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Nov

Ayer se realizó la 2ª Conferencia Internacional de Banca organizada por el Banco Santander. Estaban todos los grandes bancos internacionales. También estaban representantes de alto nivel de varios Bancos Centrales, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la AEB, la Comisión Europea, la Universidad de Nueva York, la London School of Economics, etc. Estaban, por tanto, lo más granado de la banca y del sistema financiero internacional y, sin embargo, no hubo acuerdo en las medidas que deben tomarse. Los mejores ponentes los españoles: Emilio Botín (aunque no estoy de acuerdo con una parte importante de la tesis que mantuvo), José Viñals, del FMI, Joaquín Almunia y Guillermo de la Dehesa (el único que se atrevió a decir algunas verdades  de lo que pasa). El resto de ponentes, anglosajones en su mayoría, se dedicaron a vender humo (bullshiters, en su idioma).

 Frente a lo que venimos predicando, desde este blog y desde hace tiempo, de la necesaria elevación de los requerimientos de capital de los bancos y cajas de ahorros, Emilio Botín consideró que lo que hay que hacer es mejorar la supervisión. Es decir Botín pide menos regulación y más inspectores de los bancos centrales de cada país y mejor cualificados, con criterios de supervisión propios, adaptados a cada situación. (O sea, menos normas de tráfico y más policías. Así, si la policía te pilla a 200 km./ hora, siempre podrás negociar y decir que en realidad no has infringido ninguna norma de circulación).

 La ponencia de José Viñals, Consejero Director FMI, fue brillante como siempre, pero sorprendente. Dijo claramente que se ha conseguido evitar el colapso de la economía mundial pero “la crisis dista mucho de haberse superado”. Hasta la fecha, sostuvo, el sistema financiero internacional ha perdido 1,3 billones de dólares (trillones anglosajones). Pero el FMI estima que a la banca americana y europea le queda todavía por reconocer unos 1,5 billones de dólares (trillones anglosajones) de pérdidas adicionales. Cuando economistas como Roubini hicieron estimaciones similares a principios de 2009, todos les llamaron cenizo (eso los más cariñosos). O sea, que en breve la crisis habrá volatilizado una riqueza equivalente a la producción anual de tres veces España (igual a la de Alemania, o al conjunto de Inglaterra más Canadá). Para tranquilizar Viñals aseguró que los bancos tienen capital suficiente para afrontar estas nuevas pérdidas de 1,5 billones, eso sí, tras las inyecciones de capital que ya han cubierto el primer impacto de las pérdidas de 1,3 billones. No obstante, tras el nuevo tsunami de perdidas de 1,5 billones, los bancos no cumplirán con los requisitos mínimos de capital, que tras las recomendaciones del G20 serán mayores.

 En resumen: los bancos necesitarán nuevas inyecciones de capital por cantidades más o menos similares a las ampliaciones realizadas hasta la fecha.

 Joaquín Almunia estuvo también muy brillante: “Hemos evitado el colapso, pero seguimos con una profunda sensación de fragilidad”. “Nadie debe descartar totalmente el riesgo de volver a ver en algún banco o sistema financiero una situación como la que vivimos hace un año”. “Los requisitos de capital para la banca sin duda van a aumentar significativamente a partir de finales de 2009 ó 2010”. “Se tardarán diez años en rebajar los niveles de endeudamiento que alcanzaremos, en volver a los niveles de deuda previos a la crisis”. Pronosticó indirectamente que a partir de 2011 se cancelarán los planes de estimulo y los estímulos fiscales y los europeos deberemos pagar sustancialmente más impuestos para rebajar la deuda pública. Y así durante 10 años.

Guillermo de la Dehesa, del IE Business School, no fue ponente, sino moderador. Una pena, porque sabía bastante más que cualquiera de los que moderó. Fue el único que se atrevió a meter un poco el dedo en el ojo: preguntó insidiosa pero elegantemente a los ponentes (que no supieron o se negaron a contestar) por qué los niveles de crédito durante los últimos 10 años han crecido a niveles de dos dígitos (y en algunos países como España en algunos años a veces dos dígitos pero empezando con un dos), mientras que los niveles de renta, esto es, nuestros ingresos, solo crecían anualmente de media alrededor del 3%. Nuestro endeudamiento crecía anualmente al 15% mientras nuestros salarios al 3%. 

¿Por qué? Esta pregunta tiene una contestación relativamente corta: el capital mínimo requerido de la banca era (y es) tan ridículamente bajo (especialmente para operaciones especulativas de los bancos) que justificaba que los bancos mantuvieran niveles del precio del dinero extremadamente reducidos lo que incentivó y retroalimentó la burbuja de crédito, la avaricia, y por tanto la burbuja de precios en la economía real.

 Pero nuestros reguladores y políticos son incapaces de contestar esto en público y no se puede esperar que sea Botín el que diga que hay que poner más capital en su banco, al fin y al cabo él protege su patrimonio personal.

Comentarios

David 18 Noviembre 2009 - 11:37

Muchas gracias Rafael por este post. Resulta muy interesante leer las opiniones de personas con responsabilidad en el mundo de la banca, y tus resúmenes de las mismas.
Pasado el susto de las declaraciones de Viñals, me interesa especialmente la opinión de Botín. ¿Cuál es el argumento con el que defiende su propuesta de más controladores con menos reglamentación? Es cierto que suena a lo que dices, en el sentido de que ese esquema favorecerá presumiblemente a los grandes bancos, que pueden en ultimo térrmino apelar a su situación de pilares del sistema financiero para doblar el brazo al regulador en el caso de grandes discrepancias.
Y a este respecto, estoy muy tentado de decir que lo que se ha hecho evidente en esta crisis es que los bancos tienen secuestrados a los estados, sin importar cuán grandes sean estos, por la vía de la “estabilidad del sistema financiero”. No parece que haya ninguna industria en el mundo que cuente con ese poder (las materias primas, quizá, pero espero no decir ninguna tonteria si opino que la elasticidad de oferta en esta industria es limitada, y por tanto su poder de negociación; ¿cuál es la elasticidad de oferta de la “industria” bancaria?).
Con banqueros omnipotentes y gobiernos asumen sus deudas, la pregunta de de la Dehesa podría responderse sola. Quizá por eso no contestaron directamente.

Fernando Peral 18 Noviembre 2009 - 16:04

En mi opinión, los bancos centrales y, en especial el BCE, deberían dejar claro que los bancos tienen que proceder a provisionar TODAS sus pérdidas y sus operaciones de riesgo a través de aumentos de capital y que ya no se aplicará el principio de “demasiado grande para quebrar”. Eso obligará a los bancos a “comportarse” como es debido y a ajustar su capacidad a su mercado real.

Lego 18 Noviembre 2009 - 22:58

Sería un buen paso que se empezarán a incrementar los coeficientes de reserva sobre depósitos a la vista y se exigieran mejores ratios de solvencia. Así la expansión monetaria sería menor, disminuyendo el riesgo de burbujas financieras.

Un saludo

Ana 20 Noviembre 2009 - 09:51

No deja de ser curioso que hayamos llegado a esta situación de crisis financiera en una étapa en la que los bancos debían implementar los acuerdos Basilea II.
En 2004 (cuando la crisis financiera ni se imaginaba) los gobernadores de bancos centrales y las autoridades de supervisión bancaria del G10 aprobaron la publicación del nuevo marco para la adecuación de los requerimientos de capital, conocido como Basilea II .
El objetivo era asegurar que los bancos tuvieran capital suficiente como para sostener sus riesgos y fortalecer la disciplina de mercado, mejorando la transparencia de la comunicación de datos financieros por los bancos.

Según palabras de Jean-Claude Trichet (presidente del grupo de gobernadores de bancos centrales en aquel momento), ” Basilea debía incrementar la seguridad y solidez de los bancos, fortalecer la estabilidad del sistema financiero en su conjunto y mejorar la capacidad del sector financiero”

¿Dónde ha estado entonces el origen del problema? ¿en la discrecionalidad de los sistemas internos de medición de riesgos de los bancos en los que se basan para determinar sus requisitos de capital?¿en la supervisión de esas evaluaciones internas por parte de las autoridades?

Carlos Garcia 23 Noviembre 2009 - 22:45

Muy interesante el post. A mí me parece que el lobby bancario está retrasando todo lo posible la toma de medidas correctoras, ya que serán más leves cuanto más tiempo haya pasado desde la crisis. Esto implica no sólo las medidas más mediáticas, como controlar los salarios de los banqueros, sino también las medidas regulatorias. Una vez haya pasado el tiempo los banqueros parecerán más serios y responsables….
Lo que está claro es que si hay bancos “too big to fail”, estos deben estar regulados estrictamente, de tal forma que se evite llegar a tener que plantearse si podrían caer o no. Y si no quieren regulación, entonces que se limite el tamaño máximo de las entidades hasta uno que asegure que puedan quebrar sin afectar al erario público.
Quizás una de las peores consecuencias a largo plazo es que los directivos de los bancos tengan confirmado que pueden jugar con dinero ajeno, que siempre tienen ahí al gobierno para sacarles las castañas del fuego. Tanto hablar del “moral hazard”, y al final el contribuyente acaba siempre pagando los platos rotos.

[…] 24 Noviembre 2009 por Rafael Pampillón en Diccionario de Economía, Política Monetaria Tal como señalamos hace una semana, en este blog, la exigencia del G20 de mayor capital (recursos propios) va en la buena dirección. […]

[…] como señalamos hace una semana, en este blog, la exigencia del G20 de mayor capital (recursos propios) va en la buena dirección. […]

[…] desde el crack de 1929, que ha supuesto ya la pérdida de 1,3 billones de dólares, según el consejero del FMI, José Viñals, y amenaza con eliminar otros 1,5 […]

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