26
Jun

Brexit, nacionalismos y antisistemas.

Escrito el 26 junio 2016 por José María O'Kean Alonso en Economía Global, Unión Europea

La esencia del denominado “sistema” es el comercio, el mercado, competir. El mercado tiene conocidos fallos que recoge cualquier libro de Economía, pero es el mejor sistema de asignación de recursos, el que hace que nos esforcemos más, el que incorpora con más acierto los avances tecnológicos, el sistema que mejor permite a los países crecer y alcanzar mayores cotas de bienestar. Es cierto que el Estado tiene que velar por la competencia en los mercados. También es cierto que, en la mayoría de los países occidentales, por la voluntad de sus ciudadanos,  se le pide al Estado que dote de más recursos a la sanidad, la educación, la protección de los mayores y las personas necesitadas. Pero el comercio es la esencia del sistema y hasta ahora todos los países occidentales habían perseguido integrarse en áreas comerciales mayores, con menos aranceles y menos costes de transacción, que ofrecieran más oportunidades para el progreso de las naciones. Y sin embrago, de repente, el Brexit ha abortado este camino y nos ha mostrado una realidad diferente.

El Reino Unido, o quizás Inglaterra sin Londres, y Gales, han renunciado al mayor mercado del mundo, al espacio económico con la población con mayor poder adquisitivo y a alejarse a la integración de países con sistemas democráticos y de bienestar social más consolidados.

Sin duda, el impacto del Brexit va a depender del proceso de negociación entre el Reino Unido y la Unión Europea, pero es evidente que el sector exterior de la economía británica y de los países que comercian con ella se va a resentir. La economía real tendrá que esperar a esta negociación para saber el impacto de esta medida. El comercio de bienes y servicios se resentirá. El turismo se resentirá. Las rentas y transferencias realizadas entre los residentes de ambos bloques comerciales disminuirán y el movimiento de las personas no va a ser el mismo.

Pero esto ocurrirá a medio plazo, después de la negociación. Mientras las expectativas han cambiado y el Consumo y la Inversión moderarán la Demanda Interna. Y aún a más corto plazo, la economía financiera ha reaccionado buscando activos más rentables, monedas menos inciertas y modificando las expectativas sobre los beneficios futuros de aquellas empresas con fuertes intereses en el espacio británico. Y en el fondo del escenario: el futuro de la city; la plaza financiera con la que Europa competía en los mercados mundiales a la que habrá que buscar una institución financiera sustituta.

Las primeras reacciones ante el proceso de desacoplamiento nos han llevado a todos a buscar el símil del divorcio de una pareja. Simplificando mucho, hay tres tipos de divorcios: el divorcio reflexivo, el divorcio vengativo y el divorcio cínico.

La primera tipología parece que es la deseada por Alemania. Esperar, pensar las cosas y buscar establecer una relación que perjudique a las partes lo menos posible. Francia y las Instituciones Comunitarias parece que afrontan un divorcio vengativo, poniendo las maletas de la pareja en la puerta y pensando que en el fondo es una liberación dejar de convivir con alguien que casi nos ha hecho la vida imposible. Y, según parece, UK va a seguir el comportamiento propio del divorcio cínico: “me voy pero quiero que todo siga igual; retraso mi salida, retraso la negociación y el posible acuerdo y mientras hago lo que quiera”. Tendremos que estar atentos si lo reflexivo de unos permite el cinismo de otros o la venganza y el aviso a navegantes se impone en la negociación.

Sin embargo, deberíamos plantearnos si, quizás, este proceso del Brexit, lejos de ser un fenómeno aislado y anecdótico sea un indicio más de una tendencia que empieza a vislumbrase, ante la proliferación de partidos nacionalistas y xenófobos, de un lado, y los grupos antisistemas de otro. Quizás lo que estamos viviendo es una reacción de los países occidentales al comercio. Una manera de protegerse que pide la parte de la población que piensa que no puede competir en la economía global actual.

Indudablemente la economía global precrisis, ha originado la emergencia de países que han conseguido un nivel de bienestar superior y lo han hecho con esfuerzo y compitiendo, pero ha dejado en evidencia a una buena parte de la industria manufacturera de los países occidentales y originado una tasa de paro elevada en muchos de estos países. La crisis financiera ha acelerado esta tendencia y ha aumentado la desigualdad entre aquellos que se han adaptado a las nuevas reglas de juego, dominadas principalmente por el cambio tecnológico, y muchos otros que no han podido o no han hecho el esfuerzo suficiente. Ahora vemos que la manera de reaccionar a esta situación, por buena parte de la población de estos países afectados, ha sido buscar la protección y negarse a competir, cerrando las fronteras como piden los nacionalistas o buscando el paraguas protector del Estado y cuestionando el comercio como hacen los movimiento antisistemas. En el fondo ambos movimientos afrontan la misma evidencia: un mundo más global, más competitivo y más exigente; y lo hacen de la misma manera, huyendo del reto, buscando una economía más cercana y pequeña que se pueda controlar con más facilidad y esté menos expuesta a la incertidumbre global. Un camino contrario al que nos ha llevado hasta aquí y que cada vez que se ha emprendido en la historia económica nos ha llevado a enfrentamientos y pobreza. Ideológicamente, nacionalismos y antisistemas parecen diferenten y opuestos, pero en el fondo persiguen lo mismo: defenderse, protegerse, rendirse ante los retos del futuro. Y las naciones rendidas ven el futuro con temor.

25
Jun

Votar en clave económica

Escrito el 25 junio 2016 por Rafael Pampillón en Uncategorized

Después de seis meses de espera, mañana más de 36 millones de españoles estamos llamados a votar para decidir quién gobernará nuestro país durante los próximos cuatro años. El nuevo gobierno tendrá que enfrentarse a dos problemas graves que sufre nuestra economía: a corto plazo, equilibrar las cuentas públicas, y a medio, seguir acometiendo reformas estructurales que aumenten la productividad. Tanto el Banco de España como la Comisión Europea han expresado su honda preocupación por estos dos temas: incrementar la productividad para que crezca la economía, y reducir el elevado déficit público, de modo que la deuda continúe bajando del 100% del PIB.  

Este decrecimiento de la deuda generaría un clima de confianza en los mercados que permitiría mantener bajos los tipos de interés, acrecentaría las inversiones extranjeras y mejoraría las expectativas empresariales. Por eso, quizá lo más urgente, aunque no lo más importante, sea reducir el déficit para que la deuda pública deje de crecer. Para ello se precisa disminuir el gasto.  

Las propuestas económicas de PP, PSOE y Ciudadanos para los próximos cuatros años parece que van en la buena dirección: es necesario reducir la deuda y cumplir con lo acordado con la Comisión Europea. Sólo Unidos Podemos (UP) es partidario de aumentar el gasto público de forma desorbitada (60.000 millones más durante la próxima legislatura), para lo cual propone derogar la modificación del artículo 135 de la Constitución. Una reforma que por ahora sigue vigente y que exige que todas las administraciones públicas se ajusten al principio de estabilidad presupuestaria, por lo que no pueden incurrir en un déficit estructural que supere lo establecido.  

Cambios fiscales 

Para alcanzar los objetivos de estabilidad y a la vez incrementar el gasto público, UP quiere aumentar el número de tramos del IRPF y elevar el tipo marginal de 45% al 55%. Desgraciadamente, esta medida no supondría una subida de la recaudación, complicaría el impuesto, desincentivaría la actividad empresarial y laboral, y fomentaría la economía sumergida. Los tributos excesivos que propone Podemos causarán en el contribuyente medio pérdidas de bienestar que no serían compensadas por lo que recibiría del Estado. Asimismo, UP propone eliminar las SICAV y crear un impuesto sobre las transacciones financieras. 

En definitiva, si gobernara Podemos, todos estos cambios impositivos podrían deprimir la confianza empresarial y, con ella, podrían caer el ahorro, las inversiones, el crecimiento económico, el empleo y el consumo y, como consecuencia, se produciría un descenso sensible de los ingresos fiscales.

También el PSOE quiere subir el IRPF. En cambio, PP y Ciudadanos abogan por una disminución. El primero propone quitar dos puntos de cada tramo, mientras que el segundo recomienda reducirlo para los cuatro primeros tramos. 

Sin embargo, el crecimiento económico no puede provenir solo de las rebajas fiscales que aumenten la demanda de consumo. Por eso, el PP, si gobernase, iría un poco más allá, centrando su programa en el crecimiento de la oferta productiva  lo que significaría aumentos de la productividad. 

Aumentar la productividad 

España necesita un gobierno que eleve la productividad de nuestra economía como factor fundamental para a) prolongar la fase expansiva del ciclo económico con el fin de generar un crecimiento estable y duradero a largo plazo,  b) consolidar nuestra presencia en el exterior y c) resolver los dos problemas estructurales más importantes que tiene planteados nuestra economía: la elevada tasa de paro y la sostenibilidad del sistema de pensiones. Por eso, tanto PSOE, como PP y Ciudadanos proponen invertir en tecnología y formación de los trabajadores, a fin de mejorar la productividad y la competitividad. 

La decisión del pueblo británico de salir de la Unión Europea pone encima de la mesa, ahora más que nunca, la necesidad de mejorar la competitividad de la economía española. Las exportaciones con destino en Reino Unido se encarecerán por la reaparición de las tasas arancelarias y la depreciación de la libra esterlina. Por tanto, los fabricantes españoles tendrán que compensar esta reducción de la demanda por parte de las islas británicas con aumentos de competitividad que permitan obtener mayores cuotas de mercado en otros destinos. No está de más recordar que la competitividad de las exportaciones españolas ha sido la gran protagonista de la salida de la crisis y que contar con un sector exportador tecnológicamente desarrollado nos preparará para sortear con éxito las crisis que vendrán en un futuro. Y, en le futuro, esos aumentos de competitividad pasan por crecer en productividad. ¿Qué tiene que hacer el nuevo gobierno para incrementarla?

1) seguir insistiendo en la necesidad de un sistema educativo que premie la excelencia y que mejore el capital humano de las empresas, 2) dotar a éstas de más innovación (facilitando, por ejemplo, el aumento de la inversión en I+D), 3) conseguir una energía más barata, 4) alcanzar una mayor unidad de mercado o, lo que es lo mismo, reducir los costes de las empresas que se derivan de las diferentes normativas autonómicas y municipales y 5) favorecer el crecimiento en tamaño de las empresas.

Aumentar el tamaño de las empresas 

En este sentido, Ciudadanos propone auditar la actual normativa mercantil, para detectar y eliminar las barreras que impiden el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas. Ello se debe a que  las compañías españolas de más de 250 trabajadores son tan productivas como sus homólogas europeas. Por tanto, el que la productividad del país no sea mayor se debe al gran peso que tienen en nuestra economía las pequeñas empresas, muy superior al de la media comunitaria. 

Es sabido que un menor tamaño nos hace más vulnerables. Las pequeñas empresas aparecen y desaparecen con mayor facilidad, ya que son más dependientes de las condiciones coyunturales del país. Un problema que se transmite al mercado de trabajo, ya que los negocios de menores dimensiones tienden a crear empleo temporal. Una dinámica que tiene como resultado mayores niveles de paro.  

Además, aumentar el tamaño de las empresas mejora la cualificación de la mano de obra, reduce costes, resulta clave para exportar productos de alto valor añadido, consolida el tejido industrial, dinamiza y abarata la prestación de servicios que reciben los ciudadanos; en definitiva: potencia la situación económica del país y, con ella, el bienestar de los ciudadanos.  

Mantenimiento de las pensiones 

Los aumentos de productividad no sólo van a mejorar el mercado laboral sino que también, como propone el PP, pueden brindar la solución del otro gran problema de nuestra economía: la sostenibilidad del sistema de pensiones. La existencia de altas tasas de productividad puede acelerar el crecimiento del PIB y contribuir así a su mantenimiento. A mayor productividad, mayor producción, mayores salarios, mayores pagos en concepto de cotizaciones sociales y mayor recaudación para la Seguridad Social.  

Todos estos factores tendrían que animar al votante a decantarse por una opción política que apueste por los pilares que sustentarán la recuperación de nuestra economía: contención en el gasto, disminución de la deuda, aumento de la competitividad y de la productividad. Lean los programas electorales y decidan. Nos estamos jugando el futuro de nuestro país.

Fuente: Rafael Pampillón. “Votar en clave económica”. Expansión 25 de junio de 2016. Página 38.

19
Jun

El Brexit, una pésima decisión económica y política

Escrito el 19 junio 2016 por Rafael Pampillón en Uncategorized

El jueves los ciudadanos británicos están llamados a las urnas para votar si siguen o no en la Unión Europea (UE). Tras una campaña que no ha dejado a nadie indiferente, las encuestas están dando como ganadora a la opción de que el Reino Unido abandone la UE. En las últimas semanas, la probabilidad del Brexit se ha incrementado, pero el resultado final del referéndun estará en manos de los indecisos, que se sitúan en torno al 20% del electorado.

Esta incertidumbre está generando una gran conmoción en los mercados mundiales y en las decisiones de política económica, tales como la abrupta depreciación de la libra (más del 11% en los últimos meses), la decisión de la FED de aplazar la normalización de sus tipos de interés, la fuerte bajada de las bolsas, el apetito hacia valores refugio como es el bono alemán o el oro (ha subido un 6% en el último mes), la subida generalizada de la prima de riesgo de los bonos de los países periféricos de la UE o la reducción del precio del petróleo durante la última semana (-9%).

Colapso económico

En definitiva, la economía mundial se está resintiendo ante la posibilidad de que  el Brexit se convierta en una realidad. Pero los efectos más negativos se producirían en la propia economía británica. Sus exportaciones tendrían que pagar a la UE el arancel común europeo. Sería el mismo que ahora están soportando las importaciones de países extracomunitarios, como pueden ser Rusia, India o Estados Unidos. Esto supondría una pérdida de competitividad (efecto frontera) de las exportaciones británicas. Además, es muy posible que Reino Unido aplicase aranceles a las importaciones provenientes de la UE, con el fin de proteger sus empresas frente a la competencia del continente.

Este aumento de aranceles por ambas partes provocaría una reducción del comercio internacional y una menor eficiencia económica, lo que disminuiría las oportunidades de generar ventajas competitivas. Una pena, ya que, tal como señalaron hace más de 200 años los británicos Adam Smith y David Ricardo (los padres de la economía moderna), el comercio internacional contribuye poderosamente a aumentar la renta y la riqueza de los países. Posteriormente, otros teóricos de la economía también se han encargado de demostrar con modelos más o menos sofisticados los beneficios que éste reporta. De ahí que la mayoría de los economistas defiendan las zonas de libre comercio como un instrumento que mejora las condiciones de vida y de trabajo de todos los que participan de él.

También el libre flujo de capitales mejora la eficiencia de la economía mundial, ya que permite una mejor asignación de los recursos productivos. Hasta ahora, Reino Unido era uno de los países favoritos de los inversores de todo el mundo, y en especial de la UE, para realizar Inversión Extranjera Directa. Sin embargo, si se produce el Brexit, y ante la expectativa de menores ventas, tanto de bienes como de servicios, parece probable que parte de las empresas radicadas en Reino Unido se vayan. Se trasladarían fuera de sus fronteras para continuar trabajando en un territorio que formase parte de la UE y de su mercado único. Así las cosas, no puede sorprender que, dependiendo del resultado del referéndum del jueves, muchas empresas (incluidos algunos bancos) decidan cambiar su residencia fiscal.

Esta huida de capitales generaría una pérdida de poder de la City de Londres, que es el mayor centro financiero de Europa gracias, en no poca medida, a la pertenencia de Reino Unido a la UE. No puede extrañar, por tanto, que gran parte de las entidades financieras decidan desplazar sus oficinas a otros puntos de Europa, como París y Fráncfort, donde tendrían más facilidades para hacer negocio.

La consecuencia inmediata de todo este proceso (menor comercio internacional, cierre de empresas, salida de establecimientos financieros y menores flujos de capitales) sería una caída del PIB británico y una pérdida de su aparato productivo, lo que al final generaría una disminución importante del empleo. Es más ningún estudio serio estima que se vaya a producir un beneficio para Gran Bretaña, en términos de crecimiento o renta per cápita, si triunfase el sí a la salida. El último, publicado por la London School of Economics, ha calculado que el Brexit supondría para el Reino Unido una caída entre el 6,5% y el 9,5% de su PIB.

 

Crisis política y de seguridad

 

Por último esta crisis económica desembocaría en una crisis política. Es imposible estimar el impacto aproximado que tendría a largo plazo un Brexit para Reino Unido. Pero, a corto, es previsible que le costara el puesto al primer ministro, David Cameron. Y es que los defensores del Brexit no confiarían en él para dirigir las negociaciones de salida de la UE; en cualquier caso Cameron habría perdido mucha credibilidad durante todo el proceso, y lo lógico es que dimitiera.

 

Además, se podrían crear problemas internos dentro de los diferentes países que conforman Reino Unido. En principio, parece que Inglaterra y el País de Gales están de acuerdo con la salida de la UE para reducir el número de inmigrantes y eliminar los peligros que acechan a la industria del acero por las legislaciones comunitarias. Sin embargo, Irlanda del Norte y Escocia prefieren quedarse en el bloque europeo. Por tanto, en el caso de que gane el Brexit, en Escocia se reforzarían los movimientos independentistas e Irlanda perdería los subsidios para su agricultura, un punto candente. Tendría, además, mayor dificultad para vender sus productos en la frontera con Irlanda del Sur. A esto se sumaría una mayor limitación para el movimiento de personas entre las dos Irlandas lo que debilitaría los procesos de paz entre ambas.

 

Por último, no hay que olvidar el tema de la seguridad, que en estos días ha adquirido mucha relevancia debido a los diferentes atentados que se han producido en varios países del mundo. Una gravísima problemática que ha alcanzado su más cruda expresión en el asesinato de la diputada laboralista Jo Cox en plena campaña, lo que pone de manifiesto las intolerables consecuencias que puede acarrear un exacerbamiento de las posturas y la consiguiente división social. En este sentido, cuanto más unida esté Europa mejor funcionarán los servicios de inteligencia, será más fácil hacer frente al terrorismo y a la violencia de los radicales y se gestionarán mejor los procesos migratorios.

El referéndum del jueves será histórico para el futuro económico de Reino Unido y de la UE. Tanto si el Reino Unido se va como si se queda, la UE se habrá debilitado irremediablemente. Hemos pasado de ser un club donde todos los países europeos querían entrar a otro del que algunos pueden desear salir. Efectivamente, a partir de ahora cualquier miembro de la UE, como por ejemplo Holanda o Dinamarca, tiene más fácil plantear en el futuro un referéndum similar al británico. Esto generará incertidumbre en los mercados y condicionará las decisiones de inversión dentro de la UE.

Así las cosas, los ciudadanos británicos se juegan el jueves su futuro. Pero tienen que saber que iniciar un proceso de separación implicará ahuyentar a los inversores, debilitar su economía y aumentar el desempleo.

Fuente: Rafael Pampillón y Carolina Ramírez. “El Brexit, una pésima decisión económica y política”. Expansión 18 de junio de 2017. Página 25.

11
Jun

La situación económica de Venezuela

Escrito el 11 junio 2016 por Mikel Aguirre en América Latina

El petróleo genera casi la mitad de los ingresos previstos del gobierno. Si siguen los precios actuales ¿Es posible un impago de la deuda externa?  Ya en 2015, se evitó el incumplimiento por un estrecho margen gracias a los préstamos chinos (una situación muy similar a la Argentina), logrando así pagar los vencimientos de deuda de febrero 2016 de 1.500 millones de dólares.  Durante los próximos meses, octubre y noviembre,  se prevén dos nuevos vencimientos de 4.800 millones de dólares.

¿Tiene capacidad el gobierno venezolano para atender este importante importe sin ayuda exterior?

Durante los últimos años, Venezuela se ha convertido en un país mono exportador, suponiendo el petróleo el 95% de las exportaciones. Sin embargo la baja calidad de las infraestructuras petrolíferas ha motivado dos situaciones:

Por un lado afecta negativamente en la producción y por otro los hidrocarburos son el segundo epígrafe más importante de las importaciones del país motivado por la baja calidad de las refinerías nacionales. La cuenta corriente del país pasó a ser deficitaria en 2015 por primera vez en décadas y confiar en la inversión extranjera en la situación actual, con una inflación que supera el 200% anual, parece, hoy por hoy, poco probable

¿Qué podemos esperar en el corto plazo?Venezuela

Hace 16 años que Hugo Chávez se convirtió en presidente del país. Estos tres lustros monocolores se vieron interrumpidos por la victoria en el parlamento en Diciembre del 2015 de la Mesa Unitaria Democrática (MUD).  La cuestión más relevante es si hay un plan económico alternativo para volver a poner a Venezuela en la senda del crecimiento.  La MUD está centrada en reformar la constitución para limitar el poder del presidente Maduro, mientras que éste ha decidido establecer una serie de planes de emergencia nacionales.  Entre estos se encuentra la primera subida de la gasolina en 20 años y la devaluación de más de un 50% de uno de los tres tipos de cambio usados en el país.  Se espera que esta última medida impulse las exportaciones y la muy maltrecha producción nacional

De todas las cosas que se dicen sobre Venezuela, una que no se suele indicar es que se trata de un país muy bonito con maravillas como el Parque Nacional Canaima o Los Roques. Esperemos que los próximos meses traigan mayor estabilidad política al país para poder volver a la senda de crecimiento que tuvo hace décadas.  No es la primera vez que Venezuela se ve afectada por una recesión derivada del petróleo (sucedió en los ochenta ), con lo que hay que confiar en que no se vuelvan a repetir los errores del pasado

16
Apr

Irán :Las últimas décadas

Escrito el 16 abril 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global, Uncategorized

Argo, ganó el Oscar a la mejor película del 2012. En ella se describía parte de la crisis de los 52 rehenes norteamericanos durante 444 días en Irán  (Esta situación real de hace 35 años sería bastante difícil de imaginar hoy en día)

Después del desenlace de los rehenes en Enero de 1981, hubo una larga década en el que el aliado de Occidente en aquella zona fue Irak e Irán fue el símbolo de todo lo negativo. En la larga guerra entre los dos países (entre 1980 y 1988), los países de la OCDE comerciaron y armaron a Irak.  Sin embargo en agosto de 1990, este país invadió su vecino Kuwait y  6 meses después se produciría la primera guerra del golfo pérsico con la victoria rápida de una coalición de 34 países, liderada por Estados Unidos.

La década de los noventa fue un periodo de dificultad para Irak, con un severo embargo de la ONU, mientras su vecino Irán retomaba el comercio y relaciones con las economías occidentales.  En la primavera del 2003 se produjo la guerra del Golfo II, esta vez con la caída de Saddam Hussein , que fue ahorcado en el 2006 , manteniéndose la presencia militar estadounidense hasta octubre del 2011

En el 2005 Irán inició un programa de enriquecimiento de uranio, que le puso nuevamente en el disparadero de las economías occidentales, iniciándose un año después un programa de sanciones económicas, impulsadas por el Consejo de Seguridad del ONU sobre el país. En el periodo 2005-2015 se mantuvieron tanto el programa como las correspondientes sanciones hasta enero del año en curso.mapa-iran

Este pequeño repaso de 35 años sirve para observar como la visión de Occidente sobre Irak e Irán ha cambiado cada década. En el caso de este último existe un gran interés en Europa sobre los próximos pasos que se den para el incremento del comercio y la liberalización comercial

Irán es la segunda economía más importante de la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA). Según el FMI, su PIB se sitúa en 416.500 millones de dólares. Después de dos años de recesión, se espera que este año el crecimiento real del PIB alcance el 3,8%, gracias al levantamiento de las sanciones occidentales. Con la eliminación de estas sanciones, las autoridades iraníes esperan atraer un volumen de inversiones extranjeras de al menos 50.000 millones de dólares al año. Esta cifra supera ampliamente los 2.100 millones de dólares de inversión extranjera directa que Irán recibió en 2014.

Dentro de sectores como la construcción de viviendas, el transporte y el desarrollo urbano se esperan grandes oportunidades para contratistas extranjeros. Respecto a la obra pública y debida a la gran dependencia de Irán del petróleo se prevé una caída de los ingresos que limite la inversión

Atención especial se merece el sector de automoción que representa más del 10% del PIB. Hay un gran apetito del consumidor local sobre automóviles extranjeros.

Confiar en que los próximos meses sean de normalización de las relaciones comerciales entre Irán y Occidente y se aleje completamente otra década de relaciones difíciles.

2
Apr

Uno de los desafíos que debe encarar el nuevo Gobierno de España son las necesarias reducciones en el gasto público. Casi todos los analistas están de acuerdo en que no se debe recortar el gasto productivo y que la reducción del gasto se debe hacer en los entes territoriales, sobre todo en las Comunidades Autónomas (CCAA).

En el año 2015, se volvió a incumplir el objetivo de déficit acordado con la CE y fijado en el Programa de Estabilidad. La desviación fue muy abultada y superó los 10.000 millones de euros. Un déficit de las Administraciones Públicas (AAPP) que representa el 5,16% del PIB, cuando el límite estaba situado en el 4,2%. Las Administraciones responsables de esta desviación fueron las CCAA con un desequilibrio (- 1,2% del PIB) que fue mas del doble que el objetivo que tenían pactado (-0,7%).

Ya hemos señalado en este blog que las televisiones autonómicas son parte del problema, otra parte está en el gasto suntuario, las plantillas sobredimensionadas, las duplicidades con el Estado Central, los sueldos astronómicos de los asesores autonómicos y municipales y la creación de todo tipo de entes públicos autonómicos.

Afortunadamente las Corporaciones Locales y las CCAA han ido reduciendo su parque empresarial. ¿Cuántas empresas públicas hay en España a mediados de 2016?. Según el cuadro adjunto 2.425 (233 menos de las que había en 2011; una reducción que como se ve en el gráfico procede de las Comunidades Autónomas).

El gráfico que aparece a continuación muestra: 1)  el número de empresas estatales y autonómicas que incluyen entidades públicas empresariales, entes públicos y sociedades mercantiles; lo que se podría denominar el sector público empresarial y 2) los datos de empresas municipales que incluyen las sociedades mercantiles y entidades públicas empresariales dependientes, únicamente, de los ayuntamientos. No se incluyen por tanto, las que dependen de consorcios locales, diputaciones, mancomunidades, etc.

Evolución del número de entes públicos (empresas públicas y sociedades mercantiles) por nivel de la Administración (no se incluyen Organismos Autónomos, Agencias, Consorcios y Fundaciones).

Sin título Como se puede constatar en el cuadro la tendencia hacia la reducción del sector público empresarial ha sido solo un fenómeno de las CCAA sino que ha sido seguido también por la Administración Local. A pesar de la reducción de empresas públicas, el gasto autonómico ha seguido creciendo. Únicamente tres regiones cumplieron el objetivo antes mencionado: País Vasco (déficit del 0,7% del PIB), Galicia (0,6%) y Canarias (0,5%). Galicia y Canarias, además, fueron las Comunidades que mayor ajuste efectuaron, al reducir su déficit cuatro décimas.

Entre las regiones que superaron el límite del 0,7%, algunas lograron reducir el déficit: La Rioja, Castilla La Mancha, Andalucía, Baleares, Cantabria y Murcia. El resto incrementaron sus desequilibrios, destacando Aragón y Navarra, con aumentos de tres y cuatro décimas. Cataluña volvió a ser la Comunidad con mayor déficit (2,7% de su PIB, idéntica cifra a la de 2014).

Fuentes de los datos del gráfico.

Hasta el año 2010 las tres series (Estado, CCAA y Admon. Local) se han obtenido del informe de IGAE (Intervención General de la Administración del Estado) en el que se incluyen datos comparables para los tres niveles de la administración hasta ese año.

Respecto a los datos de avance de 2015 para las CCAA, estos suelen diferir ligeramente de los definitivos que se publican al cierre del año, fundamentalmente porque los datos de avance no separan  aquellas empresas que están participadas por varias CCAA. Sin embargo, los datos del gráfico pueden servir para hacerse una idea de que hasta la fecha, a pesar de la reducción en el número de empresas pública el gasto público sigue descontrolado.

 

 

5
Mar

Un gobierno de coalición en Italia

Escrito el 5 marzo 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global

¿Cómo podríamos definir el riesgo político?  ¿Cómo inestabilidad de los sucesivos gobiernos de un país?  La República Italiana es considerada una potencia económica, siendo miembro del exclusivo grupo del G8 (las economías más industrializadas del planeta).  Sin embargo si analizamos la estabilidad de su gobierno podemos ver como desde 1975 ha tenido 20 cambios de primer ministro.  Es decir a uno cada dos años.  Algunos han repetido como Giulio Andreotti  o Silvio Berlusconi, pero es difícil pensar que en Canadá, Francia o Incluso España hubiese está inestabilidad en la cabeza del Estado. matteo-renzi

En los setenta años de historia republicana podemos encontrar más de 60 diferentes gobiernos con lo que la inestabilidad ha parecido un problema crónico de Italia. Las causas también eran patentes: una conjunción entre un sistema electoral que otorga gran poder de veto a los pequeños partidos y un sistema parlamentario que dificultaba hasta lo imposible cualquier reforma. La cuestión era si el joven nuevo primer ministro Matteo Renzi liberaría a Italia de su propia trampa. La respuesta, salvo sorpresas, parece ser que  sí. El primer ministro ha acabado con el bicameralismo perfecto al reducir el Senado a una cámara regional.   Mateo Renzi que accedió desde la alcaldía de Florencia, con tan sólo 39 años , a la cabeza del gobierno italiano es un caso único en la política italiana.  Es un líder de centro izquierda que ha logrado sacar adelante una nueva ley electora, la citada reforma del Senado o derogar el articulo 18, -una norma anti despido – aparentemente sagrada para los sindicatos del país.

El reto más inmediato en el país parece la confirmación de la recuperación económica, principalmente vía consumo interno al aumentar la confianza y expectativas de los ciudadanos , a lo que hay que sumar que la reforma laboral realizada por Renzi ha llevado al desempleo a una tasa inferior al 12%.  Las reformas han sido impulsadas por una coalición de centro .izquierda entre el Partido Democrático (PD) y en Nuevo Centro Derecha (NCD), además de algunos aliados ocasionales.

Es decir derecha e izquierda sumándose para lograr modificar males estructurales del país e impulsar el empleo ¿Tiene algo que aprender España de esta situación?

4
Mar

En 2014, el PIB de Brasil creció 0,1%. En 2015 se contrajo 3,8%, su mayor caída en 25 años.  Para este año, 2016, se prevé un retroceso del 3,5% y el FMI anticipa un estancamiento (0%) para 2017: sería la peor contracción económica del país en un siglo. El mal comportamiento de la economía el año pasado se vio fuertemente influenciado por la caída de la industria (-6,2%) así como la de los servicios (-2,7%).

Desde el punto de vista de la demanda agregada esta importante caída vino provocada por la desfavorable evolución del consumo privado (por el desempleo creciente) y de la inversión (por la incertidumbre política generada por la corrupción). La corrupción destapada en la estatal Petrobras ha golpeado la economía y ha llevado a la cárcel a grandes empresarios, banqueros y figuras del gobernante Partido de los Trabajadores (PT). El expresidente Lula da Silva, ha sido detenido hoy. La Policía ha indicado que hay pruebas que demuestran que Lula se benefició de la trama de sobornos en Petrobras. Igualmente ha señalado que hay pruebas de delitos en la financiación de las campañas de los gastos del Partido de los Trabajadores de Lula y la actual presidenta Dilma Rousseff.

La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff está en apenas 11% y la oposición pide su destitución.

Brasil

25
Feb

En ocasiones colegas, amigos, alumnos, periodistas, etc. preguntan sobre la estructura sectorial de la producción y del empleo en la economía española. Los datos de Contabilidad Nacional publicados hoy por el INE (y también los de la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2015 publicados en el mes de enero de este año) permiten actualizar esa información al año 2015. Te la pongo a continuación por si te puede ser útil.

Estructura sectorial de la economía española

El tejido productivo español se caracteriza por un elevado peso del sector servicios y por una baja presencia del sector industrial. Si bien, no siempre ha sido así, los datos de Contabilidad Nacional y la Encuesta de Población Activa, muestran que en las décadas de los años 70 y 80 el peso de la industria y la energía en la producción nacional y el empleo superaban el 25%.images[2]

Los datos de la tabla 1 muestran, sin embargo, que desde 1970 España registra una disminución paulatina de la contribución de la industria en el PIB, mientras el sector servicios ha ido adquiriendo un mayor peso con el transcurso del tiempo. Así, desde 1970 el sector servicios tiene una importancia creciente pasando de representar el 46% del PIB en 1970 al 75% en 2015. Esta terciarización es habitual en el proceso de desarrollo económico de la mayoría de los países. En este sentido, España es una economía de servicios y tiene un importante número de empresas que son muy competitivas en ese sector. Buena parte de la inversión española en el exterior está en los sectores, bancario, distribución, ingeniería, gestión y construcción de infraestructuras (aeropuertos, autopistas, etc.), gestión de aguas y basuras, hoteles, producción y distribución de energía, energías renovables, seguros, telefonía, etc.

Tabla 1 – Estructura de la producción en la economía española (Datos en porcentaje)

Agricultura y pesca Industria energía Construcción Servicios
1970 11,0% 34,0% 8,8% 46,2%
1980 7,0% 28,6% 7,9% 56,5%
1990 5,5% 25,1% 8,8% 60,6%
2000 4,1% 20,6% 10,1% 65,2%
2005 3,0% 18,8% 11,6% 66,6%
2010 2,6% 17,2% 8,8% 71,4%
2012 2,5% 17,2% 6,3% 74,0%
2013 2,8% 17,1% 5,6% 74,5%
2014 2,5% 17,1% 5,4% 75,0%
2015 2,5% 17,1% 5,5% 74,9%

Fuente: INE (2016)

En términos de empleo, y a partir de la década de los 80 (ver tabla 2), la industria empezó a perder importancia. Así, mientras que la población empleada en el sector servicios ha ido aumentando su porcentaje sobre el total de los trabajadores ocupados, la industria ha ido reduciendo su participación.

Tabla 2.- Estructura del empleo en la economía española (Datos en porcentaje)

Agricultura y pesca Industria energía Construcción Servicios
1970 29,3% 25,3% 8,9% 36,5%
1980 18,6% 27,2% 9,3% 44,9%
1990 11,5% 23,7% 9,8% 55,0%
2000 6,8% 18,8% 12,0% 62,4%
2005 5,3% 16,2% 13,8% 64,7%
2010 4,6% 13,8% 9,3% 72,3%
2012 4,7% 13,5% 6,8% 75,0%
2013 4,8% 13,4% 6,1% 75,8%
2014 4,6% 13,4% 5,9% 76,2%
2015 4,3% 13,6% 5,8% 76,2%

Fuente: INE (2016)

La tabla 2 muestra también un aumento espectacular de la participación del sector de la construcción en el total del empleo hasta el año 2005. Sin embargo, la crisis ha cambiado las tendencias, y así a partir de 2005, la construcción disminuye su participación en el empleo, observándose al mismo tiempo una pérdida importante de peso en términos de producción.

La industria, que como ya hemos mencionado tuvo una fuerte contracción hasta el año 2010, consolida su participación a partir de ese año, al menos en términos de producción (tabla 1) y va cayendo ligeramente en términos de empleo (tabla 2).

En 2015 parece observarse una ligera recuperación del sector de la construcción en términos de empleo (tabla 2), aunque no cuando se habla de producción (tabla 1).

7
Feb

Tipos de interés negativos

Escrito el 7 febrero 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global

Últimamente se habla de una anomalía que se está produciendo en los mercados de deuda europeos: Tras las políticas llevadas por los bancos Centrales de inyectar toda la liquidez necesaria al sistema y el desapalancamiento producido tras ocho años de crisis hay un exceso de liquidez en los mercados internacionales. A esto se suma que hay más oferta de inversión que demanda o dicho de otra forma: los proyectos rentables de inversión escasean con dudas sobre la economía europea o el precio de las commodities, principalmente el petróleo.  Exceso de tesorería y abundancia de liquidez provocan que la deuda de economías del viejo continente se vean como una opción viable.  Además tras la subida de los tipos de interés en EEUU el pasado mes de diciembre, los operadores pueden apostar a una potencial subida de los bonos que se emiten.  Es decir compran deuda con un cupón (tipo de interés a recibir)  negativo pero especulan con que en breve, una subida de tipos de interés, motivará que aparezcan nuevos inversores dispuestos a pagar más por esta deuda ya en circulación.

¿A qué tipo de escenarios nos puede llevar esta anómala situación?

Los inversores tienen más apetito por mercados de más riesgo y mayo rentabilidad ¿Volverá el dinero a mercados emergentes? ¿Al mercado continuo?

Los Estados Europeos tienen incentivos claros para seguir endeudándose ¿Se abandonaran las políticas de austeridad para retomar políticas populistas de gastocrisis-financiera_21093355

Si el Euribor está en negativo ¿Subirán las comisiones- el diferencial- bancario? ¿Subirá el volumen de crédito para ganar menos en más operaciones?

El 29 de Enero de este año el Banco de Japón ya anunció la aplicación de un tipo de interés negativo del 0,1% al no alcanzar las cifras previstas de la inflación:

Todo lo que ha sucedido en el gigante nipón desde la década de los ochenta llega con una década y media de retraso a Europa: Hace 8 años de la crisis subprime; 16 del estallido de las punto com; 24 desde el estallido bursátil de principios de los noventa. Esto tiene pinta de otra burbuja y parece que no aprendemos de las experiencias pasadas.

2
Feb

Esta mañana hemos conocido los primeros datos de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado del año 2016.

Para todos los que conozcan la estacionalidad típica de dichas variables no les habrá sorprendido comprobar que se ha registrado un aumento del paro registrado y una disminución de las afiliaciones. Y es que en enero siempre ha subido el paro registrado en España y ha bajado la afiliación. Es el efecto típico de un mes de enero, por lo que lo más relevante resultará compararlas con las de los mismos meses de años anteriores o bien proceder a una desestacionalización de las cifras.

El incremento producido en el paro registrado en el pasado mes de enero ascendió a 57.247 desempleados (77.980 en 2015), es bastante inferior a los incrementos habituales en dicho mes del año –el incremento intermensual promedio de los eneros desde 2002 en España asciende a 107.500 desempleados.

Gente haciendo cola en una Oficina de Empleo

El análisis de los datos desestacionalizados ofrece una visión muy diferente que la primera observación de las cifras pudiera ofrecer. Una vez desestacionalizada la serie en vez de un aumento se obtiene un descenso mensual 49.552 parados.

Por lo que se refiere a la afiliación a la Seguridad Social, el descenso de 204.043 afiliados durante el mes de enero es la mayor caída desde 2013. Esta reducción del empleo llega por el final de la campaña navideña. Así la afiliación en el comercio cayó en 33.614 personas y la hostelería en 28.482.

Los datos de afiliación mejoran sensiblemente si se analizan en términos desestacionalizados, es decir, sin tener en cuenta las diferencias de calendario de los distintos meses. Así, la caída del empleo se transforma en un incremento de algo más de 24.602 personas una vez que se desestacionaliza el dato.

Datos anuales

En el último año, el sistema ha ganado 529.045 afiliados, lo que se traduce en un crecimiento interanual de la afiliación del 3,19%, la mejor tasa desde 2007.

Por tanto, los datos de hoy no han resultado una sorpresa, puesto que han respondido al patrón habitual y esperable en un mes de enero: bajadas de afiliación y aumentos del desempleo. Pero un análisis interanual de los datos nos indican que se está creando empleo y el paro sigue reduciéndose: hoy hay en España hay 529.045 personas afiliadas a la Seguridad Social más que hace un año y 374.936 parados menos registrados en las oficinas cuando en enero del año pasado la reducción fue menor: 288.000.

Se reduce la población activa

Por cierto, en enero de 2016 hubo 204.043 afiliados menos a la Seguridad Social de ellos 57.247 se apuntaron al paro (registrado) ¿Dónde están los otros 146.769 que dejaron la afiliación a la Seguridad Social y que no se inscribieron en las listas de parados?

En resumen en enero: más parados, menos afiliados y menos población activa.

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