14
Ene

Uno de los problemas económicos de Venezuela (y de muchos países de América Latina) radica, en centrar su actividad productiva en sus abundantes recursos naturales y concentrar sus exportaciones en estos productos. Desgraciadamente Venezuela no tiene una estrategia de política económica que le permita mejorar su desarrollo económico. Esta abundancia de recursos naturales y su gestión y, por tanto, ocupación por parte del gobierno, puede ser perjudicial para su desarrollo. Los gobiernos de América Latina, (también el de Venezuela) deben enfocar su política económica en que sus economías diversifiquen su exportación, incorporando tecnología y valor a su producción y exportación. La nacionalización de los recursos naturales suelen tener severas limitaciones institucionales como corrupción, voracidad fiscal y otras, como, por ejemplo, no centrarse en lo importante: la diversificación. El modelo económico de Venezuela (y en general el de América Latina) se debe basar en la estabilidad macroeconómica, diversificación de la producción, mejores infraestructura, capital humano, capital de conocimiento y buen funcionamiento de las instituciones (respeto a los contratos, democracia, definir muy bien los derechos de propiedad, tener un banco central independiente, etc.). Esta debe ser la ocupación del gobierno y no la gestión directa de los recursos naturales.


Una estrategia, como la actual, basada simplemente en los recursos naturales o en la mano de obra barata difícilmente puede llevar a Venezuela y, en general, a América Latina a conseguir un crecimiento sostenido. Sin embargo, la estrategia de desarrollo de la región puede y debe partir de sus actuales ventajas relativas (modelo finlandés). Será a partir de esas ventajas comparativas, asociadas tanto a la abundancia de recursos naturales (productos primarios y turismo) y al bajo coste laboral (así como también a la proximidad al mercado de Estados Unidos para la exportación de manufacturas) donde la región debe diversificar su estructura productiva para construir sus ventajas a medio plazo. En este contexto, cobra especial relevancia la posibilidad de utilizar parte de los recursos provenientes de los altos precios de los productos primarios para apoyar la generación de encadenamientos que aumenten el contenido de valor añadido de los productos de exportación y para fortalecer el proceso de innovación. Pero esta utilización no exige la nacionalización. El problema es que ante la expropiación, la nacionalización o confiscación de empresas, sectores o activos, aumenta el riesgo político, y los inversores extranjeros y también los nacionales huyen y no se produce esa diversificación tan necesaria a partir de los recursos naturales. Insisto puede ser conveniente expandir un sector industrial alrededor del cluster de recursos naturales. Desgraciadamente, Venezuela extrae y exporta el recurso natural con el procesamiento mínimo indispensable a nivel nacional. Y aunque tiene actividades de procesamiento y exportación, no alcanza, sin embargo, a producir ni comercializar en el exterior (en una medida razonable) otros bienes (simples o sofisticados) que no sean los energéticos. Por ello el papel del Estado debe ser aumentar la cooperación entre las empresas locales y multinacionales para mejorar la inserción de la producción nacional diversificada en los mercados mundiales, fortalecer vínculos con otras actividades y desarrollar sectores conexos.

Comentarios

Sergio Campano 15 enero 2007 - 17:56

Perdón si suena a ingenuo pero América Latina cumple mayoría de edad. Los indígenas toman el poder y las mujeres encabezan los máximos órganos gubernamentales. Esta región se mueve y tomemos nota de sus próximos movimientos internacionales como la aproximación de Hugo Chávez a Irán.
Pedirles a los responsables políticos de aquella región una estrategia política definida en estos momentos es superar con creces la historia de esta región en la gestión de sus recursos.
Tan cierto es que la “chequera” de países como Venezuela gracias al petróleo o Bolivia con el gas les permite adoptar una postura de fuerza populista que les da ciertas ventajas respecto a otros como Chile donde su colchón económico no es tan frondoso. Pero tanto unos como otros sin caer en el maniqueísmo de homogeneizar a Iberoamérica como un todo están superando enquistadas barreras culturales. El indigenismo, el ascenso de mujeres al primer nivel gubernativo nos dicta que algo está cambiando en la psique de un pueblo que no daba pábulo a sus propias minorías.
Estimado Rafael que adjetives la gestión de estos recursos como ocupación es desde una perspectiva política casi acertado pero semánticamente no deja de encerrar cierta perversión (si me permites el término). Sólo desde la incipiente “ocupación” de medidas tremendistas como la de Evo con las multinacionales gasistas puede permitirse después el líder boliviano aflojar el cinturón y activar la negociación con una credibilidad por parte de los mandatarios latinos ganada a sangre y fuego.
Como declaraba recientemente Ricardo Lagos la actual trayectoria de los gobiernos indigenistas son de corto alcance pero la incorporación de tecnología e innovación es el paso siguiente a la consolidación de la nueva América Latina comandada por el inefable Hugo Chávez.
Si España como apuntaba recientemente Sarkozy había pasado de “una economía rural” al milagro español y no se buscan alternativas al posible boom inmobiliario, en qué baremo de exigibilidad situamos nuestra demanda de diversificación cuando sus infraestructuras son tercermundistas?
En tu post comentas “El modelo económico de América Latina se debe basar en la estabilidad macroeconómica, diversificación de la producción, mejoras infraestructura, capital humano, capital de conocimiento y buen funcionamiento de las instituciones. Esta debe ser la ocupación del gobierno y no la gestión directa de los recursos naturales”. España no firmaría ahora mismo este decálogo de medidas?
Sobre la aplicación del modelo finlandés a nivel institucional el gobierno de Chile lo está estudiando junto a otros cuatro (el modelo noruego de inversión, los sistemas de producción limpia de Suecia, la generación de energía a partir de fuentes renovables que se usa en Alemania y el sistema de empleo danés) pero como ha apuntado el siempre respetable Manel Castells “las variables sociales de cada país deben ser cuidadosamente analizadas antes de aplicar un modelo que a pesar de su éxito se basa en los valores culturales su país de origen”.
“Localizar” como planteas las infraestructuras extranjeras debe ser provechoso para los latinoamericanos a nivel de la aportaciones que las grandes corporaciones puedan aportar en la explotación y manufacturación de los recursos y para las majors ya que les permitirán seguir participando del pastel.

Luis Felipe Gonzalez Conde 15 enero 2007 - 23:36

Perdona Sergio, hablas de “Sólo desde la incipiente “ocupación” de medidas tremendistas como la de Evo con las multinacionales gasistas puede permitirse después el líder boliviano aflojar el cinturón y activar la negociación con una credibilidad por parte de los mandatarios latinos ganada a sangre y fuego”

y el otro día que “tienen derecho a elegir y a equivocarse”

Dos apuntes, en cuanto a la credibilidad, te sugeriría te dieses una vuelta por la web del Gobierno de Venezuela, (y la del Ministerio de Economía Popular y la del Banco Central…). Sobran las palabras.

En cuanto al derecho a elegir y equivocarse. (no recuerdo si fuistes tu o Jorge) ¿Supongo que no os referiréis al pueblo?

Porque desde mi punto de vista a la velocidad de cambio que estamos asistiendo( Presidente Vitalicio es su próximo objetivo tras la reforma de la Constitución),para cuando se den cuenta de la equivocación seguida no van tener el derecho del poder volver a elegir.

Por último
Imperio sí, el de la ley, no el de los caprichos de varios iluminados. (incluyo a su más reciente aliado, insigne presidente de la República Islámica de Irán).

Luis Enrique Gamboa 12 febrero 2007 - 17:24

Me parece que los recursos naturales (agua, petróleo, gas natural, entre otros) que sean objeto de explotación pueden ser nacionalizados en beneficio del interés general o público.
Es un asunto de justicia: todos tienen derecho a beneficiarse de esas riquezas naturales.
¿Por qué solamente unos pocos? Además, ¿desde qué perspectiva se puede decir que no hay corrupción en las empresas privadas cuando explotan esos recursos naturales?
El caso de mi país, Costa Rica, contiene un mensaje histórico que vale la pena mantener, a pesar de la nueva oleada privatizadora promovida por los políticos-empresarios.

Camila 4 junio 2008 - 17:29

Hola soy Camila tengo 11 años soy de Argentina, y me gustaria conocer mas sobre los problemas de Venezuela sobre la contaminacion.
Escribo este comentario porque en este momento tengo que hacer un trabajo practico sobre esto y dar una leccion.
Muchas gracias por su atencion.

Igual esto me sirve muchas gracias por su atencion y dedicacion a leer este comentario.

saluda a usted : Camila Hernandez

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar