Me sorprendió gratamente que un post reciente del 24 de febrero titulado “Las fusiones universitarias, un tema controvertido” levantara mucha polvareda. Uno de los temas que se discutió allí fue la competencia entre universidades. La importancia de la competencia entre las universidades para el logro de la excelencia es un hecho bien documentado históricamente: Así, a la vista del desgraciado estado de la Sorbonne, Francisco I, en vez de intentar reformarla, creó el Collage de France, justo enfrente de la vieja universidad, con efectos beneficiosos permanentes sobre ambas instituciones. Otros ejemplos de rivalidad bien entendida que ha redundado en beneficio de todos son: Oxford y Cambridge, MIT y Harvard, Stanford y Berkeley, etc. Por tanto la competencia es buena. Y de esa competencia surgen las mejores universidades del mundo.
¿Qué hacen las mejores universidades del mundo? Un reciente trabajo de Luis C. Corchón titulado “Incentivos y excelencia: una visión desde la economía” señala que en las mejores universidades del mundo: 1) Los programas doctorales se imparten en inglés y están abiertos a estudiantes de todo el mundo. 2) Los que terminan estos programas de doctorado nunca se colocan en sus departamentos de origen. 3) Las universidades top acuden todos los años a diversos mercados de trabajo -español, americano, británico- para reclutar a sus fichajes y colocar a sus estudiantes de doctorado. 4) Tienen sistemas de incentivos -reducciones docentes y premios monetarios- que remuneran la investigación de calidad.




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