11
Jul

En un artículo anterior (ver aquí) hablé de los efectos perversos de la ley, hoy vigente, para la Conciliación de la Vida Laboral y Familiar de 1999 en España. Allí ya dije que en un estudio reciente (ver aquí) encontramos que tras la aprobación de la ley las mujeres en edad de tener hijos pasan a tener menor probabilidad de encontrar trabajo y menor probabilidad de obtener un contrato permanente en relación a los hombres de su misma edad. Esas mujeres jóvenes pasan más tiempo en el desempleo o en el precario mundo de los contratos temporales de corta duración.

A modo de recordatorio, la ley de 1999 para La Conciliación de la Vida Laboral y Familiar establece que la madre (o padre) de un niño menor de 6 años puede pedir reducción de jornada (y turno) alegando el cuidado de su hijo y que el empresario no puede negarse. Es más, tras haber pedido esta reducción de jornada la trabajadora (digo trabajadora, porque en el estudio vemos que los hombres no se acogen a la ley a pesar de poder hacerlo) queda literalmente blindada en su puesto de trabajo pues el despido es nulo de derecho. El despido es nulo, pero la no renovación de un contrato temporal sigue siendo válida y por tanto en la práctica vemos que sólo las mujeres con contrato permanente se acogen a la ley. En 2007, el gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero extendió la edad límite del hijo que da derecho a acogerse a la ley a los ocho años de edad. El año pasado, el gobierno de Mariano Rajoy la ha ampliado hasta los doce años de edad.

Que tras la ley los empresarios sean más reacios a contratar mujeres en edad de tener hijos o a ofrecerles un contrato permanente no es de extrañar pues al hecho de tener que adaptar los turnos de trabajo a las demandas de reducción de jornada, se une el hecho de que en la actualidad una trabajadora que se acoja a esta norma queda blindada en su puesto de trabajo por un período de hasta 12 años (o más si tiene más de un hijo).

Pero eso no es todo. En un estudio en curso encontramos evidencia que sugiere que algunas mujeres (y ahora sí, también algunos hombres) pueden estar pidiendo la reducción de jornada no para conciliar sino simplemente para blindarse ante la posibilidad de un despido.

El Gráfico 1 muestra el porcentaje de mujeres con hijos que trabajan con una reducción de jornada mínima, de sólo una hora al día (en relación a las mujeres sin hijos). Hablando con un amigo, director de recursos humanos en una empresa de tamaño medio en España, me comentaba que tras la aprobación de la ley algunas mujeres se han acogido a la ley no para conciliar sino simplemente para blindarse y que las que lo han hecho así tienden a pedir la reducción mínima que permite la norma, de una hora al día. El sentido de esto es que el blindaje aplica tanto si se pide una reducción de una hora como una reducción del 50% de la jornada laboral. Como la norma establece que el salario se reducirá en proporción al tiempo no trabajado, con la reducción mínima se obtiene la máxima protección con un mínimo coste económico para el trabajador.

Gráfico 1. % de mujeres con reducción mínima de jornada (de una hora al día). Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la Seguridad Social: Muestra Continua de las Vidas Laborales. Muestra: 59.722 trabajadoras afiliadas a la Seguridad Social en 2012.

 

mujeres_reduccion

Como puede apreciarse en el gráfico, el porcentaje de mujeres con hijos de seis años o menos que trabajan con la reducción mínima (línea azul) ha crecido a partir de la aprobación de la Ley pero lo ha hecho sobre todo a partir de 2008, cuando el empeoramiento de las condiciones económicas ha puesto a muchas trabajadoras ante el riesgo de un despido. Según los datos, en el año 2012 casi un 6% de estas mujeres trabajaba con la reducción de jornada mínima en España, más del triple del porcentaje en 2007, antes del comienzo de la crisis. Sin embargo, el crecimiento es prácticamente nulo para el grupo de mujeres con hijos ligeramente mayores al límite legal (8-12 años), y que por tanto no pueden acogerse al blindaje que ofrece la ley.

Y como decía antes, en el caso de los hombres se observa el mismo patrón (Gráfico 2), aunque la incidencia de la reducción de jornada es muchísimo menor que en el caso de las mujeres.

Gráfico 2. % de hombres con reducción mínima de jornada (de una hora al día). Fuente: Elaboración propia a partir de los microdatos de la Seguridad Social: Muestra Continua de las Vidas Laborales. Muestra: 77,116 trabajadores afiliados a la Seguridad Social

 

hombres_reduccion

Leyes como la de 1999 se redactan con buenas intenciones pero pueden acabar teniendo efectos muy negativos sobre el empleo y la productividad si se diseñan sin pensar en la respuesta de empresas y trabajadores. En el caso de la Ley de 1999 la cláusula de despido nulo es claramente contraproducente y ha provocado el temor de los empresarios a que sus trabajadores y trabajadoras abusen del marco legal establecido. La reciente ampliación de la edad mínima de los hijos a 12 años parece excesiva y probablemente contribuya al recelo que tienen los empresarios a la hora contratar mujeres en edad de tener hijos. Por otro lado, el elevado desempleo y la alta tasa de temporalidad en España favorecen situaciones en las que el empresario se ve capacitado para desestimar las demandas de sus trabajadores y éstos se sienten desprotegidos. La mejor legislación será aquella que favorezca un clima de diálogo y negociación equilibrado entre empresa y trabajadores, sin abusos por parte de unos ni de otros. Desafortunadamente, la Ley de 1999 y sus recientes modificaciones van en la dirección contraria y como resultado de ello crecen los efectos perversos de esta norma. Eliminar la dualidad laboral, la elevada tasa de temporalidad y eliminar las rigideces que todavía hoy merman la calidad del trabajo a tiempo parcial sean probablemente mejores políticas para la conciliación de la vida laboral y familiar que la ley de 1999.

Comentarios

Juan José Blanco 18 febrero 2015 - 12:37

El problema es que ya se está resintiendo el mercado laboral y puede comprobarse por el aumento del paro femenino respecto al masculino, dada la reticencia de muchas empresas (a la vista de los hechos) a contratar mujeres en edad fértil o con cargas familiares.

http://www.laboralistas.accionlegal.net/especialistas_despido_objetivo.html

Raquel 1 abril 2015 - 09:36

La reducción de jornada laboral por cuidado de hija o hijo forma parte de los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Se trata de derechos subjetivos y, por tanto, los pueden solicitar y disfrutar la madre o el padre.
En los casos en los que el padre solicite la reducción de jornada por cuidado de hija o hijo, también estaríamos en la misma situación de “blindaje” del puesto de trabajo. Dado que estamos ante una crisis económica y los despidos están al orden del día ¿por qué los hombres- padres con hijas o hijos menores de doce años no utilizan esta estrategia como hacen las mujeres? Teniendo en cuenta las diferencias salariales de mujeres y hombres, todavía hoy, el sueldo del hombre ocupa un lugar predominante en la economía familiar.
Creo que la explicación del porcentaje abrumador de las mujeres en cuanto a la solicitud de la reducción de jornada laboral para el cuidado de hijas e hijos está relacionado con los roles y estereotipos de género y sus efectos en las relaciones laborales. En cuanto a la reducción mínima, habría que relacionarla con la reducción de la salarios que se ha vivido en este país como consecuencia de la crisis económica.

Xosé Manuel Carreira Rodríguez 6 mayo 2017 - 17:06

En primer lugar, hay una leyenda urbana en esta cuestión al pensar que el trabajador o trabajadora esté disfrutando de una reducción de jornada por cuidado de un hijo menor de 12 años, éste no puede ser despedido y esto no es así. Si existen causas objetivas para el despido claro que te pueden despedir. La diferencia entre un trabajador “protegido” por la reducción de jornada y quien no la tiene estriba meramente en que cuando no existe una causa legal objetiva para el despido el primero tiene derecho a la readmisión en la empresa. Si no cumples con tu trabajo y hay causas objetivas para el despido por supuesto que te despedirán.

Afortunadamente en mi empresa (digo mi empresa porque la siento como mía), las reducciones de jornada son algo habitual en empleados de distintas posiciones y no suele haber pegas salvo con algún responsable casposo que pasa por el aro igual. Eso sí, los que tenemos una reducción somos un verdadero chollazo: yo saco el mismo trabajo que antes pero lo hago todo seguido, ni me meneo de la silla, lo entrego y envío todo antes de las 16:00 y además le cuesto bastante menos dinero a mi empresa.

Finalmente. España no es país para padres sino para envidiosos y corruptos. Tenemos una de las tasas de natalidad más bajas de Europa que no se garantiza una piramide de población estable y una población que envejece a paso acelerado. Cuando todo deberían ser medidas para incentivar la conciliación, siempre aparecen los agoreros. Parece que lo justo es que ser padre o madre y querer ejercer como tales sin renunciar al trabajo esté mal visto y hasta penalizado.

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar