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Emigración y destrucción de hogares.

Escrito el 22 marzo 2014 por Rafael Pampillón en Economía española

El INE publicó esta semana el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero a 1 de enero de 2014 y la conclusión que se puede obtener es que en España se siguen produciendo transformaciones sociológicas importantes, especialmente en el colectivo más joven.

Seguimos emigrando

Según el INE, el número de personas con nacionalidad española que residían en el extranjero a 31 de diciembre de 2013 alcanzó la cifra de 2.058.048. Supone esto un aumento del 6,6% con respecto al año 2012 (126.800 personas más). Para conocer mejor todo este fenómeno emigratorio que se está realizando desde España, habría que sumar a la salida de españoles los miles de extranjeros que vivían en España y que han vuelto a sus países de origen, o se han ido a otros destinos buscando trabajo. En los próximos años esta tendencia emigratoria continuará y aumentará. Miles de españoles, en especial los jóvenes, se están yendo y se seguirán yendo al extranjero en busca de las oportunidades de trabajo que no pueden encontrar aquí. Desde el año 2011 España ha dejado de ser un país de inmigración para convertirse en uno de emigración.creación de hogares

Destrucción de hogares

Una consecuencia negativa de esta emigración es que en 2013 se redujo el número de hogares por primera vez en la serie histórica: 1.800 hogares menos (cuadro 1). No está de más recordar que en 2005 se crearon 536.900 hogares netos, que fue el máximo histórico. Esta tendencia a la destrucción neta de hogares, iniciada en 2013, continuará en 2014, lo que hará todavía más difícil reducir el stock de viviendas que están sin vender: un dato: en 2013 se promovieron un total de 33.869 viviendas, el nivel mínimo desde que se registran datos; un volumen muy pequeño que representa solamente el 4% de las 800.000 viviendas (máximo histórico) que se iniciaron en 2006.

La buena noticia es que la emigración provee de empleo a la mano de obra parada que vive en España, lo que aliviará las tensiones en el mercado de trabajo y ayudará a que la tasa de desempleo se vaya reduciendo. Además, durante el tiempo que los emigrantes estén trabajando en el exterior el Estado, se ahorrará algunos gastos sociales, como son las prestaciones y los subsidios al desempleo. En todo caso, parece que es mejor poder trabajar y también formarse fuera que estar parado en España.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Emigración, exportaciones de bienes de equipo y crecimiento económico”. Expansión. Sábado 22 de marzo de 2014, página 42.

Comentarios

David 22 marzo 2014 - 14:25

Es cierto que aliviará las tensiones en el mercado laboral pero a que coste. España invierte grandes sumas de dinero en gasto publico en educación universitaria, la cual después de formar un capital humano de gran calidad, se destina a aumentar el PIB de otros paises, ¿alguien duda que es una inversión no coherente?. Quizás el cambio del que se viene hablando en estos últimos post sobre la transformación de la industria y las empresas, debe empezar por valorar esta mano de obra y exportar, es decir, que emigren aquella mano de obra no cualificada que por regla general es menos productiva en su contribución al PIB y además es la que mas difícil tiene la búsqueda de empleo en periodos como el actual.

Javier Lusquiños 22 marzo 2014 - 23:34

El modelo migratorio de esta crisis es muy diferente a otros periodos de crisis anteriores.
Ahora se están marchando:
– Extranjeros que acudieron en los años del boom inmobiliario.
– Pero también españoles jóvenes bien formados o de mediana edad formados y con experiencia, que son demandados o que ven posibilidades de encontrar trabajo en otros países y que podrían no tener expectativas de vuelta a nuestro país.
Esto explica la baja o muy baja formación de hogares en los últimos años, lo cual mete presión directamente negativa para reducir la masa de desempleo proveniente de la construcción ( retrasará la reducción del stock de vivienda) y además de en términos de nula aportación al consumo, el gran lastre del modelo de crecimiento de nuestra economía.
Una economía que decrece en términos de población joven o de mediana edad, tiene complicado atraer inversiones productivas de medio plazo, sobre todo las que busquen mercados de consumo interiores.
Otro punto muy negativo, entre otros, es la incidencia de este modelo sobre nuestra pirámide poblacional y sus consecuencias sobre el modelo de pensiones ya deteriorado en perspectiva de medio y largo plazo.
Por tanto lejos de considerar estos datos como alivio, debemos a mi juicio preocuparnos y urge buscar alternativas para atraer esas inversiones que retengan el talento en nuestro país y que rompan este círculo vicioso.

Eduardo Arcos 24 marzo 2014 - 17:29

Y nosotros envidiando a países como Reino Unido y Alemania que son receptores de emigrantes… en cuanto se enteren de lo bueno que es enviar a tus chavales fuera, nos inundan…

Me vas a perdonar la ironía Rafael, pero en el tono en el que has escrito el artículo, a mi juicio contando las bondades de la emigración, y no por ejemplo el desarraigo y la desafección, no me he podido resistir. Más bien estoy deacuerdo con el comentario anterior de Javier Lusquiños, al que no le quitaría ni una coma y en esa línea me he expresado anteriormente. Creo que en el futuro no seremos capaces de repatriar ese talento actualmente en fuga.

Rafael Pampillón 24 marzo 2014 - 17:45

Desde que comenzó la crisis el número de parados ha aumentado en 4,4 millones: de 1,6 millones en 2007 a 6 millones.
Tendrán que pasar varios años hasta que la economía pueda absorber las elevadas cantidades de desempleo. El motivo parece claro: la economía española se está transformando para ser más competitiva, lo que significa que está abandonando sectores intensivos en mano de obra y dirigiendo su producción a otros más sofisticados que necesitan sobretodo capital y tecnología.

Efectivamente, la única actividad que crece y genera algo de empleo son las exportaciones de bienes y servicios. Exportación que está compitiendo en un mercado mundial muy exigente, en calidad y complejidad. Eso quiere decir, que la mano de obra que se está contratando y que se va a contratar en España deberá tener un elevado nivel de formación.
De ahí que en los sectores emergentes, que son sobre todo las exportaciones de productos cada vez más sofisticados y servicios no turísticos, va a ser por ahora muy difícil dar trabajo a los millones de desempleados que pueblan España, muchos de los cuales proceden del colapso del sector de la construcción y de los servicios de bajo valor añadido.

Un poco de historia

La emigración no es un fenómeno nuevo. España siempre ha sido un país de emigrantes. La historia muestra que cuando la situación económica de España se deterioraba y había oportunidades de trabajo fuera, los españoles emigraron.
Así, a comienzos del siglo XX cientos de miles de españoles, siguiendo la senda de otros ciudadanos europeos (italianos, portugueses, alemanes, polacos, irlandeses, etc.), eligieron emigrar hacia América. Fue una emigración completamente distinta a la de la época colonial anterior. Los españoles lo hicieron casi exclusivamente a los países de América Latina y en muy escasa medida a Estados Unidos. Los lazos coloniales, la tradición y el idioma común influyeron claramente en la emigración española, pero lo realmente decisivo, como también para el resto de la emigración europea, fueron las posibilidades de encontrar mejores condiciones económicas: puestos de trabajo y mayores salarios en los países de destino.
España volvió a experimentar este mismo proceso a mediados del siglo XX. En la década de los años 50 y 60 del siglo pasado muchos españoles se fueron al extranjero buscando un puesto de trabajo. Efectivamente, a raíz del Plan de Estabilización de 1959 y la consecuente mecanización y apertura de la economía española al exterior, muchos españoles perdieron su empleo y tuvieron que emigrar a Europa. Desde 1960 y hasta 1974 las salidas fueron de casi 2 millones de personas. La conjunción de un excedente de mano de obra en España y una fuerte demanda de trabajadores no cualificados en el centro de Europa dio como resultado un elevado volumen de emigración. La oportunidad de encontrar empleo, o de obtenerlo mejor remunerado en el mismo continente, la relativa facilidad del regreso y el apoyo del Instituto Nacional de Emigración fueron, además, determinantes de este proceso.

Después, a raíz de la crisis del petróleo, muchos tuvieron que volver. Regresaron de Alemania, Francia y Suiza, países democráticos, con ideas diferentes a las que había en la España de Franco y con más y mejor formación profesional. Además, esos emigrantes enviaron durante muchos años remesas en francos y marcos que, junto con las entradas de turistas y la Inversión Directa Exterior, fueron la principal fuente de financiación para comprar el petróleo y la maquinaria necesaria para el desarrollo económico español.

También ahora, al igual que entonces, el Gobierno debería orientar a nuestros parados hacia otros caladeros extranjeros donde puedan pescar puestos de trabajo. Una política que es impopular y un fracaso de nuestra economía, ya que la emigración puede tener en ocasiones elevados costes: ruptura de la vida familiar, desconocimiento del idioma, inadaptación al clima y a las costumbres del país de acogida, pérdida de capital humano para España sobre todo si se trata de personas muy cualificadas (“fuga de cerebros”), etc. Sin embargo, convendría también conocer y saber explicar las ventajas de emigrar y trabajar fuera, entre otros motivos porque las destrezas de los trabajadores desempleados y subempleados se deterioran con el paso del tiempo.
¿Cuáles son las ventajas de la emigración sobre todo si es temporal?:
a) proveerá de un empleo a la mano de obra desempleada que vive en España lo que aliviaría las tensiones en el mercado de trabajo y evitaría que la tasa de desempleo se situase en niveles todavía más astronómicos;
b) los emigrantes podrían enviar parte de sus ingresos en forma de remesas, lo que permitiría mejorar el nivel de vida de su familia y aumentar la financiación de la economía española;
c) si la emigración es temporal, la inversión en capital humano efectuada en España con dinero público o privado no se pierde, sino que se recupera con creces cuando el trabajador regresa con una mejor cualificación profesional, como consecuencia del trabajo realizado en el extranjero;
d) el tiempo que pasa trabajando en el exterior supone un ahorro para el país, en forma de menores gastos sociales y, en su caso, de prestaciones y subsidios al desempleo;
f) la emigración más cualificada puede constituir un fondo de conocimientos españoles en el exterior que en forma de redes faciliten la entrada de flujos de conocimientos y tecnologías en nuestro país; y
g) los españoles en el exterior pueden facilitar los flujos de comercio y de inversión entre España y los países de acogida.

Políticas de emigración

Por estas razones el Gobierno, junto con políticas de formación profesional y reconversión de oficios, debería tomar también una posición más activa que orientase a nuestros parados a encontrar empleo en el exterior. La emigración espontánea es más lenta que la asistida. Por eso hace falta que nuestras autoridades actúen de forma positiva por un lado dando a conocer las necesidades de mano de obra en países de destino que la necesiten y por otro dando también una asistencia adecuada en el exterior a los emigrantes. La embajada de España en Londres ha puesto en marcha un portal de empleo con el que pretende ayudar a encontrar trabajo a los españoles en el Reino Unido. Es una iniciativa que deberían seguir el resto de nuestras legaciones en el exterior.

Gerard Enjuanes 26 marzo 2014 - 00:52

Un dato curioso y a la vez interesante és que, actualmente los hoteles españoles han alcanzado las 13,8 millones de pernoctaciones en febrero, lo que supone un aumento del 5,5% respecto al mismo mes de 2013, según los datos difundidos este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
De esta forma, el indicador continúa por la senda positiva emprendida en 2013, periodo en el que registró una subida del 1,9%, y acumula diez meses en positivo. En el mes de febrero, las pernocataciones de viajeros residentes aumentaron un 2,9% y las de no residentes un 7,2%.
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regalos originales 27 agosto 2014 - 09:54

creo que las cosas tienen que cambiar mucho en España para que los jóvenes confíen en que pueden tener un buen futuro aquí. Todo esto nos complicará las cosas a todas ya que los que se marchas y todas sus generaciones familiares siguientes tributarán fuera del país y en España quedará una población vieja poco competitiva y muy desamparada. Los que dicen que cuando la situación laboral mejore los jóvenes volverán creo que se equivocan. Si emigras y encuentras un buen empleo en un buen país y te valoran como profesional es muy difícil dejarlo y empezar de cero de nuevo.

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