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Sep

Cuatro después del inicio de una crisis que está teniendo costes muy elevados para la mayoría de países OCDE, el reto para los economistas es intentar suavizar el próximo ajuste económico, ya que evitarlo es imposible. Para ello, además de una mejora de la regulación financiera (de la que escribiremos la semana que viene) se están empezando a diseñar herramientas para intentar anticiparse a la formación de burbujas en los activos financieros y reales (desajustes importantes de los precios respecto al nivel de equilibrio), ya que una vez que se pinchan los efectos sobre la economía real son muy dañinos, como hemos comprobado en la última recesión. En este sentido, el capítulo 3 del Informe de Estabilidad del FMI analiza de forma muy interesante cómo pueden hacerse operativas políticas macroprudenciales para reducir el riesgo sistémico.

El riesgo sistémico, entendido como la crisis de una parte importante del sistema financiero, tiene consecuencias muy negativas para la economía real como están comprobando los países desarrollados. Los factores que afectan al riesgo sistémico son los ciclos económicos y financieros así como la interconexión de las instituciones y los mercados. Las estrechas interrelaciones que construyen este tipo de riesgo hacen que sea difícil de identificar, de medir y de controlar.

Según el estudio, los indicadores basados en agregados crediticios (como el crecimiento del ratio crédito/PIB) funcionan bien como señal de acumulación de riesgo sistémico si se combinan con otras variables (como el precio de los activos, el apalancamiento, etc), llegando a establecer umbrales de riesgo que harían actuar la política macroprudencial, siempre y cuando el shock fuera pernicioso y no de productividad. Detectar la inminencia de una crisis requiere otro tipo de indicadores basados en variables de mercado.

La efectividad del seguimiento y de las medidas sobre el riesgo sistémico depende de forma crítica de la adecuada identificación del tipo de shock que produce un prolongado e intenso crecimiento del crédito. El modelo distingue tres tipos de shocks: burbujas en los precios de los activos, laxitud de los estándares crediticios y anticipación de una mejora de los fundamentos económicos como una ganancia de productividad. Los tres shocks incrementan el crédito pero mientras los dos primeros producen la acumulación riesgo sistémico, el tercero representa un cambio beneficioso que no aumenta la exposición del sistema financiero. Los elementos estructurales de la economía real (apertura al exterior, crédito en moneda extranjera, etc) influyen en la magnitud del impacto pero no en la dirección. El problema es que cómo ocurrió del año 2001 al 2007, cuando estamos inmersos en un proceso de este tipo, es más “cómodo” pensar que nos encontramos ante un cambio estructural (“nueva economía” etc) que nos llevará a importantes ganancias de productividad. Lo difícil es pensar que estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades.

Los agregados crediticios son buenos indicadores (de bajo movimiento, low-moving indicators) de la acumulación del riesgo sistémico pero deben ser complementados. Por ejemplo, los países con bajos niveles de crédito podrían experimentar un crecimiento significativo del mismo como resultado de su proceso de desarrollo. Un crecimiento del crédito que excediera significativamente el crecimiento económico podría señalizar acumulación excesiva de riesgos, especialmente si va acompañado de un aumento de los precios de los activos, de los tipos de cambio reales, del apalancamiento, y del endeudamiento exterior de la economía, constituyendo todos ellos buenos leading indicators de una crisis futura.

Dentro del modelo se estiman los umbrales de los indicadores que marcarían el timing de las acciones de política macroprudencial. Así, un aumento anual de ratio crédito/PIB superior a un 5% señalizaría una posible crisis en los dos años siguientes. Si además se alcanza al tiempo que se producen revalorizaciones de la renta variable de más del 15%, la probabilidad de crisis en los dos años siguientes aumenta un 20%. Un ratio crédito/depósitos superiores al 120% está asociado con crisis en el año siguiente. En economías emergentes la apreciación del tipo de cambio real es particularmente relevante.

La señal de inminencia de una crisis sistémica requiere otro tipo de indicadores, de “alta frecuencia” (high frequency indicators), ya que los anteriores suelen mantener su inercia incluso después del inicio de la crisis. El modelo propone un indicador basado en la curva de tipos y en el spread entre el LIBOR y el overnight indexed swap (OIS). Las conexiones entre las instituciones son relevantes a la hora de capturar el efecto dominó pero no están incluidas en el modelo por la dificultad de conseguir información.

En el modelo se obtiene que los nuevos requerimientos de capital contracíclicos reducen el riesgo de crisis financieras y económicas funcionando bien bajo diferentes estructuras económicas. Otras políticas macroprudenciales han sido efectivas a la hora de reducir la sensibilidad del crecimiento del PIB real a los agregados financieros (topes de LTV y del ratio servicio de la deuda/renta, límites directos al crecimiento del crédito o provisiones dinámicas).

El set de instrumentos macroprudenciales debería ser homogéneo entre las diferentes economías, al ser más determinante el tipo de shock que la estructura económica, ayudando a la coordinación internacional. Eso sí, la calibración de los instrumentos de política macroprudencial, especialmente los basados en umbrales, diferirán según las circunstancias específicas de los países.

La pregunta es si seremos capaces de responder la próxima vez que las señales avisen de elevados niveles de riesgo sistémico. Porque cuando las cosas van sobre ruedas es difícil decretar el final de la fiesta.

Comentarios

Anónimo 15 Septiembre 2011 - 19:49

¿No sería mejor pensar la forma de buscar otro tipo de fiesta en lugar de seguir con la misma? ¿Para qué estar buscando métodos más eficaces para detectar cuándo nuestros hijos se van a arruinar? ¿No sería mejor construir otro tipo de fiesta para que se diviertan?

Francisco Segura Méndez 16 Septiembre 2011 - 11:47

El problema fundamental de todas estas medidas es el que mencionas varias veces en el artículo. ¿Hasta qué punto las entidades interesadas van a estar dispuestas a cerrar el grifo en futuras épocas de bonanza, aunque estos indicadores mostraran un claro riesgo?

No eran pocos los especialistas que anticipaban esta crisis antes de que estallara definitivamente (aunque al menos en España no era muy difícil ver cómo esta burbuja inmobiliaria estallaría arrastrando a los bancos y por ende al resto de ciudadanos) pero a pesar de verse venir, a ver quién era el “poco listo” que no aprovechaba la “oportunidad de oro”, o peor, el que se atrevía a tratar de frenarlo…

Está claro que es necesario aprender de estos errores y establecer estas herramientas de medida es lo minimo, pero es imperativo que vengan acompañadas de una legislación consecuente, y en ese sentido, y aunque está por ver la utilidad real de la misma, el gobierno ha dado el primer paso con la reforma de la constitución para el mayor control (si es que ahora existía alguno) de la deuda de las administraciones públicas (aunque la manera de hacerlo, sin referendum, no haya sido la más popular…) y la redacción del documento marco para una futura ley orgánica, que fijará en un 0,4% el déficit estructural global máximo del conjunto de las administraciones a partir de 2020. Es un primer paso…

CARLOS EDUARDO TRIVINO 16 Septiembre 2011 - 12:13

Los ciclos económicos son inevitables, anticiparlos y controlarlos es imposible, son millones de variables, agentes operando, los cuales ejercen fuerzas que afectan el sistema, es la mejor representación de la teoría del caos.
Los ciclos económicos no son enemigos, todo obedece a un comportamiento natural. En mi opinión la teoría de down se aproxima a una explicación racional de las fases del mercado, el problema es identificar nuestro momento temporal en la fase para saber que medidas podemos tomar. Personalmente no soy un admirador de los fundamentalistas, puesto que descubren muy tarde la fase económica y son teorías que sirven pero a largo plazo. Sin embargo, los chartistas o mal llamados especuladores tienen herramientas que me parecen muchos ajustadas y rápidas a predecir una tendencia mediante osciladores como el RSI, MACD, figuras, teoría de ondas, soportes, resistencias.. etc.

Carla Azorí 16 Septiembre 2011 - 14:41

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea emitió a consulta pública, el pasado agosto, un documento denominado “Bancos globales con importancia sistémica”, que contiene cinco criterios de valoración (tamaño, interconexión, falta de sustituibiliad, actividad global y complejidad) con sus respectivas ponderaciones para la evaluación de la importancia sistémica global de una entidad, la capacidad de absorción de pérdidas adicionales que deben tener los bancos con importancia sistémica y los acuerdos a través de los cuales serán introducidos paulatinamente.

Los requerimientos de absorción de pérdidas adicionales, mencionados anteriormente, y los “capital buffer” son algunos de los nuevos mecanismos, a efectos de solvencia, desarrollados por Basilea, en la actual coyuntura económica, para mitigar el riesgo sistémico.

Carlos Martín Castro Núñez 20 Septiembre 2011 - 11:30

Es verdad que los mecanismos de control sobre el sistema bancario se están intentando mejorary la reforma de nuestro sistema bancario a menos entidades, pero más sólidas debido a las fusiones, es un buen cambio. No obstante, el sector bancario es un sector delicado, parece que la mayoría esta de acuerdo en que es un sector necesario para el buen funcionamiento de la economía y para generar crecimiento, pero eso lo ha llevado a ser un sector privilegiado y muchas veces sobreprotegido. El continuo aval de los gobiernos sobre los bancos se ha convertido en un incentivo perverso para asumir más riesgos debido a la falta de responsabilidades y no parece que se haya avanzado mucho en este punto. Se piden más garantias por parte de los bancos pero, ¿será suficiente?

Paz Santamaría 22 Septiembre 2011 - 21:52

UNA MEJOR GOBERNANZA FINANCIERA BASADA EN HERRAMIENTAS DE VIGILANCIA QUE PERMITAN REACCIONAR A TIEMPO PARA EVITAR NUEVAS CRISIS, SUAVIZANDO EL INEVITABLE AJUSTE ECONÓMICO IMPRESCINDIBLE HOY…
A la luz delcapítulo 3 del Informe de Estabilidad del FMI , en el que se explora la operatividad práctica de políticas macro-prudenciales (¿macro-prudentes?), monitorizando la aparición de Riesgos, definiendo indicadores para detectar cuándo aparecen esos Riesgos, y diseñando y utilizando las Herramientas más apropiadas aplicables.
EL informe presenta un Modelo de vigilancia para reducir los riesgos de inestabilidad y desajustes del sistema financiero (el llamado riesgo sistémico). Estos riesgos dependen de muchos factores, fundamentalmente de los ciclos (económicos y financieros) y de las interrelaciones (entre las instituciones y los mercados); ambos más difíciles de controlar que de identificar o medir.
Es evidente que, para tener en cuenta estos factores, se requieren nuevas herramientas de política macro-prudencial, que permitan controlar mejor el crédito, evitando la volatilidad macroeconómica y la inestabilidad financiera.

Y parece necesario reflexionar sobre el sistema financiero global, y, en concreto, sobre temas como el valor añadido y la aportación del Sistema Financiero sobre la Economía; el crecimiento desmesurado del sector financiero en los últimos 50 años; y la relación entre Crédito, Crecimiento Económico y Bienestar de la sociedad
Los desequilibrios (schock) que dan lugar al fuerte y sostenido crecimiento del crédito, que provoca la crisis, pueden ser de diversas naturalezas: sólocuando la causa es la anticipación de una mejora de los fundamentos económicos como una ganancia de productividad representa un cambio beneficioso que no aumenta la exposición del sistema financiero
El Modelo que se propone en el Informe de Estabilidad del FMI utiliza Indicadores o señales que permiten hacer un seguimiento del riesgo sistémico, estimandolos umbrales que determinarían la inminencia y el timing de las acciones de política macroprudencial. Así, p.e., un aumento anual de ratio crédito/PIB superior al 5% anunciaría una posible crisis en los dos años siguientes. Si además se alcanza al mismo tiempo que se producen revalorizaciones de la renta variable de más del 15%, la probabilidad de crisis en los dos años siguientes aumenta al 20%. Un ratio crédito/depósitos superiores al 120% está asociado con crisis en el año siguiente.
Además de los Indicadores tradicionales (de baja frecuencia, o de alta inercia), la inminencia de una crisis sistémica requiere otro tipo de indicadores, los llamados de “alta frecuencia” (highfrequencyindicators; es decir, de baja inercia), ya que los Indicadores clásicos suelen mantener su inercia incluso después del inicio de la crisis. El modelo propone un indicador basado en la curva de tipos y en el spread entre el LIBOR y el overnight indexed swap (OIS).
Por otra parte, las conexiones entre Instituciones y Mercados son relevantes a la hora de capturar el efecto dominó, pero no están incluidas en el Modelo por la dificultad de conseguir la información relevante que pudiera reflejar su comportamiento.
El Modelo constituye una importante aportación a la optimación de la gobernanza macroeconómica del sistema financiero, aunque nunca será fácil… (“…cuando las cosas van sobre ruedas,…decretar el final de la fiesta…”)

Un paso más | Economy Weblog 5 Octubre 2011 - 12:52

[…] que puedan servir de base a los miembros para la adopción de políticas macroprudenciales, requeridas  en diferentes foros internacionales. Así, se establece el seguimiento de indicadores que permitan detectar con suficiente antelación […]

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