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El euro y el patrón oro.

Escrito el 3 septiembre 2012 por José María O'Kean Alonso en Unión Europea

En cierta medida, la moneda única de los países del euro opera como si entre todos ellos tuvieran un tipo de cambio fijo que impide devaluaciones competitivas. Este modelo económico y de relaciones comerciales, operó con éxito entre 1896 y 1914, en lo que se denominó la Época Dorada del capitalismo global, un escenario similar, con matices, a nuestra actual economía globalizada.

El modelo se auto ajustaba debido a la flexibilidad de precios y salarios y a la austeridad de los Gobiernos. Dos mensajes repetidos en la actualidad de manera machacona por los líderes centroeuropeos.  En el patrón oro,  si un país no era competitivo y presentaba un saldo deficitario en su cuenta corriente, tenía que saldar su déficit en oro y como el dinero de cada país estaba respaldado por el oro, la salida de oro originaba que hubiera menos dinero en circulación y los precios bajaban.

Entonces, los salarios se ajustaban con mucha rapidez y al descender lo precios bajaban también los salarios,  se abarataban los costes de los productos y sus precios, se volvían a exportar los bienes nacionales, se recuperaba el saldo de la balanza comercial y se registraba una entrada de oro que ponía otra vez más dinero en circulación y subían los precios y salarios. Indudablemente los Gobiernos no podían dar soluciones fiscales a las crisis, porque si gastaban de más no podían emitir dinero si no tenían oro y los préstamos internacionales había que devolverlos en oro.

El modelo dejó de funcionar porque la economía dejó de ser flexibles con los movimientos sindicales, los Gobiernos entraron en proyectos belicistas que terminaron en la Guerra del 14 y los países fueron poco a poco avanzando en lo que finalmente se denominó el estado del bienestar. Tras la Gran Guerra, los países occidentales intentaron recuperar el comercio internacional, vino la crisis del 29 y a partir de ahí la mayoría de los países se cerraron en sí mismo y siguieron economías autárquicas, como hizo la Alemania de Hitler, la URSS de Stalin, países como Italia o España después de la Guerra Civil y finalmente los modelos que siguieron Suecia y Estados Unidos.

Me pregunto si la manera que estamos teniendo de asumir la crisis del euro no está siguiendo las pautas de los modelos de tipos de cambio fijos de la Edad de Oro, en economías que son diferentes y que no quieren volver a aquellos años. Si me explican que la UE y el núcleo duro (Alemania, Holanda, Finlandia, Austria y finalmente Francia, que ya va virando a la ortodoxia) están abordando el ajuste en dos etapas:

1) La primera para obligar a ajustar a las economías que despilfarran a que gasten lo que pueden pagar y el sistema financiero se sanee y funcione correctamente;

2) La segunda etapa para lanzar un proyecto de inversiones y un modelo de crecimiento europeo común, puedo comprender lo que está pasando.

Incluso pediría que se adelantara las directrices de este cambio estratégico para que todos comprendiéramos la razón de los sacrificios actuales y la recompensa de tanto esfuerzo. Pero de momento, ni el Gobierno español ni el europeo están diciendo nada al respecto. Reducir el déficit público, sanear los bancos y bajar los salarios….., el ajuste del patrón oro. Y, además, no nos queda otra.

(Una lectura interesante sobre esta etapa a la que he hecho referencia es:  Frieden, J.A. (2006) : “Capitalismo Global” (Crítica – Barcelona, 2007)).

Comentarios

Laurawotowo 3 septiembre 2012 - 19:31

La única diferencia entre una etapa y otra es que en el caso del patrón oro, el metal dorado respaldaba todas las operaciones, con un valor que oscilaba, pero había algo físico detrás de todos los movimientos económicos.
En estos momentos, el nivel de abstracción es tal, que sirve para bien poco flexibilizar las condiciones del empleo, que por otra parte no hacen sino perjudicar a los individuos y las familias, pilares de nuestra sociedad.
Se impone para Grecia aumentar la jornada laboral a seis días a la semana, cosa que habrá que ver si aumenta la productividad del país, considerando el descontento que produce trabajar más por el mismo dinero.
Por otra parte, los gobiernos que adoptaron estas medidas a finales del siglo XIX y que posteriormente establecieron los acuerdos de Bretton Woods sustituyendo el oro por el dólar, estoy segura que habrían dejado quebrar a las entidades financieras cuya intervención en el mercado hubiera sido tan desastrosa como las que los españoles ahora nos esforzamos por salvar.
Cuál será el precio que habrá que pagar para que las economías europeas se saneen y funcionen, y lo que es más importante, quién lo tendrá que pagar? Me rebelo ante la exposición que hace de los hechos, pues, si se cumplieran sus predicciones, los países fuertemente acreedores, ante la obligación contraída por formar parte del euro, invertirán en los países en desgracia, sí, pero en qué forma. Por decirlo de alguna manera, Apple, Nike y otras compañías explotadoras, eso sí, europeas, aumentarán su mapa de países para aprovechar las economías de escala con mano de obra barata española, griega, irlandesa… Este mapa debería ir disminuyendo, qué casualidad.
Y lo del modelos de crecimiento europeo común… Pocas similitudes veo yo entre un país al que le pagan por pedir prestado y otro al que le van a ahogar los intereses dentro de 10 años.
En mi opinión, se debió revisar de forma exhaustiva la forma de cumplimiento de los criterios de convergencia, y no sólo las cifras. Sólo veo errores de bulto, y a los ciudadanos con los errores a cuestas.

rosa-vinilos infantiles 3 septiembre 2012 - 23:35

Estoy totalmente de acuerdo con Laura, muy bien dicho!!
http://www.bebabe.es/

Daniel 4 septiembre 2012 - 07:42

No estoy del todo de acuerdo con lo que dice Laura, en España nos hemos acostumbrado a vivir con más de lo que producimos, via déficit del estado o vía déficit por cuenta corriente, excesos de los que todos nos hemos aprovechado de una forma u otra, y ahora cuesta mucho dar marcha atrás sin causar graves conflictos sociales.

Ahora, al contrario que a principios del XX, la opinión pública y los medios de comunicación afines y contrarios al gobierno son un poder más que condiciona las políticas de los gobiernos muchas veces de forma muy poco deseable. En España sobra demagogia y falta formación financiera.

Los responsables de tan nefasta política económica deberían salir a la palestra y asumir sus responsabilidades, pero los ciudadanos debemos darnos cuenta que el modelo de crecimiento económico basado en la deuda exterior y el consumo desaforado era no sólo equivocado sino nefasto para las próximas generaciones.

Cuanto mayor sea la purga antes se producirá la ansiada recuperación. No podemos exigir muchos esfuerzos de europa cuando la reducción del déficit del estado brilla por su ausencia y las autonomías siguen presumiendo de decenas de embajadas y miles de choferes para decenas de miles de políticos corruptos e inservibles.

Patxi Bonel 4 septiembre 2012 - 08:57

Desde nuestra posición, nos revelamos ahora por dejar de disfrutar de condiciones laborales, derechos adquiridos y salarios que están por encima de otras economías que comienzan a ser tan competitivas como las nuestras (y hablo de EU y EEUU).

La forma de mantener nuestro status quo ha sido generar un incremento de demanda constante y unos costes más o menos controlados. Pero nos hemos olvidado que esto no se hizo sólo por altruismo. En una economía global, en la que los derechos sociales no son globales, hemos dejado de ser competitivos frente a otras Economías que tienen más hambre que nosotros: China, Brasil, India …

En Occidente defendemos valores de respeto medioambiental, compatibilidad del trabajo con la familia, responsabilidad social corporativa, sanidad pública universal, cultura del ocio … y esto genera costes sobre otros modelos culturales, que ya no son compensados por los ingresos que generamos, y además ahora hay alternativas de inversión en mercados con mayores oportunidades de crecimiento y con menores costes de producción (offshore, deslocalización, etc).

O inventamos algo distinto, o con este sistema nos toca adaptarnos esta vez a la baja. ¿Que sería ahora mismo de Alemania si no hubiese generado un pacto social en el 2007 y desplegado los famosos “minijobs”?

Ahora los afectados son/somos las clases medias … y duele. Yo prefiero comenzar a pensar en caminos nuevos que dirigirnos al precipicio.

Somos un país con un gran sistema de sanidad y profesionales muy preparados, que hemos exportado a UK, Alemania, Italia … ¿Por qué no aprovechar nuestras infraestructuras, nuestro clima y nuestros precios más competitivos y traer los pacientes europeos a España en lugar de desmantelar el Sistema de Sanidad?.

JesusN 4 septiembre 2012 - 20:27

Es una visión que desde luego tiene algo de razón, pero faltan muchísimos matices. Enormes. Respecto al patrón-oro: en realidad los bancos centrales violaron las reglas del juego, Reino Unido (potencia financiera hegemónica) tuvo un superavit medio de más del 5% del PIB en el periodo 1870-1914, mientras otros países tuvieron problemas para devolver los préstamos. Existían al igual que ahora, y tal y como han mostrado Rogoff y Reinhart, crisis financieras globales que llevaban a crisis mundiales de liquidez. Cada vez que ha existido libertad de movimiento de capital ha pasado esto. Se consiguió evitar defaults soberanos por la disciplina de los gobiernos y porque el Banco de Inglaterra actuaba como prestamista de último recurso.

Respecto a la situación actual: Hace unos días leí como la devaluación interna había funcionado en las repúblicas bálticas

http://www.cotizalia.com/opinion/perlas-kike-vazquez/2012/07/09/economias-de-laboratorio-asi-funciona-la-devaluacion-interna-7242/

con los tipos de cambio flexibles el ajuste de las balanzas de pagos en la era de la globalización se ha conseguido con el tipo de cambio nominal. Esto no ha sido ni mucho menos un paseo, como se puede ver de la comparación de Islandia con las repúblicas Bálticas. A principios de siglo XXI el FMI producía este papel: “30 años de desbalances de cuenta corriente, reversión de la cuenta corriente y sudden stops”

http://www.anderson.ucla.edu/faculty/sebastian.edwards/w10276.pdf

la globalización ha sido una sucesión de crisis cambiarias y sudden stops muy duros. Hemos tenido la década pérdida latinoamericana, las décadas pérdidas de Japón, la crisis de los emergentes (que fue una primera crisis global de liquidez) a finales de los 90. La cuestión es que los ajustes de la cuenta corriente se han dejado al mercado, y estos no han venido de forma gradual, ni mucho menos, han sido por lo general de forma brusca y traumática, ya que el mercado ha permitido que se acumulen desequilibrios muy grandes seguidos de parones repentinos en los flujos de capital. Realmente lo de parón repentino es un eufemismo porque lo que se produce es una fuga.

Por otro lado está, como dice Laura, el papel del dólar. Mientras no haya más monedas de reserva, o se llegue a un acuerdo para utilizar activos de reserva distintos, no será posible ver a EEUU con una balanza de pagos positiva. Eso es una fuente de inestabilidad bastante grande. Una moneda propia nos obligaría a adquirir activos de reserva, generalmente en dólares, que producen muy poco, por no decir que producen pérdidas, al devaluarse de forma continúa.

En definitiva, la cuestión es encontrar una estructura racional para el comercio y financiar adecuadamente las balanzas de pagos. No es que no funcione el euro, por ser muy rígido, es que no funciona a nivel global. Por otro lado, se ha incorporado al euro un mecanismo para evitar en el futuro acumular excesivos saldos en la cuenta de pagos internacional. Eso no arreglará la situación actual, pero al menos es un avance hacía una estructura más racional que lo que hay fuera.

En cualquier caso soy bastante pesimista respecto a la situación mundial, parece que la economía mundial está entrando en barrena, incluyendo a los países de la OCDE, los emergentes y también EEUU.

Para una reflexión de las consecuencias sociales de la globalización, recomiendo este enlace, que contiene algunas citas del gran sociólogo polaco Zygmunt Bauman, escritas en el año 96. Eso si tiene mérito.

http://laproadelargo.blogspot.com.es/2012/08/la-guerra-de-divisas-i-280-buques-de.html

un saludo

Quit smoking 4 septiembre 2012 - 22:25

pues la verdad yo si estoy de acuerdo con Laura con su comentario

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