Archivo de la Categoría ‘Economía española’

29
Mar

¿Qué pasará con nuestras hipotecas?

Escrito el 29 marzo 2007 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía española, Política Monetaria

En los últimos días, hemos recibido algunas noticias que, a aquellos que tenemos una hipoteca en España, nos pueden causar cierta inquietud. Me refiero a la más que previsible subida de los tipos de interés en la zona euro en los próximos meses. Ayer mismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendaba al Banco Central Europeo (BCE) continuar elevando los tipos de interés, si se confirmaba la incipiente recuperación de las economías europeas. Todo indica que en junio alcanzarán el 4%, y que todavía podrían volver a subir antes de finales de año. Hoy está en Madrid Jean-Claude Trichet, el Gobernador del BCE, aunque nada hace pensar que desvelará ninguna incógnita al respecto, dado el críptico lenguaje que últimamente gustan de usar los banqueros centrales.

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  • 25
    Mar

    Alberto Ullastres (1914-2001)

    Escrito el 25 marzo 2007 por Rafael Pampillón en Economía española, Unión Europea

    Hoy, la Unión Europea (UE) celebra su cincuenta cumpleaños. Si hiciéramos una votación, entre los economistas españoles, sobre quién fue el principal artífice técnico de la entrada de España en la UE quizás ganaría Alberto Ullastres Calvo. Catedrático de Economía Política y Hacienda Pública desde 1948, pasó luego a serlo de Historia Económica en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad de Madrid. Su carrera política nace en febrero de 1957 cuando Francisco Franco realiza un importante cambio de Gobierno con la entrada, en puestos elevados de la Administración, de economistas que eran profesores o habían sido egresados pocos años antes de la Facultad de Ciencias Económicas de Madrid (creada en 1944). Entre esas incorporaciones figuraban Alberto Ullastres como Ministro de Comercio, Juan Sardá como Director del Servicio de Estudios del Banco de España y Manuel Varela Parache y Enrique Fuentes Quintana en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Comercio. Ese grupo, muy profesional y honrado, es el que empieza inmediatamente a elaborar los planes para liberalizar e internacionalizar la economía española.

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    16
    Mar

    ¿Tiene futuro el sector del automóvil en España?

    Escrito el 16 marzo 2007 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía española

    En línea con lo que comentaba ayer Rafa en su entrada sobre el déficit exterior español, hoy me gustaría ahondar en el tema, ilustrándolo con un sector que ha sido clave en nuestro proceso de industrialización y que hoy es uno de los pilares básicos de la economía española. Me refiero al sector del automóvil.

    En España, el sector del automóvil tuvo su despegue en los años sesenta y setenta del pasado siglo, con la llegada de multinacionales europeas y norteamericanas atraídas por unos costes laborales bajos y orientadas a la exportación a los mercados europeos. Bajo esas premisas el sector se desarrolló de forma espectacular. Hoy en España hay 11 fabricantes que cuentan con 18 instalaciones productivas, en las que el año pasado se produjeron 2.777.435 vehículos, entre turismos y vehículos industriales, lo que nos convierte en el 7º mayor productor mundial y en el 3º de la Unión Europea (el 1º en producción de vehículos industriales). El sector emplea, entre trabajadores directos e indirectos, a algo más del 10% de la población activa, su contribución al PIB ronda el 6%, supone una importante fuente de ingresos para el fisco y sus ventas al exterior representan casi el 20% del total de las exportaciones españolas. Por tanto junto al turismo, hay que considerarle como la primera industria nacional.

    Pero desde el punto de vista exterior, el sector ha dado un vuelco en 2006. A pesar que el 82% de los vehículos fabricados se exportaron, por primera vez en muchos años, el valor de las importaciones superó al de las exportaciones. Es decir, uno de los pocos ámbitos industriales en los que nuestro saldo comercial era positivo, cambia de signo y se suma a aquellos que contribuyen a configurar nuestro gigantesco déficit comercial. La causa es que nuestras exportaciones están estancadas por la atonía de los mercados de destino (casi el 90% se dirigen a la UE), mientras que las matriculaciones en España (que se mantienen a buen ritmo), se orientan cada vez más a vehículos importados.

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    15
    Mar

    El déficit por cuenta corriente de España (déficit con el exterior) cerró 2006 en 86.000 millones de euros, equivalente a un 8,8% del PIB , el más alto que ha tenido España y el más alto del mundo. El déficit corriente, publicado hoy por el Banco de España, representa un aumento del 29% en el conjunto de 2006 con respecto a los 66.600 millones de euros contabilizados al cierre de 2005. Estos datos son alarmantes si bien las cifras del mes de diciembre de 2006 fueron más alentadoras que las del conjunto del año.

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    7
    Mar

    Sigue la dependencia tecnológica española

    Escrito el 7 marzo 2007 por Rafael Pampillón en Economía española

    Los datos que nos ofrece hoy el INE sobre “Indicadores del sector de alta tecnología” en el año 2005 no son buenos. La facturación de las empresas manufactureras de alta y media–alta tecnología aumenta en 2005 un 3,4% menos que el crecimiento del PIB en ese año. Pero lo que parece más grave es que las exportaciones de productos de alta tecnología (9.110,1 millones de euros) tuvieron un incremento solo del 4,6% respecto a 2004, mientras que las importaciones (24.778,6 millones de euros) consiguieron un aumento del 12,21%. Este ensanchamiento de este déficit tecnológico, cuya cobertura es de solo el 36,5%) unido a los saldos muy negativos de la balanza de “royalties” (que contabiliza el flujo anual de los pagos y cobros por la utilización de patentes entre España y el resto del mundo) demuestran lo que ya sabíamos: que la elevada dependencia tecnológica española sigue aumentando. Los ingresos por royalties en 2005 fueron de 444 millnes de euro mientras que los pagos supusieron 2121 millones. La cobertura de la balanza de royalties fue, por tanto, de tan solo el 21%.

    Además, España sigue importando muchos bienes de equipo (46.896 millones de euros en 2005) y exporta relativamente pocos (24.015 millones de euros en 2005). Un déficit, el del comercio exterior de bienes de equipo, que va en progresivo aumento. El elevado y creciente peso que representan las importaciones de bienes de equipo en la inversión española es también un indicador de la escasa capacidad tecnológica de España y, consiguientemente, de su acusada dependencia de la tecnología extranjera.

    El origen del déficit tecnológico español se puede encontrar en los reducidos gastos en I+D. Esta escasa “intensidad investigadora” puede comprobarse comparando los datos españoles con los de la media europea (referentes a la parte del PIB que se destina a I+D), o al número de investigadores y científicos en relación con la población activa. El problema es aún mayor si tomamos como referencia los casos de Estados Unidos y Japón. Las inversiones en tecnología en España representan el 4% de todas las de la UE-15, cuando el PIB español es el 9% de la UE (15). Cierto es que los datos que ofrece hoy el INE señalan algo positivo: que la inversión en I+D de las empresas de alta tecnología aumenta un 7,7% durante el año 2005. Pero ese dato, aunque bueno, no supone una mejora sensible en el gasto total del I+D español. Los gastos totales en I+D representan en España porcentajes que rondan el 1% sobre el PIB, muy alejados del promedio de la UE, que es del 2%. España sufre todavía un retraso tecnológico en comparación con los demás países de su entorno; por ejemplo, tiene la mitad de científicos por cada 1.000 habitantes que la media de los países de la OCDE. ¿Tienen estos resultados alguna relación con el nivel de la enseñanza universitaria que llevamos algunos días discutiendo en este blog?

    6
    Mar

    ¿Momento dulce, final amargo?

    Escrito el 6 marzo 2007 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía española

    Gracias a los recientes datos sobre la economía española que han venido siendo publicados en las últimas fechas, podemos afirmar que nos encontramos en uno de los momentos más dulces de nuestra historia económica. No sólo porque el crecimiento en 2006 se aceleró hasta el 3,9%, (la tasa más alta desde el año 2000 y la mejor de todas las economías del G-7), sino porque, en líneas generales, la composición de ese crecimiento ha sido algo más equilibrada que en años anteriores: se incrementó la inversión en bienes de equipo, se reactivaron las exportaciones y aumentó la productividad en un contexto de fuerte aumento del empleo (el año pasado se crearon casi 700.000 nuevos puestos de trabajo y el paro se redujo hasta el 8,3%, una tasa desconocida desde 1978). Además, gracias a la moderación en el precio de los carburantes, la inflación en febrero se ha reducido hasta el 2,5%, y como ya hemos comentado en este mismo blog, el superávit que obtuvieron las administraciones públicas el año pasado alcanzó el 1,8% del PIB.

    Por otra parte, los pronósticos para 2007 son también bastante buenos. Las últimas previsiones sitúan el crecimiento del PIB en el 3,5%, una creación de otros casi 500.000 nuevos empleos (lo que reduciría el paro al 7,8% de la población activa) y, a pesar de la rebaja del impuesto sobre la renta y de sociedades, un superávit fiscal cifrado en un 1% que permitirá reducir la deuda pública hasta el 36,6% del PIB.

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    1
    Mar

    El deseable superávit presupuestario

    Escrito el 1 marzo 2007 por Juan Carlos Martínez Lázaro en Economía española

    Ayer, el Gobierno español hizo públicos los resultados correspondientes a la evolución de las finanzas públicas durante el pasado año. El conjunto de las administraciones (central, autonómicas, municipales y seguridad social), obtuvieron un superávit del 1,8% del PIB, un porcentaje que sólo supera Finlandia en la Unión Europea. El dato es muy importante no sólo por su magnitud, sino porque, al ya tradicional superávit de la Seguridad Social (motivado por el incremento del empleo y el consiguiente aumento de las cotizaciones), se une, por segundo año consecutivo, el de la Administración central, gracias sobre todo, al excelente comportamiento de los ingresos tributarios (impuestos sobre la renta, sobre los beneficios de las sociedades, IVA…) que crecieron por encima del 11%. Este es un perfecto indicador del buen momento que atraviesa la economía española.

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    También es muy destacable el superávit de las cuentas españolas en un entorno en el que predominan los déficit públicos. Empezando por Alemania, la inventora del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, esa especie de corsé presupuestario que limitaba el déficit público al 3% del PIB y que fue creado para acabar con la indisciplina fiscal de las economías del sur de Europa; y que, cosas de la vida, Berlín ha estado cinco años incumpliendo. Aunque en honor de la verdad, en 2006 por fin pudo cumplirlo, puesto que su déficit sólo fue del 1,7% de su PIB, gracias al proceso de recuperación en que está inmersa la economía alemana.

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    27
    Feb

    El Producto interior bruto (PIB) se define como el valor a precios de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en un país durante un año. El PIB per cápita se define como el Producto Interno Bruto de un año dividido por la población de ese año. Como continuación al post de ayer me gustaría añadir que, como es sabido, el crecimiento del PIB per cápita es mejor método para medir la mejora del bienestar que el crecimiento del PIB. Por eso debería preocuparnos que aunque el crecimiento del PIB alcanzó el 3,9% a lo largo de 2006, sin embargo, el PIB per cápita español sufre un relativo estancamiento Por tanto, aunque es cierto que el ritmo de crecimiento del PIB español va ganando velocidad, sin embargo, si medimos la convergencia de la renta per cápita española con respecto a la de la UE observamos que ha pasado a ser negativa en los últimos trimestres. La causa es, obviamente, que la población crece en España aproximadamente un punto porcentual más que en la UE debido a la inmigración.

    En el conjunto del pasado año el PIB per cápita ha crecido en España lo mismo que en la UE-25, un 2,5%, por lo que el índice relativo a la media de la zona se ha mantenido estable en torno al 98% (91% si la referencia es la antigua UE-15). Es decir, convergencia cero. Pero, si la economía española va tan bien, crece al 4% (en el 4º trimestre de 2006), ¿por qué no lo hace en la misma intensidad el PIB per cápita español? La causa reside en el escaso avance de la productividad del trabajo, que el pasado año aumentó solo un 0,8% en España (frente a aproximadamente un 1,8% en la UE-15). Ver el post de ayer ¿Es importante la productividad?

    El PIB español crece por el empuje de un importante flujo inmigratorio. Así, el crecimiento absoluto del PIB se debe sencillamente a que tenemos más ocupados. Esta tendencia a no crecer en igual proporción el PIB y el PIB per cápita se observará todavía más cuando los inmigrantes acaben incorporando una población pasiva más similar al del resto de los españoles. Sucederá por el reagrupamiento familiar. La menor productividad de los inmigrantes añadida al numerador de nuestro PIB per cápita se compensa ahora porque no cargan en el denominador a toda su familia. Cuando estas diferencias se normalicen, es decir, cuando los inmigrantes traigan a sus familias ¿Nos podemos encontrar con que nuestro PIB siga creciendo y a la vez nuestra renta per cápita retroceda?

    24
    Feb

    No hace mucho, el 31 de enero comentábamos en este mismo blog que sobraban universidades y faltaban alumnos y concluíamos diciendo que ante el declive demográfico y las exigencias de una competencia internacional, en Francia se han anunciado ya las primeras fusiones entre universidades públicas. Pues bien, hace poco leí un artículo en ACEPRENSA donde Carmen Montón señalaba que a finales del siglo XX, el gobierno holandés trató de fomentar las fusiones entre las escuelas superiores, que imparten estudios de grado superior sobre todo en carreras de tipo técnico. Esta medida prometía una serie de ventajas como el ahorro de costes, en la medida en que las escuelas podrían compartir departamentos, recursos humanos, recursos informáticos, mantenimiento, servicio técnico, imprenta…

    Las fusiones de universidades se multiplicaron en Holanda dando como resultado megainstituciones, algunas con 40.000 studiantes. Sin embargo, estas fusiones obedecieron en parte al miedo a la competencia. Parece que se trata de una moda que convierte instituciones de identidades muy diversas en escuelas masificadas en las que desaparece la cultura que las originó, con sus peculiaridades en cuanto al estilo de la enseñanza y el ideario de la institución. Los defensores de las fusiones afirman que, además de las ventajas económicas, antes citadas, garantizan una mayor diversidad de carreras. Sin embargo, en una universidad grande hay muchas disciplinas y especialidades, pero no existe contacto entre ellas. La masificación, al menos en España, se ha demostrado que es ineficaz en términos adémicos. Hay mucho más contacto con filósofos, matemáticos, politólogos, economistas y gente de letras en una pequeña universidad que en una grande. Además las megauniversidades corren el peligro de perder el control de calidad y la tendencia es que las horas de clase sean cada vez menos.

    Sin embargo, el descontento en Holanda sobre las fusiones de universidades es solo una muestra del clima general respecto a la enseñanza. Incluso asociaciones de estudiantes se manifestaron ya la semana pasada en Holanda pidiendo más horas de clase y el Parlamento holandés ha acordado llevar adelante una investigación independiente sobre la calidad de las reformas introducidas durante los últimos 25 años, entre ellas las fusiones.

    23
    Feb

    Sobre competitividad y deslocalización empresarial

    Escrito el 23 febrero 2007 por Javier Carrillo en Economía española

    El fantasma de la deslocalización empresarial amenaza con un supuesto cierre masivo de plantas productivas en España en busca de mejoras competitivas en países del Este de Europa, Asia y Norte de África. Un informe de la Comisión Europea reconocía no hace mucho que “La continua transformación estructural de la economía [europea] es inevitable. La deslocalización y demás ajustes son ineludibles”. En general, este efecto de deslocalización se concentrará en sectores o procesos industriales intensivos en mano de obra (automóvil, textil, material eléctrico, cerámica, muebles, juguetes), en los que el coste del traslado se compense con los ahorros por menores costes laborales.

    Sin embargo, en la creciente preocupación por la competencia en términos de costes laborales que los nuevos jugadores en el comercio internacional puedan plantear a España, se está aceptando intrínsicamente el estancamiento de nuestro país en un modelo industrial caduco. En un mercado crecientemente globalizado la competitividad sólo es sostenible mediante la innovación o la reducción de costes. Resulta evidente que la ventaja competitiva española frente al Este de Europa, y aún menos frente a los países asiáticos, ya no se puede confiar a los costes laborales.

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    20
    Feb

    El Instituto Nacional de Estadística español (INE) hizo público hoy que el Índice de Precios al Consumo (IPC) bajó siete décimas en el pasado mes de enero y que la tasa interanual se redujo tres décimas, hasta el 2,4%. Este excelente dato de enero viene a ratificar la esquizofrenia que se produce entre el dato publicado y la percepción de los consumidores a la hora de observar su realidad particular de los crecientes precios que paga. Si el consumidor hiciese su propio estudio de la inflación en su barrio cuando compra, se horrorizaría de cómo muchos precios suben sin ser identificados en la inflación oficial. De ahí que sean muchas las veces que los profesores de Economía escuchamos la siguiente frase: “Las cifras de inflación que publica el gobierno (INE) son los números oficiales más falsos del mundo económico”. ¿Por qué hay tanta diferencia entre las estadísticas oficiales de la inflación y las percepciones de los consumidores?

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