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¿Va todo bien en Alemania?

Escrito el 2 noviembre 2012 por Mikel Aguirre en Economía Global

Después de un excelente pero atípico primer trimestre en 2012, el fin de año está siendo menos favorable en Alemania, debido a los perjudiciales efectos de la crisis de deuda en Europa y la desaceleración producida en los países emergentes y en Estados Unidos. A pesar de la constante y fuerte demanda de los mercados emergentes, las exportaciones (50% del PIB) se están reduciendo pronunciadamente como consecuencia de la desfavorable coyuntura económica en Europa Occidental (55% del total de las exportaciones, incluyendo el 40% de la zona euro). Aún así  la contribución del comercio exterior al crecimiento será ligeramente positiva, ya que al mismo tiempo, las importaciones disminuirán en línea con la inversión ya que como consecuencia a las incertidumbres del entorno, las empresas están posponiendo sus inversiones.

La inversión pública se está reduciendo al finalizar los proyectos previstos dentro del segundo plan de estímulo de 2009 (las grandes inversiones en energías renovables (eólica, solar y geotérmica), la modernización de las centrales térmicas y la construcción de estaciones de energía de gas natural como preparación para la finalización del uso de la energía nuclear en 2022).

En este final de año es el consumo de los hogares y la inversión quienes están sosteniendo la economía.  Por un lado, el empleo se estanca, pero por otro, los ingresos familiares disponibles están aumentarán significativamente (2%). En un mercado laboral ajustado, los acuerdos que hacen referencia a la industria y que afectan a una tercera parte de los empleados, han concluido con un significativo aumento salarial (entre el 3 y el 4%).

Los jubilados se beneficiarán del incremento de las pensiones conforme al incremento salarial producido. La mayor parte del aumento de los ingresos fiscales esperados en 2012, como resultado de la capacidad de recuperación del consumo y el aumento de los ingresos, se redistribuirá en forma de bonificaciones a final de año entre trabajadores del sector público, aumento de las ayudas para vivienda, asignaciones por hijo y becas para estudiantes.

Se prevé que la construcción y renovación de viviendas aumente, especialmente debido a la desconfianza de los hogares en las inversiones financieras y a los bajos tipos de interés. Satisfactorias cuentas públicas y externas.  Dado que ha disminuido el ritmo del crecimiento económico  y la política presupuestaria se encuentra relajada, el camino hacia el equilibrio de las cuentas nacionales va a ralentizarse.

Se espera que el déficit público se sitúe por debajo del umbral del 1% del PIB, sin embargo, la deuda seguirá siendo elevada (superior al 80% del PIB), pero continuará disminuyendo. El freno de la deuda incluida en la Ley del país, prevé que el déficit estructural de la República Federal sea reducido al 0,35% desde este año hasta el 2016.

El declive económico parece que puede ser descartado por la elevada capacidad de producción y la recuperación parcial del terreno perdido durante la crisis de 2009.Así pues la positiva situación del país se seguirá basando en unas cuentas públicas positivas y un saldo exterior positivo.

Comentarios

Adrià Palé Ferrer 4 noviembre 2012 - 13:22

Alemania claramente va un paso por delante (incluso dos), aquí en España nos pasamos cada día hablando de la crisis y los políticos se dedican en cuerpo y alma para salir de esta, en Alemania ya piensan en el 2022.
Ahora mismo España vive en su propia crisis que junto con la anterior puede que al final sea equiparable a la década perdida de Japón.

Mientras que aquí pensamos en qué modelo productivo queremos, en Alemania ya lo tienen construido, en marcha y a toda vela, recogiendo los frutos. Ahora se dedican a anticiparse a una posible nueva crisis energética, inversión muy inteligente. Una vez más vamos tarde, ¿el plan E no se podía haberse centrado a las energías renovables? ¿Cuál es la ventaja competitiva de España; el sol?

Y para finalizar cuando en un país se pueden permitir pensar en apagar las centrales nucleares y cambiar de modelo energético a cuantos años irán avanzados de otros países, Francia por ejemplo.

Carmen Maza Pallarés 4 noviembre 2012 - 23:46

España en épocas de bonanzas no quiso mirar al futuro, si no que se dedicó a malgastar el dinero que tenía, al mismo tiempo que daba una falsa imagen sobre la reducción del desempleo, incrementando el gasto público y dando salida a inversiones que carecían de sentido alguno.

Cabe destacar la inversión en los aeropuertos para incrementar el turismo en España. Actualmente el 80% de estos tienen pérdidas, y, como ejemplo relevante tenemos el aeropuerto de Castellón en el que todavía no se ha efectuado ningún vuelo.

Estoy totalmente de acuerdo con mi compañero Adrià, en afirmar que vamos muy por detrás de Alemania, pero, ¿Qué se puede esperar de un país que ha basado su modelo económico en tapas y ladrillos? ¿Cómo nos vamos a poder diferenciar con el resto de países?

Adrià Palé Ferrer 15 noviembre 2012 - 14:15

Sí la verdad es que no hemos sabido dirigir nuestras inversiones en los sectores o proyectos más adecuados. Como Carmen dice como puede ser que se hagan aeropuertos que luego no vuela nadie, un mayor control sobre los contractos públicos y unos estudios más rigurosos parecen necesarios.

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