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JORNADA REDUCIDA: ¿Aumentará el empleo?

Escrito el 11 Noviembre 2009 por Rafael Pampillón en Diccionario de Economía, Economía española

El Gobierno de España, manifestó ayer que está dispuesto a negociar, con los agentes sociales, que los trabajadores puedan disfrutar de una combinación de jornada reducida con seguir cobrando la prestación pública por desempleo o el subsidio de paro. Se trataría de trabajar un cierto número de horas (reducción de jornada), sin dejar de cobrar el desempleo. Expresado de forma sencilla, la propuesta de jornada reducida se basa en la idea de que, al disminuir el número de horas que trabaja cada empleado, se reducirá el número de parados. Lo que no se entiende, y habría que aclarar, es porque un trabajador de jornada reducida y que cobra un sueldo tiene derecho además a cobrar  una parte del desempleo. Bienvenido sea el trabajo a tiempo a parcial pero para aplicar esta medida hay que estudiar muy bien cual es el coste para el erario público. 

En épocas de crisis la propuesta de jornada reducida puede tener efectos muy positivos para las empresas ya que puede aumentar la flexibilidad en la organización del trabajo, por ejemplo anualizando el cómputo de las horas de trabajo y aceptando la posibilidad de variar la jornada semanal en función de la situación coyuntural o estacional de la demanda. Esta medida no afectará por igual a todos los trabajadores, sino fundamentalmente a los trabajadores no especializados cuyo rendimiento puede ser medido más fácilmente en términos de horas de trabajo. Son precisamente éstos trabajadores de baja cualificación los que, en mayor grado, se están viendo afectados por el paro, y sobre los que se requiere por tanto una actuación más decidida de la política de empleo. 

La política de jornada reducida, junto con un estricto control del gasto público, debe evitar también el aumento de los costes laborales, por hora trabajada. A cada trabajador se le debe pagar de acuerdo a sus horas trabajadas. De lo contario se reducirían los beneficios empresariales o aumentarían las pérdidas y con ello la inversión, lo que podría retrasar, aún más, la necesaria salida de la crisis y la propia creación de empleo.

Un aumento de los costes laborales supondría una pérdida de competitividad para las empresas. En este sentido y para evitar el aumento de los costes laborales, se debe compensar el efecto de la menor jornada con una combinación de menos salarios, aumentos de la productividad y descuentos a las cotizaciones de la seguridad social, autofinanciados en parte por el ahorro de los subsidios de desempleo de los nuevos empleados. 

La reducción de jornada tiene sentido sobretodo en sectores y empresas afectadas por la crisis y que generan una disminución continuada de puestos de trabajos. En este sentido el conjunto de trabajadores de una empresa podría aceptar una reducción salarial y de horas de trabajo, a cambio de evitar que algunos de ellos pasaran a una situación de desempleo de larga duración. En este sentido, tiene razón la Ministra Salgado cuando señala que la reducción de jornada debe discurrir por la vía del diálogo social como un instrumento de flexibilidad y de estabilidad de las relaciones laborales. La jornada reducida es, en muchas empresas, una necesidad objetiva lo que aumenta sus probabilidades de éxito. 

Aunque parezca un poco cínico la reducción de jornada (trabajo a tiempo parcial) puede permitir a muchos trabajadores compatibilizar con mayor facilidad las obligaciones laborales y la vida familiar. No se tú como lo ves, pero a mí me parece un despropósito que los trabajadores sigan cobrando por un lado un salario, aunque fuera pequeño, y, por otro, el desempleo.

¿Busca esta medida la paz social? ¿Pretende reducir la tasa de desempleo? ¿Es una medida acertada? ¿Cuanto nos costará a los contribuyentes?

Comentarios

Fernando Peral 11 Noviembre 2009 - 16:13

Lo dudo mucho. Si medidas como la jornada de 35 horas en Francia no supusieron un aumento significativo del empleo, lo mismo cabe esperar de esta medida, que sería una jornada de 20 horas con un salario de 30 o 40 horas. Supondría mayor coste final de la mano de obra, aunque la mitad se sufragara a través de impuestos.

Ferran G. Jaén 11 Noviembre 2009 - 17:32

El problema del desempleo actual en España tiene una de sus causas en: la incorporación de mano de obra inmigrante para “atender” los requerimientos empresariales de mano de obra barata que permitiera desgajar un beneficio extraordinario conforme se materializaba la demanada de la “burbuja” inmobiliaria y no sólo inmobiliaria. Con datos de la EPA (INE) del 2º trim. 2000 comparados con los del 2º trim. 2007, se pasa de 15,5 mill. de ocupados a 20,4 mill; o sea, incremento de 4,9 mill., de los cuales 2,6 mill. españoles y 2,3 mill. (v. Fernando Gil Alonso y Andreu Domingo, “La complementariedad de la ocupación de españoles y extranjeros: análisis sectorial y diferencias territoriales” (<> nº 206. Sept. 2008).
Los empresarios hicieron sus beneficios, recogieron buena parte de la ganancia y unos supieron retirarse a tiempo y otros no. El coste social, ya lo dice el concepto, lo pagamos entre todos, y eso siempre es buen negocio para el que se hallevado primero los beneficios y pide ayudas para “soportar” a esos pobrecitos necesitados que habrían de ir al paro además de los que ya se envían con ayudas o sin.
¡Que paguen las clases medias! No molestamos a los ricos (en razón de lo sabios que han sido asignando los recursos, ¡es un axioma! y demos a los pobres algunas migajas intermediadas por el poder político (¡imprescindible!, ¿cómo si no va ajustificarse que esta o aquella hoy Señora, incluso del Muy Honorable, pueda ostentar quince cargos?)
En el orden de las prioridades deberíamos situar a mi juicio el retorno de los inmigrantes a sus lugares de origen (leyes se hacen las precisas y se votan). El reparto del trabajo entre la gente resulta muy agradable aritméticamente, sólo que el comportamiento económico no tiene ese origen (leyendo a von Mises se comprende con cierta facilidad). Hay que aceptar que el nivel de vida de los habitantes de España se ha de reducir un 20% (grosso modo). El conflicto está servido por el reparto no homogéneo: Los políticos, padres de la patria, (curiosamente, algunos que lo fueron hace unos años están en la cárcel hoy), no se dejan rebajar ni sueldos ni prebendas, ni pueden prescindir de sus asistentes y demás. Los grandes empresarios y altos ejecutivos lo tienen fácil: el espantajo del cierrre (que yo ya tengo adónde ir a invertir en el marco de la globalización) Los funcionarios… tienen su estatuto (congelación salarial y jubilaciones las que toquen, sustituiremos a los que faltan por personal nombrado a dedo por los políticos). ¿Las pensiones? ¡Ni mentarlas! (ni izquierdas ni derechas ni españoles todos, las pensiones hacen ganar las elecciones). Empresarios pequeños (es eso que llaman el “riesgo empresarial”, que sucumban). Y así vamos dejando cada vez menos posibilidades de acción que reparta el coste de la crisis con un mínimo de justicia, pues al final el parado se lleva más del 20% del coste y los empleados que ven menguar sus salarios o repartirse las horas o soportar los impuestos para mantener a los que no trabajan, también.

juanito 12 Noviembre 2009 - 09:50

A mi me parece que efectivamente para las empresas les vendria muy bien, en epocas de crisis disminuye la producción, y podrian hacer varialbles los costes fijos laborables. Lo que veo es que seria un despilfarro para las cuentas publicas, asi que al final, nos subiran mas los impuestos y el consumo se resentiria, con lo cual, malo para las empresas.
previsión euribor

Héctor 12 Noviembre 2009 - 14:23

Hola; soy profesor de ética y filosofía, no de economía. Pero, leyendo en el periódico cómo lo plantea Alemania (”Kurzarbeit”), y cómo lo quieren plantear aquí, no me parece más que una forma de disfrazar los datos del paro, para, ahora que co-presidirán Europa, “quedar bien” ante ésta “llegando” hasta la media europea. Es decir, lo que es “claro y distinto” es que pretender reducir el porcentaje” -pero sólo, “el porcentaje”, no la realidad- de parados, es llevarnos a una especie de república semi-bananera, en la cual, añaden una falta de libertad de más: la falta de información, la manipulación de la interpretación de los hechos reales (qué disgusto se cogería Popper..¡y tantos!)
Es increíble cómo seducen a los españoles con su retórica tramposa -bueno, y lo que es peor: sus leyes basadas en sus trampas del lenguaje: ¡ay si les pillara Francis Bacon…!-
¿Cuándo cambiará?

Héctor 12 Noviembre 2009 - 14:25

¡Que conste que Alemania lo plantea a las mil maravilla!

[...] un lado por el momento el tema del desempleo, que entiendo aún no hay nada concretado y desde luego es bastante polémico –si trabajo menos pero al final cobro lo mismo, ¿dónde hay que apuntarse?- hay una serie de [...]

Héctor 13 Noviembre 2009 - 15:14

Gracias por el texto de “Olemania”: es que, en efecto, K.A. debería ser algo momentáneo. Pero la “gran reforma” de la producción, de la educación, en fin, de la “mentalidad” de los españoles/as…..es el reto. El camino.
¡Digo yo..!

Ibon Berriolopez 16 Noviembre 2009 - 11:32

No es necesario irse al K.A para encontrar este modelo que ya existe en la Normativa Española. Tiene algunas diferencias pero la principal es que aqui no ha triunfado ¿Por que? Sobre todo por la ALTA TEMPORALIDAD del del mercado laboral español.
Con la reforma del Estatuto de los trabajadores de 1984 se mpluso la contratacion temporal como medida para combatir el elevado paro. Desde entonces las reducciones de jornada han ido desapareciendo ya que las empresas a traves de la contratacion temporal tienen un instrumento de flexibilidad laboral mas sencillo.
Asi parece claro que si se pretende implantar este tipo de medida coyuntural habra que proceder previamente a una modificacion de la normativa laboral Española.

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