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En el diario El País de hoy, en las páginas de Madrid, podéis leer un artículo titulado “Necesario para sanear las finanzas públicas“. El artículo, dedicado a las privatizaciones en la Comunidad de Madrid, defiende que las comunidades autónomas deberían ir privatizando sus empresas públicas. Efectvamente, es literalmente absurdo que mientras el Estado ha madurado y privatizado su sector público empresarial, las comunidades autónomas y los entes locales se dediquen a crear empresas públicas. Muchas comunidades autónomas están gestionando actividades sin que exista una justificación para ello. La Comunidad de Madrid debería privatizar también una buena parte de su sector público empresarial.

En el artículo se hace una revisión de las 3 empresas más emblemáticas de la Comunidad de Madrid: Telemadrid, Caja Madrid y el Canal de Isabel II. También se explica como la privatización de Telemadrid como la de Caja Madrid chocan con serias dificultades legales.

En el caso de Telemadrid es muy difícil defender su presencia como empresa pública (servicio público) cuando emite programas y contenidos parecidos y competitivos a los que ofrecen las cadenas privadas. De ahí que la privatización conseguiría reducir, por un lado, las distorsiones económicas en el sector de los medios de comunicación y, por otro, evitaría el adoctrinamiento ideológico de los televidentes. En la actualidad la Ley de Terceros Canales, de rango estatal, impide que se pueda llevar a cabo esta privatización y es una lástima que el Gobierno de la nación no esté por la labor de cambiarla.

En cuanto a Caja Madrid, somos muchos los que defendemos que si se privatizara prestaría un mejor servicio a la región. Si fuera de propiedad privada se reducirían, además, las grandes distorsiones económicas provocadas por la politización del gobierno de la Caja. El bochornoso espectáculo ofrecido en la sustitución del anterior presidente Blesa pone de manifiesto la urgente necesidad de evitar la politización en los nombramientos de presidentes y consejeros y su lógica influencia en la gestión de la Caja. Evidentemente exigiría un cambio en la legislación para que el capital privado pudiese ser accionista con derecho a voto y poder así gestionarlas.

En el caso del Canal de Isabel II, en septiembre de 2008 la presidenta de la Comunidad de Madrid anunció la intención de privatizar el 49% del capital de esta empresa encargada de gestionar el suministro de agua en Madrid. Se trataría de una venta parcial que no llevaría aparejada la transferencia del “control”, por lo que no supondría una auténtica privatización. El objetivo de esta venta sería captar fondos con los que se podrían realizar nuevas inversiones necesarias en infraestructuras. El Ejecutivo regional considera que el crecimiento de la población en Madrid precisará realizar nuevas inversiones (cuantificadas en alrededor de 4.000 millones de euros) con las que poder garantizar el suministro y la distribución del agua. La privatización sería una forma de poder disponer de los recursos financieros necesarios con los que acometer estas inversiones.

La privatización de estas tres grandes empresas (Caja Madrid, Canal de Isabel II y Telemadrid) tendría cuatro ventajas: 1) favorecería una mejor gestión, lo que supondría que los madrileños recibirían un mejor servicio; 2) de su venta se obtendría unos recursos que son muy necesarios, en estos momentos, para reducir la deuda de la Comunidad; 3) una vez privatizadas, esas empresas serían más eficientes por lo que generarían más beneficios, lo que permitiría obtener mayores ingresos fiscales, y 4) estas privatizaciones eliminarían, además, la politización de algunas actuaciones.

Fuente: Rafael Pampillón. “Necesario para sanear las finanzas públicas“. El País. 14 de febrero de 2010.

Comentarios

Fernando Peral 15 Febrero 2010 - 11:50

Las privatizaciones de servicios públicos o asimilados no son en sí buenas o malas. Todo depende de cómo se privaticen. Todos hemos oído hablar de los funestos resultados de la primera privatización de la red ferroviaria en Gran Bretaña, o de los buenos resultados de la privatización parcial del metro de madrid.

Un servicio público entraña unos requisitos de calidad de servicio y tarifas que siempre resultan complicados de satisfacer. El condicionar la concesión al cumplimiento de estos requisitos hace que, con frecuencia, el sector privado no tenga sino un interés limitado por este tipo de operaciones. El éxito radica casi siempre en la sustitución de unos procesos burocráticos propios de la administración pública, que se caracterizan por la rigidez y la lentitud, por unos sistemas de gestión más eficaces en función de los costes, es decir, que incorporan procesos ágiles y un mejor aprovechamiento de las nuevas tecnologías. La viabilidad financiera a largo plazo de la empresa que se cree como consecuencia de la privatización y el cumplimiento estricto de los criterios de servicio público son difíciles de conciliar, tanto más cuanto que suelen requerir inversiones importantes para garantizar el mantenimiento y la mejora y ampliación de las infraestructuras existentes.

Las privatizaciones son siempre un proceso delicado, pero si la privatización supone un verdadero valor añadido y se cumplen los requisitos anteriores, el éxito empresarial y la satisfacción de los consumidores están garantizados.

[…] 6) Cambiar la ley para que se puedan privatizar las televisiones autonómicas. […]

Langas 7 Junio 2010 - 15:01

Las ventajas 1) y 3) que comentas son, cuanto menos, subjetivas. Y se te ha olvidado mencionar los inconvenientes: el principal, despojar a los ciudadanos de algo que es suyo.

fran 29 Junio 2010 - 14:18

Si el metro de madrid estubiera totalmente privatizado se habria dado esta huelga sin servicios minimos? lo dudo…

David 27 Enero 2011 - 02:30

PRIVATIZAR SIEMPRE ES ROBAS A LOS CIUDADANOS ALGO QUE ES SUYO Y DARSELO A UN EMPRESARIETE POR 4 DUROS, ME OPONGO

riojerte 19 Marzo 2011 - 23:45

Yo creo que todas las empresas públicas deberían ser privadas, excepto la sanidad y la policía.
El resto de empresas sobran.
Hay que ver en Madrid la de funcionarios que hay que no dan un palo al agua.

Maria 26 Mayo 2011 - 22:41

Es que no es necesario tener empresas públicas.
La mayoría dan pérdidas
Y es normal, porque están fatal gestionadas

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