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El impacto de la crisis en las mujeres y las niñas

Escrito el 23 Enero 2013 por Patricia Gabaldón en Economía Global, Miscelánea

Cuando hablamos de igualdad de género en países en vías de desarrollo o subdesarrollados tenemos que tener en cuenta que la realidad es muy diferente que en los países desarrollados y que en los primeros casos, estamos hablando de supervivencia, más que de calidad de vida. Estos días han saltado a la prensa, los resultados de un informe realizado por la ONG Plan Internacional, sobre el efecto de la crisis económica mundial sobre las niñas y las mujeres jóvenes.

Los efectos más claros son tres:

1) la mortalidad infantil femenina crece más que la femenina cuando el PIB cae;

2) la escasez de ingresos dentro de la familia hace que las niñas abandonen antes el colegio para hacerse cargo de las tareas domésticas, lo que tiene efectos perniciosos sobre el capital humano y la productividad, no solo de ellas, sino de sus familias y por extensión del país; y

3) la reducción en gasto social y médico hace que aumenten los embarazos adolescentes y con ellos, la probabilidad de morir en el parto.

Estos efectos, que ya habían puesto de manifiesto informes de Naciones Unidas o del Banco Mundial, ponen en peligro no solo el crecimiento del país en el corto plazo, sino, y lo que es más importante, el crecimiento del país en el largo plazo. Las mujeres en sociedades menos desarrolladas funcionan como catalizadoras de la salud y el conocimiento dentro de sus familias.

El acceso de la mujer a la educación y por extensión, al mercado de trabajo, aumenta la riqueza de la familia, y ayuda a que una a una, puedan salir de la trampa de la pobreza que viven como hogares y como países. Por otro lado, la transmisión de normas de higiene, sanitarias e incluso de conocimientos más formales, parten inicialmente de la madre, que es la que se suele encargar de estas tareas en el hogar.

Mejorar el acceso a educación de estas mujeres, reduce la expansión de epidemias, implica vacunaciones y menor mortalidad infantil y que se vincule mejor, el numero de hijos con el nivel de ingresos de la familia, y que todos ellos vivan mejor en las próximas generaciones.

 

Es verdad que cuando los Gobiernos tienen que elegir entre lo urgente y lo importante, la igualdad de género baja puestos en la escala de importancia, porque su efecto se ve esencialmente en el largo plazo. Pero los países en vías de desarrollo tienen que hacer un esfuerzo extra en este campo, no por el bien solo de estas mujeres, si no por el bienestar de la próximas generaciones.

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