Archivo de la Categoría ‘Economía de EEUU’

26
May

I like to be in America: Puerto Rico Suspende Pagos

Escrito el 26 Mayo 2017 por Mikel Aguirre en Economía de EEUU

Llevamos unos meses con el foco puesto en la potencial mejora de la economía norteamericana, que ha decepcionado con los datos del primer trimestre del 2017: 0,7%, frente al 0,8% del 2016 o el 2% del 2015 y a muchos analistas se les ha pasado por alto la importancia de la Suspensión de Pagos de Puerto Rico.  El 03 de Mayo el denominado  oficialmente Estado Libre Asociado de Puerto Rico, solicitó finalmente situación de protección frente a sus prestamistas (concurso de acreedores)  por un monto de 70 billones de USD, en lo que va a pasar a ser la mayor insolvencia municipal de la historia de Estados Unidos

Los puertorriqueños que no pueden votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, a menos que dispongan de residencia oficial en alguno de los cincuenta estados o en el Distrito de Columbia son ciudadanos estadounidenses desde 1917.

La economía de Puerto Rico pasó por ser la más competitiva e importante de Centroamérica y el Caribe e incluso de Latinoamérica.  ¿Qué ha sucedido para llegar a la situación actual?

Hay dos motivos que han actuado de freno sobre Puerto Rico en la última década:

En primer lugar hay que recordar que hasta el 2005 las empresas que operaban en la isla estaban exentas del pago de impuestos.    Aquel año el gobierno norteamericano eliminó este importante incentivo  comenzando un éxodo masivo de empresas  y un frenazo en las inversiones exteriores

En segundo lugar hay que indicar que la mayor parte de la electricidad que se consume en la isla se  produce a través del crudo que sufrió una importante subida en el mismo periodo.

Para financiar una situación de  fuga de capitales, bajada de ingresos e incremento de gastos, las autoridades de la isla se lanzaron a la emisión de deuda, canalizándola a través de Fondos de Alto Riesgo.   Esto ha llevado a Puerto Rico  a acumular una deuda pública mucho más alta que cualquier Estado de la unión, habiendo sido ésta creada principalmente por Corporaciones de Servicios de Agua y Electricidad  y Colegios Estatales.

En el 2014 la isla decreció un 1,4%, en el 2015 los datos del PIB fueron cercanos al 0% interanual y el año pasado la economía cayó el 1,8% lo que ha motivado a que decenas de miles de ciudadanos de Puerto Rico estén viajando a Estados Unidos en busca de oportunidades laborales.  Hasta la fecha los Hedge Funds , principales tenedores de la deuda puertorriqueña se habían negado a negociar una quita o reducción del pasivo de la deuda de la isla.

El cambio de situación  desde le 3 de Mayo es que la presentación de concurso por parte del Gobernador Ricardo Rosello implica sí o sí una refinanciación de la deuda existente y con mucha probabilidad una reducción del principal a devolver. Las obligaciones de  Puerto Rico con vencimiento en el 2035 se negocian en los mercados de futuros a un precio 65 céntimos por dólar , adelantando una quita de más del 30%

La famosa canción America de West Side Story, alababa el pertenecer a Estados Unidos por parte de una cantante puertorriqueña.  Habrá que estar atento a ver cómo evoluciona este importante asunto que necesitará mucho soporte de la administración Trump

22
Abr

TAKE IT TO THE LIMIT: LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE TRUMP

Escrito el 22 Abril 2017 por Mikel Aguirre en Economía de EEUU

El pasado 21 de Enero fue la toma de posesión del 45 presidente de los Estados Unidos.    Un acontecimiento plagado de frialdad  y eslóganes defensivos en una  fecha similar  pero con un ambiente muy diferente a la del 20 de Enero del 2009 (juramento de Obama), en la que quienes asistieron hablan de mucha ilusión y expectativas, que al no cumplirse han provocado la frustración de millones de ciudadanos norteamericanos.

Dejamos atrás los primeros 100 días del Gobierno de Donald Trump.

¿Qué conclusiones podemos extraer?   En el mismo fin de semana que la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, parece claro que Trump no es una causa en sí, sino  el último de los factores de inestabilidad globales en una serie de concatenación de sucesos, en los últimos 12 meses, en los que parece que cualquier referéndum organizado desde el poder, tiene muchos visos de arrojar una derrota como la votación en Colombia, Brexit, los nacionalismos en Europa…

En el plano doméstico  el nuevo presidente norteamericano ha descubierto como el sistema institucional norteamericano está muy rodado y a pesar de sus deseos, no  ha podido cambiar el Obamacare  y ni siquiera se ha puesto todavía la reforma fiscal encima de la mesa.  Se ha encontrado con que muchos políticos de su propio partido no tienen ninguna prisa en implementar políticas de estímulo fiscal  Hemos oscilado entre ataques personales a Janet Yellen a una subida de los tipos de interés de un cuarto de punto , en sintonía con las medidas anunciadas ya con la presidencia anterior.

Hemos pasado de indicar que la Organización Mundial de Comercio  no interesa, en la primera versión de los presupuestos al parlamento a una segunda versión en la que esta actitud se ha atemperado claramente; de reforzar el muro frontera con México a un análisis más pausado causado quizás por los USD 230 billones que vende Estados Unidos a su vecino del sur cada año; de tratar de negociar bilateralmente con Alemania a (re) descubrir que en política comercial hay algo que se llama Unión Europea.

Trump llegó a la presidencia sin un anclaje político claro y con una biografía en la que desde su juventud parece acostumbrado a tomar decisiones exclusivamente por su intuición y parece que rompiendo las reglas pre establecidas.  Su  forma de gobernar cosiste en convertir la impredecible en un arte.  Al final de los 60, la administración Nixon ya fue capaz de crear la llamada “Madman Theory”, aunque la gran diferencia es que entonces parecía que había una teoría política a seguir, ahora no.

Como la memoria es frágil conviene recordar que un presidente enfrentado al congreso no es nuevo en Estados Unidos  sino que podíamos recordad simplemente el periodo 2009-2012 y que si pensamos en un presidente que cree que su oficio  no debe pertenecer a ningún partido sino al pueblo que le ha elegido, que representa al hombre común y su bandera económica es el proteccionismo no hablamos de Donald Trump sino del séptimo presidente del país, Andrew Jackson (que por cierto fue reelegido).

Dicen que cuando se preguntó al padre de las reformas económicas de la liberalización económica en China, Deng Xiaoping sobre la revolución francesa, respondió que era muy pronto para opinar. Para hacerlo sobre Donald Trump y sus medidas económicas y comerciales tendremos que esperar por lo tanto un poco más.

18
Nov

Las barreras que pondrá Trump al libre comercio

Escrito el 18 Noviembre 2016 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU

En 1980, la victoria de Ronald Reagan que lo convirtió en presidente de Estados Unidos (EEUU) supuso un cambio radical en la economía global. En Gran Bretaña, un año antes, se produjo un cambio de idénticas características: los laboristas, incapaces de resolver la crisis económica, fueron derrotados por Margaret Thatcher, del Partido Conservador. El mundo entró en un ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. Los resultados de estas políticas fueron buenos durante prácticamente dos décadas (1982-2001). Y aunque el Partido Conservador británico gobernó diecisiete años, sus políticas las siguió aplicando durante algunos más Tony Blair, del Partido Laborista. Lo mismo ocurrió con el Partido Republicano estadounidense, que gobernó durante doce años pero cuyas ideas fueron mantenidas ocho más por el presidente Bill Clinton, del Partido Demócrata.

trumpLa victoria de Donald Trump, junto con la decisión de Gran Bretaña de salirse de la Unión Europea (UE), va a suponer un nuevo cambio radical en la economía mundial. Si las políticas de Thatcher y Reagan apostaban por la apertura exterior, mejorar la productividad, por el cambio tecnológico y el aumento de la competitividad de las empresas, las de Trump se dirigen en la dirección contraria.

En primer lugar, quiere proteger la economía frente a la competencia exterior y castigar a las empresas americanas que manufacturen sus productos en el extranjero. Para ello, Trump pretende reforzar la producción interna con el lema: “Los norteamericanos deben comprar productos norteamericanos”. También propone derogar el Acuerdo Transpacífico y el TLC de América del Norte, así como incrementar los aranceles a los productos (incluidos los generados por empresas americanas)  que provienen de México y China. Quiere satisfacer de este modo las demandas de los trabajadores y de los empresarios de los sectores más maduros, que sufren la competencia de países con mano de obra más barata, y que, como consecuencia, están perdiendo sus empleos.

En segundo lugar, pretende frenar la inmigración, también la de mano de obra cualificada, como son los investigadores y tecnológos, con el fin de reservar este tipo de empleos a los estadounidenses, lo que va a generar menores niveles de productividad. Entre otras medidas, quiere expulsar a once millones de trabajadores mexicanos indocumentados, para mejorar la situación de los estadounidenses desplazados de sus puestos por esos inmigrantes.

Tercero, va a reducir el avance tecnológico, al apostar por las industrias tradicionales, dado que éstas generan mucho empleo frente a otras más innovadoras, desarrolladas o menos contaminantes.

El populismo avanza

Trump se sitúa así entre los líderes populistas de todo el mundo que aspiran a satisfacer a una parte importante de la población de baja cualificación profesional frustrada por la mayor inseguridad económica y laboral. El discurso de Trump es el mismo que generó el adiós británico a la UE bajo el eslogan “Inglaterra para los ingleses”. El mismo que está permitiendo el avance del partido populista Alternativa para Alemania en contraposición a la política migratoria adoptada por la canciller Angela Merkel, o el que está abriendo la posibilidad de que Marine Le Pen gane las elecciones francesas del año que viene, enarbolando la bandera de que hay que reducir la desigualdad y ofreciendo un referéndum para que el país galo abandone la UE. Movimientos políticos manifiestamente xenófobos y proteccionistas que avanzan hacia la descomposición del orden económico internacional.

De cumplirse las promesas de Tump, cambiará la faz de la tierra, ya que lo que ocurre en EEUU repercute en todas las latitudes del planeta. Cuando EEUU tose, Europa se resfría, Asia se enferma y el resto de las economías emergentes colapsan. Esto no es nuevo, funciona así desde hace muchas décadas, y se debe al éxito de la economía estadounidense, que acapara el 30% del PIB mundial. Una pujanza que se apoya en un crecimiento muy robusto basado en: a) grandes inversiones empresariales, b) un elevado gasto en educación (como porcentaje del PIB, es más alto que la media europea), el cual genera un alto nivel de capital humano y c) una progresión constante en la innovación y la tecnología.

A ello se une una larga tradición de mantener su economía muy abierta al comercio internacional, con libre flujo de capitales; una política laboral extremadamente flexible; instituciones independientes y con mucho poder, que han mantenido la estabilidad macroeconómica a lo largo de su historia; y un respeto absoluto por el mercado y la libre competencia como el sistema más eficiente para asignar los recursos productivos.

Aumenta la desigualdad

Sin embargo, justo este éxito del modelo productivo ha generado un efecto colateral cada vez más preocupante, que es el aumento de la desigualdad, provocada por los bajos salarios. Esto está poniendo en riesgo los pilares del modelo social americano. El desequilibrio en la distribución de la renta se está haciendo insoportable. En 2015, el índice Gini de EEUU estaba en niveles muy altos, 0,48 (el valor 0 representa la igualdad perfecta y el 1, la desigualdad total). La poca equidad en la distribución de la renta, junto a la creciente entrada de extranjeros, es una de las principales causas del descontento de una parte de la población norteamericana.

Por tanto, cerrar esta brecha social es uno de los retos de la Administración Trump. De no implementarse medidas para ello, EEUU se enfrentará a un fuerte problema. 

La necesaria apertura al exterior

Pero luchar contra la desigualdad no significa ir para atrás, como los cangrejos, estimulando a las industrias maduras, introduciendo más proteccionismo y reduciendo la libertad de circulación de las personas.

El proteccionismo, que ahora parecen ensalzar las administraciones conservadoras de Estados Unidos y Gran Bretaña, nunca fue un buen camino para resolver los problemas económicos de los países. A lo largo de la historia, muchos gobiernos se han visto tentados de utilizar políticas de este tipo, que, como su propio nombre indica, implican proteger la producción nacional frente a la competencia exterior. La historia económica demuestra que cuando se utilizan las políticas de sustitución de importaciones, las economías se estancan. En cambio, cuando éstas se abren y siguen una estrategia exportadora, se dan mayores niveles de crecimiento y empleo.

En definitiva, la economía mundial se resentiría profundamente ante un eventual aumento del proteccionismo en EEUU. Pero los efectos más negativos se producirían en la propia economía de este país: el resto del mundo reaccionaría levantando barreras a la entrada de sus productos. Este aumento generalizado de la protección provocaría una contracción del comercio internacional y una menor eficiencia económica, lo que disminuiría las oportunidades de generar ventajas competitivas. Una pena, ya que, tal como demuestra la Teoría Económica, el comercio internacional contribuye poderosamente a aumentar la renta y la riqueza de los países. De ahí que la mayoría de los economistas defiendan el libre mercado como un instrumento que mejora las condiciones de vida y de trabajo de todos los que participan de él.

Fuente: Rafael Pampillón. La barrera Trump al libre comercio.Expansión,  12 de noviembre de 2016. Página 43.

17
Jul

El motor del libre comercio

Escrito el 17 Julio 2016 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU, Economía española, Unión Europea

Los datos publicados el viernes de esta semana sobre la economía española confirman que la actividad económica se desacelera. Así, el INE informó de que las ventas del sector servicios de abril y mayo cayeron en tasa mensual (-0,1% y -0,2% respectivamente, si se eliminan los efectos estacionales y de calendario). La industria, por su parte, siguió en el progresivo deterioro que se inició a finales del año pasado; así, la variación anual del Índice General de Cifras de Negocios en la Industria fue en mayo de este año del –4%, hay que retroceder casi tres años para encontrar una caída mayor. Con estos datos y el resto de la información disponible parece que la economía española mantuvo en el segundo trimestre un crecimiento menor que en el primero.

También se ha publicado esta semana el Índice de Confianza Empresarial elaborado por el INE y los datos de deuda pública. En cuanto a la confianza, en este tercer trimestre del año, el 20,3% de los establecimientos empresariales se muestran positivos sobre la marcha de su negocio, mientras que el 21,4% prevé un trimestre desfavorable. Por tanto el balance de expectativas (diferencia entre los porcentajes de empresarios optimistas y pesimistas) se pone en negativo (–1,1 puntos) en el tercer trimestre, frente al saldo positivo del segundo (+1,9). Por lo que se refiere a la deuda pública subió en mayo tras el descenso de abril y vuelve a rozar el 100% del PIB.

Afortunadamente, las exportaciones de bienes y servicios siguen aumentando y compensan el menor crecimiento de la demanda interna. Algo que viene sucediendo desde el inicio de la crisis, en 2008. Esto llevó a nuestras empresas a salir al exterior mediante el fortalecimiento de las exportaciones y de la inversión directa en el extranjero. Esta estrategia generó un importante incremento de nuestras ventas en otros países, lo cual ha sido vital para la continua y ardua recuperación que ha vivido la economía española en los últimos años.

Así, las exportaciones de bienes y servicios en España han ido ganando peso, pasando de representar el 22% de todo lo que se produjo (PIB) en 2009 al 33% en 2015. Esto se explica por el aumento en el número de empresas que exportan desde España, y también por la búsqueda y hallazgo de nuevos mercados que no pertenecen a la zona del euro, como es el caso de EEUU. 

La importancia del TTIP

Precisamente, esta semana estuvo de visita en España el presidente de EEUU, Barack Obama, con el fin de reforzar los lazos tanto políticos como económicos entre ambos países. Afortunadamente, la relación comercial se ha venido fortaleciendo en los últimos años, dando lugar a un incremento significativo de las exportaciones entre las dos naciones, hasta el punto de que, para España, EEUU se ha constituido en el segundo socio más importante después de la Unión Europea (UE).

banderas eeeuu y ue

En este sentido, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés), que se lleva negociando desde hace tres años, se podría convertir en una oportunidad más, tanto para España como para el conjunto de la UE de aumentar las exportaciones hacia el Norte de América.

Un Tratado que beneficiará a la economía española, no sólo por la reducción de los procedimientos y trámites para poder exportar, sino también por la facilidad para invertir al otro lado del Atlántico.

De aprobarse, reportaría mayor crecimiento y empleo a todos los firmantes. Según la Comisión Europea, la puesta en marcha del Tratado podría generar 335.000 nuevos puestos de trabajo en Europa en los primeros cinco años. Sin embargo, todavía existen trabas para su firma. Por el lado europeo, porque parte de la ciudadanía, contagiada por los movimientos populistas, lo ve como algo negativo. Por el lado americano, debido a las dificultades que reviste el reducir las regulaciones del sector de la salud (en contraparte están los productos alimenticios) o la legislación Buy American, que favorece la adjudicación de contratos a empresas de EEUU.

No se debe olvidar que los Tratados de Libre Comercio como el TTIP consiguen un mayor intercambio comercial entre los países ayudando a lidiar con diferentes imperfecciones del mercado. En ese sentido, contribuyen a reducir las restricciones sobre algunos productos; consiguen una mayor eficiencia en la asignación de los recursos; eliminan los aranceles, para que los productos sean más competitivos; y ensanchan los mercados manteniendo el andamiaje industrial en altos niveles de producción.

En el Consenso Económico del segundo trimestre, que acaba de publicar la consultora PWC, se preguntó a 355 ejecutivos de empresa y expertos económicos sobre los tratados de libre comercio. La mayoría de los consultados manifestó estar de acuerdo con el libre comercio, afirmación que sustentan en el mayor bienestar y calidad de vida que genera en el pueblo español. A su vez, los resultados de la encuesta muestran que estos tratados deben estar enfocados a la reducción de aranceles, al comercio de servicios, a la resolución de conflictos y a la formulación de normas transparentes en los intercambios comerciales.

Uno de los ejemplos más destacados de libre comercio, y que nos atañe de forma directa, lo constituye la UE la cual demuestra cómo entre países vecinos y cercanos se pueden transferir productos y servicios sin aranceles, ni otro tipo de barreras, logrando que las empresas amplíen sus mercados a la vez que se tornan más competitivas. No es casualidad que en esta nueva etapa de la historia económica de Gran Bretaña uno de los objetivos fundamentales de su nuevo gobierno sea mantener el libre comercio con la UE.

Desaceleración y aumento de la deuda pública

En definitiva, a mediados de este año, se está produciendo una pérdida de impulso en el crecimiento económico de España que desgraciadamente, si no se le pone remedio, podría continuar el resto del año. Y eso a pesar de los bajos precios del petróleo, que están volviendo a disminuir, de la política monetaria relajada del Banco Central Europeo y del tono de la política fiscal que debería ser más disciplinada. No se puede olvidar que el incumplimiento de los objetivos de déficit público puede generar un incremento de la deuda pública que podría resultar insostenible.

Así, la deuda del conjunto de las administraciones públicas subió en mayo en 9.932 millones de euros y se situó en 1,088 billones de euros, nuevo máximo histórico, por lo que vuelve a rozar el 100% del PIB (99,94%), según los últimos datos del Banco de España.

En este sentido, se debe de poner coto al gasto público y aumentar los ingresos fiscales para no originar otra crisis económica.

La necesidad de un gobierno estable

Esta necesidad de una política fiscal más ortodoxa y los datos de coyuntura que vienen apareciendo en los últimos meses señalan la conveniencia de aplicar reformas de fondo, que permitan impulsar el crecimiento económico y cambiar la estructura económica de España.

Para ello, España necesita, cuanto antes, un gobierno estable que dé confianza a los inversores nacionales y extranjeros y que aplique medidas que equilibren las cuentas públicas y aumenten la apertura al exterior de nuestra economía, el nivel industrial, el tamaño de las empresas, el gasto en I+D (que genere una mayor innovación y productividad) y la sostenibilidad del sistema de pensiones.

A la espera de ese gobierno, los empresarios y los consumidores podrían estar retrasando sus decisiones económicas, y la espera política se convierte en una de índole económica: una parálisis que no es saludable. Tampoco conviene que las negociaciones de los tratados comerciales internacionales se queden dormidas. Estos tratados son una vía muy importante de oxígeno para la economía mundial y para la española en particular. 

Fuente: Rafael Pampillón. “El motor del libre comercio”. Expansión (página 51). 16 de julio de 2016.

26
Mar

Del gasto al ahorro, análisis sobre el consumo en EEUU

Escrito el 26 Marzo 2015 por Javier Alvarez en Economía de EEUU, Video

16
Mar

Ayer, se mantuvo la tendencia de depreciación del euro. El tipo de cambio cayó hasta 1,06 dólares por euro, la cotización mínima desde el año 2003. Esto supone que en los últimos doce meses se ha producido una depreciación del 30% de la moneda única frente al dólar. Un tipo de cambio que abarata las exportaciones de la zona del euro y encarece las importaciones que recibe del resto del Mundo.

dólar Seguir leyendo…

11
Ene

El 4 de enero del año pasado el euro cotizaba a 1,39 dólares y desde entonces viene cayendo. Ayer lo hacía por debajo de los 1,18 dólares, una caída anual de más del 15% que le ha llevado a marcar su mínima cotización de los últimos nueve años. Esta fuerte depreciación del euro en 2014 y comienzos de 2015 está beneficiando a la economía de España y a la de los demás países de la zona del euro. Razones para esta depreciación no faltan:

1)    Política monetaria más expansiva. Cada día que pasa las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) ponga en marcha un plan de expansión cuantitativa (QE) para la eurozona aumentan. En diciembre, la inflación fue negativa en la zona por primera vez desde 2009 y el BCE quiere evitar la deflación a toda costa. Como consecuencia, el BCE en su reunión del 22 de enero va a tomar medidas y entre ellas está la compra de deuda soberana. La zona del euro está sufriendo un estancamiento económico que mantiene excesivamente elevado el nivel de desempleo. Un desempleo que se produce por insuficiencia de demanda agregada. Por eso, para estimular la demanda, el BCE está dispuesto a comprar hasta medio billón de euros en deuda soberana (QE) expandiendo la base monetaria y bajar así aún más los tipos de interés. El mercado ya lo ha descontado motivo por el que el euro se ha venido depreciando.

Foto: Draghi (BCE) y Yellen (FED)

Draghi

2)    Elecciones griegas. La crisis política en Grecia, con elecciones anticipadas el 25 de enero, está socavando la confianza de los inversores mundiales en el euro y está provocando que se refugien en el dólar. Las encuestas dan a Syriza una probabilidad razonable de victoria electoral. Este partido quiere renegociar la deuda de 240.000 millones de euros que mantiene Grecia con  el sistema financiero, el FMI y el BCE y eliminar algunas dolorosas medidas de austeridad que le han impuesto los organismos acreedores. Alemania y Francia se oponen a las peticiones de Syriza: ceder terreno con Grecia podría hacer que otros países de la eurozona que están también muy endeudados exijan un tratamiento similar. Una situación borrascosa que ha generado desconfianza en la moneda única a pesar de que la salida de Grecia del euro no es un punto que Syriza lleve en su programa. Seguir leyendo…

19
Oct

En los últimos días se han producido turbulencias importantes en los mercados financieros internacionales que presagiaban que la economía europea podría entrar de nuevo en una recesión. Sería la tercera desde que comenzó la crisis. De ahí que el martes de esta semana se reuniera el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (ECOFIN) para buscar soluciones que permitieran mejorar el crecimiento económico europeo. Además, los últimos datos de Alemania son inquietantes: la producción industrial cayó considerablemente en el mes de agosto y en octubre la confianza de los inversores se volvió a deteriorar.

Por su parte, Francia está reclamando a la Unión Europea (UE) una mayor flexibilidad para incrementar su gasto público, sobre todo en inversiones en infraestructuras, como medio para generar crecimiento económico. Algo que podría también aplicar la economía italiana que también tiene serias dificultades en su crecimiento. Efectivamente, en los últimos trimestres se observaba que la economía de la zona del euro seguía una tendencia de crecimiento positivo impulsado por sus cuatro grandes países Alemania, Francia, Italia y España. Ahora el problema es que en el segundo trimestre de este año Alemania va para atrás (-0,2% de crecimiento del PIB), Francia se ha estancado (0%) e Italia sigue cayendo (-0,2%, la segunda caída trimestral). Sólo España ha mejorado su producción con un crecimiento del PIB del 0,6%.

barco 3A pesar de los problemas que sufre Europa, la economía mundial sigue avanzando. Los países emergentes continúan teniendo previsiones de crecimiento cada vez mayores, como indicó la semana pasada el FMI, a la vez que Estados Unidos se está fortaleciendo con rapidez principalmente por el buen comportamiento del sector energético y manufacturero. Hay pocas dudas sobre la solidez de los cimientos de la recuperación económica global. Sin embargo, la UE, una vez más, se está quedando rezagada del resto del Mundo. Lo que viene certificado, por ejemplo, por los datos de producción industrial.

Seguir leyendo…

12
Oct

Este fin de semana, como es habitual por estas fechas el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial están teniendo su reunión anual, esta vez en Washington, para estudiar el comportamiento de la economía mundial. Coincidiendo con la reunión, el FMI publicó esta semana la edición de octubre del informe “World Economic Outlook” en la que desgraciadamente ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento económico mundial que hizo en el mes de julio. Para este año 2014 el crecimiento económico global se estima en un 3,3% anual, el mismo que el año pasado. Sin embargo, el crecimiento económico mundial aumentará y en el próximo año 2015 se espera un crecimiento del PIB mundial del 3,8%. Será el resultado del crecimiento del 2,3% de los países avanzados y del 5% en los países emergentes.

A pesar de este mayor crecimiento la directora del FMI, Christine Lagarde, ha señalado que Europa puede caer en una “era de la mediocridad”. Ello se debe a que el crecimiento europeo se está debilitando y tiene importantes amenazas como son el alto nivel de endeudamiento, el grave deterioro del mercado laboral y la falta de crédito para las empresas.

Por el contrario, otros países compensan la difícil situación europea. Este es el caso de Estados Unidos, donde se espera un aumento del PIB del 3,1% en el año 2015, o el de México (3,5%). Por regiones, Asia es la que más avanzará. Así, el grupo asiático ASEAN (Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam) espera uno de los crecimientos económicos más destacados del mundo junto con India y China.

Los BRICS

Dentro del grupo de los países emergentes, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) avanzan, aunque lo hacen de forma desigual. Así, Rusia y Brasil crecerán más moderadamente en 2015 (0,5% y 1,4% respectivamente), Sudáfrica superará a ambos (2,3%) y China continuará creciendo como lo lleva haciendo en los últimos años, aunque en esta ocasión disminuirá ligeramente su velocidad (7,1% previsto en 2015 frente al 7,4% de 2014). En esta ocasión la sorpresa es India, que crecerá más rápidamente y acelerará el proceso de convergencia con China: el FMI prevé que la economía india crezca un 6,4% en 2015.

América Latina

Para América Latina y el Caribe el FMI espera que se produzca un aumento del PIB del 2,2% en 2015, pero este crecimiento no será homogéneo. Algunos países tendrán importantes crecimientos económicos, como podrá suceder en Panamá (6,4%), Perú (5,1%), Colombia (4,5%), México (3,5%) o Chile (3,3%), mientras que otros continuarán con crecimientos económicos negativos: es el caso de Argentina (-1,5%) y Venezuela (-1%).

Esta dualidad de comportamiento en América Latina nos muestra, una vez más, que las economías se benefician cuando existe un buen nivel de seguridad jurídica y se siguen políticas económicas ortodoxas. No debemos olvidar que las buenas políticas y la mejora de las instituciones son factores diferenciales a la hora de atraer capital extranjero y alcanzar así tasas de crecimiento más altas. Además el aumento de la inversión, tanto extranjera como nacional, favorece el avance de la tecnología y aporta nuevas habilidades organizativas que impulsan una mayor eficiencia económica.

Por el contrario, en los países en los que los gobiernos hacen malas políticas y hay inseguridad jurídica la inversión empresarial se retrae y la competitividad sufre pérdidas significativas. No es casualidad que en el Informe de Competitividad Mundial para el año 2015 del World Economic Forum, Venezuela y Argentina ocupen las posiciones 131 y 104 respectivamente de un total de 144 países, es decir, su competitividad es muy baja. Otros países latinoamericanos con una gestión de las políticas públicas más adecuada han tenido mejores resultados en la clasificación como, por ejemplo, Chile en la posición 33, México en la 61 o Perú en el puesto 66.

Estados Unidos

Durante el próximo año la economía estadounidense volverá a ser uno de los motores del crecimiento económico mundial. Desde el año 2010 la economía de EEUU ha alcanzado tasas de crecimientos cada vez más altas. Y es, además, una de las pocas economías, junto con la española, en las que el FMI ha revisada al alza su tasa de crecimiento. El FMI, considera que EEUU crecerá un 2,2% este año (un 0,5% más que lo anunciado en verano) y un 3,1% en 2015. Este excelente comportamiento está permitiendo que el mercado laboral estadounidense sea en la actualidad uno los que tiene mejor comportamiento, con una tasa de paro del 5,9% en el mes de septiembre (frente al 11,5% de la zona del euro).

Europa

El FMI señala a la zona del euro como la única región del mundo con un 30% de probabilidad de entrar en deflación: lleva demasiado tiempo con un crecimiento de sus precios excesivamente bajo. Otro escenario que se está planteando es la posibilidad de que la salida de la crisis no haya llegado todavía. Ante esto el FMI expresa su preocupación sobre la entrada en una nueva recesión: le da una probabilidad del 38%. Si fuera así la zona del euro volvería a tener tasas de crecimiento del PIB negativas durante un periodo prolongado de tiempo. En definitiva, en esta ocasión las perspectivas para la zona del euro no son muy halagüeñas y la convierten en la región del mundo con un mayor riesgo de deflación y de recesión.

Esta situación vendría agravada porque las malas previsiones económicas tienen el riesgo de que se autocumplan. Como bien ha dicho Christine Lagarde, si las empresas esperan un crecimiento económico muy bajo tendrán menos incentivos para aumentar su actividad, especialmente las inversiones. Esto provocaría que las empresas no renovasen su aparato productivo y perdiesen competitividad.

Renovación de infraestructuras

La solución que da el FMI a este problema es el aumento de la inversión pública. Para el Fondo este es un buen momento para que Europa aumente el gasto en infraestructuras. La institución considera que el sector público debe aprovechar el momento para invertir, ya que 1) los tipos de interés son muy reducidos, por lo que la financiación es barata, 2) se fortalecería la demanda interna lo que impulsaría la producción y el empleo, y 3) se solucionarían los problemas de oferta causados por infraestructuras deficientes; es decir, el mayor gasto en carreteras, autopistas de peaje, infraestructuras hidráulicas y ferrocarriles mejoraría la productividad.

En Alemania, la primera economía europea y la cuarta del mundo, la producción industrial ha entrado en tasas de crecimiento negativas y, dado el mal estado de sus infraestructuras, necesitaría realizar obras públicas para mejorar su competitividad. Alemania no tiene problemas de financiación, tiene una deuda muy baja y los tipos de interés a los que se financia su sector público son prácticamente nulos. Esa política de mejora de las infraestructuras daría más confianza a los inversores y mostraría que se avanza en el camino de la construcción de una Europa más fuerte.

Este mayor gasto también dinamizaría el crecimiento económico por el efecto de los multiplicadores. El FMI ha estimado que un aumento del 1% del gasto público en inversión pública podría aumentar el PIB entre un 0,4% y un 1,5% en sólo cuatro años, siendo su impacto mayor en aquellas economías que se encuentren más lejos de su tasa de crecimiento potencial.

En conclusión, según las previsiones del FMI la economía mundial crecerá más el año que viene que este año, lo que puede favorecer y animar la actual fase de recuperación de la economía española. Existen, sin embargo, riesgos. El más importante es el enfriamiento de la economía europea: durante el segundo trimestre de este año el crecimiento económico de la zona del euro fue nulo. Los indicadores económicos de Europa para el tercer trimestre son también decepcionantes.

Para poder reactivar la economía europea harían falta, junto con políticas monetarias y fiscales acertadas, como podría ser la mejora de las infraestructuras, reformas estructurales (mercado laboral, pensiones y redimensionamiento del sector público) especialmente en Francia e Italia. Para poder crecer es preciso que la eurozona siga reduciendo los costes laborales, sociales, financieros y fiscales que soportan sus empresas y que las hace ser menos competitivas en los mercados internacionales. De ahí que Europa deba seguir promocionando la cultura de la competencia.Sin reformas estructurales la zona del euro puede seguir estancada durante años.

Fuente: Rafael Pampillón y Cristina Mª de Haro “PERSPECTIVAS ECONÓMICAS PARA EL AÑO 2015″. Expansión. 11 de octubre de 2014; página 42.

2
Oct

One of the main goals of economic policy is to maintain a high level of economic growth, one that is sustainable over the long term, helping society to develop. The trigger for this process is productivity growth generated by technological change and improvements in human capital.

This connection has often been the object of study in economic theory. Although the focus of these studies may vary, most arrive at the same conclusion: innovation and rising educational levels have a positive impact on the economy and are the basic factors behind sustained economic growth.

Seguir leyendo…

15
Sep

El reto de ganar competitividad

Escrito el 15 Septiembre 2014 por Rafael Pampillón en Economía de EEUU, Economía española, Economía Mundial

Los Presupuestos Generales del Estado del año que viene se enmarcan en una situación de mayor crecimiento económico mundial. Según el Banco Mundial, el PIB global crecerá un 3,4% en 2015, frente al 2,8% en 2014, apoyado por políticas monetarias expansivas, un volumen de crédito más abundante y una menor restricción fiscal. EEUU seguirá siendo el motor de la economía mundial creciendo por encima del 3% gracias al aumento de la producción de bienes de equipo, a la autosuficiencia energética, a la recuperación del mercado inmobiliario tanto en precios como en actividad y a un mayor consumo provocado por el crecimiento del empleo.

regataaaPor su parte, los países emergentes aceleran su crecimiento y corrigen su desequilibrio exterior. Así los datos del Banco Mundial señalan un crecimiento económico de los países en desarrollo en 2015 del 5,4% (4,8% en 2014). América Latina parece que se recuperará del bajo crecimiento de este año (1,9%) y crecerá en 2015 un 2,9%. Brasil también podría conseguir elevar su producción de bienes y servicios el año que viene: un 2,7% (1,5% en 2014). En Asia, el PIB de China crecerá al 7,5% (una décima menos que en 2014) pero en cambio India crecerá más que este año lo que le permitirá acercarse a tasas de crecimiento económico cercanas a las de China. Así mismo, Nigeria y Angola, dos de los países africanos que tienen mejor comportamiento económico, llegarán a aumentar su producción en un 6,5%.

Asimismo, el Banco Central Europeo (BCE) ha estimado para la zona del euro, un mayor crecimiento en 2015 (1,6%) que en 2014 (0,9%).

Es en este entorno de mayor crecimiento mundial y europeo en 2015 en el que la economía española se está recuperando rápidamente. En el segundo trimestre de este año nuestra economía creció un 0,6% trimestral, el mayor ritmo desde hace siete años. Esto ha contribuido a que las previsiones de crecimiento para España para 2014 hayan mejorado hasta el 1,3%; en 2015 el crecimiento será todavía mayor: 2%.

La mejora de la competitividad

Por tanto, las reformas económicas que ha hecho España han tenido efecto y están permitiendo un crecimiento mayor que la media de la zona del euro. Además, este buen comportamiento de nuestra economía viene acompañado de una favorable política monetaria del BCE. Las bajadas de tipos de interés y la nueva inyección de liquidez al sistema bancario contribuirán positivamente no sólo a un mayor incremento en el crédito sino también a la depreciación del euro. Un euro depreciado unido a los bajos precios españoles permitirán un importante impulso a nuestras exportaciones durante el año 2015: un 6,1% según el Ministerio de Economía.

Sin embargo, si queremos conseguir un crecimiento equilibrado se debe seguir profundizando en la mejora de la competitividad interna y externa. Precisamente el jueves pasado la Comisión Europea recomendó a España que refuerce la aplicación de la Ley de Unidad de Mercado, que establece requisitos únicos en todo el territorio nacional y mejoras en la distribución de la producción, y que desarrolle también la Ley de Emprendedores, que otorga ventajas fiscales y financieras a los nuevos empresarios.

Precisamente el World Economic Forum (WEF) publicó este mes la edición anual del Global Competitiveness Report (Informe de Competitividad Mundial) que realiza desde 1979. En él se evalúa el potencial productivo de los países, es decir, se analiza su competitividad. Este año España se ha situado en la clasificación global como el país número 35 de los 144 estudiados, la misma posición que ocupó el año pasado. El WEF también nos avisa de que la actividad empresarial en nuestro país está limitada por una falta de acceso a la financiación, una regulación del mercado de trabajo demasiado estricta, un sistema burocrático ineficiente y un elevado nivel impositivo. Aspectos que perjudican la competitividad de las empresas españolas y que limitan su potencial de crecimiento.

Asimismo, la OCDE ha recomendado a España reducir las cotizaciones sociales y mejorar su sistema de innovación con el objetivo de conseguir aumentar la competitividad del sector industrial, para que se sitúe como un país exportador de referencia y se frene el deterioro del saldo comercial.

El aumento de la demanda interna

Se trata por tanto de seguir poniendo en marcha medidas que mejoren la competitividad de nuestra economía también para compensar el aumento de la demanda interna y evitar un mayor desequilibrio de la balanza de pagos. Efectivamente, en 2015 los agentes económicos tendrán una mayor renta disponible para consumir, debido al crecimiento del empleo y a la rebaja del IRPF, lo que hará que la contribución de la demanda nacional al PIB aumente el año que viene un 1,2% (frente al 0,7% de este año). Como consecuencia del aumento de la demanda interna las importaciones también acelerarán su ritmo de crecimiento: según el Ministerio de Economía, en 2015 España importará un 5% más de lo que lo hará este año. En este caso habrá que tener en cuenta sus efectos sobre el saldo comercial, que ya sufrió un importante deterioro en el primer semestre de este año (un déficit de 9.900 millones de euros). Otro indicador relevante de la mejora de la economía está siendo el incremento en la compraventa de viviendas que registró en julio un aumento del 11% anual, el más alto desde diciembre de 2013. Una tendencia que seguirá a lo largo del año 2015.

Este mayor crecimiento económico impulsado por las exportaciones y la mayor demanda interna permitirá seguir aumentando el nivel de empleo. Las últimas previsiones de FUNCAS muestran que en 2015 se producirá un aumento del empleo del 1,5%, lo que hará descender la tasa de paro desde el 24,5% (calculado para este año) hasta el 22,5% del año próximo.

Las reformas necesarias

Así las cosas, el año 2015 será positivo para la economía española, con un mayor crecimiento económico, una recuperación de la demanda interna y una mejora del mercado de trabajo. Para consolidar este buen comportamiento se necesita una adecuada reforma fiscal, un mercado laboral más flexible y una mejora de la competitividad. También es necesario contraer el gasto público para evitar que la deuda siga creciendo, aunque será una labor complicada teniendo en cuenta que 2015 es un año de elecciones municipales, autonómicas y generales.

Pese a que las reformas generan descontento, solo acometiéndolas será posible afrontar los grandes problemas que aún aquejan a nuestra sociedad (paro, déficit público, sostenibilidad del sistema de pensiones, calidad educativa…). Ojalá se pueda seguir avanzando en las reformas en 2015 y que el gobierno que salga de las urnas el año que viene lo siga haciendo en 2016.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “El reto de ganar competitividad”. Expansión, 15 de septiembre. Suplemento: el presupuesto que España necesita; página 8.

1 2 3 17

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar