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Nov

La inflación es un problema

Escrito el 14 noviembre 2007 por Rafael Pampillón en Economía española

La inflación en el mes de octubre, publicada hoy por el INE, debe ser motivo de preocupación para los ciudadanos y el gobierno. El Indice de Precios de Consumo (IPC) en tasa interanual se ha situado en octubre en el 3,6%, la más alta desde agosto de 2006. La subida de los precios en octubre, con respecto al mes de septiembre de este año, ha sido impulsada por el encarecimiento, del vestido y el calzado (+9%), los productos relacionados con la enseñanza (+2,4%), provocado por el inicio de la temporada de invierno y del curso escolar, respectivamente y por los precios de los alimentos (+1,9%), sobre todo por el encarecimiento de los lácteos.

¿Por que debe ser motivo de preocupación? Por un lado, supone una pérdida de poder adquisitivo para los consumidores y, por otro, una disminución de la competitividad para nuestras exportaciones ya que nuestros precios están creciendo mucho más rápidamente que los de los países con los que competimos. Esta pérdida de competitividad exterior se está manifestando en la disminución de cuota de mercado de nuestras exportaciones sobre el total mundial y comunitario. El menor crecimiento de las exportaciones, generado por la mayor inflación y también por la fuerte apreciación del euro, repercutirá en un menor crecimiento de la economía en el medio plazo. La consecuencia es un déficit exterior disparado (casi el 10% del PIB). Por otro lado, cuando aumenta la inflación los tipos de interés reales (aquellos que se obtienen tras descontar la inflación) son más bajos. De esta forma se desanima el ahorro ya que los rendimientos que se obtienen ahora son menores.


Para reducir la inflación hay que mejorar la oferta (es decir, el aparato productivo) a la vez que se restringe la demanda con políticas fiscales y monetarias restrictivas. Como la política monetaria no se decide en España, la demanda agregada se tiene que controlar a través de la política fiscal. En este sentido, la política fiscal debería ser mucho más contractiva de lo que está siendo. Hay que apostar por un superávit fiscal de al menos el 3% del PIB. De lo contrario seguirán agravándose los desequilibrios (inflación y déficit exterior) que van a hipotecar el crecimiento futuro, por ejemplo, el del año 2008. De no corregirse la inflación seguirá ampliándose el déficit exterior.

Además de contraer la demanda, a través de un mayor control del gasto público, se necesita también expandir la oferta agregada, es decir, mejorar el aparato productivo con un programa de política económica que estimule la producción. ¿Cómo?: a) disminuyendo los costes fiscales de las empresas reduciendo, todavía más, el impuesto sobre el beneficio de las sociedades b) mejorando las infraestructuras de transporte y telecomunicaciones c) facilitando los trámites para la creación de empresas d) creando un clima que favorezca que las empresas sigan invirtiendo en bienes de equipo y e) garantizando una mayor flexibilidad de la economía que fomente la competencia entre las empresas que operan en los distintos mercados. Todo ello incentivaría, también, la entrada de inversión directa exterior que como es sabido se encuentra en franco retroceso.

En definitiva, la inflación del mes de octubre se ha disparado generando pérdidas de competitividad para las empresas y de poder adquisitivo para las familias.

Comentarios

Fabio Casasús 14 noviembre 2007 - 12:41

Supongo que este es un primer atisbo de la economía “de primera división” que Zapatero nos va a dejar como legado tras esta legislatura. La semana pasada, el portavoz del Partido Popular en el Senado, Pío García Escudero, le preguntó al preZidente sobre el elevado aumento de la inflación y los productos de primera necesidad en los últimos meses. A juicio de Zapatero, el Ejecutivo no tienen “nada que ver” con este aumento de los precios, ya que para él se debe ante todo al incremento de los precios del crudo. ZP asegura que “las políticas del Gobierno han tenido un efecto favorable sobre la inflación”. Según ha dicho, “el balance es muy positivo” y “va a continuar gracias al esfuerzo de empresarios y trabajadores”. Es como volver a “los mundos de Yupi”. No vale la excusa del petróleo. Y es tan sencillo como constatar como en el resto de la zona euro la inflación ha subido la mitad que en España. Y es que a mi modo de ver esta es nuestra situación económica: los españoles tienen menos dinero en sus bolsillos. Además, España es el país de la zona euro cuyo salario medio real más ha bajado en los últimos años, concretamente 500 euros. A ello hay que añadir que esos mismos españoles, que están más endeudados que nunca, están pagando también más impuestos, porque la presión fiscal ha subido 3 puntos en los últimos 3 años. En definitiva, los españoles están viendo cada vez su futuro más negro mientras nuestro preZidente sigue viendo el mundo de color rosa.

Adamantio 14 noviembre 2007 - 13:50

La inflación es el “impuesto de los pobres”. Siempre se le ha denominado así, ya que acaba siendo un impuesto indirecto más, que repercute en los productos de primera necesidad. Ahora bien, el problema es que si a la situación actual, le sumamos el bajón del sector de la construcción, podemos acabar teniendo estanflacción, con lo que el escenario ya sería la bomba.

Saludos.

paquito 14 noviembre 2007 - 14:51

Fabio, a que momento puntual te refieres cuando hablas de los mundos de Yupi, a que se quedaron sin petroleo para seguir su viaje o a que se estrellaron en la época de Felipe González y la culpa fue del PSOE.

Javier Tomás 14 noviembre 2007 - 15:31

En realidad, sino recuerdo mal, este descenso en la competitividad española se remonta al año 2002, cuando la Comisión Europea nos incluyó en el grupo de cuatro países eurozónicos que estaban perdiendo competitividad.

Los datos del INE no son buenos; cuanto es la mayor inflación, menor es la competitividad.
Si a esa inflación, que resta competitividad al país y perjudica al bolsillo del particular, le añadimos el descenso de uno de los motores de la economía en la última década, la construcción, podemos concluir que el panorama no pinta bien.

Al menos, los mensajes enviados por los medios de comunicación han sido claros y, bajo mi punto de vista, el español tiene desde hace tiempo instalada en el subconsciente, y en la consciencia, la idea de que la época de las vacas gordas puede estar llegando a su fin.

Esta semana, se ha propuesto la liberalización de los horarios comerciales para paliar la escalada en los precios. En mi opinión, si podría ser una primera y buena iniciativa para enfrentarse a esta inflación y a esta desaceleración que se nos viene encima.

Miguel 14 noviembre 2007 - 17:02

Por supuesto todo tiene la culpa el PSOE, la herencia de una burbuja inmobiliaria nos la dió el otro gobierno del PSOE, no dos años de legislatura del PP. En fin, creo que las culpas se reparten a partes iguales, ninguno de los dos grandes partidos ha metido mano a la situación inmobiliaria y ahora que el petróleo esta provocando una subida de los precios, estamos en el peor momento para que estalle esa burbuja.

La perdida de poder adquisitivo de los españoles se viene dando desde que entramos en el euro, no ha habido ningún país en el que hayan subido tanto los precios y tan poco los salarios.

Y por último, que tiene que ver la liberación de los horarios con la escalada de precios? Queremos hundir más al pequeño comercio que como los autonomos son el principal motor de la economía española? Por favor, da una razón de peso. Liberalizar por liberalizar no es la solución.

Pablo Delgado 14 noviembre 2007 - 17:28

Fabio, estoy completamente de acuerdo contigo. Pero es que está claro, las elecciones están a la vuelta de la esquina y hay que conquistar el voto, aún a pesar de engañar al pueblo.

Al menos, Solbes ya ha anunciado que el crecimiento del PIB se situará cerca del 3% en 2008. ¿Pondrán los pies en la tierra?

Javier Tomás 14 noviembre 2007 - 18:36

Debo de reconocer que, en realidad, la idea de la liberalización no es mía.

Es propiedad de Luis Berenguer Fuster, presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), miembro del PSOE desde el año 1982 (procedente del Partido de Acción Democrática del desaparecido Francisco Fernández – Ordóñez) y, si hacemos caso a los cronistas monclovitas, persona muy cercana al presidente Rodríguez Zapatero.

La izquierda, en la Comunidad Valenciana, posee un gran arraigo. No en vano, Valencia era la tierra de Vicente Blasco Ibáñez. Aunque el PSPV – PSOE lleva en la oposición desde 1995, es a día de hoy el partido que más años ha gobernado esta comunidad autónoma. Joan Lerma fue el presidente de 1982 a 1995.

El socialismo valenciano sigue siendo cantera para el socialismo español y ahí están los nombres de Cipriano Císcar, Carmen Alborch, Jordi Sevilla (actual Ministro de Administraciones Públicas) o María Teresa Fernández de la Vega (Vicepresidenta primera del Gobierno y Ministra de la Presidencia de España).

Otro histórico es, por supuesto, Luis Berenguer Fuster quien opina que “pocas veces podrán encontrarse ejemplos de una legislación tan negativa para los intereses de los consumidores y que se haya evidenciado tan incapaz de resolver los problemas del colectivo protegido, los pequeños comerciantes”.

Sigo de acuerdo con él.

Txaber 14 noviembre 2007 - 19:43

Jordi Sevilla ya no es ministro. Le sustituyó hace unos meses Elena Salgado.

Vamos a la economía. El éxito de le economía española tiene su origen en las reformas que inció el PSOE después de la crisis de los años 92 y 93. El impulsor fue Solbes, que entonces ya era ministro. Eso lo reconoce hasta Rodrigo Rato. Desde entonces, creo que ha habido continuidad, gobernase quien gobernase, y lo cierto es que se ha hecho bastante bien. Lo que no quiere decir que no haya retos importantes (boom inmobiliario, déficit comercial, tipos de interés altos).

En los comentarios veo ciertas contradicciones. La contención salarial ha sido una de las claves del éxito de la economía española, provocada, básicamente, por la entrada masiva de inmigrantes. Salarios bajos=empresas más competitivas. Aunque las empresas cuando encuentran mano de obra barata, en lugar de innovar para que sus trabajadores sean más productivos, contratan a más.

Podría seguir, pero mejor lo dejo aquí.
Abrazos.

Ángel 14 noviembre 2007 - 21:54

Echo de menos un post en el que aclare el último punto de las recetas que da para combatir la inflación.

La sensación que tengo como aficionado a la economía es que independientemente de quien gobierne, de situaciones puntuales como alza del petróleo, etc…, en España no se acaba de limar ese ùnto y pico de inflación que persistentemente tenemos por encima de la media de los países de nuestro entrno.

En otros aspectos nos hemos acercado o incluso mejorado los indicadores económicos de los países desarrollados, pero el desvío en la inflación continúa, es algo estructural. La única razón que se me ocurre es la falta de competencia real en sectores básicos de la economía, pero espero oír su opinión sobre este tema.

Fabrizio 14 noviembre 2007 - 23:23

¿Es correcta la medida del IPC? En un articulo de Fernando Gonzalez Urbaneja (ABC 11.11.07), el autor comenta que es opinión común entre los economistas que el IPC sobre-valora los precios, que sesga al alza el coste de vivir. Esto debido fundamentalmente a tres efectos: i Efecto sostitucion, ya que el consumidor varía cada vez sus preferencias de compra y que estas pasan desapercibidas en la medición del IPC. ii Problemas en apreciar los nuevos bienes que cambian funciones de utilidad preferencia y coste. iii Dificultad en ponderar los cambios de calidad. En definitiva el IPC mide bien pero deja fuera factores que harían disminuir el nivel de precios porque no acierta en ponderar el efecto de la inteligencia del comprador y su capacidad de búsqueda de lo que es mejor para el, véase por ejemplo el auge del “low cost”. Me gustaria conocer vuestras opiniones con respecto a esta teoria.

Rafael Pampillón 15 noviembre 2007 - 12:45

Querido Fabrizio: He leido el artículo de Urbaneja. Efectivamente tienes razón. Sin embargo, en enero de 2002, el Instituto Nacional de Estadística (INE) introdujo una serie de cambios metodológicos en el cálculo del IPC para evitar esos problemas. En primer lugar, se ha hecho un cambio en la cesta de bienes y servicios sobre la que se calcula la subida de precios. Ha habido que adaptar la vieja cesta a los nuevos hábitos de consumo de las familias españolas: se introducen nuevos servicios y productos que han aparecido y se eliminan otros), se eliminan, por ejemplo, la máquina de coser y la máquina de escribir y se incluyen teléfonos móviles e impresoras; desaparecen de la cesta modelos de automóviles que se venden poco y se incluyen los que se venden mas).

En segundo lugar, se observó como la cesta del IPC en los últimos años evoluciona mucho más deprisa que en los años anteriores, por lo que se necesita un nuevo IPC más dinámico que permita adaptarse más rápidamente a esos cambios. Esto supone una completa revisión en la selección de la muestra de bienes y servicios, municipios, establecimientos y número de observaciones para cada artículo. Ahora se incluyen en mayor medida grandes superficies, mas productos y mas observaciones. Por eso ahora el IPC que se obtiene es más fiable y moderno y nos aproxima más al armonizado que calcula Eurostat para España.

La selección de artículos y sus nuevas ponderaciones se hace ahora mucho más a menudo y no cada 10 años, como se hacía antes, para evitar el llamado sesgo de sustitución. Como es sabido cuando los precios varían de un año a otro, no lo hacen todos ellos proporcionalmente: suben más unos que otros. Los consumidores responden a estas diferencias comprando una cantidad menor de aquellos bienes y servicios cuyo precio ha subido mucho y una cantidad mayor de aquellos cuyo precio ha subido menos o incluso ha bajado, que es lo que dice en su artículo Urbaneja. Es decir, los consumidores optan por los bienes que son ahora relativamente menos caros. Sin embargo, el índice de precios de consumo se calcula suponiendo que la cesta de bienes es fija. Al no tener en cuenta la posibilidad de que los consumidores sustituyan unos bienes por otros, se sobreestima el aumento que experimenta el coste de la vida de un año a otro. Para evitar este problema cada dos años se hace una revisión de las ponderaciones, de forma que el IPC sea mucho más dinámico y se adapte a los cambios de hábitos de consumo. De igual forma, se podrán introducir nuevos artículos que aparezcan en el mercado.

Por último, se introducen por primera vez cambios en la calidad. Si, por ejemplo, la calidad de un bien aumenta de un año a otro y el precio del bien no varía, su precio realmente baja. El INE está haciendo todo lo posible para tener en cuenta estos cambios en la calidad. Cuando varía la calidad de un bien de la cesta del IPC –por ejemplo, un modelo de automóvil tiene más caballos o consume menos gasolina de un año a otro- se va a ajustar el precio del bien teniendo en cuenta el cambio de la calidad. Se intenta, por tanto, calcular el precio de una cesta de bienes de calidad constante, evitando así sobreestimar la inflación. Antes el INE intentaba estimar estos cambios de calidad a través de distintos métodos (consulta a expertos, precios de las opciones y precios de solapamiento). El nuevo sistema introduce el método hedónico que consiste en la aplicación de modelos que obtienen la variación real de los precios, eliminando las mejoras de calidad. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha calculado que el índice de precios hedónicos del sector del automóvil cae a una tasa media anual del 2,1%, mientras que el IPC del sector registra una subida media del 1%. Es decir y según estas estimaciones, de no tener en cuenta el efecto calidad el error en los precios oficiales del INE para los automóviles habría sido de un aumento de 3,1 puntos anuales.

Rafael Pampillón 15 noviembre 2007 - 19:27

El 20 de febrero de este año publiqué, en este blog, un post titulado “¿Por qué hay tanta diferencia entre la evolución del IPC (Índice de Precios al Consumo) y las percepciones de los consumidores?” que quizá os pueda ser útil.
http://economy.blogs.ie.edu/archives/2007/02/por_que_hay_tan.php

Jose Luis Borrallo 18 noviembre 2007 - 20:48

Es realmente interesante un aspecto que destaca Rafael en su artículo: El efecto que el IPC tiene sobre el ahorro. Si vemos que no conseguimos unos rendimientos superiores al IPC esto desincentiva el ahorro provocando un mayor consumo. Fijáos que apesar de la situación con la vivienda y el creciente pesimismo sobre la economía nuestro consumo interno sigue por las nubes, como un tiro.
He oido últimamente frases como que el consumo interno mantiene el crecimeinto de la economía de España. ¿qué necesita entonces España? Más o menos consumo

seguros 30 noviembre 2007 - 09:52

Inflación preocupante

Tras el susto de que el IPC subiera mucho más de lo esperado en octubre, hasta el 3,6%, los especialistas en la evolución de los precios predijeron que esa tendencia se mantendría, y acertaron. El INE, que cada mes ha de enviar a Bruselas su cálculo anticipado –y que será casi igual al IPC español que se conocerá a mediados de diciembre–, calcula que la inflación de noviembre rondará el 4,1%. Más del doble de lo que aconsejaba hace un año el Banco Central Europeo, un límite que solo pueden cumplir los países con problemas de crecimiento. La predicción de que tendremos un IPC alto los próximos meses la han confirmado el ministro Solbes, el gobernador del Banco de España y el último estudio de Caixa Catalunya. La causa principal es indiscutible: el alza de los precios de las materias primas, sea el petróleo o los cereales.
Veremos cómo termina el año.

Carlos Menéndez
http://www.segurosmagazine.es

Xe dap khong thang 7 enero 2016 - 02:40

Por último, se introducen por primera vez cambios en la calidad. Si, por ejemplo, la calidad de un bien aumenta de un año a otro y el precio del bien no varía, su precio realmente baja – See more at: http://ixedap.com/

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