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La industria y el Big-Mac

Escrito el 12 febrero 2013 por Rafael Pampillón en Economía española, Política Monetaria

Esta semana hemos conocido el Índice de Producción Industrial (IPI), la evolución de los precios de los productos exportados, el índice Big-Mac y la política monetaria del Banco Central Europeo.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó el jueves la evolución del IPI del año 2012. La industria española continúa su desplome al caer en 2012, corregido el efecto calendario, un 6%.  Cuatro veces más que en el año 2011. Por destino económico de los bienes, esta tasa es más negativa en el sector de bienes de equipo, donde la caída fue del 11,5%. Como es sabido, los bienes de equipo integran uno de los sectores que incorporan más tecnología y, por tanto, más importante para que la economía española siga transitando desde un modelo productivo basado en la construcción y servicios de baja productividad hacia otro muy distinto.

La desindustrialización de España

Si se analiza el IPI desde una perspectiva más amplia, cinco años, se aprecia que la industria en su conjunto está siendo incapaz de enfrentarse a la crisis más grave de nuestra reciente historia. El parón de la actividad industrial es alarmante y no tiene precedentes históricos. Efectivamente, en cinco años de recesión, la industria acumula un ajuste del -27,2% y en el caso de los bienes de equipo una caída mucho mayor (-38,3%). Esta prolongada caída de la producción industrial y de la inversión que sufre la economía española pone en peligro nuestro crecimiento potencial en el medio plazo.

Una prueba más de esta destrucción de tejido empresarial es el aumento de concursos de acreedores en la industria. Efectivamente, el INE informó esta semana que durante 2012 el número de empresas industriales concursadas alcanzó la cifra de 1.456, máximo histórico de la serie anual que comienza en 2004. Esta cifra supone un aumento del 29,4% respecto al año 2011, año en el que los deudores concursados del sector industrial fueron 1.125.

En el cuadro se observa cómo en España, desde 1980 y hasta 2012, se registra una disminución paulatina de la contribución de la industria al empleo. Así, mientras que el sector servicios ha ido aumentando el porcentaje sobre el total de los trabajadores ocupados, en cambio la industria ha ido reduciendo su participación. El cuadro muestra también la caída espectacular de la participación del sector de la construcción en el total del empleo, desde el año 2007. Habrá que esperar al 28 de febrero, en que se publica la Contabilidad Nacional, para poder conocer la participación de cada uno de los sectores económicos en la producción, es decir, en el PIB. El IPI, sin embargo, adelanta que la industria perderá participación, no sólo en el empleo como refleja el cuadro, sino también en la estructura sectorial de la producción económica.

Cuadro: Estructura sectorial del empleo en España

Agricultura y pesca

Industria

Construcción

Servicios

1980

18,6

27,2

9,3

44,9

1990

11,5

23,7

9,9

55,0

2000

6,6

20,0

11,2

62,3

2005

5,3

17,3

12,4

65,0

2007

4,6

16,0

13,3

66,3

2009

4,2

14,4

     9,7

71,7

2011

4,5

14,2

 7,2

74,1

2012

4,6

14,0

 6,4

75,0

Fuente: elaboración propia a partir de datos del INE 

Exportaciones y tipo de cambio

Debido al retroceso que se está produciendo en el consumo y la inversión, la supervivencia de nuestra industria depende de las exportaciones. Es preciso resaltar, por eso, que los productos españoles siguen mejorando su nivel de competitividad. Una prueba más de esa mejora, según publicó esta semana el INE, es que los precios de las exportaciones de bienes industriales disminuyeron seis décimas en el mes de diciembre de 2012 y se situaron en el 1,9% en tasa anual. Esta tasa es la más baja desde febrero de 2010.

Big-Mac

Desgraciadamente, para nuestras exportaciones, el euro sigue estando muy apreciado, tal como señala el índice Big-Mac que ha publicado esta semana la revista “The Economist”. Es decir, al tipo de cambio actual, las hamburguesas son más caras en la Zona Euro que en Estados Unidos. Se trata, como es sabido, de un indicador que se publica periódicamente y que toma como base el precio de una hamburguesa consumida en los establecimientos McDonald’s en diferentes países del mundo.

El índice Big-Mac sirve para conocer si los tipos de cambio de las monedas están bien valorados o si, por el contrario, están infravalorados o sobrevalorados. Es decir, el índice ofrece una guía para saber si una divisa se encuentra en su paridad “correcta”.  Y también permite comparar los niveles de precios entre países. Según el índice los precios, al menos para las hamburguesas, son más bajos en España (4,75 dólares) que en la Zona Euro (4,88 dólares). Puede ser un indicador de que en España se están reduciendo costes y que somos más competitivos que la media de los países de la Zona Euro.

Los datos publicado por The Economist muestran también que a 31 de enero de 2013 mientras en la media de los países de la Eurozona el precio de un Big-Mac era de 4,88 dólares en EEUU solo se pagaba por esa hamburguesa 4,37 dólares. Lo que sugiere una apreciación del 12% del euro con respecto al dólar.

El BCE se queda corto

De ahí que el Banco Central Europeo (BCE) debería haber bajado el jueves el tipo de interés siguiendo la estela de otros bancos centrales, para depreciar más el euro y ganar en competitividad. Una política monetaria más expansiva también para ser un contrapeso adecuado a la política fiscal restrictiva que se aplica en Europa. Esto mejoraría el panorama para los fabricantes españoles y también para el resto de los países de la Eurozona. Lo que a su vez aumentaría el empleo. No es acertado que el jueves de esta semana el BCE se limitara a mantener los tipos de interés en el 0,75%. 

España necesita más reformas

Sin embargo, el BCE ha anunciado que vigilará muy de cerca la evolución de los tipos de cambio. Es posible, por tanto, que en el futuro la política monetaria sea más expansiva, lo que hace pensar que el tipo de cambio del euro con el dólar se irá depreciando. Esto podría ayudar algo a resolver los problemas de la industria.

Sin embargo, lo más importante hay que hacerlo en casa: lo tienen que hacer las empresas y las Administraciones Públicas. El Gobierno ha movido algunas fichas: desde hace un año ha emprendido el camino de las reformas.  Mantenerse en ese camino es fundamental, por lo que debería intensificar más  la reforma del mercado de trabajo, mejorar la formación profesional y reconversión de oficios y cambiar el sistema de incentivos a la I+D+i. Debe seguir liberalizando los sectores intervenidos o regulados: energía, transporte por ferrocarril, telecomunicaciones, horarios comerciales y servicios profesionales.

La economía española está pagando intereses altos para poder financiarse. Una forma de recuperar la credibilidad de los inversores y bajar la prima de riesgo, es reducir el gasto público y hacer las reformas estructurales que están pendientes. Así se conseguirá aumentar la competencia en los mercados de bienes y servicio y que haya más iniciativa, producción y empleo y aquellas empresas que ahora tienen más poder de mercado tendrán menos propensión a abusar de su posición dominante.

Con las reformas bajará la prima de riesgo, seremos más competitivos, seguirán aumentando las exportaciones y al final llegará el crecimiento, la inversión y el empleo.

Fuente: Rafael Pampillón. “La industria y el Big-Mac”. Expansión. 9 de febrero de 2013. Páginas 47.

Comentarios

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Luis Medina 15 febrero 2013 - 22:56

Estimado Rafael,
Muy buena la nota. Entiendo los beneficios que traería para España una política monetaria expansiva que genere una depreciación del euro. Pero mis dudas son las siguientes: Cuánto margen tiene el BCE para implementar esto?. Sería un tipo de cambio 1.1 Euro/USD suficiente?. No traería esto una inflación superior al límite establecido?.
Su preocupación por la apreciación real del Euro me hace pensar que usted preferiría ir hacia un esquema de “real exchange targeting” en lugar de “inflation targeting”.
Comparto plenamente el punto de las reformas estructurales que usted menciona. El miedo es que la solución monetaria (y sus efectos positivos de corto plazo) disminuya los incentivos a realizarlas por completo.
Aprovecho la situación para saludarlo,
Luis

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