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El anuncio del nuevo plan del Tesoro americano para limpiar de activos tóxicos de los balances de los bancos, parece que ha sido recibido con euforia por los mercados financieros, anticipando que estamos ante el “principio del fin” de la crisis financiera. Algo que por otra parte se ha anticipado en diferentes ocasiones desde agosto de 2007. De hecho, si no me equivoco, es el séptimo intento de los mercados de valores por romper una fuerte tendencia bajista. 

El nuevo plan se divide según el tipo de activos tóxicos (“legacy assets” es el eufemismo utilizado por el Tesoro americano) en: préstamos hipotecarios (“legacy loans”) y títulos respaldados por préstamos hipotecarios (“legacy securities”). 

Programa para préstamos hipotecarios. 

– Los bancos que quieran participar en el programa decidirán qué activos vender.

– El FDIC organizará una subasta en la que los préstamos serán adjudicados al mejor postor.

– El comprador financiará la adquisición con deuda y recursos propios. La proporción entre ambos (ratio de apalancamiento) no será superior a 6. La parte de deuda se instrumentará a través de una emisión de títulos que contarán con la garantía del FDIC. En cuanto a la parte de recursos propios, el 50% lo aportará el comprador y, el otro 50%, el Tesoro.

– Una vez que los activos han sido vendidos, serán gestionados por los inversores privados hasta su liquidación, sujetos a la supervisión del FDIC. 

Programa para activos respaldados por títulos hipotecarios  

– El Tesoro apoyará la creación de fondos de inversión para adquirir este tipo de activos.

– El Tesoro nombrará hasta 5 gestoras de activos con experiencia, que contarán con un período de tiempo para captar capital de manos privadas.

– Una vez captado, el Tesoro se compromete a: (i) aportar la misma cantidad al fondo de inversión, actuando como co-inversor; y (ii) a proporcionar esa misma cantidad al fondo en forma de préstamos (deuda senior), cuyo importe podrá duplicarse en determinadas circunstancias.

– En definitiva, por cada dólar aportado por el sector privado, el Tesoro aportará 3 ó 4 dólares.

– La ampliación de la facilidad crediticia de la Fed, TALF, a través de la cual dará financiación a los fondos de inversión creados para la adquisición de los títulos respaldados por activos. 

Evidentemente, hay muchos aspectos positivos en el plan, como el hecho de involucrar a inversores privados en la compra de los activos tóxicos o el importante apalancamiento que se consigue gracias a las garantías del FDIC (6 a 1 en el caso de las hipotecas) lo que podría elevar el valor de los activos comprados hasta el billón de dólares (medio billón sólo en hipotecas, lo que representa el 10% del total en el activo de los bancos americanos). Aunque también se debe resaltar que el elevado grado de apalancamiento que conceden las autoridades públicas hace que los riesgos del sector privado sean asimétricos. En caso de ganancias se reparten al 50% con el sector público, en caso de pérdidas los contribuyentes asumen la parte del león.

 Pero también hay muchas dudas sobre su efectividad, más allá de que constituye un nuevo subsidio para el sector privado, como ya se están encargando de destacar Krugman o Stiglitz. La principal es que el futuro del plan sigue dependiendo de la voluntad de los bancos poseedores de las hipotecas y titulizaciones de baja calidad de vender estos activos al precio que están dispuestos a pagar los inversores. Sobre todo, porque en muchos casos puede suponer un reconocimiento de pérdidas que lleve a nuevas recapitalizaciones e incluso a la quiebra. Es decir, si en los “stress-test” no se obliga a los bancos a limpiar sus carteras de hipotecas y titulizaciones, sólo lo harán si los precios son muy atractivos. En este sentido, de fondo sigue presente la idea de que estos activos tienen un valor superior al que el mercado les está asignando en estos momentos, debido a la falta de liquidez. Es decir, cuando otra vez exista mercado secundario, los precios subirán y todo el mundo ganará. Y esto no está nada claro pues,  en todo caso, dependerá de la evolución de la crisis en el mercado de la vivienda.

Como escribía esta mañana Martin Wolf en Financial Times, el programa sólo funcionará si al final los inversores privados piensan que los balances de los bancos están lo suficientemente saneados para volver a invertir en ellos. O, lo que es lo mismo, si se consigue el retorno de la confianza en el sistema financiero americano. Algo que a corto plazo no parece fácil, después de que algunas entidades hayan perdido entre un 70% y un 90% de su capitalización. Lo que está claro es que la munición con la que cuentan las autoridades económicas americanas se está agotando, al igual que la paciencia de buena parte de sus ciudadanos. Así que por el bien de todos, esperemos que termine funcionando.

Comentarios

Fernando Peral 25 marzo 2009 - 15:32

Creo que Krugman ha definido muy bien estas medidas: “Cash for trash” (dinero a cambio de basura); suponiendo que se alcanzara con estas medidas el objetivo de romper el círculo vicioso del “deleveraging” (desapalancamiento), lo cual ya es mucho suponer, el resultado final sería que el sistema financiero estaría inundado de capital “podrido”, que más temprano que tarde el Estado tendría que disolver con un nuevo costo de dimensiones gigantescas para los contribuyentes. En este sentido, me parece más acertada (o menos desacertada) la posición “conservadora” del BCE.

Andrés Calvo 25 marzo 2009 - 23:40

Aunque existe riesgo que esta medida no funcione como lo afirma Krugman, también existe una posibilidad de que si lo haga pero para que asi sea, considero que deben existir 4 factores importantes para ello.
1. Este sistema se basa (entre otras) en la confianza del mercado en los bancos. Actualmente es muy improbable que esto ocurra por lo que se hace necesaria la nacionalización de algunos bancos para limpiar sus balances y que efectivamente estos activos tengan garantías reales para evitar o disminuir los riesgos de pérdida.
2. Apoyo de todos los sectores y del gobierno en general.
3. Rapidez en su ejecución.
4. Sistema fiable de control.

Alberto Corsín Lafuente 26 marzo 2009 - 09:11

El problema que veo yo es que no se está dejando actuar a los mercados libremente, los Estados están adoptando infinidad de medidas proteccionistas que a todas luces se revelan ineficientes. Las ayudas de los Estados al sector bancario ya son astronómicas y sin embargo sigue sin verse el final del túnel.

En mi opinión, en un clima de desconfianza como el existente, en el cual hay baremos demasiado subjetivos para confiar sin más en el principio de la oferta y la demanda, los Estados deben intervenir, pero más bien como garantes de la solvencia y viabilidad de las empresas que lo sean, no como inyectadores de dinero público en empresas que no son ni solventes ni viables. No hay más que ver el ejemplo de la industria de la automoción americana, un negocio que hace años que dejó de ser competitivo con la competencia existente con los fabricantes asiáticos. Antes o después deberán asumir que es un sector que está abocado al cierre.

Jorge Carabias 26 marzo 2009 - 12:14

Cada vez está más claro que la economía americana parece el laboratorio de I+D de la economía mundial.
En el fondo del plan sigue estando el objetivo de que los activos tóxicos cambien de manos para liberar a los bancos y la promesa de que esos activos están infravalorados (o es que estuvieron sobrevalorados y ahora son lo que son). Solamente funcionará si existe confianza.

Por otra parte, Ignacio, curiosa reflexión la de la caída del imperio USA.

Fernando Lins Arantes Ramos 26 marzo 2009 - 12:43

En el programa para activos respaldados por títulos hipotecarios, la estructuración financiera, en principio, parece una buena idea. Es decir, un activo tóxico cuyo valor inicial es 100 dólares, sale a subasta y consigue un inversor que ofrece 84 dólares. La FDIC garantiza un 85% de riesgo y el 15% restante se lo reparten entre el Tesoro y el Inversor. En mi opinión, deberían considerar que la realidad es que el mercado está pagando en aproximadamente 2 mil millones de dólares de activos tóxicos existentes por debajo del 50 % del valor inicial y esto está muy lejos del 84% supuesto por el Gobierno.

Venancio Castañón 26 marzo 2009 - 12:49

Por un lado me siento receloso del sistema americano, el cual toma medidas centradas en el capital privado como por parte del tesoro a partes”iguales”. Creo que no es momento de ser complaciente, ni de dar el baston de mando a determinados bancos que de en cierta forma han creado esta situación a la que todos nos enfrentamos.Lo que veo claro es que intentan tomar medidas en un sistema completamente corroido y a mi juicio (ignornacia)desfasado. No me parece justo que estos bancos sigan llevando la voz cantante, mas bien deberian de meter en la rabo entre las piernas y adoptar medidas, no solo pensando en ellos, sino en el conjunto global del pais, como de los intereses que estos tienen en otros paises.La interdependencia que existe hoy en día hace que a todos nos afecte.

El inversor privado tiene un grán papel, pues tras años de bonanza debe ver oportunidades que el puede afrontar, asumiendo riesgos claro esta, pero con facilidades nunca antes vistas. En cierta forma creo que las nuevas medidas conllevan un riesgo, pero que no conlleva riesgos. Creo aportarán confianza estas medidas a c/p pero si no funcionan, la verdad no se a que nos acabaremos enfrentando.

Lo que comenta Andrés es muy cierto, la sociedad americana no es la que era, pero desgraciadamente no nos queda otra, debemos apostar por ellos, no por Obama, esperemos lo consigan. Lo que esta claro es que la política del BCE es mas conservadora, pero sinceramente creo que deberían plantearse otras medidas ante lo que acontece cada día.

Gracias y perdonar porque tampoco soy muy ducho en el tema.

Carlos Muñoz 26 marzo 2009 - 14:24

El plan Geithner tiene varios defectos que me parece que van ha impedir que tenga éxito.

El principal problema del plan es que confía en esos activos realmente valen algo. Vamos a hacer un sencillo cálculo. El ratio de apalancamiento es de 6 a 1 (aunque el plan diga que es un máximo no hay ningún inversor que vaya a ir con un apalancamiento menor, ya que el capital que le sobre lo puede invertir en otro activo tóxico con más apalancamiento garantizado). Como además la mitad de los fondos los pone el tesoro, en caso de que la inversión salga mal el tesoro cargará aproximadamente con un 92% del daño y el inversor con el 8% restante. Si la inversión sale bien, la mitad para cada uno. No hay muchas inversiones con una rentabilidad sobre riesgo parecida. El problema que se plantea es… ¿esos activos, realmente valen algo? Y si no valen nada… el riesgo para el inversor es relativamente bajo respecto al posible beneficio, pero ¿y el riesgo del tesoro?

Debido a lo anterior es probable que algún inversor arriesgado (aún quedan algunos) vaya a acudir a la subasta. De hecho, es probable que alguno de los que anteriormente hubiera comprado un activo de calidad, debido al aumento de rentabilidad respecto al riesgo ahora se plantee el comprar uno tóxico y que el activo de calidad pierda valor, con lo que tenemos otro activo tóxico…y dentro de unos meses otro miembro de la administración entrará en el selecto club de los que tienen plan (Paulson, Geithner… ¿quién quiere ser el próximo?).

En definitiva, el plan tiene algunas cosas interesantes como la participación del sector privado (es curioso que haya tenido que llegar una administración demócrata para involucrar al sector privado) y el intento de dejar que el precio de los activos se fije en una subasta. ¿Alguien sabe como se fijaban los precios en el plan Paulson? Sin embargo, en mi opinión implica un excesivo riesgo; riesgo para el estado y riesgo para la administración Obama que, a pocos meses de tomar posesión, se puede quedar sin margen de maniobra para resucitar a la banca.

Gracias y un saludo a todos.

Gabriel Sánchez Cassinello 26 marzo 2009 - 16:10

El plan Geithner me parece que está siendo un buen ejemplo para explicar la incidencia del comportamiento humano en la economía mundial, siendo la confianza el eje por el que debemos pasar para salir de esta situación. La economía es una ciencia social y como tal, ésta se nutre de comportamientos humanos cuyos hechos aunque se repitan en numerosas ocasiones no generan las mismas consecuencias por lo que es prácticamente imposible conocer el resultado de políticas como la conocida como Plan Geithner.
Este plan, junto con una política monetaria tremendamente expansiva con tipos de interés rondando el 0% o como la intervención en AIG o en alguna entidad financiera tienen como objetivo restaurar la confianza. Confianza que es absolutamente necesaria para que los agentes privados de la economía (familias y empresas) se vuelvan a poner en marcha consumiendo, inviertiendo y demandando generando producción estabilizando otros indicadores macroeconómicos.

Por tanto, y a mi modo de ver, este plan tendrá éxito(y eso espero), en el momento en el que la sociedad considere que se ha tocado fondo y que es momento de levantar. Mientras tanto seguimos asistiendo a intervenciones en entidades financieras retrasando este sentimiento. Toca esperar.

Jaime Martínez Mosquera 26 marzo 2009 - 16:23

La medida de limpiar los activos tóxicos parece buena…en teoría. Como apuntas en la parte final de tu blog, los bancos tienen la potestad de aceptar o no la venta de los activos tóxicos dependiendo de la oferta recibida.

Entonces,¿de que manera se puede obligar a los bancos a vender su cartera? En caso de obligarles, ¿no sería abocar a algunos bancos a incurrir en pérdidas en caso de ofertas insuficientes? En este caso muchas de las entidades con elevada tasa de morosidad y endeudamiento se verían abocadas a la quiebra. Como apunta mi compañero Ignacio Gil, se debería dejar a los mercados actuar libremente. Los activos tóxicos tienen cierto valor y, en la medida en que el mercado se recupere, éste se incrementará.

Una pregunta: si después de la medida de política monetaria (bajada de tipos) y dexpansión cuantitativa sigue sin reactivarse la economía, ¿cuál sería el tercer paso a dar?

Juan Díaz-Mauriño 26 marzo 2009 - 18:36

Buenas a todos.

Me parece curiosa esta medida, y hasta interesante, ya que según he entendido, este plan se llevará acabo por la propia administración y el sector privado.

Parece que son los EEUU los que están poniendo más medios para tratar de levantar un poco los ánimos y ya de paso, la economía. ¿Europa a qué espera? Da la impresión que en Europa esperamos a ver si las medidas tomadas por los americanos funcionan, en cuyo caso, actuamos. En algún comentario anterior se hablaba de la caída del imperio norteamericano, pero desde luego lo que no se les puede reprochar es que son ellos los que están tomando decisiones. Es mi impresión.

Por otro lado, y coincidiendo con muchos de vosotros, uno de los problemas actuales es la falta de confianza. Espero que esta medida genere esa confianza (parece que de momento entre los inversores sí) entre los bancos, que son los que tienen que prestarse dinero.

Saludos

Consuelo Dominguez Rubio 26 marzo 2009 - 21:51

Como se ha comentado ya, es evidente que el Estado norteamericano ha sopesado el coste de oportunidad de reflotar a las entidades financieras y recuperar la confianza en el sistema, frente a dejarlas caer y se lleven consigo alresto de la economia. Pero en cierta manera ¿no supone esta intervención una forma artificial de perpetuar un sistema financiero caduco, basado en derivados de compleja (y dudosa) procedencia y a las entidades que se enriquecieron a costa de especular con ellos? Volver a poner en el mercado esos activos con el respaldo del Gobierno, ¿no está llamando a gritos un retorno a la especulación en el medio plazo? ¿Acaso aguien puede asegurar que los prestamos hipotecarios y el resto de activos subyacentes devaluados volveran a valer una minima parte de lo que se suponia?

Los economistas insisten en que reflotar el sistema financiero es reactivar al conjunto de la economía, pero yo me pregunto qué ocurriría si esas inversiones billonarias del Estado norteamericano fueran directamente a financiar el crédito de las empresas en lugar de a las entidades que ahora mismo las estan ahogando, a desarrollar programas de reciclaje y reinserción laboral, a mejorar la educación y, en definitiva, a fomentar la creación de riqueza real.

Javier LLorente González 26 marzo 2009 - 23:52

Previo, al análisis que se pueda hacer del nuevo Plan de EEUU, entiendo que desde Europa, debemos alabar esta multiactividad que nos esta faltando a los Gobiernos Europeos, en particular al Ejecutivo Español, carente y falta de iniciativa e ideas.
Desafortunadamente, esta medida, no se esta tomando a la vez con otros paises, sino mas bien parece uno de los últimos “cartuchos” del sistema financiero americano. Esperemos que en la cumbre del G-20 de la semana que viene, se adopten vias y medidas comunes, que permitan una salida guiada común. En mi opinión se quedara en otra cumbre de buenas intenciones. Por ultimo indicar en defensa de Europa que no es lo mismo 1 (EEUU), que 27 (UE), a la hora de tomar decisiones.

Entrando en detalle, Paul Krugman en un artículo del New York Times, criticó duramente contra Barack Hussein Obama y Geithner y las medidas adoptadas para afrontar la crisis financiera. “Según mis cuentas, ésta es la tercera vez que el Gobierno de Obama presenta un plan que es esencialmente un refrito del Plan Paulson, y cada vez ha añadido un nuevo conjunto de extras y afirmando que está haciendo algo completamente distinto. Empieza a parecer obsesivo”.

Según el Premio Nobel de 2001, Joseph Stiglitz, el plan del Gobierno estadounidense para sanear los activos tóxicos de los bancos es un “robo” a los contribuyentes de Estados Unidos porque los expone demasiado al riesgo, y difícilmente funcionará si la economía sigue débil.

A la vista de los comentarios de ambos premios nobel, simplemente con la “excelente publicidad” que han ido repartiendo por los diferentes medios de comunicación económicos, diriase que este plan esta abocado al fracaso, siendo una nueva carga economica sobre el consumidor americano. Consumidor, que en mi opinión, hasta que no despierte, no se despertara el resto del mundo.

Silvia Martín Alejo 27 marzo 2009 - 00:10

Parece que la administración Obama cree que a grandes males, grandes soluciones. Nosotros desde Europa cuestionamos si las nuevas medidas que propone su secretario del Tesoro creando un nuevo sistema regulador del riesgo para limpiar los balances de los bancos y fomentar la confianza en el sistema puede ser o no eficaz en la lucha contra la crisis, pero lo que parece que sí que es cierto, es que estas medidas van a llevar el déficit estadounidense hasta 12,3% de su PIB.

Y yo me pregunto si en España ya nos lamentamos de un déficit del 3,8%, el FMI nos habla de un 6% para 2009 y nosotros seguimos esperando las medidas estructurales para salir de la crisis… ¿cuál será el sobrecoste para el contribuyente del retraso que llevamos?

Alberto Guerra 27 marzo 2009 - 09:22

Visto que los expertos económicos de dos administraciones con enfoque muy distinto han llegado a un conjunto de soluciones muy similar, parece que esto es lo mejor que se puede hacer para dinamizar la economía norteamericana. De acuerdo en que “es un robo al pueblo” como afirma Stiglitz y quizá no funcione, tal y como dice Krugman. Sin embargo ninguno de los dos premios Nobel ha propuesto alternativas más viables, así que ante la falta de mejores propuestas creo que es mejor trabajar por que el plan funcione en lugar de intentar tirarlo abajo antes de que nazca.

Esta claro que existe una alternativa en el polo opuesto, como alguno habéis comentado, que es dejar que las entidades financieras con problemas caigan y no apoyar a los sectores industriales en peligro…¿esto es una alternativa real? Traslademoslo a España: ¿Sería viable dejar caer a alguna de las principales entidades finacieras del país en caso de que tuvieran problemas? ¿Sería viable no apoyar a sectores tan importantes para algunas regiones como el turimo, en caso de que estuviera en problemas (equivalente a la automoción en algunas regiones de EEUU)? Se puede invertir en reconvertirlos, pero dejarlos caer no me parece una alternativa real

Una vez de acuerdo con el fondo de la cuestión, si me muestro crítico con la forma. No me parece adecuado permitir que sean las propias entidades financieras las que decidan si acuden a las subastas. Una vez que se decide adoptar medidas intervecionistas se deben adoptar totalmente, es decir, debe ser una entidad supervisora la que decida qué entidades financieras y qué activos de su balance deben ser soportados por todos los ciudadanos. Esto impedirá por un lado que entidades que realmente estén en problemas oculten sus activos afectados para evitar provisiones adicionales, y por otro, que entidades que podrían soportar el fruto de su mala gestión y falta de control de riesgo aprovechen esta ocasión para empaquetarle el problema a 300 millones de ciudadanos.

En mi opinión los mecanismos de mercado son para agentes que saben comportarse en el mercado, y cuando éstos se han portado mal y papá Estado (todos los contribuyentes) tiene que pagar las consecuencias, se les debe dejar muy poco margen de libertad y vigilar de cerca antes de permitir que vuelvan a gestionar posiciones de riesgo.

Angel Redondo Tena 27 marzo 2009 - 09:49

En mi opinion y estando totalmente de acuerdo con los argumentos de Venancio, creo que en este momento es facil criticar las medidas del gobierno americano. Si bien me gustaria señalar que la situación no es sencilla y que por lo menos los estadounidenses han movido ficha mientras nuestros gobiernos sigue en el sofa.

Estoy convencido que los que ahora critican, ya se encargaran de imitar y alabar este modelo si la cosa va bien y si no, mas leña al gobierno americano pero desde casa no vaya a ser que deidamos actuar y nos de algo…

En cuanto al plan creo que ya que el estado asume tantos riesgos, deberia haber sido este junto con los bancos, los que decidiesen conjuntamente los activos toxicos a vender.

Para finalizar y en linea con STIGLIZ, me gustaria lanzar la siguiente duda:

Si el plan consigue sanear los balances de los bancos, creeis que estos, volveran a conceder creditos en un marco de incertidumbre total como el actual?

En fin que solo espero que el plan funcione porque de lo contrario, el estado americano se veria muy debilitado economicamente, lo que provocaria un impedimento para aumentar el gasto publico, herramienta clave para afrontar una crisis economica.

Alberto de Benito Aznar 30 marzo 2009 - 21:47

Buenas a todos,

Por partes, EEUU es quién está tomando las decisiones porque es quién las debe tomar, es el que primero entró en crisis y quién más dañado tiene el sistema financiero según todos los indicadores. No creo que haya que darles las gracias ni criticarlos. En esta ocasión, nosotros tenemos la ventaja de poder observar como funcionan los planes en EEUU y aplicar los que mejor funcionen. Europa dispone de algo más de tiempo y creo que hacen bien en observar como funcionan los planes en EEUU.

Respecto al Plan. En principio miro con recelo todos estos planes. No me parecen justas las reglas de partida, no vale que te rijas por las reglas del libre mercado hasta que necesites ayuda, el marco jurídico debe aplicar ahora también. No considero ético que se gobierne una entidad con rentables beneficios y que el primer año de pérdidas lo deban pagar los contribuyentes. Ahora bien, la caída de Lehman afecto no sólo a éste, sino a la mayoría de los bancos “sanos” y no tan sanos del mundo y por eso dejar caer bancos parece un ejercicio prohibido, mientras que no dejarles caer es perjudicar a aquellos que sí cumplieron con sus deberes manteniendo artificialmente la competencia.

Respecto a este plan en concreto, el hecho de introducir agentes privados en el rescate es una buena idea ya que éstos tienen incentivos para entrar sólo si el negocio es rentable, y esta rentabilidad también repercutirá en el Estado. Por otro lado, para conseguir esto se les limita el riesgo, o se asume demasiado por el Estado. Creo que no hay otra manera de realizarlo.

En definitiva, me parece que el Plan Geithner está bien planteado y que servirá para ayudar a algunos de los bancos americanos. Lo que no me convence es el hecho de tener que rescatar sistemáticamente las entidades por miedo a su nacionalización, su caída o, un tema no menos importante pero poco comentado, el proteccionismo del sistema bancario nacional.

Sin más, son simples opiniones. Les deseo mucha suerte, por el bien de todos!

Fernando Peral 1 abril 2009 - 17:58

Este plan no puede hacer mas que prolongar la crisis; su objetivo es engañar a los consumidores, clientes de los bancos mal gestionados, quitando los títulos “podridos” e inyectando más dinero en el circuito, lo cuál debería convencerles de que no ha pasado nada. Borrón y cuenta nueva. Pero, como la producción de bienes está bajando, cada vez hay más dinero respaldado por… ¡cada vez menos riqueza!

La única salida sensata es sacar los bancos podridos del cesto, encarcelar a los dirigentes que hayan delinquido, aceptar que no somos tan ricos como nos hicieron creer y ponernos a crear riqueza. Eso inspiraría una confianza a toda prueba y nos llevaría a trabajar con renovado ardor.

Javier LLorente González 5 abril 2009 - 17:25

Respecto a lo que comenta en el último correo electrónico, suscribo su opinión de que despues del denominado Plan Geithner, quedan muy pocas opciones de maniobrar en la dificil situación actual. Una de ellas, es la nacionalización de parte del Sistema Financiero Americano. El miedo principal al plan Geithner es la obligatoriedad de reconocimiento de perdidas, siendo necesario una nueva recapitalacización de los bancos, llegando en algún punto a la quiebra de muchos de ellos. Eso sin tener en cuenta el coste para el ciudadano de EEUU, si la adquisición de activos toxicos no tiene el resultado esperado.

Investigando un poco mas sobre este tema de las nacionalizaciones, podemos encontrar que la Administración Estadounidenses, ha solicitado ayuda al Gobierno Sueco sobre su proceso de nacionalización en la decada de los 90, y que tan (en teoria), buen resultado dió.
Según Financial Times, en su árticulo de su analista Gillian Tett, apunta a que la balanza se ha inclinado a favor de aquéllos que desean nacionalizar la banca y dar al Estado plenos poderes (además de los que ya tiene a través de la emisión de dinero mediante la Reserva Federal) para acabar con el poco carácter privado que le queda al negocio financiero. De momento la banca de inversión ha desaparecido y los gigantes financieros han sido rescatados con fondos de los contribuyentes convirtiéndose en entidades comerciales, pero para la Casa Blanca esto no es suficiente.

Suecia colocó los activos de mala calidad en un banco llamado “malo” (bad bank), donde eran retenidos y después puestos a la venta con el paso del tiempo, cuando mejoraran las condiciones económicas y del mercado. Mientras, usó el dinero de los contribuyentes para inyectar suficiente capital a los bancos, a fin de permitirles reasumir la concesión de préstamos. En este proceso, Suecia eliminó a los accionistas.
Esto contrasta con las actuaciones de EEUU, en el que su inyección de capital a los bancos en peor situación, ha salido por el momento “gratuita”. Según Bo Lungdren, Ministro de Economía Sueco, el cual participo activamente en las acciones de 1990, estima que “si se invierte capital en ellos, uno debe tener el derecho a voto”.
Esta actuación y las medidas tomadas por Suecia le gustan a B.Hussein Obama, cuyo problema principal se lo van a producir la oposición sita en el Partido Republicano.Ahora bien, como bien dice Lundgren, “los costes de la nacionalización se tienen que comparar con los peligros que implica para una economía un sistema bancario en malas condiciones”. Además, agrega que la sola amenaza de la nacionalización motivó a los banqueros suecos a encontrar soluciones creativas a sus problemas en la década de 1990.

[…] Plan Geithner: un nuevo intento de rescate de los bancos americanos (blog de economía del IE). […]

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