Archivo de la Categoría ‘Economía española’

27
oct

Buenos datos de empleo

Escrito el 27 octubre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española

El jueves de la semana pasada conocimos la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de este año y el Banco de España publicó sus estimaciones del crecimiento económico de España también para el tercer trimestre de este año. Además, el martes de la semana pasada el INE publicó el Índice de Cifra de Negocio Empresarial para el mes de agosto. Los resultados han sido muy buenos y señalan, una vez más, que la economía española se recupera.

Según los datos de la EPA, en el tercer trimestre se produjo una reducción en el número de parados de 195.200 personas, la mayor caída en un tercer trimestre de toda la serie histórica. Como consecuencia la tasa de paro entre julio y septiembre de este año fue del 23,7%. Una notable reducción ya que hace un año se situaba en el 25,7% y es, además, la menor tasa de desempleo desde el cuarto trimestre de 2011. España tiene ahora 5,4 millones de desempleados, que es el volumen de parados más bajo desde el cuarto trimestre de 2011. Además, durante el tercer trimestre de este año España aumentó la ocupación en 151.000 empleos más. El mercado laboral sigue dando signos de crecimiento en el empleo pero ¿se puede decir que también aumenta la calidad? Como en casi todo, la respuesta no es única. Durante el tercer trimestre se pueden observar aspectos más positivos y otros negativos.

Entre los positivos se encuentran: 1) los trabajadores por cuenta propia aumentan (+58.500) y más del 80% da empleo a otras personas, 2) la ocupación a tiempo completo crece (+370.700) y a tiempo parcial se reduce (-219.700), 3) la importante reducción del paro juvenil, que aunque sigue estando en un nivel muy elevado, ha caído hasta el 52% en el tercer trimestre desde el 56% del trimestre anterior y 4) continúa el ajuste del empleo público con una reducción de 3.900 trabajadores.

Las principales señales de deterioro de la calidad son: 1) los asalariados con contrato temporal crecen (+122.400) y los contratados indefinidos se reducen (-26.700) y 2) el desempleo entre los más jóvenes, entre 16 y 19 años, continúa en un nivel preocupante (67%) lo que refleja probablemente el elevado abandono escolar y la falta de formación de grado medio.

Además, sigue la tendencia, iniciada hace ya varios años, de reducción de la población activa. Efectivamente, no toda la reducción del paro se traduce en aumento de la ocupación. La diferencia (44.200) es la reducción de la población activa, que fundamentalmente se trata de extranjeros que salen del país.

La economía sigue avanzando

Los datos del Banco de España sobre las previsiones de la economía española acompañan estos buenos resultados de la EPA. Para el tercer trimestre calcula un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,5% con respecto al segundo trimestre, consolidándose así la tendencia positiva que comenzó hace ya cinco trimestres.

Los datos del Banco de España muestran una vez más que los aumentos de la producción entre el segundo y el tercer trimestre, generan aumentos en el empleo. Este mayor empleo está aumentando la renta disponible de los hogares lo que fortalece el aumento del consumo privado (0,5% trimestral). Ante esta mayor demanda las empresas están produciendo más por lo que necesitan invertir más. De ahí que se haya producido un crecimiento de la formación bruta de capital en el tercer trimestre, con respecto al segundo, del 1,5%. Esta mayor inversión genera un círculo virtuoso que hace crecer el empleo, el consumo y la producción.

Efectivamente también los datos del INE de la Cifra de Negocios Empresarial señalan un crecimiento mensual. Un 2,1% en el mes de agosto, el mayor desde hace un año. Sin embargo, este aumento de la demanda nacional está teniendo consecuencias negativas sobre el saldo comercial. Efectivamente, el crecimiento de la demanda interna hace que las importaciones crezcan a mayor ritmo que las exportaciones y que aumente el déficit de la balanza de mercancías. Esta situación podría estar dañando el modelo de crecimiento basado en el equilibrio exterior en el que se ha venido apoyando en los últimos años la economía española.

Perspectivas de futuro

Sin embargo, por el momento, las expectativas son halagüeñas. La depreciación del euro en los mercados internacionales, especialmente frente al dólar, y las buenas perspectivas de crecimiento de la economía mundial hacen que podamos esperar en 2015 un crecimiento mayor de las exportaciones y una mejora del saldo exterior.

Durante el próximo año España seguirá creciendo y generando empleo. Sin embargo, todavía hay tareas pendientes. Por ejemplo, cada vez es más necesaria una segunda generación de reformas del mercado de trabajo que consoliden su recuperación a largo plazo y que reduzcan la muy elevada tasa de paro. Además, la formación del capital humano se debe dirigir a conseguir una mejor cualificación profesional para aumentar la empleabilidad de la fuerza laboral. Desgraciadamente, durante el tercer trimestre 867.600 jóvenes entre 16 y 25 años buscaron trabajo pero no lo consiguieron.

En definitiva, los datos del tercer trimestre muestran que España está mejorando notablemente tanto en crecimiento económico como en su mercado laboral, pero todavía queda mucho por hacer.

26
oct

La tasa de paro en España

Escrito el 26 octubre 2014 por Miguel Aguirre en Economía española

España ha realizado en los tres últimos años severos ajustes que han dado mayor competitividad a la economía, mediante una devaluación interna que han impulsado las exportaciones del país en más de un 30% desde el 2011.    Es una referencia mundial en red de kilómetros instalados de tren de Alta Velocidad, el cuarto país mundial de potencia instalada de Energía Eólica, el 35% de todo el aceite producido en el mundo y el mayor en cuanto a superficie instalada de vino.    Además de la mayor flota pesquera de Europa, duplicando a la segunda del Reino Unido y con el mayor número de empresas de infraestructuras ganadoras en licitaciones internacionales.   Las agencias de rating y riesgo están paulatinamente incrementando la calificación del país, que sin embargo, sigue , después de las subidas, estando con un rating muy por debajo de Alemania, Reino Unido y Francia.Evolucion de la tasa de paro en españa rojo

Una cuestión a tener en cuenta es cómo pesa, para los analistas internacionales la alta tasa de paro, todavía existente en el país.  Para ponerlo en contexto, de los 65 países que actualiza semanalmente la publicación The Economist, sólo Grecia , Sudáfrica y  España tienen una tasa de paro del 25%.  O por poner otros ejemplos , en Francia Hollande se encuentra con serios problemas con un 10% o en Estados Unidos Obama vio como el mayor peligro a su reelección era una tasa del 6%.

¿Qué pasa en España?  Cómo nos hemos acostumbrado a que tasas de desempleo, no vistas en países occidentales ni en la mayor parte del mundo, sean parte de los datos habituales que manejamos con el drama humano que supone , sumado al coste para el erario público y el tremendo impacto en el consumo.

A principios de 1990 había en España, censandos 300.000 extranjeros sobre una población de 38 Millones de habitante.  En el lustro que va desde el 2000 al 2005, esta cifra se incremento en 3M y para el 2011 era cerca de 6M.  España alcanzó una tasa de inmigración que cuadriplicaba la de Estados Unidos.  Y la tasa de paro en el país, en el momento más álgido de la burbuja inmobiliaria (2006-2007) era superior al 8%.  Es decir fue necesaria la llegada de millones de trabajadores no nacionales para ocupar puestos que no quería cubrir los locales y sin embargo la tasa no bajó del 8%.  ¿Es posible un paro estructural cercano al 10% cuando se ha indicado que en países cercanos esto encendería todas las alarmas?  ¿Es posible que la tasa real se más cercana al 18% que al 26%?  Esto no dejaría de ser dramático pero para solucionar un problema que ya aparece, como anomalía, en las estadísticas mundiales se debería partir de una análisis correcto de la situación actual.

19
oct

En los últimos días se han producido turbulencias importantes en los mercados financieros internacionales que presagiaban que la economía europea podría entrar de nuevo en una recesión. Sería la tercera desde que comenzó la crisis. De ahí que el martes de esta semana se reuniera el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (ECOFIN) para buscar soluciones que permitieran mejorar el crecimiento económico europeo. Además, los últimos datos de Alemania son inquietantes: la producción industrial cayó considerablemente en el mes de agosto y en octubre la confianza de los inversores se volvió a deteriorar.

Por su parte, Francia está reclamando a la Unión Europea (UE) una mayor flexibilidad para incrementar su gasto público, sobre todo en inversiones en infraestructuras, como medio para generar crecimiento económico. Algo que podría también aplicar la economía italiana que también tiene serias dificultades en su crecimiento. Efectivamente, en los últimos trimestres se observaba que la economía de la zona del euro seguía una tendencia de crecimiento positivo impulsado por sus cuatro grandes países Alemania, Francia, Italia y España. Ahora el problema es que en el segundo trimestre de este año Alemania va para atrás (-0,2% de crecimiento del PIB), Francia se ha estancado (0%) e Italia sigue cayendo (-0,2%, la segunda caída trimestral). Sólo España ha mejorado su producción con un crecimiento del PIB del 0,6%.

barco 3A pesar de los problemas que sufre Europa, la economía mundial sigue avanzando. Los países emergentes continúan teniendo previsiones de crecimiento cada vez mayores, como indicó la semana pasada el FMI, a la vez que Estados Unidos se está fortaleciendo con rapidez principalmente por el buen comportamiento del sector energético y manufacturero. Hay pocas dudas sobre la solidez de los cimientos de la recuperación económica global. Sin embargo, la UE, una vez más, se está quedando rezagada del resto del Mundo. Lo que viene certificado, por ejemplo, por los datos de producción industrial.

Efectivamente, esta semana hemos conocido los datos de producción industrial de la UE y de EEUU, que muestran como, desde 1980, la economía estadounidense no da síntomas de agotamiento y continúa liderando la industria mundial. La producción industrial de EEUU creció un 1% en septiembre lo que supone un crecimiento del 3,2% anual en el tercer trimestre. En cambio la producción de las fábricas de la zona del euro cayó en agosto un 1,8% desestacionalizado y acumula una caída anual del 1,9%. Estos datos, junto a otros indicadores de coyuntura, muestran que mientras Europa no es capaza de crear empleo, se desindustrializa y su sector industrial pierde peso en el PIB, EEUU se reindustrializa, genera empleo y su industria gana participación en su PIB.

El peligro de la deflación

Este enfriamiento de la economía europea procede en buena medida de la contracción de la demanda interna lo que está afectando negativamente a la evolución de los precios. En septiembre la inflación de la zona del euro continuó disminuyendo hasta alcanzar el 0,3% anual, el menor valor desde octubre de 2009 y una señal preocupante de estar muy cerca de la deflación. Las empresas europeas deberían aprovechar más este estancamiento de los precios para ganar en competitividad y aumentar su producción industrial, las exportaciones y el empleo. Los gobiernos, por su parte, deberían incrementar la inversión pública. De no seguir este camino la demanda interna seguirá sin recuperarse, las expectativas de crecimiento económico se deteriorarán y los precios seguirán sin aumentar, con el riesgo de que la deflación se materialice.

La deflación no sólo iría acompañada por la menor demanda interna, sino también por un aumento en el nivel de desempleo. Algo que a la zona del euro con un 11,5% de paro no le conviene y mucho menos a España con un desempleo 24,5%. En el caso de que la Eurozona entrase en deflación (se espera que la inflación sea inferior al 1% en el año 2015), se desencadenaría un círculo vicioso en el que se desplomarían los precios y se reduciría el beneficio empresarial mientras que los costes, que son más rígidos a la baja, no lo harían. La consecuencia es una caída de la inversión y del empleo. A su vez un menor empleo también contrae la masa salarial y la demanda de consumo, es decir, las ventas disminuyen más todavía y con ellas, las inversiones. Y el ciclo vuelve a empezar. Además, los consumidores posponen sus compras en espera de que los precios bajen más todavía y, por el mismo motivo, las empresas continúan reduciendo sus inversiones. Esto es lo que puede comenzar a suceder en la eurozona: menor demanda, menor inversión, elevado nivel de desempleo y una tendencia a la baja en el nivel de precios.

Alemania frente a Francia

Parece, por tanto, necesario dinamizar la economía; el ECOFIN ha recomendado aumentar la inversión pública (y también privada). Una iniciativa en la línea propuesta por el FMI sobre la renovación de infraestructuras europeas. Esta nueva orientación de la política fiscal es muy necesaria ya que favorece la necesaria modernización del capital social que es un paso fundamental para mejorar la competitividad de la zona del euro.

Sin embargo, la canciller alemana, Ángela Merkel, no ha tardado en manifestar su profundo descontento con esta medida expansiva de la demanda agregada. Durante los últimos años la economía alemana ha sido el motor de crecimiento de la zona del euro y un referente en las propuestas de austeridad durante la crisis. Pero ahora Alemania también está asustada. En agosto los datos de su industria no fueron buenos. La producción industrial del mes cayó un 4,3% y las previsiones futuras, es decir, los pedidos del sector industrial, disminuyeron  un 5,7%. Y el índice de confianza empresarial ZEW retrocedía hasta su nivel más bajo desde junio de 2010. Como consecuencia de estos síntomas de debilidada se ha hecho una revisión a la baja del crecimiento económico para el año 2015: un 1,3% (frente al estimado inicialmente de un 2%).

A pesar de estos  malos datos de coyuntura Alemania sigue siendo el líder y el motor de la economía europea. En julio su tasa de paro fue solo del 4,9%, las exportaciones alcanzaron en julio un nuevo máximo histórico, un incremento del 8,5% y se espera un crecimiento del consumo de las familias del 1% trimestral en el tercer trimestre

No obstante, Merkel, aún previendo un superávit por cuenta corriente del 7% para este año, se opone tajantemente a ningún tipo de flexibilidad para ampliar el gasto público. Algo que no sólo le permitiría renovar sus deterioradas infraestructuras, sino que también ayudaría a Francia y al resto de la zona del euro a salir del estancamiento.

Situación que vuelve a poner de manifiesto la necesidad de una mayor unidad de la política fiscal europea. De momento no todos estamos “remando” en la misma dirección sino que cada gobierno aplica su propia política fiscal, la que cree que le reportará mayores beneficios. Así, ante el planteamiento inflexible de Alemania, Francia ha decidido no cumplir el objetivo de déficit (el 3%) hasta el año 2017, dos años más tarde de lo pactado. Asimismo, Italia continuará aumentando el gasto público e incentivará su actividad económica recortando impuestos. El objetivo de Francia e Italia está claro, aumentar la demanda interna y evitar la deflación que como hemos visto podría desencadenar una nueva recesión en Europa. En este sentido, los anuncios de cambios en la política económica de Francia e Italia deberían abonar el terreno para un cambio de postura en Alemania.

Política monetaria

En medio de esta lucha a dos bandos entre la austeridad de Alemania y la mayor flexibilidad de Francia se encuentra el Banco Central Europeo (BCE) que, habiendo agotado las medidas clásicas de activación económica, sólo le queda aplicar políticas más heterodoxas, la expansión cuantitativa (QE por sus siglas en inglés) de su balance a través de la compra de deuda pública en el mercado secundario. El BCE, mientras piensa si dispara o no este último cartucho (QE), sigue tomando medidas para asegurar la liquidez, solidez y estabilidad del sistema financiero. Ha reducido sistemáticamente los tipos de interés y ha comenzado un ambicioso programa crédito al sistema bancario para que éste facilite el acceso a la financiación de las PYMES. Sin embargo, parece que estas medidas no son suficientes. Por tanto, la única opción que le queda es comenzar un proceso de flexibilización cuantitativa (QE) para inyectar todavía más liquidez al sistema también para elevar la inflación hasta situarle cerca del 2%. Incluso Alemania está de acuerdo en alcanzar ese objetivo.

Como afecta a España

Toda esta situación genera consecuencias negativas para la economía española. Nuestro país ha llevado a cabo importantes reformas y ahora se encuentra en el camino de la recuperación. La demanda interna se está consolidando y la subasta del Tesoro de esta semana ha hecho frente a la coyuntura europea con éxito. España ya ha cubierto el 83% de sus necesidades de financiación de este año y lo ha hecho a menores costes que el año pasado.

Seguimos adelante, pero nuestras exportaciones y la producción industrial acusan el debilitamiento de nuestros socios. Al fin y al cabo nuestro primer cliente comercial es Francia y el segundo Alemania. Durante el mes de agosto las exportaciones descendieron al mayor ritmo de los últimos cinco años (un 5,1% anual), mientras que las importaciones aumentaron muy poco (0,5%).

En definitiva, Europa y España necesitan “poner toda la carne en el asador” para seguir en el camino de la recuperación económica. El BCE está contribuyendo a ello y el mes que viene se pone en marcha el Mecanismo Único de Supervisión bancaria (MUS) por el que el BCE vigilará el buen funcionamiento del sistema financiero. En la medida en que este instrumento supervisor mejore la eficacia y la solvencia de las entidades de crédito aumentará la confianza de los inversores y de los ahorradores en la banca de Unión Económica y Monetaria.

La situación que hemos vivido esta semana nos recuerda a la que vivimos un poco antes de los años más graves de la crisis. De ahí que para que la “sangre no llegue al río” se precisa continuar realizando importantes reformas estructurales. Es decir, las medidas no sólo tienen que venir de fuera sino que los propios países del euro tienen que resolver con políticas propias los problemas de fondo. Probablemente el principal problema a solucionar sea el deterioro del mercado laboral. Aumentando la flexibilidad del mercado de trabajo, tal como ha hecho España, aumentaría el empleo, la demanda interna, el crecimiento económico y se dejaría atrás el riesgo de deflación.

Por su parte, los incentivos a la inversión en infraestructuras ayudarán a renovar el proceso productivo y mejorarán la competitividad de los productos europeos. Finalmente, el sector público debe continuar realizando ajustes para conseguir que su tamaño no exceda a las necesidades reales de los ciudadanos. Si se ponen en marcha las reformas estructurales pendientes y las políticas fiscales adecuadas podemos esperar que Europa supere este bache y continúe saliendo de una crisis que ya ha durado demasiado.

Fuente: Rafael Pampillón y Cristina Mª de Haro “Vientos de recesión en la vieja Europa“. Expansión. 18 de octubre de 2014; páginas 30 y 31.

8
oct

Empleo y crecimiento económico

Escrito el 8 octubre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española

La abundante información económica conocida la semana pasada muestra que España sigue en el camino de la recuperación. La economía española lleva cinco trimestres con crecimiento económico positivo. Efectivamente, la información estadística que viene apareciendo, incluida la publicada la semana pasada de comercio minorista y de afiliación a la seguridad Social, señala que también durante el tercer trimestre de este año la economía española siguió creciendo, aunque lo hizo a un ritmo ligeramente menor que en el segundo trimestre. También hemos conocido información sobre la evolución de los precios del mes de septiembre y sobre las decisiones tomadas en la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del jueves. Finalmente, la presentación de los Presupuestos Generales del Estado muestra cual será la política fiscal de España para el año que viene.

El comercio minorista creció rápidamente en agosto: 2,8% desestacionalizado respecto a julio, el mayor aumento mensual desde hace dos años. Entre julio y agosto, los mayores aumentos del comercio se produjeron en estaciones de servicio (4,2%), debido a los desplazamientos de las vacaciones de verano, y en alimentación (2,5%).

Confianza

Este aumento del consumo es un indicador de la buena marcha del sector industrial. La inmensa mayoría de los bienes de consumo son productos industriales. Precisamente esta semana Markit ha publicado los datos de su Índice de Gestión de Compras Manufactureras (PMI por sus siglas en inglés). Entre julio y septiembre España obtuvo un valor medio de 53,9 lo que supone el tercer trimestre consecutivo de crecimiento. Recordemos que este Índice señala una expansión del sector si es mayor de 50 y una contracción en caso contrario. La producción manufacturera española se recupera y lo hace con fuerza, apoyada por el aumento de la demanda interna (consumo e inversión) y las exportaciones, favorecidas también por la caída de los precios industriales.

Reducción de precios

Así, el INE publicó el viernes el Índice de Precios de Exportación que disminuyó en agosto un 1,2% anual, continuando la tendencia que mantiene desde marzo del año pasado. Este es el resultado de la reducción de los costes de producción que está aumentando la competitividad de las exportaciones. También abarata los productos nacionales frente a los importados.

Estos menores precios también se han visto reflejados en los datos que ha avanzado el INE la semana pasada sobre la evolución del IPC en el mes de septiembre: una caída del 0,2% anual. Una lectura positiva de este dato es que permite que los jubilados y los trabajadores no pierdan poder adquisitivo y que los productos españoles continúen siendo muy competitivos en los mercados internacionales. Afortunadamente la tendencia negativa en los precios se está moderando (la inflación interanual en agosto fue del -0,5%) y el Banco de España espera que a finales de este mismo año tengamos algo de inflación.

Política monetaria expansiva

Precisamente para facilitar la concesión de créditos y así dinamizar la economía y elevar algo el nivel de precios, el BCE anunció el jueves que mantiene los tipos de interés a los niveles mínimos que estableció en septiembre; las entidades financieras continuarán pudiendo acceder a préstamos al 0,05% de interés y sus depósitos en el BCE tendrán que pagar un interés del 0,2%. Además, Draghi ha anunciado que este mes comenzará un programa de compra de cédulas hipotecarias y activos titulizados que durará los próximos dos años y con el que inyectará al sistema financiero cerca de un billón de euros.

Esta situación de enorme liquidez está siendo muy beneficiosa para el Tesoro español que ha visto como los inversores internacionales han aumentado esta semana todavía más la demanda de deuda pública. En la primera subasta de octubre la rentabilidad del bono a diez años ha alcanzado un nuevo mínimo y se han situado por debajo del 2,1%.

Parece probable que esta política monetaria expansiva del BCE ayude a aumentar el nivel de precios también en la economía española. Precisamente esta semana el Ministerio de Hacienda ha estimado un Escenario Macroeconómico en el que la inflación, medida por el deflactor del PIB, se situará en un 0,1% para este año y en el 0,6% en 2015. También prevé que el PIB continuará aumentando (se prevé que crezca un 1,3% en 2014 y un 2% en 2015).

Aumenta el empleo

Una consecuencia de este mayor crecimiento de la producción es que continuará aumentando el nivel de empleo. El buen comportamiento del mercado laboral durante el mes pasado es un reflejo de esta situación. Por primera vez desde el año 2007 se han sumado nuevos afiliados en un mes de septiembre: 12.182. En términos desestacionalizados la cifra es todavía mayor y alcanza los 46.961 afiliados, el mejor mes de septiembre desde hace ocho años.

Además, la contratación continúa mejorando rápidamente. En el mes de septiembre se firmaron más de 1,63 millones de contratos, de los que el 8,5% fueron indefinidos. Así, este tipo de contrato crece a un ritmo de más del 15% anual y ya lo hace por séptimo mes consecutivo, algo que no pasaba desde 2006, lo que supone que en lo que va de año se hayan realizado en España 984.034 contratos indefinidos.

Esta buena evolución del empleo ha permitido que la ratio afiliados ocupados entre pensionistas haya sido del 1,98 en el tercer trimestre, igualando al trimestre anterior y superando el dato de cierre del año 2013 (1,96). Aunque es una buena noticia para la sostenibilidad del sistema de pensiones es insuficiente. El fuerte envejecimiento de la población que se está produciendo y que se acelerará todavía más en las próximas décadas exige hacer reformas adicionales en el sistema de pensiones para facilitar la viabilidad financiera.

En cuanto al paro registrado, en septiembre hubo 19.720 desempleados más que en agosto. Pero en términos desestacionalizados el paro experimentó un considerable descenso. Se trata del mejor dato de la serie histórica en un mes de septiembre: 33.127 parados menos.

Con la información del mes de septiembre podemos completar el comportamiento de la creación de empleo en el tercer trimestre de este año. El resultado es que aunque en la serie original la Seguridad Social perdió 23.292 trabajadores entre julio y septiembre; si eliminamos los efectos estacionales y de calendario los afiliados aumentaron en 56.523. Además, el paro registrado también ha mejorado ligeramente en el tercer trimestre con un descenso en el número de desempleados tanto en los datos originales (-2.051) como en los corregidos de efectos estacionales y de calendario (-11.861).

Sin embargo, si queremos tener la mejor imagen de cómo se ha comportado el mercado laboral en el tercer trimestre tendremos que esperar al día 23 de este mes en el que se publicará la Encuesta de Población Activa (EPA). No obstante, como la EPA no desestacionaliza sus datos, podemos prever en el tercer trimestre que el mercado laboral habrá seguido la tendencia contractiva de los últimos años: España tiene cada vez menos población, menos trabajadores extranjeros, menos activos y menos parados.

En definitiva, nuestro país continua mejorando su sector industrial que favorecido por la reducción de costes y precios permite que nuestros productos sigan siendo muy competitivos en los mercados internacionales. Además, el buen comportamiento del mercado laboral está impulsando la demanda interna lo que ayuda a disipar la amenaza de la deflación.

También los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene y presentados la semana pasada contemplan la recuperación de la economía española. El Ministerio de Hacienda espera poder reducir el gasto público gracias a las menores prestaciones por desempleo y a los menores pagos en el servicio de la deuda, a la vez que prevé aumentar la recaudación un 5,4%, bajando los tipos impositivos pero ensanchando las bases imponibles, también por el mayor crecimiento económico. De esta forma el Gobierno quiere alcanzar el objetivo de déficit público pactado con Bruselas (4,2% del PIB) a la vez que aumenta la renta disponible de las familias para favorecer el crecimiento de la economía española. En un año electoral no se puede pedir mucho más.

Este análisis de la abundante información económica que nos ha dejado la semana pasada muestra que después de la larga crisis económica que padeció España parece que las cosas se encarrilan.

Fuente: Rafael Pampillón. “Empleo y crecimiento económico”. Expansión. 6 de octubre de 2014.

3
oct

En estos momentos España se encuentra en una situación de incertidumbre política y económica motivada por las actuaciones separatistas que se están produciendo en Cataluña. Precisamente el sábado pasado el presidente de la Generalitat, Artur Mas, firmó el decreto para convocar la consulta sobre el futuro político de Cataluña. El panorama nos parece complicada porque, por un lado, existe un movimiento social en pro de la independencia legítimo y respetable y, por otro, se han aducido argumentos para impulsarlo que no se ajustan a la realidad como, por ejemplo, “fuera de España nos iría mejor”, “una Cataluña independiente seguiría formando parte de la Unión Europea (UE)” y “la independencia nos daría más prosperidad”.

cataluñaEstancamiento económico

Dejando aparte que una Cataluña independiente estaría peor económicamente, el propio proceso plebiscitario está generando una inestabilidad que está perjudicando considerablemente las expectativas económicas y de inversión en la Comunidad Autónoma. Además, el momento no puede ser más inoportuno ya que el entorno económico europeo no parece muy favorable y, como ya avanzó Mario Draghi la semana pasada, Europa se enfrenta a una posible situación de estancamiento. Efectivamente, el conjunto de la zona del euro avanza muy lentamente y todavía mantiene un nivel de crecimiento inferior al del comienzo de la crisis, mientras que otros países como Estados Unidos ya lo han superado. Además, se han detenido las tasas de crecimiento de economías muy importantes como la de Alemania, Francia e Italia.

Así la confianza empresarial alemana se ha debilitado y el componente de expectativas del Índice IFO, que elabora mensualmente el Instituto de Estudios Económicos de la Universidad de Múnich, ha caído en septiembre al nivel más bajo desde hace veinte meses: un 99,3 (recordemos que valores superiores a 100 indican expansión económica e inferiores señalan contracción). Este es, en parte, el resultado del conflicto entre Ucrania y Rusia, que abastece el 40% de la energía en Alemania y que está deteriorando las expectativas económicas de sus empresarios.

En Cataluña parece que también se tuercen las cosas. Según el último informe de Convivencia Cívica Catalana, la inversión extranjera que llegó a Cataluña durante el segundo trimestre de este año fue un tercio (34%) de la que recibió en el mismo periodo del año anterior. Un reflejo claro de las intenciones de los inversores internacionales ante un posible resultado independentista. El panorama de las empresas no es mucho más halagüeño. Dos grandes entidades financieras catalanas, CaixaBank y Banco Sabadell, ya tienen planes para trasladar su sede fuera de Cataluña. Si Cataluña se independiza se quedará fuera de la zona del euro y, por tanto, sus bancos no recibirían créditos del Banco Central Europeo (BCE) que además de ser baratos (tienen un tipo de interés del 0,05%), son el último recurso con el que cuentan las entidades de crédito para resolver situaciones de falta de liquidez.

Este es sólo un ejemplo de los efectos que está teniendo no ya la independencia, sino el mero hecho de plantear una posible consulta sobre ella.

Colapso económico

Si, además, la separación fuera real los efectos sobre la economía catalana podrían ser considerables. Cataluña se contraería y el colapso económico podría ser considerable fundamentalmente porque una parte de las empresas radicadas allí se irían. La actividad empresarial no se mueve por sentimentalismos nacionalistas sino por motivos económicos y sociales y desde el momento en que se hiciera efectiva la independencia las empresas catalanas tendrían que luchar para hacerse un hueco en los mercados internacionales.

¿Por qué esta situación de inferioridad de las empresas en un contexto de independencia? En primer lugar porque la independencia supondría la salida automática de Cataluña de la UE. Lo que significaría que la UE aplicaría inmediatamente un arancel a la importación de productos catalanes. Sería el mismo que soportan los países que no son miembros de la UE. Además, Cataluña podría caer en la tentación de elevar barreras arancelarias para proteger a sus empresas de los productos extranjeros.

En definitiva, las empresas catalanas verían como aumentan sus costes de importación de las materias primas y bienes intermedios que no se produzcan en Cataluña a la vez que disminuyen sus ingresos por exportaciones. La solución al problema está clara: trasladar la empresa fuera de Cataluña para continuar trabajando en un territorio que forme parte de la UE y de su mercado único. Además, como señalan los libros, el aumento de aranceles generaría una reducción del comercio internacional y una menor eficiencia económica. Todo ello disminuiría considerablemente las oportunidades de Cataluña de generar ventajas competitivas.

Elevado déficit público

Esta situación de reducción de la producción dificultaría la solvencia del sector público catalán y llevaría a un desequilibrio de las cuentas públicas. Primero, porque los ingresos se contraerían por la menor actividad económica que generaría la deslocalización de las empresas lo que disminuiría las bases imponibles y como consecuencia la recaudación fiscal.

Y segundo, los gastos serían mayores. El Gobierno de Cataluña tendría que financiar la constitución del nuevo Estado y hacerse cargo de aquellas partidas que estaban aseguradas por el Estado español como las pensiones y los sueldos de los funcionarios (como la educación, la sanidad y la defensa). Asimismo, debería continuar haciendo frente a los pagos del servicio de la deuda pública española que le correspondiese al menos durante algunos años. Años que formarían parte de un periodo clave para consolidar económicamente la independencia.

Por tanto el resultado sería un grave déficit público catalán que no podría recurrir a la emisión de deuda para su financiación ya que la previsible desconfianza de los inversores en su devolución impediría a Cataluña acceder a los mercados internacionales. Es difícil pensar que un país de reciente creación, pequeño comparado con los gigantes europeos y sin apoyo internacional sea merecedor de la confianza de los compradores de bonos que, en definitiva, puede destinar sus recursos a cualquier otro territorio con mejores expectativas.

El abandono de la zona del euro y la creación de una nueva moneda

Además, si Cataluña se independizase se vería obligada a abandonar la Unión Monetaria Europea. En ese posible escenario a Cataluña se le abrirían dos posibilidades mantener el euro o crear su propia moneda.

En el primer caso, nadie puede impedir que Cataluña continúe usando el euro. Pero para que un país pueda utilizar una moneda que no controla debe conseguir acercarse al equilibrio fiscal. Sólo así podría tener acceso a la financiación internacional.

Sin embargo, ante un escenario de elevado déficit público, sin ayudas de la UE y sin recurso al BCE, es imposible utilizar una moneda como el euro. Por tanto, lo más probable es que Cataluña en el caso de independizarse desarrollaría su propia moneda: llamémosla “catalino”. En ese caso tendría que hacer un “corralito” que evitase la estampida de depósitos en euros. El tipo de cambio inicial, por comodidad sería: 1 euro = 1 catalino. Entonces el gobierno de Cataluña invitaría a sus ciudadanos a que vayan al Banco Central de Cataluña y/o por extensión a los bancos comerciales ubicados en Cataluña a cambiar sus euros por catalinos. ¿Alguno de ustedes, queridos lectores, iría corriendo al banco a cambiar sus euros por catalinos? Nadie. Todos los catalanes guardarían sus euros a buen recaudo o se los llevarían al extranjero. Y antes de que el gobierno catalán hiciese un “corralito” y bloqueara las cuentas en euros para convertirlas más tarde y  automáticamente en catalinos,  retirarían rápidamente sus depósitos en euros y los pondrían en una cuenta en otros países como España, Andorra o Francia.  Lo harían entre otras cosas, porque una vez introducida la nueva moneda, el siguiente paso es la devaluación del catalino, con el fin de financiar el déficit público y también para ganar en competitividad.

Al principio, para evitar suspicacias, haría falta mantener un tipo de cambio fijo. Pero al poco tiempo se depreciaría su moneda y Cataluña habría ganado competitividad, porque los precios en euros de sus exportaciones se habrían reducido considerablemente.

Pero con la nueva moneda no todo serían ventajas y habría también importantes inconvenientes. El primero, la inflación, por varios motivos: 1) los precios de las importaciones, valorados en catalinos, aumentarían lo que incrementaría el nivel de precios de los bienes de consumo y 2) crecerían los costes de producción de las empresas que necesiten comprar en el exterior, lo que reducirían sus márgenes de beneficio y elevarían sus precios de venta.

El segundo, mayores dificultades para hacer frente a las deudas expresadas en euros, que serían la mayoría y que después de la devaluación serían mucho mayores en términos de la nueva moneda local.

Y finalmente, descontento social. Los que pudieron mantener sus ahorros en euros habrán visto aumentar su poder adquisitivo mientras aquellos que sufrieron el corralito o simplemente no tuvieron la oportunidad de retirar sus depósitos se habrán empobrecido.

En definitiva, las consecuencias de una Cataluña fuera del euro serían muy graves. A corto plazo el panorama se tornaría muy complicado: dificultad para pagar tanto la deuda privada como la pública, deslocalización del sistema financiero y parte del tejido productivo y como consecuencia débil crecimiento económico. Por supuesto, como es fácil ver, esto no sólo sería perjudicial para Cataluña sino también para España.

Una forma de evitar estas indeseables consecuencias sería que Cataluña siguiera perteneciendo a la Unión Económica y Monetaria. Esta favorable situación económica de tener el euro como divisa, es algo que se está dando por hecho en las reivindicaciones independentistas. No obstante, el proceso de adhesión a la UE está firmemente regulado y está sujeto a numerosos requisitos. Además, haría falta unanimidad en el Consejo de la UE, del que forma parte España, para aceptar la entrada del nuevo miembro. Por supuesto, la decisión se toma en función de los costes y beneficios económicos y políticos y, además, es muy probable que la adhesión de Cataluña beneficiara también a España. Sin embargo, la incertidumbre existe y es una herramienta más de negociación, igual que lo es la valoración de qué parte de la deuda española corresponde a Cataluña.

El papel de las expectativas

Es cierto que la economía catalana cuenta con una importante parte del tejido empresarial e industrial del país. Pero no se puede olvidar que la actividad económica futura está basada, entre otras cosas, en la confianza y en la estabilidad.

Probablemente los aficionados a la economía recuerden que las expectativas de los agentes afectan al funcionamiento de los mercados y también a las decisiones políticas. Esta característica que describe la Real Academia como la “posibilidad razonable de que algo suceda” es ahora el principal condicionante económico de nuestro país y un potencial freno a nuestro ritmo de crecimiento.

Son precisamente éstas expectativas económicas las que anticipan un desequilibrio importante en las finanzas públicas catalanas y que aumentaría bajo la hipótesis de la independencia ya que aumentarían los gastos (motivados por la creación del nuevo Estado, el pago del servicio de la deuda pública española que le correspondiese y el mantenimiento de las instituciones y de las administraciones públicas) y se reducirían los ingresos por el efecto de una menor actividad económica. A lo anterior se une que los agentes económicos puedan cuestionar la permanencia de Cataluña en el euro lo que haría que la confianza en la economía catalana se viera perjudicada.

En definitiva, el sentimiento independentista es respetable y siempre que sea conforme a derecho se debería saber cuál es la intención de la mayoría de los catalanes sobre su pertenencia a España. Pero la independencia de Cataluña es una realidad mucho más compleja de lo que en general se está planteando. Además, en un entorno como el actual de debilidad económica de la UE el mero hecho de hacer una consulta sobre la independencia de Cataluña añadiría todavía más incertidumbre y, por tanto, inestabilidad a la frágil economía europea, española y catalana.

Fuente: Rafael Pampillón y Cristina Mª de Haro. “El golpe económico de una independencia de Cataluña“. Expansión. 29 de septiembre de 2014. Páginas 28 y 29.

21
sep

Escocia vota no, la economía española mejora

Escrito el 21 septiembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española, Unión Europea

El consenso de los economistas señala que la economía española se recupera con tasas de crecimiento positivas y cada vez mayores (1,3% en 2014 y 2% en 2015). Es el reflejo de los importantes ajustes económicos que trabajadores y empresarios están llevando a cabo en nuestro país. También los datos publicados esta semana indican una continuación de la mejora del sector servicios y del sector industrial. Además, los costes laborales descienden ligeramente, lo que facilita la competitividad de nuestras exportaciones. Sin embargo, no todo está hecho, España todavía tiene que continuar desarrollando reformas que le permitan, entre otras cosas, reducir el déficit comercial y la deuda pública. Afortunadamente, la victoria del “no” en Escocia elimina la incertidumbre y los riesgos de su posible independencia. Una independencia que hubiera limitado mucho las opciones de política económica del gobierno escocés y que hubiera generado un pánico bancario y, por tanto, la salida masiva de depósitos de Escocia con consecuencias negativas para la economía europea.

La mejora de la industria

Mientras tanto, aquí en casa, el sector industrial continúa creciendo. Esta semana el INE ha publicado la cifra de negocios de la industria que ha aumentado en el mes de julio a una tasa interanual del 1% en términos desestacionalizados. Los principales apoyos han sido la industria metalúrgica (8,2%), el sector textil (17%) y el sector de la automoción (9,5%).

En el futuro el sector industrial seguirá expandiéndose, ya que su cifra de pedidos creció un 2,4% anual en términos desestacionalizados, continuando así una tendencia positiva que comenzó en el año 2013. En este caso el comportamiento de los bienes de equipo ha sido muy llamativo. En términos desestacionalizados los pedidos de bienes de equipo ha aumentado un 8,1% en los siete primeros meses del año con respecto al mismo periodo del año pasado. Este espectacular crecimiento en los pedidos tenderá a elevar en los próximos meses la cifra de negocios de la industria.

De entre las actividades industriales destaca el sector automovilístico español. Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), entre enero y agosto de este año las ventas han aumentado un 16,4%, frente al crecimiento del 2,6% de Alemania o el 10,1% de Reino Unido. Esta situación queda reflejada en el alza de la actividad de los servicios relacionados con la automoción que, según los datos publicados esta semana por el INE, han crecido en lo que va de año un 9,9% respecto al año pasado.

Aumentan las exportaciones de bienes y servicios

Por su parte, el índice general de la actividad de los servicios también aumentó, aunque lo hizo algo más lentamente en julio (+1,3%) de lo que lo estaba haciendo en el segundo trimestre (2,8%). Esta mejora del sector servicios viene de la mano del aumento de las exportaciones de servicios en el primer semestre del año. Y aunque los ingresos por servicios turísticos continuaron creciendo (4,7%), los servicios no turísticos (financieros, transportes, ingeniería, consultoría y royalties, entre otros) lo hicieron de forma espectacular: un 8% anual. Como resultado la balanza de servicios del primer semestre presentó un superávit de 18.300 millones de euros, un 9,5% más que en el mismo semestre del año pasado.

También esta semana hemos conocido los datos sobre costes del mercado de trabajo. El INE, en su Encuesta Trimestral de Coste Laboral, señala que en el segundo trimestre de este año el coste laboral por trabajador disminuyó un 0,1% respecto al segundo trimestre del año anterior.

Esta mejora de competitividad es un factor importante ya que facilita la actuación de nuestro sector exportador, al que hay que seguir cuidando para que pueda compensar el creciente déficit exterior provocado por la recuperación de la demanda interna (consumo e inversión) que está generando un espectacular aumento de las importaciones. Tal es el caso del sector automovilístico que, aunque esté desarrollando un buen comportamiento, ha aumentado sus importaciones en un 23%.

Efectivamente, el Ministerio de Economía advertía esta semana que aunque las exportaciones de mercancías han crecido en el mes de julio (8,7% anual) lo han hecho después de haber caído de forma continuada durante tres meses. Asimismo, la demanda interna está favoreciendo las importaciones (que crecieron un 13,4%) y deteriorando nuestro saldo comercial que tiene un déficit acumulado de 13.709 millones de euros entre enero y julio. Una situación de desequilibrio que se debe en parte también al bajísimo crecimiento de nuestros principales socios comerciales.

Aumenta la financiación

Por su parte el sistema financiero recibió el jueves el primer apoyo dentro de la línea de actuación del Banco Central Europeo (BCE) por la que se inyectarán más de 400 mil millones de euros en ocho subastas entre septiembre y junio de 2016. En esta primera actuación, de los 82.600 millones de euros que se han concedido al conjunto de la zona del euro los bancos españoles han recibido del BCE 14.500 millones. El plazo de devolución es de cuatro años a un tipo de interés del 0,15% y deberán ser destinados a la concesión de créditos. Este requisito será supervisado y las entidades que lo incumplan verán limitada su capacidad de continuar demandando préstamos al BCE y, en último término, deberán devolver en septiembre de 2016 todo el dinero recibido.

Esta herramienta de política monetaria y la caída en las primas de riesgo facilitará el necesario acceso al crédito de las empresas que podrán volver a retomar sus actividades de inversión. Esto, junto a la depreciación del euro frente al dólar, hace que la economía española tenga la oportunidad de reforzar su presencia en los mercados internacionales fuera de la zona del euro, facilitando la recuperación del sector exterior.

En cuanto al sector público, el Banco de España ha comunicado esta semana que la deuda de las Administraciones Públicas se redujo en julio en 6.929 millones de euros. Esta menor demanda de financiación del sector público favorece la reducción de los tipos de interés y libera fondos que se podrían dirigir a la financiación del sector privado. De ahí que resulte positivo para la economía española que en el primer semestre del año el ahorro público haya aumentado en 10.400 millones. No obstante, la caída de la deuda pública ha sido muy moderada y se situó en niveles del 98% del PIB, valor muy próximo al 99% que se estableció como referencia para este año 2014.

En definitiva, la economía española parece que progresa adecuadamente pero todavía quedan por hacer reformas que impulsen todavía más la recuperación. Entre ellas: reducir el déficit comercial aumentando todavía más la competitividad y recuperando unos niveles de inversión que permitan modernizar nuestro sistema productivo. Además, la reforma de las Administraciones Públicas, que está planteando el Gobierno, favorecerá el redimensionamiento del sector público, la eliminación de duplicidades y la tecnificación de los sistemas de gestión; son acciones que podrían actuar a favor de la reducción de los costes empresariales y del gasto público y de una muy necesaria agilización de los servicios públicos.

Así las cosas, el resultado negativo de la consulta del jueves sobre la independencia en Escocia es positivo para la economía mundial, europea y española, ya que elimina incertidumbres a la vez que genera estabilidad a nuestros socios comerciales, beneficiando nuestro comercio exterior. Beneficia también a las empresas españolas con intereses económicos en Escocia. Podemos felicitarnos por ello.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Escocia vota no, la economía española mejora”. Expansión, 20 de septiembre, página 47.

16
sep

Economía española se recupera, aunque con desempleo

Escrito el 16 septiembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española, Video

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15
sep

El reto de ganar competitividad

Escrito el 15 septiembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU, Economía española, Economía Mundial

Los Presupuestos Generales del Estado del año que viene se enmarcan en una situación de mayor crecimiento económico mundial. Según el Banco Mundial, el PIB global crecerá un 3,4% en 2015, frente al 2,8% en 2014, apoyado por políticas monetarias expansivas, un volumen de crédito más abundante y una menor restricción fiscal. EEUU seguirá siendo el motor de la economía mundial creciendo por encima del 3% gracias al aumento de la producción de bienes de equipo, a la autosuficiencia energética, a la recuperación del mercado inmobiliario tanto en precios como en actividad y a un mayor consumo provocado por el crecimiento del empleo.

regataaaPor su parte, los países emergentes aceleran su crecimiento y corrigen su desequilibrio exterior. Así los datos del Banco Mundial señalan un crecimiento económico de los países en desarrollo en 2015 del 5,4% (4,8% en 2014). América Latina parece que se recuperará del bajo crecimiento de este año (1,9%) y crecerá en 2015 un 2,9%. Brasil también podría conseguir elevar su producción de bienes y servicios el año que viene: un 2,7% (1,5% en 2014). En Asia, el PIB de China crecerá al 7,5% (una décima menos que en 2014) pero en cambio India crecerá más que este año lo que le permitirá acercarse a tasas de crecimiento económico cercanas a las de China. Así mismo, Nigeria y Angola, dos de los países africanos que tienen mejor comportamiento económico, llegarán a aumentar su producción en un 6,5%.

Asimismo, el Banco Central Europeo (BCE) ha estimado para la zona del euro, un mayor crecimiento en 2015 (1,6%) que en 2014 (0,9%).

Es en este entorno de mayor crecimiento mundial y europeo en 2015 en el que la economía española se está recuperando rápidamente. En el segundo trimestre de este año nuestra economía creció un 0,6% trimestral, el mayor ritmo desde hace siete años. Esto ha contribuido a que las previsiones de crecimiento para España para 2014 hayan mejorado hasta el 1,3%; en 2015 el crecimiento será todavía mayor: 2%.

La mejora de la competitividad

Por tanto, las reformas económicas que ha hecho España han tenido efecto y están permitiendo un crecimiento mayor que la media de la zona del euro. Además, este buen comportamiento de nuestra economía viene acompañado de una favorable política monetaria del BCE. Las bajadas de tipos de interés y la nueva inyección de liquidez al sistema bancario contribuirán positivamente no sólo a un mayor incremento en el crédito sino también a la depreciación del euro. Un euro depreciado unido a los bajos precios españoles permitirán un importante impulso a nuestras exportaciones durante el año 2015: un 6,1% según el Ministerio de Economía.

Sin embargo, si queremos conseguir un crecimiento equilibrado se debe seguir profundizando en la mejora de la competitividad interna y externa. Precisamente el jueves pasado la Comisión Europea recomendó a España que refuerce la aplicación de la Ley de Unidad de Mercado, que establece requisitos únicos en todo el territorio nacional y mejoras en la distribución de la producción, y que desarrolle también la Ley de Emprendedores, que otorga ventajas fiscales y financieras a los nuevos empresarios.

Precisamente el World Economic Forum (WEF) publicó este mes la edición anual del Global Competitiveness Report (Informe de Competitividad Mundial) que realiza desde 1979. En él se evalúa el potencial productivo de los países, es decir, se analiza su competitividad. Este año España se ha situado en la clasificación global como el país número 35 de los 144 estudiados, la misma posición que ocupó el año pasado. El WEF también nos avisa de que la actividad empresarial en nuestro país está limitada por una falta de acceso a la financiación, una regulación del mercado de trabajo demasiado estricta, un sistema burocrático ineficiente y un elevado nivel impositivo. Aspectos que perjudican la competitividad de las empresas españolas y que limitan su potencial de crecimiento.

Asimismo, la OCDE ha recomendado a España reducir las cotizaciones sociales y mejorar su sistema de innovación con el objetivo de conseguir aumentar la competitividad del sector industrial, para que se sitúe como un país exportador de referencia y se frene el deterioro del saldo comercial.

El aumento de la demanda interna

Se trata por tanto de seguir poniendo en marcha medidas que mejoren la competitividad de nuestra economía también para compensar el aumento de la demanda interna y evitar un mayor desequilibrio de la balanza de pagos. Efectivamente, en 2015 los agentes económicos tendrán una mayor renta disponible para consumir, debido al crecimiento del empleo y a la rebaja del IRPF, lo que hará que la contribución de la demanda nacional al PIB aumente el año que viene un 1,2% (frente al 0,7% de este año). Como consecuencia del aumento de la demanda interna las importaciones también acelerarán su ritmo de crecimiento: según el Ministerio de Economía, en 2015 España importará un 5% más de lo que lo hará este año. En este caso habrá que tener en cuenta sus efectos sobre el saldo comercial, que ya sufrió un importante deterioro en el primer semestre de este año (un déficit de 9.900 millones de euros). Otro indicador relevante de la mejora de la economía está siendo el incremento en la compraventa de viviendas que registró en julio un aumento del 11% anual, el más alto desde diciembre de 2013. Una tendencia que seguirá a lo largo del año 2015.

Este mayor crecimiento económico impulsado por las exportaciones y la mayor demanda interna permitirá seguir aumentando el nivel de empleo. Las últimas previsiones de FUNCAS muestran que en 2015 se producirá un aumento del empleo del 1,5%, lo que hará descender la tasa de paro desde el 24,5% (calculado para este año) hasta el 22,5% del año próximo.

Las reformas necesarias

Así las cosas, el año 2015 será positivo para la economía española, con un mayor crecimiento económico, una recuperación de la demanda interna y una mejora del mercado de trabajo. Para consolidar este buen comportamiento se necesita una adecuada reforma fiscal, un mercado laboral más flexible y una mejora de la competitividad. También es necesario contraer el gasto público para evitar que la deuda siga creciendo, aunque será una labor complicada teniendo en cuenta que 2015 es un año de elecciones municipales, autonómicas y generales.

Pese a que las reformas generan descontento, solo acometiéndolas será posible afrontar los grandes problemas que aún aquejan a nuestra sociedad (paro, déficit público, sostenibilidad del sistema de pensiones, calidad educativa…). Ojalá se pueda seguir avanzando en las reformas en 2015 y que el gobierno que salga de las urnas el año que viene lo siga haciendo en 2016.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “El reto de ganar competitividad”. Expansión, 15 de septiembre. Suplemento: el presupuesto que España necesita; página 8.

8
sep

El antídoto de Draghi contra una tercera recesión.

Escrito el 8 septiembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía española, Unión Europea

La semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) anunció importantes medidas de política económica. Se publicó también abundante información de coyuntura sobre la economía de España y de la zona del euro (crecimiento económico, inflación y sector manufacturero entre otros).

El estancamiento económico de Europa

Aunque la zona del euro lleva ya más de un año en la senda de la recuperación económica sigue caminando a un ritmo muy lento. La zona del euro ha reducido su crecimiento real en el segundo trimestre al 0,2% en parte por el mal comportamiento del sector industrial. Efectivamente, el índice de actividad industrial de la zona del euro elaborado por Markit se situó en agosto en el 50,7 el menor nivel desde hace trece meses. Precisamente el pasado jueves el BCE revisó a la baja su estimación de crecimiento de la zona euro para este año 2014 situándolo en un exiguo 0,9%. Aunque la zona todavía está lejos de llegar a una situación aceptable, la tendencia es positiva y para 2015 el BCE prevé un crecimiento económico del 1,6%. Seguir leyendo…

2
sep

Buenos datos laborales en agosto… aunque no lo parezca

Escrito el 2 septiembre 2014 por Valentín Bote en Economía española

Esta mañana el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha dado a conocer los datos de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado correspondientes al mes de agosto. Se trata de un mes muy particular en términos de estacionalidad, en el que la predicción era fácil –es algo que ha pasado de manera inequívoca en años buenos y malos-: en agosto sube el paro registrado y cae la afiliación. Desde 2001 se ha cumplido ese comportamiento sin excepciones. Bueno, en realidad sí hubo una excepción: el paro registrado en agosto de 2013 descendió en 31 personas. Pero se trata de la única desviación de ese comportamiento típico de los meses de agosto en más de una década.

Pues bien, eso es lo que ha sucedido este año: el paro registrado aumentó en España durante el pasado mes de agosto en 8.070 personas, lo que supone un crecimiento moderado, de un 0,18%. Además, si lo comparamos con lo que ha sucedido en agostos de años anteriores, no podemos calificar este dato como negativo: el incremento intermensual promedio en los meses de agosto desde 2001 hasta 2013 fue de 44.297 personas. Y lo sucedido este agosto refleja el segundo mejor comportamiento en dicho mes –sólo superado por la excepción del pasado año, ya comentada- desde 2001.

De hecho, cuando la evolución mensual se analiza sobre la serie desestacionalizada lo que se observa es una reducción intermensual en agosto de este año de 11.091 personas en el paro registrado.

Y con la afiliación a la Seguridad Social, más de lo mismo: el descenso intermensual de afiliación, de 97.582 personas –estamos en un buen mes para que algunos se planteen la aparente paradoja de por qué lo sucedido en el paro registrado no cuadra con el comportamiento de la afiliación, cuestión ésta sobre la que ya he escrito en alguna ocasión anterior- es el menor descenso intermensual de la afiliación en un mes de agosto desde 2005. Y claro, no calificaré como positivo un descenso de la afiliación, pero “es lo que hay”: en España la afiliación a la Seguridad Social siempre disminuye en los meses de agosto y el descenso de este año ha sido de los mejores de la serie histórica.

Es más interesante observar lo que está pasando en términos interanuales, por ver las tendencias. Y aquí, sin duda, la valoración es positiva: se refuerza la caída interanual del paro registrado, que ha disminuido en 270.853 personas en los últimos doce meses y también mejora el crecimiento del empleo: contamos con 321.834 afiliados a la Seguridad Social más que hace un año. Un crecimiento del empleo de un 2%, que para los niveles de crecimiento del PIB que tenemos, todavía relativamente modestos, está muy bien.

Por supuesto, todavía los niveles de paro registrado son muy elevados (4,4 millones) y la afiliación está como a 3 millones de distancia de su máximo histórico. Pero es que los destrozos en nuestro mercado de trabajo de seis años provocados por una crisis económica atroz y un marco regulatorio del mercado laboral inadecuado tardarán muchos años aún en recuperarse. Pero la tendencia es buena y eso hay que destacarlo.

25
jul

Comportamiento espectacular del mercado laboral

Escrito el 25 julio 2014 por Rafael Pampillón en Economía española

Esta semana hemos conocido la Encuesta de Población Activa (EPA) y las previsiones de crecimiento económico de España para el segundo trimestre de este año; los datos de turismo de junio y la Cifra de Negocios Empresariales del mes de mayo. Estos datos estadísticos continúan mostrando el fortalecimiento de la economía española. Así, la EPA, que el INE publicó ayer, indica no sólo la buena marcha de la economía española, sino también los primeros indicios de mejora en el bienestar social.

En el segundo trimestre, en España, se contabilizaron 5,6 millones de parados, 300.000 menos que en el trimestre anterior. Se trata de la mayor caída intertrimestral del paro desde el tercer trimestre de 2005. Este descenso ha hecho que la tasa de paro de nuestra economía se haya situado en el 24,5% frente al 26% del trimestre anterior. Supone una importante mejora del mercado laboral y una vuelta a las tasa de paro que teníamos hace dos años. Seguir leyendo…

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