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El “contrato alemán” y la falta de una reforma laboral

Escrito el 26 noviembre 2009 por Valentín Bote en Economía española

La necesidad de una reforma laboral profunda en España es algo sobre lo que existe un amplio consenso en España, aunque determinadas personas e instituciones, por sus intereses particulares, se nieguen a defender esta posición en público. Llevamos ya muchos años escuchando a investigadores e instituciones nacionales (Banco de España, Manifiesto de los 100 economistas, etc.) e internacionales (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional, etc.) reclamando la necesidad, cada vez más imperiosa, de acometer esta reforma.

Negociación colectiva

Como bien saben los lectores, a lo largo de 2008 se desarrolló un proceso fallido de negociación a tres bandas, entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos, muy peculiar. Peculiar porque se sentaron a la mesa para hablar, pero con una restricción, impuesta por el Gobierno y los sindicatos, de no tratar una serie de temas –las famosas líneas rojas- de vital importancia. Y con algunos de dichos temas se entiende que pueda existir polémica en la negociación –aunque yo no entiendo que se prohíba de antemano hablar de dichas cuestiones-, pero con otros temas la polémica no se ve por ninguna parte, como por ejemplo la cuestión del absentismo laboral, que en España se sitúa en niveles muy superiores a los de países comparables. Este proceso, como es conocido, se vio bruscamente interrumpido cuando tanto el Gobierno como los sindicatos se levantaron de la mesa, rompiendo unas negociaciones que ya eran limitadas y restringidas de por sí.

Ahora, después de muchos meses de inactividad negociadora y con algunos episodios bochornosos todavía por resolver, como la manifestación convocada por los sindicatos para el 12 de diciembre y apoyada y secundada por miembros del Gobierno, como el Ministro de Trabajo, en contra de los empresarios, parece que el proceso de diálogo está plasmándose en algunos resultados. Pero, ¿es ésta una buena noticia?

Contrato alemán

La respuesta, lógicamente, depende de cuáles son esos resultados en los que la negociación se va a materializar. Y la realidad parece bastante triste: el gran tema estrella es la propuesta de adopción de un programa de trabajo reducido, lo que coloquialmente se denomina el “contrato alemán”.

Por si algún lector no conoce la naturaleza de dicho contrato, la idea consiste en que una empresa, en vez de despedir a un grupo de trabajadores, acepta mantenerlos en plantilla a cambio de una reducción del salario y de la jornada de trabajo. Pero para que la pérdida de ingresos no sea elevada para el trabajador, una parte de la reducción del salario (un 60% en el caso alemán, que llega al 67% si el trabajador tiene cargas familiares) es sufragada por los contribuyentes, puesto que es pagada por los servicios de empleo.

 Aunque la idea pueda sonar bien, prestigiosos expertos han mostrado muchas cautelas respecto a su aplicación en España. En este sentido recomiendo la lectura del siguiente documento: http://www.econ.upenn.edu/~jesusfv/Kurzarbeit_LG_JFV.pdf

 ¿Cuáles son las principales objeciones a la aplicabilidad en España de este contrato?

En primer lugar, una cuestión clave: la experiencia internacional con este tipo de contrato pone de manifiesto que sólo tiene sentido para los casos en los que la reducción de plantilla se produce por una caída temporal de la demanda de los productos de la empresa (como ha pasado en esta crisis en Alemania por la caída de las exportaciones) y para trabajadores muy cualificados –ya que los costes de funcionamiento asociados a desprenderse de estos trabajadores y tener que buscar y formar a otros trabajadores cualificados para el mismo puesto una vez que la demanda se recupere son muy elevados.

Precisamente el caso de España en la actualidad parece muy distinto: el shock experimentado por la economía española tiene un componente permanente importante –no se debe sólo a una caída temporal de la demanda- y, además, muchos de los trabajadores que han perdido su empleo no responden al perfil de trabajadores altamente cualificados y difíciles de reemplazar. Esta medida no es sustitutiva de una reducción de plantilla en una empresa en crisis estructural, y esto no parece que se esté teniendo muy en cuenta.

Picaresca

Otro problema, que se está planteando en algunas experiencias internacionales (Holanda) está vinculado a la dificultad para verificar que la empresa realmente necesita aplicar este tipo de contrato reducido. En Holanda se ha estimado que de los 100.000 empleos “salvados” con este sistema, dos tercios hubiesen sobrevivido a medio plazo sin necesidad del mismo. Y el coste para el contribuyente de mantener estos empleos se ha elevado a 15.000 euros por cada puesto de trabajo rescatado de manera innecesaria. Una posible solución a este problema que podría plantearse es que el subsidio no sea “gratis”, sino que tenga el carácter de un préstamo que la empresa tenga que devolver una vez terminado el programa. 

Y otro problema es el de la inconsistencia temporal: la aplicación del programa debería ser temporal, pero una vez llegado al final del mismo, existirán fuertes incentivos para reeditar y prolongar el programa, dado que el riesgo que se plantea en dicho momento –el despido del trabajador- es el mismo que suscitó el nacimiento de la iniciativa.

En definitiva, la aplicación de un modelo de estas características es un parche que sólo va a contribuir a posponer lo inevitable –una reforma laboral en condiciones-, por lo que lo considero una mala noticia.

Comentarios

Ferran G. Jaén 26 noviembre 2009 - 12:58

¿Reforma del mercado laboral? ¿Con qué finalidad? ¿A beneficio de quiénes? La aceptación de lugares comunes sin someterlos a a análisis crítico conlleva que se refuerce el eco de los intereses de quienes tienen más poder para hacerse oir. Eco que muchas veces facilitan aquellos que le hacen el caldo gordo a los poderosos, pensando que ellos están a salvo. Así, por ejemplo, me gustaría ver la cara de muchos profesores universitarios despedidos con el equivalente a una semana de sueldo. Y a ver dónde se recolocaban. O los parlamentarios y ristra de políticos colocados a dedo y que reaparecen de unos cargos en otros.
Si la reforma ha de ser para abaratar el despido. Habrá de ser para los nuevos contratados, si se quiere salvaguardar el equilibrio contractual incial de aquellos que llevan años trabajando y ostentan lícitamente un derecho implícito sobre su despido. No habiendo podido pactarlo previamente, contaban con el derecho genérico que otorgaba la ley en el momento del contrato.
Es cínico plantear que favorecerá el contrato “fijo”, pues resulta elemental que si no cuesta despedir, no importa hacer un contrato fijo, que se convierte en eventual ipso facto por decisión de despido (barato) por el empresario.
La incertidumbre del despido genera problemas del lado de la demanda que pagarán las propias empresas como colectivo.

Ibon Berriolopez 26 noviembre 2009 - 16:56

No se puede estudiar el mercado laboral español si n tener en cuenta su principal lastre que no es otro que la ALTISIMA TEMPORALIDAD. El 25 % aprox de los contratos son temporales.
Ahora nos proponen de nuevo el sistema aleman pero no hace falta irse a este sistema para hacer una reduccion de jornada. En nuestra norma con algunas matizaciones se recoje la posibilidada de reducir la jornada compensando la perdida del salario con la percepcion de la parte proporcional de la prestacion por desempleo. El problema es que en España este sistema no ha funcionado ¿Por que? por la ALTA TEMPORALIDAD. El estatuto de los trabajdores permite la contratacion temporal con el fin de combatir el elevado paro. Con esto las empresas tiene un elemento de flexibilidad mas sencillo.
Otro punto menor pero tambien significativo para el fracaso de este sistema en España es que aqui a diferencia de lo que pasa en Alemania le trabajador afectado por la reduccion de jornada consume derechos de prestacion por desempleo y por tanto se dificulta el acuerdo enrte trabajadores y empresarios para pactar la regulacion.

Ana 27 noviembre 2009 - 13:01

Tengo entendido que ya hay empresas en España, dedicadas a la construcción, que han disminuido la jornada de sus trabajadores, así también como su salario.
Lo que no entiendo es por qué una medida así tiene que se pagada por el Estado? La empresa ha visto bajar su demanda, así que ve disminuir sus ingresos y por eso disminuye sus costes (paga menos horas por los mismos trabajadores).

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