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Abr

Necesitamos de ideas

Escrito el 23 abril 2009 por María Jesús Valdemoros en Miscelánea

Las recientes declaraciones del gobernador del Banco de España en su comparecencia ante la Comisión no permanente de seguimiento y evaluación de los acuerdos del Pacto de Toledo, han levantado una polémica importante. Sin entrar en el contenido de esas declaraciones, ni en la controversia general acerca de la sostenibilidad del actual sistema de pensiones, sí me gustaría plantear algunas reflexiones sobre lo sucedido, que no es sino repetición de algo muy habitual en nuestra sociedad.

¿Sabemos discutir?

Vivimos en un país donde resulta muy difícil en ocasiones imposible- iniciar y mantener debates rigurosos, basados en el análisis sosegado de las distintas posturas, argumentos y propuestas. Con enorme facilidad y rapidez caemos en la tentación de descalificar a los demás desde planteamientos meramente partidistas o ideológicos. Es como si en nuestra cultura a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes- tuviéramos una tendencia irrefrenable a identificar ideas con personas. Así, las críticas a las acciones u opiniones de alguien se toman inmediatamente como ataques personales. O al contrario, esto es, atacamos a la persona con la pretensión de que con ello conseguimos demostrar lo erróneo o malintencionado de sus opiniones. Los méritos o deméritos de los argumentos quedan eclipsados por el ruido que acompaña al supuesto debate.

Este mal es palpable en muchos ámbitos. Está al orden del día en el de la política económica, donde se manifiesta de las más diversas formas. Creo que, por ejemplo, lo hace en la habitual falta de estudios y evaluaciones sobre las consecuencias de las medidas de política adoptadas. No hay autocrítica, y así es muy difícil debatir de manera productiva. En política económica, parece que lo que hace el gobierno o lo que plantea la oposición es o bien totalmente malo, o bien totalmente bueno. No hay matices, no hay análisis detallado, no hay auténtica discusión (Discutir viene del latín discutĕre, que significa disipar, resolver y no reñir ni chillar).

Seamos optimistas

Pero hay motivos para la esperanza. La crisis que padecemos parece que puede devolver valor a la cultura del esfuerzo, la sobriedad, etc.

También está dando lugar a que surjan propuestas y nuevas ideas con las que hacer frente a una situación económica tan distinta de aquella a la que nos habíamos acostumbrado. Sin ir más lejos, 100 economistas españoles de prestigio lanzaban el otro día un manifiesto para la reforma del mercado laboral.

Ojalá ejemplos como éste se multipliquen y alienten un debate profundo, serio, sin prejuicios, que nos ayude a mejorar como economía y como sociedad. Un debate abierto a todos, pero en el que no todo valga: valen las ideas y los argumentos.

Comentarios

Jose Luis Borrallo 23 abril 2009 - 22:46

Efectivamente María, como bien dices, el no saber discutir es algo connatural al español. Desgraciadamente se mezcla con el gran cáncer español, la envidia. No saber reconocer la valía, el pensamiento, las ideas , el trabajo del otro es un mal que nos ha ido acompañando durante siglos.
No necesitamos siglas, ni etiquetas, para poder resolver los graves problemas que nos asolan en este momento.El “y tú más”, sólo nos retrotrae al video del “bulldog” y no da paso a los expertos, a los libre pensadores que ponen a su disposición su saber y que merecen mucho más que la increpación, su descrédito o como en muchos casos la crítica lacerante de dogmáticos subidos en la poltrona de su estatus adquiridos. Desgraiadamente en este país siempre aprendemos a golpes y me temo que en esta ocasión no será suficiente.

Alberto Muntañola Buxaderas 28 abril 2009 - 14:04

Hacía tiempo que no leía algo tan gratificante como “devolver valor a la cultura del esfuerzo”, el mero hecho de repetirlo me produce satisfacción.
Srta Valdemoros le felicito por su escrito.
En este país parece que sólo existe apoyo para el que no puede, para el que no tiene, para el que no quiere, al que sobresale por alguna virtud (que no sea deportiva) se le ignora, al que escandaliza se le ensalza, e incluso se le dan espacios mediáticos donde dispersar su dislate, estamos en la cultura del escándalo; si no sorprende no vende, si no vende no interesa. Por este camino cada vez estará más clara la frontera entre los administradores y los administrados (Aldous Huxley). Posiblemente haya personas que diseñan el alpiste de las masas, mientras ellos comen solomillos, a alguien le interesa que no haya buenos programas de televisión a horas normales, que se pongan de manifiesto valores constructivos, valores que aporten valor añadido y que construyan sociedad, por miedo a una rebelión, por miedo a una destitución del poder, por miedo a que su pequeño mundo equilibrado, a base del desequilibrio ajeno, se desmorone, aunque en su esfuerzo por sobrevivir se cargue el futuro de una sociedad.
Quedo a la espera de que más gente se contagie de esa frase, y se comience a valorar el esfuerzo, de quién trabaja, de quién paga impuestos, de quién intenta que su vida sea útil, de quién se esfuerza en hacernos la vida más fácil.
Las soluciones están ahí, pero los intermediarios no nos dejan llegar a ellas porque no se ponen de acuerdo en las comisiones que se van a llevar.

Javier 29 abril 2009 - 14:14

Ánimo alberto

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