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Dic

Unión monetaria … ¿y fiscal?

Escrito el 17 Diciembre 2010 por Javier Carrillo en Política fiscal, Política Monetaria, Unión Europea

Hace ya algún tiempo abordábamos en este blog las imperfecciones de la unión monetaria europea. Entonces argumentábamos que, en términos teóricos, el correcto funcionamiento de una unión monetaria exige ciertas condiciones estructurales de las economías de sus Estados miembros: movilidad de factores, flexibilidad de precios y transferibilidad presupuestaria. Decíamos que el perjuicio de la pérdida de la soberanía nacional respecto al tipo de cambio y a los instrumentos presupuestarios será tanto mayor cuanto peor funcionaran los mecanismos antes referidos, pues sin estos dispositivos de ajuste sería difícil financiar los desequilibrios (choques asimétricos) que puedan afectar localmente a los Estados miembros. Concluíamos, de acuerdo con aquella teoría, que en la Eurozona sería deseable la centralización de una parte significativa de los recursos fiscales, permitiendo así a los países que sufran un choque negativo acceder a transferencias automáticas. Si lo anterior no fuera posible, las políticas fiscales nacionales se deberían poder utilizar con flexibilidad, permitiéndose el incremento del déficit presupuestario de la nación afectada. Pasemos de la teoría a la práctica.

Las asimetrías en el impacto de la crisis financiera internacional sobre los diferentes Estados miembros y la consiguiente crisis de deuda soberana en Europa han mostrado claramente los límites de la segunda alternativa, y así lo han entendido las autoridades comunitarias.  En cuanto a la primera vía, nos son ya conocidas y han sido discutidas aquí las decisiones tomadas, así como sus debilidades, parcialmente aliviadas tras la aprobación ayer en la cumbre de jefes de Estado y Gobierno de una reforma limitada del Tratado de Lisboa para crear un mecanismo permanente de rescate, cuyos trazos gruesos se recogen hoy en la prensa económica.

Sin embargo, la falta de encaje entre las realidades monetaria y fiscal de la Eurozona, y la presión de los mercados para que sea resuelta, siguen exigiendo cambios más profundos, incluso más creativos. En esa línea se encontraría la reciente propuesta del presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, apoyada a su vez en el trabajo de los economistas Delpla y von Weizsäcker. Se trataría de dar un paso adelante hacia un futuro “Tesoro” común europeo mediante la creación de un “eurobono”, un pool común de deuda europea de responsabilidad compartida. La deuda de cada Estado miembro dentro del pool (blue bonds, garantizados por la UE) no podría superar el 60% de su PIB (límite de Maastricht), siendo el exceso (red bonds) responsabilidad exclusiva del país emisor. En caso de default, los primeros tendrían prioridad en su repago sobre los segundos. Delpla y von Weizsäcker defienden que el previsible volumen y la liquidez de los blue bonds europeos en circulación permitirían su competencia con los bonos estadounidenses, atrayendo a los inversores y reduciendo su riesgo incluso por debajo de la actual deuda alemana; la estabilidad regresaría a la deuda europea y su coste se contendría. Por otra parte, los mayores intereses a pagar por los red bonds deberían servir a los Estados como incentivo para respetar los compromisos de Maastricht, y su mayor riesgo exigiría a los inversores ser más cautelosos con la salud fiscal de los emisores, algo que no sucedió en el caso de Grecia.

Como suele ser habitual, las ideas atractivas en lo teórico son complejas de llevar a la práctica. Ésta ya ha chocado de frente con la oposición, desinformada según algunos, del tándem Merkel-Sarkozy. Mala suerte.

Comentarios

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Juan Manuel de Hoyos 17 Diciembre 2010 - 11:05

El problema es fundamentalmente político. Los alemanes tienen cada vez más la sensación –acertada o no- de que están pagando los excesos de otros con los ajuste que ellos mismos se autoimpusieron a principios de la década con la llamada agenda 2010, que tanto desgastó al gobierno de Schröder. La Canciller Merkel tiene muy complicado que la opinión pública respalde cualquier tipo de ayuda que suponga un desembolso para Alemania. Además no encaja con su ideario político-económico.

Lo que yo me pregunto de esta propuesta del bono europeo es si el problema que pretende solucionar es coyuntural o estructural. Porque si es estructural, como yo me temo, al final lo que se está haciendo es proporcionar anestesia en lugar de medicamentos, dándole un balón de oxígeno a los políticos para postergar reformas necesarias en el tejido productivo y creando en la sociedad un falso sentimiento de que la tormenta ya pasó.

Es cierto que en los Estados Unidos de América, si un estado entra en default, los mecanismos son otros, pero desgraciadamente no somos lo Estados Unidos de Europa.

Carlos 20 Diciembre 2010 - 11:10

Durante las épocas de crisis la UE y la eurozona nunca han conseguido avanzar en materia de reformas, asi que de moemnto no creo que salga los del eurobono. Parece que en Europa cuando todo va bien somos buenos amigos, pero si se pone la cosa fea entonces salvase quien pueda, pero la unión debería de ser como en los matrimonios, para lo bueno y para lo malo. Además, sin el apoyo de Francia y sobretodo de Alemania no se puede sacar esta reforma adelante. La reticencia de Alemania se puede entender, porque ahora mismo es difícil fiarse de los paises periféricos europeos, y es verdad que los políticos alemanes necesitan mandar un mensaje a su pueblo de que ellos están primero y que no van a sacrificarse siempre por la unión. Además por este camino entramos en los problemas de “moral hazard”, para que van a espabilarse los PIIGS si esta mami Alemania para sacarles las castañas del fuego. De todos modos, es necesario en el largo plazo avanzar en materia fiscal si queremos mejorar el funcionamiento de la eurozona, asi que aunque ahora parezca difícil llegar a un acuerdo, los dirigentes europeos tendrán que hacer un esfuerzo.

Por cierto Juan, las reformas estructurales son las que se usan para corregir desequilibrios en el largo plazo y las coyunturales para corregir desequilibrios en el corto (“balones de oxígeno”). Esta reforma sería de tipo estructural y afectaría al funcionamiento de la eurozona en el largo plazo, se cambia la estructura de la deuda para dar más confianza a los mercados pudiendo colocar la deuda más barata y se pide un mayor compromiso a los paises del euro.

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