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La economía española volvió a crecer en el último trimestre de 2010

Escrito el 16 febrero 2011 por José Ramón Diez Guijarro en Economía española

La economía española registró un crecimiento del 0,2% en el último trimestre del año (0,6% en tasa interanual), cerrando 2010 con un crecimiento medio del -0,1%, lejos del -3,6% del año anterior. En momentos como los actuales, de cambio de fase en el ciclo, las tasas más importantes para valorar el pulso de la actividad son las trimestrales y, en este sentido, después del parón del tercer trimestre (efecto compensación a las decisiones de gasto e inversión anticipadas en el segundo trimestre ante la subida del IVA), el crecimiento de la actividad vuelve a territorio positivo. Aunque el ritmo de avance es menor que el registrado en la primera mitad del año 2010, es el resultado de un patrón mucho más equilibrado y sostenible que aquél, ya que se apoya más en la demanda externa y no tanto en una vigorosa demanda interna financiada con sobreendeudamiento, que fue, precisamente, lo que condujo a la actual crisis. Este patrón es el más aconsejable para reducir desequilibrios como el déficit de la balanza por cuenta corriente, déficit público o inflación.

El crecimiento trimestral fue algo inferior a la media de la UEM (+0,3%) y al de países como Alemania (+0,4%) y Francia (+0,3%), pero mucho mejor que el del resto de periféricos: Grecia (-1,4%) y Portugal (-0,3%). Aunque en tasa interanual la distancia es mayor (+0,6% España frente al +2% de la UEM). Por tanto, dentro de esas tres velocidades a las que se está recuperando Europa, empezaríamos a distanciarnos del grupo de países rezagados, algo fundamental teniendo en cuenta que una vez que terminen de perfilarse las reformas, los inversores internacionales van a discriminar entre países por la capacidad de crecimiento a medio plazo.

Lo más positivo en la información conocida esta mañana es el buen comportamiento de las exportaciones (+10,5%) que crecen por encima del comercio mundial, lo que mostraría una creciente capacidad de penetración y diversificación geográfica de nuestras ventas al exterior, cada vez más enfocadas a productos y destinos con mayor potencial de crecimiento. Como además, el comportamiento de los costes laborales unitarios está siendo muy positivo (-2,3% en tasa interanual) parece que podremos seguir aprovechándonos esta año del dinamismo de nuestros socios comunitarios y de un contexto geopolítico mundial bastante favorable para nuestro sector turístico.

En el lado negativo, el empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo (PTETC), suma dos años y medio de retrocesos (-1,4% interanual vs -1,6% anterior), lo que supone la destrucción de 238.300 empleos en el último año: la construcción es el sector más afectado, con el 80% de los puestos de trabajo perdidos (-11%). De la misma forma, la inversión en construcción sigue comportándose muy negativamente (-3,1% vs -2,9% anterior), lastrada por sus dos componentes: vivienda (-2,4%), que continúa su ajuste, y el resto de construcciones, que registra la mayor caída en 11 años (-3,5%), como consecuencia del recorte de las inversiones públicas en infraestructuras.

Por tanto, después de tocar fondo, la economía española estaría empezando a recuperarse, aunque todavía a ritmos muy suaves, insuficientes para crear empleo.  Queda todavía mucho para recuperar el terreno perdido pues desde niveles máximos el PIB ha caído un 4,3% y el empleo (PTETC) un 10,5%. En 2011 el patrón de crecimiento será muy similar al del pasado ejercicio, con una demanda interna muy debilitada y una relevante aportación positiva de la demanda externa. La digestión de los desequilibrios acumulados, la política fiscal contractiva y las restricciones financieras continuarán obstaculizando unos ritmos dinámicos de la demanda interna. Por su parte, la demanda externa mantendrá una aportación positiva similar a la del año anterior, fruto del dinamismo de las exportaciones, impulsadas por la recuperación de nuestros socios comerciales, en contraste con el comportamiento más débil de las importaciones, en línea con la atonía de la demanda nacional. Además, el complicado entorno geopolítico podría favorecer a uno de nuestros principales sectores, el turístico, con un relevante efecto arrastre sobre el resto de la economía.

Comentarios

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Linuxero 17 febrero 2011 - 00:02

Lamentablemente el problema español no es salarial, los salarios españoles se encuentran en la cola de los 15, sino de desarrollo de bienes exportables con valor añadido, excepto las empresas extranjeras (automovilísticas) que se implantaron hace ya 30 años, no producimos casi nada con valor añadido, y menos producido con capital español, no podemos pretender competir con china, ni con sus salarios ni con sus condiciones laborales a no ser que nos planteemos un brutal cambio social.

[…] Pampillón en Economía española Ayer José Ramón analizaba en este blog en el post titulado: La economía española volvió a crecer en el último trimestre de 2010 , el comportamiento de la economía española en el último trimestre de 2010. También señalaba […]

Javier Sánchez Ballesteros 22 febrero 2011 - 15:15

¿que tasa de crecimiento sería necesaria para que empezaramos a ver creación de empleo y no destrucción del mismo como está ocurriendo ahora?
Viendo la aportación positiva de las exportaciones, considero que se deberian implantar medidas y ayudas para que a las compañias les resultara mas facil sacar los productos al extranjero, ya que muchas veces no se hace por un simple desconocimiento de los trámites que se tienen que seguir.

Jesus Romero Quesada 23 febrero 2011 - 00:40

Es una gran noticia saber que la economia española, aunque levemente, crece, sobre todo por motivos como el incremento y desarrollo de las exportaciones (estoy contigo Javier, deberian de ofrecerse mas facilidades en cuanto a informacion y economicas para continuar motivando esta actividad) y la recuperacion de la cuota de turismo, todo un clasico (siempre se ha dicho que de turismo”vive” España). No obstante, opino que deberiamos invertir en industria, y dejar de dar tanto hincapie en el turismo y la construccion. Solo tenemos que fijarnos en qué paises europeos han sido los mas fuertes ante la crisis? La respuesta es sencilla, aquellos cuyas fuentesprincipales de ingresos, y creacion de empleo giran en torno a la industria. Creo que deberiamos dar un paso mas e invertir en ingenieria y ciencia, busquemos el desarrollo de forma activa, no esperemos a que se revaloricen los inmuebles (construccion) y vengan a visitarnos (turismo), desarrollemos.

Karla Stalling 23 febrero 2011 - 13:30

¿A qué mercados o bloques comerciales se han dirigido ese aumento de las exportaciones? ¿Ha sido principalmente el mercado intracomunitario?

Podría confirmarme si el indicador de costes laborales unitarios (CLU) está conformado por la remuneración del trabajador y la productividad laboral (valor agregado real / trabajador). Si esto es así, creo que en España este índice está siendo muy positivo (-2,3% en tasa interanual) porque los salarios han bajado (influenciados por el paro, el poco aumento de la inflación, etc). Pero no sería más beneficio y con ventajas sostenibles en el tiempo, mejorar este índice y ser más competitivos aumentando la productividad laboral, siendo más eficientes y ofreciendo productos y servicios con valor agregado como sucede en Alemania. Si es correcto mi planteamiento, mi pregunta es, ¿realmente el comportamiento del CLU es positivo? ¿España realmente quiere competir por ofrecer mano de obra barata?

Denis Génova Sanjuán 23 febrero 2011 - 13:39

La economía española levantará el vuelo cuando hayamos acometido las grandes reformas estructurales que este país necesita y, a pesar de ello, debemos ser conscientes de que la “altura de crucero” nunca volverá a ser la del año 2005. Esos años de ilusión financiera han pasado y la realidad nos ha puesto los pies en el suelo.

No parece que se pueda poner en duda la necesidad de acometer un ambicioso programa de reformas estructurales si estamos a la cola de Europa en cuanto a competitividad; si somos la economía más rígida; si no existe convicción acerca de que los salarios de han de indexar a la productividad y no al IPC; si el debate de la reforma del mercado laboral se centra en el coste de los despidos en lugar de favorecer la incorporación de los parados al mercado de trabajo; si los presupuestos de las Administraciones Públicas tienen un insoportable déficit por cuenta corriente; si en los próximos diez años nuestra economía no va a poder reinsertar a todos los parados que ha generado y aquellos que cada año se incorporan a la población activa; si el país sufre un proceso de “descapitalización” de capital humano, de tal forma que la generación más preparada de la historia española en cuanto a estudios, postgrados, idiomas, etc. terminará generando riqueza para otros países; si la dependencia energética del exterior aumenta el déficit comercial mientras cerramos plantas nucleares, etc.

Con todos estos elementos negativos es difícil atisbar el futuro con optimismo; pero lo que no vale es la pasividad y continuar con mensajes de supuestos “brotes verdes”. España debe, ahora, expiar las culpas de los excesos del pasado y para ello es necesario un compromiso colectivo de renuncias y asumir los costes individuales y colectivos que permitan afrontar las necesarias reformas estructurales.

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