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¿Hay riesgo de japonización en Europa?

Escrito el 14 diciembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía Mundial, Unión Europea

Hoy se celebran elecciones anticipadas en Japón. Una decisión a la que el primer ministro Shinzo Abe se ha visto obligado a tomar tras la caída continuada del Producto Interior Bruto (PIB) que ha sumido al país en su cuarta recesión de los últimos seis años.abenomics

La recuperación de Japón tras la Segunda Guerra Mundial fue espectacular, obtuvo un crecimiento medio anual de más del 6% entre 1962 y 1992 que estuvo propiciado por un extraordinario desarrollo tecnológico y que situó al país entre los más avanzados del mundo. Sin embargo, a partir de mediados de los años 80 la especulación inmobiliaria, la concesión indiscriminada de créditos y la elevada inflación generaron una de las mayores burbujas financieras e inmobiliarias de la historia que, al estallar, dejó al país sumido en una crisis económica de la que todavía hoy no se ha recuperado.

Y eso a pesar que desde hace dos años el primer ministro Shinzo Abe puso en marcha un programa de reformas económicas, las Abenomics, para impulsar el crecimiento tanto de la producción como del nivel de precios. La estrategia estaba basada principalmente en tres políticas económicas: expansión monetaria, mayor gasto público y reformas estructurales (más flexibilidad en el mercado laboral y mayores incentivos a la inversión extranjera).

Una apuesta económica importante aunque con unos resultados económicos moderados: en 2013 el PIB creció únicamente un 1,5% apoyado por el ligero aumento de la demanda nacional y limitado por la caída en la demanda externa.

Además, para reducir la deuda pública japonesa, que es superior al 200% del PIB y la mayor del mundo, el pasado mes de abril se tomó la decisión de subir el impuesto sobre el consumo del 5% al 8%. Un incremento que puede parecer poco significativo desde nuestra perspectiva pero que ha provocado una contracción de la demanda interna japonesa tan fuerte que el PIB ha caído en el tercer trimestre por segunda vez consecutiva, devolviendo a la economía a una fase recesiva. Conviene recordar que la economía española cuenta con un tipo general del IVA del 21% y que éste no es ni siquiera el mayor de la UE.

Asimismo, el futuro no parece muy prometedor ya que la reducción de la demanda ha deteriorado las expectativas sobre la economía japonesa y sobre su necesaria consolidación fiscal (recientemente la agencia Moody’s ha rebajado la calificación de la deuda pública japonesa y parece que Fitch planea hacer lo mismo en un futuro próximo).

Además, los precios siguen estancados. Japón está todavía lejos de conseguir el objetivo de inflación del 2%. Así, los últimos datos señalan que en octubre la inflación interanual fue del 0,9%, es decir, la misma que hace un año.

En definitiva, pese a todos los esfuerzos de política económica (Abenomics) y a los intentos de liberalización comercial (por ejemplo, el acuerdo comercial de la Alianza Transpacífica) Japón no avanza.

Estancamiento económico de Europa

foto UE JapónEsta mala situación japonesa también inquieta a Europa. La zona del euro está deteniendo su ritmo de crecimiento lo que unido a la congelación del nivel de precios está comenzando a preocupar a las autoridades económicas que temen que se produzca un estancamiento a la japonesa. ¿Será Europa capaz de recuperarse? o ¿se “japonizará”?

Durante la segunda mitad de este año, la zona del euro no ha crecido tanto como se esperaba. En el tercer trimestre de 2014 el PIB ha aumentado únicamente un 0,2% intertrimestral y las previsiones para el conjunto del año se han revisado a la baja. Además, la inflación de la zona del euro también es muy reducida, un 0,5% anual en el mes de octubre cuando el objetivo del BCE es acercarse al 2%.

La deflación y el bajo crecimiento económico son los dos principales motivos de preocupación que podrían hacer temer una recesión prolongada como la sufrida por Japón. Para evitarlo sería deseable realizar las reformas necesarias para impulsar el crecimiento económico ya que, con él, vendrá también el aumento de los precios.

La salida de la crisis

Hay además situaciones en los mercados internacionales que actúan a favor del crecimiento en la UE y Japón. El euro y, sobre todo, el yen se han depreciado frente al dólar, una situación muy positiva para las exportaciones de bienes y servicios de ambas regiones por lo que es de esperar que por esta vía se aliente el crecimiento económico y el empleo

También influye positivamente la caída del precio del petróleo, del que son fuertemente dependientes tanto la economía de la zona del euro como la japonesa: reduce significativamente los costes de producción por lo que las empresas tienen la capacidad de vender a precios más bajos. Todos estos datos son buenas noticias para las exportaciones y para la producción de la zona del euro y de Japón que son ahora más competitivas en los mercados internacionales.

En cambio, si no hubiese crecimiento los precios podrían empezar a caer. Precisamente uno de los incentivos al crecimiento, y para evitar el terreno deflacionario y la japonización, es la compra de activos que está llevando a cabo el Banco Central Europeo (BCE). Además, el próximo año la inyección de liquidez al sistema financiero de la zona de euro será todavía mayor ya que se prevé un programa de flexibilización cuantitativa (QE por sus siglas en inglés). Es decir, el BCE comprará bonos gubernamentales para agrandar su balance y dar mayor liquidez al sistema. Además seguirá dando crédito a las entidades financieras con el compromiso de aumentar la concesión de créditos e incentivar la producción, la demanda y los precios.

Finalmente, hay un tercer aspecto en el que se pueden encontrar indicios de japonización en Europa: el envejecimiento de la población. La baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida han favorecido que las economías de la zona del euro tengan cada vez una menor proporción de población en edad de trabajar en relación con la población que no puede hacerlo (niños y ancianos). Un problema difícil de solucionar en el corto plazo pero que requiere de actuaciones inmediatas.

La política económica necesaria

En resumen, el crecimiento económico de Europa está cerca del estancamiento, es decir, existe un elevado riesgo de recesión y deflación. Cuando una economía entra en el pantanoso terreno de la deflación es difícil salir del mismo, como se ha puesto de manifiesto en los últimos 20 años en Japón. Por tanto, Europa debe crecer pero para conseguir el crecimiento necesita aplicar una política económica con tres patas: 1) mayor inversión pública que mejore las infraestructuras europeas, 2) continuar haciendo las reformas estructurales (redimensionar el sector público y flexibilizar el mercado laboral) y 3) una política monetaria más expansiva. Afortunadamente también se empiezan a percibir los efectos favorables de la depreciación del tipo de cambio y la reducción del precio del petróleo. Así, según las estimaciones publicadas este mes por el BCE, el crecimiento económico del conjunto de la zona del euro será mayor en 2015 (1,0 %) y en 2016 (1,5 %) que en 2014 (0,8%).

En definitiva, con las políticas económicas adecuadas y el cambio favorable en el precio de la energía y en el tipo de cambio Europa conseguirá alcanzar un mayor crecimiento económico el año que viene.

Rafael Pampillón y Cristina Mª de Haro. “¿Hay riesgo de japonización en Europa?”. Expansión, 13 de diciembre de 2014; página 47.

 

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La Federación Rusa: Una cierta incertidumbre

Escrito el 14 diciembre 2014 por Miguel Aguirre en Economía Mundial

La situación económica de la Federación Rusa empieza a mostrar algunos problemas estructurales importantes.  La economía perdió más de dos puntos de crecimiento en el 2013 (1,3 frente al 3,5 del 2012) y parece que puede terminar el año en curso en una cifra cercana al 0%. La gran cantidad de recursos naturales del país, metales, gas y petróleo , su cualificada mano laboral  y su baja deuda pública cada vez se enfrentan más a una peor calidad de las infraestructuras, un débil sector bancario , a un entorno económico complicado para la inversión extranjera y una pérdida  de competitividad en el sector industrial.

El motor de la economía en el 2014 ha sido el fuerte consumo interior empujado por una tasa de paro históricamente baja (5%).  Como  ha sucedido en otras ocasiones, esto ha empujado la deuda de las familias y los precios al consumo. Y si se añade una subida de los tipos de interés en más de 300 puntos básicos, hasta superar el 8% lo que nos encontramos son que la mezcla de apalancamiento con tipos altos, está castigando  de forma importante a las familias.Federacion Rusa

Quizá el punto más importante a seguir en estas fechas es la evolución del precio del crudo.  Sus ventas y las de gas son el 50% del total  y las continuas caídas que estamos contemplando en el 2014 con precios, ya por debajo de los USD 70 el barril (en verano estaba a USD 100) , van a mermar de forma importante los ingresos del gobierno ruso , cuando esta ha sido una de sus principales fortalezas y elementos de presión en la crisis con Ucrania.  La popularidad de Putin se vio reforzada por la intervención en Crimea pero el deterioro económico, el creciente control del Estado sobre cualquier tipo de medio de expresión y las consecuencias de las sanciones con la Unión Europea incrementarán seguro el descontento popular, como ya se ha visto en manifestaciones de protesta, por todo el país desde Septiembre.  Los dirigentes rusos no pueden basar su crecimiento exclusivamente en exportaciones  de crudo y gas.  Hay movimientos muy interesantes como la prevista unión económica entre Rusia, Kazajstán y Bielorrusia que entra en vigor el próximo uno de enero.  ¿Logrará el presidente de la Federación Rusa contener el creciente descontento interior  a base de subvenciones mientras cae el precio del crudo y se incrementa el gasto público (defensa, subsidios)? ¿Se logrará con la citada unión euroasiática limitar las tensiones con la Unión Europea?   Tenemos por delante unos meses muy interesantes en este país

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El INE publicó hoy el Índice de Precios de Consumo que disminuyó en noviembre un 0,4% interanual, continuando la tendencia que mantiene desde junio de este año. Ya son seis meses de caídas de precios interanuales. Es el resultado, en parte, de la reducción de los costes energéticos que está aumentando la competitividad de las exportaciones. Otra lectura positiva de este dato es que menores precios permite que los jubilados y los trabajadores no pierdan poder adquisitivo y que los productos españoles continúen siendo muy competitivos en los mercados internacionales.

Cierto que en este final de este año se está produciendo una caída de los precios. Pero es en un escenario que por ahora no es deflacionista. Para que haya deflación tendrían que darse cuatro condiciones:

a) que el IPC tendría que estar bajando durante más de un año;

b) que la reducción de precios debería producirse de forma generalizada; lo que se está produciendo ahora es una caída del precio de sólo una parte de la cesta de la compra y, además, producida en el exterior;

c) que el gasto de los bienes de consumo duradero tendría que empezar a disminuir cuando en realidad está aumentando y no parece, al menos por ahora, que los consumidores españoles estén posponiendo sus decisiones de compra de bienes duraderos; y

d) que la cantidad de dinero tendría que disminuir cuando en realidad está aumentando gracias a las políticas monetarias expansivas que favorecen el crédito a las empresas y familias y, por tanto, el aumento del consumo y la inversión.

En todo caso las estimaciones del Banco de España y de FUNCAS señalan que a partir de ahora vamos a tener algo de inflación. En todo caso en 2015 la inflación española seguirá contenida.

11
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Producción y empleo: más y mejor

Escrito el 11 diciembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española

La semana pasada tuvimos abundante información económica. La Agencia Tributaria publicó el informe de Ventas, Empleo y Salarios de las grandes empresas, el INE informó sobre los datos de Producción Industrial de octubre y Markit dio a conocer el Índice de Gerentes de Compras (PMI por sus siglas en inglés) del pasado mes de noviembre. Además, tuvimos buenos datos de afiliación a la Seguridad Social y de paro registrado: tras la pérdida de dinamismo que se venía observando en el mercado laboral desde junio, los datos de noviembre han sorprendido positivamente. Todos estos indicadores señalan que la economía española avanza y que la recuperación se consolida.

En esta misma dirección de mejora apunta el informe de Ventas, Empleo y Salarios en las Grandes Empresas de la Agencia Tributaria (aquellas con un volumen de operaciones superior a los seis millones de euros). En octubre, las ventas brutas totales, deflactadas y corregidas de calendario de las grandes empresas crecieron un 2,7% respecto al mismo mes de 2013. Este dato se enmarca dentro de la recuperación que venimos observando en estas empresas desde comienzos del año.

Aumentan las exportaciones

Las ventas en el mercado nacional crecieron un 2,2% interanual en octubre, cinco décimas por encima del dato del tercer trimestre de 2014. También aumentaron las exportaciones y lo hicieron a un ritmo del 4,7% en tasa interanual, manteniendo la tónica de revitalización que se aprecia desde comienzos de este año. Las grandes empresas están diversificando el destino de sus exportaciones, hasta el punto de que las ventas a países de fuera de la UE aumentaron un 6,4%, mientras que las ventas a los países de la UE crecieron la mitad, un 3,2%. Este diferente comportamiento se ha podido producir por tres motivos:

1) La depreciación del euro está teniendo un efecto positivo sobre las ventas a terceros países. El menor valor de nuestra moneda frente al dólar hace que los precios relativos de los productos de la zona euro, incluida España, disminuyan y, por tanto, sean más competitivos en los mercados internacionales.

2) La continua reducción de los precios de nuestras exportaciones. Hace dos semanas el INE informó de que en octubre la tasa de variación anual del Índice de Precios de Exportación fue del -0,6%, la vigésima caída consecutiva. Esta mejora de la competitividad se debe también a la buena evolución de los costes laborales unitarios. En el futuro, y gracias a la moderación salarial y a la reducción del precio del petróleo, esperamos que los precios de nuestras exportaciones sigan cayendo.

3) El estancamiento económico de los países centrales de la UE está teniendo un efecto de desaceleración del crecimiento de las exportaciones españolas hacia la eurozona. Una situación que deja a la zona del euro cerca de una posible contracción el próximo año. La consultora Markit informó hace dos semanas de que el índice PMI compuesto de la zona del euro retrocedió desde los 52,1 puntos de octubre hasta los 51,1 puntos en noviembre, el nivel más bajo en 16 meses y apunta a una expansión económica de sólo el 0,1% en los últimos tres meses del año.

De momento, el saldo entre estos tres efectos se revela muy positivo, pues las exportaciones españolas están logrando crecer en un contexto de debilidad en la zona del euro. El esfuerzo en competitividad y diversificación geográfica están permitiendo cierto desacoplamiento de las exportaciones españolas de la evolución de la economía europea.

Más producción industrial

También la producción industrial continúa su tendencia positiva. El INE publicó el pasado jueves que el Índice de Producción Industrial creció un 1,2% en tasa anual corregida de efectos estacionales y de calendario, por lo que ya son doce meses seguidos de aumento. Parece que en lo que queda de año esta tendencia continuará. Así, en noviembre, según los últimos datos publicados por Markit, el índice PMI de la industria sigue subiendo y alcanzó el mayor nivel desde hace cuatro años (54,7). No se debe olvidar que la industria es un sector fundamental para la recuperación económica de España: la mayor parte de nuestras exportaciones son productos industriales competitivos y de calidad.

Con la mejora de la actividad económica también lo está haciendo el mercado laboral español. Los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social para el mes de noviembre muestran que en los últimos doce meses España registra 296.792 parados menos (el mayor descenso interanual, un -6%, en un mes de noviembre desde hace 16 años) y 402.209 afiliados más a la Seguridad Social.

En noviembre se incorporaron al mercado laboral 5.232 trabajadores, la mejor cifra en ese mes desde el año 2007. Además, si corregimos los efectos estacionales y de calendario el aumento ha sido de 95.040 afiliados, el mayor crecimiento desde agosto de 2005; es decir, desde antes de la crisis económica.

Los datos de las grandes empresas de la Agencia Tributaria también reflejan la mejoría del mercado laboral. El empleo en estas compañías sigue creciendo, tal como viene sucediendo desde febrero de este año, después de dejar atrás los más de dos años y medio de reducción de las plantillas. En octubre hubo un 1,9% más de trabajadores que un año antes.

Previsiones para 2015

En definitiva, la economía española continúa mejorando. La producción industrial aumenta y los precios de exportación se reducen, algo que puede presagiar el esperado fortalecimiento del sector exterior español en 2015. Especialmente gracias a los mercados que están fuera de la zona del euro, ya que nuestros socios europeos se están resintiendo económicamente en los últimos meses.

Asimismo, la economía española sigue teniendo indicios claros de una mayor creación de empleo, también en las grandes empresas. La novedad es que está siendo especialmente favorable para los trabajadores jóvenes y los contratos indefinidos. Así, en el último año el paro registrado de los menores de 25 años se ha reducido en un 8%, es decir, 35.451 parados menos. Por su parte, los contratos indefinidos a tiempo completo crecieron el mes pasado a una tasa interanual del 28%.

Los buenos datos de empleo del mes de noviembre anticipan que la economía española podría crecer en este cuarto trimestre cerca del 0,5% (2% anual). De ahí que esperemos que en 2015 la economía crezca por encima de la previsión del 2% y con cerca de 500.000 empleos más. A estos objetivos van a contribuir la reducción de los impuestos, la depreciación del euro, el bajo precio del petróleo y la caída de los tipos de interés. El Banco Central Europeo también ayudará, ya que parece que en enero tomará medidas de flexibilización cuantitativa para aumentar la liquidez del sistema financiero y continuar facilitando el acceso al crédito de las empresas.

Esperemos también que la incertidumbre política generada por las elecciones del año que viene, la mayor percepción de corrupción, la posible independencia de Cataluña y la aparición de partidos políticos populistas se reduzca, y con ella la amenaza a la buena imagen de España en el exterior. Se conseguiría así que los mercados internacionales aumenten su confianza en España, lo que facilitaría el crecimiento económico y del empleo a largo plazo.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Producción y empleo: más y mejor”. Expansión, 9 de diciembre de 2014. Página 54.

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Vuelve con fuerza el déficit exterior

Escrito el 30 noviembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española

Durante esta semana se han publicado datos muy relevantes sobre la situación actual de la economía española. El INE dio a conocer la Contabilidad Nacional del tercer trimestre de este año, los Índices de Comercio al por Menor de octubre y la evolución de los precios de consumo durante este mes de noviembre. Además, el Banco de España publicó ayer la balanza de pagos de los nueve primeros meses del año. Todo ello confirma que la economía española está creciendo gracias a la demanda interna, a la vez que el déficit exterior aumenta (debido al deterioro del desequilibrio comercial). Este aumento del déficit comercial muestra que el fuerte aumento de las exportaciones y la brusca caída de las importaciones que se produjeron durante la crisis (2007-2013) tuvieron un elevado componente cíclico. Desgraciadamente, ahora que la economía crece a un ritmo mayor el déficit comercial empieza a repuntar.

desequlibrio

29
nov

¿Impagar la deuda?

Escrito el 29 noviembre 2014 por Miguel Aguirre en Economía española

Me imagino que todos, quizás siendo niños, nos hemos planteado por qué hay gente pobre.  Por qué no es posible dar a todos los necesitados, e, g, 200.000 eur para que salgan de su situación de necesidad.  Últimamente, leyendo los periódicos parece que hay mucha gente que no se ha dado cuenta que cuando imprimes papel sin nada que lo soporte, lo que vas acabar teniendo es papel que cada vez tiene menos valor y una inflación que hace esa mayor renta disponible se tenga que utilizar en pagar precios más altos para pagar los mismos bienes.

Si un joven empresario crea una sociedad con un capital social de 10.000 EUR y quiere vender acciones a un valor nominal de 1 EUR, es obvio que puede vender 10.000.  Si duplicase el valor de la oferta  el valor real se dividiría por dos, si lo cuadruplicase, se dividiría por cuatro…. y así hasta lograr que los tenedores de sus acciones tuviesen papeles cuyo valor fuese inferior que el propio papel en el que está impreso.DEUDA PUBLICA 2014

En España tuvimos ya ejemplos en el 2010 en el que  un incremento poco racional del gasto público focalizado en inversión no productiva (levantar y cerrar aceras, aeropuertos sin aviones, circunvalaciones sin coches) lo que genera es el gasto, deja la deuda y su efecto en la economía real es efímero.  Si en una familia los gastos son inferiores a los ingresos se genera capacidad de ahorro o de consumo.  Si por el contrario los gastos superan a los ingresos se tiene que financiar ese exceso a través de prestamistas.  Si eres una familia que permanentemente vives por encima de tus posibilidades tienes que ser consciente que te lo están permitiendo tus financiadores.   Si te dedicas a insultar a estos o amenazarles con posibles impagos de los créditos debidos lo que estas pidiendo a gritos es que te cierren el grifo de la liquidez.  Es cierto que una deuda enorme, digamos como el PIB de España -1 billón de EUR- es un problema para el deudor y también para los acreedores.  Pero plantear en el siglo XXI que no se va a pagar a los financiadores al mismo tiempo que se anuncia que se va a duplicar el gasto es desafiar la lógica más elemental.  Una buena idea sería adecuar el gasto al ingreso para no depender sistemáticamente de los prestamistas y dejar de inflar a impuestos a empresas y clase media para pagar una estructura del gasto cada vez más  improductiva

26
nov

Chart of the Day

En los cinco últimos meses el precio del petróleo se redujo en un 35% (en el cuadro se puede observar la evolución del precio del galón en Estados Unidos). Una buena noticia para todos los que tenemos que comprar gasolina o gasóleo para trasladarnos de un sitio a otro. A los ciudadanos nos queda ahora, gracias a la bajada del precio del petróleo, mas renta disponible para consumir en otras cosas. Lo que sin duda reanimara la economía.

Para países importadores de petróleo como España y casi todos los países de la Unión Europea la reducción del precio del petróleo supone además una rebaja de los costes energéticos para las empresas. En concreto para las empresas españolas supone una mejora de su competitividad y un aumento de los beneficios que facilitará la autofinanciación de las empresas en una época en que siguen relativamente endeudadas y que el crédito que dan los bancos sigue siendo relativamente escaso.

Para los países exportadores de crudo  esta reducción del precio va a suponer una caída importante en el valor de sus exportaciones y, por tanto, un aumento de su déficit exterior. Lo que sin duda puede generar una depreciación de sus monedas.

En América latina países como Colombia, México, Ecuador y Venezuela que son exportadores netos de petróleo van a sufrir además una caída de sus ingresos fiscales. En cambio, países como Brasil y Argentina que también son exportadores de petróleo pero tienen equilibrio en su balanza energética exterior les afectará mucho menos. Países de Centro América y Uruguay, Paraguay y Chile que son importadores de petróleo esta bajada del precio les beneficiará.

En general es una buena noticia ya que la inflación a nivel mundial se va a reducir lo que permitirá una mejora del poder adquisitivo de sus trabajadores y pensionistas.

Por último, la lección que se puede sacar de esta bajada del precio del crudo es que los países exportadores de petróleo, también los de América Latina, deben diversificar su cesta exportadora para no depender tanto de las exportaciones de materias primas que tienen un elevado componente de volatilidad en sus precios.

25
nov

Los datos de las últimas semanas confirman que el ciclo económico internacional sigue comportándose de forma desigual, con dos importantes polos de debilidad: Europa y Japón. En el caso de la economía japonesa, la caída de la formación bruta de capital fijo explicaría, en gran parte, el retorno del país a la recesión, al decrecer la actividad por segundo trimestre consecutivo (-0,4% y -0,8% en términos nominales). Es la cuarta vez desde la quiebra de Lehman Brothers que Japón entra en recesión, así que tampoco el experimento de “las Abenomics” ha logrado sacar al país del estancamiento secular que sufre desde hace 25 años. Como consecuencia, el gobierno ha convocado elecciones anticipadas, retrasará casi dos años la nueva subida prevista de los impuestos indirectos (no importa que la deuda pública ya se encuentre situada en el 240% del PIB) y, seguramente, en caso de necesidad, el banco central volverá a dar una nueva vuelta de tuerca a la política monetaria.

lanzar billetesPor tanto, los experimentos monetarios de los últimos años van a tener su máxima expresión en las actuaciones del BOJ, al que ya sólo le queda lanzar billetes desde helicópteros. Eso sí, lo que todavía no se ha probado son las reformas estructurales que necesita el país. Además, veremos cómo se toman los vecinos de la región la depreciación adicional que va a experimentar el yen en el medio plazo. Y, por tanto, el efecto arrastre que pueda tener en otros bancos centrales.

El crecimiento del tercer trimestre en Europa (+0,2 trimestral/ 0,8% en términos interanuales) mantiene a la región cerca del estancamiento, dando argumentos a los que siguen asignando una elevada probabilidad al riesgo de recesión. En el lado positivo, a falta de información más desagregada, vuelve a estar la evolución de la demanda externa, mientras la inversión sigue comportándose de manera negativa. Por tanto, además de insuficiente, el crecimiento sigue estando desequilibrado por la preocupante debilidad de la demanda interna. La esperanza es que, probablemente, se está infravalorando el efecto positivo que tendrá el cambio favorable en dos variables clave para elaborar las previsiones del año que viene: precio de la energía y tipo de cambio.

Sin embargo, el efecto positivo de una mejora del contexto externo se puede diluir si, de una vez por todas, no se termina de cerrar el debate en Europa sobre el “timing” y la combinación de políticas económicas que necesita la región. Y, desde luego, no ha sido muy edificante ver como la pelea entre Francia y Alemania se trasladaba la semana pasada a las páginas de Financial Times: los franceses alertando, a través de su ministro de economía, que si no hay dinero nuevo en el Plan Juncker no servirá de mucho; y los germanos mostrando el viernes dudas sobre la voluntad reformista francesa, pues consideran que lo anunciado hasta ahora ni hace más sostenible al sistema de pensiones, ni reduce suficientemente los costes laborales. Lo cierto es que en este debate el tiempo se acaba, pues esta semana la Comisión deba dar el visto bueno al presupuesto francés que necesita una prórroga de dos años para cumplir el objetivo de reducir su déficit por debajo del 3%. En este contexto, la única opinión sensata fue la del economista jefe del BCE (Peter Praet), señalando que la mayor amenaza en el escenario europeo es el deterioro de las expectativas y, por tanto, el pesimismo que empieza a filtrarse sobre el futuro a corto y medio plazo de la región.

En este contexto, los últimos mensajes desde la Fed, BoE o BCE han sido muy moderados y el Banco de China rebajó los tipos de interés el viernes por la mañana. De hecho, aunque en el último G20 oficialmente no se habló de política monetaria, este foro desde el inicio de la crisis sólo ha tenido incidencia en las medidas de coordinación monetaria, especialmente tras las crisis de Lehman Brothers. Por tanto, probablemente, sí que se discutió sobre tipos de interés y tipos de cambio. Y, aunque el margen de sorpresas con los bancos centrales parece más que cubierto, no descartemos alguna adicional para el año que viene. Por cierto, el BCE cada vez parece más sensible al comportamiento de los mercados; veremos si la “Draghi put” ha llegado para quedarse, pero sus últimas declaraciones señalando que no se deben descartar las compras de deuda pública han provocado subidas en las bolsas y en los mercados de renta fija. Sin embargo, en Europa lo importante va a ser la política fiscal y, poco a poco, se están empezando a conocer más detalles del Plan Juncker (Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas). Tendrá un importe de 315.000 millones de euros financiado con 20.000 millones aportados por los países y el BEI, 60.000 millones captados en emisiones de bonos y, el resto, lo aportará el sector privado. Los sectores que concentrarán la inversión serán energía, telecomunicaciones y nuevas tecnologías. De momento los países han mandado más de 1.800 proyectos viables y, España ha sido el tercer país con más proyectos enviados (con un valor de 51.000 millones de 2015 a 2017) centrados en conexiones ferroviarias, I+D e interconexiones energéticas con Francia. La anécdota es que de momento Alemania no ha mandado ni un proyecto, lo que pone de manifiesto su opinión sobre este tipo de políticas….

24
nov

La desigualdad mundial se reduce

Escrito el 24 noviembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía Global, Economía Mundial

Desde el jueves ya podemos leer en español el famosísimo libro de Thomas Piketty “El capital en el siglo XXI” que aunque se publicó en francés el año pasado, no tuvo un éxito rotundo hasta que fue traducido al inglés en el mes de marzo. Precisamente pasada semana fue elegido “libro del año” por el Financial Times, una decisión controvertida ya que fue esta publicación una de las que más duramente criticó la metodología del autor francés calificándola de poco exacta y sesgada.

En su libro Piketty estudia la distribución de la riqueza y la renta en algunos países desarrollados (EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia y Suecia) y afirma que si el crecimiento de la riqueza es superior al de la producción las desigualdades aumentan. Es decir, quienes tengan la capacidad de acumular capital serán cada vez más ricos y el resto serán relativamente más pobres. Y así continuará indefinidamente. Para limitar este efecto y conseguir que la desigualdad se suavice Piketty propone aumentar la imposición a los más ricos algo que, en su opinión, no afectaría al crecimiento económico.

Es preciso recordar que el crecimiento económico viene determinado por cuatro factores productivos: mano de obra, tecnología, capital (entendido como maquinaria, edificios e infraestructuras que se utilizan para producir bienes y servicios) y recursos naturales. Si los aumentos de la producción generasen un mayor crecimiento del factor capital que de la mano de obra empleada, entonces es probable que la riqueza de los ricos aumentase más rápidamente que la del resto de los ciudadanos.

Si fuera así, la tesis de Piketty podría parecer adecuada: gravemos el capital para que una parte de él se recaude y luego se distribuya para favorecer una mayor igualdad. Sin embargo, esta tesis plantea algunos puntos débiles:

1º) Mucha gente cree que el capital es aquel que está invertido en el sistema financiero (capital financiero). Sin embargo, el auténtico capital es el productivo: el que permite que las actividades económicas tengan lugar y generen crecimiento. Piketty no distingue entre capital financiero y capital físico. Y al no diferenciar entre estos dos tipos de capital los impuestos pueden tener importantes efectos negativos sobre el crecimiento económico y el empleo.

2º) Además, y lo que parece más importante al gravar el capital este se encarecería. Como consecuencia las empresas tendrían más complicado realizar inversiones en nuevas tecnologías que les permitiesen mejorar sus sistemas productivos o satisfacer las necesidades de los consumidores, es decir, tendrían mayores restricciones para generar bienestar. Algo que no es deseable en ningún caso.

3º) El aumento de los impuestos, que recomienda el autor francés, podría, desgraciadamente, ser un incentivo a la salida de capitales del país de forma que la economía perdería parte de los ingresos impositivos de los que capitales que se van, sean éstos muchos o pocos.

El Mundo está mejor

4º) Es bien sabido que los países desarrollados han alcanzado un nivel de vida mayor que los países en desarrollo, debido a que en las economías más avanzadas llevan muchos años aumentado su stock de capital. Lo importante es resaltar que el incremento de ese capital ha ido incorporando innovaciones tecnológicas que han permitido impulsar el crecimiento económico. Por su parte, los países emergentes se han beneficiado de esas innovaciones lo que les ha permitido obtener los beneficios del cambio tecnológico a mucha más velocidad que los países desarrollados. En definitiva, muchos países emergentes han podido aplicar las innovaciones sin necesidad del largo y costoso proceso de investigación. Como consecuencia gran parte de la población mundial (no olvidemos que únicamente China e India ya representan más de un tercio del total mundial) se encuentra ahora en una situación mejor que hace cuarenta años porque, entre otros motivos, han sabido aprovecharse de la Tercera Revolución Industrial. Algo que se ha visto reflejado en el aumento de su esperanza de vida, la menor mortalidad infantil y la reducción de su pobreza de muchos países en desarrollo. Un proceso de erradicación de la pobreza que no se había visto antes en la historia del mundo.

5º) Afortunadamente, la desigualdad a nivel mundial se ha ido reduciendo. La explicación es muy simple: como consecuencia del espectacular progreso económico de los países emergentes se ha producido un proceso de convergencia de las rentas personales en el mundo. Lo que significa que más de la mitad de la humanidad lleva décadas en un proceso de acercamiento (catch-up) a los niveles de bienestar de los países ricos.

La mejora de las instituciones

Por tanto, el crecimiento económico nos ha llevado a niveles de producción que son los mayores de la historia. Los valores de la producción de los países son cada vez más asombrosos y las rentas per cápita no dejan de aumentar. Este aumento del bienestar y de la igualdad a nivel mundial no se ha conseguido aumentando los impuestos sobre el capital como propone Piketty. Las causas de la mejora del bienestar hay que encontrarlas, una vez más, en la buena calidad de las instituciones; es decir, en la estabilidad política, los bajos niveles de corrupción, la igualdad de oportunidades, la seguridad jurídica, el buen funcionamiento de los mercados y las garantías a la propiedad industrial que son los mejores incentivos a la inversión nacional y extranjera y al desarrollo tecnológico.

En definitiva, el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad a nivel mundial no se consiguen aumentando los impuestos como propone Piketty. Lo que hay que hacer es generar instituciones inclusivas e incentivos que favorezcan los aumentos de la productividad y de la actividad empresarial que son, al fin y al cabo, las que generan el crecimiento económico, el empleo y el bienestar de los ciudadanos.

Fuente: Rafael Pampillón y Cristina Mª de Haro. “La desigualdad mundial se reduce”. Expansión 22 de noviembre de 214. Página 50

 

22
nov

España: Ganando productividad ¿De qué tipo?

Escrito el 22 noviembre 2014 por Miguel Aguirre en Economía española

Últimamente hay opiniones divergentes sobre el principal motivo del impulso de las exportaciones españolas desde el 2009.

Está claro que la exportación ha sido el principal motor de la Demanda Agregada con incrementos del 44% en los últimos cinco años.  Se indica, según datos de Eurostat que los costes laborales en la Industria Española han descendido un 5% en el mismo periodo, frente por ejemplo a un incremento del 12% en Francia, lo que ha hecho los bienes españoles más atractivos a los mercados exteriores.  Y  eso sin tocar la moneda.

Ahora que conocemos que las importaciones se han incrementado un 6% interanual, hasta septiembre 2014, lo que por otra parte era previsible cuando la situación económica fuera mejorando nos encontramos ante la pregunta de si este aumento en productividad es sostenible para el próximo ejercicio.

Quiero plantear en estas líneas que si tres millones de trabajadores han salido del mercado laboral está claro que se ha dado un incremento brutal a la productividad del tejido empresarial español.  Pero se ha realizado disminuyendo el denominador  del cociente de la productividad.  Para que las exportaciones sigan incrementándose, además de la situaciones de los mercados compradores (se espera un crecimiento de Francia del 0,8% en el 2015 o del 1,3% de la Eurozona) va a ser necesario un incremento de la inversión para la mejora del tejido productivo que produzca productos más atractivos y punteros.  Parece que los datos de inversión van en la buena dirección pero el endeudamiento privado y público sigue siendo alto y en esta situación el ahorro sigue siendo un deseo y las líneas de circulante se siguen utilizando para cancelar deuda y no para renovar el tejido productor.

Las exportaciones han tenido un buen dato de incremento hasta septiembre del 1,9%, pero la diferencia entre ventas y compras ha llevado al déficit comercial a incrementarse en el año a un déficit de 18.854 millones frente a 11.007 del 2013.

El gran reto de España en los próximos meses es mantener el incremento exportador vía productividad que vamos a llamar buena, frente a la obtenida del menor número de empleados en las empresas.  Los datos de incremento de exportaciones a destinos extracomunitarios como China (+41%) o Estados Unidos (+28%), en los primeros nueve meses del año o que el 19,9% de las exportaciones se sitúen en los sectores de tecnología media y alta (como los bienes de equipo) indican que la dirección es la correcta.

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