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Motivos para el optimismo

Escrito el 10 junio 2012 por Rafael Pampillón en Economía española, Economía Global

En la sociedad española se detecta un claro abatimiento. La crisis que padecemos desde hace cinco años pesa como una losa en el ánimo colectivo. Las noticias malas se suceden en los medios de comunicación, de modo que mucha buena gente que ni siquiera sabe qué es un bono está preocupada por la prima de riesgo.

Según el barómetro del CIS de mayo, un 90,2% de los ciudadanos creen que la situación económica es mala o muy mala: el porcentaje más alto de la historia de estas encuestas. El proceso por supuesto se retroalimenta: la precaución extrema se instala en las decisiones de inversión de los empresarios, más allá incluso de las dificultades de financiación, y en las decisiones de consumo de las familias, incluso en aquellas que podrían adoptar con facilidad, y el calcetín o el colchón vuelven a ser considerados como una opción… Lo cual sólo genera más noticias económicas negativas, que a su vez agravan el ambiente de desaliento.

Se trata del típico movimiento pendular, tan característico de los españoles. El lector recordará que en los años 1996-2007 se pensaba que eso de las crisis había pasado a la historia, que los inmuebles “nunca bajaban de precio” y que el euro nos garantizaba una prosperidad obvia e ilimitada. Justo lo contrario del clima social presente. Y, ahora como entonces, importa subrayar que la economía tiene sus ciclos y que las fases expansivas y recesivas se suceden entre sí. En el post anterior (¿CUANTO DURARÁ LA CONTRACCIÓN DEL CRÉDITO HIPOTECARIO EN ESPAÑA?) ya señalamos que con toda seguridad hay que afirmar que esta crisis terminará, que se generará empleo y que el país crecerá económicamente.

Hay luz al final del túnel

Al igual que en la década 1996-2007 se desdeñaban los desequilibrios que fueron generándose con el tiempo, ahora hacemos lo mismo con las noticias económicas positivas. Con igual falta de perspicacia. Por eso, querido lector, déjeme apuntar unos cuantos factores por si le sirven de reflexión.

1.- El mundo crece.

No estamos ante una crisis mundial. Según el Fondo Monetario Internacional en estos años sólo uno, 2009, experimentó un decrecimiento. En 2010 el mundo creció un 5,3 %, en el 2011 un 3,9 %. Y las perspectivas para 2012 y 2013 son de más crecimientos: 3,5 % y 4,1%. Esto es particularmente interesante para una economía muy abierta al extranjero como es la española.

2.- La Unión Europea crece. De nuevo sólo un año decreció, el 2009. La previsión para el año en curso es de estancamiento (0%), pero para 2013 ya se espera un crecimiento del 1,3%.

3.- La productividad española aumenta.

Como ha destacado el BBVA, la productividad por empleado en España ha crecido un 11,1% desde principios de 2008 a 2012, el mayor incremento de la eurozona. Un factor que ha contribuido a esto es el mayor número de horas trabajadas por empleado (casi una hora a la semana más entre 2008 y 2011, hasta una media de 35,2 horas). Pero incluso descontando este aumento, la productividad por hora del empleado español ha subido un 8,3% desde 2008, siete puntos porcentuales más que la media de la eurozona.

4.- Las exportaciones españolas suben.

En el año 2011 un 15,4%. Durante la crisis han tenido un magnífico comportamiento, que hace que el tradicional déficit comercial español se vaya eliminando. De hecho, según el Banco de España, en el primer trimestre de 2012 si se descuenta el componente energético España tuvo superávit comercial.

5.- El número de sociedades mercantiles creadas asciende.

En el año 2011 un 6,7% sobre el 2010, que a su vez había tenido un pequeño incremento sobre el 2009. Pese a lo que pueda parecer, en las crisis surgen nuevas oportunidades y se ponen en marcha espléndidos negocios. Si superan sus primeros años de vida, se beneficiarán de la siguiente fase expansiva.

Con independencia de estos datos, y de otros que podrían aportarse (como la depreciación del euro, que ayuda a exportar, o la contención del Euribor y de la inflación), lo realmente importante para la prosperidad de un país son sus habitantes. Su iniciativa, su capacidad creativa, su laboriosidad, su seriedad profesional, su formación y su empuje son los elementos decisivos. Y en España tenemos un factor humano de gran calidad, que con un poco más de confianza en sí mismo será, sin duda, el fundamento que nos permitirá salir de la crisis. Sólo así volverá el optimismo.

Fuente: VÍctor Torre de Silva. “Motivos para el optimismo“. Expansión, sábado, 9 de junio de 2012.

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