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El premio Nobel de economía ha sido otorgado este año a dos economistas estadounidenses: Elinor Ostrom y Oliver E. Williamson. Ninguno de ellos se encontraba entre los favoritos. 

Elinor Ostrom, la primera mujer en recibir el Nobel de Economía, ha trabajado en temas relacionados con la gestión de los “recursos comunes” y la necesidad de que esa gestión o explotación la realicen los propios usuarios. La autogestión es el sistema más eficiente para administrar este tipo de recursos. El estudio de la “tragedia de los comunes” tiene una larga tradición en la literatura económica. Es sabido que, históricamente, muchas especies animales han estado o están amenazadas por la extinción. Las pesquerías es, sin duda, el ejemplo más utilizado. 

Elinor Ostrom ha desafiado el conocimiento convencional que dice que la propiedad común suele estar mal gestionada por sus comuneros y que debe regularse, ya sea por las autoridades centrales o por un sistema de privatización. Con base en estudios numerosos sobre el manejo por parte de los usuarios y explotadores de  bosques, minerales, alimentos, zonas turísticas, bancos de peces, pastos comunales, lagos y aguas subterráneas, Ostrom concluye que los resultados son, la mayoría de las veces, mejores cuando son los propios “comuneros” los que gestionan. En este sentido, en España las Cofradías de Pescadores y las Comunidades de Regantes son los gestores más eficientes de los recursos que administran. En cambio, cuando la regulación se hace desde fuera tiene menos legitimidad y supone menos compromiso para los administrados y , por tanto, hay menos probabilidad de que sean cumplidas.

La pesca y el agua

Muchos científicos son de la opinión que hemos pescado y seguimos pescando de forma excesiva y que por este motivo muchas especies marinas se están extinguiendo. De ahí que las pesquerías ofrezcan el mejor ejemplo de la “tragedia de los bienes comunes”. La teoría económica tradicional defiende que como existen pocos controles sobre las capturas, los pescadores tienden a pescar el máximo posible ya que todo lo que ellos dejen de pescar puede ser aprovechado por otros. Por consiguiente, los pescadores en lugar de permitir que los peces crezcan y se reproduzcan para mantener así una carga óptima de pescado, están incentivados a apoderarse de la mayor cantidad posible de peces antes de que lo hagan los demás. Y como todo pescador tiene motivos para actuar en esta dirección, el resultado es la sobreexplotación de los bancos de pesca.

Ostrom dice que esto no es cierto y que la gestión óptima de los “bienes comunes” es la que realizan los propios usuarios de los recursos acuíferos, pesqueros o pastizales, que permita una mejor explotación y un mayor beneficio.Y demuestra, en contra de lo que muchos venimos defendiendo desde hace años, que no es necesario privatizar ni regular de forma centralizada ese tipo de recursos comunes.

Cofradías de Pescadores

Para Ostrom la solución a los problemas de sobreexplotación pesquera es permitir una gestión “mancomunada” por parte de los propios pescadores de la zona y no la implantación de un sistema que subaste los “derechos de pesca” (que no es otra cosa que aplicar los derechos de propiedad sobre la pesca). Para Ostrom el autogobierno o gestión directa del recurso por parte de los pescadores permite la administración más eficiente de esos recursos que tienen la característica de ser escasos y renovables. Los pescadores de una determinada zona pueden combinar el establecimiento de unas normas, cuotas, comportamientos, etc. que sirvan para poner orden en la pesca de la zona y proteger también la pesca futura.

Este sistema reduce los costes de transacción y de gestión del recurso común y son los propios pescadores, interesados en que no se agote el recurso, quienes fijen las reducciones o incrementos de pesca de acuerdo con la oferta de peces disponible. De esta forma se evitaría la intervención de una autoridad ajena a la explotación e incentivaría a los usuarios a mejorar las posibilidades de explotación del caladero, con el fin de conseguir en el futuro un mayor beneficio del mismo. Es decir, los pescadores, a través de lo que en España denominamos “Cofradía de Pescadores” podrían fijar aumentos o reducciones de las capturas de acuerdo con la oferta disponible en ese caladero, mejorando así, las condiciones para obtener mayores rendimientos futuros y permitirles también un futuro en ese oficio a sus hijos. Este sería el sistema más eficiente.

En resumen, Ostrom ha recibido el Nobel de Economía por haber demostrado que las asociaciones de usuarios y/o propietarios pueden administrar con más éxito los denominados “recursos comunes” que cuando se impone desde el exterior. Su trabajo de investigación se basa precisamente en la participación activa de los usuarios que se autoimponen sus propias reglas.

Comentarios

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Juan Camilo 13 Octubre 2009 - 16:30

A mi me queda una duda, ¿cómo funcionaría este modelo en mercados donde se presentan posiciones oligopólicas o de cuotas de mercado fuertes frente a competidores más débiles?, pues a simple vista pareciera que no se puede liberar 100% de esa intervención de una autoridad externa…..ahora bien, lo que sería necesario es definir los parámetros de esa intervención, de tal manera que la misma se reoriente para que no se convierta en intrusiva, solamente en moderadora para evitar los abusos de posiciones dominantes.

Lego 13 Octubre 2009 - 20:28

Un premio en parte para la Nueva Economía Institucional. Hay que tenerla en cuenta, además, ahora muchos MBAs incomporan asignaturas como “Economía de las Organizaciones” donde se estudian los aportes de Oliver E. Williamson.

Un saludo

Javier Tomás 14 Octubre 2009 - 18:44

Vayamos por partes. He sentido mucho que no le dieran el Nobel de Economía a Barack Obama; no solo ha hecho mucho por la economía universal en éstos últimos tres meses sino que hubiera logrado un doblete tan histórico como el del Atleti de Radomir Antic.

Respecto a los galardonados, y sin ser un estudioso de su pensamiento económico, diré que sospecho que el modelo de autogestión defendido por Elinor Ostrom tiene difícil aplicación en un país latino o mediterráneo. Nuestro sistema de autogestión ha conseguido que el número de salmones haya descendido dramáticamente en las últimas décadas. A tal punto se ha llegado que en Asturias se han tomado una serie de medidas para tratar de paliar el asunto:

• Recorte de la temporada; el inicio de la temporada de pesca del salmón se retrasa dos meses, pasando a iniciarse el 15 de mayo.
• Disminución del cupo; el máximo de salmones por pescador y año que se podrán capturar pasará de ocho a tres.
• Dos días de veda; los lunes y jueves habrá veda absoluta en todos los ríos de Asturias.
• Cebos; se admiten todos los cebos los fines de semana y sólo mosca los martes, miércoles y viernes. Del 15 de junio hasta el 15 de julio sólo se podrá pescar con mosca.

Así está el tema. Como sigamos auto gestionándonos y preocupándonos de que prohíban los toros nos quedamos sin salmones y sin ríos.

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