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Feb

Los datos de Contabilidad Nacional publicados hoy, por el INE, muestran que la economía española se desplomó(crecimiento -0,3%) en el cuarto trimestre del año con respecto al tercer trimestre. Estos datos del cuarto trimestre son tres décimas peores que los del tercer trimestre en el que la economía se estancó (0%). La caída en la tasa de crecimiento se explica por el lado de la demanda por la caída del consumo (público y privado), la construcción, los bienes de equipo y las exportaciones de bienes.

Por el lado de la oferta tan sólo la agricultura registró tasas trimestrales positivas. Por su parte, la industria acelera su descenso (-1,4%, el doble que en el tercer trimestre que fue del -0,8%, que, a su vez fue el doble que el segundo trimestre), arrastrada por la manufacturera (-1,8%).

Se trata de tasas trimestrales si el lector las quiere anualizar solo tiene que multiplicar por 4, y verá el susto que se pega.

Buen comportamiento

Por el lado de la demanda, crecen muy rápidamente las exportaciones de servicios. La demanda externa continuó siendo el único sostén de la economía, si bien su crecimiento se explica por la espectacular caída de las importaciones de bienes (ver cuadro). En tasa trimestral  las importaciones de bienes caen un 7,7%, y en tasa anualizada el descenso es de un 30%.

Crecimiento del producto interior bruto y sus componentes. Datos corregidos de efectos estacionales y de calendario. Tasas de variación del cuarto trimestre de 2011, con respecto al tercero. (Fuente: INE).

Gasto en consumo final

-1,0

– Gasto en consumo final de los hogares

-1,0

– Gasto en consumo final de las ISFLSH

-1,1

– Gasto en consumo final de las AAPP

-1,1

Formación bruta de capital fijo

-4,3

– Activos fijos materiales

-4,4

  • Construcción

-4,7

  • Bienes de equipo y activos cultivados

-3,9

– Activos fijos inmateriales

-1,7

DEMANDA NACIONAL

-2,9

Exportaciones de bienes y servicios

-1,6

– Exportaciones de bienes

-3,4

– Exportaciones de servicios

2,4

Importaciones de bienes y servicios

-6,5

– Importaciones de bienes

-7,7

– Importaciones de servicios

-1,6

   
DEMANDA EXTERNA

+3,2

PRODUCTO INTERIOR BRUTO

-0,3

   
Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca

0,9

Industria

-1,4

– Industria manufacturera

-1,8

Construcción

-1,1

Servicios

-0,1

– Comercio, transporte y hostelería

0,3

– Información y comunicaciones

0,8

– Actividades financieras y de seguros

-1,3

– Actividades Inmobiliarias

0,8

– Actividades profesionales

-1,1

– Administración pública, sanidad y educación

-0,5

– Actividades artísticas y recreativas

-0,4

PRODUCTO INTERIOR BRUTO

-0,3

 

Importancia del sector exterior

Por tanto, los datos vuelven a poner de manifiesto, que ante una demanda interna colapsada es necesario que nuestras empresas sigan aprovechando las posibilidades que ofrecen los mercados exteriores. El patrón de comportamiento con una fuerte presencia de la demanda externa en las primeras etapas tras una crisis es imprescindible, teniendo en cuenta la caída de la demanda interna y la necesidad de reducir el déficit público y otros desequilibrios acumulados durante los últimos años.

Los datos publicados hoy muestran un panorama muy complicado para la economía española, de modo que en este año 2012 se espera un crecimiento muy negativo (-2,5%). A la caída del gasto privado, como consecuencia del proceso de desapalancamiento, se añade la política fiscal contractiva. A ello se une la marcha atrás en el recimiento económico de nuestros socios europeos y, con ello, el posible frenazo de nuestra demanda externa, que hasta ahora se había erigido como el único motor de crecimiento.

El cuadro que tienes arriba explica el drama en con todo tipo de detalles.

Un panorama sombrío. Estamos en un túnel ¿Alguien puede arrojar un poco de luz?

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Comentarios

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Fernando Peral 16 Febrero 2012 - 23:29

Brillante crítico del socialismo económico y del intervencionismo del estado, Ludwig von Mises (1881-1973) consideraba que la función social del economista consistía tanto en elaborar teorías económicas racionales y coherentes como en desmontar todo razonamiento falaz; por este motivo, tenía que mostrarse dispuesto a enfrentarse a la enemistad de todo cuanto timador y charlatán trata de “vender” atajos hacia el paraíso en la tierra, ya que su función incluye el deber de desacreditarlos. Y en esta guerra, siempre tiene que esperarse a que, a medida que dichos aprovechados se vayan quedando sin objeciones plausibles que oponer a sus argumentos económicos, irán recurriendo cada vez más al insulto y la descalificación personales.

Esta visión lúcida e integral de la economía y de la función social del verdadero economista es la que, en mi opinión, debería promoverse entre todos los profesionales y estudiantes de la economía. Su discípulo Friedrich Hayek (Premio Nobel de Economía en 1974 por sus estudios sobre la coyuntura económica) es un ejemplo sobresaliente de esta visión.

Ludwig von Mises también se mostró crítico frente a las propuestas de “vía intermedia” entre el socialismo y el capitalismo que abogaban por el intervencionismo del Estado en la economía a través de preceptos y prohibiciones, impuestos y subvenciones. En efecto, como él anticipaba y demuestra la historia económica moderna y contemporánea, la elevación de los salarios por encima del nivel que alcanzarían en un mercado libre siempre ha terminado desembocando en un desempleo masivo y prolongado; los esfuerzos destinados a reducir los tipos de interés a través de la expansión del crédito han sido la causa de crisis profundas y recurrentes, y la fiscalidad orientada a saquear a los más prósperos ha resultado inevitablemente en la desaparición paulatina del capital.

En lo que ya se ha confirmado como una crisis económica de gran envergadura a la que habrá que hacer frente en los próximos años, no estaría de más que se releyeran la obra magna de este autor, titulada “La acción humana” (Unión Editorial, 8ª edición, 2007) y en especial el capitulo 17 dedicado a los intercambios indirectos, donde se tratan las cuestiones de la inflación y la deflación, la anticipación de la evolución del poder adquisitivo y la visión inflacionista de la historia.

http://boabdilsigloxx.blogspot.com

Ferran Jaén 17 Febrero 2012 - 10:25

A quienes nos hemos leído el libro de von Mises, sus más de mil páginas aproximadamente, no necesitamos que nos direcciones a un blog. Mises, como Marx y como tantos otros economistas, comete el error de considerar al trabajador como una mercancía y no lo es; entre otras razones porque asegura la demanda y porque tiene comportamientos de libre albedrío, cosa que un liberal debiera de haberse percatado y muchos aún están a tiempo.

Por lo que se refiere a los datos que nos facilita el profesor Pampillón, creo que, vistos en perspectiva temporal y a modo de hipótesis de trabajo, sugieren que España (así tomada en su conjunto y no por parcelas) se encamina hacia una economía de tipo latinoamericano, de fuerte dependencia exterior y empobrecimiento progresico interior con ciclos pronunciados. No es que ya estemos ahí, pero si se persiste en el camino de arruinar el mercado doméstico para beneficiar a las multinacionales y grandes empresas monopolistas de facto, entonces acaberemos allí y lo lamentarán muchos empresarios que ahora sólo miran la facilidad en despedir, cuando debieran mirar la facilidad en contratar.

Juan Garza 17 Febrero 2012 - 12:22

Estos datos hablan de como andan las Divisas

Fernando Peral 17 Febrero 2012 - 17:53

Estimado Ferrán,

Afirma usted que Mises considera al trabajador como una mercancía, y me parece que confunde el concepto del factor trabajo, y el actor económico que aporta dicho factor, cosa que no hace von Mises. Antes al contrario, von Mises es un firme defensor del indivudualismo y diferencia claramente a las personas del papel que desempeñan en la economía, de ahí su enfoque “praxeológico” (término acuñado en 1890 por Alfred Espinas), que centra su atención en el individuo y en su proceso de toma de decisiones, aplicable a cada individuo por separado. La lógica praxeológica postula que el hombre actúa; cuando actúa, prefiere unas cosas a otras; al actuar, persigue un fin, y el tiempo influye en sus preferencias y, por tanto, en su actuación. De ahí extrae el fundamento lógico de su teoría, llamada catalaxia o cataláctica, que es una visión teórica de la manera en que el mercado fija los precios y los intercambios en un contexto de orden espontáneo, que se produce sin necesidad de objetivos comunes ni planificados entre los actores económicos. Tal vez le convendría hacer una relectura más profunda de la obra de von Mises.

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