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Ayuda alimentaria, productividad agraria y hambre en el mundo

Escrito el 14 octubre 2010 por Rafael Pampillón en Economía Mundial

En un post reciente ¿PUEDE LA AYUDA ALIMENTARIA SOLUCIONAR EL PROBLEMA DEL HAMBRE? señalábamos que la solución a los problemas del hambre no está, como podría parecer, en enviar los alimentos que sobran (los excedentes generados por la PAC) a los países en los que faltan: la victoria contra el hambre se logrará el día en que cada uno de los países que actualmente son deficitarios sean capaces de producir por sí mismos una cantidad mínima de alimentos para nutrir a sus poblaciones.

La mejora de la productividad

Esa mayor producción pasa por aumentar la productividad  y para mejorar ello se precisa que la ayuda de los países ricos hacia los países pobres se deba dirigir principalmente a transferir los conocimientos necesarios para que en esos países pobres se puedan producir semillas, abonos, pesticidas, herramientas, tractores y medios de transporte que le permita producir más alimentos y de forma más adecuada a sus características y necesidades. La solución al hambre (excepto en situaciones de catástrofes climatológicas o bélicas) no está en la ayuda alimentaria sino en la autosuficiencia alimentaria, es decir, en aumentar la productividad agrícola, incrementando, por ejemplo, la cantidad de abono, creación de infraestructuras rurales y una mejora de la investigación agraria y de los servicios de extensión. Es especialmente importante dirigir estos esfuerzos a los pequeños campesinos.

En los países la tierra de los pobres produzca más introduciendo los progresos tecnológicos logrados, por ejemplo, en materia de híbridos y semillas seleccionadas, gracias a los cuales los campesinos puedan ser autosuficientes. Por tanto, la eficiencia en la lucha contra el hambre se debe buscar y se puede conseguir en un contexto de avance tecnológico solidario y compartido. Se debe cooperar para que los países pobres, a largo plazo, puedan solucionar, en la medida de lo posible, sus necesidades de alimentos con producción propia y, así, depender menos de la ayuda alimentaria.

Los países pobres para aumentar su productividad agraria necesitan construir una infraestructura interna que les permita distribuir, producir y comerciar con alimentos y cereales. Ello exigirá financiación para realizar inversiones importantes en capital, incluyendo las necesarias para manipulación de grano, sistemas de transporte, productos químicos y sistemas de irrigación. También requerirá un soporte educativo que permita manejar la tecnología, utilizar el sistema de cosechas múltiples y aplicar variedades de cereales de alto rendimiento. La “revolución verde” ha logrado numerosas variedades de plantas de elevado rendimiento y resistentes a las plagas.

La Política Agraria Común (PAC)

Los subsidios a los agricultores del Norte, como los que proporciona la Política Agraria Común (PAC), crean una producción que excede a la demanda nacional. Los países utilizan entonces los excedentes generados por los subsidios a la exportación para repartirlos a bajo precio o en forma de ayuda alimentaria a los países pobres. Esto hunde los precios y reduce los ingresos de los productores de los países en desarrollo, así como su cuota de mercado de sus exportaciones agrarias. Además de estos regalos envenenados la PAC, claramente proteccionista y una de las  mayores aberracionesde la UE, ha impedido a muchos países pobres exportar alimentos a Europa y conseguir así las divisas que necesitan para financiar su desarrollo económico.

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