27
Nov

Rafael Correa triunfa en Ecuador

Escrito el 27 noviembre 2006 por Juan Carlos Martínez Lázaro en América Latina

Con poco más del 50% de los votos escrutados, Rafael Correa, el candidato de izquierdas aventaja claramente a su rival, el empresario derechista Álvaro Noboa, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ecuatorianas celebradas ayer (68% frente al 31%). Aunque los últimos pronósticos anunciaban una victoria del Correa, nadie podía imaginar el amplio margen por el que parece haberla conseguido. Y más teniendo en cuenta, que Noboa se impuso en la primera vuelta y que, por tanto partía, como favorito. Pero en Ecuador nada es como parece, y el discurso antisistema de Correa en un país harto de los partidos tradicionales, y la identificación que ha hecho de Alvaro Noboa con los “políticos de siempre”, han calado profundamente entre los votantes.

Si estos resultados se confirman, Rafael Correa se convertirá el próximo 15 de enero en Presidente de Ecuador. Lo que pase a partir de entonces, es imposible de predecir. Los mensajes populistas de su campaña, se tendrán que plasmar en acciones de gobierno. Algunos de ellos resultan inquietantes y se sitúan en la misma línea de los de Chávez o Morales: renegociación de la deuda exterior en defensa de los intereses nacionales, no suscripción del Tratado de Libre Comercio que se estaba negociando con Estados Unidos, revisión de la política de explotación de los recursos naturales (Ecuador es el 5º productor de petróleo de Latinoamérica)… Es decir, supondrían insertar a Ecuador en el eje Venezuela-Bolivia-Cuba, y tal vez Nicaragua, a raíz del reciente triunfo de Daniel Ortega.

En la última década, Ecuador atravesó una intensa crisis económica que acabó con su sistema financiero y supuso la ruina para millones de sus habitantes, y una más que intensa crisis institucional, con tres presidentes electos, que no pudieron acabar su mandato ante el descontento popular. Últimamente la situación política parecía más calmada, y la economía empezaba a recuperarse gracias a los efectos de la dolarización, a los altos precios del petróleo y a las de remesas que envían los más de dos millones de ecuatorianos que trabajan fuera de su país. Correa tendrá ante sí, retos formidables: acabar con la ingobernabilidad de los últimos diez años, devolviendo la credibilidad a las instituciones y conseguir que el crecimiento económico de los últimos tiempos sirva para sacar de la pobreza a muchos de sus compatriotas. Su carisma, preparación y experiencia (fue Ministro de Economía durante algo más de tres meses), parecen buenos avales para conseguirlos, pero las políticas prometidas suenan mucho a “populismo”. La cuestión es saber si será capaz de acabar con la convulsión política y mantener estable la economía sin incurrir en aventuras populistas, o si por el contrario, seguirá el camino marcado por Chávez y Morales.

24
Nov

ARGENTINA: ¿DEBE KIRCHNER CAMBIAR LA POLÍTICA ECONÓMICA?

Escrito el 24 noviembre 2006 por Rafael Pampillón en América Latina

Desde comienzos del siglo XX, Argentina nunca estuvo mejor. Desde el año 2003 la economía crece como una moto (a una tasa media anual superior al 8%). Los altos precios de sus exportaciones agrícolas y mineras, la creciente demanda proveniente de China y una moneda competitiva (depreciada) están impulsando las exportaciones, lo que permitirá que en este año 2006 se registre otro superávit exterior (cuenta corriente). En Argentina se están dando todas las condiciones para que se inicie una transformación de su economía a largo plazo. Desafortunadamente, Néstor Kirchner, está desperdiciando esta oportunidad histórica. La política económica del país guarda gran semejanza con el populismo intervencionista común en América Latina en la década de los años setenta y ochenta, pero que afortunadamente ahora no está de moda.

El Gobierno ha introducido una política de controles de precios impidiendo a las compañías de servicios financieros y empresas de servicios públicos que eleven sus tarifas. De esta forma se tapa la presión inflacionaria. Pero estas intervenciones distorsionan los incentivos del mercado, generan corrupción, distribuyen inadecuadamente los recursos, introducen un fuerte elemento de imprevisibilidad en las empresas y ahuyentan a las inversiones del extranjero. Sin embargo, perseguir al sector privado es algo que le cae bien al pueblo argentino. Y Kirchner quiere ganar las elecciones el año que viene.

El secreto del éxito argentino es: se exportan más commodities (soja, energía, y no productos cárnicos como se cree…) y también servicios (turismo, programación de software, publicidad, servicios de call center), el turismo ya se ha convertido en la tercera fuente de divisas del país. Si Argentina sigue creciendo al 8% anual -cosa que anticipo insostenible a corto plazo-, y se mueve dentro de la curva de oferta agregada “actual” (aparato productivo no aumenta significativamente ya que no aumenta la inversión extranjera), el desplazamiento de la curva de demanda agregada hacia arriba y hacia la derecha hace que entremos en el tramo inelástico de la actual curva de oferta, razón por la cual, en la medida que nos acercamos al pleno empleo y a la plena ocupación de la actual capacidad fabril instalada, empezamos a sufrir “inflación”. Además, en la medida en que hay que importar materias primas así como equipos por el desgaste de los equipos actuales, y hay que pagarlos en dólares, ello se traduce en un mayor coste en pesos (ya que el peso está depreciado), no ya por la “ocupación” de los factores antes ociosos, sino porque los “nuevos” equipos -ya sean de reemplazo o de ampliación de los existentes- tienen un mayor precio en pesos (depreciados).

Así que, por las buenas o por las malas, si se sigue con estos niveles de actividad, la inflación aumentará. O si no, el crecimiento se ralentizará, porque no habrá energía, ni fábricas capaces de sostener la demanda creciente porque estarán siendo utilizadas al 100% de su capacidad instalada. Subirán los precios, y Argentina perderá competitividad en términos internacionales. O sea, la única manera de mantener crecimientos sostenibles en el tiempo es fomentar la inversión extranjera, que produzcan más actividad, y provoque un desplazamiento de la curva de oferta actual hacia la derecha, es decir hacia “otra” curva de oferta que implique mayores niveles de capacidad productiva, ayudando no sólo a aumentar el posible “output” de bienes y servicios sino también ayudando a descomprimir los precios. Pero dudo mucho que en el actual entorno (laboral, electoral, político y jurídico) se realicen muchas nuevas inversiones productivas. Sí habrá inversiones en inmuebles y en campos, pero no en actividades donde haya que emplear a mucha gente (crecer trae líos con los sindicatos) ¿Es sostenible el crecimiento a medio plazo con las políticas económicas actuales? ¿Debe Kirchner adoptar un enfoque más de mercado y favorable al sector privado? ¿Ganaría igualmente las elecciones si siguiera una política más ortodoxa que liberalizase los precios y permitiese un mayor crecimiento a largo plazo? ¿Estamos ante un hombre de Estado o sólo ante un político buscando el beneficio en el corto plazo? ¿Cuáles son las consecuencias de implantar controles de precios y desalentar la inversión privada en un contexto donde crece la demanda de todo tipo de servicios?

23
Nov

Arranca “Asia empresarial”

Escrito el 23 noviembre 2006 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía española

Esta mañana he asistido a la presentación de “Asia empresarial” (www.asiaempresarial.com), un foro de debate sobre asuntos económicos y empresariales de Asia, creado por el Grupo Recoletos (diario Expansión), y distintas empresas e instituciones con intereses en ese continente, entre los que se encuentra el Instituto de Empresa. Sigue la línea marcada por “Iberoamérica empresarial” (www.iberoamericaempresarial.com ), que desde hace ya tiempo organiza encuentros sobre asuntos económicos latinoamericanos.

“Asia empresarial” es una muestra más del creciente interés, que despierta en España todo lo relacionado con las economías asiáticas. Tras años centradas en Europa, Latinoamérica y norte de África, las autoridades políticas, económicas y comerciales españolas se han dado cuenta de que es necesario incrementar su presencia institucional en Asia, presencia que hasta hace bien poco se podía calificar de testimonial. Se están abriendo nuevas embajadas, consulados, oficinas comerciales e incluso sedes del Instituto Cervantes y se han desarrollado acciones específicas para fomentar las exportaciones y las inversiones en las consideradas economías prioritarias (Planes Japón, China, e India). Y por otra parte, Casa India acaba de ser inaugurada en Valladolid, siguiendo los pasos de Casa Asia, ubicada en Barcelona desde 2003 y que pronto abrirá delegación en Madrid.

Y en el plano económico las empresas españolas empiezan a ver a las economías asiáticas, no como una amenaza o como peligrosos competidores, sino como una fuente de oportunidades por el potencial que ofrecen sus mercados. A pioneras como ALSA o NUTREXPA, instaladas en China desde hace ya muchos años, le han seguido recientemente TELEFÓNICA o el BBVA, que acaba de protagonizar la mayor inversión española en Asia, al adquirir una participación en el grupo financiero chino CNBC. Si hasta ahora la presencia de las empresas españolas se había dirigido hacia Latinoamérica en un primer momento y hacia la Unión Europea después, parece que ha llegado el momento de invertir en Asia. Y también debería ser el momento de incrementar las exportaciones: en 2005 las ventas dirigidas a ese continente supusieron algo más de 8.500 millones de euros (representando algo menos del 8% del total de las exportaciones españolas), frente a unas importaciones de mas de 36.000 millones de euros. Para que nos hagamos una idea, España vende a Portugal casi el doble de lo que exporta a toda Asia. Esperemos que iniciativas como “Asia empresarial” y otras similares, sirvan para incrementar el conocimiento, el interés y las relaciones económicas y comerciales entre España y la región que será la máxima protagonista de la economía mundial en este siglo.

22
Nov

El MODELO ECONÓMICO ESPAÑOL ES DE BAJA PRODUCTIVIDAD

Escrito el 22 noviembre 2006 por Rafael Pampillón en Unión Europea

La evolución de la economía española en los últimos años, se caracteriza por su baja productividad (inferior a la media de los 25 países de la Unión Europea, cuadro 1) y sobretodo por ser el único país de la OCDE con crecimiento negativo de la productividad (cuadro 2). En cambio, desgraciadamente, los costes laborales han ido aumentando y convergiendo con los europeos. Además, hay países como son los del Este de Europa y Asia cuyos costes laborales son muy inferiores a los españoles, lo que les otorga una clara ventaja competitiva en sectores de baja tecnología, intensivos en mano de obra y de poco valor añadido. De ahí que la industria española tenga cada vez menos futuro y esté siendo objeto de deslocalización: sector textil en Cataluña, sector del automóvil, etc.).
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El futuro de la industria española dependerá en gran medida de la capacidad de nuestras empresas para innovar e invertir en I+D, o de atraer inversión extranjera. Solamente de esta manera se podremos seguir siendo competitivos a futuro. El Factbook 2005 de la OCDE pone de manifiesto que España sigue a la cola de los países de la OCDE en I+D como % del PIB, con un 1,1% en 2.005, muy por debajo de la media de la UE que se sitúa en 2%. Este dato se reafirma cuando se compara con la “Inversión en conocimiento”, que aúna los gastos en I+D, educación universitaria y nuevas tecnologías. En la actualidad, este porcentaje en España está en el 2.5%, muy lejos de países industriales como Francia (4,6%), Alemania (4,8%), Corea (5,4%), ó EE.UU (6,4%).

21
Nov

La aproximación entre China e India

Escrito el 21 noviembre 2006 por Juan Carlos Martínez Lázaro en China, Economía Mundial

Tras asistir el pasado fin de semana a la Cumbre de Países de Asia y Pacífico (APEC), ayer llegó a India el presidente de China, Hu Jintao. Con esta visita, busca normalizar las relaciones entre ambos colosos emergentes e incrementar la cooperación económica y comercial. Históricamente, las relaciones entre los dos países han sido difíciles, debido a litigios fronterizos: China e India se reclaman mutuamente territorios, lo que les llevó incluso a un enfrentamiento armado en 1962. Además, India es el refugio del Dalai Lama y de más de 100.000 exiliados tibetanos que no aceptan la anexión que Pekín hizo del Tibet en 1959. Y por último, China ha sido siempre un buen aliado de Pakistán, el tradicional enemigo de India, y ha colaborado decisivamente en el desarrollo del programa nuclear de Islamabad.

Pero parece que ha llegado la hora de poner fin a las disputas. Ambos países, que comparten más de tres mil kilómetros de frontera, y reúnen a casi 2.500 millones de personas (un 40% de la población mundial), tienen intereses comunes. En primer lugar, comerciales: si en el año 2000 los intercambios bilaterales apenas alcanzaron los 3.000 millones de dólares, este año superarán los 20.000 millones, y el objetivo es duplicarlos en 2010. China se ha convertido en el principal proveedor de India, por delante de Estados Unidos, y su mercado ya es tercer destino de las exportaciones indias. Además, Nueva Delhi vería con buenos ojos que las inversiones chinas le ayudaran a mejorar sus desastrosas infraestructuras.

Incluso la distinta orientación que están siguiendo sus modelos de desarrollo (fundamentalmente basado en la industria el chino y más orientado en los servicios, el indio), puede ser complementaria. Y por otra parte, ambos países comparten idéntica problemática derivada de su acelerado desarrollo: crecientes desigualdades sociales y territoriales, desbocado crecimiento urbano por la emigración rural, desequilibrios medioambientales, dependencia energética, necesidad de mejorar sus infraestructuras… De alguna manera, China e India están pensando que es mejor ser socios que rivales, en el camino que les lleva al liderazgo de la economía mundial. ¿Deberíamos preocuparnos por ello?

20
Nov

Venezuela: Nueva moneda.

Escrito el 20 noviembre 2006 por Rafael Pampillón en América Latina

He recibido este video del que no me hago responsable.
Como bien sabes querido lector, buena parte del dinero que existe en las economías modernas está constituido por papel moneda, billetes emitidos por los bancos centarles que tienen amplia aceptación y circulación. El dinero cumple 3 funciones: 1) forma parte de los activos que posee el público. Es decir es una forma de mantener riqueza. 2) El dinero es fundamentalmente un medio de pago generalmente aceptado (el dinero es el objeto que se transfiere entre las partes cuando se efectúa un pago) o lo que es lo mismo el dinero es un conjunto de activos de la economía que utilizan los individuos para comprar bienes y servicios a otras personas. 3) El dinero sirve también como unidad de cuenta, es decir, medida de valor de los bienes y servicios lo que supone la existencia de un sistema que mide el valor de los bienes y servicios.

¿Cumple este nuevo dinero de Chaves (ver video) las funciones del dinero?

17
Nov

Milton Friedman y Margaret Thatcher

Escrito el 17 noviembre 2006 por Rafael Pampillón en Economía Mundial

Como continuación a la entrada sobre Milton Friedman quisiera señalar que en lo que a la política económica como praxis se refiere, la principal discípula de Friedman fue Margaret Thatcher. Gobernó Gran Bretaña desde 1979 hasta 1987. Su política radicalmente distinta a la seguida por los laboristas, en gobiernos anteriores, tuvo como finalidad activar el crecimiento económico, estabilizar los precios y restaurar la posición de Gran Bretaña como potencia económica y política a nivel mundial. La forma de alcanzar estos objetivos fue adhiriéndose a las tesis de Friedman: un monetarismo estricto, reducir la intervención del gobierno en la economía, equilibrar los presupuestos y confiar en los mecanismos del mercado como sistema de asignación eficiente de recursos. La lucha contra la inflación fue su objetivo prioritario, por encima de cualquier otro objetivo económico. Para reducir la presencia del estado en la economía redujo los impuestos, que estaban en niveles exageradamente altos (el tipo más alto del impuesto sobre la renta del 83% al 60% y el más bajo del 33 al 30%), a la vez que mantuvo una estricta política de gasto (como el recorte del empleo público) con el fin de alcanzar el equilibrio presupuestario.Thatcher creía que el estado del bienestar era un despilfarro. Reducir el grado de la cobertura del bienestar fue uno de sus objetivos más importantes

Consiguió reducir las expectativas inflacionarias, privatizó casi todo el sector público empresarila y se alejó de la UE (euroescepticismo). A partir de entonces los conservadores británicos se negaron a aceptar para Gran Bretaña los pasos que exigía el tratado de Maastricht, exigieron la cláusula opting out para no formar parte del euro, vetaron numerosas directivas que desarrollaban el Mercado Único, especialmente las fiscales, no firmaron el acuerdo de Schengen sobre apertura de fronteras y se opusieron a la creación de una política social europea. Sin embargo, durante años el país tuvo la tasa más elevada de crecimiento económico de Europa. Quizás este fue uno de los motivos por los que el partido conservador gobernó durante 18 años, hasta que, en 1997, el laborista Tony Blair se subió al poder. Muchos ingleses creyeron que el libre mercado fue la causa del “boom” económico de Gran Bretaña. Me pregunto ¿Es el estado de bienestar compatible con el crecimiento económico? ¿Tiene un líder que ser fuerte, como la “dama de hierro” para lograr hacer débil el Estado? ¿Por qué en algunos países, como los Nórdicos se puede mantener el crecimiento y el estado de bienestar? ¿Por qué Thatcher fue capaz de alcanzar los objetivos que sus predecesores laboristas no alcanzaron? ¿Cuan importante fue para el crecimiento económico británico el descubrimiento de petróleo en el Mar del Norte? ¿Porque Thatcher tubo un mayor soporte popular que sus predecesores? ¿Fue porque tuvo una oposición más dividida y débil?.

17
Nov

El reto de Lula

Escrito el 17 noviembre 2006 por Juan Carlos Martínez Lázaro en América Latina

El miércoles dio una conferencia en el Instituto el economista brasileño, Luciano Coutinho, en el marco de la presentación en España de la Cátedra “Celso Furtado” de Economía Brasileña. La Cátedra “Celso Furtado” está promovida por la Fundación Ortega y Gasset y por la Fundación Cultural Hispano-Brasileña, y tiene por objeto incentivar los estudios sobre la economía brasileña en las universidades y escuelas de negocios españolas
( http://www.fundacionhispanobrasilena.es/ ).

El profesor Coutinho, que es asesor personal del presidente Lula, hizo una magnífica radiografía sobre la buena marcha de la economía brasileña. La balanza por cuenta corriente presenta superávit por el incremento de las exportaciones, no hay tensiones cambiarias (de hecho el real se mantiene bastante apreciado con respecto al dólar), las reservas superan los 80.000 millones de dólares, la inflación podría acabar este año ligeramente por encima del 3%, y el superávit primario (saldo de las cuentas públicas sin imputar los intereses de la deuda) alcanzará el 4,5% del PIB. Es decir, casi todo funciona bien. Y digo “casi”, porque lo que de verdad lastra a Brasil es su deuda. Y no porque sea mucha, (apenas supera el 50% de su PIB, una cifra que ya le gustaría tener a muchos países de la zona euro), sino por su “mala calidad”, es decir porque está emitida a tipos muy altos y a muy corto plazo. Esto implica unos gastos financieros muy elevados, lo que lastra las cuentas públicas, y además obliga a mantener los tipos de interés en niveles nominales y reales muy altos (los reales podrían acabar este años por debajo del 10%).

En su primer mandato, Lula ha conseguido estabilizar la economía y alejar la desconfianza de los mercados hacia su administración, a pesar de los escándalos de financiación en los que se han visto envueltos su Gobierno y su partido. Ahora toca empezar a crecer de verdad, ya que en los últimos años, Brasil sólo ha aumentado su PIB a tasas del 3%- 4%, lo que es claramente insuficiente para reducir la pobreza de manera sustancial. Para ello será necesario abordar una reforma en la estructura del gasto público (en algunos aspectos la seguridad social brasileña se parece más a la de un país escandinavo que a la de un país en vías de desarrollo), al objeto de destinar fondos que incrementen el gasto productivo, sin olvidar que los tipos de interés deberían disminuir sensiblemente, para que la inversión privada tome mayor protagonismo. Un complicado reto, pues este tipo de reformas no suelen ser fáciles de llevar a la práctica.

17
Nov

El petróleo de Guinea Ecuatorial

Escrito el 17 noviembre 2006 por Juan Carlos Martínez Lázaro en África, Energía, medio ambiente y cambio climático

Esta semana está de visita en Madrid, Teodoro Obiang Nguema, el Presidente de Guinea Ecuatorial. Guinea Ecuatorial es un pequeño país subsahariano, situado en costa occidental de África y formado por un territorio continental y una isla, actualmente llamada Bioko, pero que antes se llamaba Fernando Poo. Fue colonia española hasta 1968 y es la única nación del África subsahariana que tiene el castellano como lengua oficial. Su visita ha causado mucha polémica en España, pues el régimen ecuatoguineano, que preside Obiang desde que en 1979 dio un golpe de estado, es de todo menos democrático. El autoritarismo, la corrupción, el acoso a la oposición y las violaciones de los derechos humanos, han sido las señas de identidad del gobierno Obiang, lo que provocó un enfriamiento de las relaciones con España, y situaron al régimen contra las cuerdas a principios de los noventa. El FMI y el Banco Mundial abandonaron al país, y España no renovó su cooperación. Incluso en 1995, Estados Unidos cerró su embajada en Guinea Ecuatorial.

Pero hacia 1996, todo cambió. Compañías norteamericanas descubrieron petróleo en la costa guineana, y el país empezó a verse inundado de dinero. Bueno, más que el país, la familia Obiang y sus allegados. Una investigación de un comité del Senado de Estados Unidos, encontró varios cientos de millones de dólares a nombre de Obiang y de sus familiares en el Banco Riggs de Washington, el mismo donde también aparecieron las cuentas secretas de Pinochet. Con una producción de 355.000 millones de barriles diarios en 2005 (la mayor parte exportado a Estados Unidos y China), Guinea se ha convertido en el séptimo productor de petróleo de África, tras Nigeria, Argelia, Libia, Angola, Egipto y Sudán. El PIB se ha duplicado entre 1998 y 2004, y la renta per cápita se ha convertido en la segunda más alta del planeta, tras la de Luxemburgo, puesto que cuenta con poco más de medio millón de habitantes https://www.cia.gov/cia/publications/factbook/geos/ek.html Pero la inmensa mayoría de la población sigue sumida en la pobreza, y el país sigue ocupando uno de los últimos puestos en el Índice de Desarrollo Humano que elabora la ONU.

En 2003, Estados Unidos acordó reabrir su embajada, al parecer a petición de las compañías petrolíferas estadounidenses con intereses en Guinea Ecuatorial. Ahora, el gobierno español ha decidido reactivar las relaciones políticas y comerciales con Guinea, con el objetivo de que Repsol y otras empresas se puedan beneficiar del maná petrolero, y en ese contexto se enmarca su visita de Obiang a Madrid. Me pregunto si la actitud del gobierno español es lícita, si hace bien paseando a Obiang por Madrid (entrevista con el Presidente Zapatero y con el líder de la oposición, cena con los Reyes, reuniones con empresarios…), a cambio de lograr contratos sus empresas. Claro que si se continúa manteniendo el boicot al régimen guineano, serán compañías de otros países las que se lleven el pastel. Y si lo pensamos bien, todo el mundo considera que China es un excelente aliado comercial, y también es un país donde no existe libertad, no se respetan los derechos humanos… ¿Qué pensáis al respecto?

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16
Nov

Ha muerto Milton Friedman

Escrito el 16 noviembre 2006 por Rafael Pampillón en Economía Mundial

Ha muerto Milton Friedman, premio Nóbel de Economía y quizá el economista más influyente del siglo XX después de John Maynard Keynes. Su doctrina tiene que ver con la defensa de la libertad de mercado tanto a nivel nacional como a nivel internacional. De su defensa del mercado se derivan modelos económicos como el de Chile o China, el avance de la globalización, la extensión del capitalismo tras la caída de la URSS, el éxito de la economía norteamericana, y la reciente pujanza de India.

Su principal tesis sostiene que hay una relación estrecha entre la inflación y la oferta monetaria, de modo que los precios pueden ser controlados regulando, por parte del banco central, el dinero que entra en el sistema. “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que es y sólo puede ser producido por un aumento más rápido en la cantidad de dinero que de la producción. De modo que, para evitar la inflación, debe buscarse un equilibrio entre la producción y la cantidad de dinero”, reza uno de sus pasajes más conocidos. De ahí que entre los friedmanianos más ferveintes se encuentren practicamente todos los abnqueros centrales del mundo.

Margaret Thatcher, en Reino Unido y Ronald Reagan, en Estados Unidos, siguieron su ideario cuando estuvieron, en la décda de los años ochenta, al frente del Gobierno de sus países. Gracias a sus ideas, consiguieron adelgazar el peso del Estado en la economía, desregular los mercados y debilitar a los sindicatos. Friedman era partidario de que “el espacio de acción del Estado debería limitarse. Su principal tarea debería ser proteger nuestra libertad, asegurar el orden y los contratos privados, y promover mercados competitivos”.

Friedman era partidario de un sistema de tipos de cambio flotante puro. Que es el régimen que actualmente tienen el dólar, el euro y el yen. El afirmaba rotundamente que nunca hubo, ni puede haber, una crisis cambiaria bajo el régimen de tipo de cambio flotante puro. Puede haber crisis internas en los países pero no irán acompañadas de crisis cambiarias. La razón es simple: las fluctuaciones de los tipos de cambio en un sistema de tipos de cambio limpio absorben o ajustan automáticamente las presiones mientras que en un régimen de tipos de cambio fijo o un sistema de tipos de cambio flotantes sucio llevan a la crisis. En este sentido creía que el FMI era un factor desestabilizador cuando protege a los países para que mantengan un los sistemas de tipo cambio fijo. “No es una exageración decir que, si no hubiera habido un FMI, no hubiera habido una crisis asiática, aunque los países individuales pudieran tener crisis internas”. El legado de Milton Friedman puede reducirse en una frase: amor a la libertad y horror por el Estado. Su doctrina económica está basada en el liberalismo que le llevó a reclamar planes de pensiones privados y tipos únicos de IRPF. Ha muerto uno de los economista más importantes del siglo XX.

15
Nov

Un déficit exterior de escándalo

Escrito el 15 noviembre 2006 por Rafael Pampillón en Economía española

Hoy publica el Banco de España que en 2006 el déficit acumulado de la balanza por cuenta corriente (enero agosto) ascendió a 58.000 millones de euros, frente a los 44.335 millones de déficit por cuenta corriente de los 8 primeros meses del año 2005. Esta fuerte ampliación del déficit corriente se debió, principalmente, al aumento del déficit comercial. Así el déficit acumulado de la balanza comercial se elevó en el conjunto de los ocho primeros meses del año hasta 52.490 millones de euros. Como el PIB que estimo para los primeros ocho meses del año es de 648 mil millones de euros, nuestro desequilibrio externo se ha convertido en el más alto del mundo desarrollado en términos relativos (9% del PIB) y el segundo más alto del mundo, después de EEUU, en términos absolutos. Son niveles que indican claramente que España pierde competitividad. Esta pérdida se manifiesta también en la disminución de cuota de mercado de nuestras exportaciones sobre el total mundial y comunitario. La otra cara del déficit por cuenta corriente es el superávit de la cuenta financiera que no es otra cosa que el aumento de la posición deudora de España con respecto al resto del mundo. El saldo negativo por cuenta corriente indica que hay mayor inversión nacional que ahorro nacional. O lo que es lo mismo el superávit de la cuenta financiera nos indica que estamos invirtiendo, (comprando inmuebles por ejemplo) más de lo que ahorramos. Esa necesidad de financiación de la economía española refleja un importante proceso inversor en los últimos años, para el que ha sido insuficiente nuestro ahorro interno. Es cierto que buena parte de la inversión se ha centrado en construcción y no en bienes de equipo, es decir, no en la parte más eficiente de inversión. Pero nuestro modelo de crecimiento tiene unas características que son difíciles de cambiar en el corto plazo.

Sin embargo, como recientemente señalaba La Caixa, cualquier deuda conlleva una obligación de devolución futura, lo cual significa que en algún momento necesitaremos generar superávit por cuenta corriente para poder saldar la deuda. Parece, sin embargo, que esto no va a ser posible ya que la mayor disponibilidad de capital de que disfrutamos se está destinando a financiar el crédito al consumo y a la vivienda, en vez de dirigirlo a mejorar nuestra productividad y, por tanto, nuestra competitividad. Si esto es así, poco estamos haciendo para poder devolver la deuda, lo que debilita nuestra solvencia. En este contexto pudiera ocurrir que el inversor extranjero, percibiendo esta menor solvencia, decidiera disminuir sus activos en España y exigir, además, por ellos una mayor rentabilidad. O lo que es lo mismo nuestra disponibilidad de crédito externo se reduciría y se encarecería. Esta disminución de la oferta de crédito implicaría una menor inversión y consumo internos. En definitiva, el menor crédito externo se traduciría en un brusco enfriamiento de la demanda de consumo y de inversión por lo que el aparato productivo tendría que ajustarse a la menor demanda con reducciones en la producción y aumentos importantes en el desempleo. ¿Sufrirá España una recesión económica, en toda regla, con daños incalculables si siguen los desequilibrios? ¿Tendremos que hacer las reformas estructurales en frío (a la japonesa) para ganar competitividad y poder así salir del “hoyo”? ¿Formar parte del euro hace que nuestro déficit de la balanza por cuenta corriente sea menos grave?

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