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Se reducen los desequilibrios

Escrito el 21 diciembre 2012 por Rafael Pampillón en Economía española

Durante 2013 la economía española seguirá contrayéndose. Esta previsión se basa en un mayor deterioro del mercado de trabajo, la continuidad en el proceso de desendeudamiento del sector privado, la consolidación fiscal, unas exigentes condiciones crediticias y un contexto de continuación de la crisis en el área euro.

Así, la OCDE prevé: a) una reducción sustancial del gasto en consumo de los hogares (-2,3%), mayor, por tanto que el registrado en 2012 (-1,9%) y que refleja el elevado nivel de paro; b) que seguirá el colapso de la formación bruta de capital fijo, que después de caer el 9% este año volverá a reducirse en esa misma cuantía en 2013 (por la falta de expectativas de los empresarios y la restricción del crédito); y c) que la única aportación positiva al crecimiento económico vendrá de la mano de la demanda externa. Como resultado, según la OCDE, la economía española se contraerá un 1,4% en 2013 (The Economist calcula la contracción en 1,7%).

Ante esta situación depresiva, en 2013 el paro se situará en niveles catastróficos: 6,2 millones de desempleados. Por eso no es de extrañar que la mayoría de los españoles crean que la situación económica está siendo mala o muy mala. En este sentido, el Estado y los poderes supranacionales, tienen la responsabilidad de minimizar el impacto que la crisis tiene sobre el bienestar de los ciudadanos. Para ello es necesario asentar las bases para una sólida recuperación a través de la necesaria corrección de los desequilibrios provocados durante la fase expansiva del ciclo. Afortunadamente, como veremos a continuación, algunos de estos desequilibrios ya se están reduciendo, tendencia que seguirá en 2013.

Se reduce le déficit público

Así, durante 2012 el Gobierno mantuvo su compromiso de reducción del déficit público (no en el objetivo pero sí en la tendencia), cuyo cumplimiento ha requerido intensificar las medidas de austeridad presupuestaria (reducción del gasto público y aumento de los tipos impositivos del IRPF y del IVA). Medidas que han tenido este año, y también tendrán el que viene, consecuencias negativas sobre el consumo, la inversión y el mercado de trabajo. El lado positivo es que el déficit público, que llegó a representar más del 11% del PIB, en 2009, se situará este año alrededor del 7%. Durante 2013 el déficit debería situarse por debajo del 6%, lo que exigirá otra “vuelta de tuerca” en la reducción del gasto público improductivo de las Comunidades Autónomas, la privatización o cierre de muchas empresas públicas y congelación de las pensiones.

La reestructuración del sector bancario

Se está produciendo además un saneamiento de la banca. Como consecuencia, la diferencia entre el valor contable de bastantes activos (sobre todo de los que están más ligados al “ladrillo”) y el valor de mercado de dichos activos se está reduciendo. A lo largo de 2012 se han puesto en marcha bastantes medidas orientadas a reducir este desequilibrio (apoyar la liquidez de las entidades bancarias, favorecer la reestructuración de las más frágiles y aumentar los niveles de capital y provisiones, especialmente para cubrir riesgos derivados del sector inmobiliario).

Como consecuencia, las entidades están ganando en solvencia, credibilidad y transparencia. En 2013 sería deseable que se solucionase definitivamente el problema del sistema bancario, y que se rompiese también el vínculo perverso entre el sistema bancario y la deuda pública, que favoreciese el flujo de crédito a la economía e impulsase el crecimiento económico.

Desaparece el déficit exterior. 

A lo largo de 2012 las empresas han seguido ajustando sus costes y han mejorado su competitividad. Esto ha permitido que las exportaciones de bienes y servicios crezcan este año a ritmos del 4%. La balanza por cuenta corriente, que en 2007 y 2008 arrojaba déficits del 10% del PIB, va a cerrar este año en el 2%. Según la OCDE, en 2013 las exportaciones crecerán un 6,4%, cifra más que aceptable si consideramos que nuestro principal cliente, la Eurozona, estará en recesión. Efectivamente, el Banco Central Europeo ha estimado que el PIB de la Zona Euro se contraerá 0,3% en 2013, si bien prevé que en 2014 la zona crecerá un 1,2%. Esta evolución del sector exterior español es muy esperanzadora, lo que permite aventurar que el déficit por cuenta corriente podría reducirse en 2013 hasta situarse por debajo del 1% del PIB.

En resumen, en 2013 España terminará de corregir algunos desequilibrios: el exterior y el financiero. La política fiscal tendrá que mantener el tono restrictivo para reducir el déficit. Hay dos desequilibrios, sin embargo, que no se ajustarán en 2013: el del mercado laboral y el de de la vivienda. Pero existen motivos para el optimismo, ya que a medida que España vaya saliendo de las crisis a través del aumento de la demanda externa la economía empezará a crecer y aumentará el empleo. Y también, pero más a largo plazo, el desequilibrio entre la oferta y la demanda de viviendas se irá ajustando y el sector inmobiliario abandonará su actual atonía y entrará también en los caminos de la recuperación.

Fuente: Rafael Pampillón Olmedo. “Se reducen los desequilibrios”. Expansión. Especial Agenda 2013. 21 de diciembre de 2012. página 2.

Comentarios

Javier Lusquiños 24 diciembre 2012 - 00:58

Además el sector exterior, que se está revelando como la única noticia positiva y esperanzadora de esta crisis, aún podría tener posibilidades de crecimiento y tener aún recorrido, ya que en 2013 las importaciones podrían seguir debilitándose, y por el lado de las exportaciones, España debería acercarse a su potencial del 2,5% de la economía mundial frente a algo menos del 2% que actualmente supone. Esto supondría una posibilidad de crecimiento relevante en los próximos trimestres y años.

Respecto del sector financiero efectivamente están mejorando sus balances de forma clara y en un entorno de cada vez mayor supervisión bancaria, este proceso se acelerará durante 2013.
No obstante, yo pienso que debido a :
- Un entorno de debilitamiento económico,
- Procesos internos de redimensionamiento del sector
- Ajuste continuo pero lento ( como no podía ser de forma) del desapalancamiento privado ( 227% del PIB en 2009 se ha pasado a un 214% en el 2012, pero todavía estamos lejos del 200% que era en 2006, casi al final de la fase expansiva anterior).
- Crecimiento del apalancamiento público seguirá creciendo al menos hasta el 2016.
- Procesos de supervisión bancaria mas exhaustivos e integrados a nivel europeo
- Medidas de eficiencia en dotar de liquidez y de funcionamiento correcto de los mercados por parte del BCE que aún necesarias, restan efectividad al crecimiento del crédito a la economía real. Esto quizás sea mas efecto que causa.

Por todo ello, harán difícil que el grifo del crédito bancario se abra en este año.

Dada esta situación, quizás aquí el gobierno debería sopesar medidas de apoyo decididas y alternativas a movilizar recursos de la financiación privada no bancaria, unido a movilización de fondos propios que en muchas empresas ( mas de las que se pueda pensar) gozan de buena salud, se destinen a proyectos de inversión que se pueden estar muriendo antes de nacer o deslocalizándose, no reportando efectos positivos a la economía.
Llegado a este punto sin embargo, volvemos a depender de que las cuentas públicas como máximo exponente por el que nuestro país ahora es examinando en los mercados internacionales, muestren, al menos signos de credibilidad. Con ello conseguiríamos:

- La inversión exterior ( necesaria en cualquier proyecto de crecimiento) fluya y la credibilidad en nuestro país vuelva.
- Mantener independencia en decisiones expansivas de índole fiscal para fomentar determinadas políticas de crecimiento.
- Reducir por la vía de la credibilidad en nuestro proyecto los costes financieros de la deuda, y por extensión de los costes financieros al resto de los agentes, empresas y consumidores finales.

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