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Oct

El envejecimiento de la población y la demanda de viviendas.

Escrito el 17 octubre 2012 por Rafael Pampillón en Economía española

La pérdida de dinamismo demográfico conduce  al envejecimiento de la población.

La pirámide de la población española por edades está cada vez más invertida. Hay más personas de más de 60 años (10.104.127) que de menos de 20 (9.207.045).

Gráfico: Pirámide de la población española por edades (fuente: INE)

Demanda de viviendas

Una situación que, por ejemplo, afecta muy negativamente al mercado de la vivienda.

La demanda de viviendas no acaba de arrancar por a) la intensificación de la destrucción de empleo, b) la caída de la renta disponible de las familias, c)  el deterioro del clima de confianza y d) la falta de crédito.

Sin embargo en el futuro la demanda de viviendas no va a ser mucho más halagüeña. Como se ve en el gráfico la población que actualmente demanda más primeras viviendas (25-34 años) es un 34% superior a la de las cohortes de 15 a 24 años (que serán los demandantes dentro de 10 años).

En este contexto el  stock de vivienda nueva sin vender (676.000 unidades) tardará mucho en reducirse. Seguirá siendo un proceso muy lento y un lastre para el sector.

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Comentarios

Ferran Jaén 18 octubre 2012 - 10:21

Yo pondría como primero el c), pero puede no tratarse de una ordenación.
A destacar: los tramos de edad centreales en rojo (inmigrantes) y su incorporación progresica a beneficiarios de pensión por jubilación, frente a los tramos de aportación de nacimientos. Que cada cual saque sus conclusiones. El negocio de la mano de obra barata lo han hecho los empresarios y el coste social a repartir.

Santi 18 octubre 2012 - 16:07
Javier Lusquiños 19 octubre 2012 - 12:33

Además de lo que apunta el profesor, yo añadiría la composición de renta de los nuevos demandantes o futuros compradores de vivienda. En la situación actual y con los cambios estructurales que por ejemplo en el mercado de trabajo se están ya produciendo y que se acentuaran en el futuro cercano, la propiedad cada vez será, aunque bajen los precios, menos asequible y accesible para los futuros compradores, y además en muchos casos carecerá de sentido, pasando a ser el alquiler por su carácter mucho más flexible un producto más demandado y que se ajustará mejor a las necesidades de cambio de residencia, costes y tiempos de desplazamiento.
A lo anterior añadir que en las franjas de edad más altas, que desaparecerán en próximos años, el sentido de la propiedad ha estado muy arraigado, por lo cual se añadirán más viviendas al mercado, presionando también por este lado la oferta de viviendas.
En España a mi juicio fue un gran error no cambiar la política fiscal en el sentido de retirar las desgravaciones fiscales a la compra de vivienda y en cambio retirar la del alquiler, más si cabe cuando el mercado inmobiliario gozaba por el lado de la demanda de una sobresaturación de todos conocida y que no precisaba de empujes fiscales de ningún tipo.
Si bien el pasado ya no se puede cambiar, sí que sería deseable y necesario que para la próxima década y para las generaciones que deben incorporarse al mercado de la vivienda por el lado de la demanda, se articularan medidas reales y efectivas para que puedan acceder al mercado del alquiler en condiciones más ventajosas y que no tengan la necesidad de realizar la ingente inversión de la compra de vivienda, la cual además será difícil o casi imposible de acometer en un entorno de reducción de renta, al menos en cuanto a salarios que se avecina.
Ello además ayudaría a mejorar la flexibilidad del mercado laboral tan ansiada y hasta podría racionalizar las elevadas inversiones en infraestructuras para el desplazamiento vivienda –trabajo que se han acometido estos últimos años y que ahora empiezan a verse en muchos casos como improductivas ( ejemplos los peajes alrededor de Madrid).
Por el lado de la oferta y ante este panorama, si de verdad se quiere llegar a soluciones efectivas en el medio y largo plazo, deberían articularse medidas legislativas que fomenten y den seguridad al alquiler y aún así posiblemente sean insuficientes y tendrán que darse soluciones del tipo dar entrada a inversores y fondos quizás inicialmente con una participación pública, que puedan gestionar y rentabilizar el parqué de viviendas por la vía del alquiler y arrendamientos con opción a compra, etc.

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