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Jul

¿Por qué no interviene el BCE?

Escrito el 23 julio 2012 por José María O'Kean Alonso en Economía española, Política Monetaria, Unión Europea

Después de tantos ajustes, tantos recortes y tantas rendiciones, seguimos en un camino sin salida. Con la prima de riesgo tan elevada, refinanciar la deuda pública absorbe todas las subidas de impuestos y recortes de gasto que acometemos y origina un nuevo aumento del déficit y por tanto habrá que emitir más deuda que, a esos altos tipos, nos obligarán a más ajustes y los mercados volverán a desconfiar de nuestra capacidad de devolver los préstamos y  se desprenderán de la deuda española, haciendo bajar el precio de los bonos y subir el tipo de interés y la prima de riesgo país y, así, hasta el desaliento.  

¿Por qué no interviene el BCE? ¿Por qué no empieza a comprar deuda española, hace subir el precio de los bonos y bajar el tipo de interés y empezamos a cuadrar todos los esfuerzos que estamos haciendo?

Pues creo que hay dos razones reales y una excusa perfecta.

a) La excusa es que en el mandato del BCE, no está estabilizar la deuda de países con problemas financieros. El BCE tiene que velar por la salud del sistema financiero relacionado con el euro y el control de la inflación de la eurozona. Pero todos sabemos que si todos los países de la UM estuvieran de acuerdo en que interviniese, no sería necesario cambiar mandato alguno  e intervendría, como ya lo ha hecho en otras ocasiones. Y, además, podría decir que va intervenir sin intervenir, lo cual haría que los mercados cambiaran sus expectativas y solucionarían el problema sin coste. Esto es lo que se denomina una política de señales. Sin embargo su Presidente, Mario Draghi, ya seducido por la emperadora, no emite esta señal, sino la contraria, diciendo que no piensa intervenir…… “más madera” que diría Groucho, el rey del absurdo, que encajaría perfectamente en este escenario que estamos viviendo.

2) Por tanto tenemos que buscar las verdaderas razones de la no intervención del BCE y creo que hay dos razones aunque puedan solaparse.

a) La primera razón es que quieran disciplinarnos aún más y crean que esta es la única manera. Nosotros pensamos que ya está bien de penitencia, pero ellos no lo ven así. Piensan que tenemos un Gasto Público excesivo y que pagamos pocos impuestos, dos verdades, nos guste o no reconocerlo.  Además cada día se desayunan con nuevas deudas españolas:  bancos, cajas, Estado, Comunidades Autónomas, en nada los Ayuntamientos….. ¿Cuánto deben estos españoles? Se preguntan. ¿Nos lo ocultan o ni ellos mismos lo saben……? Y esperan. Nos van desnudando día a día hasta que comprueben que ya no ocultamos arrogancia alguna, ni deseos de equipararnos a ellos, ni en lo económico, ni en lo político. Nos ponen en el sitio que ellos creen que nos corresponden ante nuestro desacuerdo. Y nos desmoralizan. Casi nos ofenden. Y terminaremos preguntándonos, si no lo estamos haciendo ya, si merece la pena ser socios de semejantes “individuos”.

b) La segunda razón es que un conjunto de países hayan llegado a la convicción de que no es posible un área monetaria con países como Grecia, Portugal y sobre todo España, que por su tamaño, no puede ser rescatada a la griega.  Hay, pues,  que tensar la cuerda hasta que se vayan del euro. El coste de la salida es mayoritariamente para el que se va y los países que se quedan, después de un inevitable cataclismo, tendrán una salida rápida de la recesión, una vez arrojado el pesado lastre por la borda. ¿Es este un planteamiento excesivo? No había pensado en esta posibilidad, hasta que el Parlamento alemán votó la semana pasada el acuerdo para financiar a los bancos españoles y se filtró el texto. Una de las clausulas dice que España pagará sus deudas en euros aunque abandone el euro. Demasiado evidente.

Conclusión

Pero para nosotros sólo nos queda un camino: resistir. Las empresas están cambiando, los españoles sin trabajo emigran, las exportaciones siguen subiendo, estamos ajustando costes por las bravas, moderamos nuestra manera de vivir,…., nos buscamos la vida. Lástima que la salida vaya a ser individual, caótica y desordenada. Ha faltado el proyecto común, diseñar una estrategia de país que aúne los esfuerzos y nos permita confiar en el futuro. Ni un Gobierno ni otro lo ha hecho. Y ya es demasiado tarde para todo, Del escepticismo y la desilusión no puede surgir rápidamente la confianza. ¿Cómo será España postcrisis? De esta crisis saldrá una economía dual. Una parte moderna, global y competitiva y otra parte con bajos niveles de renta que lo seguirá esperando todo de un Estado con capacidades limitadas. Y así tendremos, con euro o sin euro, lo que siempre hemos tenido: una nación fragmentada.

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