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Jun

El futuro de las finanzas públicas

Escrito el 19 junio 2009 por José Ramón Diez Guijarro en Economía española, Economía Global, Política fiscal

Desde la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los gobiernos de todo el mundo, independientemente de su ideología, han estado utilizando intensamente políticas “keynesianas” de gasto e inversión pública. Si añadimos el efecto de los “estabilizadores automáticos” y los fondos utilizados en algunos países para recapitalizar el sector financiero, todo ello está provocando un intenso deterioro de las finanzas públicas. 

Hasta la aparición de los primeros indicios de estabilización en las variables económicas y financieras ha existido cierta despreocupación tanto por el comportamiento de los déficits públicos que empiezan a rondar peligrosamente el 10% del PIB, como por la evolución de la deuda pública que, según un reciente estudio del FMI,  en el G20 puede pasar del 78% del PIB en 2007 al 114% del PIB en 2014 (cada ciudadano tendría en ese momento una deuda de 50.000 dólares). La sensación de que se debían utilizar todos los grados de libertad fiscales para contrarrestar el mayor desplome de la demanda privada de las últimas décadas, ha dejado en un segundo plano la valoración de los efectos que puede tener en el medio plazo este empeoramiento de las finanzas públicas sobre la inversión privada y, por tanto, sobre el crecimiento potencial de la economía.

Pero desde que empezaron a manifestarse los ya famosos “brotes verdes” y, por tanto, fueron perdiendo credibilidad los escenarios macroeconómicos más traumáticos, ha vuelto a la palestra la preocupación por la sostenibilidad de las finanzas públicas en el medio plazo, como refleja la fuerte subida de las rentabilidades de la deuda pública en las últimas semanas. Sobre todo, teniendo en cuenta los efectos adicionales que puede ocasionar el envejecimiento de la población. Según un artículo de The Economist, la factura demográfica en las próximas décadas puede ser 10 veces superior a la ocasionada por la crisis. Sin un adecuado control del crecimiento de la deuda pública, al final los países tienen que realizar un “default” o facilitar su pago a través de un proceso inflacionista. O, quizás todavía peor, transmitirle la deuda a las siguientes generaciones.

¿Cuál es la situación de España? Entramos en esta crisis con una situación de las finanzas públicas aparentemente muy holgada: en 2007 teníamos un superávit equivalente al 2,2% y una deuda pública por debajo del 40% del PIB. El problema es que este año el déficit se aproximará al 10% del PIB y en 2009 la deuda pública puede situarse en la banda del 65%-70% del PIB. Pero para juzgar si el deterioro de las cuentas públicas es preocupante o no se debe analizar qué parte procede de factores cíclicos (es normal que los déficit se deterioren cuando la economía va mal) y que parte a un componente estructural, en el que entran las medidas discrecionales o la desaparición de ingresos extraordinarios como, por ejemplo, los ligados al “boom” de la vivienda en España en la última década. Pues bien, según el Informe Anual (2008) recientemente publicado por el Banco de España, de los 6 p.p. de deterioro del saldo público en 2008 (pasamos en un año de un superávit del 2,2% a un déficit del 3,8% del PIB), sólo 0,7 p.p. se deben al cambio en la posición cíclica, mientras 1,6 p.p. a las medidas discrecionales del gobierno (400 euros, etc), 0,1 p.p. al pago de intereses y 3,8 p.p. a la pérdida de ingresos extraordinarios (sobre todo vivienda). Esta brecha sería inferior en 2009, pues de los 4,5 p.p. de deterioro del saldo presupuestario, 2,5 p.p. lo explicaría el cambio en la posición cíclica. En teoría y, sobre todo, si se quiere continuar con el objetivo de estabilidad presupuestaria a lo largo del ciclo (¿alguien se acuerda de esto?), estaremos obligados en el futuro a obtener importantes superávit primarios. Y, vuelve a poner de manifiesto, que en los años del “boom” de la vivienda se debió ser más ambicioso en los objetivos de superávit público, teniendo en cuenta, además, la enorme laxitud de la política monetaria.

¿Qué se puede hacer en este contexto? En primer lugar, ser conscientes de que los grados de libertad de la política fiscal están agotados. Tampoco parece que lo más aconsejable sea en estos momentos, cuando sólo hay leves indicios de estabilización económica, retirar los estímulos fiscales. Pero sí se debería empezar a diseñar una estrategia de salida y, por tanto, de consolidación de las finanzas públicas a medio plazo. De hecho, países como Irlanda, Gran Bretaña e, incluso España, han empezado a subir algunos impuestos. Esa consolidación debe pasar por una moderación del gasto público (no de la inversión pública) y una reconsideración de la estructura fiscal en países como el nuestro, probablemente con una mayor importancia relativa de la imposición indirecta. Y, también, por algo que no deberíamos retrasar mucho más, como es el fortalecimiento del sistema de pensiones.

Comentarios

PacoM 20 junio 2009 - 00:57

Bien explicado. Gracias.
Pero esto sería exigible en un país normal, llámese Alemania, Francia o Gran Bretaña. Aquí las cosas funcionan de distinta manera. El mundo, en España, se reinventa con vistas a las elecciones, sean cuales sean. A nadie le preocupa el futuro. Tal vez por aquello del “carpe diem” o por lo de “quién sabe dónde estaremos tu y yo dentro de cinco años”, que me dijo en cierta ocasión un auditor interno que quiso hacer una auditoría “suave” para que no se comentaran los problemas heredados. Ni qué decir tiene que se hizo porque “cogiéndole de las solapas le dije que ni sé ni me importaba donde iba a estar él, pero que yo sí sabía dónde quería estar”.
Pues bien, esos seres que componen nuestro Gobierno actual, sin librar a los anteriores, independientemente del partido que sean, son unas veletas colocadas de modo que siempre estén en la posición sectaria que les exige el Partido, sin importar lo más mínimo ninguna otra cuestión. Y lo esencial es conservar el PODER a toda costa.
¿Qué estará pensando a estas alturas D. José Manuel Campa? Pronto se cumplirán dos meses de su nombramiento. ¿Aguantará? Hay muchas apuestas a que no.
Como no echemos pronto a ZP no sólo nos va a destrozar nuestras vidas sino que se va a llevar también la de nuestros hijos.
En esas manos tenemos ahora la política económica.
Si leyera al menos…

Silvia Martín Alejo 21 junio 2009 - 17:32

Hoy mismo Trichet pedía a los gobiernos de la unión reducir los déficits presupuestarios para restaurar la confianza ciudadana y por tanto la recuperación económica. El déficit presupuestario medio de los 16 países con euros se prevé que aumente hasta un 6,5% del PIB para 2010, un 5,3% este año cuando veníamos de un 1,9% el año pasado. (Previsiones de la Comisión Europea del mes pasado). Con estos datos ahora se debe pasar a una política que encuentre el equilibrio entre la reducción del gasto y la subida de impuestos.

Claramente, en el caso España se encuentra muy por encima de esta media (déficit previsto para este año 10% frente al 5,3% europeo). Si miramos los datos del gobierno para el control de estabilidad presupuestaria avanzan un déficit del 7,9% para 2010, del 5,2 en 2011 y del 3% en 2012. Para ello, el gobierno anuncia que va a hacer una “un esfuerzo de contención del gasto sin precedentes”. (*)

Ahora bien, si tenemos en cuenta que la estructura administrativa que consume este gasto público en España engloba administración central, comunidades autónomas, admón. locales y administraciones de la seguridad social, siendo las dos primeras las que consumen la mayor parte de los recursos (más del 97%) y sabiendo que algunas de sus competencias están descentralizadas y por tanto replicadas ¿no encontrarían lógica en reorganizar la estructura administrativa del estado para reducir de una forma más real y efectiva este gasto? Todos sabemos que las reformas son dolorosas… Aunque, en este caso dolería más a la administración que al ciudadano.

(*) http://www.meh.es/Documentacion/Publico/GabineteMinistro/Presentaciones/12-06-09%20Presentacion%20Objetivo%20de%20estabilidad.pdf

Jose Mª González Rodríguez 21 junio 2009 - 17:54

Nuestros adorables Ministros dieron el pasado día 12 el pistoletazo de salida para los presupuestos de 2010, aprobando la cifra de gasto total del Estado para 2010 y las proyecciones de los principales indicadores macroeconómicos hasta 2012

La especulación del Gobierno de que el paro no superará el 19% en 2010 no está sostenida por ningún factor como la disminución de población activa, por ejemplo. Asimismo, para reducir el déficit al 3% del PIB en 2012, los impuestos deberían aumentar según los expertos, unos 9 puntos. Me quedo sin palabras…

El Gobierno parece que quiere demostrar que va en serio, con la aprobación de un aumento de los impuestos sobre el tabaco y los hidrocarburos (2.300 millones al año). Hoy he hechado gasolina y he pagado 30 centimos de euro más por litro que hace unos pocos meses. En fin…lo que se nos viene encima…

Javier LLorente González 21 junio 2009 - 21:13

Buenas noches:

Desde mi punto de vista, para preparar una salida de la crisis, primero hay que reconocer la realidad tangible. Podría decirse que las previsiones del Gobierno se encuadran en términos, sino optimistas, si al menos de muy poco pesimismo.
Desde luego el uso de tasas interanuales de datos mensuales como cambio indicativo de tendencia parece incorrecto.

Podríamos pensar que existe alguna variable que mejorando su evolución durante algún mes oriente alguna indicación de cambio de tendencia. Ahora bien, todos los días, en los medios de comunicación se nos intenta transmitir mejoría a través de mensaje gubernamentales, que si se analizan un poco en profundidad son claramente, no manipulados, pero digamos que no nos informan de la realidad completa.

Cabe destacar que el Gobierno no hace más que apuntar al florecimiento de los brotes verdes, que cuando aparezcan en España, ya serán auténticos árboles en el resto de Europa. La tendencia en las variables de producción (índice de producción industrial, consumo de cemento e indicador de servicios) no muestran con claridad esa supuesta desaceleración. De manera idéntica ocurre con las matriculaciones de automóviles.
Si bien es cierto que, los indicadores de los agentes de confianza opinan que el ritmo de caida es menor. Pero esto no significa en absoluto que se opine que la economía española esta mejorando. Parecen también optimistas las previsiones de la tasa de paro, que en contra de la opinión del Gobierno, es muy probable que llegue al 20% el año que viene.

Mientras tanto los españoles vemos como cada cierto tiempo, Moody´s, agencia de rating, recoloca la banca española en términos de clasificación. Aquí destaco también, como Iberdrola, uno de nuestros “campeones nacionales”, ha tenido que realizar una Amplicación de Capital, con objeto de evitar una rebaja en el rating de su deuda, a la vez que un aumento de los costes financieros.

Cambiando de tema, si analizamos la pirámide de población de la Unión Europea, y el nivel de endeudamiento de sus países miembros, hasta el 70% PIB en España, me pregunto como se van a salvaguardar las pensiones de los futuros beneficiarios. Me temo que ha llegado el momento de empezar a destinar una pequeña parte de nuestro sueldo todos los meses, en un plan de pensiones, porque sino nos veo, con una pensión de no mas de 300 euros a valor actual. Aquí ya hay indicios y comentarios de expertos en la materia, como el Gobernador del Banco de España, que realizó hace poco mas de un mes un warning sobre este asunto. Parece que el Gobierno no esta de acuerdo con ello.

Por último quisiera mencionar la subida de impuestos indirectos de esta semana, en concreto en carburante, porque si han subido este impuesto y el barril de petroleo esta a la alza, podemos esperar una nueva subida de las grandes compañías distribuidoras. En definitiva que el precio de los combustibles acaba de empezar su escalada vertical.
Podemos pensar que esta subida de impuestos (ahora parece que es de izquierdas, antes de las elecciones era de derechas), se intenta realizar un control superior de las tasas de inflación, incrementando el precio del consumible en la cesta de la compra del IPC. Aquí surge un nuevo problema, y es que se desincentive el consumo. Pero no parece que vaya a ser así, dado que se aplican a productos difícilmente sustituibles.

En mi opinión nos encontramos con un escenario de subida de impuestos en el corto plazo, y seguramente en verano, veremos mas subidas de impuestos.

Que podíamos esperar con la política de Gasto Público llevada hasta el momento.

Mauricio Garcia Lopez 21 junio 2009 - 21:40

Buenas…

Quisiera aprovechar esta intervención para hablar algo un poco diferente de economía, y poner sobre la mesa de discusion una ventaja que creo que España tiene frente a sus homologos europeos y que puede darle una clara ventaja competitiva para aumentar su producción, al menos en el corto y mediano plazo.

Antes de comentarla, me gustaría decir algo que hemos venido viendo en clases y que he percibido, desde que estoy en España, con bastante asombro (ya que para mi no era algo común en Venezuela) y que he comentado con varios compañeros y amigos. Hablo específicamente de la gran cantidad de población vieja que tiene España, lo cual, a pesar de ser normal en los países desarrollados, creo que es mayor a la media normal de estos países y que puede ser un factor crucial en la producción de los próximos años.

En este sentido, y he aqui lo que yo creo que puede ser una ventaja frente a otros, España cuenta con un idioma igual a la gran mayoría de países de América, desde México hasta Argentina, pasando por el Caribe y saltando unos pocos países de habla portuguesa, francesa e inglesa, y que, a su vez, cuenta con muchas similitudes de los pueblos latinoamericanos.

Una forma que puede ser atractiva para España para apoyar sus bases de producción y mejorar sus índices de población joven es importar capital extranjero latinoamericano de calidad, que abunda en nuestros países y que, competitivamente hablando, ofrecen mejores opciones de vida y progreso, en estos momentos, que muchos de los países de América Latina.

Este tipo de iniciativas ya se han dado, sin embargo, creo que deberían fijarse convenios claros y aperturas de capital humano entre el gobierno español y aquellos países, que ofrezcan ventajas, para facilitar la llegada de extranjeros y permitirles ubicarlos de forma rápida y segura en puestos de trabajo a lo largo y ancho de España. Tomemos en cuenta, por ejemplo, que España está teniendo, en estos problemas, asuntos importantes a nivel de educación media y superior, y países como Chile y Colombia comienzan a mostrar mejoras notables en su calidad educativa para el continente americano.

Esta claro, que previo a esto, el Estado Español debe fijar de forma clara y concisa en qué sectores puede ser competitivo para posteriormente saber que capital humano importar y desarrollar. Después de todo, si salimos de la crisis y los motores de producción empiezan a funcionar, ¿con qué población contará España, en un par de años, para funcionar? ¿Quienes serán los que tomarán el testigo y llevarán al frente las mejoras de progreso posterior a la crisis?

Si es cierta la posibilidad de llegar a un déficit de hasta 10 puntos del PIB, también es cierto que España deberá ser muy competitiva, altamente eficiente y muy productiva, ya que esta carrera se librará entre los países de la Comunidad Europea para conseguir, no sólo la salida de la crisis, sino volver a tener los índices de crecimiento previos a ella.

Un impulso fuerte en la producción, con una política monetaria acorde y un proyecto de gasto público sostenible, podrían mejorar notablemente la situación española y alejarla de medidas más drásticas y socialmente poco aceptadas como las de recaudación de impuestos y subidas de ellos….

Ignacio Inaraja Iglesias 21 junio 2009 - 23:12

Las políticas aplicadas hasta el momento por parte de los Gobiernos han sido fruto de la desesperación por reactivar las economías y evitar el hundimiento del sector financiero, lo que actualmente se traduce en un empeoramiento severo de las cuentas públicas. En este sentido, destaca la permisividad del BCE respecto a lo que nos tenía acostumbrados desde su origen, también es cierto que nadie se podía imaginar que las economías se desplomasen como lo han hecho.

Sin embargo, nos encontramos que todas estas medidas tomadas por parte de los Gobiernos pasarán factura a medio plazo. En España, en el 2008 nuestro Gobierno, ó nos engañaba ó no lo quería ver, era el único que continuaba con medidas populares, ya comentadas, mientras el resto del mundo estaba sufriendo el avance de esta crisis. Pues ahora, el impacto de las medidas que tomen estos señores para procurar frenar el crecimiento de la deuda va a ser mucho más traumático. Está claro que con la reciente subida de los impuestos indirectos no tenemos ni para empezar, así que debemos ir preparándonos para lo peor… Además, no creo que esta sea la única vía para sanear las finanzas públicas, como ya venimos comentando en las últimas semanas hay que buscar una alternativa al hasta ahora ventajoso sector de la vivienda. Como todos sabemos este sector va a tardar en recuperarse y cuando lo haga no va a ser a niveles de 2007, así que el Gobierno debería ir buscando otros sectores que puedan aportar importantes ingresos que reducirían el impacto de la pérdida de ingresos extraordinarios.

Si recomiendo una alternativa a la subida de impuestos es porque estoy en total desacuerdo con ella por los efectos que puede conllevar en el corto plazo. Como venimos comentando, los indicadores muestran una ralentización de los desplomes que hemos visto en los meses anteriores, no quiere esto decir que estemos ante la recuperación como dicen algunos (imaginaros quien). ¿No puede ser que los cambios en política fiscal que se están planteando dificulten si cabe más el consumo? ¿Y la inversión?

Jesus Olivares Matamoros 22 junio 2009 - 12:50

Buenas tardes,

Creo que ha quedado clara la dificultosa sensacion a la que se enfrenta España en estos años y digo estos años, ya que por lo datos ofrecidos la prevision a años vista no es muy alentadora.

El cómo comenzo todo esto, creo que ya se ha “machacado” bastante, ahora que toca remangarse e intentar salir de esta tendencia, pero claro, siempre que haya voluntad de salir de ella y no a cambio de votos electorales, ya que gracias a tanto compromiso electoral pues hemos aumentado porcentajes nada alentadores, menos mal que en el resto de paises de Europa ocurre lo mismo pero, ellos conseguiran puntuar en positivo en su PIB y a partir de ahi poco a poco ir reduciendo ratios criticos, pero España, si os dais cuenta todo llega mas tarde, la “crisis” llego algo mas tarde en los demas paises europeos y ahi se alardeo del magnifico sistema financiero que poseemos, unos meses despues en que se ha traducido tanto sistema financiero, quiebras, desempleo…lo mismo ocurrira con la recuperacion, mientras Francia, Alemania y Gran Bretaña comenzaran a recuperarse, España tardara muchos mas años y por qué, por la estructura economica que tenemos y esto culturalmente siempre ha sido asi, por lo cual descarto que se puedan hacer reformas estructurales y mas cuando el poder de la politica ronda tal hecho pero obviamente hay que hacerlas, por supuesto en un momento de recesion no veo muy coherente el aumento de impuestos, pero claro, cómo frenamos a futuro y no tan futuro el gasto publico que se esta realizando?. Es razonable que para intentar salir de este “pozo” hay que tocar politicas fiscales, pero no lo es todo, por supuesto que hay que “jugar” con las variables monetarias, pero, esto es posible en un escenario de control monetario a nivel central ejercido por el BCE?. Como he leido en el comentario de Silvia Martin, lo que solicita Trichet es intentar no salirnos de lo establecido en los criterios de convergencia, algo actualmente imposible y que aun asi, pocos paises lo han cumplido desde su imposicion al menos en alguna variable.

Con esto ultimo me gustaria dejar una cuestion abierta, seria recomendable abandonar el sistema monetario europeo para poder reorganizarnos (a nivel economico) y con ello poder “salir” antes de esta crisis?. En esta pregunta he valorado pros y contras, pero me gustaria conocer vuestras opiniones.

Un abrazo,

Alberto de Benito Aznar 22 junio 2009 - 14:10

Buenas tardes,

me quedo con la frase de Jose Ramón “reconsideración de la estructura fiscal en países como el nuestro, probablemente con una mayor importancia relativa de la imposición indirecta”.

Si hay que subir los impuestos, sólo se pueden subir los impuestos indirectos, como el IVA. Porque estos impuestos no afectan a la competitividad del país de manera estructural. Se mantienen los incentivos para generar beneficios empresariales y rentas personales, aunque se penalice el consumo. Los tipos reducido y superreducido no se tocan, pero el general sí, tenemos margen hasta alcanzar a los países de nuestro entorno.
Idealmente esta subida debería venir acompañada de una bajada de los impuestos directos, o al menos de incentivos fiscales a la actividad, pero si no es así, se debería emplear para inversíon pública generadora de empleo.

Independientemente de lo que quede de crisis, nuestra estructura fiscal no nos ayuda a competir en nuestro entorno, y es una de las facultades que todavía están directamente en manos de nuestro gobierno central.

Juan de la Hera Salvador 22 junio 2009 - 18:02

Buenas tardes a todos:

Sinceramente creo el escenario de un mayor peso de la imposición indirecta sobre la imposición directa es poco factible en el escenario actual. No porque no sea lo más aconsejable, sino porque dudo mucho que el gobierno se atreva a hacerlo, por miedo a que se le acuse de favorecer a los ricos. De hecho, la reciente subida de impuestos se ha vendido como una manera de mejorar la salud (penalizando el consumo de tabaco) y reducir las emisiones (ídem con los carburantes), y no como lo que son: un incremento puro y duro de impuestos indirectos.

Respecto a la disminución del gasto público, determinados planes de estímulo puntuales se pueden eliminar fácilmente. Pero existe en España un gasto público desmedido debido a la multiplicidad de funciones como consecuencia de una descentralización administrativa en muchos ámbitos deficiente. Y ahí creo que tampoco se hará nada, por motivos conocidos. Y dudo que la escalada del gasto público se pare en España con los niveles de paro que tenemos y que llegarán. El mercado, con el aumento continuo de la rentabilidad de la deuda pública, nos muestra una realidad que muy pocos dicen abiertamente: “los estados también quiebran”.

Creo que para que el gobierno deje de endeudarnos más gastándose el dinero que no tiene, debería preocuparse por intentar de verdad que se reduzca el desempleo, centrándose en que la cuestión no es discutir el despido, sino la contratación. Y para eso hay que estimular fiscalmente a las empresas, con determinadas medidas que se le están solicitando desde distintos foros sin ninguna respuesta. Sinceramente creo que algunas de esas medidas deberían tomarse cuanto antes, destacando desde mi punto de vista las siguientes, por el hecho de que favorecerían las nuevas contrataciones:

 Extender el tipo reducido del Impuesto de Sociedades.
 La exención fiscal de los beneficios reinvertidos en la empresa
 Una disminución en las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social

Un saludo a todos,

Rocio Gomez Riesgo 22 junio 2009 - 18:04

Hola a todos, lo primero felicitar a mis compañeros los “Ignacios” por sus aportaciones con las que coincido plenamente.

Sólo una breve reflexión. Siguiendo con el tema de las dicotomías, creo que el problema efectivamente no se reduce a liberalismo-socialismo, izquierdas-derechas, Keynes-Friedman. Creo que el problema de fondo, es ciertamente una crisis de valores.

Sin ánimo de resultar demasiado simplista, todos los errores desencadenantes de esta crisis mundial que se han ido sucediendo parece que responden en primer término a un objetivo egoísta e interesado (vuelvo a coincidir con I. Gil) de quienes han tomado estas decisiones, tanto en la administración como en el sector privado. Me explico:

Administración Pública: ¿De verdad nos creemos que el Gobierno no era consciente de la estupidez que suponía tirar a la basura el superávit con el “regalo” de los 400€? (por citar una de tantas decisiones estelares) Claro que lo sabían, nuestros gobernantes no son tontos. En todo caso egoístas, pero no tontos. Y aunque lo fueran, dicen que hay centenares de “consejeros” ayudándoles a tomar este tipo de decisiones. El problema es que dudo mucho que nuestros ministros de economía (sí, en plural porque quizá vengan más y en minúscula porque no merecen más) quieran escuchar estos consejos. Se nos olvida que en el mundo en que vivimos, y mientras no hagamos algo para remediarlo, las decisiones por las que uno “se lleva el gato al agua” responden siempre a intereses cortoplacistas, sirva como ejemplo ganar unas elecciones autonómicas. De ahí que nadie se atreva a subir los impuestos cuando las cosas van bien o a reformar el sistema de pensiones, prestaciones sociales, o mercado de trabajo cuando las cosas van mal. Las medidas impopulares jamás las llevarán a cabo los políticos. Y es que eso es lo que tenemos gobernando; a políticos, no gestores (sobra explicar la diferencia).

Sector privado: no pensemos que los únicos malos de la película son los políticos. Muchas decisiones empresariales llevadas a cabo en los últimos años se han guiado por los impulsos interesados de los todopoderosos CEOs cuyos principales objetivos se establecen a un año vista.

En definitiva, yo gano mis elecciones/bonus y ya vendrá otro a arreglarlo… ¡que siempre podrá echarme a mí la culpa y repetir la historia!

Fernando Lins Arantes Ramos 22 junio 2009 - 19:52

Para mejorar el déficit publico de un país sólo hay dos caminos: aumento de los impuestos o reducción de los gastos públicos.

Aumentar los impuestos en España ahora mismo, sobre todo los directos, yo creo que sería una medida a corto plazo de demasiado riego, dado que podría desacelerar aún más algunos de los importantes sectores de su economía.

Por el lado del gasto público, España en 2009 fue uno de los países que más dinero público ha destinado a planes de estímulos económicos. Sin embargo, los datos económicos actuales demuestran la ineficacia de las medidas del gobierno.

En mi opinión, España debería empezar a pensar en mediadas a medio y a largo plazo no sólo de una política de gastos de gobierno muy bien planificada, incluyendo restructuraciones en su sistema de pensión, sino también de apropiados instrumentos para recaudar más impuestos, y aquí estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Alberto de Benito…

Alberto Guerra 22 junio 2009 - 20:46

El hecho de que las administraciones predicaran con el ejemplo sería un buen comienzo, y me refiero a todas las administraciones. Como ejemplo de lo lejos que estamos de una política de contención de gastos os dejo la siguiente perla: Existen 196 “embajadas autonómicas” distribuidas por el ancho mundo mientras que el Estado cuenta con 190 embajadores oficiales (publicado hoy en el ABC, no se puede decir que la fuente es neutral, pero al fin y al cabo son datos). En mi opinión el excesivo entramado administrativo construido alrededor de las CCAA supone una carga excesiva que el Gobierno debería tratar de simplificar.

Respecto al tema de las pensiones, pues simplemente no nos va a quedar más remedio que tragar saliva y verlas venir. Más números: Previsiones obtenidas de un documento del INE a partir del censo de 2001:

Población activa 2003: 19,6 mm
Beneficiarios de pensiones 2003: 6,8 mm
Ratio: 2,85 / 1

Población activa 2050: 20 mm
Benefeciarios de pensiones 15,7 mm
Ratio: 1,27 / 1

Moraleja: hazte un plan de pensiones.

Sin relación con el tema os dejo un enlace a un mapa que me ha parecido curioso: a los diferentes estados de EEUU se les ha cambiado el nombre por el de paises con un PIB similar al del estado.

http://teleobjetivo.org/blog/el-producto-interior-bruto-usa-vs-resto-del-mundo.html

Jorge Carabias 23 junio 2009 - 11:43

Es lógico que si se están realizando esfuerzos por reestablecer la confianza de los consumidores no se les va a poder contar lo que se avecina…

Estoy de acuerdo con Alberto Guerra, no vendría nada mal unas pequeñas (léase pequeñas de manera irónica) reformas en la administración española para eliminar parte del gasto que allí se hace. De esta manera predicarían con el ejemplo, se optimizaría la administración y ese ahorro vendría bien para mitigar el déficit o acometer otro tipo de acciones.

En cuanto a las pensiones, está claro que el envejecimiento progresivo de la población causará grandes problemas en el sistema de pensiones actual. Serán necesarias reformas en el sistema para poder hacerlo sostenible: aumentar edad de jubilación, bajada de pensiones (aunque un gobierno como el actual no creo que se atreva), etc.

Estoy totalmente de acuerdo en comenzar a sentar las bases del futuro crecimiento desde ya. Cuanto antes empezamos a tapar el enorme agujero que se está cavando mejor.

rafael navas 23 junio 2009 - 12:48

hola a todos;

antes de nada y como han hecho otros compañeros mios felicitaros a todos por las grandes aportaciones.

Yo la verdad pienso que lo único que vamos a conseguir con esta política de gasto público que el gobierno han llevado a cabo es que al final los que “paguen el pato” sean hasta nuestros nietos. Todo este endeudamiento lo tendremos que pagar de alguna forma.

En lo que se refiere al tema de las pensiones coincido con todos vosotros. Me da que nosotros no las vamos a ver ni en pintura, asi que ya sabeis, no vendría nada mal ir creando un plan de pensiones……. por si las moscas.

Miguel Labrador 23 junio 2009 - 17:39

Últimamente se escuchan algunas voces en consonancia con la reducción del gasto público. Hay algunas que van más allá, exigiendo la supresión del sistema autonómico por el excesivo gasto que supone para el Estado en materia de financiación.

No creo que sea posible suprimir las autonomías, sobre todo por la clase política que tenemos en este país, que busca de manera intensa la permanencia en el poder antes que la satisfacción de los ciudadanos (que a la larga le daría la permanencia en el poder) Quizá no suprimiendo las autonomías, pero sí obligándolas a autofinanciarse con los impuestos que recaudan sería una buena forma de comenzar por la recuperación del tremendo déficit que nos está empezando a acosar, y que muy probablemente pagarán nuestros hijos y nietos con sus impuestos, como ya se ha comentado.

Además, también se escucha bastante en los medios de comunicación que es necesario fomentar la concesión de créditos a las PYMEs y a las familias por parte de bancos y cajas.

Personalmente estoy de acuerdo con la concesión de créditos a quien lo necesite, pero no a cualquier precio. Debe comprobarse la solvencia del demandante del crédito, y creo que esto es un paso imprescindible que cualquiera daría previa concesión de préstamo alguno. Esto dinamizaría el consumo y la liquidez debido al efecto multiplicador del crédito.

Consuelo Dominguez Rubio 25 junio 2009 - 18:09

Me llama la atención como la historia económica y política tiende a repetirse en plazos cada vez más cortos. Los más jóvenes no lo recordarán, pero allá pr el año 94-95, cuando la crisis de los últimos años del felipismo post 92 estaba en su apogeo, un cierto Solbes (que empezaba a cultivar su fama de agorero) ya recomendaba a los ciudadanos que empezaran a pensar en un plan de pensiones. En aquel momento paro, inflación y déficit público campaban a sus anchas y las perspectivas profesionales para los que estábamos a punto de comenzar nuestros estudios universitarios eran de todo menos halagüeñas. En esto que llega un nuevo Gobierno, sin mayoria absoluta, vendido en parte al apoyo nacionalista y que solo ganó las elecciones gracias a los escándalos de corrupción desmadrada del partido competidor. Pues bien, ese partido, con escaso apoyo popular, con sindicatos, funcionarios, nacionalistas y autonomías varias de frente consiguió en poco más de una legislatura equilibrar las cuentas, meternos en el euro, sanear la seguridad social y generar superavit. ¿Que lo hizo sobre los pies de barro de un crecimiento basado en el ladrillo? Cierto en parte, pero como se ha mencionado más arriba, demostró que un gobierno puede llevar a cabo medidas económicas impopulares en tiempos de crisis, sin descuidar los mecanismos correctores y salir airoso. Cuando el gobierno del señor Zapatero demuestre que no le asustan los pancarteros y reclute a buenos gestores y empresarios (que seguro que los hay en el PSOE) en lugar de a victimas del fracaso escolar, consultores de comunicación y puros funcionarios de carrera que no han firmado una nómina en su vida, yo les daré mi voto de confianza.

Richard Perez Araujo 27 junio 2009 - 20:27

Además de las valiosas aportaciones de mis compañeros, me gustaría poner sobre la mesa el famoso Plan E del gobierno.

Todos hemos visto en las calles como lo anuncian a bombo y platillos en cada una de las obras cuyos fondos provienen de este plan. Me pregunto yo si esto no fue una medida desesperada para que la tasa de desempleo no fuese más escandalosa de lo que ya es, pero que a su vez se ha convertido en un agujero sin fondo por donde se han desangrado más las arcas del estado vía gasto/inversión público.

Me gustaría poder ver en un futuro algunos indicadores sobre la efectividad de este Plan, y así verificar o refutar la teoría de esas medidas desesperadas y cortoplacistas que han requerido una fuerte financiación, pero que no resuelven los problemas estructurales que de verdad deben atacarse.

De cualquier manera, dada la situación actual opino que debe premiar una política de austeridad en el gasto publico. Lo ha dicho así la ministra de economía hace unos días en el congreso.

El tiempo dirá.

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