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PIB España (2T): sin demasiadas razones para el optimismo

Escrito el 27 Agosto 2009 por José Ramón Diez Guijarro en Uncategorized

Frente a las señales positivas provenientes de otros países que reflejan los efectos de las políticas monetarias y fiscales expansivas, así como el proceso de reposición de existencias global y la reactivación de la demanda externa, parece que a la economía española le va a costar más salir de la recesión. Algo normal si tenemos en cuenta las debilidades estructurales de la economía española, como la falta de competitividad, el sobredimensionamiento de la construcción o la dependencia de financiación exterior.

Pero vayamos con los datos. La economía española registró un decrecimiento del 1,1% en el segundo trimestre de 2008 (-4,2% interanual) por debajo de la primera estimación del INE (-1% trimestral y -4,1% interanual). El retroceso trimestral es inferior al que se produjo de enero a marzo (-1,1% frente al -1,6%) de manera que podríamos haber dejado atrás el momento de mayor ajuste de la actividad. Sin embargo, se intensifica la caída de la tasa interanual (-4,2% frente al -3,2% anterior).  De esta manera, España no está entre los países de la UE que han presentado tasas de crecimiento trimestrales positivas (Alemania, Francia, Grecia, Portugal, Eslovaquia, Suecia), ni entre los que han experimentado mejoras en las tasas interanuales (Alemania, Francia, Letonia y Eslovaquia). Es la primera señal de que podríamos salir más tarde de la recesión que nuestros vecinos.

Se mantiene la extrema debilidad de la demanda nacional que resta 7,3 p.p. al crecimiento del PIB (-6,1 p.p en el 1T), mientras mejora la aportación positiva de la demanda externa (de 2,9 a 3,1 p.p.), más por la debilidad de las importaciones (-22,3% interanual) que por una mejora apreciable de las exportaciones (-15,7% frente al -17,6% anterior). La fuerte reducción del empleo (-7,1% interanual y 1,37 millones de puestos de trabajo perdidos en el último año) y su efecto sobre la remuneración de los asalariados, además de las débiles expectativas de las familias, hacen que el consumo siga manteniendo una marcada debilidad (-5,9% frente al -5,1% anterior), aunque la caída en tasa trimestral es algo más suave (-1%, frente al -1,3% del 1T). La formación bruta de capital fijo sigue en caída libre (-17% frente al -15,2% del 1T), manteniéndose la debilidad de la construcción (-12%) y, sobre todo, de la inversión en bienes de equipo (-28,9%).

Por el lado de la oferta también se mantienen sin cambios los principales rasgos de trimestres anteriores, ahora el grueso del ajuste los experimentan las ramas industriales (-6,4% trimestral y -18,1% interanual), mientras el deterioro de la construcción parece ir frenándose (-0,7% trimestral y -6% interanual) y prosigue el suave ajuste de los servicios (-0,2% trimestral y -1,1% interanual). Por último, el deflactor del PIB creció un 0,1% (1,3% en el trimestre anterior), mientras la productividad aparente del trabajo avanzó a un ritmo del 3,2% según la estimación del INE.

En definitiva, al contrario que en otros países OCDE y, en buena parte de los emergentes, no se detectan señales claras de un cambio de tendencia a corto plazo en la economía española. Aunque probablemente hemos superado el momento de mayor deterioro de la actividad, parece difícil que se puedan alcanzar tasas de crecimiento positivas antes del verano de 2010. Es preocupante la debilidad de la demanda nacional, especialmente en el gasto privado de las familias y la inversión en bienes de equipo, y no hay razones para esperar un cambio de tendencia en los próximos trimestres, teniendo en cuenta el mal comportamiento que cabe esperar en el mercado de trabajo.

Además, parece claro que en 2010 la política fiscal no va a tener margen e, incluso, puede que haya subida de impuestos, teniendo en cuenta el grado deterioro de las finanzas públicas. El único apoyo vendrá de un previsible mantenimiento de los tipos de interés en niveles mínimos hasta finales del año próximo, aunque esto dependerá de los ritmos de recuperación de países como Alemania, así como del comportamiento de variables como el precio del petróleo, sujetas a una elevada incertidumbre. Y, lo más preocupante es que en ausencia de reformas estructurales podemos salir de esta crisis con una tasa de crecimiento potencial muy inferior a la del último ciclo expansivo.

Comentarios

IGG 2 Septiembre 2009 - 01:00

¿Como esperamos “crecer”, equiparándonos a nuestros vecinos (en algunos casos supuestamente menos ricos que nosotros) si lo único que parece que nos importa es la corrupción y la ayuda que vamos a dar a los que llevan más de 2 años sin encontrar trabajo?. ¿En que sector nos vamos a apoyar si las ayudas sólo han ido en un sentido?

¿Por qué están tan preocupados en subir los impuestos aquellos que se permiten el lujo de no pagarlos, atacando a aquellos con rentas altas cuando ellos son los primeros que se pasan la vida cobrando un auténtico dineral de varios cargos que ya no ostentan (algo que sólo está a su alcance)?.

Me parece a mi que hasta que los cargos públicos no sean ocupados por personas medianamente formadas, que no traten ganar lo máximo sin importar de que manera, usando su cargo como “catapulta” para el futuro… o relanzamos un nuevo sector que haga las veces de gallina de los huevos de oro y nos saque de esto sin su ayuda o ya podemos encomendarnos a “San Bernanke” y el “Hermano Obama”.

Gerardo Rodríguez 2 Septiembre 2009 - 17:58

Ante los datos presentados, poco resquicio queda para el optimismo. Cuando muchos auguraban una mejora de los datos laborales a la luz de las últimas cifras, agosto no solo nos deja su calor sino vuelve a ponernos en nuestro sitio con respecto a nuestros vecinos europeos, dejando claro que el tren expansivo en el que parecen haber entrado Francia o Alemania todavía nos queda bastante lejos. Al incremento del paro en el mes de agosto, hay que sumar la baja de afiliaciones a la Seguridad Social que se cifra en 142.000 personas,

Pero señores, esto parece que va para largo, mientras tengamos una clase política en la que cualquier tipo de medida adoptada por un partido político sea vilipendiada por el partido contrario y no se acerquen posturas, parece imposible que realmente nos centremos en lo importante.

¿Qué es lo importante?, pues no tanto salir de la crisis actual, que estoy convencido que de una manera o de otra saldremos, sino de sentar un debate de rigor y serio sobre cual va a ser el modelo económico que queremos para nuestro país, pues hay que tener miras mayores y no solo salir de la UVI sino tomar medidas que garanticen el bienestar futuro. Teniendo el agravante de que en el corto y medio plazo no podremos ir al modelo de siempre: ladrillo y turismo.

Lo más triste del panorama nacional es ver como todos y cada uno de los temas se politiza de la manera más lastimera, la reforma laboral se ha convertido en una batalla campal entre la CEOE y los sindicatos, azuzada por los grandes partidos políticos.

La educación, pilar sobre el que asentar el futuro, tampoco facilita signos de optimismo, mientras contamos con escuelas de negocio de prestigio internacional, los ranking no tienen la misma deferencia para con las universidades españolas, por lo hablar de la enseñanza secundaria, en la que informes oficiales ponen de manifiesto, como los adolescentes españoles tienes serias carencias en matemáticas y lengua extranjera.

Pero estamos a tiempo de virar el rumbo, apostar por aquellos sectores en los que tenemos ciertas ventajas competitivas: energías renovables, sector financiero, sector servicios, el incipiente sector tecnológico. Pero para todo ello es necesario reformas estructurales y de calado, no poner gasas en una herida cada vez mayor.

Francisco Morillas 2 Septiembre 2009 - 22:53

Ojo tambien a la moderación contínua de los precios, que ya no está motivada exclusivamente por el descenso de los precios de las materias primas o de los bienes de equipo, obviamente como señala el profesor diez guijarro, sujetas a elevada incertidumbre. También por la situación de contracción, en términos de crecimiento, en la que se encuentra la economía española con la consecuente pérdida de dinamismo de determinados sectores ( muchos de ellos habian sido nuestro soporte durante años como la vivienda el turismo).

Jorge Gómez 3 Septiembre 2009 - 13:16

Efectivamente, la caída del consumo interno motivada por la menor actividad económica es muy relevante. El consumo interno al calor de los bajos tipos de interés fijados por el BCE y las plusvalías continuas del mercado inmobiliario ha sido el sustento de muchas empresas de servicios. Es esperable que el ajuste en el sector servicios lleve algo de retraso con respecto a la caída del consumo, ya que una menor demanda tiene impacto directo. Aún así sorprende que el ajuste sea suave, podría ser que el sector servicios se adapte más velozmente a nuevas oportunidades que surgen en un entorno de crisis.

Miguel Labrador 4 Septiembre 2009 - 00:14

Creo que somos muchos los que deseamos otra clase política que nos represente en esta especie de tiranía llamada monarquía parlamentaria y no verdadera democracia, donde se tendría que elegir a cada representante por papeleta y no por partido. Creo que esa sensación de perpetuidad en el poder que emanan nuestros políticos la tenemos todos, y creo que esto es lo que lleva en parte a esta situación, o por lo menos a no poder solucionarla a corto plazo por las luchas entre Gobierno y Oposición.

No puedo ser optimista en un país que es el país de la OCDE que más gasto público ineficiente ha tenido, donde existe un modelo autonómico basado en el despilfarro, donde el sector industrial se esta desintegrando, donde el automovilístico se encuentra en coma y con subvenciones que le mantienen con vida, donde la deuda crece y crece, donde la educación es lamentable, donde el paro no para de crecer…

No hay brotes verdes, o por lo menos yo no los veo, pero está en nuestra mano quejarnos y sobre todo intentar poner remedio a esto porque si confiamos en la mayoría de nuestros políticos creo que estamos perdidos.

Javier Aparicio Miguel 4 Septiembre 2009 - 00:39

En relación al debate sobre el modelo económico de nuestro país al que hace referencia Gerardo Rodríguez en su intervención, es difícil que la economía española muestre síntomas de fortaleza estructural hasta que no se tomen serias medidas de largo plazo relacionadas con el sistema educativo y el mercado laboral. Necesitamos dotar a nuestros recursos humanos de la formación y las habilidades que reclaman las empresas en la actualidad, a través de una mayor relación entre las instituciones formativas y el sector privado. En este sentido, estamos a la espera de conocer en el futuro próximo los efectos de la implantación del proceso de Bolonia y de la creación del Espacio Europeo de Educación Superior.
A cerca del mercado laboral, debemos trabajar para limitar su tradicional dualidad, causa a la que se suele atribuir su velocidad en la creación de desempleo en las fases contractivas, así como mejorar la productividad de nuestra mano de obra –auténtico talón de Aquiles de la economía española- a través de la formación del capital humano y de la inversión en tecnología.
Coincido plenamente con Gerardo en que la “UVI” de la que habla es totalmente necesaria en el corto y medio plazo para superar la coyuntura actual, pero no suficiente para asegurar la competitividad de nuestra economía. Sólo después de acertar en muchas otras medidas de largo plazo -que costarán trabajo y el paso de mucho tiempo- podremos situar a la economía española en posiciones cercanas a las de aquellas que ya están mostrando señales de recuperación en la actualidad.

Angel Torralba 4 Septiembre 2009 - 09:11

Como se apunta en el artículo tenemos unos datos nefastos, que aún así, siempre pueden ir a peor, puesto que faltan los de déficit que se ha multiplicado por 5 y los ingresos por turismo, nuestra segunda fuente de ingresos después de la construcción siguiendo el modelo hasta ahora seguido que también se han derrumbado.

La falta de ideas útiles y reales, a pesar de las más de 100 aprobadas por el gobierno han llevado a unas cifras preocupantes en todos los sentidos, se miren por donde se miren. Aún así y a la vista están, lo que me preocupa es que hay una parte del gobierno que no es capaz de ver que estamos en una espiral que nos lleva al abismo.

Un aumento de paro, al que se suman los autónomos (los cuales no cuentan para el gobierno), que hace que aumente el gasto público mas el aumento del déficit, que, está provocando que cada vez haya menos margen para poder gastar, nos estamos viendo a una situación muy agobiante que en mi opinión se ve aumentada por la situación del entorno la cual no está así, ya que los paises importantes (Francia y Alemania) y otros menos importantes como Portugal, Eslovaquia, Suecia) están saliendo.

Víctor Romero Suárez - MBAP 2010 13 Septiembre 2009 - 20:07

Para cubrir estas políticas económicas Keynesianas, gasto público, habrá que recaudar. Ya el gobierno ha anunciado que lo va a hacer vía impuestos, 15.000 millones. ¿Por qué no se hace recortando el gasto público? ¿Y fomentando la educación, la innovación, la productividad y la eficiencia?.

Por lo menos que no supere el déficit público en 10.

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