7
feb

Tipos de interés negativos

Escrito el 7 febrero 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global

Últimamente se habla de una anomalía que se está produciendo en los mercados de deuda europeos: Tras las políticas llevadas por los bancos Centrales de inyectar toda la liquidez necesaria al sistema y el desapalancamiento producido tras ocho años de crisis hay un exceso de liquidez en los mercados internacionales. A esto se suma que hay más oferta de inversión que demanda o dicho de otra forma: los proyectos rentables de inversión escasean con dudas sobre la economía europea o el precio de las commodities, principalmente el petróleo.  Exceso de tesorería y abundancia de liquidez provocan que la deuda de economías del viejo continente se vean como una opción viable.  Además tras la subida de los tipos de interés en EEUU el pasado mes de diciembre, los operadores pueden apostar a una potencial subida de los bonos que se emiten.  Es decir compran deuda con un cupón (tipo de interés a recibir)  negativo pero especulan con que en breve, una subida de tipos de interés, motivará que aparezcan nuevos inversores dispuestos a pagar más por esta deuda ya en circulación.

¿A qué tipo de escenarios nos puede llevar esta anómala situación?

Los inversores tienen más apetito por mercados de más riesgo y mayo rentabilidad ¿Volverá el dinero a mercados emergentes? ¿Al mercado continuo?

Los Estados Europeos tienen incentivos claros para seguir endeudándose ¿Se abandonaran las políticas de austeridad para retomar políticas populistas de gastocrisis-financiera_21093355

Si el Euribor está en negativo ¿Subirán las comisiones- el diferencial- bancario? ¿Subirá el volumen de crédito para ganar menos en más operaciones?

El 29 de Enero de este año el Banco de Japón ya anunció la aplicación de un tipo de interés negativo del 0,1% al no alcanzar las cifras previstas de la inflación:

Todo lo que ha sucedido en el gigante nipón desde la década de los ochenta llega con una década y media de retraso a Europa: Hace 8 años de la crisis subprime; 16 del estallido de las punto com; 24 desde el estallido bursátil de principios de los noventa. Esto tiene pinta de otra burbuja y parece que no aprendemos de las experiencias pasadas.

2
feb

Esta mañana hemos conocido los primeros datos de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado del año 2016.

Para todos los que conozcan la estacionalidad típica de dichas variables no les habrá sorprendido comprobar que se ha registrado un aumento del paro registrado y una disminución de las afiliaciones. Y es que en enero siempre ha subido el paro registrado en España y ha bajado la afiliación. Es el efecto típico de un mes de enero, por lo que lo más relevante resultará compararlas con las de los mismos meses de años anteriores o bien proceder a una desestacionalización de las cifras.

El incremento producido en el paro registrado en el pasado mes de enero ascendió a 57.247 desempleados (77.980 en 2015), es bastante inferior a los incrementos habituales en dicho mes del año –el incremento intermensual promedio de los eneros desde 2002 en España asciende a 107.500 desempleados.

Gente haciendo cola en una Oficina de Empleo

El análisis de los datos desestacionalizados ofrece una visión muy diferente que la primera observación de las cifras pudiera ofrecer. Una vez desestacionalizada la serie en vez de un aumento se obtiene un descenso mensual 49.552 parados.

Por lo que se refiere a la afiliación a la Seguridad Social, el descenso de 204.043 afiliados durante el mes de enero es la mayor caída desde 2013. Esta reducción del empleo llega por el final de la campaña navideña. Así la afiliación en el comercio cayó en 33.614 personas y la hostelería en 28.482.

Los datos de afiliación mejoran sensiblemente si se analizan en términos desestacionalizados, es decir, sin tener en cuenta las diferencias de calendario de los distintos meses. Así, la caída del empleo se transforma en un incremento de algo más de 24.602 personas una vez que se desestacionaliza el dato.

Datos anuales

En el último año, el sistema ha ganado 529.045 afiliados, lo que se traduce en un crecimiento interanual de la afiliación del 3,19%, la mejor tasa desde 2007.

Por tanto, los datos de hoy no han resultado una sorpresa, puesto que han respondido al patrón habitual y esperable en un mes de enero: bajadas de afiliación y aumentos del desempleo. Pero un análisis interanual de los datos nos indican que se está creando empleo y el paro sigue reduciéndose: hoy hay en España hay 529.045 personas afiliadas a la Seguridad Social más que hace un año y 374.936 parados menos registrados en las oficinas cuando en enero del año pasado la reducción fue menor: 288.000.

Se reduce la población activa

Por cierto, en enero de 2016 hubo 204.043 afiliados menos a la Seguridad Social de ellos 57.247 se apuntaron al paro (registrado) ¿Dónde están los otros 146.769 que dejaron la afiliación a la Seguridad Social y que no se inscribieron en las listas de parados?

En resumen en enero: más parados, menos afiliados y menos población activa.

19
ene

En un ambiente de mucha preocupación tras los fuertes ajustes de los mercados en las primeras semanas del año, se esperaba con expectación la actualización de previsiones por parte del FMI, más por los mensajes implícitos que por las propias estimaciones. El FMI anticipa un escenario en el que la economía mundial aumentará su ritmo de crecimiento en los dos próximos años, si bien a un ritmo menor de lo estimado en octubre. De hecho, revisa a la baja, una vez más, el crecimiento mundial, tanto para 2016 (-0,2 p.p. hasta 3,4%), como para 2017 (-0,2 p.p. hasta 3,6%), tras estimar un 3,1% en 2015. Por tanto, el escenario central no es ni mucho menos el de un fuerte ajuste de la actividad a la baja.

Cuadro: previsiones del FMI

FMI previsiones

El escenario que maneja el FMI viene condicionado por tres factores clave: (i) desaceleración y reorientación del modelo productivo en China a uno menos basado en la inversión y la industria; (ii) el descenso en los precios del crudo y de otras materias primas; y (iii) el endurecimiento gradual de la política monetaria en EEUU en un contexto en el que los bancos centrales del resto de principales economías desarrolladas siguen aplicando medidas claramente expansivas.

Las economías desarrolladas ven recortado en 0,1 p.p. el crecimiento previsto tanto en 2016, como en 2017 (hasta 2,1%, en ambos), aunque todavía por encima del estimado en 2015 (1,9%). Para EEUU revisa a la baja en 0,2 p.p. el crecimiento para 2016 y 2017 hasta el 2,6% en ambos años, tras el 2,5% estimado en 2015. El recorte de previsiones se explica por el impacto negativo que la fortaleza del dólar tiene sobre el sector manufacturero y por el efecto desincentivador sobre la inversión en el sector petrolero de la corrección en los precios del crudo. Para la UEM, por el contrario, el FMI se muestra algo más optimista y revisa al alza en 0,1 p.p. el crecimiento estimado para 2016 (hasta 1,7%), mientras que mantiene en el 1,7% el de 2017. La revisión al alza para Alemania (+0,1 p.p. en 2016; y +0,2 p.p. en 2017, hasta 1,7% en ambos) y España (+0,2 p.p. en 2016 hasta 2,7%; y +0,1 p.p. en 2017 hasta 2,3%), más que compensa el recorte de las estimaciones para Francia (-0,2 p.p. en 2016 hasta 1,3% y -0,1 p.p. en 2017 hasta 1,5%).

Las economías emergentes habrían alcanzado en 2015 un crecimiento del 4,0%, el menor en cinco años. Además, el FMI confirma que se enfrentan a un nuevo escenario de crecimiento bajos a medio plazo: existen factores cíclicos y estructurales que limitan significativamente su capacidad de crecimiento. De hecho, se revisa en -0,2 p.p. el crecimiento estimado en 2016 y 2017 (hasta 4,3% y 4,7%, respectivamente). La revisión se concentra en aquellas economías

Aunque el FMI todavía anticipa un escenario con un crecimiento al alza hasta 2017, advierte de que los riesgos se concentran a la baja. Entre éstos, destacan: (i) una desaceleración más acusada de lo esperado en China; (ii) el impacto negativo sobre los balances de las empresas y sobre las economías emergentes de una mayor apreciación del dólar; (iii) un aumento repentino de la aversión al riesgo, que intensificaría las depreciaciones y generaría tensiones financieras en aquellas economías emergentes más vulnerables; y (iv) una escalada de las tensiones geopolíticas en ciertas regiones, lo que afectaría a la confianza, al comercio y a los flujos financieros globales. En este contexto, el FMI incide en la necesidad de acometer reformas estructurales que eleven el crecimiento potencial.

España vuelve a ser una de las economías más favorecidas en la actualización de previsiones del FMI: el crecimiento estimado del PIB es ahora del 2,7% para 2016 y del 2,3% para 2017, cifras que superan las publicadas el pasado mes de octubre en dos décimas y una décima, respectivamente. Las previsiones del FMI para este año son menos optimistas que las del Gobierno (+3%), pero están en línea con las de otros organismos internacionales (la CE y la OCDE también prevén un 2,7%) o nacionales: el Banco de España señala un 2,8%, mientras que el consenso de analistas privados (Panel de FUNCAS) apunta a un 2,7%. En 2016 la actividad se verá beneficiada por las reformas aplicadas hasta el momento (alabadas por el FMI), la inercia positiva del consumo, la inversión y la creación de empleo, así como por las favorables condiciones de financiación y la intensa caída de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo, factores clave dada nuestra dependencia del ahorro exterior y de las importaciones energéticas.

 

10
ene

Rusia en 2016

Escrito el 10 enero 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global

En un año con elecciones  presidenciales  en EEUU, las relaciones de Rusia con Occidente y su papel en el conflicto de Siria, seguirán siendo uno de los principales puntos de interés internacional. Putin ha devuelto a millones de rusos el orgullo de pertenecer a su país pero se espera que en 2016 la renta per cápita este en torno a los USD 8.000 (frente a los USD 14.000 de hace cuatro años); una tasa de pobreza del 16%, con un 1% de la población que posee cerca de un 70% de los activos privados.  Es decir, una tasa de paro baja (6%) pero un país con enormes desigualdades y una pujante clase media que reclama cada vez más el fin de la corrupción y el nepotismo.

Desde el punto de vista económico la industria representa más de un tercio del PIB del país y emplea alrededor  del 30% de la población. Sigue teniendo una gran riqueza de recursos naturales, siendo el primer productor de gas natural y de petróleo del mundo siendo además uno de los principales de platino, diamantes y níquel.  La cuestión es que aunque Putin consiguió incrementar de una forma notoria su popularidad tras la intervención Rusa en Crimea en Marzo del 2014, las sanciones impuestas por Occidente han supuesto cerca de una caída del 2% en el PIB del 2015 (se redujo en torno al 3,8%) y su papel en la guerra de Siria le ha dejado aislado de Occidente.Rusia

Después de los casos de Corea, Vietnam o Afganistán ¿estamos dispuestos a ver a las dos grandes potencias mundiales pelear en lados opuestos durante años o décadas? Existen voces autorizadas como las del Ministro de Asuntos Exteriores Alemán, Frank Steinmeier, que abogan para que la prioridad en Siria sea que los dos países trabajen con un objetivo común.  El futuro de Rusia en los próximos doce meses estará ligado en que así sea.

19
dic

¿Cómo será el 2016?

Escrito el 19 diciembre 2015 por Mikel Aguirre en Economía Global

Los ciclos económicos existen.  En los últimos 45 años después de la primera crisis del petróleo, vino la segunda, luego la recesión de principios de los noventa en Norteamérica, posteriormente pincharon las punto.com y finalmente el tsunami de las subprime y del alto endeudamiento que provocó que el 2009 fuese el primer año en décadas en las que el PIB mundial se contrajo.  A punto de cerrar el 2015, el Fondo Monetario Internacional fija el crecimiento mundial esperado este año en un 3,1% (3,4% en 2014) y en el 2016 en un 3,6%.  El crecimiento esperado en los países de alta renta per cápita sería de un 2,2% frente a un 2% del año en curso y en los países en vías de desarrollo de un 4,5% respecto al 4% del 2015.2016images

Es decir las previsiones globales parecen más positivas aunque si llevamos en un ciclo económico desde el 15 de Septiembre del 2008 (día de presentación de la que sigue siendo la mayor quiebra de la historia, LehmanBrothers, con un pasivo de USD 615.000 millones), ya han pasado más de 7 años y podemos estar empezando a ver indicios del siguiente.  En un corto espacio de tiempo los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China o Sudáfrica) o MINT (Marruecos, Indonesia, Nigeria o Turquía) han pasado de ser los fundamentos del crecimiento económico mundial a plantear una serie de preocupantes dudas:

-Brasil y Rusia están en recesión pero el crecimiento económico en los emergentes del sudeste asiático, África subsahariana u Oriente Medio, también ha sido menor de lo esperado en el 2015

-Se espera que los próximos meses continúe la caída de los precios de las commodities, con el petróleo a la cabeza. La incorporación del crudo iraní en el 2016, tras el reciente acuerdo con los cinco países del consejo permanente de las Naciones Unidas+Alemania, seguirá poniendo presión en la oferta y tirando a la baja los precios.

-La debilidad de los precios de las materias primas se ha reflejado durante 2015 en la depreciación  de las monedas locales.  Desde Agosto la tasa de volatilidad de las divisas de países emergentes se ha incrementado a la baja especialmente desde la depreciación del remimbi.

– Esta semana y por primera vez en 10 años, la Reserva Federal Norteamericana ha subido los tipos de interés.  Para los países con deuda en USD, principalmente los emergentes, esto va a suponer un incremento en el coste a reembolsar a los prestamistas.

Por lo tanto, tenemos A economías como Estado Unidos, Alemania, Japón o Reino Unido con tasas de crecimiento esperadas al alza pero en una horquilla en torno al 2% y por otro lado a las emergentes con alta volatilidad y cifras a la baja, estando a la cabeza, China que crecerá en el 2016, según el FMI , entorno al 6,3% frente al 6,8% del año en curso.

2016 parece una continuación del 2015 pero con tendencia negativa ¿Qué opinas tú?

Feliz 2016

14
dic

Los fundamentos de la competencia se desplazan hacia la creación y asimilación de conocimientos que surgen, principalmente, de la inversión en innovación y en investigación científica y desarrollo tecnológico. De ahí que en España, al igual que en otros países, los factores que más pueden favorecer la productividad y, por tanto, el crecimiento de la economía es la formación del capital humano y las nuevas tecnologías. Es importante que la economía española crezca, pero también es fundamental que aumente la productividad para que pueda seguir haciéndolo en el futuro. En este sentido, las tecnologías de la digitalización del siglo XXI pueden aumentar la productividad de los trabajadores. Pero para ello es necesario que la Investigación y Desarrollo (I+D) que se realiza en España mejore.

¿Cómo puede el próximo gobierno afrontar el reto de generar mayor innovación y aumentar la competitividad?

Más investigación y mejor orientada

1º) Aumentar la inversión en I+D. En España, el gasto en I+D es bajo. En 2014, se situó en el 1,23% del PIB. Lo que significa que está bastante alejado al de otras economías más avanzadas como Francia (2,23%), Reino Unido (2,73%), Austria (2,95%), Estados Unidos (2,73%), Japón (3,4%), Alemania (2,85%), Suecia (3,3%) y Finlandia (3,31%). Como media los países de la OCDE gastan el 2,36% del PIB. El nuevo Ejecutivo se podría proponer terminar su legislatura en 2020 alcanzando un objetivo de gasto en I+D del 2 % del PIB, la media europea.

Cuadro: Evolución del gasto en I+D en España

Año Gasto en I+D en millones de euros Gasto I+D (%PIB) Variación anual del gasto en I+D como % del PIB
2005 10.197 1,12% 6%
2006 11.815 1,20% 7%
2007 13.342 1,27% 6%
2008 14.701 1,35% 6%
2009 14.582 1,39% 3%
2010 14.588 1,40% 1%
2011 14.184 1,36% -3%
2012 13.392 1,30% -4%
2013 13.012 1,26%  -3%
2014 12.821 1,23%  -2%

Fuente: INE

Pero esta mayor inversión en I+D debería estar mejor orientada; una mayor proporción del gasto lo debería hacer el sector privado. Así, mientras el sector privado español realiza el 53% del gasto total en I+D, en Alemania, Francia, Finlandia, Corea del Sur, Reino Unido o Estados Unidos esta inversión supera el 65%. La evidencia empírica muestra que las inversiones en I+D realizadas por las empresas tienen mayor impacto en la productividad y en el crecimiento del PIB que las del sector público. No en vano los países de nuestro entorno tienden cada vez más a que la I+D sea realizada por el sector privado.

2º) Conseguir que en el año 2020 el 60 % de la ejecución de la I+D lo hagan las empresas (ahora este porcentaje es del 53 %). Para ello habría que instrumentar más incentivos fiscales, remover obstáculos administrativos y dar más facilidades financieras para que las empresas dedicaran más recursos a la I+D. Además, conviene recordar que los sectores que presentan un mayor dinamismo, especialmente en la creación de empleo duradero a largo plazo, son a la vez los que consiguen una mayor capacidad innovadora.

Agenda digital

3º) El gasto del sector público investigador debe adaptarse mejor a la obtención de resultados, algo que permitiría mejorar la competitividad de las empresas. No se debe olvidar que casi la mitad de la inversión en I+D en España lo está realizando el sector público, lo que hace conveniente estrechar más los vínculos entre las universidades y demás centros públicos de investigación con las empresas. Esto favorecería la innovación en las PYMES, compañías que por su escasa dimensión carecen de departamentos propios de I+D. Afortunadamente contamos con importantes plataformas digitales y un elevado despliegue de redes que, bien integradas, podrían facilitar las conexiones entre equipos de investigación y empresas. Hoy las redes son el vehículo más oportuno para transferir la investigación tecnológica pública hacia las empresas.

Se trata de dinamizar a los organismos oficiales de investigación, CSIC, universidades públicas y similares, empujándoles a una mayor colaboración en proyectos mixtos con las compañías privadas. Ya lo hacen, pero si se concediesen más incentivos económicos, por ejemplo, participar en el rendimiento económico del proyecto y eliminar las trabas burocráticas habría más oportunidades de conjunción. Hay muchos y muy buenos departamentos de investigación públicos donde se hacen investigaciones punteras, pero con frecuencia éstas se quedan sin desarrollo por falta de los incentivos que mejoren sus conexiones con las empresas. En la próxima legislatura se podría desarrollar una estrategia más atractiva que estimulase al sector público investigador. La Agenda Digital puede ser el catalizador que logre estos deseados efectos en nuestra estructura productiva, el crecimiento económico  y el empleo.

Más industria

4º) Conseguir un mayor peso del sector industrial en el conjunto de la economía. Así, mientras en España la industria supone solo el 17% del PIB, en los países europeos esa proporción supera el 20%. Como consecuencia, mientras la industria europea ejecuta el 60% del gasto total en I+D, la industria española solo gasta el 49%. En este sentido, la digitalización de la fabricación podría permitir un resurgimiento de la industria nacional y, como consecuencia, establecer un marco más fácil para desarrollar tecnología propia y competir mejor en los mercados internacionales. Los procesos de fabricación industrial están regidos, cada vez más, por softwares inteligentes, que a su vez necesitan de profesionales muy calificados, personal más fácil encontrar en España que en países como Tailandia, Pakistán, Indonesia  o Bangladés.

5º) Mantener un rumbo y unos objetivos definidos que generen certidumbre y estabilidad en los diferentes actores del Sistema Científico y Tecnológico. Para que las medidas de los puntos anteriores tengan eficacia se requiere que la política científica y tecnológica tenga una dirección clara, estable y predecible.

El año que viene comenzará su andadura la recién creada Agencia Estatal de Investigación. Es clave que esta institución se gestione de forma independiente. Por esta razón hace falta un pacto de Estado para que la financiación, evaluación y asignación de fondos para la I+D que vaya a gestionar esta Agencia no dependa del gobierno de turno. Es una oportunidad para eliminar el fraccionamiento de la inversión en I+D, mediante la integración de los recursos oficiales y recorte de los gastos inútiles de pequeños institutos que han proliferado en las Comunidades Autónomas. Una posible solución para ganar la escala imprescindible es realizar acuerdos de colaboración que desarrollen clústeres virtuales, a través del desarrollo adecuado de redes y digitalización, lo que permitiría reducir costes, ampliar mercados y aumentar la productividad de la economía. Conseguir ese cambio de orientación en el sector público investigador no es un camino sencillo, pero si necesario para aumentar la competitividad de nuestras empresas.

En definitiva, el nuevo Gobierno de España que salga de las urnas el 20 de diciembre debe aplicar nuevos instrumentos de política económica e intensificar los ya existentes. De esta forma se fomentaría un mayor tamaño de las empresas y el desarrollo tecnológico, elementos claves para lograr la competitividad y modernización de nuestras empresas. Esta estrategia facilitaría el mantenimiento y la creación de un tejido industrial potente y competitivo.

En el complejo mundo globalizado en el que vivimos resulta imprescindible una política más audaz en la I+D. Este es el camino a seguir si queremos que España esté en la vanguardia de los países industrializados. Nos jugamos mucho, entre otras cosas que pueda existir en el futuro empleo de calidad en nuestro país.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Mejorar la política de I+D”. Expansión, 12 de Diciembre de 2015. Suplemento titulado: “10 propuestas de los expertos AL PRÓXIMO GOBIERNO”.

6
dic

Brasil: ¿Dónde está el fondo?

Escrito el 6 diciembre 2015 por Mikel Aguirre en América Latina

Tras una serie de años en los que Brasil deslumbró al mundo por saber conjugar el crecimiento económico con las medidas sociales para sacar de la miseria a millones de ciudadanos, parece que ha entrado en una espiral de caída en la que la pregunta es ¿dónde está el fondo?

En el año en curso, Brasil ha encadenado tres trimestres consecutivos de caída del PIB, a un año vista de importante motor económico que suponen unos juegos olímpicos.   Agencias de clasificación como Standard and Poors han rebajado el pasado mes de Septiembre, la deuda a largo del país como grado especulativo y hay que sumar a esto el deterioro en el clima político ya que a oposición ha pedido esta semana iniciar un proceso de juicio político (impeachment) contra la presidenta Dilma Rousseff y esta solicitud ha sido aceptado por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo  Cunha.

Era previsible un año con turbulencias, ya que en Octubre del 2014, la presidenta fue reelegida con la menor  ventaja  de la historia electoral del país (obtuvo 51,45% de votos frente al 48,55% de su contrincante Aécio Neves).  También era inédito en el país que el mismo partido gobernase  de forma continuada durante 16 años: Luiz Ignacio Lula da Silva asumió su primer mandato el primer día del año 2003.

Un proceso de destitución presidencial no es nuevo en Brasil, ya que en 1992, Fernando Collor de Mello fue el primer presidente latinoamericano  procesado por corrupción.  Entonces el congreso de los diputados voto también a favor del juicio pero él dimitió antes de que el procedimiento fuese votado en el Senado.Brasilmages

Es muy probable que la presidenta Rousseff logre evitar la dimisión pero la situación de inestabilidad y deterioro en las instituciones continuará hasta el final de su mandato a finales del 2018.

¿Puede avanzar con éxito el país en esta situación cuando se encuentra ante la mayor crisis económica desde los años 30?

Un gobierno preocupado desde el primer año de su mandato en defenderse de acusaciones de incumplimiento de de las restricciones fiscales o de corrupción no parece una buena garantía.  Los principales indicadores del cuarto trimestre del 2015 parecen avanzar también que los números seguirán siendo rojos, con una caída  interanual de la producción industrial del 11,3%, lo que supone la vigésima caída consecutiva siendo además la caída más pronunciada en la serie histórica, señalando quizás que lo peor está todavía por llegar.

27
nov

La pasada semana el portal VoxEU.org, del Centre for Economic Policy Research (CEPR), publicó el consenso alcanzado por un grupo de destacados economistas en cuanto a la “narrativa” de la reciente crisis del euro. La idea fuerza tras este consenso es sencilla: “es imposible acordar los pasos a dar sin un acuerdo sobre lo que fue mal.”

No hay grandes sorpresas en el informe; buena parte de lo que allí se recoge es sobradamente conocido y ya ha sido tratado en diferentes ocasiones en este blog (1, 2, 3, 4, 5). Quizás destacar como su mensaje principal el que la explosión de la deuda soberana europea fue un síntoma, más que una causa de la crisis. Prueba de ello, dice el informe, es que, aparte de Grecia, los países rescatados no eran los que tenían antes de la crisis los mayores ratios de deuda sobre PIB, como Irlanda y España, por debajo del 40%. Por el contrario, Bélgica o Italia, por encima del 100%, capearon el temporal. Concluye el análisis que el culpable real de la crisis fueron los importantes flujos de capitales intra-Eurozona durante la década previa, y que alcanzaron a países con déficits por cuenta corriente (como España). Ningún país con superávit sufrió aquel embate, cuya auténtica causa fue el repentino parón en los préstamos transfronterizos, derivado de las dudas sobre la viabilidad de bancos y gobiernos, y expresado en el contexto de una unión monetaria imperfecta a través de los incrementos de las primas de riesgo. La caída en el crecimiento elevó los déficits y los ratios de deuda, alimentada además por la asunción pública de parte de la deuda bancaria.

En conclusión, el consenso de estos economistas es que una crisis de balanza de pagos se convirtió en una crisis de deuda pública. La falta de infraestructuras y respuestas institucionales adecuadas, las rigideces estructurales, y los fuertes vínculos entre gobiernos y bancos europeos amplificaron y extendieron la crisis. El foco de las políticas en el síntoma en lugar de en la causa, llevó a fijar la “solución” en el control de la deuda pública y en la austeridad fiscal, condicionando la trayectoria y profundidad de la crisis. La apertura del “grifo” por parte de Draghi cambió las expectativas de una ruptura de la unión monetaria y devolvió los costes de financiación al nivel pre-crisis, pero los desequilibrios que la originaron permanecen ocultos, paradójicamente bajo la abundancia de liquidez que la provocó.

22
nov

Las elecciones presidenciales de hoy en Argentina

Escrito el 22 noviembre 2015 por Rafael Pampillón en América Latina

Hoy, habrá elecciones en Argentina, en las que se decidirá quién será el nuevo presidente de la república. Tras una campaña electoral que no ha dejado a nadie indiferente las encuestas dan como favorito a Mauricio Macri, de la formación Cambiemos. El otro candidato a la Presidencia, el oficialista Daniel Scioli, tiene menos posibilidades de ganar: la desastrosa gestión económica de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner le pasará factura en las urnas.

Efectivamente, a partir del año  2011, el populismo de Cristina Fernández fue desmoronando poco a poco la estructura económica del país. Las causas se pueden encontrar en el deterioro de las instituciones y las malas políticas aplicadas, como fueron: el aumento de impuestos y de controles de precios, las restricciones aduaneras, los mayores aranceles a los productos importados, la prohibición a las exportaciones de carne, los subsidios a los precios de la energía, una política monetaria excesivamente laxa, un gasto público desbordado, la nacionalización del sistema de pensiones privadas, el elevado déficit público, la falta de seguridad jurídica, la hostilidad del Gobierno hacia la inversión extranjera, la intromisión política en la Justicia y la corrupción generalizada.

Argentina 2

El resultado de estas medidas heterodoxas ha sido un desastre económico importante:

1) El crecimiento económico es muy bajo: este año será del 0,7% y en 2016 un 0,5%. Un crecimiento que está muy por debajo del de otros países de su entorno. Así, Chile crecerá este año un 2,8% y el año que viene un 3,7%, México 2,3% y un 2,9%, Colombia al 3,3% y 3,9% y Perú al 3,9% y 4,8%.

2) La inflación argentina está disparada. Este año la subida de los precios cerrará en diciembre en el 28%, frente al 24%, en 2014. Para el año que viene se estima una inflación mayor: el 32%. Es la consecuencia de: a) una política monetaria expansiva, b) un tejido empresarial estrangulado e intervenido que genera una producción insuficiente para abastecer la demanda y c) el aumento del déficit público, que este año podría estar cerca del 6% del PIB.

3) El estancamiento económico y la elevada inflación están reduciendo el bienestar de la población. Está empeorando el nivel de vida de los ciudadanos. Desde el año pasado la renta per cápita ha seguido disminuyendo. El resultado ha sido una caída en el consumo de las familias. Además, la pérdida de poder adquisitivo del peso está incentivando a los argentinos a lanzarse a la compra de dólares como refugio; lo que a su vez fortalece la economía sumergida, especialmente la que se refiere al mercado cambiario. Una práctica ilegal que genera incertidumbre e incomodidad en la población y que, por tanto, es también una fuente de descontento.

4) Desde el año 2010 el déficit exterior ha ido aumentando. En los dos últimos años este desequilibrio se ha agravado por la caída del valor de las exportaciones como consecuencia del desplome de los precios de los productos agrícolas y del petróleo; pero también porque el gobierno saliente se ha empeñado en mantener un tipo de cambio real apreciado, es decir, poco competitivo, que está provocando una reducción de las ventas al exterior de productos manufacturados. El peso cotiza en el mercado negro por encima de 15 pesos/dólar mientras en el oficial se intercambia a 9,7 pesos/dólar.

¿Qué política económica se debe aplicar?

Por tanto el nuevo presidente deberá cambiar las políticas. La solución a los problemas económicos de Argentina pasa por hacer una política económica que consiga aumentar el tejido empresarial, que genere crecimiento económico y empleo, que estabilice los precios, que equilibre la balanza de pagos y que mejore el bienestar de los ciudadanos.

Se trata de políticas económicas ortodoxas, que suponen la eliminación de los controles de precios, de las restricciones aduaneras a los productos importados y de los impuestos a la exportación. También se debería reducir las subvenciones para controlar el déficit público, aplicar una política monetaria menos expansiva y unificar el tipo de cambio del peso oficial con el del mercado paralelo.

Pero los retos del nuevo gobierno no se circunscriben a los cambios y ajustes en las políticas macroeconómicas. Debería, también, fortalecer las instituciones para dar mayor confianza a la iniciativa empresarial y a la inversión extranjera. Desgraciadamente los organismos internacionales y los “think tanks” citan permanentemente a la Argentina como uno de los peores países para hacer negocios. Además, la situación ha empeorado en el último año. Tres informes publicados recientemente así lo señalan.

Pérdida de posiciones en la economía global

En el “Índice de libertad económica” que elabora The Heritage Foundation, Argentina sale muy mal parada. Ocupa puestos de cola. En 2015 está en la posición 169, de un total de 178 países, y lo que es peor pierde 3 puestos con respecto al año 2014.

Esta falta de libertad económica, que va en aumento, está estrechamente relacionada con la dificultad para hacer negocios, tal como muestra el informe “Doing Business 2016” del Banco Mundial. Argentina ocupa una mala posición, la 121, lo que supone un descenso de 4 puestos respecto al informe del año 2015, en el que se clasificó en el 117.

También ha empeorado su posición en el último ranking del “Índice de Percepción de la Corrupción” que publica Transparencia Internacional. Argentina ha obtenido 34 puntos (donde cero significa altos niveles de corrupción y 100 muy bajos niveles de corrupción). Con esa puntuación pierde dos puestos y se sitúa en el número 107, de los 174 países del ranking de corrupción gubernamental.

En definitiva, ni los ciudadanos argentinos, ni sus empresas, ni los organismos económicos internacionales, ni el capital extranjero confían en los políticos que gobiernan hoy la Argentina, ni en sus jueces, ni en los organismos reguladores. Al final, los 12 años de gobierno de la familia Kirchner han terminado empobreciendo a la población, estrangulando el sistema productivo, ahuyentando a la inversión extranjera y desprestigiando a las instituciones.

Cambios institucionales

De ahí que el nuevo presidente tendrá que poner orden en muchos ámbitos relacionados con las instituciones económicas. Tendría que: a) mejorar el funcionamiento de los mercados, restableciendo la competencia, y abandonar el Programa de Precios Cuidados aplicado desde 2013 por el ministro Axel Kicillof; b) dar mayor seguridad jurídica a las empresas, respetando, en mayor medida, los derechos de propiedad y haciendo que se cumplan los contratos; c) reducir la corrupción en todos los niveles de la Administración Pública y d) dotar de mayor independencia al poder judicial, al banco central y a los organismos reguladores (no se debe olvidar que la existencia de instituciones creíbles, transparentes e independientes son factores clave para el éxito económico de los países y el buen funcionamiento de las empresas).

Tanto Daniel Schioli y Mauricio Macri han manifestado su deseo de recomponer la economía, dar mayor confianza a las empresas, atraer a la inversión extranjera y recuperar las relaciones económicas con Estados Unidos (deterioradas por la decisión de la Corte Suprema americana de rechazar la apelación de Argentina frente a los fondos buitres).

También parece probable que se fortalezcan los lazos económicos y políticos de Argentina con la  Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) y con Europa. Una buena noticia para las empresas españolas que todavía trabajan en ese país: Banco Santander, BBVA, Mapfre, Telefónica, Gas Natural-Fenosa, Endesa, Indra, Inditex, OHL, ACS, entre otras. Además, sobre todo si ganase Macri, Argentina tenderá a distanciarse de los gobiernos populistas de Venezuela, Ecuador, Cuba y Bolivia.

Pero independientemente de quien gane hoy, resulta deseable, y hasta necesario, un profundo cambio en el país.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Argentina necesita un cambio profundo.” Expansión. 21 de Noviembre de 2015.

14
nov

¿Cómo está Alemania?

Escrito el 14 noviembre 2015 por Mikel Aguirre en Unión Europea

Cuando hablamos de Alemania, pensamos en un gran país, con el cuarto PIB en tamaño del mundo (Sólo por detrás de EEUU, China y Japón) , el tercero con mayor volumen de exportación de bienes del mundo (Tras el gigante asiático y Norteamérica)  o uno de los pocos países cuyas cuentas públicas no tienen déficit sino superávit (+0,7% en el 2015).  A mí siempre me ha llamado la atención la tremenda evolución positiva que han tenido en 70 años , teniendo en cuenta que en 1945 estaba arrasado , hasta 1989 tenía su capital dividida por un muro y finalmente tuvo que integrar, en una situación única  en el mundo, 17 M de ciudadanos , que si bien hablaban el mismo idioma venían de una galaxia económica muy lejana.

La cuestión es que si en el 2015 a muchos países del mundo no les va excesivamente bien en el plano económico ¿le puede ir bien a otro con tantas vinculaciones con los mercados exteriores?

En los últimos días hemos dos datos no muy positivos de la economía alemana: Con datos de Septiembre del año en curso, la demanda  y la producción de bienes industriales ha decrecido por tercer mes consecutivo ¿Es esto algo puntual o no?

Por un lado se puede observar como los sectores más orientados al mercado doméstico, como la energía o la construcción han incrementado su producción intertrimestral mientras que todos los sectores exportadores orientados a mercados emergentes han decrecido en el Q3 en un 2,8%.  La principal razón para esta situación es la caída continuada de los mercados fuera de la eurozona.  Sectores fundamentales de la economía germana como el sector eléctrico, el farmacéutico o la automoción están sufriendo la caída de la demanda en las economías emergentes, señalando como éste último ha retrocedido un 19% frente a los datos del segundo trimestre del año en curso.

¿Qué puede suceder en los próximos meses?bradenburgertor

China supone el 9% de las exportaciones alemanas extracomunitarias.  El Banco Central alemán calcula que una reducción de la actividad en China del 3%puede reducir el PIB de su país de un 0,3% al año.

En el sector de la automoción se va a juntar una caída en la demanda de vehículos de lujo alemanes con un impacto todavía desconocido del escándalo Volkswagen

Es decir el 2016 será una interesante prueba para ver si Alemania mantiene su fortaleza en el escenario internacional, incrementando sus ventas a clientes tradicionales como EEUU o Reino Unido o si se ve afectado por la falta de demanda global.  Para el autor de estas líneas, aunque el sector de producción industrial no pueda mantener el dinamismo del 2014 , Alemania volverá a demostrar que puede mantener una senda de crecimiento

12
nov

Presencia de PYMES en España

Escrito el 12 noviembre 2015 por Patricia Gabaldón en Uncategorized

Ayer, Jeffrey Franks, director de la oficina de Europa del FMI, propuso que era el momento para España de aumentar la productividad sin bajar los salarios, a través de cambios y políticas estructurales que hagan la economía “más flexible y más ágil”.

Según el informe de la misma institución el FMI sobre España de Julio de 2015 (IMF Country Report No. 15/233) uno de los principales problemas de la productividad de la economía española procede de la gran cantidad de pequeñas empresas, que por tener acceso limitado a recursos presentan una baja productividad. Para estas empresas pequeñas es complicado innovar, exportar y disponer de economías de escala, por lo que muestran niveles de productividad menores.

¿Cuál es el panorama de las empresas españolas? Según el RETRATO DE LAS PYME 2015 elaborado por la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, el tamaño medio de las empresas españolas es menor que en otras empresas pequeñas en otros países desarrollados, y estas ocupan una mayor parte del empleo en el país.

Por un lado, la presencia de PYMES en España es muy similar a la del resto de Europa, alrededor del 99,9% de las empresas. Sin embargo, la principal diferencia de las empresas españolas es la importante presencia de micro-empresas (empresas con menos de 9 trabajadores) que componen el 95,8% del total de empresas españolas, cuando esta cifra es del 92,4% para la media de los países de la UE. Y un dato muy relevante, es que las empresas sin asalariados representan el 53’6% del total de las empresas españolas (1.670.329 empresas de un total de 3.114.361 compañías españolas). Por otro lado, solo el 0,1% de las compañías españolas eran consideradas grandes en el 2014 (3.839 empresas).

Este mismo informe muestra como las micro-empresas españolas mantuvieron en 2014 una importante contribución a la generación de empleo, ocupando al 66% del total de trabajadores, tasa muy similar a la media europea (66’6%). Las micro-empresas representan el 32,6% del empleo total (4.330.718 trabajadores) frente al 28’6% en la media de la UE. Esta cifra de creación de empleo la asimila a los trabajadores en las grandes empresas, ocupados en un 34% en empresas de más de 250 trabajadores (4.514.676 empleados).

Al menos hasta el año 2013, las empresas españolas han experimentado crecimiento en su productividad, situándola por encima de la media europea. Sin embargo, este crecimiento ha procedido de una reducción en el número de ocupados mayor que la disminución en la creación de valor añadido bruto. En 2013, el valor añadido bruto (VAB) por ocupado de la economía española es de 58.619 euros, por encima de la media de la UE-28 (47.485 euros).

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