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Nov

El Partido Popular (PP) ganó las elecciones legislativas en España. Dentro de un mes Mariano Rajoy (Secretario General del PP) será, el nuevo Presidente del Gobierno. Rajoy ha pedido a los mercados “tiempo muerto”. Desgraciadamente los mercados no le concederán tiempo, no le darán tregua. Los  mercados, como hemos señalado en este blog reiteradamente, no se fían de España y nos están haciendo daño y por eso hay que actuar con rapidez y contundencia.

Sin ir más lejos, la bolsa española sigue a la baja y la prima de riesgo está muy alta. Con los mercados en contra se vive mal. Por eso el futuro Presidente  tiene  que liderar cuanto antes, mañana mismo, el proceso de cambio de política económica que se debe hacer en España.

¿Cual debería ser la misión más urgente y prioritaria de Mariano Rajoy?

Calmar cuanto antes a los mercados para que se reduzca la prima de riesgo y así la economía española se pueda financiar a tipos de interés más bajos.

¿Como debería calmar Rajoy a los mercados?

Anunciando más bien pronto que tarde una política fiscal y reformas estructurales que encaminen a España por la senda del crecimiento económico.

¿Qué tiene que hacer mañana Mariano Rajoy?

Por tanto, Mariano Rajoy debe explicar, cuanto antes, a los ciudadanos, a la opinión pública y a los tenedores de deuda española   (pública y privada) una estrategia clara y concreta de política económica que va a poner en marcha para que la economía española entre por el camino del crecimiento económico.

¿En qué debería consistir la estrtegia de política económica de Rajoy?

Deberá anunciar un calendario claro y concreto de reforma fiscal y de reformas estructurales (bancaria, laboral, de la sanidad, Administraciones Públicas, vivienda, etc.) que generen la necesaria confianza en los empresarios e inversores extranjeros que permita estimular la parte productiva de la economía. Si finalmente se diese esta difícil combinación de reformas, confianza e inversión España entraría en la senda del crecimiento económico, bajaría la prima de riesgo  y se salvaría de una recesión.

¿Daría resultado una estrategia como la descrita?

Desgraciadamente el resultado, descrito en el párrafo anterior, no está asegurado y se puede dar otro escenario. Es decir, parece más probable, que a pesar de que se hagan las reformas estructurales la economía española sufra una fase recesiva en 2012. Esta contracción de la economía se puede producir por causas bien conocidas: 1) el necesario ajuste del déficit público (reducción del gasto y subida de impuestos), 2) la falta de crédito, 3) el enfriamiento de la economía mundial y 4) el deterioro de la economía de la Eurozona por los problemas generados por los impagos de la deuda soberana

¿Qué margen de actuación tiene Rajoy?

Poco, no se debe olvidar que, por formar parte del euro, España ha sacrificado varias políticas: la monetaria, cambiaria y de comercio exterior, y que, además, los mercados nos han quitado parte de la política fiscal. Por lo tanto, Rajoy solo tiene libertad para implementar las reformas estructurales y hacer cambios en los impuestos y reducir el gasto público. Son muchas las áreas en las que se puede recortar el gasto público a la vez que se mantienen los servicios básicos. Sobran bastantes administraciones, empresas públicas, organismos y servicios públicos que no son necesarios. El recorte del gasto debería estar en torno a los 20.000 millones para que en 2012 el défcit público sea del 4,4% del PIB.

Pero y a la vez que se recorta el gasto público se deben dar más incentivos a la inversión privada. Precisamente las reformas estructurales deben orientarse a crear un marco que favorezca la generación de nuevos proyectos de inversión rentables.

En resumen, Rajoy debe actuar cuanto antes,  haciendo pedagogía de las reformas para que los mercados y los ciudadanos entiendan que se van hacer las reformas necesarias y que si no se hicieran o se retrasaran estaríamos condenados a una situación mucho peor: una recesión más profunda y duradera.

Comentarios

iker 21 noviembre 2011 - 06:18

Deberia empezar con crear un gobierno de concentracion nacional. Que elijan a un grupo de “tecnocratas” una bonita palabra para definir a gente formada y que sabe lo que hace. Y dejar que se ocupen de la recuperacion economica del pais.

EL puede dedicarse a comer nueces, tu rafael puedes darle clases de economia por que las va a necesitar que decia que los numeros no eran lo suyo.

Ps: mi granito de arena, xq el estado no tiene un departamento de compras profesional?, seguro que eso nos ahorra algun eurillo que otro.

Juan Garza 22 noviembre 2011 - 11:34

Poco a poco esta agarrando seguridad y equilibrio los resultados de los indicadores económicos con este nuevo gobierno. Eso le da una tranquilidad y equilibrio a los resultados del Forex

Javier Almeida 22 noviembre 2011 - 19:16

Me llamo la atención que Mariano Rajoy dijera dos días antes de las elecciones en una entrevista para tve que no subiría el iva. ¿Es esto posible? Desde mi punto de vista en política fiscal el próximo gobierno tendrá que subir por lo menos dos puntos el iva si quiere bajar los impuestos a las pequeñas y medianas empresas como se comprometió.

carlos 23 noviembre 2011 - 09:03

La pregunta es: lo hara? Creo q se quedara en el peor punto, a medias. Veremos

cristopher - scort en santiago 25 noviembre 2011 - 02:06

el proceso de cambio de política económica que se debe hacer en España es algo totalmente necesario y a considerar de urgencia los sistemas socioeconómicos no están daño tregua en ningún país y tanto en España como en el mundo se debe considerar el hecho de que la solución debe ser lo más pronta posible el apaciguar los mercados por un interés más bajo es algo primordial ya que una recesión es algo que debes tener en cuenta y dar por hecho pero actuar pronto podría de alguna manera solucionar de manera más efectiva y rápida el actual problema que está sucediendo.

http://www.scortensantiago.cl

Manuel Sánchez 3 enero 2012 - 18:16

17 millones de trabajadores aún no se han enterado de la crisis

En efecto, muchos millones de trabajadores, que aún siguen en su trabajo, ciertamente no están sufriendo la crisis, sólo oyen hablar de ella pero sus sueldos siguen intactos, mientras tanto, millones de trabajadores han perdido su trabajo muchos incluso su casa, bastantes empresarios lo han perdido todo y las empresas que siguen en pie han visto reducida sustancialmente su cuenta de resultados. Luego, algo está fallando en nuestra pretendida sociedad del bienestar y la solidaridad.
El objetivo nº 1 de la política económica debería ser el pleno empleo y sólo después de conseguido éste sería ético plantearse cualquier otro. Para convencerte de esta prioridad, basta con ponerte en el lugar de las personas, que en la lotería de nuestra sociedad, les toca pasar por la tortura del desempleo. ¿De que te serviría pertenecer al país más rico y avanzado del planeta si te toca ser un desempleado? Por mucha cobertura social que tengas, te creerás un desgraciado mientras no puedas sentirte uno más en la sociedad y no digamos ya, cuando perder tu trabajo, implica perder tu casa donde viven tus hijos y perder el estatus en el que mantenías a tu familia mientras tuviste empleo.
Desde un punto de vista global, que personas dispuestas a trabajar no estén empleadas es uno de los mayores despilfarros de recursos imaginables para un país, incluso egoístamente, a los que disfrutan de un empleo les resulta muy oneroso convivir con personas desempleadas, sólo hay que pensar en la cantidad de bienes y servicios que en una sociedad como la nuestra se ponen en común a los que sólo contribuyen los que tienen empleo y no digamos ya la repercusión que tienen sobre nuestros salarios el sistema de protección por desempleo.
Por lo tanto, la prioridad debería ser que todo el que quiera trabajar disponga de un lugar donde hacerlo. Y esta prioridad, debe estar por encima del deseo de tener unos salarios altos, pues por muy altos que pongamos los salarios de los que tienen empleo, no vamos a poder consumir más que los bienes y servicios producidos y el volumen de estos está en relación directa con la cantidad de personas que van cada día a sus puestos de trabajo, multiplicada por el nivel tecnológico de esos puestos de trabajo, en esa fórmula no interviene el salario.
Con frecuencia, oigo decir a nuestros políticos, que para luchar contra el desempleo hace falta inversión, no estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación, y en cierto sentido el efecto de la inversión sobre el empleo, ahora mismo, puede ser negativo. Se tiende a confundir un puesto de trabajo con una silla detrás de una mesa o con una determinada máquina que necesite un operario para ejecutar su función. En ese caso la destrucción de empleo consistiría en destrozar esta máquina o hacer una hoguera con la mesa y la silla. En estos últimos años en los que se ha despedido a tantos trabajadores no he visto ninguna hoguera de sillas y mesas. Luego los puestos de trabajo así definidos, no se han destruido, todas esas empresas que han cerrado o esas plantas de producción que están funcionando por debajo de su capacidad siguen estando ahí y por supuesto, dotadas con tecnología actual, sólo hace unos meses que cerraron. Entonces, no hace falta ninguna inversión puesto que no es necesario comprar nada. Lo único que hay que recuperar, son aquellas circunstancias que se dieron cuando aquella determinada empresa, consideró rentable pagarle a un operario por hacer funcionar esta máquina o a una licenciada desarrollar su actividad en ese despacho.
El objetivo de la mayoría de las inversiones es aumentar o mejorar la producción de bienes y servicios reduciendo el consumo de recursos entre los que se encuentra, por supuesto el factor humano, por lo tanto con estos niveles de desempleo y bajo consumo no es el momento de fomentar algo que reduzca la necesidad de mano de obra y aumente la producción. Por el contrario la inversión tiene un efecto muy positivo a largo plazo sobre los salarios, ya que esa mayor productividad termina trasladándose con el tiempo a los salarios, pero el momento idóneo de fomentar la inversión es en situaciones cercanas al pleno empleo, y esto es lo que no se hizo en su momento.
Otra cosa sería que a un agente exterior le diese por invertir masivamente en nuestro país, entonces sí que se crearía empleo, pero esto no está en nuestras manos y hoy por hoy más bien sería un milagro.
Hemos visto como desde que comenzó la crisis, muchas empresas han cerrado y las que no, al menos, han reducido plantilla, está claro que la decisión de desprenderse de personal, y no digamos, el cierre de una empresa no obedece a un capricho, la causa de esto hay que buscarla en dificultades económicas, dificultades que si preguntásemos a cada empresa, cual fue su problema obtendríamos varios tipos de respuestas, unas dirían que se quedaron sin demanda, otras que su proceso productivo dejó de ser rentable, otras quizás la falta de crédito o que los impagos de sus clientes las dejo sin margen de maniobra, pero lo curioso del caso es que todas estas causas han coincidido en el tiempo, lo que en realidad ha ocurrido es que el problema de unas pocas ha contagiado al resto, cayendo todas como un castillo de naipes. Cierto número de empresas que tienen que competir bien en el extranjero, bien aquí contra los productos “made in china” han dejado de ser rentables, y han terminado cerrando o reduciendo plantilla, los trabajadores de estas empresas que se quedan sin salario reducen su consumo lo cual afecta al resto de empresas y finalmente a toda la economía.
Es muy fácil echar la culpa de todo esto a la crisis que viene de fuera, pero el no haber reaccionado a tiempo si que es culpa nuestra y aquí ni se ha visto venir esta crisis, ni hasta ahora se ha reaccionado eficazmente. Hemos entrado con el coche en una cuesta en quinta y estamos tardando tanto en cambiar de marcha que tendremos que meter segunda directamente si no queremos que se nos cale el coche. La solución que quiero proponer es ponerle a este coche una caja de cambios automática.
Como he comentado al principio, esta crisis la están sufriendo los 5 millones de parados y todas las empresas en general, pero los millones de trabajadores que aún siguen en su trabajo en realidad no están sufriéndola. Luego, lo lógico sería pedirles a estos el esfuerzo de sacarnos de la crisis, pero resulta que quien tiene la posibilidad material de emplear a los parados son precisamente las empresas que aún no han cerrado o sea las empresas donde trabajan esos millones de trabajadores. Entonces que mejor solución que canalizar el esfuerzo de todos los empelados del país hacia sus propias empresas, de forma que éstas reciban un balón de oxígeno que les permita en algunos casos evitar el cierre y en el resto volver a contratar trabajadores.
¿Se puede pensar, en una forma más efectiva y proporcional de hacer llegar a las empresas esas ayudas a la contratación que tanto se están pregonando? Por que, perdónenme que se lo diga, pero eso dar subvenciones de 3000 euros por contratar a un empleado está muy lejos de ser justo, proporcional, directo y eficiente. Bueno, sería como comparar el riego por goteo con el riego por aspersión. Para el que no lo sepa, se lo explico, el riego por goteo aporta la cantidad de agua justa allá donde va a tener provecho, en la raíz, el desperdicio es mínimo y los efectos prodigiosos. Del mismo modo que una planta crece cuando recibe agua porque esa es su vocación natural, una empresa crece cuando consigue beneficios porque esa es su vocación natural.
El horno no está ahora para experimentos, dar subvenciones en este momento a empresas de nueva creación es un despilfarro, solo hay que tener en cuenta el ridículo porcentaje de empresas de nueva creación que superan su primer año de vida, que debe ser inferior incluso, con el panorama actual.
Otras soluciones que se proponen son abaratar el despido o los gastos de contratación. Aquí tengo que decir que el objetivo de una empresa es por definición ganar dinero, por lo tanto una empresa decidirá contratar a un trabajador si éste va a producir más que lo que va a cobrar, la empresa no está pensando en despedirlo antes de contratarlo ni piensa hacerlo fijo desde el principio, por lo tanto, si queremos que la empresa se decida a contratarlo habrá que abaratar lo que el trabajador va a cobrar mes tras mes. Y por mucho que se bajen los gastos de contratación si el trabajador va a cobrar más de lo que va a producir la empresa nunca lo contratará.
Considero un gran error la forma en que se están haciendo los recortes en la administración, recortar gastos despidiendo personal es meter más palos en la rueda del carro, hubiese sido infinitamente mejor recortar gastos reduciendo salarios, incluso rebajando de categoría a algunos, el ahorro hubiese sido el mismo, los servicios no se habrían mermado y no estaríamos pagando el subsidio por desempleo a los despedidos.
Bueno, ya he insinuado el tema bajar salarios y seguro que alguien ya empezará a pensar que esto es inviable, que la sociedad se va a echar a la calle, que los sindicatos se van a movilizar, tengo que reconocer que muchos sí. Pero creo que el grueso de la sociedad sí empieza a estar resignada a hacer un gran sacrificio para salir del barrizal donde nos han metido.
Ya que hablo de bajar salarios también hablaré de la manera de subirlos. Imaginemos un país de un único habitante, granjero para más señas, con una granja que le produce 5 huevos diarios, su sueldo sería entonces de 5 huevos diarios, pero si a este país le añadimos un alcalde, la secretaria del alcalde, el ayudante de la secretaria del alcalde y un amigo del alcalde, que dice que es asesor, resulta que el salario medio de los habitantes de este país no puede ser superior a un huevo. Ahora bien si el amigo del alcalde ha llegado al cargo por méritos propios y asesora al alcalde para que proponga al granjero una técnica nueva que duplica la productividad de la granja, el salario medio del país se elevará a 2 huevos diarios y si además se dan cuenta que la secretaria no necesita ayudante y éste se mete a granjero la renta del país se elevará a 4 huevos. Con esto quiero decir que si queremos subir los salarios de nuestro país debemos eliminar todos esos empleos superfluos que se han venido creando por parte de las administraciones públicas y que no producen ni bienes ni servicios, y por supuesto, fomentar siempre la investigación la formación y la implantación de la última tecnología.
No obstante estas medidas no se deben tomar ahora pues ni es el momento de despedir a nadie, ni de emplear nuevas tecnologías que tienen como primer efecto reducir la necesidad de personal y necesitan financiación muy escasa últimamente.
En definitiva lo que propongo es bajar los salarios ahora, e irlos subiendo a medida que recuperemos empleo, porque, si son interesantes los efectos que pueda tener una reducción de salarios sobre la contratación ahora, más interesante, si cabe, será el efecto que tendrá la elevación de los salarios cuando nos acerquemos al pleno empleo, pues aumentará la renta disponible de los trabajadores que a su vez elevarán la demanda, y eso unido a los elevados salarios presionará sobre las empresas para que inviertan y mejoren sus técnicas de producción elevando la productividad que con el tiempo se convertirá en salarios aún más altos.
Con este fin propuse hace tiempo establecer un coeficiente corrector de salarios y pensiones aplicable al cobro de toda nómina, pensión, prestación por desempleo o cualquier otra cantidad que perciba cualquier persona física que tenga origen en la prestación de un trabajo por cuenta ajena y cuya cuantía esté fijada por contrato, convenio colectivo o cualquier otra fórmula que impida a una de las partes exigir libremente la modificación de dicha cuantía en el momento que lo desee. Este coeficiente tomará valores por debajo de 100% o por encima de 100% y afectaría al líquido a percibir no al nominal del salario que permanece intacto.
De esta forma habrá periodos de bonanza en los que se cobre más que el salario nominal, periodos de crisis en los que se cobre menos que el salario nominal o periodos neutros en los que se cobre exactamente el salario nominal.
Las negociaciones colectivas así como las revisiones pactadas referidas al IPC se harán sobre el salario nominal y seguirán su curso con independencia de este coeficiente.
Una fórmula objetiva para calcular este coeficiente podría ser la siguiente:

Coeficiente corrector = 115 % – 2 x Tasa de desempleo en %

Estableciendo un límite inferior en 90%

Con lo cual el coeficiente sería = 100 con un tasa de paro del 7,5%, tomaría valores por encima de 100 con tasas de paro inferiores al 7,5% y bajaría por debajo de 100 con tasas de paro superiores al 7,5%, si bien no bajaría de 90 para tasas de paro superiores al 12,5%.
El cambio de coeficiente se haría cada 1 de enero tomando como base la tasa de desempleo media del año anterior. La idea en definitiva, es ligar los salarios con la tasa de desempleo de una forma objetiva y sencilla provocando así su autoeliminación. Es como he dicho antes, dotar a la economía de un cambio de marchas automático.
En este punto hay que recordar que a los funcionarios ya se les rebajó su salario un 5%, por lo tanto sería justo subirles la nómina ese 5 % antes de aplicarles este coeficiente.
El enfermo no está para paños calientes necesita una operación a corazón abierto, la solución tiene que ser radical, la única que está en nuestra mano es esta.
En este momento seguramente que un gran número de empresas tienen un grave problema con sus trabajadores fijos, porque en circunstancias diferentes a las actuales establecieron acuerdos salariales con sus empleados que ahora, por causas ajenas a ellas no pueden soportar y la salida en estos casos es pagar los despidos a sus empleados para volver a contratar a otros, pero con salario más bajo y en el peor de los casos pagar los despidos, si queda dinero, y cerrar la empresa. Los trabajadores fijos se han convertido en una especie de ocupas para sus empresas. Pero no hace falta ser fijo para ser un ocupa, hay que tener en cuenta que los convenios colectivos establecen unas tablas salariales que siguen en los mismos niveles de antes de la crisis, por lo tanto la flexibilidad salarial es inexistente.
Y esto, que ahora es así, cuando pase la tormenta y vuelvan las vacas gordas, que volverán, pasará todo lo contrario, todos los acuerdos salariales que se establezcan en esta situación de crisis quedarán obsoletos, y serán algunos trabajadores, quienes se sentirán reos en sus empresas, porque en un escenario de bonanza, sus salarios no estarán a la altura de las circunstancias, y la única salida que tendrán será perder su antigüedad para aspirar a un salario más alto.
Estos y otros argumentos ya los expuse hace tiempo, para ello me remito a la siguiente dirección http://foros.laverdad.es/post283567.html
Espero que mis modestas reflexiones las lea alguna mente iluminada y les saque provecho, para beneficio de todos.

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