9
Oct

Una vez que la economía mundial empieza a salir del pozo en el que estuvo inmersa en los dos últimos años, el principal tema de debate en las últimas semanas está siendo el de las estrategias de salida. O, lo que es lo mismo, cuando y cómo las políticas monetarias y fiscales empezarán a recobrar la normalidad, tras haber entrado en territorios inexplorados en los últimos doce meses. Y, si este movimiento se debe hacer de forma coordinada o no.

Las señales de que se ha puesto en marcha la política económica más expansiva de las últimas décadas son contundentes: bancos centrales con tipos de interés negativos (Suecia), otros como la FED que han multiplicado por 2,5 su balance y que están comprando directamente todo tipo de activos (deuda pública, titulizaciones hipotecarias, etc); sin hablar de los déficits públicos que rondarán el 10% del PIB en la OCDE, reflejando la entrada en acción de los estabilizadores automáticos, así como medidas discrecionales para compensar la debilidad de la demanda privada.

De momento, los mensajes del FMI o del G-20 son claros: es demasiado pronto para retirar las medidas de apoyo, so pena de repetir las mismas equivocaciones que se cometieron en la Gran Depresión o en la economía japonesa hace poco más de una década. Una reversión apresurada de los estímulos puede provocar una recaída del paciente, algo peligroso cuando el cuadro médico sigue siendo delicado. Pero hay que ser conscientes también de que la subida de los precios de todo tipo de activos financieros (bonos, bolsa, oro, etc) hace recordar el origen de esta crisis, cuando unos tipos de interés demasiado bajos estimularon la formación de burbujas en buen número de mercados. Y, no perder de vista que se debe cortar la deriva actual de las finanzas públicas, pues de lo contrario el coste del servicio de la deuda y el efecto “crowding-out” (expulsión de la inversión privada) pueden ser dos lastres demasiado pesados para la próxima recuperación.

De hecho, ya hay gobiernos que han dado un viraje a la política fiscal (España e Irlanda), así como algunos bancos centrales han subido tipos (Banco de Israel y Banco de Australia). Además, ayer conocíamos que la FED está empezando a probar en pequeña escala con operaciones denominadas repo inverso, es decir, venta de títulos a las entidades financieras con pacto de recompra en fecha futura. De este modo, empieza a ensayar con herramientas cuyo fin es drenar liquidez del mercado.

Mientras en la vertiente fiscal la coordinación va a ser muy débil, es deseable que los bancos centrales unifiquen sus estrategias de salida para evitar efectos indeseados en los tipos de cambio. De hecho, ayer por la tarde en los mercados asiáticos se produjo la primera intervención coordinada de los bancos centrales comprando dólares (Taiwán, Singapur, Corea del Sur, etc) para intentar parar el fuerte proceso de depreciación del billete verde, que amenaza sus exportaciones. Aunque realmente, la pérdida de competitividad de estas economías más bien se produce porque las autoridades chinas mantienen desde julio su tipo de cambio pegado al dólar sin dejar que se aprecie. En este “juego” EEUU-China, está perdiendo el euro y las divisas asiáticas. Y estos ajustes de las divisas pueden ser una de las mayores fuentes de inestabilidad geopolítica en el medio plazo, aunque por otro lado puede ayudar a ese reequilibrio del crecimiento mundial que se demanda sin cesar. Esta situación revela que, ante las primeras señales aún no sólidas de recuperación de la economía global, ningún país está dispuesto a renunciar al impulso que suponen las exportaciones y para ello no dudan en intervenir en los mercados de divisas para impedir un fortalecimiento excesivo de su moneda. Un ejemplo es que pese al mantra del “dólar fuerte”, las autoridades americanas están muy cómodas con su debilidad actual, ya que puede ayudar a compensar vía demanda externa, la vulnerabilidad del consumo privado.

En este contexto, lo primero que harán bancos centrales como la FED o BOE será revertir la expansión cuantitativa, algo que podría empezar producirse en la primavera del año que viene, momento en el cual el BCE también iniciaría el drenaje de la abundante liquidez existente. Desde ese instante, los tipos euribor podrían empezar a deslizarse al alza, situándose a finales de 2010 el plazo 12 meses cerca del 2% (no debemos olvidar que desde el tipo a un día al 5 meses, la curva euribor está por debajo del 1%). En este contexto, no veo necesarias subidas del BCE (ni de la FED) hasta 2011, sobre todo, teniendo en cuenta el buen comportamiento de la inflación. Sobre todo en la UEM, dónde el fortalecimiento del euro está suponiendo un endurecimiento “de facto” de las condiciones monetarias.

Comentarios

Claudia 10 octubre 2009 - 16:22

Muy interesante, gracias. Me queda una duda sobre la motivación de China por mantener un dólar tan debil…¿No afecta esto de manera negativa a la misma China como país profundamente exportador? Sobra decir que para América Latina es un problema que está afectando mucho a nuestros exportadores, y supongo que pasa igual con Europa, aunque de manera mitigada al tener una dependencia menor en esta moneda en su comercio exterior.

En fin, esto para preguntar si en efecto este es un comportamiento alimentado por política internacional, pero no fundamentado en economía. ¿O tal vez busca China tener ventajas comerciales en EEUU una vez demuestre el poder que puede ejercer sobre la moneda de ese país? No me queda tan claro…

Javier Aparicio Miguel 11 octubre 2009 - 16:44

La gestión de esa vuelta a la normalidad de las políticas monetarias y fiscales es el gran reto al que se enfrentan los gobiernos de las principales economías del mundo.

Tras el ensanchamiento de los déficit públicos causado por políticas monetarias y fiscales contra-cíclicas y por los estabilizadores automáticos, en el momento en que los agentes privados empiezan a recuperar la confianza, los gobiernos han de prestar atención a los tiempos y forma en que irán retirando las medidas adoptadas. En esta tarea, las autoridades monetarias y fiscales se enfrentan, por lo menos, a los siguientes riesgos:

1.- Riesgo de alta inflación. La desactivación de políticas expansivas en el momento acertado permitirá contener las presiones inflacionistas que afectarán a la economía en cuanto la actividad se recupere, como efecto de las actuales políticas de fomento de liquidez.

Una retirada anticipada de las políticas actuales supondría una recaída o, por lo menos, una ralentización de la recuperación económica. En el lado opuesto, una retirada tardía provocaría acusados aumentos de la inflación, por lo que la elección del momento oportuno y la agilidad en la toma de decisiones adquiere un papel crítico.

2.- Riesgo de mantenimiento en el tiempo del déficit público. Los altos déficit fiscales suponen elevados costes financieros para el presente y el futuro de los países. La recuperación definitiva de muchas economías dependerá en gran medida de la habilidad de sus autoridades para reducir a tiempo su déficit público. De otro modo, el excesivo coste de la deuda lastraría año tras año los resultados de las cuentas públicas (mermando los fondos destinados a inversión pública, educación, I+D, etc.).

Desde una perspectiva global, las fuertes necesidades de financiación y el aumento de la deuda de países desarrollados puede aumentar su prima de riesgo y desviar a su favor fondos que hasta el momento financiaban a países en desarrollo, con los consiguientes efectos negativos sobre sus economías.

La reducción del déficit público será especialmente difícil en economías como la española, fundamentalmente porque los ingresos públicos no volverán a alcanzar los niveles que presentaban en plena burbuja inmobiliaria, a lo que se añade un gasto público que repercute la implantación de paquetes proactivos de estímulos sectoriales (automoción, etc.), los avales al sistema financiero, el gasto de los estabilizadores automáticos, etc.

3.- Riesgo de falta de coordinación. Tal y como nos indica José Ramón, la falta de coordinación de bancos centrales en sus políticas monetarias podría producir efectos indeseados en los tipos de cambio.

La conjunción de al menos estos tres elementos (control del déficit e inflación y coordinación) por las autoridades económicas, teniendo en cuenta que cada economía presenta problemas propios y que existen grupos de economías que comparten su política monetaria (como las que componen la Unión Económica y Monetaria Europea),es una tarea que entraña una extrema complejidad.

La planificación y puesta en marcha de las estrategias fiscales y monetarias de salida de la crisis es el gran reto al que nos enfrentamos en la actualidad. De nuestra habilidad a la hora de afrontarlo dependerá en gran medida el bienestar y las posibilidades de desarrollo de nuestras economías en un futuro muy cercano.

Miguel Labrador López de Azcona 11 octubre 2009 - 16:53

Apostar por una moneda débil implica un aumento del PIB debido al incremento de las exportaciones del país por tener precios más baratos y competitivos. Pero no hay que olvidar el efecto que produce sobre la inflación, con un aumento por el encarecimiento de las importaciones, como puede ser el petróleo. Esta es quizá la mejor manera de ir reduciendo el déficit de balanza por cuenta corriente, porque la alternativa de consumir menos y ahorrar más, llevo a un escenario de menor consumo y recesión.

Hoy en día todo el mundo quiere una moneda débil, y creo que va a ser el euro el que se fortalezca respecto al dólar en las próximas fechas, haciendo más difícil la reducción de déficit de las economías europeas vía exportación, a menos que mejoren en competitividad vía productividad. Más suerte va a tener el dólar por las operaciones de carry trade, que permitirá que siga debilitándose debido a la fuerte presión vendedora que aguanta, y que se mantendrá si la FED mantiene estable su tipo.

Víctor Romero Suárez - MBAP 2010 12 octubre 2009 - 11:40

Se comenta que lo peor de la crisis ha terminado ya, que hay muchos países en positivo. Hemos pasado lo peor de la crisis en sólo año y medio. Las anteriores duraron bastante más, me choca. Espero que sea cierto y no una ilusión. Con este mundo tan global y todos tirando hacia el mismo lado, puede ser. Por supuesto que no sería bueno que quitaran estas políticias intervencionistas, sino estaríamos acabados. Solo que para mantenerlas es necesario ingresar más, vía impuestos. Estaba claro que la crisis la íbamos a acabar pagando los de siempre.

En cuanto a los tipos de cambio es cierto que USA habla de un USD fuerte pero realmente le interesa que se devalúe para favorecer sus exportaciones y dejar de financiar con sus importaciones a los países del sol naciente, especialmente China. Muy inteligente, para sus intereses, dejar el tipo de cambio igual respecto al dólar, pero … ¿y respecto al resto? El resto, que no tiene una moneda intervenida, no les favorece. ¿Es imposible obligar a China a que deje de intervenir su yuan? Por otro lado, China está hasta arriba de bonos en USD en los que invierte por su superavit.

En último lugar, ojo con las bolsas, un 70% en lo que va de año es una barbaridad. Habrá reajustes, espero que no sirvan para darle la puntilla al enfermo.

Jesus Olivares Matamoros 15 octubre 2009 - 01:01

Estamos hablando a nivel mundial pero en un momento visualizarlo en efectos para España, efectivamente, salidas de crisis, alza de tipos de interes, volatilidades de tipos de cambio…pero como afecta a España?. Efectivamente un dolar debil favorece las importaciones pero de ciertos productos, el petroleo, en un momento algido del euro frente al dolar, es decir, verano 2008, se pagaba el barril a unos 130 dolares, y la fortaleza del euro rebajo las importacion?, a mi me cobraban el litro de diesel a 1,35 €, y ahora a 0,93 €, es solo tipo de cambio lo que hay detras?.
Aun asi, aqui en Europa, de tradicion “obsesiva” por control de la inflacion, a veces con razon pero en otras no, y sobre todo en manos de Trichet, viendo que comienzan a aumentar otros bancos centrales los tipos, viendo recupareracion de otros paises (España no) subira de cuarto en cuarto de punto, extrañado me ha dejado que no lo subiera en Octubre. Repercusiones en España, si vamos a pagar mas impuestos, si hay gente que no esta pudiendo pagar sus deudas (o eso dicen), creo que nos vamos a tener que agarrar que vienen curvas.

Patricia Fernández 15 octubre 2009 - 13:12

Me parece especialmente interesante esta perspectiva comentada por Jesús. Por supuesto la estrategia de salida, especialmente respecto a la retirada de los estímulos al sector financiero, debería ser sincronizada a nivel mundial para evitar efectos indeseables, pero: dado que la coyuntura macroeconómica de cada país es suya propia (de ahí que tampoco se pretenda homogeneizar las medidas en materia impositiva tomadas por cada estado). ¿Cómo puede afectarnos en España la puesta en marcha de unas medidas de salida elaboradas en función de una moneda común con el resto de Europa, que si presenta síntomas de recuperación?.
El Euro fuerte (cada vez más) perjudicará nuestras exportaciones y pegará fuerte en el sector turístico que verá como se reducen sus estancias a favor de destinos proporcionalmente más baratos. Por otro lado, una subida de tipos ante el repunte de la inflación en Alemania y Francia, mientras en España el endeudamiento de las familias sigue en máximos agravaría la situación, y se uniría a unas tasas de paro previsiblemente crecientes y a las subidas impositivas (actuales y posibles futuras). En este contexto será extraordinariamente difícil recuperar las expectativas, y en consecuencia el consumo, incluso sin llegar a las cotas excesivas registradas durante los años del boom. Esto nos condena a prolongar aún más la recesión, o bien a realizar una verdadera reestructuración productiva (nuevas áreas o incrementos de la productividad), pero ¿Dispondremos de margen para llevarlo a cabo?.

Francisco Morillas 18 octubre 2009 - 15:59

Una vez más, y espero equivocarme.. esto suena a pasar la coyuntura sin pena ni gloria; y a seguir alargando una forma de crecimiento y desarrollo que escualquier cosa menos sostenible. Los BC y los tipos de cambio se están ajusntado de cara a facilitar a los agentes la salida de la coyuntura ( Euribor en 1,23, ata liquidez inyectada en el sistema. Lo que debería permitir que se reactivaran las economias intentando evitar los errores anteriores y haciendo así que la estrategia de salida sea efectiva. cuando, siguiendo la verdad universal M*V = P*Y los precios se despierten comprobaremos si la estrategia de salida ha dado sus frutos.
Además la única forma de coordinar estos efectos es mendiante política monetaria; con lo cual hay que hilar muy fino en su uso, pero sobre todo en cómo enfocan las naciones los mensajes y acciones de sus Bancos Centrales

[…] out); es decir, el sector público expulsa al sector privado de la economía.” Más adelante, José Ramón Díez aconsejaba “no perder de vista que se debe cortar la deriva actual de las finanzas públicas, […]

[…] out); es decir, el sector público expulsa al sector privado de la economía.” Más adelante, José Ramón Díez aconsejaba “no perder de vista que se debe cortar la deriva actual de las finanzas públicas, […]

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar