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El Banco de España dio a conocer ayer la balanza de pagos (de España) del año 2011. Por cuarto año consecutivo, el déficit exterior de la economía española cayó en 2011 (ver gráfico). El déficit de la balanza por cuenta corriente, se situó en 39.778 millones de euros; un poco inferior al del año 2010 que fue de 47.674 y que a su vez también fue menor que el de 2009 que fue de 53.228 millones. A pesar de la reducción, en términos absolutos sigue siendo el déficit exterior más grande del mundo, después del de EEUU.

El déficit exterior es del 3,2% del PIB

Este déficit por cuenta corriente equivale al 3,2% del PIB, ya que el PIB del año 2011 alcanzó 1.073.383 millones de euros. En, el año anterior, 2010, el déficit corriente fue superior al 4,5% del PIB y en 2009 todavía mayor 5,1% del PIB. Pero a pesar de esta fuerte reducción el déficit exterior español, en relación al PIB, sigue siendo (con respecto al PIB) el más alto del mundo  por encima incluso de EEUU.

La balanza de bienes y servicios

El déficit de la  balanza comercial (que solo incluye bienes) en  2011  se situó en 39.954   millones de euros inferior, por tanto, a los 47.143 millones el año anterior,  en un contexto de  notable  dinamismo  de los flujos comerciales,  tanto  de  las exportaciones  que crecieron un 16,7% como  de las  importaciones  que lo hicieron en un 10,4% con respecto a 2010.

 En la balanza de servicios, el superávit del año 2011 ascendió a 35.310,7 millones de euros (26.957,8 millones en el año 2010), como resultado de la mejoría de los saldos 1) de turismo y viajes (como consecuencia de la bajada de precios en España en ese sector y también por los problemas geopolíticos en otros destinos turísticos) y 2) de  los otros servicios.

El déficit de la balanza de rentas se amplió en 2011 hasta 29.186,4 millones de euros (21.941,3 millones en 2010). Conviene señalar que la caída del déficit corriente del pasado año fue fruto de la mejoría de todas las balanzas, salvo la de rentas, cuyo déficit se disparó un 33%, debido al deterioro de las condiciones de financiación.

Por último, el saldo negativo acumulado en 2011 por la balanza de transferencias corrientes se redujo hasta 5.948,0 millones de euros (7.116,4 millones en el año anterior).

 Las necesidades de financiación de la economía española.

La otra cara del déficit por cuenta corriente es la necesidad de financiación. Para financiar la parte del gasto nacional que no es soportada por el ahorro nacional debemos endeudarnos (ahorro procedente del exterior): importando ahorro del exterior. Así las necesidades de financiación con el exterior del año 2011 han sido de 34.444,4 millones de euros, si bien disminuyó  con respecto al año 2010 (42.108,6 millones). España sigue así aumentando su posición deudora con respecto al resto del mundo. En el tercer trimestre del año pasado alcanzamos la cifra record de nuestra posición deudora: debíamos, según el Banco de España, al resto del mundo 994,5 mil millones de euros netos (pasivos-activos), un importe semejante al PIB. Dentro de 30 días se publicarán los datos para el conjunto del año.

Conclusión

La fuerte corrección del déficit por cuenta corriente en los últimos años (3,7% del PIB en 2011 vs 10% en 2007) es coherente con el profundo ajuste que está sufriendo la demanda interna (-12,3% desde el inicio de la crisis). Sin embargo, llevamos 13 años apelando a los mercados financieros internacionales,  aumentando nuestra deuda externa, con lo que somos extremadamente vulnerables a sus posibles restricciones crediticias. Hemos de ser conscientes de que en un momento de desconfianza como el actual las economías más vulnerables son aquellas que dependen más de la financiación internacional.

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Comentarios

Ferran Jaén 2 marzo 2012 - 09:51

Ya podemos ir espabilando y pasar de déficit a superávit o la purga será la de toda una generación. Es preciso volver a defender el mercado nacional y poner obstáculos técnicos a determinadas entradas de productos; aunque lo mejor sería el rechazo a los productos de pésima calidad procedentes de terceros países (hay mercadillos grandiosos en barrios obreros que sólo tienen productos importados de China) . Las clases medias pueden rechazar los productos de consumo de origen extranjero, dejar de consumir agricultura foránea, ajustándose a las estaciones y dejando de irse de vacaciones al extranjero, que es lo conveniente. Si sacan el espantajo del “proteccionismo”, responder con una sonrisa, y podemos decirles que protegiendo el mercado interior no impedimos que realicen beneficios las empresas extranejras, simplemente les hacemos estar aquí, como sucede con Carrefour y similares, que si quieren vender aquí se ven obligadas a estar aquí, pero preferimos que los productos sean de aquí. ¿Productos europeos? En segunda opción tras comprobar que no lo hay disponible autóctono.
Veamos cómo lo hago yo: Oteo un bar, veo que es de chinos, busco otro. Veo un comercio, veo que está atendido por paquistaníes, busco otro. Entro en uno que me atienden españoles, pregunto inmediatamente: ¿es producto español, fabricado en España? Si la respuesta es no, le digo que lo lamento, pero sólo compro productos españoles. No digo que se pueda hacer con todos los productos (los hay que aquí no se fabrican), pero refuerzo el mercado nacional. ¿Tiempo para hacerlo? Se reduce el rato de sofá-televisión y ya está. Los suizos pagan su vino más caro, pero es suyo y alimenta a los suyos.

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