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Los retos del Presidente (Mariano Rajoy)

Escrito el 23 noviembre 2011 por Rafael Pampillón en Economía española

La situación política y económica que atraviesa España tiene algunos rasgos similares a los que tenían Gran Bretaña y Estados Unidos al final de la década de los 70 del siglo pasado. ¿Evolucionará la economía española de forma parecida a como lo hicieron esas dos grandes potencias? Parece probable.

Thatcher

Hagamos un poco de historia. A mediados de los años 70, en Gran Bretaña, el Gobierno laborista fue incapaz de resolver la crisis económica provocada por la subida de los precios del petróleo. A causa de ello, el primer ministro, James Callaghan, fue derrotado en las elecciones de 1979 por Margaret Thatcher.

En EEUU, en esos mismos años, se produjo un cambio de idénticas características. Ronald Reagan ganó las elecciones al presidente Carter en 1980, entre otros motivos por la mala situación de la economía.

Tanto Thatcher como Reagan apostaron por el crecimiento económico, la creación de empleo y la estabilización de los precios. La forma de conseguir estos objetivos consistió en rebajas fiscales, privatización de las empresas públicas, mejora de la productividad, apostar por una mayor flexibilidad salarial, acabar con las industrias sin futuro y confiar en los mecanismos del mercado como sistema de asignación eficiente de recursos.

Junto a estas políticas hubo, sin embargo, dos medidas que, a corto plazo, deprimieron la economía: la reducción del gasto público para intentar equilibrar los presupuestos y la subida de los tipos de interés para luchar contra la inflación.

Como consecuencia del ajuste del Gobierno de Thatcher, en los años 1980 y 1981 la economía británica sufrió una dura recesión. En 1980 el crecimiento fue del -1,9% y en 1982 del -1%. Sin embargo, y a pesar de esa recesión, en el conjunto de los 11 años en que Margaret Thatcher estuvo al frente, el país tuvo la tasa más elevada de crecimiento económico de toda Europa.

Reagan

Una cosa parecida ocurrió en EEUU. Reagan, que empezó a gobernar en 1981, aplicó políticas económicas de ajuste parecidas a las de Thatcher. Pero Reagan, que observó lo que había ocurrido en Gran Bretaña, suavizó el recorte del gasto para intentar evitar la thatcherización de la economía americana. En el lenguaje de los asesores de Reagan se denominaba thatcherización a la recesión británica de 1980-81. Sin embargo, Estados Unidos no pudo evitarla y en 1982, también como consecuencia de las políticas monetarias y fiscales restrictivas, la economía norteamericana sufrió una crisis aguda y se contrajo un 2,1%. A pesar de ella, en los seis años siguientes de la Presidencia de Reagan (1983-88), la economía americana creció a un ritmo muy rápido, con una media anual del PIB del 4,4%.

Rajoy

Algo parecido puede ocurrir en España. El nuevo Gobierno del Partido Popular  va a heredar, al igual que Reagan y Thatcher, una situación caótica: recesión, desempleo, problemas en el sistema financiero, escasez de crédito y tipos de interés de la deuda pública altos. Y el nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy deberá decirle a los españoles que hay que apretarse el cinturón, que la herencia recibida es muy mala y que hay que reducir el gasto público y aumentar algunos impuestos y tasas: ése es el precio que habrá que pagar para reducir el déficit público y generar así la confianza que provoque el advenimiento de una prolongada recuperación económica. La thatcherización (recesión) será difícil de evitar.

Sin embargo, si junto al ajuste fiscal antes citado se hacen de inmediato las reformas estructurales (la bancaria, laboral, de la Sanidad, Administraciones Públicas, vivienda, etcétera.) y se reducen, además, el Impuesto de Sociedades y las cotizaciones a la Seguridad Social, se podría conseguir, más bien pronto que tarde, la confianza de los empresarios e inversores en la economía española que estimule la parte productiva de la economía a la vez que se empieza a crear empleo.

En definitiva, sería de esperar que al final llegara la recuperación, probablemente en 2013, como así ocurrió en los dos momentos históricos antes analizados. Y al igual que hicieron Reagan y Thatcher, Mariano Rajoy tratará de adjudicarse todo el crédito de la recuperación y de culpar al anterior de la necesidad del duro ajuste y de sus efectos negativos. Razón no le va a faltar.

Comentarios

Lucas Napoli 22 noviembre 2011 - 04:25

Estimado Prof. Pampillón;

Al escucharlo quería preguntarle ¿Por qué nunca se plantea la emisión de dinero para el pago de deuda de los estados de la Zona Euro por parte del BCE?, es decir, comprar la deuda que está en el mercado “Imprimiendo” más billete por parte del BCE. ¿Cuál sería el verdadero impacto en término de inflación? ¿Es preferible no tener inflación al desempleo? Si se planteara la posibilidad de reducir las deudas de los estados Europeos a través de la compra por parte del BCE de la misma a través de la emisión de moneda ¿No se depreciaría el Euro y ayudaría a toda la unión a exportar más? ¿se han planteado escenarios como el siguiente: si se paga de esta forma el X% de las deudas se generaría un Y% de inflación? No veo a nadie en Europa planteando este escenario. ¿Me podría explicar la razón?.

Un gran saludo;

LNL

[...] muy interesante el análisis del Rafael Pampillón en el que compara la situación actual con la de Thacher y Reagan, y cómo las políticas [...]

José Manuel Castellón 22 noviembre 2011 - 21:17

Concuerdo con lo expuesto por el profesor Pampillón.
Sin embargo, creo importante destacar que el gran número de parados en la economía española le pueden jugar en contra al momento de ir a la reelección (dos años de vacas flacas en un período presidencial de 4 pueden ser muy importantes), por lo que las medidas a tomar deberían tomar menos tiempo que el de los ejemplos comentados si es que se quiere tener un segundo período de gobierno.

Juan Garza 23 noviembre 2011 - 11:53

El presidente tiene todo un reto para recomponer la situación económica de España. Esto se debe reflejar con resultados alentadores en las Divisas para darle seguridad en general para todos.

David Gilaberte 23 noviembre 2011 - 20:46

Desde mi modesta opinión creo que efectivamente las reformas estructurales son la primera asignatura; y la única que otorgará (en el corto plazo) la suficiente credibilidad, firmeza y clara posición al Gobierno frente a los mercados y la UE. Y dentro de ellas creo que la más necesaria, mas alla de la reforma constitucional del déficit ya preparada, será irremediablemente la laboral. Y con ella la puesta en marcha de un conjunto de políticas en paralelo que fomenten la movilidad laboral y la incentivación a la inversión para los empresarios. En segundo y en tercer lugar creo que la bancaria y la de las Administraciones Publicas deberán seguir a la laboral lo mas rápido posible.
Por otro lado creo que Rajoy deberá manejar de manera inteligente, y sincera, tanto la comunicación como los mensajes y la actitud. Por un lado diciendo claramente a los españoles como estamos realmente, hacia donde vamos a ir y que vamos a hacer para conseguirlo….a ver si aprendemos un poco de los alemanes y nos unimos todos como una maquinaria perfecta para conseguir unos objetivos que son de largo plazo. Por otro lado manteniendo un mensaje claro de comunicación hacia los mercados de que las cosas se van a hacer porque España ya no solo piensa en el corto plazo sino en el Largo Plazo y está eligiendo un modelo económico de crecimiento que la devolverá a su sitio. Y por último con una actitud que trate de nuevo de posicionarnos dentro de la UE.
La verdad es que todo el mundo mira a Rajoy para que nos saque de este tremendo atolladero pero creo sinceramente que todo el pais deberá colaborar y poner codo con codo en hacer las cosas de una manera muy diferente.

Juan Ignacio Saura 20 diciembre 2011 - 10:24

El futuro presidente del gobierno tiene por delante una difícil pero a la vez motivadora labor, sacar al país de la grave situación actual motivada en gran medida por la herencia que recibe del gobierno saliente.

Ayer en el debate de investidura nuestro futuro presidente solo nos avanzó que el único gasto que va a realizar va a ser en materia de pensiones y que por otro lado la reducción del déficit alcanzará los 16.500 millones de Euros para cumplir con el objetivo marcado por la UE aunque no nos ha dicho como lo va a conseguir. Por otro lado descartó subir el IVA y crear un banco malo para sanear las cuentas del sistema bancario y hacer posible que vuelva a fluir el crédito.

Espero y confío en que hoy nos devele con algo más de detalle las reformas que pretende acometer y el equipo de gobierno que las va a llevar a cabo, en mi opinión debemos de transmitir confianza a los mercados cuanto antes que nos permita empezar la tan ansiada recuperación económica.

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