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Jul

El problema de la obesidad infantil

Escrito el 19 julio 2010 por María Jesús Valdemoros en Miscelánea

El Ministerio de Sanidad, junto con las correspondientes consejerías de las Comunidades Autónomas, está estudiando la prohibición de la venta en colegios de bollos, chucherías, refrescos y demás alimentos cuyo consumo parece ser una de las causas del problema de la obesidad y el sobrepeso  que, según las estadísticas, afecta ya a muchos niños en España.

Las facetas económicas de este asunto son muchas. Por un lado están las dificultades que una prohibición como ésta podría causar a las empresas productoras de chucherías y refrescos. Es cierto que el negocio de estas empresas en los centros escolares no es una parte sustancial del total de sus ventas, pero es fácil suponer que una medida como la planteada tendría consecuencias notables sobre la percepción que los consumidores tienen de estos productos.

De otra parte, más relevante, encontramos el coste económico que la “epidemia” de obesidad infantil tiene para el conjunto de la sociedad y para los propios afectados, amén de los problemas personales aparejados. En efecto, una población obesa supone una elevada probabilidad de incrementos sustanciales en el gasto sanitario del país, puesto que significa una mayor incidencia de enfermedades crónicas, como las cardiovasculares o la diabetes, cuyo tratamiento es costoso. Enfermedades que también conllevan costes en términos de horas de trabajo perdidas por las bajas e, incluso, por las incapacidades laborales a que conducen. En un escenario como el español, donde el proceso de envejecimiento poblacional pone en peligro la viabilidad de los sistemas sanitario y de pensiones, estos costes son difícilmente asumibles.

¿Es la prohibición la solución?

La economía nos puede ayudar también a aclarar si esta prohibición es o no la solución al problema. Pero, antes de entrar en esas consideraciones, creo razonable afirmar que esta prohibición no es la solución, simplemente porque las causas del problema son mucho más profundas que la disponibilidad o no de máquinas expendedoras en las escuelas. Una historia que me contaba un amigo puede ilustrar este punto. Este amigo se encargaba de atender a los chavales en el comedor de un colegio en el que no había máquinas expendedoras de ningún tipo. Allí le tocaba tratar de hacer que los críos y crías comieran su pescado o sus verduras (con la pasta o el arroz todo era más fácil), algo que no siempre lograba. Para él era muy frustrante ver cómo, al salir por la tarde, los niños que peor habían comido se encontraban con el premio de unos chuches o bollos que les llevaban sus padres de merienda.

Vamos con un enfoque económico del problema y su posible solución. Una de las maneras en que afrontar este tema es la que propone esa rama de la economía, la llamada behavioral economics, de la que hablábamos en el post anterior y que incluye ideas de la psicología. De acuerdo con este enfoque, el problema surge de nuestro comportamiento aparentemente irracional, por el que comemos en exceso y hacemos poco ejercicio. Todos tenemos una serie de sesgos psicológicos que nos hacen proclives a estos comportamientos, en los que no podemos evitar las tentaciones inmediatas a pesar de sus nefastos efectos a medio y largo plazo. Según esta manera de abordar el asunto, la solución pasa inexorablemente por reconducir el comportamiento de los consumidores, por ejemplo alejando las fuentes de la tentación (las máquinas expendedoras en nuestro caso) o dando más información sobre el contenido y propiedades de cada alimento en las etiquetas y menús (esta solución parece no haber funcionado en Nueva York )

Otro enfoque económico es el más tradicional, que propone como solución encarecer la comida basura frente a la comida más sana, por ejemplo estableciendo impuestos sobre la primera (en Estados Unidos algunos economistas también hablan de eliminar los subsidios que recibe el maíz, pues éste se utiliza para obtener la fructosa que se añade a los refrescos).

La solución probablemente pase por una combinación de todas las anteriores. Pero, sobre todo, necesita de un cambio cultural, en la educación, en la formación de hábitos. Ahí de nuevo encontramos un problema económico: la organización de los horarios laborales, que impide dedicar tiempo en el hogar a la preparación de comida sana y, lo que es más importante, tiempo para comer juntos y educar a los niños en su alimentación.

Comentarios

Sonia 19 julio 2010 - 12:42

coincido con la autora de esta entrada del blog. Me da que la solución no es prohibir, que cada cual elija lo que quiera. Al fin y al cabo, todo puede hacer daño a nuestra salud, incluso la ingesta de cantidades excesivas de agua. Pero se necesita que los menores cuenten con criterios para elegir bien, y eso sólo se logra con la educación en casa, algo que requiere tiempo

David 19 julio 2010 - 16:36

Desde luego, como piensen solucionar el problema prohibiendo la venta de chuches en los colegios, van listos. Es evidencia puramente anecdótica, pero yo veo que cerca de los centros florecen las tiendas de chuches, a las que acuden los chavales en masa.
No sé si será el caso español, pero como dice en la noticia del link, los que tienen escaso poder adquisitivo se fijan en el bajo precio de la comida basura para comprarla. ¿sabéis si hay algún estudio en España que relacione baja renta con consumo elevado de estos productos?

Jose 20 julio 2010 - 13:15

Coincido plenamente en que la prohibicion no es la solucion y que lo correcto seria implementar un paquete de medidas para “desincentivizar” el consumo de comida basura.
Aprovechando que una de las medidas financieras que ha tomado el gobierno ha sido la subida del IVA, podrian haber aprovechado para subir los impuestos en aquello que tiene sentido. Quiero decir que deberian subir los impuestos primero en aquellos bienes cuyo consumo impone un coste en la sociedad que no pagan los consumidores del mismo bien (externalidades negativas).
Posibles ejemplos (algunos con impuestos ya bastante altos): alcohol, tabaco, gasolina, comida basura, bebidas carbonatadas, etc. Se podria discutir que hasta la television basura, videojuegos, chat, discotecas, pubs, etc. suponen un coste negativo a la sociedad que los consumidores no pagan. Al menos en parte porque la salud, obesidad, bajo rendimiento academico o ignorancia lo acaba pagando el individuo.
Aqui teneis un enlace interesante sobre el impacto que tendria un aumento de los impuestos sobre las bebidas carbonatadas en USA: http://www.theatlantic.com/food/archive/2010/07/usda-says-soda-taxes-really-work/59210/

[…] This post was mentioned on Twitter by Eduardo Diaz, GrupoTECNOCO. GrupoTECNOCO said: El problema de la obesidad infantil: El Ministerio de Sanidad, junto con las correspondientes consejerías de las C… http://bit.ly/9MwLyR […]

soy linda y tu no 16 noviembre 2010 - 22:14

esta porqueria no sirve coño eduquense malditos nakos ESTO NO ES UN BLOG idiotas

soy linda y tu no 16 noviembre 2010 - 22:17

this shit no good pussy fucking Educate nakos THIS IS NOT A BLOG idiots

soy linda y tu no 16 noviembre 2010 - 22:23

y saben ntc x el comentario

Franco 5 marzo 2012 - 18:48

Es bueno desarrolla buenos hábitos desde la niñees puesto que es mas fácil seguirlos después, hay que educar a los padres para que alimenten a sus hijos con alimentos saludables como son las frutas, verduras, carne y granos, y reducir al mínimo el consumo de la comida basura o chatarra como los alimentos procesados que ademas de tener muchas grasas saturadas también tienen químicos no recomendados para el consumo continuo, el método no debe de ser de prohibir algunos alimentos ya que me parece que todos los alimentos son necesarios solo hay que controlar las porciones que se consumen, en otra instancia cuando se lleva algunos años de consumir alimentos “malos” y la persona tiene sobre peso debería optar por alimentos para quemar la grasa, como son las almendras, bayas, fréjoles, carne magra, pescado, granos enteros, etc.
En la mayoría de los países los alimentos naturales no procesados, como los vegetales, frutas, carnes y granos, saben tener un precio menor al de los alimentos procesados, lo que si necesitaría de mas tiempo para prepara estos alimentos.

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