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Para los que no hayan escuchado nunca el término, un Bitcoin es dinero en formato electrónico que está haciendo estragos en los chats y foros más variados y, dicho sea de paso, entre mis estudiantes, que cada día me preguntan sobre la posibilidad de que esta forma de dinero acabe sustituyendo al dinero tradicional emitido por los bancos centrales de todo el mundo.

Hoy (27 de diciembre) un Bitcoin se intercambia en el mercado a unos 680 dólares la unidad. Los Bitcoins nacieron en 2009 de la mano de unos programadores informáticos basados en Japón y que actuaban bajo el pseudónimo de “Satoshi Nakamoto”. En la actualidad existen unos 12 millones de Bitcoins en circulación. Al precio actual de mercado, esto supone un activo valorado en más de 8 mil millones de $.

Los Bitcoins son asientos contables en un sistema de ordenadores. Cuando alguien realiza una transacción en Bitcoins se produce un anote contable en ese sistema de ordenadores. Todo es anónimo (el propietario accede a su cuenta mediante un código secreto pero su identidad no es revelada en la transacción) y no hay intercambio físico de papel o moneda, sólo un anote contable en la ‘nube’ o la web. Este anonimato es del agrado de los usuarios pero aterroriza a las autoridades y gobiernos que ven en los Bitcoins un posible método de pago para actividades ilegales o para evitar pagar impuestos.

Un creciente grupo de sitios online ha empezado a aceptar Bitcoins como moneda de pago (ver aquí para un listado de cientos de sitios online que aceptan Bitcoins y venden desde joyas hasta automóviles o viajes). Según se publicó en prensa hace unas semanas (ver aquí) la marca de coches Lamborghini ya acepta Bitcoins.

¿Pueden convertirse los Bitcoins en el nuevo dinero del siglo XXI? ¿Es una buena inversión comprar Bitcoins?

Respecto a la primera pregunta, la respuesta es no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que los Bitcoins se enfrentan a muchos nubarrones que probablemente acaben llevando a este modo de pago a un fracaso.

  1. Primero, para que una moneda sea exitosa es necesario que sea un método de pago generalizado y no sólo un activo financiero. En la actualidad los Bitcoins son más lo segundo que lo primero. A pesar de la larga lista de establecimientos que aceptan Bitcoins lo cierto es que la práctica totalidad de ellos son desconocidos, marginales y de poca relevancia en la economía.
  2. Nada impide que los Bitcoins se enfrenten a una competencia feroz por parte de otras formas de dinero electrónico cuyos futuros fundadores vean en los Bitcoins la forma de empezar un fabuloso y lucrativo negocio.
  3. Para que una forma de dinero sea aceptada por los consumidores y empresas como método de pago es imprescindible que esa moneda tenga un valor más o menos estable en el tiempo.

Este tercer punto es el más importante pues es el que divide más a los defensores y a los detractores de los Bitcoins. Para ver la raíz de la discusión hay que entender primero que el valor de una moneda, al igual que el valor de otras muchas cosas, se determina por la oferta y la demanda. A mayor oferta, menor es su valor y a mayor demanda mayor es su valor. Los defensores de los Bitcoins aseguran que este tipo de dinero no sufrirá la caída de valor que las monedas tradicionales, como el dólar, sí han sufrido puesto que está diseñado para que su oferta sea limitada en el tiempo (piénsese que un dólar compraba muchos más bienes en 1930 de lo que lo hace en la actualidad lo que implica que el poder de compra del dólar ha caído a lo largo del tiempo). La creación, oferta, de Bitcoins se produce cuando alguien resuelve un problema matemático asociado a un algoritmo informático.

Los fundadores de los Bitcoins establecieron que la dificultad de los problemas a resolver fuese en aumento a medida que la oferta de Bitcoins aumentase. Esto supone que la oferta aumentará con el tiempo pero cada vez a un ritmo menor. Los fundadores establecieron también un tope de 21 millones de Bitcoins. En ningún caso la oferta puede superar esa cifra. En el gráfico siguiente puede verse la evolución de la oferta de Bitcoins desde su nacimiento en 2009 y hasta la actualidad. En el gráfico se aprecia como el aumento de la cantidad de Bitcoins en circulación se ha frenado con el paso de los años. Según sus promotores esto asegurará que su poder de compra no caiga en el futuro como sí lo ha hecho en el caso de otras monedas.

Gráfico 1. Evolución de la oferta de Bitcoins

Dibujo

No sabemos si la ‘promesa’ de los promotores de no inundar el mercado de Bitcoins es firme e inamovible. Sí sabemos, sin embargo, que bancos centrales como la Reserva Federal de los estados Unidos o el Banco Central del Japón han inundado el mercado recientemente con sus monedas tras varias expansiones monetarias de una magnitud sin precedentes. Ante estos acontecimientos, los defensores de los Bitcoins se frotan literalmente las manos.

Pero el tema más controvertido de los Bitcoins no tiene que ver con su oferta sino con la demanda.  Ahora mismo esa demanda está disparada, si se la compara con la que existía hace unos pocos años pero su razón de ser no es otra que la de apostar por que el valor de los Bitcoins siga subiendo en el futuro. Es decir, es una demanda especulativa y no una demanda para utilizar los Bitcoins como método de pago. Y como toda demanda especulativa padece de un elevado grado de volatilidad que a su vez se traduce en un alto grado de variación en el precio o cotización de los Bitcoins.

En el gráfico 2 puede verse la evolución en la cotización de los Bitcoins, expresados en dólares por Bitcoin. En tan solo un mes, un Bitcoin ha pasado de valer 200$ a intercambiarse por 1,200$, un aumento del 600%. Sin embargo, durante las tres semanas siguientes a que se alcanzase ese máximo, el Bitcoin perdió la mitad de su valor, cotizándose a tan solo 600$ a mediados de diciembre. Con estas oscilaciones en el valor del Bitcoin es muy difícil que esta forma de dinero acabe implantándose como medio de pago generalizado. Para entender esto supóngase que un empresario decide pagar a sus trabajadores en Bitcoins a principios de noviembre y decide un salario de 10 Bitcoins al mes (2.000$).

En la actualidad este empresario seguirá trabajando en dólares para la mayor parte de sus operaciones, incluidas las ventas de sus productos. Al cabo de un mes, este empresario seguirá ingresando una misma cantidad por ventas en dólares pero sin embargo tendrá que pagar el equivalente de 12.000$ al mes a sus empleados. Una ruina. Por el contrario, alguien que hubiese comprado un producto en Bitcoins a finales de noviembre (por ejemplo un coche valorado en 20 Bitcoins, ó 24.000$) habría visto su valor caer a la mitad en tan sólo dos semanas. Eso sí, el especulador que compró a principios de noviembre, o hace un año, o dos, o tres, se habrá hecho rico en un corto espacio de tiempo.

Se cuenta que Kristoffer Koch, un pequeño inversor noruego, olvidó el password de su cuenta de Bitcoins. Cuando consiguió recuperarlo unos meses después se llevó una grata sorpresa al comprobar que su inversión inicial de tan solo 70 libras esterlinas había aumentado su valor hasta el medio millón de libras esterlinas (ver la noticia aquí). Motivo de más para seguir demandando Bitcoins por razones especulativas, y motivo de menos para pensar que esta forma de dinero vaya a sustituir a las monedas tradicionales como método de pago.

Gráfico 2. Dólares por Bitcoin

Dibujo 2

 

 

Comentarios

Ramón 24 marzo 2014 - 23:34

Muy interesante. Hacía tiempo que le daba vueltas al tema de los bitcoins y no me había quedado claro hasta ahora, muchas gracias!

Respecto al titulo… soy más de la creencia que nadie se hace rico en dos dias : http://comoserrrico.blogspot.com.es/

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