Desde el período de entreguerras en algunos casos y, particularmente, desde el final de la segunda guerra mundial, las democracias avanzadas han recurrido con relativa frecuencia al establecimiento de pactos sociales de carácter corporativo, es decir, acuerdos laborales y fiscales firmados entre sindicatos, patronales y gobierno, con el objetivo de conciliar la estabilidad de precios, el pleno empleo y el crecimiento económico.
Aplicando esta experiencia histórica de los países de la OCDE ¿Es posible establecer pactos sociales entre los agentes económicos y el gobierno en América Latina? Hasta ahora y debido a la estructura del mercado de trabajo y al sistema de representación sindical en América Latina la posibilidad de establecer y mantener pactos sociales es extremadamente reducida. Sin embargo, América Latina necesita completar su transformación iniciada en las dos últimas dos décadas de pasar de una economía proteccionista, controlada por el estado y de sustitución de importaciones a una economía abierta, competitiva y capaz de redistribuir la renta entre su población. Esta transformación puede venir ayudada por el establecimiento de pactos sociales entre los agentes económicos más representativos y el gobierno de cada país.



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