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23
Feb

 


21 de Marzo de 2017

OBJETIVOS

Después de un 2016 de gran ajetreo político, económico, humanitario y ambiental afrontamos un nuevo año que hereda muchos de los problemas e incertidumbres del año pasado, si bien 2017 parece que comienza mejor. De hecho, las proyecciones del FMI y de distintos analistas, muestran que las probabilidades de recesión son mínimas y que el crecimiento económico será mayor que en 2016.

A nivel global, este año seguirá siendo prioritario acercarse a los objetivos a largo plazo propuestos por los organismos internacionales: la equidad social y de género, el crecimiento de la productividad, el mejor funcionamiento de los sistemas financieros, el aumento del comercio internacional, el mejor comportamiento de los mercados laborales, mayor tolerancia en los temas culturales y religiosos (que mitigaría las guerras, los atentados terroristas y las crisis de refugiados) y la lucha contra el cambio climático.

Es posible que las relaciones entre los EEUU y Rusia mejoren,. En cambio, Europa, China y México sufrirán las políticas proteccionistas de Gran Bretaña y del nuevo presidente de EEUU. Y la lucha contra el cambio climático puede ralentizarse fuertemente.

Las perspectivas para el antiguo continente durante el nuevo año se perciben muy difusas por los diversas citas electorales y los retos sociales y económicos que se deben enfrentar y que inciden de forma sustancial en el crecimiento económico de la región. Mientras, en España, al igual que el año pasado, tendremos que seguir luchando contra el desempleo, el desequilibrio fiscal, el problema de las pensiones y la baja productividad de una buena parte del aparato productivo.

En esta Jornada debatiremos acerca de todos estos temas, sus posibles consecuencias y soluciones de la mano de representantes del gobierno, políticos y profesionales relevantes de la economía española.

AGENDA

8.45hr.             Acreditación y recogida de la documentación

Moderador: D. Rafael Pampillón, Profesor de Entorno Económico, IE BUSINESS SCHOOL   

9.00 h.             Apertura de la sesión con un enfoque europeo.

Jorge Toledo Albiñana. Secretario de Estado para la Unión Europea , MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN

9.30 h.              PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA EN 2017 

Rafael Pampillón, Profesor de Entorno Económico y Director de Análisis Económico, IE BUSINESS SCHOOL  

10.15h. Café

10.45h.             MESA REDONDA: LA TRANSICIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO

Mayor regulación, políticas monetarias menos expansivas, nuevas tecnologías, digitalización y competencia.

Moderador:

José María O´Kean, Catedrático de Economía Aplicada. Profesor de Economía en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y en IE BUSINESS SCHOOL

Ponentes:

Rafael Doménech, Economista jefe de Economías Desarrolladas, BBVA y profesor de Economía en la Universidad de Valencia

 José Luis Jiménez Guajardo-Fajardo, Director General del Área Corporativa de Inversiones, MAPFRE

 Pablo Zalba, Presidente, ICO

12.15h.             MESA REDONDA: EVOLUCIÓN POLÍTICA EN EUROPA Y EE.UU Y SU INFLUENCIA EN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA 

La sostenibilidad del sistema de pensiones, el mercado laboral, la política fiscal y el cumplimiento de los presupuestos son algunos de los temas de debate de esta mesa.

Moderadora:

Dña. Gayle Allard, Profesora de Entorno Económico, IE BUSINESS SCHOOL

Ponentes: 

Nacho Álvarez, Responsable de Economía, PODEMOS

 Carlos Floriano, Portavoz Adjunto en el Consejo de Dirección del Grupo Parlamentario Popular

José Muñoz, Responsable de Economía, Empleo y Sostenibilidad de la Comisión Gestora del PSOE

Francisco de la Torre, Presidente Comisión de Presupuestos en el Congreso de los Diputados, CIUDADANOS

13.45                Clausura de la Jornada

 Germán López Madrid, Senior Advisor Volvo Car Corporation

14:30               Fin de la Jornada

23
Dic

TODO EL MUNDO VENDE ¿QUIEN COMPRA?

Escrito el 23 Diciembre 2016 por Mikel Aguirre en Uncategorized

La Organización Mundial de Comercio ha publicado los datos de exportaciones de los nueve primeros meses del 2016.  Las exportaciones e importaciones han caído a nivel mundial por encima del 4%, situándose a niveles de hace 6 años, en plena crisis subprime.

Miles de firmas en el mundo se plantean el crecimiento esperado en el 2017 conviviendo con la guerra inacabada en Siria y sus efectos colaterales, humanos y de terrorismo; importantes incertidumbres con el nuevo gobierno norteamericano y un potencial avance de políticas proteccionistas; el parón del gigante asiático y una redefinición de su sistema económico ; los problemas de solvencia de los exportadores de materias primas, con especial hincapié en los exportadores de petróleo además de la recesión en la que se encuentra inmersa el gigante brasileño.

De los famosos BRICS que llenaban portadas hace menos de un lustro no hay que olvidar la situación de Rusia: Un barril de crudo en torno a los 55 USD ha provocado una caída de más del 23% en sus exportaciones cayendo casi 10 puestos desde principios del ejercicio. Y el conflicto con Ucrania se mantiene haciendo muy posible que se mantengan las sanciones europeas por lo menos durante los primeros meses del 2017.

Hace 12 meses ¿Quién iba a pensar que las exportaciones del Reino Unido caerían más de un 10% con una moneda devaluada un 8% respecto al EUR? Como escribía  hace poco las políticas de depreciación sino viene acompañadas por medidas más amplias de desregulación tienen cada vez un papel más limitado para el impulso de las exportaciones de un país.  En Japón no logran depreciar el JPY a pesar de sus medidas de política monetaria expansiva, al considerarse una país/moneda refugio, y el Reino Unido no logra reducir las incertidumbres que han generado el referéndum del brexit .

Este estudio de la OMC refleja cómo por un lado han bajado las exportaciones y por otro han caído las importaciones, por la menor liquidez de los países emergentes y los ajustes presupuestarios de las economías desarrolladas dónde las medidas que más se repiten son la reducción del déficit y ajuste fiscal.  Lógicamente los vendedores reducen sus exportaciones  porque los compradores demandan menos.

Unos actores que están destinados a desempeñar una labor muy importante en los próximos meses, para revertir esta situación, son el Fondo Monetario Internacional, los Bancos de Desarrollo locales o el Banco Mundial.

Se producirá un incremento de operaciones internacionales financiadas con fondos multilaterales. Hay una gran variedad de importantes países como Egipto o Mozambique que se encuentran renegociando sus deudas con, por ejemplo el FMI.  El llegar a acuerdos en breve dará mayor tranquilidad a los inversores y reducirá las incertidumbres.  El asegurar programas de financiación en países emergentes será un incentivo para exportadores en países desarrollados.  Este mayor papel se dará tanto por su propia actividad como por el menor flujo de fondos desde China o Arabia Saudi, que como ya hemos citado tienen sus propios problemas internos.

En definitiva, a la vuelta de la esquina nos vamos a encontrar con otros 12 meses muy interesantes en los que debe convivir la aversión al riesgo como el incremento de las incertidumbres. Las crisis en la  economía son como la serie de olas en el mar.  Tienes la certeza que van a llegar. El reto es si surfear la ola o esperar a qué amaine

Feliz 2017

25
Jun

Votar en clave económica

Escrito el 25 Junio 2016 por Rafael Pampillón en Uncategorized

Después de seis meses de espera, mañana más de 36 millones de españoles estamos llamados a votar para decidir quién gobernará nuestro país durante los próximos cuatro años. El nuevo gobierno tendrá que enfrentarse a dos problemas graves que sufre nuestra economía: a corto plazo, equilibrar las cuentas públicas, y a medio, seguir acometiendo reformas estructurales que aumenten la productividad. Tanto el Banco de España como la Comisión Europea han expresado su honda preocupación por estos dos temas: incrementar la productividad para que crezca la economía, y reducir el elevado déficit público, de modo que la deuda continúe bajando del 100% del PIB.  

Este decrecimiento de la deuda generaría un clima de confianza en los mercados que permitiría mantener bajos los tipos de interés, acrecentaría las inversiones extranjeras y mejoraría las expectativas empresariales. Por eso, quizá lo más urgente, aunque no lo más importante, sea reducir el déficit para que la deuda pública deje de crecer. Para ello se precisa disminuir el gasto.  

Las propuestas económicas de PP, PSOE y Ciudadanos para los próximos cuatros años parece que van en la buena dirección: es necesario reducir la deuda y cumplir con lo acordado con la Comisión Europea. Sólo Unidos Podemos (UP) es partidario de aumentar el gasto público de forma desorbitada (60.000 millones más durante la próxima legislatura), para lo cual propone derogar la modificación del artículo 135 de la Constitución. Una reforma que por ahora sigue vigente y que exige que todas las administraciones públicas se ajusten al principio de estabilidad presupuestaria, por lo que no pueden incurrir en un déficit estructural que supere lo establecido.  

Cambios fiscales 

Para alcanzar los objetivos de estabilidad y a la vez incrementar el gasto público, UP quiere aumentar el número de tramos del IRPF y elevar el tipo marginal de 45% al 55%. Desgraciadamente, esta medida no supondría una subida de la recaudación, complicaría el impuesto, desincentivaría la actividad empresarial y laboral, y fomentaría la economía sumergida. Los tributos excesivos que propone Podemos causarán en el contribuyente medio pérdidas de bienestar que no serían compensadas por lo que recibiría del Estado. Asimismo, UP propone eliminar las SICAV y crear un impuesto sobre las transacciones financieras. 

En definitiva, si gobernara Podemos, todos estos cambios impositivos podrían deprimir la confianza empresarial y, con ella, podrían caer el ahorro, las inversiones, el crecimiento económico, el empleo y el consumo y, como consecuencia, se produciría un descenso sensible de los ingresos fiscales.

También el PSOE quiere subir el IRPF. En cambio, PP y Ciudadanos abogan por una disminución. El primero propone quitar dos puntos de cada tramo, mientras que el segundo recomienda reducirlo para los cuatro primeros tramos. 

Sin embargo, el crecimiento económico no puede provenir solo de las rebajas fiscales que aumenten la demanda de consumo. Por eso, el PP, si gobernase, iría un poco más allá, centrando su programa en el crecimiento de la oferta productiva  lo que significaría aumentos de la productividad. 

Aumentar la productividad 

España necesita un gobierno que eleve la productividad de nuestra economía como factor fundamental para a) prolongar la fase expansiva del ciclo económico con el fin de generar un crecimiento estable y duradero a largo plazo,  b) consolidar nuestra presencia en el exterior y c) resolver los dos problemas estructurales más importantes que tiene planteados nuestra economía: la elevada tasa de paro y la sostenibilidad del sistema de pensiones. Por eso, tanto PSOE, como PP y Ciudadanos proponen invertir en tecnología y formación de los trabajadores, a fin de mejorar la productividad y la competitividad. 

La decisión del pueblo británico de salir de la Unión Europea pone encima de la mesa, ahora más que nunca, la necesidad de mejorar la competitividad de la economía española. Las exportaciones con destino en Reino Unido se encarecerán por la reaparición de las tasas arancelarias y la depreciación de la libra esterlina. Por tanto, los fabricantes españoles tendrán que compensar esta reducción de la demanda por parte de las islas británicas con aumentos de competitividad que permitan obtener mayores cuotas de mercado en otros destinos. No está de más recordar que la competitividad de las exportaciones españolas ha sido la gran protagonista de la salida de la crisis y que contar con un sector exportador tecnológicamente desarrollado nos preparará para sortear con éxito las crisis que vendrán en un futuro. Y, en le futuro, esos aumentos de competitividad pasan por crecer en productividad. ¿Qué tiene que hacer el nuevo gobierno para incrementarla?

1) seguir insistiendo en la necesidad de un sistema educativo que premie la excelencia y que mejore el capital humano de las empresas, 2) dotar a éstas de más innovación (facilitando, por ejemplo, el aumento de la inversión en I+D), 3) conseguir una energía más barata, 4) alcanzar una mayor unidad de mercado o, lo que es lo mismo, reducir los costes de las empresas que se derivan de las diferentes normativas autonómicas y municipales y 5) favorecer el crecimiento en tamaño de las empresas.

Aumentar el tamaño de las empresas 

En este sentido, Ciudadanos propone auditar la actual normativa mercantil, para detectar y eliminar las barreras que impiden el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas. Ello se debe a que  las compañías españolas de más de 250 trabajadores son tan productivas como sus homólogas europeas. Por tanto, el que la productividad del país no sea mayor se debe al gran peso que tienen en nuestra economía las pequeñas empresas, muy superior al de la media comunitaria. 

Es sabido que un menor tamaño nos hace más vulnerables. Las pequeñas empresas aparecen y desaparecen con mayor facilidad, ya que son más dependientes de las condiciones coyunturales del país. Un problema que se transmite al mercado de trabajo, ya que los negocios de menores dimensiones tienden a crear empleo temporal. Una dinámica que tiene como resultado mayores niveles de paro.  

Además, aumentar el tamaño de las empresas mejora la cualificación de la mano de obra, reduce costes, resulta clave para exportar productos de alto valor añadido, consolida el tejido industrial, dinamiza y abarata la prestación de servicios que reciben los ciudadanos; en definitiva: potencia la situación económica del país y, con ella, el bienestar de los ciudadanos.  

Mantenimiento de las pensiones 

Los aumentos de productividad no sólo van a mejorar el mercado laboral sino que también, como propone el PP, pueden brindar la solución del otro gran problema de nuestra economía: la sostenibilidad del sistema de pensiones. La existencia de altas tasas de productividad puede acelerar el crecimiento del PIB y contribuir así a su mantenimiento. A mayor productividad, mayor producción, mayores salarios, mayores pagos en concepto de cotizaciones sociales y mayor recaudación para la Seguridad Social.  

Todos estos factores tendrían que animar al votante a decantarse por una opción política que apueste por los pilares que sustentarán la recuperación de nuestra economía: contención en el gasto, disminución de la deuda, aumento de la competitividad y de la productividad. Lean los programas electorales y decidan. Nos estamos jugando el futuro de nuestro país.

Fuente: Rafael Pampillón. “Votar en clave económica”. Expansión 25 de junio de 2016. Página 38.

19
Jun

El Brexit, una pésima decisión económica y política

Escrito el 19 Junio 2016 por Rafael Pampillón en Uncategorized

El jueves los ciudadanos británicos están llamados a las urnas para votar si siguen o no en la Unión Europea (UE). Tras una campaña que no ha dejado a nadie indiferente, las encuestas están dando como ganadora a la opción de que el Reino Unido abandone la UE. En las últimas semanas, la probabilidad del Brexit se ha incrementado, pero el resultado final del referéndun estará en manos de los indecisos, que se sitúan en torno al 20% del electorado.

Esta incertidumbre está generando una gran conmoción en los mercados mundiales y en las decisiones de política económica, tales como la abrupta depreciación de la libra (más del 11% en los últimos meses), la decisión de la FED de aplazar la normalización de sus tipos de interés, la fuerte bajada de las bolsas, el apetito hacia valores refugio como es el bono alemán o el oro (ha subido un 6% en el último mes), la subida generalizada de la prima de riesgo de los bonos de los países periféricos de la UE o la reducción del precio del petróleo durante la última semana (-9%).

Colapso económico

En definitiva, la economía mundial se está resintiendo ante la posibilidad de que  el Brexit se convierta en una realidad. Pero los efectos más negativos se producirían en la propia economía británica. Sus exportaciones tendrían que pagar a la UE el arancel común europeo. Sería el mismo que ahora están soportando las importaciones de países extracomunitarios, como pueden ser Rusia, India o Estados Unidos. Esto supondría una pérdida de competitividad (efecto frontera) de las exportaciones británicas. Además, es muy posible que Reino Unido aplicase aranceles a las importaciones provenientes de la UE, con el fin de proteger sus empresas frente a la competencia del continente.

Este aumento de aranceles por ambas partes provocaría una reducción del comercio internacional y una menor eficiencia económica, lo que disminuiría las oportunidades de generar ventajas competitivas. Una pena, ya que, tal como señalaron hace más de 200 años los británicos Adam Smith y David Ricardo (los padres de la economía moderna), el comercio internacional contribuye poderosamente a aumentar la renta y la riqueza de los países. Posteriormente, otros teóricos de la economía también se han encargado de demostrar con modelos más o menos sofisticados los beneficios que éste reporta. De ahí que la mayoría de los economistas defiendan las zonas de libre comercio como un instrumento que mejora las condiciones de vida y de trabajo de todos los que participan de él.

También el libre flujo de capitales mejora la eficiencia de la economía mundial, ya que permite una mejor asignación de los recursos productivos. Hasta ahora, Reino Unido era uno de los países favoritos de los inversores de todo el mundo, y en especial de la UE, para realizar Inversión Extranjera Directa. Sin embargo, si se produce el Brexit, y ante la expectativa de menores ventas, tanto de bienes como de servicios, parece probable que parte de las empresas radicadas en Reino Unido se vayan. Se trasladarían fuera de sus fronteras para continuar trabajando en un territorio que formase parte de la UE y de su mercado único. Así las cosas, no puede sorprender que, dependiendo del resultado del referéndum del jueves, muchas empresas (incluidos algunos bancos) decidan cambiar su residencia fiscal.

Esta huida de capitales generaría una pérdida de poder de la City de Londres, que es el mayor centro financiero de Europa gracias, en no poca medida, a la pertenencia de Reino Unido a la UE. No puede extrañar, por tanto, que gran parte de las entidades financieras decidan desplazar sus oficinas a otros puntos de Europa, como París y Fráncfort, donde tendrían más facilidades para hacer negocio.

La consecuencia inmediata de todo este proceso (menor comercio internacional, cierre de empresas, salida de establecimientos financieros y menores flujos de capitales) sería una caída del PIB británico y una pérdida de su aparato productivo, lo que al final generaría una disminución importante del empleo. Es más ningún estudio serio estima que se vaya a producir un beneficio para Gran Bretaña, en términos de crecimiento o renta per cápita, si triunfase el sí a la salida. El último, publicado por la London School of Economics, ha calculado que el Brexit supondría para el Reino Unido una caída entre el 6,5% y el 9,5% de su PIB.

 

Crisis política y de seguridad

 

Por último esta crisis económica desembocaría en una crisis política. Es imposible estimar el impacto aproximado que tendría a largo plazo un Brexit para Reino Unido. Pero, a corto, es previsible que le costara el puesto al primer ministro, David Cameron. Y es que los defensores del Brexit no confiarían en él para dirigir las negociaciones de salida de la UE; en cualquier caso Cameron habría perdido mucha credibilidad durante todo el proceso, y lo lógico es que dimitiera.

 

Además, se podrían crear problemas internos dentro de los diferentes países que conforman Reino Unido. En principio, parece que Inglaterra y el País de Gales están de acuerdo con la salida de la UE para reducir el número de inmigrantes y eliminar los peligros que acechan a la industria del acero por las legislaciones comunitarias. Sin embargo, Irlanda del Norte y Escocia prefieren quedarse en el bloque europeo. Por tanto, en el caso de que gane el Brexit, en Escocia se reforzarían los movimientos independentistas e Irlanda perdería los subsidios para su agricultura, un punto candente. Tendría, además, mayor dificultad para vender sus productos en la frontera con Irlanda del Sur. A esto se sumaría una mayor limitación para el movimiento de personas entre las dos Irlandas lo que debilitaría los procesos de paz entre ambas.

 

Por último, no hay que olvidar el tema de la seguridad, que en estos días ha adquirido mucha relevancia debido a los diferentes atentados que se han producido en varios países del mundo. Una gravísima problemática que ha alcanzado su más cruda expresión en el asesinato de la diputada laboralista Jo Cox en plena campaña, lo que pone de manifiesto las intolerables consecuencias que puede acarrear un exacerbamiento de las posturas y la consiguiente división social. En este sentido, cuanto más unida esté Europa mejor funcionarán los servicios de inteligencia, será más fácil hacer frente al terrorismo y a la violencia de los radicales y se gestionarán mejor los procesos migratorios.

El referéndum del jueves será histórico para el futuro económico de Reino Unido y de la UE. Tanto si el Reino Unido se va como si se queda, la UE se habrá debilitado irremediablemente. Hemos pasado de ser un club donde todos los países europeos querían entrar a otro del que algunos pueden desear salir. Efectivamente, a partir de ahora cualquier miembro de la UE, como por ejemplo Holanda o Dinamarca, tiene más fácil plantear en el futuro un referéndum similar al británico. Esto generará incertidumbre en los mercados y condicionará las decisiones de inversión dentro de la UE.

Así las cosas, los ciudadanos británicos se juegan el jueves su futuro. Pero tienen que saber que iniciar un proceso de separación implicará ahuyentar a los inversores, debilitar su economía y aumentar el desempleo.

Fuente: Rafael Pampillón y Carolina Ramírez. “El Brexit, una pésima decisión económica y política”. Expansión 18 de junio de 2017. Página 25.

16
Abr

Irán :Las últimas décadas

Escrito el 16 Abril 2016 por Mikel Aguirre en Economía Global, Uncategorized

Argo, ganó el Oscar a la mejor película del 2012. En ella se describía parte de la crisis de los 52 rehenes norteamericanos durante 444 días en Irán  (Esta situación real de hace 35 años sería bastante difícil de imaginar hoy en día)

Después del desenlace de los rehenes en Enero de 1981, hubo una larga década en el que el aliado de Occidente en aquella zona fue Irak e Irán fue el símbolo de todo lo negativo. En la larga guerra entre los dos países (entre 1980 y 1988), los países de la OCDE comerciaron y armaron a Irak.  Sin embargo en agosto de 1990, este país invadió su vecino Kuwait y  6 meses después se produciría la primera guerra del golfo pérsico con la victoria rápida de una coalición de 34 países, liderada por Estados Unidos.

La década de los noventa fue un periodo de dificultad para Irak, con un severo embargo de la ONU, mientras su vecino Irán retomaba el comercio y relaciones con las economías occidentales.  En la primavera del 2003 se produjo la guerra del Golfo II, esta vez con la caída de Saddam Hussein , que fue ahorcado en el 2006 , manteniéndose la presencia militar estadounidense hasta octubre del 2011

En el 2005 Irán inició un programa de enriquecimiento de uranio, que le puso nuevamente en el disparadero de las economías occidentales, iniciándose un año después un programa de sanciones económicas, impulsadas por el Consejo de Seguridad del ONU sobre el país. En el periodo 2005-2015 se mantuvieron tanto el programa como las correspondientes sanciones hasta enero del año en curso.mapa-iran

Este pequeño repaso de 35 años sirve para observar como la visión de Occidente sobre Irak e Irán ha cambiado cada década. En el caso de este último existe un gran interés en Europa sobre los próximos pasos que se den para el incremento del comercio y la liberalización comercial

Irán es la segunda economía más importante de la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA). Según el FMI, su PIB se sitúa en 416.500 millones de dólares. Después de dos años de recesión, se espera que este año el crecimiento real del PIB alcance el 3,8%, gracias al levantamiento de las sanciones occidentales. Con la eliminación de estas sanciones, las autoridades iraníes esperan atraer un volumen de inversiones extranjeras de al menos 50.000 millones de dólares al año. Esta cifra supera ampliamente los 2.100 millones de dólares de inversión extranjera directa que Irán recibió en 2014.

Dentro de sectores como la construcción de viviendas, el transporte y el desarrollo urbano se esperan grandes oportunidades para contratistas extranjeros. Respecto a la obra pública y debida a la gran dependencia de Irán del petróleo se prevé una caída de los ingresos que limite la inversión

Atención especial se merece el sector de automoción que representa más del 10% del PIB. Hay un gran apetito del consumidor local sobre automóviles extranjeros.

Confiar en que los próximos meses sean de normalización de las relaciones comerciales entre Irán y Occidente y se aleje completamente otra década de relaciones difíciles.

2
Abr

Uno de los desafíos que debe encarar el nuevo Gobierno de España son las necesarias reducciones en el gasto público. Casi todos los analistas están de acuerdo en que no se debe recortar el gasto productivo y que la reducción del gasto se debe hacer en los entes territoriales, sobre todo en las Comunidades Autónomas (CCAA).

En el año 2015, se volvió a incumplir el objetivo de déficit acordado con la CE y fijado en el Programa de Estabilidad. La desviación fue muy abultada y superó los 10.000 millones de euros. Un déficit de las Administraciones Públicas (AAPP) que representa el 5,16% del PIB, cuando el límite estaba situado en el 4,2%. Las Administraciones responsables de esta desviación fueron las CCAA con un desequilibrio (- 1,2% del PIB) que fue mas del doble que el objetivo que tenían pactado (-0,7%).

Ya hemos señalado en este blog que las televisiones autonómicas son parte del problema, otra parte está en el gasto suntuario, las plantillas sobredimensionadas, las duplicidades con el Estado Central, los sueldos astronómicos de los asesores autonómicos y municipales y la creación de todo tipo de entes públicos autonómicos.

Afortunadamente las Corporaciones Locales y las CCAA han ido reduciendo su parque empresarial. ¿Cuántas empresas públicas hay en España a mediados de 2016?. Según el cuadro adjunto 2.425 (233 menos de las que había en 2011; una reducción que como se ve en el gráfico procede de las Comunidades Autónomas).

El gráfico que aparece a continuación muestra: 1)  el número de empresas estatales y autonómicas que incluyen entidades públicas empresariales, entes públicos y sociedades mercantiles; lo que se podría denominar el sector público empresarial y 2) los datos de empresas municipales que incluyen las sociedades mercantiles y entidades públicas empresariales dependientes, únicamente, de los ayuntamientos. No se incluyen por tanto, las que dependen de consorcios locales, diputaciones, mancomunidades, etc.

Evolución del número de entes públicos (empresas públicas y sociedades mercantiles) por nivel de la Administración (no se incluyen Organismos Autónomos, Agencias, Consorcios y Fundaciones).

Sin título Como se puede constatar en el cuadro la tendencia hacia la reducción del sector público empresarial ha sido solo un fenómeno de las CCAA sino que ha sido seguido también por la Administración Local. A pesar de la reducción de empresas públicas, el gasto autonómico ha seguido creciendo. Únicamente tres regiones cumplieron el objetivo antes mencionado: País Vasco (déficit del 0,7% del PIB), Galicia (0,6%) y Canarias (0,5%). Galicia y Canarias, además, fueron las Comunidades que mayor ajuste efectuaron, al reducir su déficit cuatro décimas.

Entre las regiones que superaron el límite del 0,7%, algunas lograron reducir el déficit: La Rioja, Castilla La Mancha, Andalucía, Baleares, Cantabria y Murcia. El resto incrementaron sus desequilibrios, destacando Aragón y Navarra, con aumentos de tres y cuatro décimas. Cataluña volvió a ser la Comunidad con mayor déficit (2,7% de su PIB, idéntica cifra a la de 2014).

Fuentes de los datos del gráfico.

Hasta el año 2010 las tres series (Estado, CCAA y Admon. Local) se han obtenido del informe de IGAE (Intervención General de la Administración del Estado) en el que se incluyen datos comparables para los tres niveles de la administración hasta ese año.

Respecto a los datos de avance de 2015 para las CCAA, estos suelen diferir ligeramente de los definitivos que se publican al cierre del año, fundamentalmente porque los datos de avance no separan  aquellas empresas que están participadas por varias CCAA. Sin embargo, los datos del gráfico pueden servir para hacerse una idea de que hasta la fecha, a pesar de la reducción en el número de empresas pública el gasto público sigue descontrolado.

 

 

12
Nov

Presencia de PYMES en España

Escrito el 12 Noviembre 2015 por Patricia Gabaldón en Uncategorized

Ayer, Jeffrey Franks, director de la oficina de Europa del FMI, propuso que era el momento para España de aumentar la productividad sin bajar los salarios, a través de cambios y políticas estructurales que hagan la economía “más flexible y más ágil”.

Según el informe de la misma institución el FMI sobre España de Julio de 2015 (IMF Country Report No. 15/233) uno de los principales problemas de la productividad de la economía española procede de la gran cantidad de pequeñas empresas, que por tener acceso limitado a recursos presentan una baja productividad. Para estas empresas pequeñas es complicado innovar, exportar y disponer de economías de escala, por lo que muestran niveles de productividad menores.

¿Cuál es el panorama de las empresas españolas? Según el RETRATO DE LAS PYME 2015 elaborado por la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, el tamaño medio de las empresas españolas es menor que en otras empresas pequeñas en otros países desarrollados, y estas ocupan una mayor parte del empleo en el país.

Por un lado, la presencia de PYMES en España es muy similar a la del resto de Europa, alrededor del 99,9% de las empresas. Sin embargo, la principal diferencia de las empresas españolas es la importante presencia de micro-empresas (empresas con menos de 9 trabajadores) que componen el 95,8% del total de empresas españolas, cuando esta cifra es del 92,4% para la media de los países de la UE. Y un dato muy relevante, es que las empresas sin asalariados representan el 53’6% del total de las empresas españolas (1.670.329 empresas de un total de 3.114.361 compañías españolas). Por otro lado, solo el 0,1% de las compañías españolas eran consideradas grandes en el 2014 (3.839 empresas).

Este mismo informe muestra como las micro-empresas españolas mantuvieron en 2014 una importante contribución a la generación de empleo, ocupando al 66% del total de trabajadores, tasa muy similar a la media europea (66’6%). Las micro-empresas representan el 32,6% del empleo total (4.330.718 trabajadores) frente al 28’6% en la media de la UE. Esta cifra de creación de empleo la asimila a los trabajadores en las grandes empresas, ocupados en un 34% en empresas de más de 250 trabajadores (4.514.676 empleados).

Al menos hasta el año 2013, las empresas españolas han experimentado crecimiento en su productividad, situándola por encima de la media europea. Sin embargo, este crecimiento ha procedido de una reducción en el número de ocupados mayor que la disminución en la creación de valor añadido bruto. En 2013, el valor añadido bruto (VAB) por ocupado de la economía española es de 58.619 euros, por encima de la media de la UE-28 (47.485 euros).

26
Oct

La reducción de la deuda y la apertura de la economía española.

Escrito el 26 Octubre 2015 por Rafael Pampillón en Uncategorized

La actividad económica de España ha tenido en 2014 y sobre todo en 2015 su mejor comportamiento de los últimos siete años. Gracias a este crecimiento durante los dos últimos años se está creando empleo, aumentando la recaudación fiscal y reduciendo el endeudamiento de las empresas y de las familias. Y aunque las perspectivas económicas mundiales y también las de España se debilitan las empresas españolas siguen trabajando para reducir sus niveles de deuda.

El problema de la deuda

A pesar de que los organismos internacionales aplaudan los esfuerzos realizados por España para salir de la recesión económica, también apuntan a que nuestro país deberá llevar a cabo más reformas, durante al menos dos años, para corregir los problemas estructurales de nuestra economía. Así, la Comisión Europea está demandando más recortes en el gasto público para cumplir con el objetivo de déficit fijado y evitar así que la deuda pública como porcentaje sobre el PIB siga aumentando. Precisamente en septiembre de 2015 el Ministerio de Economía informó que en el segundo trimestre de este año, el endeudamiento en términos de PIB se redujo ligeramente (tres décimas hasta el 97,7%), algo que no sucedía desde que estalló la crisis.

En esta misma línea se encuentran el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la OCDE, aunque centran más su atención en la deuda del sector privado. Ambos organismos hacen referencia a la débil situación de las empresas españolas que se caracterizan por su reducido tamaño y su alto nivel de endeudamiento. De ahí la necesidad que tienen las empresas de aumentar sus ventas de forma que les permitan obtener recursos para reducir su deuda de forma sostenible y duradera en el medio plazo.

Por ahora España está disfrutando de elevados niveles de crecimiento económico por lo que el sector privado (y el público) están en un momento excepcional para conseguir reducir su deuda.

Desgraciadamente, antes de la crisis económica, durante los años del boom, entre 2000 y 2007, las empresas españolas se endeudaron muy rápidamente con una tasa de crecimiento del 7% anual, la cual duplicaba la media europea. La deuda de las empresas no financieras alcanzó en 2007 un 125% del PIB. Uno de los motivos que pudo contribuir a este rápido crecimiento de la deuda fue la facilidad de acceso al crédito que le concedían las instituciones financieras. Sin embargo a partir de 2008 hemos asistido a un proceso de desapalancamiento financiero por parte del sector privado (empresas y hogares) llegando a reducirse el nivel de deuda de las empresas desde el 125% del PIB hasta un 87% del PIB.

En el cuadro se puede comprobar como la deuda de las empresas se reduce desde 1.261.105 millones de euros en 2008 a 932.600 millones en 2015.

A pesar de esta impresionante reducción, los niveles de endeudamiento del sector empresarial español son todavía altos y alejados de los que tienen nuestros socios europeos. Efectivamente, el sector privado español está convergiendo en niveles de deuda con el resto de las grandes potencias europeas, pero su tasa de endeudamiento todavía está por encima de otras como Alemania o Francia.

                         ENDEUDAMENTO

(millones de euros)

(datos a diciembre excepto 2015)
ADMINISTRACIONES PÚBLICAS SOCIEDADES NO FINANCIERAS HOGARES TOTAL
2008 439,771 1.261.105 908.161 2.609.037
2009 568.700 1.246.502 900.376 2.715.578
2010 649.259 1.244.018 895.244 2.788.520
2011 743.531 1.194.031 867.932 2.805.493
2012 890.976 1.082.851 830.879 2.804.705
2013 966.169 993.308 782.982 2.742.459
2014 1.033.848 948.594 749.079 2.731.521
2015 (julio) 1.053.000 932.600 733.239 2.718.839

Fuente: Banco de España y Ministerio de Economía (2015)

Las empresas españolas van por buen camino, ya que forman parte de los cuatro países europeos en los que en los últimos años el sector privado ha conseguido disminuir su endeudamiento. Lo que le ha permitido, junto con la bajada de los tipos de interés reducir sus costes medios de financiación tal como apunta el Banco de España en su Boletín Económico de Junio de 2015. (El tipo de interés medio de los nuevos préstamos a empresas se encuentra en 2015 en el 3,4% mientras que a finales de 2008 alcanzó su máximo llegando al 6,6%).

Según el tamaño de las empresas, también existe una diferencia en cuanto al acceso a la financiación y al endeudamiento, las pymes han presentado durante los años de recesión menores niveles de deuda. En cambio las grandes empresas iniciaron un poco más tarde el proceso de desendeudamiento, este fenómeno se puede deber al hecho de que las pymes han tenido menos facilidad de acceso a nuevos créditos durante estos años.

Aunque las cifras sean todavía elevadas en algunos casos, podemos afirmar, en líneas generales, que el sector privado está haciendo grandes esfuerzos tratando de reducir su deuda, pero no se puede decir lo mismo del sector público, este ha ido aumentado su deuda de forma impresionante con respecto a 2008 pasando de 40% a cerca del 100% en tan solo 7 años.

En este contexto de elevado nivel de endeudamiento el crecimiento económico es fundamental. Es bien sabido que tanto los ingresos fiscales como las ventas empresariales están íntimamente ligados al crecimiento económico. Y es precisamente en un contexto de fase álgida del ciclo (como en el que se encuentra la economía española) cuando las ventas pueden aumentar y la deuda se puede reducir. Pero para conseguir vender más, junto a una coyuntura económica favorable, las empresas tienen que conseguir ser más competitivas en los mercados internacionales. Apuntar hacia sectores de alta calidad y mayor contenido tecnológico. Precisamente ha sido esa mejora de competitividad la que ha permitido que España saliese de la crisis a través de las exportaciones y que se haya situado en niveles elevados de crecimiento económico. Para que esta recuperación se consolide hay que seguir insistiendo en el protagonismo que deben tener nuestras empresas en el sector exterior, tanto las que producen bienes como también las que prestan servicios.

Importancia del sector servicios

En este sentido no se debe olvidar que la mayor parte de nuestras empresas se ubican en el sector servicios. En España y desde 1970, el sector servicios español ha ido adquiriendo una importancia creciente y ha pasado de representar el 46% del PIB en 1970 al 74% en 2014. Esta terciarización de la economía es habitual en el proceso de desarrollo económico de la mayoría de los países.

Además, en el caso de España el proceso de terciarización ha venido de la mano de una profunda transformación tecnológica. Así, la mayor parte de la inversión española en el exterior no está en el sector manufacturero sino en los servicios no turísticos como son la banca, distribución, ingeniería, gestión de infraestructuras (aeropuertos, autopistas, etc.) de aguas y de basuras, distribución de la energía, tecnología de renovables, telecomunicaciones, etc. Y en estas actividades solo tienen futuro las empresas cuya producción esté dotada de un elevado componente tecnológico. La época de la competitividad basada en los precios bajos debería ser cosa del pasado y cambiar a la que se basa en la innovación.

En las exportaciones también se puede apreciar cómo los servicios no turísticos toman cada vez más fuerza en la economía española. Tradicionalmente el saldo de estas actividades en la balanza de pagos ha sido negativo, es decir, se importaban más servicios no turísticos de los que se exportaban. Sin embargo, desde el comienzo de esta crisis económica se ha consolidado una tendencia positiva en la que las exportaciones de actividades no turísticas de mayor contenido tecnológico han aumentado mucho más rápido que las importaciones. Esto ha permitido que España sea desde hace más de 6 años un exportador neto de servicios no turísticos lo que ha contribuido muy positivamente al crecimiento económico que ahora disfrutamos. Y es un indicador más de que la recuperación no es posible sin mejoras en la competitividad y aumentos en la intensidad tecnológica de la actividad económica española.

La necesaria reindustrialización

La evolución desde la agricultura y la industria hacia los servicios es una evolución histórica natural y un factor de progreso ya que está relacionada con el aumento de sectores relacionados con el estado del bienestar (sanidad, educación, comunicaciones, ocio, restauración, turismo, etc.). Sin embargo muchos servicios dependen de la industria. Los servicios financieros y de seguros, los comerciales, los de transporte, los de consultoría, auditoría, ingeniería, diseño, investigación, etc. dependen de la industria y en menor medida, de la agricultura y la construcción. Muchos servicios no se desarrollarían en ningún país, si no existiese una base industrial fuerte.

La experiencia histórica de las economías más avanzadas y también de las economías asiáticas muestra que para alcanzar un nivel alto de desarrollo es preciso establecer una base industrial interna amplia y robusta. Es más: no se conoce ningún país desarrollado, de tamaño grande, que no sea industrializado. El G-8, es el grupo de países más importantes y más industrializados del Mundo. Por eso la industria se percibe como una señal de desarrollo, empleo, productividad y fortaleza. Por tanto, aunque el sector servicios español es muy competitivo, y debe seguir siéndolo, pero no se debe olvidar la necesaria apuesta por la reindustrialización de España.

Los datos publicados en septiembre de 2015 por el INE muestran que el sector industrial español está creciendo a ritmos anuales del 5,2% el mayor ritmo en 15 años. Este buen comportamiento de los sectores industriales se apoya sobre todo en la mayor producción de bienes de consumo duradero (+3,8%) pero sobre todo de bienes de equipo (+10,2%). Por tanto, el IPI señala que tanto las familias, a través del aumento del consumo, como las empresas están mejorando su situación económica. Que los bienes de consumo duradero crezcan, y lo hagan a buen ritmo, es relevante porque se trata de un sector que se suele mover en la misma dirección que el ciclo económico: cuanto mejor es la situación de la economía, mayor es la demanda de bienes de consumo duradero. Además, también indican la confianza de los consumidores en las buenas expectativas de la economía. Así, cuando las empresas y las familias prevén una situación económica más halagüeña deciden comprar electrodomésticos, productos informáticos, automóviles y muebles (todos ellos bienes de consumo duradero) para remplazar los antiguos por otros más modernos.

Aumentan las expectativas empresariales

El incremento espectacular de la producción de bienes de bienes de equipo muestra una mejora de las expectativas empresariales. Por tanto, si aumenta la producción y, tal como está sucediendo, la instalación de bienes de equipo, también estará aumentando el crecimiento económico. Efectivamente, la inversión en bienes de equipo es un factor clave del aumento de la capacidad productiva de una economía y una señal de que los empresarios tienen buenas perspectivas de que el crecimiento económico continuará.

En este sentido los datos de Markit del Índice de Gestión de Compras (PMI por sus siglas en inglés) muestran que la producción industrial en el mes de agosto de 2015 alcanzó el nivel 53,2 un poco por debajo del 53,6 de julio. Sin embargo, al ser un valor por encima del 50 continúa el aumento del sector industrial español que está creciendo incluso más que el resto de nuestros socios europeos. El mismo indicador para la zona del euro se situaba en el 52,3.

Esta buena marcha económica de España seguirá su rumbo si los cambios políticos que se están produciendo y seguirán produciéndose en el futuro aseguran un marco de estabilidad a las empresas, también a las de capital extranjero. Y al igual que ha sucedido en otros países (Alemania, Gran Bretaña, etc.), a medida que vaya pasando el tiempo, las políticas económicas ortodoxas acabarán dando buenos resultados en términos de bienestar. Una recuperación económica y del empleo que cada vez más está siendo percibida por un mayor número de ciudadanos nacionales y extranjeros.

Precisamente el último Barómetro del Instituto Elcano muestra que la imagen que de España se tiene en el exterior mejora. En esta ocasión se preguntó a ciudadanos de Alemania, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, México, Brasil, Corea del Sur, Indonesia, Marruecos y Argelia cuál es la imagen que tienen de nuestro país. España recibió una puntuación media de 7, continuando así la tendencia positiva que se sigue desde el año 2012. Los entrevistados alemanes y británicos consideran que España es ahora más fiable de lo que era hace dos años. Finalmente, para los encuestados las expectativas sobre nuestra evolución económica son muy positivas y la mitad de los encuestados cree que la economía española irá todavía mejor de lo que está yendo ahora.

El aumento de las exportaciones

La última información económica conocida antes de entregar este artículo al editor viene a confirmar que España sigue en esa buena dirección. Así, entre enero y junio de 2015 las exportaciones españolas de bienes y servicios han batido un nuevo récord alcanzando los 174.000 millones de euros, el valor más alto en un primer semestre del año desde que comenzó la serie histórica en 1971. La consecuencia ha sido un importante superávit de la balanza de bienes y servicios del 11%, hasta los 11.400 millones de euros en los seis primeros meses del año.

La tendencia positiva de las exportaciones españolas se está produciendo incluso a pesar de que la economía mundial está frenando su ritmo de expansión. Efectivamente el reciente informe del Banco Mundial rebaja la previsión de crecimiento mundial para este año 2015 en dos décimas, hasta el 2,8% y señala que es posible que no vuelva a alcanzar el nivel de crecimiento económico que había antes de la crisis (es decir, que se produzca un estancamiento secular). El motivo de la revisión a la baja es el menor crecimiento de Estados Unidos y de los países emergentes que han estado impulsando la economía mundial durante los últimos años y que ahora parece que comienzan a atravesar dificultades. En este contexto de ralentización económica internacional los buenos resultados de las exportaciones españolas tienen mayor relevancia.

¿Por qué mejoran las exportaciones españolas? Varias pueden ser las razones, entre otras, porque:

1) Hay más empresas que exportan regularmente. En el año 2010 había 109.000 empresas españolas se dedicaban a la venta de bienes en el extranjero. Cuatro años más tarde, en el año 2014, eran un 35% más: 147.700 empresas; de las cuales 45.842 son exportadoras regulares, es decir, han exportado todos los años desde hace cuatro. La crisis y la caída de la demanda interna han provocado un crecimiento de la internacionalización.

2) Mejora la calidad de la oferta exportadora que nos permite vender cada vez más en un mundo global muy competitivo: mientras nuestras exportaciones de bienes y servicios crecen al 6% la Organización Mundial del Comercio espera que el comercio mundial crezca, en 2015, un 3,3%. Muchas empresas españolas saben que sus oportunidades de crecimiento, de facturar más, están hoy ahí fuera y que solo con un elevado nivel de calidad podrán vender y competir en el exterior.

3) Por el mayor dinamismo de nuestras ventas fuera de la Unión Europea (UE) y también en la UE. Entre enero y junio de este año, y respecto al mismo periodo del año pasado, las exportaciones a Colombia un 19%, a México un 14%, a América del Norte un 11,6%, a Perú un 9%, a China un 6% y a Argentina e India un 5%. Además, también se han producido mayores ventas a la zona del euro. Así, frente a crecimiento global de la exportación de bienes del 5%, las exportaciones a la UE han crecido un 6,8%.

4) Por la devaluación interna provocada entre otros motivos por la reforma laboral. Se ha conseguido, así, flexibilizar el mercado laboral y conseguir una mayor eficiencia de recursos lo que ha permitido a las empresas reducir costes, mejorar su productividad y aumentar la contratación.

Perspectivas halagüeñas para la economía española

Además, el refuerzo de la internacionalización de la economía española ha venido para quedarse. Así lo señala también el indicador de perspectivas exportadoras del Ministerio de Economía ha llegado a su valor más alto desde antes de la crisis económica. Conviene recordar, una vez más, que las exportaciones de las empresas españolas han sido el principal factor que ha permitido la salida de la crisis y la rápida recuperación de la economía española. No obstante, la asignatura pendiente sigue siendo el elevado nivel de desempleo que sigue siendo muy alto.

En resumen, gracias al crecimiento económico las empresas españolas están reduciendo de forma sostenida su nivel de endeudamiento. Un crecimiento que viene impulsado también por las exportaciones. Desgraciadamente, parece que el mundo crece más lentamente y que, por tanto, nuestras empresas pueden tener más dificultades para poder vender en el exterior. Sin embargo, aunque este menor crecimiento mundial sea una amenaza para el crecimiento de las exportaciones es también una oportunidad para aumentar todavía más la competitividad de nuestros productos en los mercados internacionales, es decir, las empresas deben seguir invirtiendo en la formación de capital humano y en el desarrollo de nuevas tecnologías. El futuro de nuestras empresas y de nuestra economía está ahí: en seguir apostando por aumentar la cantidad y calidad de la oferta exportadora.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo “La reducción de la deuda y la apertura de la economía española.”. Economía Exterior. Otoño 2015, páginas 23 a 29. http://www.politicaexterior.com/economia-exterior/

25
Oct

La situación económica de España

Escrito el 25 Octubre 2015 por Mikel Aguirre en Economía española, Uncategorized

Últimamente se comenta en muchos foros la mejora  económicas experimentada  por España en los últimos años y lo que queda por hacerEconomia Española

Según diversas fuentes podemos ver que tras un sólido crecimiento esperado en el 2015 de un 3,2%, que dobla el de la zona euro del 1,5%, para el 2016 las previsiones son del 2,6% frente a 1,7% de los socios de la moneda única.  Es decir España seguirá creciendo más que sus países vecinos pero este será más moderado. Y eso ¿Por qué?

El Consumo sigue en España en datos negativos, un -0,4% previsto para el 2015 (el último dato de IPC de Sept 2015 es del -0,9%). Esto puede ser debido a un hecho objetivo como es la tasa de paro y de otro subjetivo como es  el aumento de la incertidumbre política ante el gobierno resultante de las elecciones generales de final de año

El déficit público está en un-4,4% del PIB, la deuda española ha visto incrementado su rating por las principales calificadoras internacionales, este mismo mes y el ejecutivo español asegura que cumplirá los objetivos marcados por Bruselas.

Cómo es lógico al mejorar la situación económica del país, se han reactivado las importaciones, volviendo la Balanza comercial a una situación de déficit, frente a unos meses anteriores en los que la situación fue superavitaria. El dato positivo es que la cuenta corriente es actualmente positiva, principalmente por el turismo y las remesas de emigrantes con lo que, el endeudamiento de España con el extranjero ha dejado de incrementarse

La crisis que afectó a todo el mundo en el 2009 fue financiera pero en el caso de España se llevó por delante un sector de arrastre como es el de la construcción: En España se pasó de 700.000 licencias en el 2007 a 70.000 en el 2011.  Es decir para que el país saliese de la crisis era y es fundamental la reactivación del sector de la vivienda

Se ha visto como los precios de la vivienda han disminuido en el país un 37% entre el primer trimestre del 2008 y el tercero del 2014 y a partir del último trimestre de este último los indicadores del precio de los inmuebles no han dejado de mejorar.

¿Por qué?

-Los bajos tipos de intereses han hecho que en el 2015 las hipotecas hayan incrementado un 15% respecto al año precedente

– El incremento de la demanda extranjera: Es de cerca de un 13% del total, principalmente de países latinoamericanos que han visto como el EUR se ha depreciado un 16% frente al USD desde Agosto 2014.

-Incremento del empleo: En el primer trimestre del 2015 114.300 empleos se crearon en España de los que 30.000 fueron en el sector de la construcción

Es decir con un previo de la vivienda estable y un stock en decrecimiento (pequeño pero a la baja) parece que la tendencia del sector en su conjunto es positivo

Parece ser que la situación de España es de un país que ha acometido reformas serias que le han permitido unas mejoras económicas palpables a nivel macro sobre lo que se seguirá hablando mucho en las próximas semana es sobre si esa mejora ha llegado a amplios sectores de la población

23
Oct

Como es sobradamente conocido, el principal foco de inestabilidad económica que compromete la tímida recuperación mundial se sitúa en los países emergentes. El reciente Informe de Estabilidad Financiera del Fondo Monetario Internacional  anunciaba una tibia mejora en las economías avanzadas desde abril, pero cargaba los riesgos sobre las vulnerabilidades de los mercados emergentes: caída en los precios de las materias primas, el fin de la burbuja china y la presión cambiaria. Todo ello íntimamente relacionado con el inminente cambio en la política monetaria estadounidense y el consiguiente ajuste sin precedentes en el sistema financiero global.

En las últimas semanas un creciente coro de voces viene fraguando el término “tercera ola” (también “trilogía”) en torno a la hipótesis de que el fin de ciclo en las emergentes no es uno más en su accidentada historia, sino que se trata de la tercera reencarnación de la crisis financiera internacional que viene acechándonos desde el 2007. Esta idea se recoge en uno de los últimos discursos del Economista Jefe del Banco de Inglaterra, Andrew Haldane: “Recent events form the latest leg of what might be called a three-part crisis trilogy. Part One of that trilogy was the “Anglo-Saxon” crisis of 2008/09. Part Two was the “Euro-Area” crisis of 2011/12. And we may now be entering the early stages of Part Three of the trilogy, the “Emerging Market” crisis of 2015 onwards.” Del mismo modo se posicionó hace unos días Goldman Sachs: “The financial crisis can be viewed as a number of separate but related waves. Wave 1; the US Wave started with the housing market collapse, spread into a broader credit crunch and ended with the Lehman collapse and the start of TARP and QE. Wave 2; the European Wave began with the exposure of banks to leveraged losses in the US and spread into a sovereign crisis, given the lack of a debt sharing mechanism across the Euro area. It ended with the OMT, promises to ‘do whatever it takes’, and finally the introduction of QE. Wave 3; the EM Wave coincided with the collapse in commodity prices.” Podemos encontrar exposiciones similares en los medios en los últimos días: “The world economy is bearing the brunt of a third deflationary wave in less than a decade. The first was the US-led housing and financial crisis of 2008-9, the second wave was the eurozone crisis of 2011-12, and now a third, an emerging markets crisis.”

¿Nos encontramos irremediablemente abocados a esa tercera ola? ¿Estamos preparados para ella?

16
Sep

Esperando a la FED

Escrito el 16 Septiembre 2015 por José Ramón Diez Guijarro en Uncategorized

Semana muy importante para los mercados financieros y también para los países emergentes, ante la posibilidad de que la FED suba tipos por primera vez desde 2006. Y la principal pregunta es: ¿debe el principal banco central del mundo decidir el tono de la política monetaria al margen de la situación económico financiera fuera de sus fronteras? La respuesta tradicional a esta pregunta por parte de la FED ha sido afirmativa: los niveles de tipos de interés se fijaban teniendo en cuenta exclusivamente la situación de la economía americana, independientemente de los efectos que pudieran tener los cambios en las condiciones monetarias sobre economías dolarizadas o con vínculos cambiarios con el billete verde. Pero según la globalización económica y financiera ha ido avanzando, las cosas se han complicado, teniendo en cuenta que ahora los bancos centrales tienen un nuevo (y complejo) objetivo como es el de la estabilidad financiera; variable difícil de definir y cuantificar pero que, en todo caso, está muy afectada por las condiciones financieras externas. Además, la situación en el caso de EEUU se agrava teniendo en cuenta que su mayor acreedor (China) puede verse impactado negativamente por las decisiones del Consejo liderado por Yellen. Es decir, puede empezar a vender bono americano con muchas más intensidad. Por tanto, como hemos visto en las últimas semanas, si China estornuda, los mercados financieros mundiales reaccionarían muy negativamente.

Así que, aunque desde el inicio de la última crisis todas las decisiones de los bancos centrales han tenido una importancia capital, probablemente ninguna ha sido tan determinante como la que llevará a cabo la próxima semana el Comité de Mercado Abierto (FOMC) de la FED. Esto es así, porque desde el año 2006 el banco central americano no ha subido los tipos de interés y, además esta vez, coincide con un momento de gran debilidad en los emergentes y con el nivel de partida de los tipos de interés en mínimos históricos. Es decir, los efectos potenciales de ese giro de la política monetaria americana serían muy inciertos. Para complicar más las cosas, hay argumentos tanto para subir, como para mantener los tipos de interés sin cambios. En un lado del debate se defiende que con la tasa de paro cerca del 5%, con la economía creciendo cerca de su potencial y, después de siete años de recuperación, es hora de ir plegando velas y recuperar grados de libertad por si el ciclo se da la vuelta (que lo hará antes o después). Lo curioso es que esta semana también apoyaron la subida de tipos algunos gobernadores de bancos centrales emergentes (Filipinas) aludiendo a la necesidad de terminar con la incertidumbre. Es decir, es mejor hacerlo cuanto antes y dejar claro que el nivel máximo de tipos esta vez se situará por debajo de la media histórica (¿2%?).

En el otro lado del ring, además del Banco Mundial o del FMI, están todos aquellos que piensan que la inflación no está ni se la espera (realmente hay que retorcer mucho los índices para encontrar alguna señal de presiones en los precios) y que esas subidas de tipos en estos momentos serían el golpe de gracia para los emergentes y para la estabilidad financiera global. Es decir, no tendría mucho sentido provocar una recesión mundial para ganar margen ante una posible desaceleración futura. Al fin y al cabo, alguien comentaba esta mañana que si la FED no decidió subir los tipos en junio, por qué iba a hacerlo ahora con mucha más inestabilidad económica y financiera.

Nuestra opinión es que la ausencia de presiones inflacionistas a corto plazo permite esperar hasta finales de año para reevaluar la situación, dando tiempo a que los emergentes tomen decisiones de política económica que les permitan recobrar credibilidad. Pero, también es cierto que, antes o después, los tipos de interés deben subir en EEUU (y, por cierto, también en Europa), pues de los contario sí que tendríamos razones para preocuparnos, ya que estaríamos en los escenarios de estancamiento secular. Aunque como afirmaba un antiguo consejero de la FED esta semana (Charles Plosser), la realidad es que todo este debate deja traslucir que nadie sabe a ciencia cierta en estos momentos, cuál es la combinación adecuada de política monetaria, fiscal y regulatoria, ocho años después del inicio de la última crisis.

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