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La economía alemana está saliendo de la crisis.

En el 4º trimestre del año pasado el PIB (Producto Interior Bruto) de la economía alemana volvió a crecer positivamente en términos intertrimestrales. Una recuperación que se inició en el 2º trimestre de 2009 cuando la economía creció, por primera vez desde principios de 2008, un 0.4% en comparación al primer trimestre de 2009. En el tercer trimestre, las medidas fiscales y monetarias expansivas así como el aumento de las exportaciones, hicieron que el PIB real creciera 0.7 por ciento con respecto al trimestre anterior. A las espera de datos definitivos, que se publicarán en febrero, parece que también creció en el 4º trimestre esta vez un 0,5%.

Estos crecimientos intertrimestrales positivos han inyectado energía a la eurozona, hasta conseguir sacarla de la recesión.

Alemania es la economía más potente de Europa y, por tanto, la que más compra. Gran parte de los países europeos tienen como principal cliente a Alemania. Y no sólo eso, también es una máquina de producir y vender, dos pilares que han vuelto a fortalecerse. Según datos de la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania, las exportaciones alemanas se incrementaron un 1,6% en noviembre, respecto a octubre, consolidando tres meses seguidos de crecimiento. Mientras que la inflación se ha incrementado un 0,8% en diciembre, el segundo dato positivo que es señal de que se estaría activando el consumo interno.

Dependencia del modelo exportador

Alemania, que cuenta con un enorme abanico de producción industrial con sectores tan destacados como el automóvil, los aparatos de precisión, los equipos electrónicos y las telecomunicaciones, así como los productos químicos y farmacéuticos, ha basado su recuperación en lo que ellos son fuertes, en las exportaciones. Y ahora, como constatan los datos de los últimos meses, está empezando a recoger los frutos.

Aunque este modelo exportador esté dando frutos positivos es demasiado pronto para interpretarlas como una señal de que Alemania ha recuperado su lugar como nación exportadora por excelencia. Sobre todo, después de que China le haya arrebatado el liderazgo mundial en 2009.

La crisis del automóvil

La industria automovilística alemana es una de las claves del resurgir germánico y los incentivos que se han dado en Europa a la compara de coches están tirando de la economía europea, también de la alemana, que produce coches. Sin embargo, el sector sufre un exceso de capacidad de aproximadamente el 20%, por eso hay que achatarrar y reconvertirlo. Al sector del automóvil le puede pasar podría algo similar a la industria textil de hace años, cuando los países emergentes empezaron a producir textiles y arruinaron a la industria europea porque dejamos de ser competitivos.

El nuevo gobierno

La recuperación también viene apoyada por la vía política. El nuevo Gobierno de coalición de la Unión Cristiano Demócrata de la canciller Angela Merkel y el Partido Liberal de Guido Westernelle, que llegó al Gobierno el pasado mes de septiembre, envía mensajes muy positivos al sector empresarial. La gente confía en un Gobierno que va a animar la inversión privada y que va ser pro mercado, esto da confianza a los empresarios. La certidumbre en un marco de relaciones institucionales estables va a generar, sin duda, crecimiento económico. Aunque ahora los socios de coalición estén en confrontación, porque están intentando resolver los desencuentros lógicos en este tipo de coaliciones en temas como la sanidad, educación, impuestos, etc. esto se pasará, porque es un matrimonio que se quiere aunque ahora se esté peleando.

El déficit público

Un reto importante que tiene por delante el nuevo gobierno está relacionado con el déficit público: un 3,2% en 2009, después de un presupuesto equilibrado en 2007 y 2008. Una cifra favorable en comparación con la de la mayoría de los países con rating ‘AAA’, donde los aumentos del déficit han sido más pronunciados y podrían persistir durante más tiempo.

No obstante, el déficit alemán podría alcanzar su máximo, en torno al 5% del PIB este año, debido a que el desempleo seguirá creciendo (a pesar de que, hasta ahora, el impacto de la recesión ha sido moderado), a la debilidad cíclica de los ingresos fiscales y a una serie de medidas de estímulo fiscal, según la misma firma, que prevé que la carga de la deuda del Gobierno alemán alcanzará un máximo del 80% del PIB en 2011, frente al 66% el año 2008. A pesar de estas reflexiones, S&P ha mantenido la calificación crediticia de AAA (sobresaliente) a largo plazo, mientras que a corto le mantiene la nota de A-1+, lo que significa que su capacidad para cumplir con los compromisos financieros es extremadamente fuerte.

Previsiones

Sin embargo, aunque la locomotora europea lleva tres trimestres vertiendo datos positivos intertrimestrales, el año 2009 se saldó con una contracción de su economía del 5%. Sin embargo,  estimo que el país crecerá un 2,5% en 2010.

Fuente: http://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&id=1823&language=spanish [1]