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El salario mínimo no se debe subir.

Escrito el 22 diciembre 2009 por Rafael Pampillón en Economía española

Ante la cercanía del periodo de actualización del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para el año 2010, los sindicatos han instado al Gobierno de España para que lo increnete un 8%, hasta llegar a los 674 euros. El Ministerio de Trabajo e Inmigración ha contraofertado y ha propuesto elevar el salario mínimo interprofesional un 1% para 2010, lo que situaría su cuantía en unos 630 euros al mes, frente a los 624 euros actuales. 

En 2009, el gobierno de España subió el Salario Mínimo Interprofesional un 4%, desde 600 euros mensuales hasta los 624. 

Vaya por delante que, desde mi punto de vista, el salario mínimo no se debe subir, en todo caso se debe bajar ya que en España la tasa de paro está cercana al 20% de la población activa. De ahí que para el 78,4 por ciento de los españoles la preocupación más importante sea el desempleo. Así aparece reflejado en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado hoy.

Pues bien cuando el desempleo es alto y va en aumento lo que hay que hacer es estimular la creación de empleo. En sentido contrario, el salario mínimo es una de las causas del elevado y persistente desempleo en muchos países, como por ejemplo España tal como intentaré explicar a continuación.

¿Por qué el salario mínimo no favorece a los trabajadores ni a la economía de un país?

1) Muchos investigadores económicos, por ejemplo Martin Feldstein y Charles Brown, demuestran que el salario mínimo genera desempleo y que la subida del salario mínimo aumenta todavía más ese desempleo. También casi todos los libros de texto de Introdución a la Economía (Paul Krugman y Robin Wells, Ben Bernanke y Robert Frank, Jefrey Sachs y Felipe Larraín, Greg Mankiw, etc.) explican por qué el salario mínimo y su aumento reducen el número de ocupados y aumenta el número de desempleados. Sin embargo, la mayoría de la gente piensa que los trabajadores de baja cualificación y los que buscan su primer empleo, que son los que cobran salarios bajos, se van a beneficiar de un salario mínimo más alto. Cobrarán más. Esto es falso, tal como demuestran los autores antes citados, por la sencilla razón de que el empresario puede decidir que no le merece la pena pagar ese salario y no contratar o despedir al trabajador, organizando la empresa de otro modo (por ejemplo, mecanizando la tarea). En este caso, la subida del salario mínimo, tal como está sucediendo, generará desempleo y el parado tendrá que conformarse con una prestación por desempleo, inferior a su antigua retribución que disminuirá con el paso del tiempo.

2) Otro grupo aparentemente beneficiado por la subida del salario mínimo son aquellos trabajadores cuya retribución está vinculada a éste por convenio colectivo o por otros mecanismos (por ejemplo, por ganar un múltiplo del salario mínimo interprofesional). El salario mínimo no está pensado para ellos ya que cobran bastante más que el mínimo legal. Su beneficio deriva de haberlo utilizado como patrón para fijar su retribución. Ello más o menos es lo mismo que el punto 1), es decir, supone un aumento de costes para la empresa que lógicamente tenderán sustituir trabajo por capital (máquinas). Más desempleo.

3) El Gobierno cree que con el salario mínimo protege a los desempleados jóvenes o de baja cualificación prohibiéndoles aceptar empleos con remuneración insuficiente (es decir, inferior al salario mínimo). Ellos, no obstante, sí podrían querer tales empleos, si se los ofrecieran. La prohibición de estos empleos puede conseguir un efecto perverso, tal como está ocurriendo en estos momentos en España, ya que estos trabajadores se emplean en la economía sumergida, muchos de ellos para poder sobrevivir. Allí no rigen salarios mínimos, ni contratos escritos, ni protecciones sociales. Se trata de la lamentable explotación, tantas veces denostada.

4) La subida del salario mínimo tampoco beneficia a la competitividad internacional de la economía española. Tenemos un descomunal déficit comercial. Importamos mucho más que lo que exportamos. El alza de los costes laborales, desde luego, no es la mejor receta para ganar competitividad internacional. La subida del salario mínimo incrementa los costes laborales unitarios y perjudica a nuestra competitividad internacional.

Con el salario mínimo ocurre lo mismo que con otro tipo de medidas de política económica, aunque su adopción puede no ser beneficiosa para el conjunto de la economía, sin embargo, es popular y consigue votos. La subida del salario mínimo es un arma de destrucción masiva de empleo. Una pena.

Fuente: Víctor Torre de Silva; “¿A QUIÉN BENEFICIA SUBIR EL SALARIO MÍNIMO?”. Expansión de 30 de octubre de 2007.

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