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Los obispos y las elecciones

Escrito el 2 marzo 2008 por Rafael Pampillón en Miscelánea

En noviembre del año pasado, cuando arrancaba la campaña electoral americana, los obispos católicos norteamericanos publicaron un documento (The Challenge of Forming Consciences for Faithful Citizenship) cuyo objetivo expreso era contribuir a que los católicos tuvieran una conciencia bien formada para afrontar las decisiones políticas.

La sociedad norteamericana se caracteriza, como es bien sabido, por la separación estricta entre la Iglesia y el Estado. Pero eso es compatible con que los obispos animen a los creyentes a que lleven sus convicciones a la vida pública. Los obispos de EEUU afirman en dicho texto que “no decimos a los católicos cómo votar”, pero también que “como católicos, deberíamos guiarnos más por nuestras convicciones morales que por nuestra inclinación por un partido político. Los obispos de EEUU mencionan varios temas muy conflictivos para valorar el programa y la ejecutoria de los candidatos políticos. Entre ellos están el respeto del derecho a la vida, que es directamente atacado por “el aborto, la eutanasia, la clonación humana y la destrucción de embriones humanos para investigación. A estos males per se hay que oponerse siempre”. Otro tema muy controvertido que aparece en el documento es “la familia, basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer”, que no debería ser “redefinida, socavada ni menospreciada”.


Otros criterios claves señalados por los obispos norteamericanos en el documento se refieren a la protección de los más débiles y a derechos sociales básicos como es el derecho a la vida (por lo que se oponen a “la tortura, la guerra injusta, el uso de la pena de muerte”) o a la dignidad en el trabajo por lo que solicitan “oportunidades para que los trabajadores inmigrantes tengan un estatuto legal”. Son asuntos que dividen a la sociedad norteamericana, pero nadie ha discutido el derecho de los obispos a expresarse sobre ellos.

Los candidatos demócratas podrían verse aludidos, por ejemplo, en el caso de la condena de los obispos americanos al aborto pero ni Clinton ni Obama han puesto el grito en el cielo por esta “injerencia”. Si el pronunciamiento de los obispos norteamericanos no ha despertado polémica en EEUU, es un signo de que se trata de una sociedad políticamente madura. Allí no extraña que un grupo religioso se pronuncie, como cualquier otro, sobre cuestiones que afectan a la vida pública en una democracia. Se les dará más o menos la razón, pero se les escucha con interés y, si es el caso, se discute lo que dicen, pero no se les descalifica.

Fuente: Aceprensa

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