Archivo de la Categoría ‘Economía española’

26
Sep

El comienzo del curso académico ha coincidido con la publicación de abundante información que confirma que la economía mundial no termina de despegar. El crecimiento global lleva cinco años, incluyendo 2016, por debajo de la media de su tendencia a largo plazo. Además, el FMI ha avisado de que en otoño podría revisar a la baja sus previsiones. Sería un síntoma de que los problemas de fondo de la economía mundial no sólo no se resuelven, sino que se agravan, por lo que podemos entrar en un estancamiento durante un largo periodo de tiempo.

populismoLos motivos de esta parálisis en el crecimiento son bien conocidos: a) bajo crecimiento de la productividad, b) dificultad de mantener los sistemas de pensiones de reparto, debido al envejecimiento de la población, c) excesiva carga de la deuda pública y d) la existencia de barreras crecientes en el comercio internacional.

A ello hay que unir el progreso de movimientos políticos populistas, aislacionistas y xenófobos que también puede paralizar el crecimiento. Se trata de un aumento en el sentimiento de insatisfacción de una parte importante de la población de los países desarrollados que ha derivado en una grave crisis de legitimidad política, es decir, un divorcio entre los representantes y los representados. Una frustración que procede de la mayor inseguridad económica y laboral de aquellos ciudadanos de baja cualificación profesional; también de la creciente desigualdad en la distribución de la renta causada por la grave crisis económica mundial que ha tenido como consecuencia el aumento del paro y la reducción de los salarios en los colectivos menos privilegiados. La consecuencia es la emergencia, con más rapidez de lo que se imaginaba, de partidos políticos que se oponen a la apertura económica con la esperanza de preservar así la identidad y el bienestar material de sus ciudadanos.

Ejemplos no faltan: a) el adiós británico a la Unión Europea (UE) bajo el eslogan “Inglaterra para los ingleses”, b) el avance del partido populista Alternativa para Alemania frente a la política migratoria adoptada por la canciller Angela Merkel, c) el candidato republicano a la presidencia de EEUU, Donald Trump, apelando a los intereses de los americanos frente a la apertura a los inmigrantes y a las importaciones baratas de China y América Latina, d) los gobiernos del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, la República de Chequia y Eslovaquia), que están utilizando la xenofobia y el populismo para reiterar su total oposición a las políticas de la UE, especialmente en materia de refugiados, e) el triunfo en Austria del Partido por la Libertad, que, además de ultraderechista, es muy influyente y carismático frente a los partidos clásicos, que van para abajo y actúan como dinosaurios, sin identificarse con los problemas de los ciudadanos y, por tanto, sin aportar soluciones, f) la posibilidad de que Marine Le Pen gane las elecciones francesas del año que viene enarbolando la bandera de que hay que reducir la desigualdad y ofreciendo un referéndum para que Francia abandone la UE. En resumen,  movimientos políticos abiertamente xenófobos y proteccionistas que avanzan hacia la descomposición del orden económico internacional.

Menor comercio de China

A ello hay que unir la transformación económica de China, dirigida a favorecer su consumo interior frente a las exportaciones. Durante los primeros ocho meses de este año, el comercio internacional del gigante asiático se redujo un 6,7%. La política que han adoptado es la de dedicar más recursos a aumentar la producción de bienes de consumo y al sector servicios dirigida a satisfacer más adecuadamente las necesidades de sus ciudadanos, lo que reduce sus exportaciones. Va, por tanto, en la misma dirección que señalábamos más arriba de un menor comercio exterior.

El resultado ha sido un menor crecimiento económico de China, que está arrastrando al resto de los países emergentes, sobre todo a los productores de materias primas. El precio del petróleo vuelve a estar por debajo de los 50 dólares, y se espera que se mantenga alrededor de dichos niveles debido a la baja demanda que causa el enfriamiento económico del mundo. Al mismo tiempo, se han incrementado los stocks de crudo por la alta producción de EEUU y Rusia, así como por la entrada en escena de países productores-exportadores como Irán e Irak.

Estos bajos precios del petróleo están motivando un desequilibrio fiscal en los países productores, por lo que han debido aplicar ajustes tributarios, cancelar proyectos de inversión y sufrir la quiebra de diversas empresas que, directa o indirectamente, prestan servicios en el sector de los hidrocarburos. Una situación que está conduciendo a un menor crecimiento de sus economías y a un aumento en el número de parados.

Como consecuencia, los mercados emergentes se enfrían y se están enfrentando a una dura y nueva realidad. Así, Brasil, Rusia y las dos mayores economías de África (Nigeria y Sudáfrica) se hallan en recesión. Otro caso importante es el de Venezuela, cuyo gobierno viene mostrando un inmenso desajuste fiscal, junto con una descomunal devaluación del bolívar y una muy elevada inflación. Además, se enfrenta al impago de los préstamos recibidos por China y a una reducción de la calificación de riesgo de su petrolera PDVSA.

En definitiva, nos encontramos con un mundo muy inestable e incierto, lo que  limita la toma de decisiones de inversión de los empresarios en un futuro cercano. Esperemos que para finales de este año las perspectivas económicas y políticas se clarifiquen y que, poco a poco, vayan disminuyendo las probabilidades de un mayor enfriamiento mundial.

En definitiva, parece que el péndulo político está oscilando desde la defensa del comercio internacional, la asignación eficiente de recursos y la globalización hacia el proteccionismo en los mercados y la limitación a la libre circulación de personas. No es casualidad que, en la primera mitad de este año, el comercio mundial registrara, en términos reales, tasas negativas de crecimiento del 5,2%.

Las exportaciones españolas crecen

En este contexto, la economía española es una excepción, ya que las exportaciones siguen creciendo. Algo que afortunadamente viene sucediendo desde el inicio de la crisis, en 2008, cuando nuestras empresas salieron en mayor medida al exterior, fortaleciendo las ventas y la inversión directa en el extranjero. Esta estrategia ha sido vital para la continua y ardua recuperación que ha vivido la economía española en los últimos años. Los datos publicados ayer por el Ministerio de Economía y Competitividad muestran que en los primeros siete meses del año España exportó un 0,5% más de mercancías que en el mismo periodo de 2015. En términos reales el aumento fue todavía mayor del 2,9%. Estos aumentos contrastan con las caídas en las exportaciones de las grandes economías de Europa: Alemania (-0,3%), Italia (-1,2%) Francia (-2,2%) y Reino Unido (-5%) y también del conjunto de la UE (-2%).

Sin embargo, las exportaciones españolas podrían sufrir en un entorno económico mundial donde está aumentando el proteccionismo. Si a ello se une un aumento de la incertidumbre sobre el futuro político de nuestro país, corremos el riesgo de que junto a las exportaciones se reduzcan también las inversiones y los planes de expansión de las empresas, poniendo fin al elevado crecimiento que actualmente goza la economía de nuestro país.

Fuente: Rafael Pampillón. “Las consecuencias económicas del populismo”. Expansión 24 de septiembre de 2016.

1
Ago

Mejora la calidad del mercado laboral español

Escrito el 1 agosto 2016 por Rafael Pampillón en Economía española

velaEl Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la semana pasada la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de este año, donde se muestra una clara mejora en el bienestar social, en la calidad del empleo y un aumento de la productividad de la economía española.

El paro se reduce

En el segundo trimestre de este año, se contabilizaron 217.000 desempleados menos que en el trimestre anterior. Este descenso ha hecho que la tasa de desempleo de nuestra economía se situara en el 20% de la población activa, frente al 21% del trimestre anterior. Supone una mejora del mercado laboral y una vuelta a los niveles de tasa de paro que teníamos hace seis años. Conviene recordar que hace tres años, en el primer trimestre de 2013, esta tasa estaba en el 27%.

Aumenta el empleo en los servicios

En lo que se refiere a la ocupación, entre abril y junio se crearon 271.400 empleos netos fundamentalmente en el sector de los servicios (227.000 empleos más en el trimestre) y que está en línea con la significativa mejora del turismo y de otros servicios de mercado (seguros, transporte, royalties, ingeniería, comercio minorista, financieros, telecomunicaciones, etc.).

Un indicador de que esto es así es que las exportaciones de servicios no turísticos están creciendo a impresionantes ritmos anuales del 8%. Otro es el aumento del comercio minorista que, en junio y en tasa interanual, se situó en el 5,6% (a precios constantes en la serie corregida de efectos estacionales y de calendario). Un crecimiento espectacular debido a la venta de coches; actividades de consultoría,  informática y científicas; cursos de formación y de colocación relacionadas con la mejora del empleo; y al turismo. Efectivamente, los datos publicados sobre turismo para el mes de junio anticipan una muy buena temporada de verano en España. Este año llegarán a nuestro país 70 millones de turistas internacionales, un 3% más que en 2015, sobrepasando el mejor registro de la serie histórica.

Fortalezas

En definitiva, aunque pierde un poco de fuelle, el mercado laboral español sigue mejorando. La mayor parte de los indicadores del segundo trimestre sugieren una mejora en la calidad:

1) La ocupación a tiempo completo aumentó en 300.000 trabajadores, mientras que la de tiempo parcial disminuye (-30.000).

2) Todo el empleo creado en el segundo trimestre fue generado en el sector privado (+295.000); mientras el sector público destruyó puestos de trabajo (-23.000), una reducción que se debería mantener en el futuro si se quiere reducir el déficit.

3) Desde una perspectiva más amplia, en el último año mejoró notablemente el nivel profesional de los ocupados. Aumentó el número de los que trabajan como técnicos, profesionales y científicos (+6%) y también los cualificados de las industrias manufactureras y de la construcción (+3.8). En cambio crece muy poco el empleo de los ciudadanos que no tienen estudios o que sólo han alcanzado los estudios primarios (+1,2%).

4) Como consecuencia de la mayor calidad está aumentando la productividad. Así, si consideramos los últimos doce meses, el empleo aumentó en 435.000 personas, es decir un 2,4% más que en los doce meses anteriores mientras que el PIB lo hace al 3%. Lo que supone un crecimiento de la productividad del 0,6% anual.

5) Creció el empleo por cuenta propia. En el segundo trimestre se dieron de alta 15.700 autónomos que a su vez dieron empleo a otros trabajadores.

6) Aumentó en el trimestre el número de hogares en que todos sus miembros activos están ocupados (+9.660). Por el contrario, se redujeron en 1.500 los hogares en los que todos están parados; sigue siendo una cifra elevada, 1,5 millones, pero es la más baja desde el año 2010.

7) Aunque durante el segundo trimestre, los contratos temporales aumentaron más que los indefinidos, sin embargo en el conjunto de los últimos doce meses los indefinidos (+223.000) crecieron más que los temporales (+202.000).

Esta mejora del mercado laboral es un reflejo del buen comportamiento de la economía española. Con la información del mercado laboral y de otros datos estadísticos que se vienen conociendo, parece posible que durante el segundo trimestre la economía haya tenido un crecimiento del PIB del 0,7% con respecto al primero. En términos anualizados (multiplicando el dato trimestral por cuatro, tal como se hace en EEUU) el PIB aumentó un 2,8%. Por lo que prevemos que para el conjunto del año 2016, la economía crecerá cerca del 2,8%.

En definitiva, aunque los segundos trimestres del año suelen ser siempre los mejores para el mercado laboral español, el de 2016 ha sido especialmente positivo en términos de calidad. Es el resultado de la reforma laboral, la moderación salarial y el repunte económico. Mientras tanto, los analistas siguen manteniendo elevados sus pronósticos de crecimiento económico para este año y el que viene.

No parece, por tanto, que la economía esté siendo penalizada por la espera de un nuevo Gobierno. La hipótesis de que la incertidumbre política frena el crecimiento no se está cumpliendo. Hay una ligera desaceleración, pero está más justificada por el marasmo de la situación económica mundial que por los problemas internos de España.

Así las cosas, y para poder mantener esta buena evolución del mercado laboral y consolidar el crecimiento económico español, el nuevo gobierno deberá seguir aplicando políticas que contribuyan a flexibilizar y dinamizar el mercado de trabajo: aumentar la formación del capital humano para adecuarlo a las necesidades del mercado; aumentar el IVA para poder reducir las cotizaciones sociales; continuar con la moderación salarial; establecer condiciones laborales diferentes para jóvenes en función de su cualificación y, por último, reformar todavía más la legislación laboral para disminuir la temporalidad.

Que tengáis buen verano. Nosotros nos vamos de vacaciones hasta septiembre.

Fuente: Rafael Pampillón. “El mercado laboral se afianza”. Expansión; 27 de agosto de 2016.

 

17
Jul

El motor del libre comercio

Escrito el 17 julio 2016 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU, Economía española, Unión Europea

Los datos publicados el viernes de esta semana sobre la economía española confirman que la actividad económica se desacelera. Así, el INE informó de que las ventas del sector servicios de abril y mayo cayeron en tasa mensual (-0,1% y -0,2% respectivamente, si se eliminan los efectos estacionales y de calendario). La industria, por su parte, siguió en el progresivo deterioro que se inició a finales del año pasado; así, la variación anual del Índice General de Cifras de Negocios en la Industria fue en mayo de este año del –4%, hay que retroceder casi tres años para encontrar una caída mayor. Con estos datos y el resto de la información disponible parece que la economía española mantuvo en el segundo trimestre un crecimiento menor que en el primero.

También se ha publicado esta semana el Índice de Confianza Empresarial elaborado por el INE y los datos de deuda pública. En cuanto a la confianza, en este tercer trimestre del año, el 20,3% de los establecimientos empresariales se muestran positivos sobre la marcha de su negocio, mientras que el 21,4% prevé un trimestre desfavorable. Por tanto el balance de expectativas (diferencia entre los porcentajes de empresarios optimistas y pesimistas) se pone en negativo (–1,1 puntos) en el tercer trimestre, frente al saldo positivo del segundo (+1,9). Por lo que se refiere a la deuda pública subió en mayo tras el descenso de abril y vuelve a rozar el 100% del PIB.

Afortunadamente, las exportaciones de bienes y servicios siguen aumentando y compensan el menor crecimiento de la demanda interna. Algo que viene sucediendo desde el inicio de la crisis, en 2008. Esto llevó a nuestras empresas a salir al exterior mediante el fortalecimiento de las exportaciones y de la inversión directa en el extranjero. Esta estrategia generó un importante incremento de nuestras ventas en otros países, lo cual ha sido vital para la continua y ardua recuperación que ha vivido la economía española en los últimos años.

Así, las exportaciones de bienes y servicios en España han ido ganando peso, pasando de representar el 22% de todo lo que se produjo (PIB) en 2009 al 33% en 2015. Esto se explica por el aumento en el número de empresas que exportan desde España, y también por la búsqueda y hallazgo de nuevos mercados que no pertenecen a la zona del euro, como es el caso de EEUU. 

La importancia del TTIP

Precisamente, esta semana estuvo de visita en España el presidente de EEUU, Barack Obama, con el fin de reforzar los lazos tanto políticos como económicos entre ambos países. Afortunadamente, la relación comercial se ha venido fortaleciendo en los últimos años, dando lugar a un incremento significativo de las exportaciones entre las dos naciones, hasta el punto de que, para España, EEUU se ha constituido en el segundo socio más importante después de la Unión Europea (UE).

banderas eeeuu y ue

En este sentido, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés), que se lleva negociando desde hace tres años, se podría convertir en una oportunidad más, tanto para España como para el conjunto de la UE de aumentar las exportaciones hacia el Norte de América.

Un Tratado que beneficiará a la economía española, no sólo por la reducción de los procedimientos y trámites para poder exportar, sino también por la facilidad para invertir al otro lado del Atlántico.

De aprobarse, reportaría mayor crecimiento y empleo a todos los firmantes. Según la Comisión Europea, la puesta en marcha del Tratado podría generar 335.000 nuevos puestos de trabajo en Europa en los primeros cinco años. Sin embargo, todavía existen trabas para su firma. Por el lado europeo, porque parte de la ciudadanía, contagiada por los movimientos populistas, lo ve como algo negativo. Por el lado americano, debido a las dificultades que reviste el reducir las regulaciones del sector de la salud (en contraparte están los productos alimenticios) o la legislación Buy American, que favorece la adjudicación de contratos a empresas de EEUU.

No se debe olvidar que los Tratados de Libre Comercio como el TTIP consiguen un mayor intercambio comercial entre los países ayudando a lidiar con diferentes imperfecciones del mercado. En ese sentido, contribuyen a reducir las restricciones sobre algunos productos; consiguen una mayor eficiencia en la asignación de los recursos; eliminan los aranceles, para que los productos sean más competitivos; y ensanchan los mercados manteniendo el andamiaje industrial en altos niveles de producción.

En el Consenso Económico del segundo trimestre, que acaba de publicar la consultora PWC, se preguntó a 355 ejecutivos de empresa y expertos económicos sobre los tratados de libre comercio. La mayoría de los consultados manifestó estar de acuerdo con el libre comercio, afirmación que sustentan en el mayor bienestar y calidad de vida que genera en el pueblo español. A su vez, los resultados de la encuesta muestran que estos tratados deben estar enfocados a la reducción de aranceles, al comercio de servicios, a la resolución de conflictos y a la formulación de normas transparentes en los intercambios comerciales.

Uno de los ejemplos más destacados de libre comercio, y que nos atañe de forma directa, lo constituye la UE la cual demuestra cómo entre países vecinos y cercanos se pueden transferir productos y servicios sin aranceles, ni otro tipo de barreras, logrando que las empresas amplíen sus mercados a la vez que se tornan más competitivas. No es casualidad que en esta nueva etapa de la historia económica de Gran Bretaña uno de los objetivos fundamentales de su nuevo gobierno sea mantener el libre comercio con la UE.

Desaceleración y aumento de la deuda pública

En definitiva, a mediados de este año, se está produciendo una pérdida de impulso en el crecimiento económico de España que desgraciadamente, si no se le pone remedio, podría continuar el resto del año. Y eso a pesar de los bajos precios del petróleo, que están volviendo a disminuir, de la política monetaria relajada del Banco Central Europeo y del tono de la política fiscal que debería ser más disciplinada. No se puede olvidar que el incumplimiento de los objetivos de déficit público puede generar un incremento de la deuda pública que podría resultar insostenible.

Así, la deuda del conjunto de las administraciones públicas subió en mayo en 9.932 millones de euros y se situó en 1,088 billones de euros, nuevo máximo histórico, por lo que vuelve a rozar el 100% del PIB (99,94%), según los últimos datos del Banco de España.

En este sentido, se debe de poner coto al gasto público y aumentar los ingresos fiscales para no originar otra crisis económica.

La necesidad de un gobierno estable

Esta necesidad de una política fiscal más ortodoxa y los datos de coyuntura que vienen apareciendo en los últimos meses señalan la conveniencia de aplicar reformas de fondo, que permitan impulsar el crecimiento económico y cambiar la estructura económica de España.

Para ello, España necesita, cuanto antes, un gobierno estable que dé confianza a los inversores nacionales y extranjeros y que aplique medidas que equilibren las cuentas públicas y aumenten la apertura al exterior de nuestra economía, el nivel industrial, el tamaño de las empresas, el gasto en I+D (que genere una mayor innovación y productividad) y la sostenibilidad del sistema de pensiones.

A la espera de ese gobierno, los empresarios y los consumidores podrían estar retrasando sus decisiones económicas, y la espera política se convierte en una de índole económica: una parálisis que no es saludable. Tampoco conviene que las negociaciones de los tratados comerciales internacionales se queden dormidas. Estos tratados son una vía muy importante de oxígeno para la economía mundial y para la española en particular. 

Fuente: Rafael Pampillón. “El motor del libre comercio”. Expansión (página 51). 16 de julio de 2016.

10
Jul

Pensiones: mirando a largo plazo

Escrito el 10 julio 2016 por Rafael Pampillón en Economía española

El próximo gobierno tendrá que resolver varios problemas que aquejan a la economía española, entre ellos los relacionados con las finanzas públicas como son la reducción del déficit de las Administraciones Públicas, la financiación de las Comunidades Autónomas y la sostenibilidad del sistema de pensiones. Una de las claves para resolver estos tres problemas es incrementar el conjunto de los ingresos fiscales. De ahí que la publicación, esta semana, del número de afiliados a la Seguridad Social, en el mes de junio, haya sido recibida con entusiasmo por parte de los agentes económicos. Efectivamente, el volumen de afiliaciones no sólo siguió aumentando en junio, sino que registró el récord de dicho mes en la última década (98.432 afiliados más frente a los 35.085 de junio de 2015). En el último año, la afiliación se incrementó en 503.876 personas. Se alcanzan así los niveles de hace seis años (+17,76 millones). Estas cifras muestran que, cada mes que pasa, hay un mayor número de personas cotizando, lo cual debería incrementar los ingresos y, por consiguiente, facilitar el pago de las pensiones. Sin embargo, no ha sido así.

viejoEl Gobierno en funciones está teniendo dificultades para afrontar el abono de las pensiones de los próximos meses después de pagar la extraordinaria de verano. Es decir,  hay un déficit en la Seguridad Social: un desfase entre los ingresos y los gastos. Por eso para poder cumplir, el Gobierno sacó este mes 8.700 millones de euros del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, es decir, de los ahorros generados durante la época de bonanza. Una práctica que ha venido repitiendo desde el año 2012, por lo que este fondo se ha reducido en un 62%. Por tanto, tenemos un problema: el déficit de la Seguridad Social sigue creciendo, a pesar de la recuperación económica, el aumento del empleo y la fuerte reducción del paro (353.250 parados menos en el último año).

El problema demográfico

El origen del problema de las pensiones es puramente demográfico. Por un lado aumenta la esperanza de vida o lo que es lo mismo crece de forma imparable el periodo que va desde la fecha de jubilación hasta que la gente fallece. Por otro, existe una muy baja tasa de natalidad. El resultado es un proceso alarmante de envejecimiento de la población. España se ha convertido en uno de los países más envejecidos del mundo, algo que confirmó el INE en su último informe. Por primera vez en 41 años de registros, la tasa vegetativa (nacimientos menos defunciones) se ha tornado negativa. El 2015 dejó una diferencia de 2.753 personas menos. Asimismo, el informe nos muestra que, por cada mil habitantes, nacieron apenas nueve niños, por lo que la pirámide poblacional está adoptando una forma invertida cada vez más rápido.

Causas del envejecimiento

1º) La baja tasa de fertilidad. España se encuentra entre los 10 países del mundo y los tres de la Unión Europea en los que esta tasa es menor: 1,3 hijos por mujer, cuando la media mundial es de 2,5. Lo que ponen de manifiesto estas cifras es que la población española no está hallando relevo generacional (harían falta 2,1 hijos por mujer). Esto significa que, en unas décadas, no habrá suficiente número de personas para sostener el sistema pensional, lo que causaría no solamente su desequilibrio, sino su colapso. Muchas son las razones que explican la baja natalidad y por qué la población en condición reproductiva ha venido retrasando la edad de tener hijos o incluso se ha abstenido de hacerlo. En los últimos años, han influido también los bajos salarios, las altas tasas de desempleo, las escasas oportunidades laborales para la mano de obra de baja cualificación, y la elevada temporalidad del mercado de trabajo.

2º) La alta esperanza de vida, que, en las dos últimas décadas, pasó de 78 a 83 años, lo cual representa un crecimiento del 5.7%. Por eso España figura entre los 10 países del mundo cuyos habitantes son más longevos.

3º) La tasa de migración, que, desde hace cinco años, es negativa. En 2015, se registró una inmigración de 50.000 personas, tanto nacionales como extranjeras. Esta cifra es la mitad de la de los residentes españoles que emigraron a otros países. En términos netos, esta diferencia representa una fuga de población joven o en edad laboral, en especial de aquélla con edades comprendidas entre los 25 y los 44 años.

Las políticas económicas

Todo esto lleva a pensar que, de no lograrse un aumento en la tasa de natalidad, España tendrá que realizar una política migratoria similar a la aplicada en países como Canadá y Australia, basada en atraer gente joven que logre mantener el sistema de pensiones para los años venideros. Esto favorecería la consecución de una pirámide poblacional que permitiera la sostenibilidad del sistema de pensiones.

De lo contario, España corre el grave riesgo de envejecer rápidamente, con el consiguiente desequilibrio presupuestario que ocasionaría un mayor gasto sanitario y de pensiones. De ahí que diversos organismos internacionales, en sus informes sobre la economía española, suelan insistir en la necesidad de reformar el sistema de pensiones, incluyendo aspectos como alargar la edad de jubilación, eliminar la jubilación temprana, introducir elementos de capitalización o favorecer el incremento de los fondos de pensiones privados. Subir los impuestos y rebajar las prestaciones son otras propuestas, pero éstas resultan más impopulares e ineficientes. Adicionalmente, se deberían implementar políticas de incentivos para estimular el número de nacimientos, con miras a equilibrar la tasa vegetativa.

Como la Comisión del Congreso para el tema de las pensiones lleva años sin tomar las medidas necesarias para resolver el problema de las pensiones, debería ser el nuevo Gobierno que se forme el que tomase la iniciativa. Como hemos señalado más arriba hay mucho camino por recorrer el cual requerirá múltiples esfuerzos, acuerdos y reformas, con el fin de evitar que el pago de éstas siga consumiendo la parte más importante del presupuesto del Estado. Hacer esas reformas es la única manera de garantizar la sostenibilidad económica del sistema de pensiones y de blindarlas frente a un posible colapso futuro. Desde una perspectiva más amplia, pero que incluye también los gastos por pensiones, en este año 2016, las Administraciones Públicas y los partidos políticos deberían ponerse de acuerdo para reducir de forma sensible el déficit público. Ayudas no les faltan: crecen los cotizantes a la Seguridad Social y los ingresos por impuestos y hay menores gastos por prestaciones de desempleo y financieros (por los menores tipos de interés).

Esos vientos propicios han de aprovecharse para que el país navegue hacia puertos más seguros, una travesía que deberá ser larga, trascendiendo la inmediatez acuciante de los cambios coyunturales de cada momento. Más que nunca es necesario un gran alcance de miras, para que seamos capaces de arreglar la sostenibilidad del sistema de pensiones mirando, acordando, planificando e invirtiendo en el largo plazo. Para que, en vez de a las cigarras estivales, nos parezcamos más a la hormiga del cuento, que fue lo suficientemente previsora para no dilapidar su riqueza en verano y, así, poder sobrevivir al invierno.

Rafael Pampillón (IE Business School y Universidad CEU San Pablo) y Carolina Ramírez (Master en Economía por University College of London). “Pensiones: mirando a largo plazo”. Expansión, página 43. 9 de julio de 2016.

8
Jul

La oportunidad de España ante el Brexit.

Escrito el 8 julio 2016 por José María O'Kean Alonso en Economía española

El Brexit ha desequilibrado al estructura institucional y financiera europea. Y, con los desequilibrios, surgen las oportunidades. Instituciones europeas establecidas en Londres tendrán que ser reubicabas. Bancos internacionales, agencias de inversión, aseguradoras, delegaciones de multinacionales, plantas industriales tendrán que buscar ubicación dentro del entorno de la zona euro. Algunos de nuestros políticos han visto ya esta oportunidad y han comenzado a posicionarse.

Aun así, este desequilibrio tiene un calado diferente. Algunos países y buena parte de los funcionarios europeos han visto el Brexit como una manera de soltar el lastre que ha impedido a la UE y a la Unión Monetaria seguir avanzando en el sueño europeo. Y, ahora, se proponen intentar dar un salto más hacia la unión bancaria, la armonización fiscal y la unión política, entre una serie de países elegidos.

Es la hora de España. Hemos encontrado nuevamente lo que nos une. Un proyecto de país suficientemente sugerente para unir voluntades y disolver todas aquellas divisiones que hemos estado construyendo en los últimos años.

Si miramos atrás, en los dos ciclos de crecimiento anteriores siempre tuvimos un reto internacional que nos unía y nos ayudaba a dejar de lado nuestras históricas diferencias. Entre 1982 y 1992, España entro en la CEE, en la OTAN y se posicionó en el entorno internacional, entre los grandes países occidentales, organizando en el mismo año una Exposición Universal y una Olimpíada. En el segundo ciclo, entre 1994 y 2007, cumplió el sueño de entrar entre los socios fundadores de la Unión Monetaria Europea y utilizar la misma moneda de esos mismos países que, unos años atrás, nos originaban tantos complejos. Siempre un proyecto de país que nos unía. Siempre un proyecto que miraba al horizonte internacional. A partir de 2009 fue diferente. Sin proyecto de país, hemos ahondado en todo lo que nos divide: que es mucho. Y hemos dejado de lado todo lo que nos une: que es mucho más. Era la primera vez en estas décadas democráticas en que teníamos que enfrentarnos a nosotros mismos. Y, por lo visto en estos últimos años, no somos capaces de hacerlo con espíritu comprensivo, constructivo y tolerante. Algo que estamos demostrando cada día aunque nos duela reconocerlo.

Sin embargo, el Brexit nos ha brindado una oportunidad única para encontrar un nuevo proyecto de país. Lejos de pedir aplazamientos para no cumplir con los principios de reequilibrio presupuestario, debemos hacer un esfuerzo común para alcanzar este reequilibrio rápidamente y poder aspirar así a entrar en los países que van a conformar el nuevo gran país europeo. Tenemos que jugar a que Madrid y Barcelona se conviertan en dos grandes ciudades financieras e institucionales que atraigan inversiones, empleo, ideas y talento. Es el momento de España. Un momento en que debemos poner sobre la mesa de las negociaciones del nuevo Gobierno estos objetivos y enviar una señal nítida y clara a los dos grandes países europeístas, de que queremos avanzar con ellos. Que sea evidente que no vamos a ser un problema para ellos, que no queremos rendirnos ni protegernos, que no queremos asaltar el poder, sino asaltar el futuro.

3
Jul

Los datos publicados esta semana sobre la economía española siguen reflejando una elevada solidez del crecimiento económico y del empleo junto con un aumento de las exportaciones. Por tanto, a pesar del territorio hostil en el que se ha convertido la coyuntura económica internacional, la de nuestro país sigue teniendo un comportamiento muy positivo. No se observa, por ahora, una reducción del consumo y de la inversión provocada por la incertidumbre que podría estar generando la inestabilidad política. ¿Vendrá el lobo? Probablemente venga, pero por ahora no se le ven las orejas.

notas

Es más, esta semana el Banco de España publicó que entre abril y junio de este año la producción de bienes y servicios (PIB) creció un 0,7% respecto al trimestre anterior. Esto supone una ligera caída con respecto al aumento del primer trimestre del año (+0,8%) con respecto al cuarto trimestre del año pasado. Hay que remontarse al tercer trimestre de 2014 para encontrar un crecimiento trimestral menor (que fue del 0,6%). A esta evolución positiva del segundo trimestre de 2016 ha contribuido el aumento de la demanda nacional y también el sector exterior.

Aunque habrá que esperar al 25 de agosto para conocer la información detallada de la Contabilidad Nacional, los datos de coyuntura que disponemos permiten adelantar que el crecimiento del PIB del segundo trimestre fue debido al aumento del consumo (tanto privado como público), al de la inversión, tanto en bienes de equipo como en la construcción de viviendas, y al de las exportaciones.

Déficit público

Lamentablemente, el crecimiento también se incrementa a consecuencia de las medidas electoralistas adoptadas por el conjunto de las administraciones en los últimos meses, las cuales se concretan en más gasto público y menos impuestos; es decir, en una política fiscal expansiva que ha provocado que el déficit del Estado se situase en los cinco primeros meses de este año en el 2,1% del PIB, cuando el objetivo fijado por la Comisión Europea para la Administración Central era del 1,8% del PIB. Es una pena, tal como señala la propia Comisión, que no se esté aprovechado el mayor crecimiento económico para reducir el déficit público y, con ello, la ratio de la deuda.

Sigue aumentando el empleo

Este crecimiento del PIB ha supuesto en el segundo trimestre un avance en el empleo respecto al primero de 120.000 nuevos puestos de trabajo a tiempo completo. Este aumento, unido a la reducción de los tipos de interés y de los impuestos, está generando un repunte de la demanda de los bienes de consumo y del mercado inmobiliario. Una venta de inmuebles que se apoya también en las mayores facilidades para la concesión de créditos hipotecarios.

Así, los datos sobre hipotecas publicados por el INE esta semana muestran que en abril se inscribieron en España 23.607 hipotecas sobre vivienda, un 24,6% más que en el mismo mes de 2015. Además, quienes se endeudaron lo hicieron a tipos más bajos  que el año pasado. La compra de vivienda es un indicador más de que, desde hace dos años, se está reduciendo el desequilibrio del mercado inmobiliario. Una buena noticia para el sector, que ve cómo disminuye el considerable stock de vivienda acumulada durante los años de la burbuja inmobiliaria.

El consumo aumenta y los precios se reducen

Entre los componentes de la demanda nacional, parece que el consumo de los hogares mantuvo un alto ritmo de crecimiento durante el segundo trimestre del año, al igual que en los inmediatamente anteriores. Detrás de ello se encuentran una evolución favorable del mercado de trabajo, la reducción del IRPF y la mejora de las condiciones financieras. A estos factores expansivos habría que unir el aumento de los salarios y la inflación negativa. Efectivamente, el INE publicó esta semana que el Índice de Precios de Consumo (IPC) disminuyó en junio un 0,8% interanual, continuando la tendencia negativa que mantiene desde hace dos años. Los menores precios permiten que los jubilados y los trabajadores lleven dos años ganando poder adquisitivo, lo que incentiva también por esta vía la demanda de bienes de consumo. 

Los precios españoles se redujeron todavía más (-0,9%) si se miden a través del Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que es el que se utiliza para comparar la inflación de los diferentes países de la Unión Económica y Monetaria (UEM). Para el conjunto de la UEM, los precios en términos anuales empiezan a dar signos de subidas: +0,1% en junio (frente al -0,1% interanual del mes de mayo). Una variación positiva que se debió a la subida de los precios del petróleo y al aumento de la inflación en servicios. En el futuro, la inflación va a depender, en buena medida, de la cotización del petróleo, que ha sido muy errática en el último mes, pero que se ha mantenido en torno a los 50 dólares por barril.

Aumentan las exportaciones

Este descenso de los precios españoles, en principio, es una buena noticia para nuestra economía, ya que el diferencial de inflación con la media de la UEM (nuestro principal competidor) sigue siendo negativo (-1%). Esto favorece la mejora de la competitividad de nuestras empresas en los mercados europeos. De ahí que las exportaciones de bienes y servicios españoles a la UEM estén creciendo a un ritmo del 5% anual.

Afortunadamente, el sector exterior español no está siguiendo un comportamiento cíclico. A pesar de que las importaciones se han expandido en los dos últimos años (debido al aumento de la demanda interna) las exportaciones lo han hecho en una mayor proporción. Lo que ha venido confirmado por los datos de balanza de pagos publicados este jueves por el Banco de España: el superávit de la balanza de bienes y servicios en el primer cuatrimestre de este año se situó en 6.900 millones de euros frente a los 5.400 del mismo periodo del año anterior.

El precio del petróleo

Este buen comportamiento del sector exterior español va a depender, en cierta medida, del precio del petróleo. Efectivamente, la situación del mercado de crudo juega un papel importante en nuestra economía, ya que afecta muy directamente, no sólo a la evolución del IPC, sino también  a nuestras importaciones y, por tanto, a la balanza comercial. En la actual coyuntura, el precio futuro del crudo dependerá de tres factores:

1) los acuerdos de la OPEP para reducir la producción y, además, dentro de la OPEP la decisión de dos de sus miembros: a) Irán (que de nuevo está empezado a bombear) y b) Nigeria (que está recuperando parte de la producción que había perdido por los ataques terroristas);

2) la reacción de la oferta de los productores de fuera de la OPEP, en particular del petró­leo no convencional (obtenido por “fractura hidráulica”) de Estados Unidos y la evolución de la producción en Noruega que se puede reducir por huelgas en el sector); y

3) la reducción de la de­manda de petróleo, por el riesgo de menor crecimiento en China y otras economías emergentes.

En resumen, a lo largo del segundo trimestre de este año la economía española avanzó a un ritmo sostenido y sólido que la coloca entre las economías más dinámicas de la UEM. Se confirma, además, que sigue instalado en la economía el patrón de crecimiento en que los aumentos de la demanda interna se producen con aportaciones positivas del sector exterior. Es decir, los empresarios se han ido convenciendo de que es un error poner sus esperanzas solamente en el mercado nacional. Y esta vocación exportadora de las empresas es la principal transformación de la economía española en los últimos años.

Fuente: Rafael Pampillón. “Buenas notas de final de curso para la economía española”. Expansión 2 de julio de 2016. Página 34.

25
Feb

En ocasiones colegas, amigos, alumnos, periodistas, etc. preguntan sobre la estructura sectorial de la producción y del empleo en la economía española. Los datos de Contabilidad Nacional publicados hoy por el INE (y también los de la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2015 publicados en el mes de enero de este año) permiten actualizar esa información al año 2015. Te la pongo a continuación por si te puede ser útil.

Estructura sectorial de la economía española

El tejido productivo español se caracteriza por un elevado peso del sector servicios y por una baja presencia del sector industrial. Si bien, no siempre ha sido así, los datos de Contabilidad Nacional y la Encuesta de Población Activa, muestran que en las décadas de los años 70 y 80 el peso de la industria y la energía en la producción nacional y el empleo superaban el 25%.images[2]

Los datos de la tabla 1 muestran, sin embargo, que desde 1970 España registra una disminución paulatina de la contribución de la industria en el PIB, mientras el sector servicios ha ido adquiriendo un mayor peso con el transcurso del tiempo. Así, desde 1970 el sector servicios tiene una importancia creciente pasando de representar el 46% del PIB en 1970 al 75% en 2015. Esta terciarización es habitual en el proceso de desarrollo económico de la mayoría de los países. En este sentido, España es una economía de servicios y tiene un importante número de empresas que son muy competitivas en ese sector. Buena parte de la inversión española en el exterior está en los sectores, bancario, distribución, ingeniería, gestión y construcción de infraestructuras (aeropuertos, autopistas, etc.), gestión de aguas y basuras, hoteles, producción y distribución de energía, energías renovables, seguros, telefonía, etc.

Tabla 1 – Estructura de la producción en la economía española (Datos en porcentaje)

Agricultura y pesca Industria energía Construcción Servicios
1970 11,0% 34,0% 8,8% 46,2%
1980 7,0% 28,6% 7,9% 56,5%
1990 5,5% 25,1% 8,8% 60,6%
2000 4,1% 20,6% 10,1% 65,2%
2005 3,0% 18,8% 11,6% 66,6%
2010 2,6% 17,2% 8,8% 71,4%
2012 2,5% 17,2% 6,3% 74,0%
2013 2,8% 17,1% 5,6% 74,5%
2014 2,5% 17,1% 5,4% 75,0%
2015 2,5% 17,1% 5,5% 74,9%

Fuente: INE (2016)

En términos de empleo, y a partir de la década de los 80 (ver tabla 2), la industria empezó a perder importancia. Así, mientras que la población empleada en el sector servicios ha ido aumentando su porcentaje sobre el total de los trabajadores ocupados, la industria ha ido reduciendo su participación.

Tabla 2.- Estructura del empleo en la economía española (Datos en porcentaje)

Agricultura y pesca Industria energía Construcción Servicios
1970 29,3% 25,3% 8,9% 36,5%
1980 18,6% 27,2% 9,3% 44,9%
1990 11,5% 23,7% 9,8% 55,0%
2000 6,8% 18,8% 12,0% 62,4%
2005 5,3% 16,2% 13,8% 64,7%
2010 4,6% 13,8% 9,3% 72,3%
2012 4,7% 13,5% 6,8% 75,0%
2013 4,8% 13,4% 6,1% 75,8%
2014 4,6% 13,4% 5,9% 76,2%
2015 4,3% 13,6% 5,8% 76,2%

Fuente: INE (2016)

La tabla 2 muestra también un aumento espectacular de la participación del sector de la construcción en el total del empleo hasta el año 2005. Sin embargo, la crisis ha cambiado las tendencias, y así a partir de 2005, la construcción disminuye su participación en el empleo, observándose al mismo tiempo una pérdida importante de peso en términos de producción.

La industria, que como ya hemos mencionado tuvo una fuerte contracción hasta el año 2010, consolida su participación a partir de ese año, al menos en términos de producción (tabla 1) y va cayendo ligeramente en términos de empleo (tabla 2).

En 2015 parece observarse una ligera recuperación del sector de la construcción en términos de empleo (tabla 2), aunque no cuando se habla de producción (tabla 1).

2
Feb

Esta mañana hemos conocido los primeros datos de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado del año 2016.

Para todos los que conozcan la estacionalidad típica de dichas variables no les habrá sorprendido comprobar que se ha registrado un aumento del paro registrado y una disminución de las afiliaciones. Y es que en enero siempre ha subido el paro registrado en España y ha bajado la afiliación. Es el efecto típico de un mes de enero, por lo que lo más relevante resultará compararlas con las de los mismos meses de años anteriores o bien proceder a una desestacionalización de las cifras.

El incremento producido en el paro registrado en el pasado mes de enero ascendió a 57.247 desempleados (77.980 en 2015), es bastante inferior a los incrementos habituales en dicho mes del año –el incremento intermensual promedio de los eneros desde 2002 en España asciende a 107.500 desempleados.

Gente haciendo cola en una Oficina de Empleo

El análisis de los datos desestacionalizados ofrece una visión muy diferente que la primera observación de las cifras pudiera ofrecer. Una vez desestacionalizada la serie en vez de un aumento se obtiene un descenso mensual 49.552 parados.

Por lo que se refiere a la afiliación a la Seguridad Social, el descenso de 204.043 afiliados durante el mes de enero es la mayor caída desde 2013. Esta reducción del empleo llega por el final de la campaña navideña. Así la afiliación en el comercio cayó en 33.614 personas y la hostelería en 28.482.

Los datos de afiliación mejoran sensiblemente si se analizan en términos desestacionalizados, es decir, sin tener en cuenta las diferencias de calendario de los distintos meses. Así, la caída del empleo se transforma en un incremento de algo más de 24.602 personas una vez que se desestacionaliza el dato.

Datos anuales

En el último año, el sistema ha ganado 529.045 afiliados, lo que se traduce en un crecimiento interanual de la afiliación del 3,19%, la mejor tasa desde 2007.

Por tanto, los datos de hoy no han resultado una sorpresa, puesto que han respondido al patrón habitual y esperable en un mes de enero: bajadas de afiliación y aumentos del desempleo. Pero un análisis interanual de los datos nos indican que se está creando empleo y el paro sigue reduciéndose: hoy hay en España hay 529.045 personas afiliadas a la Seguridad Social más que hace un año y 374.936 parados menos registrados en las oficinas cuando en enero del año pasado la reducción fue menor: 288.000.

Se reduce la población activa

Por cierto, en enero de 2016 hubo 204.043 afiliados menos a la Seguridad Social de ellos 57.247 se apuntaron al paro (registrado) ¿Dónde están los otros 146.769 que dejaron la afiliación a la Seguridad Social y que no se inscribieron en las listas de parados?

En resumen en enero: más parados, menos afiliados y menos población activa.

19
Ene

En un ambiente de mucha preocupación tras los fuertes ajustes de los mercados en las primeras semanas del año, se esperaba con expectación la actualización de previsiones por parte del FMI, más por los mensajes implícitos que por las propias estimaciones. El FMI anticipa un escenario en el que la economía mundial aumentará su ritmo de crecimiento en los dos próximos años, si bien a un ritmo menor de lo estimado en octubre. De hecho, revisa a la baja, una vez más, el crecimiento mundial, tanto para 2016 (-0,2 p.p. hasta 3,4%), como para 2017 (-0,2 p.p. hasta 3,6%), tras estimar un 3,1% en 2015. Por tanto, el escenario central no es ni mucho menos el de un fuerte ajuste de la actividad a la baja.

Cuadro: previsiones del FMI

FMI previsiones

El escenario que maneja el FMI viene condicionado por tres factores clave: (i) desaceleración y reorientación del modelo productivo en China a uno menos basado en la inversión y la industria; (ii) el descenso en los precios del crudo y de otras materias primas; y (iii) el endurecimiento gradual de la política monetaria en EEUU en un contexto en el que los bancos centrales del resto de principales economías desarrolladas siguen aplicando medidas claramente expansivas.

Las economías desarrolladas ven recortado en 0,1 p.p. el crecimiento previsto tanto en 2016, como en 2017 (hasta 2,1%, en ambos), aunque todavía por encima del estimado en 2015 (1,9%). Para EEUU revisa a la baja en 0,2 p.p. el crecimiento para 2016 y 2017 hasta el 2,6% en ambos años, tras el 2,5% estimado en 2015. El recorte de previsiones se explica por el impacto negativo que la fortaleza del dólar tiene sobre el sector manufacturero y por el efecto desincentivador sobre la inversión en el sector petrolero de la corrección en los precios del crudo. Para la UEM, por el contrario, el FMI se muestra algo más optimista y revisa al alza en 0,1 p.p. el crecimiento estimado para 2016 (hasta 1,7%), mientras que mantiene en el 1,7% el de 2017. La revisión al alza para Alemania (+0,1 p.p. en 2016; y +0,2 p.p. en 2017, hasta 1,7% en ambos) y España (+0,2 p.p. en 2016 hasta 2,7%; y +0,1 p.p. en 2017 hasta 2,3%), más que compensa el recorte de las estimaciones para Francia (-0,2 p.p. en 2016 hasta 1,3% y -0,1 p.p. en 2017 hasta 1,5%).

Las economías emergentes habrían alcanzado en 2015 un crecimiento del 4,0%, el menor en cinco años. Además, el FMI confirma que se enfrentan a un nuevo escenario de crecimiento bajos a medio plazo: existen factores cíclicos y estructurales que limitan significativamente su capacidad de crecimiento. De hecho, se revisa en -0,2 p.p. el crecimiento estimado en 2016 y 2017 (hasta 4,3% y 4,7%, respectivamente). La revisión se concentra en aquellas economías

Aunque el FMI todavía anticipa un escenario con un crecimiento al alza hasta 2017, advierte de que los riesgos se concentran a la baja. Entre éstos, destacan: (i) una desaceleración más acusada de lo esperado en China; (ii) el impacto negativo sobre los balances de las empresas y sobre las economías emergentes de una mayor apreciación del dólar; (iii) un aumento repentino de la aversión al riesgo, que intensificaría las depreciaciones y generaría tensiones financieras en aquellas economías emergentes más vulnerables; y (iv) una escalada de las tensiones geopolíticas en ciertas regiones, lo que afectaría a la confianza, al comercio y a los flujos financieros globales. En este contexto, el FMI incide en la necesidad de acometer reformas estructurales que eleven el crecimiento potencial.

España vuelve a ser una de las economías más favorecidas en la actualización de previsiones del FMI: el crecimiento estimado del PIB es ahora del 2,7% para 2016 y del 2,3% para 2017, cifras que superan las publicadas el pasado mes de octubre en dos décimas y una décima, respectivamente. Las previsiones del FMI para este año son menos optimistas que las del Gobierno (+3%), pero están en línea con las de otros organismos internacionales (la CE y la OCDE también prevén un 2,7%) o nacionales: el Banco de España señala un 2,8%, mientras que el consenso de analistas privados (Panel de FUNCAS) apunta a un 2,7%. En 2016 la actividad se verá beneficiada por las reformas aplicadas hasta el momento (alabadas por el FMI), la inercia positiva del consumo, la inversión y la creación de empleo, así como por las favorables condiciones de financiación y la intensa caída de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo, factores clave dada nuestra dependencia del ahorro exterior y de las importaciones energéticas.

 

14
Dic

Los fundamentos de la competencia se desplazan hacia la creación y asimilación de conocimientos que surgen, principalmente, de la inversión en innovación y en investigación científica y desarrollo tecnológico. De ahí que en España, al igual que en otros países, los factores que más pueden favorecer la productividad y, por tanto, el crecimiento de la economía es la formación del capital humano y las nuevas tecnologías. Es importante que la economía española crezca, pero también es fundamental que aumente la productividad para que pueda seguir haciéndolo en el futuro. En este sentido, las tecnologías de la digitalización del siglo XXI pueden aumentar la productividad de los trabajadores. Pero para ello es necesario que la Investigación y Desarrollo (I+D) que se realiza en España mejore.

¿Cómo puede el próximo gobierno afrontar el reto de generar mayor innovación y aumentar la competitividad?

Más investigación y mejor orientada

1º) Aumentar la inversión en I+D. En España, el gasto en I+D es bajo. En 2014, se situó en el 1,23% del PIB. Lo que significa que está bastante alejado al de otras economías más avanzadas como Francia (2,23%), Reino Unido (2,73%), Austria (2,95%), Estados Unidos (2,73%), Japón (3,4%), Alemania (2,85%), Suecia (3,3%) y Finlandia (3,31%). Como media los países de la OCDE gastan el 2,36% del PIB. El nuevo Ejecutivo se podría proponer terminar su legislatura en 2020 alcanzando un objetivo de gasto en I+D del 2 % del PIB, la media europea.

Cuadro: Evolución del gasto en I+D en España

Año Gasto en I+D en millones de euros Gasto I+D (%PIB) Variación anual del gasto en I+D como % del PIB
2005 10.197 1,12% 6%
2006 11.815 1,20% 7%
2007 13.342 1,27% 6%
2008 14.701 1,35% 6%
2009 14.582 1,39% 3%
2010 14.588 1,40% 1%
2011 14.184 1,36% -3%
2012 13.392 1,30% -4%
2013 13.012 1,26%  -3%
2014 12.821 1,23%  -2%

Fuente: INE

Pero esta mayor inversión en I+D debería estar mejor orientada; una mayor proporción del gasto lo debería hacer el sector privado. Así, mientras el sector privado español realiza el 53% del gasto total en I+D, en Alemania, Francia, Finlandia, Corea del Sur, Reino Unido o Estados Unidos esta inversión supera el 65%. La evidencia empírica muestra que las inversiones en I+D realizadas por las empresas tienen mayor impacto en la productividad y en el crecimiento del PIB que las del sector público. No en vano los países de nuestro entorno tienden cada vez más a que la I+D sea realizada por el sector privado.

2º) Conseguir que en el año 2020 el 60 % de la ejecución de la I+D lo hagan las empresas (ahora este porcentaje es del 53 %). Para ello habría que instrumentar más incentivos fiscales, remover obstáculos administrativos y dar más facilidades financieras para que las empresas dedicaran más recursos a la I+D. Además, conviene recordar que los sectores que presentan un mayor dinamismo, especialmente en la creación de empleo duradero a largo plazo, son a la vez los que consiguen una mayor capacidad innovadora.

Agenda digital

3º) El gasto del sector público investigador debe adaptarse mejor a la obtención de resultados, algo que permitiría mejorar la competitividad de las empresas. No se debe olvidar que casi la mitad de la inversión en I+D en España lo está realizando el sector público, lo que hace conveniente estrechar más los vínculos entre las universidades y demás centros públicos de investigación con las empresas. Esto favorecería la innovación en las PYMES, compañías que por su escasa dimensión carecen de departamentos propios de I+D. Afortunadamente contamos con importantes plataformas digitales y un elevado despliegue de redes que, bien integradas, podrían facilitar las conexiones entre equipos de investigación y empresas. Hoy las redes son el vehículo más oportuno para transferir la investigación tecnológica pública hacia las empresas.

Se trata de dinamizar a los organismos oficiales de investigación, CSIC, universidades públicas y similares, empujándoles a una mayor colaboración en proyectos mixtos con las compañías privadas. Ya lo hacen, pero si se concediesen más incentivos económicos, por ejemplo, participar en el rendimiento económico del proyecto y eliminar las trabas burocráticas habría más oportunidades de conjunción. Hay muchos y muy buenos departamentos de investigación públicos donde se hacen investigaciones punteras, pero con frecuencia éstas se quedan sin desarrollo por falta de los incentivos que mejoren sus conexiones con las empresas. En la próxima legislatura se podría desarrollar una estrategia más atractiva que estimulase al sector público investigador. La Agenda Digital puede ser el catalizador que logre estos deseados efectos en nuestra estructura productiva, el crecimiento económico  y el empleo.

Más industria

4º) Conseguir un mayor peso del sector industrial en el conjunto de la economía. Así, mientras en España la industria supone solo el 17% del PIB, en los países europeos esa proporción supera el 20%. Como consecuencia, mientras la industria europea ejecuta el 60% del gasto total en I+D, la industria española solo gasta el 49%. En este sentido, la digitalización de la fabricación podría permitir un resurgimiento de la industria nacional y, como consecuencia, establecer un marco más fácil para desarrollar tecnología propia y competir mejor en los mercados internacionales. Los procesos de fabricación industrial están regidos, cada vez más, por softwares inteligentes, que a su vez necesitan de profesionales muy calificados, personal más fácil encontrar en España que en países como Tailandia, Pakistán, Indonesia  o Bangladés.

5º) Mantener un rumbo y unos objetivos definidos que generen certidumbre y estabilidad en los diferentes actores del Sistema Científico y Tecnológico. Para que las medidas de los puntos anteriores tengan eficacia se requiere que la política científica y tecnológica tenga una dirección clara, estable y predecible.

El año que viene comenzará su andadura la recién creada Agencia Estatal de Investigación. Es clave que esta institución se gestione de forma independiente. Por esta razón hace falta un pacto de Estado para que la financiación, evaluación y asignación de fondos para la I+D que vaya a gestionar esta Agencia no dependa del gobierno de turno. Es una oportunidad para eliminar el fraccionamiento de la inversión en I+D, mediante la integración de los recursos oficiales y recorte de los gastos inútiles de pequeños institutos que han proliferado en las Comunidades Autónomas. Una posible solución para ganar la escala imprescindible es realizar acuerdos de colaboración que desarrollen clústeres virtuales, a través del desarrollo adecuado de redes y digitalización, lo que permitiría reducir costes, ampliar mercados y aumentar la productividad de la economía. Conseguir ese cambio de orientación en el sector público investigador no es un camino sencillo, pero si necesario para aumentar la competitividad de nuestras empresas.

En definitiva, el nuevo Gobierno de España que salga de las urnas el 20 de diciembre debe aplicar nuevos instrumentos de política económica e intensificar los ya existentes. De esta forma se fomentaría un mayor tamaño de las empresas y el desarrollo tecnológico, elementos claves para lograr la competitividad y modernización de nuestras empresas. Esta estrategia facilitaría el mantenimiento y la creación de un tejido industrial potente y competitivo.

En el complejo mundo globalizado en el que vivimos resulta imprescindible una política más audaz en la I+D. Este es el camino a seguir si queremos que España esté en la vanguardia de los países industrializados. Nos jugamos mucho, entre otras cosas que pueda existir en el futuro empleo de calidad en nuestro país.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Mejorar la política de I+D”. Expansión, 12 de Diciembre de 2015. Suplemento titulado: “10 propuestas de los expertos AL PRÓXIMO GOBIERNO”.

30
Oct

Participación (%) en las exportaciones mundiales de bienes

La Organización Mundial de Comercio (OMC) acaba de publicar la participación de los diferentes países del Mundo en las exportaciones mundiales de bienes para el año 2014.

Un poco de historia

En 2009 China sobrepasó a Alemania como primer país exportador mundial de bienes. En 2010 EEUU arrebató la segunda posición a Alemania, que se quedó en la tercera posición. En 2014, según la Organización Mundial de Comercio (OMC), China, Estados Unidos y Alemania ganaron cuota en las exportaciones mundiales de bienes

2003 2012 2013 2014
China 5,9 11,4 11,8 12,4
Estados Unidos 9,8 8,6 8,4 8,6
Alemania 10,2 7,8 7,7 8,0
Japón 6,4 4,5 3,8 3,6
Francia 5,3 3,2 3,1 3,1
España 1,6 1,6 1,7 1,7

Fuente: OMC (2015)

España, en 2014 mantuvo su cuota en las exportaciones mundiales de bienes con respecto a 2013 (ver cuadro).

En 2014, España bajó dos puestos y ocupó la posición 20 dentro del ranking de los principales exportadores mundiales de mercancías con una cuota del 1,7%. En 2013 ocupaba la posición 18 con el 1,7%.

En los últimos 11 años (2003-2014), excepto España, en el resto de las principales economías desarrolladas descendieron su participación en las exportaciones mundiales de mercancías. En general, desde hace ya varios años ganan cuota los países emergentes y en cambio pierden participación los países desarrollados (excepto España).

El año 14 fue un año raro por la subida de participación de Alemania y de EEUU ¿Qué está pasando?

La digitalización de la fabricación está permitiendo un resurgir industrial de los países desarrollados y como consecuencia una mayor exportación:

Primero, porque el coste de producción en los países ricos es más bárato, ya que se utiliza menos trabajadores en la producción, logrando que los procesos de fabricación ya no sean trasladados a otros países.

Segundo, los procesos de fabricación están regidos por softwares inteligentes, que a su vez necesitan de personal muy calificado el cual es más fácil encontrarlo en países como Alemania, EEUU o Francia.

Tercero, las empresas industriales (productoras de bienes) se ubican en centros industriales especializados (como Silicon Valley) muchos de los cuales se encuentran en países industrializados. Estos centros industriales especializados aportan grandes ventajas, ya que normalmente tienen universidades cercanas que invierten en I+D, forman profesionales preparados para sectores punta, tienen empresas de capital riesgo, y son un excelente lugar para el cultivo de nuevas empresas.

Cuarto,  las fabricas de los países ricos necesitan menos especio, por lo que es rentable que trasladen sus centros de operaciones a las grandes ciudades cuyos espacios son más reducidos y los alquiles más altos.

Algo muy relevante y que muchas veces no se considera es que a pesar del rápido crecimiento de la industria china, Estados Unidos sigue siendo un formidable productor. Su producción medida en dólares es prácticamente el mismo que el de China, pero lo interesante es que lo consigue con únicamente el 10% de la fuerza laboral de China.  Esto refleja que países desarrollados como Estados Unidos son altamente competitivos, y aumentará más su producción y sus exportaciones cuando se desarrolle todavía más la Tercera Revolución Industrial.

A la vez países como China, India, Turquía, Paquistán, Brasil, África del Sur y Méjico siguen ganando cuota en las exportaciones mundiales de bienes porque tienen costes laborales más bajos y, por tanto, sus productos siguen siendo muy competitivos en los mercados internacionales.

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