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Educación financiera y económica

Escrito el 16 Septiembre 2009 por María Jesús Valdemoros en Educación, mba´s, universidad.

En el transcurso de los últimos veinte años, aproximadamente, hemos asistido a un enorme incremento del nivel de exigencia que los consumidores muestran para con los productos y servicios que adquieren y para con las empresas. En el desarrollo de ese fenómeno han influido muchos y diversos factores, entre los que destacaría el avance del nivel de vida y el acceso a cantidades ingentes de información, vía Internet por ejemplo.

Sin duda, esto ha sido muy positivo, pues ha servido de gran acicate para que las empresas trataran de responder de manera eficiente a consumidores preocupados no sólo por el precio, sino por otros muchos aspectos, como la calidad, la seguridad, etc. En pocas palabras, ha sido un impulso favorable para el buen funcionamiento de la competencia. Aunque es cierto que en algunos sectores ese fácil acceso a mucha información, no siempre adecuada ni de calidad, ha generado importantes problemas. Es el caso, por ejemplo, de la sanidad, campo en el que los profesionales se ven sometidos a fuertes presiones por parte de pacientes que manejan una información equivocada acerca de su propio estado o de las posibilidades de tratamiento existentes para su enfermedad.

¿Sabemos enfrentarnos a las decisiones de corte financiero-económico?

Hay un ámbito, sin embargo, en que no se observa ese nivel de exigencia o concienciación por parte de los consumidores. Me refiero al sector financiero. Cuántos males se hubiesen evitado si los clientes de bancos y cajas de nuestro país hubiesen sido más conscientes de los productos y créditos que adquirían, y de lo que podría ocurrir si se diera un cambio de ciclo tan abrupto como el que hemos vivido. Es cierto que el problema al que aquí nos enfrentamos es siempre complicado, dada el impacto que tienen en el sector financiero los problemas de información asimétrica. Pero hay una forma –y no me refiero a la regulación- en que podría haberse atenuado el problema: la formación económica y financiera.
En general, el ciudadano medio desconoce los principales conceptos de la economía y las finanzas, a pesar de la decisiva influencia que las decisiones que tome en esos ámbitos van a tener para su vida cotidiana. ¿Cuántas personas se habrán preocupado, en el momento de suscribir una hipoteca, de calcular cómo cambiarían sus cuotas mensuales ante una subida de tipos? ¿Cuántos ciudadanos de a pie comprenden las noticias económicas en toda su dimensión y en las consecuencias que para ellos pueden tener? Lo que es peor, no pocas personas con importantes responsabilidades públicas o sociales también muestran un preocupante desconocimiento de principios económicos y financieros esenciales.

A la luz de todo lo anterior, me parece absolutamente imprescindible mejorar la formación en estos temas. Se debieran incluir más cuestiones de economía y finanzas en los programas de la educación secundaria (incluso de la primaria). Y ni siquiera es necesario crear asignaturas propias, sino que podrían introducirse como formación transversal en asignaturas ya existentes. Por ejemplo, los programas de matemáticas podrían incluir más aplicaciones a las matemáticas financieras, aclarando que son los tipos de interés, cómo se utilizan para calcular descuentos y capitalizaciones, etc. También podría aprovecharse la publicación de datos económicos para comentar y aclarar en otras asignaturas diversos conceptos importantes, como la inflación.

Somos humanos y sujetos por tanto a errores de todo tipo, también en la toma de decisiones económicas. A veces nos puede un optimismo exagerado, otras un total pesimismo; en ocasiones mostramos excesiva confianza, en otras demasiada precaución. Pero seguro que un mejor conocimiento de la realidad nos ayuda a elegir mejores opciones. ¿Estáis de acuerdo? ¿Creéis interesante la introducción de estos temas en los programas educativos? ¿Estudiasteis algo de economía en la secundaria?

Comentarios

Jorge J. 17 Septiembre 2009 - 02:26

Excelente articulo y lo suscribo al 100%. Yo soy afortunado en tanto y cuanto mi padre tenia conocimientos del sector financiero y me ha educado en ello pero si no es por el soy un completo cateto. Tarde años en darme cuenta de que mi banco me cobraba un minimo de 9 € cada 4 meses por paquete de acciones – y yo mientras diversificando con muy poco dinero…

Lo mismo pasa con todo lo q dices y tambien con las comisiones – cancelacion parcial/total , estudio (vaya chorrada) , etc , etc.

Un poquito de matematica financiera en el instituto me habria ayudado un monton

jorge monedero 18 Septiembre 2009 - 17:55

Hola a todos,

LLevo defendiendo estas ideas desde hace mucho tiempo. Soy MBA por el IE y licenciado en Economía. Actualmente aprobe las oposiciones de profesor de Economía en Secundaria sin plaza, por lo que estoy en lista de sustituciones (al mismo tiempo trabajo en empresa privada). Resulta claramente insufciente dos asignaturas de Economía en todo bachillerato, y sólo para los alumnos que eligan uno de los cuatro bachilleratos opcionales.

Si a eso añades que en muchos institutos la economía la enseñan profesores de Historia, etc…para completar horas, pues tenemos un panorama bastante malo.

Seguiré luchando para que todos los alumnos de secundaría reciban una formación económica y financiera adecuada a las necesidades de su vida…

Saludos,

Juan Ignacio Pérez 24 Septiembre 2009 - 14:29

Hola, pues yo no soy partidario de iniciar la formación en Economía y finanzas durante la enseñanza obligatoria. Durante el bachillerato si puede haber una introducción a las mismas, dos asignaturas me parece suficiente a priori, pero sobre todo en lo que se pueda referir a finanzas personales y teniendo como objetivo enseñar lo que supone estar endeudado, la existencia de los ciclos económicos y la posiblidad de los cambios de tendencia. Y si hubiese tiempo, sería recomendable algunos temas relacionados con la Economía y Hacienda Pública, tales como endeudamiento de los Estados y papel de los Bancos Centrales.

Lo que si que tiene que mejorar es la formación de los empleados de las instituciones financieras, especialmente en las sucursales bancarias. Ahí es donde las lagunas existentes son especialmente graves porque en muchos casos las recomendaciones que dan pueden dar al traste con los ahorros de la familia o ponerlos en situaciones economicamente inmantenibles. Y luego además, tienen que llevar a cabo una labor pedagógica.

Algunos ejemplos de aberraciones que he visto o tengo un conocimiento indirecto:
* Recomendar invertir todos los ahorros de una familia en activos tecnológicos, esto se hizo muy habitualmente entre 1999 y febrero del 2001.
* Intentar colocar como activos de inversión unos swaps de divisas, y/o tipo de interés perfectamente empaquetados.
* Y creo que no merece ningún comentario aquellos créditos que sistematicamente se concedieron con elevadísimos ratios de endeudamiento, con avales dudosos, con unos tipos de interés muy bajos y sin explicar que en 25-30 años los ciclos económicos suelen variar. Supongo que se hizo porque se asumía que los precios de los bienes inmobiliarios crecerían sin fin.

JFA 25 Septiembre 2009 - 19:35

¿Importante? Importante no, imprescindible. Pero mucho que temo que casi todos los que leemos este blog vamos a estar de acuerdo… el sesgo es claro.

¡Saludos cordiales!

http://www.alfaya.es

Matias 4 Agosto 2010 - 17:20

Muy bueno el articulo, espero que sigáis haciendo el buen trabajo que hasta ahora os caracteriza.

http://www.ahoraentiendoingles.com

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