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Una huelga que no beneficia a nadie

Escrito el 28 septiembre 2010 por Rafael Pampillón en Economía española

La huelga general convocada para mañana (29 de septiembre) en España por los sindicatos se va a producir en el peor momento económico de la historia de la democracia española. La huelga solo tendrá éxito si se paraliza el transporte. La mayoría de los trabajadores, como explicaremos más abajo, no queremos ir a la huelga pero si no hay medio de transporte muchos no podremos acudir a nuestro lugar de trabajo.

 

¿Podrán los sindicatos, mediante la huelga, conseguir sus objetivos? 

Las dos huelgas más importantes, convocadas por los sindicatos, de la democracia, la del 1998 y la del 2002 hicieron que los gobiernos echasen para atrás las reformas laborales. Estas huelgas, al igual que la que habrá mañana, se dirigieron contra legislaciones que flexibilizaban el mercado laboral y favorecían el empleo juvenil. Sin embargo, la huelga general de mañana no podrá hacer cambiar, tal como pretenden los sindicatos, la reforma laboral aprobada este mes por el Congreso ni tampoco las medidas fiscales conducentes a reducir el déficit público. El Gobierno no puede ceder ante los sindicatos, porque está actuando al dictado de los países centrales de la UE y de los mercados financieros internacionales a los que debemos 1 billón de euros (el equivalente al PIB español).

Sin reformas no hay crecimiento ni generación de empleo

Además, si este Gobierno, o el que venga, no profundizase más en las reformas económicas (alargar la edad de jubilación, solventar el sistema financiero, flexibilizar el mercado de trabajo, reducir el gasto público y mejorar los niveles de educación e innovación) España solo podría aspirar en los próximos años a un crecimiento muy bajo, inferior al 2%. La ley de Okun establece que hay una relación estable a largo plazo entre la reducción de la tasa de paro y el ritmo de crecimiento económico. Más concretamente, sólo es posible reducir la tasa de paro si la economía crece por encima de lo que puede considerarse como normal. En España con un ritmo de crecimiento del PIB por encima del 2%, disminuiría la tasa de paro. En cambio con un crecimiento por debajo del 2% aumentaría la tasa de paro. ¿Qué significa esto? Que sin reformas, en los próximos años, España crecerá poco y no creará empleo, y esta situación crítica podría prolongarse hasta finales de esta década.

¿Ayuda la huelga general a que la economía crezca y genere empleo?

La huelga general no va a contribuir a que la economía crezca y genere empleo La huelga general contribuirá a hundir un poco más la economía española porque envía a los inversores un mensaje negativo, precisamente en un momento en el que se necesita enviar señales de confianza. De ahí que la mayoría de los trabajadores, conscientes de la crisis que padecemos, no secundaremos la huelga por tres motivos: 1) Porque las empresas que todavía sobreviven a la crisis ya tienen muchos problemas; sólo falta que la gente no vaya a trabajar aunque sólo sea un día, 2) Porque en un entorno de incertidumbre, con destrucción de empresas y 4,6 millones de parados, los trabajadores no arriesgaremos nuestro trabajo yendo a la huelga y 3) Porque con las estrecheces que padecen muchos trabajadores no parece que estén dispuestos a que se les descuente un día de salario. 

 De ahí que los sindicatos le estén dando tantísima importancia a la huelga del transporte público. Si se paraliza el transporte no podremos acudir a nuestro lugar de trabajo no porque no queramos sino porque no nos dejan.

En vez de la huelga (confrontación) se necesitan políticas de consenso

En vez de una huelga general lo que la economía española necesita es generar empleo. Para ello es necesario disminuir los niveles de incertidumbre que impulsen el crecimiento económico a través de la reactivación de los sectores productivos que tienen futuro a largo plazo. Hay que seguir reformando el mercado de trabajo para reducir la tasa de desempleo que sufre España, sobre todo el juvenil y el inmigrante. La negociación colectiva se debería hacer al nivel de cada empresa. En este sentido los sindicatos deberían aceptar que es necesario que muchas empresas se puedan “descolgar” del convenio colectivo, sin necesidad de realizar trámite alguno. Y ello pese a que los acuerdos a nivel de empresa restarían poderes y privilegios a los burócratas de los sindicatos y de la patronal.

Los sindicatos, que tienen buenos economistas en sus plantillas, deberían buscar con el resto de agentes sociales y los partidos políticos yacimientos de crecimiento económico y empleo, porque en vez de la confrontación en España hacen falta políticas de concertación y acuerdos sociales que nos ayuden a salir de la crisis. En este sentido, lo mejor que pueden hacer es desconvocar la huelga.

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