquella campaña fueron:

-Cambio frente a más de lo mismo

-Es la economía, estúpido

¿Cuántos dirigentes están llegando a los escaños de los parlamentos, actualmente,  apoyándose en uno o en los dos mantras anteriormente citados?

Cuando todavía se da vueltas en Europa sobre la victoria de Donald Trump y la esposa de Bill Clinton se preguntará ¿Cómo he perdido? la respuesta le rebotara del principio de la década de los noventa:

-La situación económica de los ciudadanos de Estados Unidos, principalmente del Medio Oeste no eran como se lo vendía la administración Obama.  Por ejemplo en Iowa gano el candidato republicano, porque las subvenciones en el sector agrícola y los aranceles sobre las importaciones son dos cuestiones que decidieron el voto en aquel Estado. En otros como  Ohio, Wisconsin, Michigan o Pensilvania, que pasaron de votar demócrata a republicano el mensaje proteccionista y contra el libre cambio del entonces candidato Trump, tuvo un gran predicamento ¿Por qué? Detroit (Michigan) ha pasado de ser un referente mundial económico a ser sinónimo de crisis económica.  Nuevamente aranceles a la importación de los coches mexicanos tenía un público amplio.  Finalmente Trump ganó Florida porque se ha comprobado muchas veces que además de los grandes ideales cuando se trata del bolsillo, aquellos que tienen ya la ciudanía por años o nacimiento (Puerto Rico) no quieren la llegada masiva de emigrantes de países en vías de desarrollo

Trump ha ganado utilizando las mismas herramientas que Clinton en 1992:

Es la economía estúpido!

Pd: Hoy en día con 72 años , James Carville Jr enseña ciencias políticas en la Universidad de Tulane en Luisiana, figura que debería ser reivindicada por el papel que jugó en la victoria de Bill, que no Hillary, Clinton

28
Ene

EVOLUCIÓN MUNDIAL DE LA ECONOMÍA EN EL 2017

Escrito el 28 enero 2017 por Mikel Aguirre en Economía Global

El Fondo Monetario Internacional ha indicado en sus previsiones de este mes, que este año y el siguiente traerán un crecimiento global superior al del incierto 2016.  Frente al 3,1% alcanzado el año del Brexit o de la victoria de Trump se espera  alcanzar un 3,4% durante los próximos 12 meses y un 3,6% en el 2018. Los países  de renta per cápita más elevada seguirán dando pequeños paso adelante, 1,9% en 2017 y 2% en 2018 (frente al 1,6% del 2016) mientras que las economías emergentes seguirán siendo los principales motores del crecimiento global, 4,5% en 2017 y 4,8% en 2018 frente al 4,1% del ejercicio precedente.

Desde el 2008 hemos escuchado repetidamente el término decoupling o crecimiento desajustado entre los países OCDE y los emergentes.  Casi una década después no parece que este desajuste se vaya a reducir.  Los factores que han impulsado el crecimiento en las economías desarrolladas como políticas monetarias, relajadas, baja inflación, precio del petróleo a la baja no parecen continuar a lo largo de los próximos 12 meses. El índice de materias primas del FMI apuesta por un incremento del 11% en el 2017 frente a una caída similar el año anterior.  En Estados Unidos independientemente de la sorpresa inicial de la elección del nuevo presidente, la Reserva Federal subió los tipos de interés, continuando con lo realizado un año antes y es bastante probable que este ejercicio sea el tercero consecutivo de subidas de tipos.  Esto tiene que motivar lógicamente una apreciación del USD frente a otras divisas en los primeros seis meses del 2017.  Finalmente la inflación en las economías OCDE muy probablemente se incrementará durante este ejercicio aunque sólo sea como reacción a una subida en los precios de las materias primas.

Respecto a las economías emergentes en el 2017 podemos esperar la mezcla de crecimiento con incremento en la inestabilidad política de los últimos meses.  Será un año fundamental para que el nuevo presidente de Brasil logre reducir el descontento social en su país; vamos a ver un nuevo escenario geopolítico en el que los hasta hace poco enemigos Rusia y Turquía (en nov 2015 se derribó un avión de combate ruso cerca de la frontera Siria), van a desempeñar un relevante rol internacional con su mayor cercanía a Estados Unidos; seguiremos con detalle la reacción de México ante las medias tomadas por el nuevo presidente norteamericano, país al que envían un 80% de sus exportaciones  y el impacto que pudiese tener en la emigración (las remesas suponen cerca de un 2,5% del PIB Mexicano); veremos si Egipto , tras recibir un préstamo de 12 billones del FMI puede volver a la senda de crecimiento y estabilidad previos a la primavera árabe y si India tiene éxito en bancarizar un país en el que el 90% de las transacciones se realizan en efectivo con medidas como la retirada de los billetes de 500 y 1.000 rupias del mercado.

Parece que este ciclo económico no ha durado 8 años sino que globalmente tenemos que seguir trabajando conjuntamente para ver la luz al final del túnel.  El decoupling significa también que  a nivel global se reducen las diferencias lo que es una buena noticia.

Toca un año más seguir trabajando.

14
Ene

The Trump´s years

Escrito el 14 enero 2017 por Mikel Aguirre en Economía Global

El próximo 20 de Enero del 2017, Donald John Trump asumirá el cargo como el 45 presidente de los EEUU. 1,91cm, 70 años cumplidos el pasado mes de junio y todo polémica.  La revista TIME le ha declarado, “persona del año 2016”, bajo la denominación de: Presidente de los Estados Divididos de América.

¿Cuáles son sus propuestas económicas?

Como se ha comentado previamente en este blog, la primera medida de relevancia es una rebaja fiscal generalizada, incluyendo a las personas físicas (se fijaría entre un mínimo del 12% y un máximo del 33%, el impuesto de sociedades (del 35 al 15%), se bajaría al 10% el gravamen a los beneficios empresariales repatriados del exterior y se eliminaría el impuesto de sucesiones.  Es una clara apuesta porque la reducción en la recaudación se vería compensada por el incremento de Consumo e Inversión, y la correspondiente recaudación fiscal, derivada de la menor presión fiscal.

Respecto al comercio internacional, la administración Trump, ha anunciado que cancelará el Tratado Transpacífico (TTP), acuerdo suscrito entre EEUU y 11 países del Pacífico (incluye a  México, Japón, Singapur o Australia), y que renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del norte en vigor desde el  Enero de 1994.  El secretario de Comercio saliente, Michael Froman ya ha señalado que este tipo de medidas lo único que conseguirán es incrementar la influencia de China en la escena internacional.  Para Trump, la globalización es responsable de la pérdida de un número importante de puestos de trabajo con lo que la solución es proteccionismo.

La última pata de sus tres medidas estrella es realizar un plan muy ambicioso a nivel estatal de obras públicas  anunciando inversiones por un importe de 1 trillón de USD en carreteras, puentes y otro tipo de infraestructuras (colegios u hospitales).  La administración Trump quiere impulsa las alianzas público privadas (PPP o public-private partnership) dando a las contratistas privados masivos créditos fiscales (se habla de un 80% de los desembolsos iniciales) para que inviertan cerca de 167 billones USD.  La lógica de este plan es que el gasto no afectará a los contribuyentes ya que los ingresos derivados del incremento de actividad económica compensarán el menor ingreso fiscal inicial.  Los críticos hablan de un gigantesco plan de bienestar para contratistas privados, que con una mínima inversión podrán poseer importantes infraestructuras nacionales

Más Inversión, menos impuestos y proteccionismo en el siglo XXI.  No parecen tres medidas que surjan de una lógica económica tradicional pero está claro que el futuro presidente de Estados Unidos puede ser definido de muchas formas menos tradicional.  Parece ser que quiere implementar a nivel nacional las medidas que a él le funcionaron  a nivel personal.

La historia nos indica que los Presidentes de EEUU tienen su periodo de actividad más importante durante sus primeros seis meses en el cargo.  Hay que estar muy atentos a las medidas que se tomen desde la semana que viene hasta el otoño.

Feliz e interesante 2017

23
Dic

TODO EL MUNDO VENDE ¿QUIEN COMPRA?

Escrito el 23 diciembre 2016 por Mikel Aguirre en Uncategorized

La Organización Mundial de Comercio ha publicado los datos de exportaciones de los nueve primeros meses del 2016.  Las exportaciones e importaciones han caído a nivel mundial por encima del 4%, situándose a niveles de hace 6 años, en plena crisis subprime.

Miles de firmas en el mundo se plantean el crecimiento esperado en el 2017 conviviendo con la guerra inacabada en Siria y sus efectos colaterales, humanos y de terrorismo; importantes incertidumbres con el nuevo gobierno norteamericano y un potencial avance de políticas proteccionistas; el parón del gigante asiático y una redefinición de su sistema económico ; los problemas de solvencia de los exportadores de materias primas, con especial hincapié en los exportadores de petróleo además de la recesión en la que se encuentra inmersa el gigante brasileño.

De los famosos BRICS que llenaban portadas hace menos de un lustro no hay que olvidar la situación de Rusia: Un barril de crudo en torno a los 55 USD ha provocado una caída de más del 23% en sus exportaciones cayendo casi 10 puestos desde principios del ejercicio. Y el conflicto con Ucrania se mantiene haciendo muy posible que se mantengan las sanciones europeas por lo menos durante los primeros meses del 2017.

Hace 12 meses ¿Quién iba a pensar que las exportaciones del Reino Unido caerían más de un 10% con una moneda devaluada un 8% respecto al EUR? Como escribía  hace poco las políticas de depreciación sino viene acompañadas por medidas más amplias de desregulación tienen cada vez un papel más limitado para el impulso de las exportaciones de un país.  En Japón no logran depreciar el JPY a pesar de sus medidas de política monetaria expansiva, al considerarse una país/moneda refugio, y el Reino Unido no logra reducir las incertidumbres que han generado el referéndum del brexit .

Este estudio de la OMC refleja cómo por un lado han bajado las exportaciones y por otro han caído las importaciones, por la menor liquidez de los países emergentes y los ajustes presupuestarios de las economías desarrolladas dónde las medidas que más se repiten son la reducción del déficit y ajuste fiscal.  Lógicamente los vendedores reducen sus exportaciones  porque los compradores demandan menos.

Unos actores que están destinados a desempeñar una labor muy importante en los próximos meses, para revertir esta situación, son el Fondo Monetario Internacional, los Bancos de Desarrollo locales o el Banco Mundial.

Se producirá un incremento de operaciones internacionales financiadas con fondos multilaterales. Hay una gran variedad de importantes países como Egipto o Mozambique que se encuentran renegociando sus deudas con, por ejemplo el FMI.  El llegar a acuerdos en breve dará mayor tranquilidad a los inversores y reducirá las incertidumbres.  El asegurar programas de financiación en países emergentes será un incentivo para exportadores en países desarrollados.  Este mayor papel se dará tanto por su propia actividad como por el menor flujo de fondos desde China o Arabia Saudi, que como ya hemos citado tienen sus propios problemas internos.

En definitiva, a la vuelta de la esquina nos vamos a encontrar con otros 12 meses muy interesantes en los que debe convivir la aversión al riesgo como el incremento de las incertidumbres. Las crisis en la  economía son como la serie de olas en el mar.  Tienes la certeza que van a llegar. El reto es si surfear la ola o esperar a qué amaine

Feliz 2017

9
Dic

Políticas Económicas clásicas que no funcionan

Escrito el 9 diciembre 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global

Una política económica clásica era depreciar la moneda de un país para incrementar sus exportaciones.  Era lógico pensar que al reducir el precio en moneda extranjera de los bienes locales el % de la devaluación (e.g.10-15%), resultarían más atractivos para los compradores extranjeros.   Últimamente esto no está funcionando como un mecanismo automático.

En primer lugar hay que recordar que la exportación está libre de impuestos casi mundialmente, con algunas excepciones como Argentina, pero las importaciones no.  Es decir si los aranceles de importación crecen un 20%, anulan completamente la devaluación del país exportar en su moneda de un porcentaje similarexpansion

En segundo lugar está el timing.  ¿Qué quiero decir con esto?  Aplicar políticas de devaluación para incrementar las exportaciones en un periodo de caída o cuando menos estancamiento de la demanda hace muy difícil que sean medidas de éxito.  En Abril del 2016, la Organización Mundial de Comercio ya anunció que las transacciones internacionales crecería a un ritmo lento, 2,8%, una tasa idéntica a la del año anterior.  Para el 2017, la OMC prevé un crecimiento mayor, del 3,6%, que está casi punto y medio del promedio desde 1990 que es de un 5%.  Señalar que se da casi por seguro una revisión a la baja de este crecimiento previsto si continúa la deceleración de las economías emergentes y la volatilidad financiera en estos mercados.  Señalar como ejemplo, Brasil que registró el crecimiento menor de las importaciones de los principales emergentes, por la profunda recesión que se vive en el país.  El 2016 es el quinto año consecutivo con un crecimiento del comercio mundial a una tasa inferior al 3% -en este lustro el comercio mundial ha crecido más o menos como el PIB mundial y no el doble de rápido como sucedía antes del 2011-.  Además, aunque el comercio mundial ha crecido en términos de volumen, ha disminuido en valor, debido a la depreciación a la baja de las monedas de muchas economías emergentes y a la caída del precio de las commodities, lo que puede afectar al desarrollo de las economías en desarrollo  más dependientes de la inversión extranjera y más endeudadas, que las hace por lo tanto más dependientes.

Finalmente tenemos el ejemplo de Japón, país que sirve siempre de referencia a muchas de las situaciones que suceden después en otras economías OCDE.  Desde Abril del 2013 el Banco de Japón ha implementado una política de quantitative easing que motivó una depreciación del JPY pero que no ha revertido en un incremento de las exportaciones.  Y eso ha sido debido principalmente al motivo antes mencionado de la caída de la demanda exterior  junto con la apreciación de los mercados, en un periodo de turbulencias financieras, que el JPY es un valor seguro frente a otras alternativas.  Este atractivo del JPY como moneda refugio ha neutralizado la política monetaria expansiva del Banco Central.

Parece que frente a la poca efectividad y margen de políticas fiscales y monetarias para retomar el crecimiento en las principales economías de la OCDE, las únicas soluciones viables son las reformas estructurales y la desregulación que logren incrementos de la productividad y crecimiento en los salarios.  Para cambiar la situación de muchas economías OCDE hacen falta medidas valientes y diferentes o se seguirá repitiendo los errores de Japón pero con 10 años de retraso.

26
Nov

EL COSTE DEL BREXIT PARA LOS BRITANICOS: SOLUCIONES DESDE EEUU

Escrito el 26 noviembre 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global

Esta semana el Ministro de Finanzas Británico (Chancellor of the Exchequer), Philip Hammond ha presentado las previsiones económicas para el Reino Unido durante los próximos cinco ejercicios.  Indicó que la economía británica es resiliente pero que los próximos años traerán mayor inflación, crecimiento débil, austeridad e incremento del gasto público.

En los próximos cinco años el país incrementará su deuda en 122 mil millones GBP, siendo más de la mitad del coste debido al brexit.   El aumento del déficit es derivado del incremento de políticas de gasto en infraestructuras  (carreteras, ferrocarriles o tecnología digital), para lograr facilitar la transición fuera de la UE.

El crecimiento económico del país se ha rebajado de un 2,2% a un 1,4% en 2017, con previsiones de 1,7% en 2018, 2,1% en 2019 y 2020 y 2% en 2021, señalándose que durante los próximos cinco años el crecimiento será un 2,4% menor que si el país hubiese decidido permanecer en la UE.  Las previsiones para el cierre del 2016 son del 2,1, así que el Brexit va a lograr congelar el crecimiento, por lo menos hasta el 2018.

¿Cuál es la solución el Gobierno Británico para los dos próximos ejercicios de impasse?:philip-hammond-2

Como he indicado, más gasto  y menos impuestos: Exenciones de impuestos para ingresos por debajo de GBP 12.500 (ahora es 11.000) y un impuesto de sociedades máximo del 17% (actualmente del 20%), señalado cómo “ de lejos el más bajo –by far the lowest- “de los países del G20.  Quizás lo que el Sr. Hammond no ha tenido en cuenta es que el nuevo presidente electo de Estados Unidos ha presentado su objetivo de fijar la carga sobre las empresas en un máximo del 15% (actualmente  del 35%) y que el programa de más gasto menos impuestos también está siendo ofrecido a los ciudadanos norteamericanos.

Es decir una política fiscal más relajada , después de casi una década de austeridad y un incremento en los tipos de interés en los bonos ingleses y norteamericanos – que se ha producido estas dos últimas semanas- , que anime a los prestamistas ante una política de gasto que aminoré el impacto del Brexit e impulse el crecimiento en EEUU

Redondeando estas medidas, el Reino Unido abandona una importantísima unión de comercio a la que ha pertenecido durante 40 años, mientras que parece que los Estados Unidos se preparan para dar pasos en la misma dirección.

El otro días escuche que los las medidas populistas tienen mucho calado, hoy en día, entre el electorado porque ofrecen soluciones simples para problemas complicados (Jesús Centenera dixit).  Los próximos cuatro años serán un test en las dos economías para ver si es así de simple.

 

25
Nov

Los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene (PGE-2017) se enmarcan en el siguiente contexto: a) el de la obligación ineludible de pactar, que impone la situación de minoría parlamentaria en la que se encuentra el Gobierno del Partido Popular, b) el de la necesidad de reducir el endeudamiento de España, que, de momento, se mantiene por encima del 100 % del PIB, en un entorno de alza de los tipos de interés, y c) de crecimiento económico y creación de empleo, que va a ser menos intenso en 2017 que este año. A pesar de esa desaceleración, la economía española seguirá en una fase expansiva. En este sentido, el Gobierno y los Servicios de Estudios del BBVA y Bankia acaban de elevar dos décimas sus estimaciones de crecimiento para 2017, hasta el 2,5%, por encima, por tanto, del que tendrá la media de los países de la zona euro (+1,5%).

Foto: El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, encargado de defender los presupuestos.

montoroEsta revisión al alza debería facilitar reducir todavía más el déficit público, y también los acuerdos parlamentarios para la aprobación de los PGE-2017. Ello se debe a que los ingresos y los gastos del Estado están íntimamente ligados al crecimiento económico, por lo que, si éste es mayor que el previsto, debería traducirse en una disminución del déficit público.

Reducir el déficit público de 2017

Desgraciadamente, en lo que va de 2016, y a pesar del fuerte crecimiento económico y del empleo, en lugar de reducirse, el desfase presupuestario aumenta. Es más, desde 2012, España no ha cumplido ni un solo año con el objetivo de déficit público y, en 2017, sino se toman medidas, tendremos el más alto de la UE.

Algo que se nos antoja insoportable, ya que la economía es cíclica y, lamentablemente, la ola de proteccionismo y populismo que, poco a poco, está invadiendo el escenario internacional puede provocar que, a partir de 2018, empeore la boyante situación económica en que nos encontramos. Y, si eso ocurriese, las cuentas públicas se tornarían todavía más deficitarias, con el consiguiente aumento de la deuda y de los tipos de interés, tanto más cuanto que, en marzo, el BCE dejará de comprar bonos de los Estados. Por tanto, yerra el Congreso de los Diputados si no se decide a aplicar unos presupuestos más restrictivos.

Además, hay que tener presente que, debido al alto grado de descentralización territorial, los PGE representan menos del 50% del total del gasto. Por ese motivo, el control del déficit exige poner en marcha instrumentos para obligar a las comunidades autónomas (CC.AA.) a que, como mínimo, cumplan con sus compromisos de estabilidad fiscal. El PSOE parece que va en la dirección contraria: a través de Susana Díaz y del presidente de la gestora, Javier Fernández, está reclamando que las CC.AA. dispongan de 4.000 millones de euros más. Lo que significaría que éstas podrían alcanzar un déficit del 0,7% del PIB en lugar del 0,3% previsto.

Reforma de las Administraciones Públicas

Esto es un despropósito, porque es precisamente en las CC.AA. donde hay margen para seguir haciendo el ajuste, fundamentalmente por la vía de los gastos, lo que, a su vez, daría más credibilidad a España de cara a suscitar la confianza de los inversores. Por eso, los partidos políticos no pueden meter la cabeza debajo del ala. Deben afrontar de una vez por todas la reforma de las Administraciones Públicas y, de todos modos, el Gobierno no tendría que financiar a ninguna autonomía o administración local que no cumpla con la requerida contención presupuestaria.

Resulta perentoria una reforma de las Administraciones que las haga más eficientes, de manera que supongan un menor coste. Que elimine solapamientos de funciones en ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y Estado. Que disminuya el número de municipios. Que ahorre, suprimiendo administraciones y duplicidades que generan tantísima burocracia. Que reduzca el abuso del consumo sanitario, introduciendo, por ejemplo, un copago que retraiga las consultas innecesarias. Por último, convendría establecer incentivos al desempeño de los funcionarios, para que aumenten su productividad y como consecuencia su número deje de crecer. Son aspectos que no agradan a los parlamentarios (la mayoría de ellos han sido empleados públicos), ya que ellos y muchos de sus antiguos colegas tendrían que ir por delante predicando la necesaria reforma de las Administraciones y dando ejemplo de una mayor eficiencia laboral.

El ahorro de todos esos gastos (y también la reducción de muchas bonificaciones, desgravaciones y subvenciones injustificadas) implicaría reducir el déficit público por debajo del 3% del PIB y, como consecuencia, también la deuda y los intereses de pagarla. De no corregirse, habría malas noticias, porque España es un país muy endeudado, que necesita ganar credibilidad ante los acreedores que nos financian. Por tanto, la política fiscal debería cambiar y hacerse más restrictiva, con el fin de que los mercados reciban un mensaje claro y contundente: “España está haciendo todo lo que puede por reducir su déficit”. Desgraciadamente, no parece que vaya a ser así y la prima de riesgo seguirá subiendo.

Mejora de la competitividad

Se trata, en definitiva, de seguir recortando la grasa que sobra en el sector público, eliminando los gastos corrientes superfluos o improductivos, y de mantener, en cambio, la financiación pública de aquellos engranajes de la economía que mejoran la competitividad, como es el caso de la educación y la investigación. La UE ha advertido al Gobierno de que la inversión de España en estos campos es muy pobre, y que debería incrementarse. Junto con la mejora del sistema educativo, se precisa aumentar la capacidad del Sistema Científico y Tecnológico de generar mayores niveles de innovación. Y eso supone redirigir hacia esas áreas recursos que ahora se despilfarran.

En este sentido la mayoría de los economistas están más o menos de acuerdo en que una parte de la investigación, concretamente, la que no tiene fines comerciales, la debe apoyar o bien realizar el sector público. Ello se debe a que las empresas están poco incentivadas a invertir en investigación básica ya que los resultados de este tipo de investigación no son apropiables, es decir, no son patentables pero, en cambio, sus resultados se publican y, por tanto, están disponibles para todos. Por este motivo, es preciso incentivar más la investigación básica que se hace en las empresas y en los centros de investigación.

En resumen, el sexto Presupuesto del Gobierno de Rajoy, el de 2017, se enmarca en un escenario político que complica la consecución de un déficit que debería estar por debajo del 3% del PIB. Un objetivo que resulta mucho más necesario en un contexto internacional en el cual las negociaciones del Brexit, la presidencia de Trump y los movimientos populistas en Francia y Alemania amenazan de forma significativa las exportaciones, lo cual ocasionaría una ralentización de nuestra economía. Y una reducción sensible en el crecimiento de ésta en 2018 puede conllevar un aumento en el número de parados, lo que generaría una disminución del número de contribuyentes y un incremento del déficit, de la deuda pública y del malestar de la población.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo y Carolina Ramírez . “Deberían ser más restrictivos”. Expansión de 23 de noviembre de 2016, páginas 6 y 7.

 

18
Nov

Las barreras que pondrá Trump al libre comercio

Escrito el 18 noviembre 2016 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU

En 1980, la victoria de Ronald Reagan que lo convirtió en presidente de Estados Unidos (EEUU) supuso un cambio radical en la economía global. En Gran Bretaña, un año antes, se produjo un cambio de idénticas características: los laboristas, incapaces de resolver la crisis económica, fueron derrotados por Margaret Thatcher, del Partido Conservador. El mundo entró en un ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. Los resultados de estas políticas fueron buenos durante prácticamente dos décadas (1982-2001). Y aunque el Partido Conservador británico gobernó diecisiete años, sus políticas las siguió aplicando durante algunos más Tony Blair, del Partido Laborista. Lo mismo ocurrió con el Partido Republicano estadounidense, que gobernó durante doce años pero cuyas ideas fueron mantenidas ocho más por el presidente Bill Clinton, del Partido Demócrata.

trumpLa victoria de Donald Trump, junto con la decisión de Gran Bretaña de salirse de la Unión Europea (UE), va a suponer un nuevo cambio radical en la economía mundial. Si las políticas de Thatcher y Reagan apostaban por la apertura exterior, mejorar la productividad, por el cambio tecnológico y el aumento de la competitividad de las empresas, las de Trump se dirigen en la dirección contraria.

En primer lugar, quiere proteger la economía frente a la competencia exterior y castigar a las empresas americanas que manufacturen sus productos en el extranjero. Para ello, Trump pretende reforzar la producción interna con el lema: “Los norteamericanos deben comprar productos norteamericanos”. También propone derogar el Acuerdo Transpacífico y el TLC de América del Norte, así como incrementar los aranceles a los productos (incluidos los generados por empresas americanas)  que provienen de México y China. Quiere satisfacer de este modo las demandas de los trabajadores y de los empresarios de los sectores más maduros, que sufren la competencia de países con mano de obra más barata, y que, como consecuencia, están perdiendo sus empleos.

En segundo lugar, pretende frenar la inmigración, también la de mano de obra cualificada, como son los investigadores y tecnológos, con el fin de reservar este tipo de empleos a los estadounidenses, lo que va a generar menores niveles de productividad. Entre otras medidas, quiere expulsar a once millones de trabajadores mexicanos indocumentados, para mejorar la situación de los estadounidenses desplazados de sus puestos por esos inmigrantes.

Tercero, va a reducir el avance tecnológico, al apostar por las industrias tradicionales, dado que éstas generan mucho empleo frente a otras más innovadoras, desarrolladas o menos contaminantes.

El populismo avanza

Trump se sitúa así entre los líderes populistas de todo el mundo que aspiran a satisfacer a una parte importante de la población de baja cualificación profesional frustrada por la mayor inseguridad económica y laboral. El discurso de Trump es el mismo que generó el adiós británico a la UE bajo el eslogan “Inglaterra para los ingleses”. El mismo que está permitiendo el avance del partido populista Alternativa para Alemania en contraposición a la política migratoria adoptada por la canciller Angela Merkel, o el que está abriendo la posibilidad de que Marine Le Pen gane las elecciones francesas del año que viene, enarbolando la bandera de que hay que reducir la desigualdad y ofreciendo un referéndum para que el país galo abandone la UE. Movimientos políticos manifiestamente xenófobos y proteccionistas que avanzan hacia la descomposición del orden económico internacional.

De cumplirse las promesas de Tump, cambiará la faz de la tierra, ya que lo que ocurre en EEUU repercute en todas las latitudes del planeta. Cuando EEUU tose, Europa se resfría, Asia se enferma y el resto de las economías emergentes colapsan. Esto no es nuevo, funciona así desde hace muchas décadas, y se debe al éxito de la economía estadounidense, que acapara el 30% del PIB mundial. Una pujanza que se apoya en un crecimiento muy robusto basado en: a) grandes inversiones empresariales, b) un elevado gasto en educación (como porcentaje del PIB, es más alto que la media europea), el cual genera un alto nivel de capital humano y c) una progresión constante en la innovación y la tecnología.

A ello se une una larga tradición de mantener su economía muy abierta al comercio internacional, con libre flujo de capitales; una política laboral extremadamente flexible; instituciones independientes y con mucho poder, que han mantenido la estabilidad macroeconómica a lo largo de su historia; y un respeto absoluto por el mercado y la libre competencia como el sistema más eficiente para asignar los recursos productivos.

Aumenta la desigualdad

Sin embargo, justo este éxito del modelo productivo ha generado un efecto colateral cada vez más preocupante, que es el aumento de la desigualdad, provocada por los bajos salarios. Esto está poniendo en riesgo los pilares del modelo social americano. El desequilibrio en la distribución de la renta se está haciendo insoportable. En 2015, el índice Gini de EEUU estaba en niveles muy altos, 0,48 (el valor 0 representa la igualdad perfecta y el 1, la desigualdad total). La poca equidad en la distribución de la renta, junto a la creciente entrada de extranjeros, es una de las principales causas del descontento de una parte de la población norteamericana.

Por tanto, cerrar esta brecha social es uno de los retos de la Administración Trump. De no implementarse medidas para ello, EEUU se enfrentará a un fuerte problema. 

La necesaria apertura al exterior

Pero luchar contra la desigualdad no significa ir para atrás, como los cangrejos, estimulando a las industrias maduras, introduciendo más proteccionismo y reduciendo la libertad de circulación de las personas.

El proteccionismo, que ahora parecen ensalzar las administraciones conservadoras de Estados Unidos y Gran Bretaña, nunca fue un buen camino para resolver los problemas económicos de los países. A lo largo de la historia, muchos gobiernos se han visto tentados de utilizar políticas de este tipo, que, como su propio nombre indica, implican proteger la producción nacional frente a la competencia exterior. La historia económica demuestra que cuando se utilizan las políticas de sustitución de importaciones, las economías se estancan. En cambio, cuando éstas se abren y siguen una estrategia exportadora, se dan mayores niveles de crecimiento y empleo.

En definitiva, la economía mundial se resentiría profundamente ante un eventual aumento del proteccionismo en EEUU. Pero los efectos más negativos se producirían en la propia economía de este país: el resto del mundo reaccionaría levantando barreras a la entrada de sus productos. Este aumento generalizado de la protección provocaría una contracción del comercio internacional y una menor eficiencia económica, lo que disminuiría las oportunidades de generar ventajas competitivas. Una pena, ya que, tal como demuestra la Teoría Económica, el comercio internacional contribuye poderosamente a aumentar la renta y la riqueza de los países. De ahí que la mayoría de los economistas defiendan el libre mercado como un instrumento que mejora las condiciones de vida y de trabajo de todos los que participan de él.

Fuente: Rafael Pampillón. La barrera Trump al libre comercio.Expansión,  12 de noviembre de 2016. Página 43.

6
Nov

FAVORECER EL SALTO DE PEQUEÑA A MEDIANA EMPRESA

Escrito el 6 noviembre 2016 por Rafael Pampillón en Economía española

Ayer se constituyó el nuevo Gobierno de España, presidido por Mariano Rajoy. En su agenda figuran una serie de reformas económicas que deben ser prioritarias si se quiere que nuestro país siga creciendo y creando empleo. Se trata de un conjunto de políticas dirigidas a reducir el déficit público y los niveles de deuda, hacer sostenible el sistema de pensiones, conseguir la unidad de mercado, disminuir el desempleo y mejorar la competitividad de nuestras empresas. Resulta más fácil conseguir estos objetivos si la economía, tal como está sucediendo ahora, camina por la fase expansiva del ciclo.empresas

Efectivamente, todos los datos publicados esta semana confirman esta solidez de la economía española. Aumentan de forma notable el consumo de las familias, el nivel de empleo y las exportaciones. El INE estimó que, en septiembre, el comercio minorista, en tasa anual, creció un 3,2%, corregidos los efectos estacionales y de calendario. El Ministerio de Empleo contabilizó que, en octubre, se produjo un aumento de más de 100.000 afiliados a la Seguridad Social con respecto al mes anterior: la cifra más alta en un mes de octubre de la serie histórica. También el sector exterior marcha viento en popa. Al respecto, el Banco de España nos dio buenas noticias esta semana: en los ocho primeros meses del año, el saldo por cuenta corriente se elevó a 12.600 millones de euros, registro que dobla al del mismo periodo de 2015 (+6.300 millones). Este incremento se debió a un mayor superávit de la balanza de bienes y servicios frente al mismo periodo de 2015, gracias a que las exportaciones superaron (+3%) a las importaciones (+0,5%).

Hoy nos vamos a fijar en una de las reformas que debe aplicar el nuevo Gobierno aprovechando esta favorable coyuntura: mejorar la productividad de la economía, a través del aumento del tamaño de las empresas, con el fin de que exporten más. Es decir, hacerlas todavía más competitivas en los mercados internacionales. 

Hay más empresas exportadoras

¿Por qué siguen creciendo las exportaciones? Entre otras razones, porque hay más empresas que exportan. Antes de la crisis, en 2007, había 97.000 y, en 2016,  ya son 150.000, un incremento del 50%. Si se considerase sólo a las compañías que lo hacen de forma regular (exportan todos los años desde hace cuatro), en 2007 eran 39.000 y, ahora, ascienden a 46.000, un 18% más. Es el resultado de la mejora de la competitividad de miles de empresas grandes, pero también medianas y pequeñas (PYMEs), que están haciendo realidad el más intenso de los procesos de internacionalización de toda nuestra historia.

Como consecuencia de la caída de la demanda nacional durante la crisis, las PYMEs han tratado de ganar presencia en los mercados extranjeros, posicionándose ventajosamente frente a sus competidores. Sin embargo, aunque tengan un peso cada vez más relevante en el conjunto de las exportaciones nacionales, lo cierto es que el valor de los bienes exportados todavía es muy reducido, y la mitad del total corresponde a las grandes compañías. El 75% de las empresas españolas que exportan lo hacen por importes inferiores a los 50.000 euros al año.

Dentro de las PYMEs, las empresas medianas exportan proporcionalmente más que las pequeñas. De ahí que uno de los objetivos de política económica que se debe plantear el nuevo Ejecutivo sea eliminar los obstáculos que impiden que las pequeñas compañías se conviertan en medianas.

Un salto deseable no sólo porque estas últimas exportan más y mejor, sino también porque son más resistentes a los ciclos contractivos. Efectivamente, las pequeñas empresas, que representan más del 90% de nuestro tejido productivo, aparecen y desaparecen de escena con mucha facilidad. Una situación íntimamente relacionada con la enorme fragilidad del mercado de trabajo español, pues éstas tienden a crear empleo temporal, que siempre resulta más volátil.

A ello se une que las pequeñas tienen un bajo aprovechamiento de las economías de escala (de las que, en cambio, sí se benefician las empresas de mayor tamaño), lo que eleva sus costes y, consecuentemente, los precios a los que venden sus bienes en el mercado. A esa menor productividad contribuye una peor cualificación de su mano de obra (los trabajadores más preparados buscan trabajo en empresas con perspectivas de crecimiento o de mayor tamaño). Esta circunstancia, a su vez, hace que paguen menores salarios, lo que, como pez que se muerde la cola, desincentiva a la mano de obra más formada a querer trabajar en ellas.

Dificultades para crecer

Ante este panorama de vulnerabilidad, baja productividad y reducidos salarios de las pequeñas empresas, cabe preguntarse por qué, a diferencia de lo que ocurre en otros países, hay tan pocas que aumenten su tamaño, pasando al grupo de las medianas.

En el último número de la revista “Economistas”, dedicado a “La evolución de las PYMEs en España”, se señalan algunas de las razones que lo explican:

1º)  Las pequeñas están sujetas a regulaciones laborales más sencillas, lo que las anima a mantener una plantilla reducida y evitar así los costes adicionales de ampliar el número de empleados, tales como: a) la creación de un comité de empresa encargado de negociar las condiciones laborales de los trabajadores, y b) mayores costes burocráticos derivados de la variedad de fórmulas contractuales.

2º) La normativa fiscal española beneficia más a las pequeñas empresas que a las de tamaño medio. En lo que al Impuesto de sociedades se refiere, las pequeñas son sometidas a menos inspecciones fiscales y a tipos impositivos más bajos, al menos durante los primeros años de actividad.

3º) Las mayores exigencias de auditoría de cuentas y normativas contables impuestas a las empresas de tamaño medio y grande frente a las menores.

4º) La fragmentación del mercado español, propia del sistema autonómico, que hace que cada comunidad tenga sus normativas, lo que dificulta la expansión y crecimiento de las empresas, al conllevar costes más elevados. Por tanto, el nuevo Gobierno de España deberá legislar para que haya una mayor unidad de mercado, homogeneizando los requisitos exigidos por los distintos niveles de las Administraciones Públicas.En definitiva, España está mejorando notablemente su situación económica,  creciendo muy por encima de la media europea. Sin embargo, si se quiere mantener esta tendencia expansiva, se precisa seguir por el camino de las reformas, como aumentar el tamaño de nuestras empresas. España es un país de PYMEs pero, sobre todo, de Microempresas, y es precisamente en este hecho en donde reside nuestra principal debilidad.

De ahí que el nuevo Gobierno debería tratar de eliminar los incentivos que animan a muchos empresarios a mantenerse agazapados en la zona de confort de su reducido tamaño. Dar el salto permitiría que nuestra economía generase más empleo y fuese todavía más competitiva en los mercados internacionales.

Fuente: Rafael Pampillón y Ana Cristina Mingorance (Coordinadores del monográfico de la revista ECONOMISTAS dedicado a “La evolución de las PYMEs en España”) “FAVORECER EL SALTO DE PEQUEÑA A MEDIANA EMPRESA”. Publicado en Expansión de 5 de noviembre de 2016, página 43.

28
Oct

Asignatura pendiente en el empleo: la temporalidad

Escrito el 28 octubre 2016 por Rafael Pampillón en Economía española

Esta semana conocimos la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2016. Los resultados han sido buenos y señalan, una vez más, que la economía española avanza por la senda del crecimiento económico y del empleo.

Según esta encuesta, durante el tercer trimestre se produjo una reducción en el número de desempleados de 253.900 personas, la segunda mayor caída en un tercer trimestre de toda la serie histórica. Como consecuencia, la tasa de paro entre julio y septiembre de este año fue del 18,9%. Inferior, por tanto, al 22,4% del mismo trimestre de 2015. Además, es la menor tasa de desempleo desde el cuarto trimestre de 2009. España tiene ahora 4,32 millones de parados, que es el volumen más bajo de los últimos siete años.

Paro

Durante este tercer trimestre, la ocupación aumentó, respecto al segundo, en 226.500 empleos. Es decir, no toda la reducción del paro (-253.900) se tradujo en un crecimiento de la ocupación. La diferencia (-27.300) corresponde a la disminución de la población activa; continúa así la tendencia de caída iniciada hace ya cuatro años, en el tercer trimestre de 2012.

La calidad del empleo

Así pues, sigue creciendo el empleo en España pero, ¿se puede decir que también aumenta la calidad? Como en casi todo, la respuesta no es única, pero la EPA parece mostrar una mejora de ésta durante el tercer trimestre:

1) La mayoría, el 85%, de las personas que trabajan, lo hace a tiempo completo; en el tercer trimestre, la ocupación en este régimen creció (+330.500), mientras que la de tiempo parcial se redujo (-104.000).

2) Mejora bastante el mercado de trabajo juvenil. El número de empleados con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años se incrementó en 98.600 personas, mientras que el de parados bajó en 45.400. Como consecuencia, el paro juvenil, aunque siga estando en niveles muy elevados, ha caído hasta el 42%. Conviene recordar que, hace un año, se situó en el 48% y, en el primer trimestre de 2013, alcanzó la cota máxima, con un 57%.

3) Casi todo el empleo creado en el tercer trimestre se generó en el sector privado (+218.000); mientras que el público se acrecentó en 9.000 personas. Este aumento del empleo público se debería haber evitado y, en el futuro, si se quiere reducir el déficit, habrá que ir ajustando las plantillas de las Administraciones Públicas.

4) Siguió creciendo el empleo por cuenta propia. Además, en el último año se dieron de alta 32.700 autónomos, que, a su vez, proporcionaron trabajo a otras personas.

5) El número de hogares en los que todos sus miembros activos están ocupados creció durante el trimestre en 202.000.

6) Disminuyó el número de hogares en los que todos están parados (-136.000); si bien continúa siendo una cifra elevada, 1,7 millones, pero es la más baja desde el año 2010.

Sube la temporalidad

Desgraciadamente, a estos aspectos positivos hay que unir el aumento de la temporalidad. Durante el tercer trimestre, los contratos de este tipo aumentaron en 246.000, es decir, un 6,3%, más que en el trimestre anterior mientras que los indefinidos se redujeron (-29.100). Este incremento de la temporalidad, la más alta desde el año 2008, está íntimamente ligada al espectacular crecimiento del empleo del sector servicios, que se engrosó en el tercer trimestre con 179.000 personas más.

Este fortalecimiento también ha quedado recogido en el Índice de Actividad del Sector Servicios, publicado esta semana por el INE, y que muestra que, en agosto, ésta aumentó un 6% en tasa anual, quitados los efectos estacionales y apoyada principalmente en el mayor dinamismo de los subsectores de Venta y reparación de vehículos y motocicletas, Actividades profesionales, científicas y técnicas y Hostelería.

Crecimiento del empleo en los servicios que se debe también en buena medida a las pujantes cifras de turismo de este verano. Y es que, durante el tercer trimestre, las pernoctaciones hoteleras alcanzaron niveles sin precedentes en las series históricas de ocupación. Aumentaron un 5,3% respecto al mismo trimestre del año pasado, gracias, especialmente, al incremento de las realizadas por extranjeros (+7,5%). Las de los españoles cerraron el trimestre con un moderado crecimiento del 1,3%.

Todo esto hace que la temporalidad del empleo en España se sitúe en el 27%, 2 puntos más que en el mismo trimestre de 2015 y la más alta de los últimos ocho años. Sigue, por tanto, repuntando en la fase expansiva del ciclo, después de haber descendido durante los años de la crisis, cuando, efectivamente, sufrieron mucho más los  trabajadores temporales que los que tenían contratos fijos. Así, en 2012, la temporalidad bajó hasta mínimos históricos del 23%. Con la información conocida ayer, desgraciadamente, España sigue liderando los niveles de temporalidad de la OCDE y de la Unión Europea, áreas donde la reactivación económica ha traído aparejado un descenso de la misma.

En el cuadro que tienes más arriba puedes observar que, desde su cota más baja, el empleo fijo creció un 5% mientras que el temporal lo hizo en un 35%.

La economía sigue avanzando

El importante aumento de la ocupación que se viene produciendo en España en los últimos dos años (más de un millón de empleos) es el reflejo de un comportamiento ascendente de la senda económica. En el tercer trimestre, respecto al segundo, el Producto Interior Bruto (PIB) creció el 0,7%, consolidándose así la tendencia positiva que comenzó hace más de tres años. En los próximos trimestres se mantendrá la senda de suave reducción de la tasa de crecimiento, entre otros motivos porque el nuevo gobierno tendrá que avanzar en el ajuste fiscal, con el fin de alcanzar el objetivo de déficit público en 2017. En consecuencia, el crecimiento económico en 2016 se situará en el 3,2%, mientras que el año próximo será algo menor (+2,5%).

Un mayor empleo supone una renta disponible de los hogares más elevada, lo que fortalece el consumo privado. Ante esta mayor demanda, las empresas están produciendo más y, por tanto, también necesitan invertir más. De ahí que haya crecido la formación bruta de capital en el tercer trimestre. Esta mayor inversión genera un círculo virtuoso que hace repuntar el empleo, el consumo y la producción.

Perspectivas de futuro

España ya tiene un nuevo gobierno, que deberá afrontar las tareas pendientes. Hace falta un Ejecutivo estable, que insufle confianza a la inversión empresarial, incluida la directa exterior. Tendrá que poner en marcha una segunda generación de reformas del mercado de trabajo que consoliden la recuperación del empleo a largo plazo y que reduzcan la temporalidad y, todavía más, la tasa de paro.

En definitiva, los datos del tercer trimestre muestran que España está mejorando notablemente, tanto en crecimiento económico como en su mercado laboral, pero que aún queda mucho por hacer, como reducir la temporalidad. Para ello se necesita unificar los tipos de contrato laboral y reforzar la cualificación de la mano de obra, de modo que se adecúe más a lo que demandan las empresas.

Fuente: Rafael Pampillón. Asignatura pendiente en el empleo: la temporalidad.Expansión,  28 de octubre de 2016. Página 61.

 

25
Oct

Las consecuencias económicas del envejecimiento.

Escrito el 25 octubre 2016 por Rafael Pampillón en Economía española, Política fiscal

El INE publicó la semana pasada que, dentro de 50 años, los españoles mayores de 64 años serán 14 millones, frente a los 9 millones que son hoy. Además, como consecuencia de la drástica caída en la tasa de natalidad (una de las más bajas de Europa, con 1,33 hijos por mujer), la población española se reducirá desde los 46 millones actuales a los 41 millones. Así, la proporción de mayores de 64 años se doblará, pasando a representar el 34,5% del total en 2066, frente al 17,5% de 2016.

En cinco décadas, España se convertirá en uno de los países más envejecidos del mundo. En la actualidad, las españolas, con una esperanza de vida de 85 años frente a una media europea de 80, están entre las más longevas, mientras que los hombres españoles se sitúan en los 80 años frente a una media de 73 en el viejo continente.

pirámide de población en españaViviremos más

En la pirámide adjunta se puede observar como en 2066 (color morado) el número de personas entre 75 y más de 100 años es muy superior a la que habrá 2031 y hay en 2016. Ya nadie duda de que cada vez alcanzaremos edades más elevadas, gracias a los notables avances sanitarios, y eso generará muchas dificultades para conseguir mantener el sistema de pensiones y de salud públicas.

¿Hasta cuándo va a seguir aumentando nuestra expectativa de vida? La investigación científica se dirige, cada vez más, a descubrir soluciones a los problemas relacionados con la edad. Señalan que nuestro cuerpo envejece porque, a lo largo de nuestra vida, vamos acumulando desperfectos que lo dañan. Es como un coche viejo, pero susceptible de arreglarse. ¿Acaso no hay automóviles muy antiguos que se conservan en perfectas condiciones? El objetivo pasa por encontrar tratamientos capaces de desacelerar el proceso de degradación del organismo, para mantenerlo saludable durante más tiempo.

Pensiones no garantizadas

Esta mayor longevidad vendrá acompañada de un crecimiento en la tasa de dependencia, es decir, de un incremento del porcentaje de personas que no trabajan en relación a las que sí lo hacen. En otras palabras, la proporción de gente que trabaja respecto al conjunto de la población está disminuyendo. Así, según el INE, en 2066, por cada persona en edad de trabajar, habrá en España otra que no estará en edad de hacerlo, porque será menor de 16 años o mayor de 64. En concreto, la tasa de dependencia se elevará hasta casi el 90%, partiendo del 50% actual.

Por tanto, un menor número de trabajadores va a tener que sustentar a un mayor contingente de jubilados. Aquéllos, por consiguiente, tendrán que pagar cada vez más para que se puedan seguir prestando los servicios sociales a los mayores: pensiones y gastos médicos. La Seguridad Social consumirá, de año en año, una parte más sustanciosa de nuestra renta nacional, lo que arroja serias dudas sobre la capacidad de garantizar el actual sistema público de pensiones español.

Ante la bomba demográfica que tenemos delante, y que acabará explotando, diversos economistas y organismos multilaterales han venido sugiriendo al Estado Español la implementación de políticas tales como: prolongar todavía más la edad de retiro, eliminar la jubilación temprana, compatibilizar el cobro de la pensión con seguir trabajando y, por tanto, cotizando, incrementar los fondos de pensiones privados obligando a los trabajadores a cotizar en ellos, ampliar la recaudación fiscal o incentivar el número de nacimientos. Cabe hacer notar que, de no aplicarse estas medidas, España tendrá que poner en marcha una política migratoria similar a la ejecutada en países como Canadá y Australia, con el fin de incorporar personas jóvenes que mantengan el sistema de pensiones en los años venideros. De lo contrario, colapsará. El problema es tan grave y de tan difícil solución que hay quien está planteando que los robots deberían entrar en el sistema pensional, lo cual se puede interpretar como un impuesto a las empresas como forma de recompensar a la sociedad por la eliminación de puestos de trabajo.

Aumento de la productividad

Sin embargo, pagar por tener robots desincentiva su uso y, en consecuencia, daña la productividad, precisamente cuando que ésta aumente es la mejor solución al actual problema de las pensiones. Y es que, a mayor productividad, mayor producción, mayores salarios, mayores pagos en concepto de cotizaciones sociales y mayor recaudación para la Seguridad Social.

¿Y cómo aumentar la productividad? Pues a través de la mejora en la innovación tecnológica y el capital humano. En este sentido, la mayoría de los economistas están de acuerdo en que el gobierno debería eliminar gastos corrientes improductivos (recortando la grasa que sobra en el conjunto de las Administraciones Públicas) y mantener la financiación de aquellas actividades que mejoran la productividad, como es el caso de la educación y la investigación. Algo absolutamente necesario en un contexto de permanente cambio tecnológico. Es bien conocido que la llamada Cuarta Revolución Industrial avanza a un ritmo imparable, trasformando la manera en la que trabajamos y nos relacionamos. Un nuevo sistema conformado por cuatro pilares: la revolución digital, la ingeniería genética, la robótica y la inteligencia artificial.

Esta revolución tecnológica, como todas las anteriores, viene acompañada de cambios profundos en las formas de producir. De ahí la necesidad de que la población activa se prepare para dirigirse hacia esos nuevos sectores. Es decir, que para evitar el desempleo futuro, es preciso incentivar a los trabajadores para que se reconviertan profesionalmente y alcancen un nivel de formación que se adecué en mayor medida a lo que están demandando las empresas.

Desde la Primera Revolución Industrial hasta la actual revolución tecnológica, los principales inventos y avances científicos y su aplicación en la industria han generado importantes ganancias de productividad, mejora en el nivel de vida y, a medio plazo, incrementos en el nivel de empleo.

En definitiva, el fuerte envejecimiento de la población, que ya es una realidad y que se acentuará todavía más en las próximas décadas, exige adoptar políticas que faciliten la viabilidad financiera de las pensiones. Una solución que pasa por el aumento de la productividad. El nuevo Gobierno de España se encuentra frente a la necesidad de resolver un problema en el que convergen aspectos demográficos, económicos, sociales y tecnológicos, y que requiere de respuestas inmediatas. Los representantes del pueblo no pueden seguir esperando de brazos cruzados a ver cómo evoluciona la población. Ya es de dominio público: viviremos muchos más años.

Fuente: Rafael Pampillón “Las consecuencias económicas del envejecimiento.Expansión,  22 de octubre de 2016. Página 26.

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