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Jun

Según datos publicados hoy por el Banco de España, las remesas de emigrantes que se envían desde España disminuyeron en el primer trimestre del año un 17% con respecto al primer trimestre de 2008. Efectivamente, en los 3 primeros meses de 2009 se enviaron desde España remesas por valor de 1.654 millones de euros, mientras que en el primer trimestre de 2008 se remesaron 1.998 millones. La tendencia es claramente a la baja (ver cuadro). Es además el envío trimestral más bajo de los últimos 3 años. Hay que remontarse al primer trimestre de 2006 (con 1.473 millones) para encontrar una cifra menor.

Cuadro: Envíos de remesas de emigrantes desde España (datos en millones de euros)

Año 1er trimestre 2º trimestre 3er trimestre 4º trimestre

2008

1.998

1.928

2.075

1.838

2009

1.654

 

 

 

diferencia

-17%

 

 

 

Fuente: Banco de España

¿Cuál es la causa de la disminución de las remesas?

La fuerte recesión que atraviesa la economía española que está afectando seriamente al desempleo de la población inmigrante. Efectivamente, en el primer trimestre de 2009 el paro en este colectivo estaba situado en el 28,4% (1.058.000 personas) de la población activa, 11 puntos más que en la población total española (incluida la inmigrante) donde el paro era del 17,4% (4.011.000).

Además enn el primer trimestre de 2009, coincidiendo con la brusca caída de las remesas, se produjo, una destrucción de empleo de la población inmigrante (220.000 ocupados menos) desconocida en toda la historia de España. Es decir, no sólo aumenta el paro entre los inmigrantes sino que se está reduciendo también de forma brutal el número de ocupados entre los extranjeros, sobre todo en los menos cualificados. Esto se debe a que las oportunidades de empleo de la mayor parte de los inmigrantes están bastante concentradas en el sector de los servicios de baja productividad y en la construcción de viviendas, y esos dos sectores están reduciendo su actividad. La rápida reducción de afiliados extranjeros a la Seguridad Social confirma esta tendencia de destrucción de empleo y/o de aumento de la economía sumergida.

Menos salarios y más economía informal

Además del aumento del paro y de la destrucción de empleo hay otros dos factores que generan caídas en las remesas que envían los inmigrantes a sus países de origen: 1) Los salarios que cobran los inmigrantes, con permiso de trabajo y baja cualificación, están disminuyendo. Es una población más flexible y más necesitada de recursos económicos que los nativos por lo que están dispuestos a cobrar menos salario que los españoles; si cobran menos pueden enviar menos remesas. 2) También los «sin papeles» que trabajan en la economía sumergida están perdiendo ingresos. Por ejemplo, los empleados del hogar en esta situación ganan menos dinero ahora que hace un año.

Perspectivas de futuro

En el futuro se puede esperar un mayor descenso en las remesas como consecuencia de la crisis económica española. ¿Es de esperar una mayor salida de emigrantes y, por tanto una caída de remesas por este concepto? Probablemente no. Hasta ahora, el plan del Gobierno para que los extranjeros cobren el desempleo de forma anticipada y no regresen a España en tres años no ha dado resultado. Se les pide que renuncien a su permiso de residencia que con tanto esfuerzo han conseguido. ¿Qué están haciendo? Adaptarse bastante bien a la crisis: cambian de ciudad y de empleo; trabajan más horas y reducen sus gastos para seguir enviando dinero, aunque sea menos, a sus familiares. El regreso a casa es su última opción. De ahí que se deba frenar la entrada; en este sentido, antes o después el Gobierno deberá adoptar un plan de mayores controles migratorios.

En resumen, el desempleo inmigrante en España seguirá aumentando y, como consecuencia, el valor de los envíos de remesas seguirá disminuyendo. Mientras tanto, no se debe olvidar que las remesas enviadas por los emigrantes desde España han contribuido a mejorar el bienestar de los familiares que se han quedado en el país de origen, lo que quiere decir que el descenso de las remesas está teniendo, y va a tener todavía más, efectos negativos en los países de origen de la inmigración. Una mala noticia para millones de personas que dependen de estos flujos para cubrir sus necesidades básicas. Pero este no es solamente un problema español, la pérdida de empleos entre la población inmigrante en el mundo rico hace prever una reducción de las remesas globales en 2009 por primera vez en la historia reciente.

¿Seguirán cayendo las remesas?

Comentarios

meneame.net 30 Junio 2009 - 11:27

Impresionante caída de las remesas de emigrantes: un 17%…

Según datos publicados hoy por el Banco de España, las remesas de emigrantes que se envían desde España disminuyeron en el primer trimestre del año un 17% con respecto al primer trimestre de 2008. Efectivamente, en los 3 primeros meses de 2009 se …

Javier Tomás 30 Junio 2009 - 21:12

Las remesas ya no serán lo que fueron. Por la crisis en primer término pero también cuando se salga de ella. Porque hay que ser positivos y pensar que dentro de dos, tres o cuatro años ya no habremos sorteado esta situación. Pero para entonces los hijos de los inmigrantes estarán ya en cursos avanzados del instituto o entrando en la universidad con lo que supone de coste, por muy pública que pueda ser la enseñanza. Sin contar con el acceso a la cultura del ocio, industria de gran peso en este país. Es decir los inmigrantes tenderán a “españolizarse” más lo que, en cierto modo, explica el fracaso de las medidas de regreso planteadas por el Gobierno de Zapatero.

Estoy totalmente en contra de que se frene la entrada de inmigrantes. A pesar de la crisis seguimos siendo una nación envejecida, poco proactiva y que precisa cotizantes vengan de donde vengan para mantener el sistema. Por último una pregunta a los liberales, entre los que me incluyo. ¿No es una contradicción serlo a nivel económico y no serlo en lo que a la libre circulación de personas se refiere?

Javier Aparicio 1 Julio 2009 - 07:16

Desde mi punto de vista, tanto las resistencias que oponemos a la libre circulación de personas como muchísimos otros planteamientos políticos y económicos habituales demuestran que no somos tan liberales como creemos.

A menudo nos llamamos liberales porque el marco conceptual del liberalismo nos resulta atractivo para el desarrollo de nuestras actividades económicas. Expresiones como “libre mercado”, “globalización” y “competencia” nos suenan bien a la hora de definir nuestro sistema económico, pero en realidad tememos continuamente los efectos de una competencia sana bien entendida.

Ante esos temores, imponemos serias cortapisas al liberalismo. No me refiero a las regulaciones necesarias para evitar abusos por parte de los agentes del mercado o los efectos de sus externalidades negativas, sino a multitud de regulaciones con las que, expresa o tácitamente, respondemos a intereses proteccionistas.

Los ejemplos en distintos ámbitos son innumerables, pero las políticas de comercio internacional y de inmigración son especialmente reveladoras:

1.Desde el lado del comercio internacional, mientras proyectamos una imagen pro-globalización, dotamos a nuestros sistemas jurídicos de incontables barreras técnicas, que, bajo pretexto de defender intereses generales, limitan la libre circulación de mercancías y realizan una defensa de los tejidos productivos propios de la amenaza de la competencia global. (Por no hablar de la PAC y otras políticas de la misma índole)

2.En cuanto a las políticas de inmigración, aprovechamos alegremente los recursos humanos que recibimos y los convertimos en colaboradores necesarios de nuestros excesos coyunturales cuando se presenta la ocasión. En cuanto cambian las circunstancias volvemos a regular el fenómeno con políticas más o menos acertadas, pero siempre en clave de “dar solución a un problema”.

En mi opinión, pretendemos hacer un uso interesado del liberalismo al servicio de nuestros intereses y temores, sin terminar de asumir los verdaderos retos que puede ofrecernos. Con nuestro comportamiento y muchas de nuestras regulaciones demostramos que no nos terminamos de creer las virtudes de la competencia global y de la asignación eficiente de los recursos que tantas veces nos hemos divulgado.

Entiendo que la implantación de un sistema liberalista coherente no es tarea fácil y requiere de unas sociedades avanzadas y preparadas para una competencia constructiva. Desde mi punto de vista, hemos de tender hacia la libre circulación de personas, pero para llegar a esa situación debemos trabajar mucho más en la creación de un modelo económico global sostenible y en unos relativos niveles de cohesión económica y social de los pueblos.

¿Creéis que vamos en esa dirección?

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