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You can´t always get what you want: Debt-Trap Policy

Una expresión que se utiliza cada vez más al analizar la política exterior de China es la Debt-Trap Policy o la Política de la Trampa de la Deuda. No es exclusiva del gigante chino pero parece que es quien la está implementando últimamente de forma más efectiva: Se trataría de una relación bilateral entre dos países en las que uno invierte de forma masiva con el objetivo de lograr influencia política y/o recursos naturales o estratégicos  del país receptor.

El mejor ejemplo de esto es el Nuevo Cinturón de la Seda /Belt and Road Initiative (BRI) impulsado por el Presidente de China, a finales del 2013 y que comenzó en Kazajstán e Indonesia. Esta Iniciativa (este término fue elegido frente al original de estrategia para evitar suspicacias en los países involucrados) afecta hoy en día a casi setenta países que suponen tres cuartas partes de la población mundial y un 40% del PIB mundial con datos de hace dos años.

De todos los países involucrados uno de los más citados para ilustrar la implementación de esta teoría ha sido Sri Lanka, el pequeño país estratégicamente situado en el centro de las rutas comerciales entre Asia y Oriente Medio.

En 2008 las autoridades del país aceptaron un préstamo del Exim Bank Chino para la construcción de dos importantes infraestructuras: El puerto Hambantota y el aeropuerto internacional de Mattala. El coste del préstamo era del 6,3% anual y los contratistas encargados en el desarrollo de las infraestructuras dos empresas propiedad del Estado chino. En el 2017 y debido a la incapacidad del prestatario en hacer frente a los pagos de la deuda las autoridades del país otorgaron  como alternativa al reembolso de la misma,  la licencia de explotación  mediante un leasing del citado puerto llamado actualmente Magampura durante 99 años al gobierno chino. Se supone que este alquiler limita el uso militar de las instalaciones pero la gestión del puerto quedará en manos de las autoridades del gigante asiático que está siguiendo políticas similares en otros países cercanos  como Myanmar,  Pakistán, Filipinas o Laos.

 

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Además de la impresionante evolución de China en las dos últimas décadas, el enorme superávit comercial del país les permite tener una capacidad gigantesca de inversión que ha pasado de casi ser irrelevante en el 2000 a más de USD 700bn actualmente. Con ello se convierte en el mayor prestamista oficial a nivel mundial con más del doble del importe que manejan conjuntamente el Banco Mundial y el FMI.

El final de la crisis del 2008 trajo un periodo largo de intereses bajos y apetito por el préstamo sobre economías emergentes. En el 2019 parece que tipos al alza y depreciación de las monedas locales puede traer más dificultad a los deudores para hacer frente a los importantes montos debidos. Y quien acabará marcando las pautas sobre el bien financiado será el prestatario.  La mejor manera de no ser sometido a un colonialismo financiero es reconocer que las deudas se pueden refinanciar pero siempre se deben devolver-la alternativa es el default y la pérdida de credibilidad de los mercados que conlleva, con lo que un monto  muy elevado puede poner elementos estratégicos de un país en manos del prestamista.

Feliz verano 2019